Capítulo 7: Disculpa

Draco iba de un lado a otro por toda la escuela buscando como un demente a Hermione.

"¿En dónde rayos se habrá metido?, esa Granger me complica siempre mi bella vida."

Al doblar en una esquina tropezó con alguien, su mente casi lo engaña al imaginarse los ojos castaños de Hermione, pero en su lugar se topó con los molestos ojos de Harry Potter, con su traje de Quidditch y su escoba.

—Apártate, Potter. — gruñó, molesto de verlo a él en lugar de a Hermione. Harry frunció el ceño.

—Apártate tú, idiota.

—Cierra la boca, ¿qué pasa, Potter?, ¿no sabes cómo dar dos pasos a la izquierda si Granger no te explica cómo?

Harry iba a replicar, pero rodó los ojos y se alejó de él.

—Tengo cosas que hacer, Malfoy.

Draco se sintió decepcionado, ya que esperaba desquitar su ira con el cuatro ojos, pero al verlo alejarse decidió reanudar su búsqueda que le llevó casi dos horas.

Cuando estaba apuntó de rendirse y regresar a su sala común, divisó a Hermione desde una ventana, esta venía de regreso por los jardines, cargando con un gran libro, seguramente se había ocultado por la casa de Hagrid para leer sin interrupciones.

"Y yo aquí, buscándola como idiota" se lamentó mentalmente antes de salir corriendo hacía ella.

Draco observó como el enmarañado cabello de Hermione se revolvía más con el viento, también observó como se levantaba un poco la túnica de la chica, por un momento deseó que llevara una falda, pero para su desgracia llevaba ropa muggle bajo su túnica: pantalones oscuros y un suéter rosado que le quedaba grande.

"Una vez más, los muggles le quitan la magia a todo."

Se acercó a ella con gran velocidad, hasta tenerla frente a frente, Hermione sorprendida de verlo casi se le cae el libro, por suerte lo rescató antes de que cayera al suelo, pero su expresión se tornó molesta.

—¿Qué haces aquí, Malfoy?

—Te estaba buscando. — dijo sin rodeos, ya habían pasado apenas tres días y necesitaba tocarla con urgencia, sin embargo, la expresión molesta de Hermione no cambió.

—Pues aquí estoy, ¿qué quieres?

Draco la miró a los ojos por unos segundos, antes de soltar con rapidez:

—Quiero disculparme.

Los ojos de Hermione se abrieron como platos.

—¿Q- qué tú quieres que? — preguntó apartándose de él unos pasos. Draco apretó sus puños, ya lo había dicho ¿porqué se empeñaba en hacerlo repetir esa horrenda frase?

—Ya me escuchaste. — contestó con voz molesta. —Discúlpame. — casi escupió esa palabra.

Hermione abrió la boca varias veces, pero no logró articular palabra alguna, después de unos minutos, algo incómodos para Draco, logró balbucear:

—No esperaba esto.

Draco rodó sus ojos con fastidio.

—No digas nada. — le susurró acercándose, y desesperado, tomó con fuerza la cintura de Hermione.

—No…no esperaba que fueras a disculparte. — confesó Hermione aún sin salir de su trance. Draco sonrió de lado.

—Yo hago lo que se me antoje. — dijo con sorna, después la acercó más a su cuerpo dispuesto a besarla.

Faltaban solo unos milímetros para que Draco se sintiera en la gloria, pero Hermione volvió a hablar.

—No.- dijo seria. — En serio, no lo esperaba. — su mirada y su tono de voz, hicieron frenarlo en seco. — Draco…yo… de verdad lo lamento. — Draco frunció el ceño y Hermione prosiguió. — Sé lo que te dije en la biblioteca, pero yo… yo creo que… no debemos seguir viéndonos…

El corazón de Malfoy se retorció de dolor al escucharla.

—¿Q- q…? —quiso hablar, pero Hermione se lo impidió, apartándolo.

—De verdad lo siento, Malfoy, pero es lo mejor — musitó antes de sacarle la vuelta.

"Me disculpé para volver a estar con ella, ¡y ahora me manda al diablo!"

La ira de Draco se extendió y dio media vuelta para interceptar a Hermione.

—¿¡Qué carajos haces?! ¿Sabes lo que me costó esto? — espetó molesto. — ¿Quién demonios te crees que eres para desecharme de esa forma? — la ira de Draco, asustó tanto a Hermione haciéndola retroceder.

—Malfoy, yo…— trató de explicarse, pero el rubio la cortó con un ademán.

—No hables. — dijo mirándola furioso— Hice exactamente lo que querías que hiciera y exijo lo que me corresponde. ¡Ahora!

—M- malfoy…— susurró antes de verse atrapada en los brazos y labios de Draco, este la besaba como si fuera el fin del mundo, las manos del rubio pasaban de la nuca de la chica a su cintura, tratando de pegarla aún más a su cuerpo, unos minutos después de que el arrebato del joven terminara, debido a la falta de aire, tomó una de las manos de la chica y comenzó a darle pequeños besos.

—Malfoy. — intentó volver a hablar.

—He dicho que te calles. — ordenó sin dejar de besarla, Hermione suspiró en parte fastidiada y en parte conmovida por el gesto de Draco.

Una vez que se cansó de su mano, tomó la otra, haciéndola tirar su libro.

—¡Cuidado! ¡es de la biblioteca! — bramó Hermione.

—Me- da- igual— dijo repartiendo un beso en cada palabra.

—Malfoy, ya fue suficiente.

—Tú sabes que no, ahora bésame como es debido.

—No lo haré.

—¡Me disculpé contigo!

—Y acepto tus disculpas, pero…

—Pero nada, al aceptarlas, aceptas que volveremos a vernos como habías dicho antes de abandonarme en esa pila de libros.

—Fue tu culpa.

—Y me disculpe, ahora bésame.

—¿Sabes? Eso no suena como una disculpa sincera.

Draco la miró con esos ojos grises oscurecidos por el deseo y habló con voz ronca.

—Realmente lamento haberte dicho lo que te dije, estos días lo he lamentado. — no apartaba la mirada de Hermione, quien parecía derretirse con cada palabra. — y si te alejaras ahora de mi, también lo lamentaría.

Hermione se quedó sin palabras, así que Draco se inclinó para volverla a besar, sus labios le correspondieron al principio con timidez, pero conforme avanzaba, Hermione lo rodeó con sus brazos y comenzó prácticamente a devorarlo.

Estaban en una burbuja que crean las parejas para evitar el mundo exterior, que no se dieron cuenta de dos sombras vigilándoles a lo lejos y desapareciendo después de un rato.

Una vez que finalizó el beso, Hermione lo empujó para separarlo.

—Draco — dijo con voz entrecortada— aún debemos hablar.

—¿De qué? — preguntó acercándose a ella para abrazarla y frotar su nariz en el cuello de la chica.

—D-de lo que esta ocurriendo aquí— dijo mordiéndose el labio inferior y cerrando los ojos. — de nosotros, esto…esto es incorrecto.

—Que va, si se siente como volar en escoba— refutó Draco, prosiguiendo con sus caricias.

—Es extraño Draco, debemos…debemos poner — Draco comenzó a mordisquear su oreja y soltó un gemido involuntario. — P-poner…

—¿Poner qué, Granger? — preguntó pasando sus labios por el cuello de la chica, Hermione soltó otro gemido. — ¿Estás excitándote?…

Hermione suspiró, apretó los ojos y usó toda su fuerza de voluntad para apartarlo. Draco se tambaleó, pero logró encontrar el equilibrio para mirarla confuso.

—Debemos poner una fecha límite a esto.

Draco la miró como si se hubiera vuelto loca.

—¿Fecha límite? ¿Bromeas?

—No, escucha Draco: necesito el control de lo que hago, ambos debemos tenerlo.

—¿Y por eso necesitamos una fecha límite? — preguntó incrédulo

—Esto debe parar, tal vez no ahora, pero si pronto.

A Draco le dio un vuelco en el corazón.

—¿Qué tan pronto? — inquirió a media voz.

La castaña se quedó pensativa unos momentos.

—Dos semanas. — sentenció.

—¡Dos semanas! ¡Estás demente! — exclamó asustado.

—¿Es mucho tiempo? — preguntó confundida.

—¡No! ¡es muy poco!

—¡Oh! — exclamó— creí que estaba bien una semana ¿Cuánto tiempo estaría bien?

Draco la miró e hizo cálculos con rapidez.

—Fin de cursos. — dijo.

"Del año que viene" pensó para sí.

—¡Ni hablar! — exclamó ella— debo concentrarme en mis estudios así que debe ser antes.

—¡Por las barbas de Merlín, Granger! ¡Es la excusa más patética que he…!

—Un mes. —Lo interrumpió

—Sigue siendo muy poco tiempo. — la miró molesto.

—Draco, son solo besos. — Hermione lo trató de tranquilizar— Nos cansaremos el uno del otro en menos tiempo— aseguró con su típica confianza de sabelotodo.

Draco frunció el ceño, pensativo. Si, era cierto que en menos de eso se cansaba de sus múltiples conquistas, pero… ahora se sentía distinto. Sin embargo, no podía dar este argumento a Hermione y pedir más días, no pensaba rebajarse a ese nivel.

—Bien, un mes— aceptó, y una vez que dijo estas palabras, una bludger que venía desde el campo de Quidditch le dio en el hombro, Draco soltó un grito y observó como el equipo de Quidditch de Gryffindor se acercaba para atrapar a la bludger, una vez que se percataron quienes eran, las expresiones de Harry, Ron y Ginny se mostraron confusas.

—¿Te has lastimado mucho? — preguntó Hermione, sin percatarse aún de sus amigos, iba a acercarse a él, pero este la freno con un movimiento, Hermione lo miró confusa por unos segundos antes de mirar hacia donde Draco estaba viendo. El rostro de Hermione paso a tornarse rojo tan rápido que Draco casi suelta una carcajada.

—¿Hermione? ¿Qué haces aquí? — preguntó Ginny, mientras se acercaba con Harry y Ron en sus respectivas escobas, los demás jugadores fueron en busca de la bludger.

—Yo estaba… — comenzó nerviosa— con Hagrid, ve- venía de camino cuando vi a la bludger.

—¿Y qué hace Malfoy aquí? — preguntó Ron ceñudo.

—No es de tu incumbencia, Weasley— espetó Draco arrastrando las palabras, ignorando la molestia en el hombro— si es así como practican, no será difícil verlos perder este próximo partido.

—Cierra la boca, Malfoy, eso ya lo veremos. — exclamó Ginny.

Harry, quien no había apartado la vista de Hermione, la notó algo extraña y le preguntó si se encontraba bien.

—Sí, es solo que la bludger casi me golpea.

—Por desgracia no lo hizo, tal vez a las bludgers no les gustan las sangre sucias, no las culpo. — dijo Draco con sorna.

Hermione frunció el ceño ¿Qué planeaba?, pero antes de decirle que se callara, Ron y Harry lo apuntaron con sus varitas, dispuestos a defenderla.

—¿No tienes a alguien más a quien joder, Malfoy? — inquirió Harry sin dejar de apuntarle con la varita. Draco solo soltó una risa despectiva y se alejo de ahí, no sin antes lanzarle una rápida mirada significativa a Hermione, que no pasó desapercibida para Harry.