DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia es una adaptación. Jasper tampoco es mío… =( snif snif


CHAPTER SEVEN

Alice se echó a reí.

-¡Ay Rossie! ¡Qué gracia tienes! Pero deja de hacer bromas y vamos a ver al capitán y a tu padre. Seguro que resulta divertidísimo.

-No estoy de broma. –Rosalie le apretó tanto el brazo, que de hecho empezó a dolerle-. ¡El capitán Whitlock está enamorado de ti!

-Rossie.

Al ver que su prima hablaba del todo en serio, Alice intentó disimular la sonrisa. Sabía que no estaría nada bien reírse de Rosalie, que era una chica muy seria. A pesar de todo, aquello era para morirse de risa. La idea de que el capitán Whitlock, que parecía incapaz de mirarla sin encontrar (y comentar) algún defecto, estuviera enamorado de ella era graciosísima.

Lo que no resultaba tan divertido, sin embargo, eran los sentimientos de su prima. Rosalie estaba muy enfadada, y Alice tampoco se lo podía reprochar. El comportamiento del capitán era exasperante, sobre todo porque era muy extraño. Jasper Whitlock no estaba interesado en ella e absoluto.

Pero era comprensible que Rossie hubiera malinterpretado sus motivaciones. Lo cual convenció a Alice de que necesitaba encontrar a un caballero que fuera más merecedor de la pasión de su prima que el espantoso Jasper Whitlock.

-El capitán Whitlock no está enamorado de mí –explicó Alice con paciencia-. Lo único que siente por mí es desprecio, y se ha cuidado de que todos lo sepan.

-Si no está enamorado de ti, ¿por qué le importa tanto si te casas o no? –quiso saber Rosalie.

-Al capitán Whitlock no le importa si me caso o no –contestó Alice con toda la calma de que fue capaz. ¡Desde luego! Las jóvenes románticas e imaginativas como Rosalie requerían muchísima paciencia. Alice se alegraba de no tener imaginación y poder dedicar la mente a las cosas prácticas, como la planificación financiera y el manejo de una casa-. Lo que pasa es que no quiere que me case con lord Malfrey.

-¡Porque está celoso!

-Porque el capitán Whitlock alberga absurdos prejuicios contra lord Malfrey. No sé por qué. Tiene algo que ver con que el pobre lord Malfrey no tiene dinero. ¡Ha llegado a decir que es un bribón!

Rosalie asumió la expresión de horror que exigían las circunstancias.

-¡No será verdad!

-Pues sí. Y no es precisamente la persona más indicada para hacer ese comentario. ¡Quién fue a hablar!

-¡Ay, Ally! –exclamó Rosalie abriendo unos ojos como platos-. El capitán Whitlock está tan lejos de ser un bribón como… bueno, como papá.

-Si tu lo dices… -concedió Alice, que no quería enfadar todavía más a su prima discrepando con vehemencia como le habría gustado. Desde luego tendría que encontrarle a Rossie un joven agradable del que se enamorase, porque si no, se pasaría la vida oyendo hablar del capitán Whitlock-. De verdad, Rossie, no te preocupes más de mí y del capitán Whitlock. Somos enemigos acérrimos. Vamos, yo creo que me odio tanto como yo a él.

Aquello aplacó a Rosalie, aunque sólo un poco.

-Tal como te critica constantemente, parece que te odia –concedió de mala gana-. Como la semana pasada, durante la cena, cuando se echó a reír cuando dijiste que deberían permitir que las mujeres dirigieran operaciones militares desde Whitehall.

-¿Lo ves? –replicó Alice, aunque aquel recuerdo no le resultaba tan reconfortante como a su prima. Ella estaba convencida de que si el imperio británico reconociera sus magníficas dotes de organización, sería capaz de solucionar media docena de sus apremiantes conflictos internacionales en una tarde. A pesar de todo, acalló sus protestas-. ¿Lo ves? Si estuviera enamorado de mí, ¿tú crees que se habría reído tanto?

-No –admitió Rosalie-. Y una vez le oí decirle a mamá que prefiere a las chicas calladas y sensibles como yo. Y todo el mundo sabe que tú no tienes nada de sensible.

Alice estaba convencida de que "sensible" era la forma educada de describir a las jóvenes que eran incapaces de cuidarse de sí mismas y por lo tanto no le sorprendió saber que el capitán prefería aquella clase de mujeres. Parecía pertenecer a esa variedad de individuos a los que les gustaban las mujeres que se desmayaban al ver la sangre, como seguramente le pasaba a su prima, y no las que detendrían tranquilamente la hemorragia con un pañuelo, como hizo Alice cuando su tío Cayo se clavó sin querer la bayoneta en el dedo gordo del pie.

-Pues eso. ¿No te das cuenta, Rossie? Es imposible que el capitán Whitlock esté enamorado de mí.

-En ese caso, ¿por qué siempre te está mirando? –preguntó Rosalie, todavía suspicaz-. Porque le gustas Ally. Cuando cree que tú no te das cuenta, no hace más que mirarte. Se pasó la cena mirándote, y aquí lleva toda la noche sin quitarte ojo. Incluso cuando estaba bailando conmigo, te estaba mirando a ti.

Alice le puso la mano en el brazo.

-Pues claro –dijo con dulzura-. Porque se pregunta cómo demonios podemos ser primas siendo tan diferentes. Estoy segura de que cuando me mira está pensando: "¿Por qué lady Alice no se parecerá más a su bonita prima, la señorita Cullen? La señorita Cullen nunca permitiría que su piel tan pálida y perfecta se bronceara al sol. La señorita Cullen nunca le diría a su doncella que si la sorprendía doblando sus vestidos de seda en lugar de colgarlos la despediría. La señorita Cullen jamás haría llorar a la cocinera con sus feroces críticas a sus sopa de ternera".

A Rosalie se le iluminó el semblante.

-¡Vaya! Nunca lo había pensado así. Tienes toda la razón, Ally. Es totalmente imposible que el capitán Whitlock esté enamorado de ti. Eres demasiado entrometida.

Aquello no era en absoluto lo que Alice quería oír, pero por lo menos su prima había dejado de mirarla tan torvamente, lo cual era un auténtico alivio.

-Estupendo. Y ahora vamos a ver qué dice tu padre cuando Jasper le pregunte por qué no me ha prohibido que me case con lord Malfrey.

Aunque Rosalie opuso una cierta resistencia (alegando que no estaba bien espiar a unos caballeros, y menos a su propio padre), Alice logró por fin llevársela de la sala, provocando bastante agitación y no pocos movimientos de cabeza entre la galería de matronas que contemplaban aquel comportamiento tan poco ortodoxo en las salas de Almack's. La opinión general de las matronas (y de todo Londres) parecía ser que Alice Brandon era una jovencita muy difícil. La mayoría de las damas de sociedad sentían lástima por Esme Cullen, que había quedado a cargo de la testaruda muchacha.

Pero al mismo tiempo no podían evitar envidiarla, porque su dominio de la cocinera de los Cullen ya se había convertido en leyenda. La descripción de la palidez de Alice cuando le pusieron delante sopa de ternera por segunda vez dos noches seguidas se había extendido por las mejores cocinas de todo Londres y finalmente se había filtrado de las habitaciones de los criados hasta los tocadores de las damas más elegantes de Mayfair. Muchas cocineras que durante años habían aterrorizado a sus amas a despedirse si criticaban su comida, temblaban ahora de miedo al oír cómo Alice pidió quedamente que la excusaran de la mesa, cómo a continuación bajó a la cocina y cómo dio corteses pero firmes instrucciones a la cocinera de los Cullen de que jamás, pero jamás de los jamases, volviera a servir sopa de ternera en aquella casa si no quería sufrir las consecuencias. La advertencia se había extendido cómo la pólvora entre las cocineras: sólo aquellas con un corazón fuerte y una mano firme para sacudir alfombras deberían solicitar trabajo en casa de la nueva lady Malfrey.

Nadie culpaba a Esme Cullen, por supuesto, de la reputación de su sobrina. La joven era huérfana, al fin y al cabo, y había tenido la mala fortuna de criarse en la India como una salvaje, puesto que a todos los efectos sus tíos la habían ignorado hasta que se tornó tan estridente en sus críticas hacia ellos que ya no les fue posible dejar de prestarle atención. Entonces se apresuraron a embarcarla hacia Inglaterra para que se hiciera cargo de ella su pobre hermana. Y era una verdadera pena, porque la querida madre fallecida de Alice había sido una gran belleza, una criatura de suma dulzura… de hecho tan dulce era que resultaba bastante inútil con el servicio.

Por desdicha de Jasper ya casi había terminado su discurso cuando Alice y su prima se acercaron.

-En el mejor de los casos, señor, su sobrina se verá rebajada a su nivel –pontificaba el capitán-. Y en lo peor, su reputación se quedará arruinada y no podrá asomar la cara en una sola casa de todo Londres.

Alice lamentó amargamente haberse perdido el principio del discurso, porque parecía que había sido de los buenos.

-Eh… -fue todo lo que el padre de Rosalie, Carlisle Cullen, replicó-. Um. Ah.

-Muestra un poco de carácter, tío Carlisle –le apremió Alice con entusiasmo-. Dile que se ahorre el aliento para enfriarse la sopa.

Pero su tío se limitó a ponerse como un tomate. Masculló que iba a buscar u ponche y se marchó. Jasper Whitlock se volvió hacia Alice con una mirada incendiaria (los ojos le llameaban de verdad, como los ojos de un tigre cuando estaba a punto de atacar) y dijo con voz profunda:

-Si su familia no está dispuesta a hacer nada para impedir que cometa este tremendo y demencial error, lady Alice, le aseguro que yo sí que lo pienso hacer.

-¡Ay, capitán Whitlock! –exclamó Rosalie, parpadeando con expresión de adoración.

¡Desde luego!, pensó Alice. Tendría que terminar cuanto antes con la absurda obsesión que tenía Rossie con Jasper Whitlock.

-Es usted de lo más amable al interesarse tanto por el bienestar de mi prima –añadió Rosalie.

En ese momento Jasper Whitlock, que parecía lívido de rabia, pareció recordar sus modales. Bajó aquella mirada furiosa y pareció algo avergonzado. "Y tiene razones para estarlo", pensó Alice con cierta satisfacción.

-Le agradezco mucho que se preocupe por mi futuro –dije, un poco decepcionada al ver que aquellos eran todos los fuegos artificiales que iba a disfrutar-. Pero le aseguro que no tiene nada que temer. Soy perfectamente capaz de tomar mis propias decisiones, capitán. De hecho lo llevo haciendo toda mi vida.

El capitán Whitlock se limitó a mover la cabeza.

-Aquí en Inglaterra hay peligros que usted jamás se ha llegado a imaginar. Y no hablo de escorpiones ni de arenas movedizas. Ni siquiera –añadió con voz más ominosa- de que le sirvan sopa de ternera dos noches seguidas.

Aquello sonaba tan solemne que resultaba de lo más emocionante, tanto que Alice, con el pulso acelerado, se inclinó ansiosa hacia Jasper.

-¿A qué se refiere? –preguntó casi sin aliento-. Capitán Whitlock, ¿sabe usted algo de mi prometido que yo ignoro?

Pero Jasper Whitlock frustró sus esperanzas de averiguar que lord Malfrey tenía una deformidad oculta o un hermano gemelo loco con el que de vez en cuando se intercambiaba. Pero el capitán Whitlock se limitó a contestar:

-Sólo que no es un hombre de honor.


Hola! Ya sé que es un poco corto, pero no tengo tiempo para más ;P mañana les traigo más, lo prometo =)

Qué lista que es Alice diciendo que le encontrara un caballero a su prima… si, si… ya, ya.. lo que quiere es a Jasper para ella solita! Es muuuuuuuy lista Jaja espero que disfrutaran en capitulo.

Muchas gracias a SweetAlice13Romy92, Khriss-Gretta Whitlock, Alice-Maggio Whitlock, carly360, ilovejazzandali, Sweetie, por sus reviews maravillosos! Besos a todas! xD

Saludos,

Christina.

PD: "Mi vida sin ti" estará actualizado el sábado como muy tarde. Es que no he tenido mucha inspiración últimamente y me quedé bloqueada con el siguiente capi, pero ahora ya casi lo tengo. Gracias por su paciencia! Los estudios me quitan toooodo el tiempo jaja xD