El botón de autodestrucción

El que diga que ya habrá tiempo de dormir cuando te mueras, que venga y hable conmigo después de pasar unos meses como interno. Aunque, no es solo el trabajo lo que nos tiene en vela toda la noche.

Gaara intentaba abrir la puerta de su dormitorio, pero era complicado cuando su cuerpo estaba empotrado contra ella, y el cuerpo de Naruto ejercía tanta presión sobre él. Querían ser silenciosos, para no despertar a los demás, pero la pasión los desbordaba.

-Espera...-consiguió decir el pelirrojo, deteniendo los besos momentáneamente-debo ver si está Sasuke-entró en la habitación, y tras unos minutos, un somnoliento azabache pasó cual zombie al lado del rubio y bajó las escaleras con una almohada en la mano.

Naruto no se demoró más y entró, cerrando tras de sí.

Sin mediar palabra alguna, volvieron a devorarse. ¿Ver el amanecer? ¡já!. En cuanto se bebieron un par de tragos de vino, empezaron a actuar como perros en celo.

Gaara regresó de un salto a los brazos del rubio, rodeándole la cintura con ambas piernas, y notando las manos del otro sujetándole firmemente por los glúteos. Ambos demasiado excitados a esas alturas como para silenciar los gemidos.

El ojiazul, sin soltar al chico que mantenía sujeto, se tumbó sobre la cama, quedando el pelirrojo debajo suyo.

Los dedos de Naruto, a ciegas, desabotonaban la camisa de Gaara con ansias, mientras las manos de éste permanecían aferradas a su espalda. La prenda terminó en el suelo, al igual que los pantalones, que no tardaron demasiado en hacerle compañía.

La piel del pelirrojo se había erizado al sentirse casi desnudo. La excitación lo había sonrojado hasta las orejas. Naruto seguía sobre él, con ambos brazos al lado de su cuerpo, mirándolo con lujuria en los ojos. Empezó a desanudarle la corbata, que lanzó al suelo con lo demás, y se deshizo de la camisa del otro en un pis pás, pasando después sus blanquecinos dedos sobre la piel tostada y bien formada de su torso.

La boca del rubio fue a parar a uno de sus pezones. Jugueteando con la lengua hasta que se puso duro y pudo ocuparse del otro.

Gaara estaba tremendamente excitado. Deseaba ser poseído de una buena vez por el rubio. No estaban borrachos, a la mañana siguiente serían plenamente conscientes de lo que habían hecho. La culpa sería de ambos, aunque seguramente el que más se arrepentiría sería él. Aunque no era el momento para pensar en ello.

Naruto le pasó una mano por encima de la entrepierna, provocándole un sonoro gemido, de entre sorpresa y satisfacción. La ropa interior fue sustituida por suaves y placenteras caricias. El ojiazul sonreía triunfante, le encantaba ver al otro totalmente entregado al placer, y más si él era el que se lo proporcionaba.

Volvieron a besarse. Sin inhibiciones de ninguna clase. Naruto continuaba estimulándole con una de sus manos, mientras Gaara silenciaba sus gemidos en la boca del otro.

En un momento dado, el pelirrojo hizo un alto-te quiero dentro ya...-atinó a decir con la respiración entrecortada, pero en tono autoritario.

El otro no se hizo de rogar. Se deshizo de sus boxer en un instante.

No tuvo que posicionarse demasiado, puesto que el pelirrojo seguía debajo de él, con las piernas enredadas en su cintura.

Le penetró deprisa. Ambos lo deseaban, estaba claro. El vaivén fue rápido desde el comienzo. El cabecero de la cama hacía un molesto ruido al chocar contra la pared una y otra vez, y era acompañado por los gemidos nada silenciosos del pelirrojo.

Ya había olvidado por completo que tenía compañeros de piso. Se estaba dejando llevar como nunca antes. Al fin y al cabo, eso es lo que había provocado que aquella noche en el bar se acabara liando con un completo desconocido. Quién iba a decir que volvería a acostarse con aquel chico y que además empezaría a cogerle demasiado cariño para su gusto.

Después de un agradable rato, sintió un escalofrió, que derivó en el éxtasis más absoluto. Eyaculando encima de su propio estómago, y sintiendo como, segundos después, el rubio lo hacía en su interior.

5:20. Naruto y Gaara estaban dormidos, abrazados y con los pies entrelazados.

-Tienes que levantarte-dijo el pelirrojo tras apagar el despertador somnoliento-tengo que hacer mi ronda-y le pasó por encima, completamente desnudo-debes irte antes de que te vean- Naruto estiró sus brazos para atraerlo hacia él y besarle los labios como desesperado.

-Deja que me vean-dijo el rubio a la vez que provocaba que Gaara cayera sobre él y rodasen juntos sobre la cama, riéndose-por favor.

-¿Has podido dormir?-preguntó Sasori a Sakura nada más entrar en la cocina.

-Podría engrasar los muelles de la cama o comprar un cabecero acolchado.

-No os quejéis- añadió Sasuke a medio vestir-yo dormí en ese endemoniado sofá, a la próxima me quedo en el hospital-y dio un gran bostezo.

-¿Quién es?-cuestionó Sasori. Estaba bastante disgustado y se servía café con mala cara.

-¿Crees que es solo uno?¿con tanto lío?-preguntó Sakura.

-Ya, prefiero no pensar en ello...

-Perdiste tu oportunidad Bambi, si se lo hubieras dicho mucho antes...-le observó de arriba abajo con sus orbes oscuras-no, ni sabiéndolo de antes.

-Déjalo, está celoso, no hagas leña del árbol caído-dijo la pelirrosa.

-No estoy celoso-se apresuró a decir.

-Yo si, pero sé que va a tener un largo día de trabajo- Sakura se animaba por momentos.

-Eres una arpía-dijo Sasuke y dio un bocado a su tostada-pero yo también estoy celoso, mi vida sexual es una mierda y creo que he cogido la gripe.

De repente escucharon pasos bajar por las escaleras y corrieron a la puerta de la cocina, dándose cuenta de que Naruto se acababa de marchar.

-La neurocirugía no es lo único que domina-dijo la pelirrosa asombrada.

-No pueden...es su jefe...-Sasori estaba más blanco que un papel.

-Llegamos tarde-siguió la chica-también es nuestro jefe-se quedó pensativa-...le ha ayudado en unas cuantas cirugías últimamente...

-No, Gaara no se acostaría con él para...no- Sasuke les escuchaba sin mediar palabra.

-Si no se avergüenza ¿por qué lo mantiene en secreto?

-Quizá no sea así-hasta despechado, seguía defendiéndole-pasaría sin más, espontáneamente, anoche...

-Hola- Gaara entró en la cocina-buenos días- Sasuke se levantó y salió, mientras se aguantaba la risa.

-Tuviste una sesión de sexo bastante fuerte-soltó Sakura a pesar de la incomodidad de Sasori- toda la noche, ¿quién es él?

-No le conoces-fue la escueta y rápida respuesta que recibió.

Si la vida ya es dura de por sí, ¿por qué nos metemos en más líos?¿por qué esa necesidad de pulsar el botón de autodestrucción?

Lo peor, es que todos estaban agotados por la escasez de sueño. Lo que evidentemente, a Tsunade le importaba un comino.

Kiba se encargaba de un paciente con un disparo en el brazo. Sakura de un hombre que se había tragado las llaves de su novia. Gaara de una chica a la que le practicaron una intervención ilegal en otro país y padecía las consecuencias, además de muchos otros pacientes porque Tsunade lo tenía en el punto de mira. Sasori de una niña con espasmos involuntarios en la pierna, para su desgracia, en colaboración con Naruto. Sasuke empeoraba de su gripe por momentos.

Durante una operación con Tsunade, empezaron a hablar sobre el tema inevitablemente.

-Cuando acabes tienes los posoperatorios- la mujer seguía mandándole trabajo.

-Lo sé doctora Tsunade- lo estaba aguantando mejor de lo que creía. Al fin y al cabo, había tomado una decisión que sabía le iba a conllevar efectos secundarios.

-Sasuke tiene gripe, tendrás que hacer su trabajo en el clínico.

-¿Quiere que también friegue el suelo?...ha sido inapropiado, lo siento.

-No es lo único inapropiado-aún así, a la rubia se le notaba de mejor humor para con él-por cierto ¿puedes decirme qué estás haciendo?

-Saltaré desde un tercer piso si me lo pide, pero lo que hago cuando salgo del hospital es asunto mío.

-La mitad del hospital lo sabe, la gripe no es el único virus que circula.

-He tomado una decisión, y sé que no respeta esa decisión, pero soportaré las consecuencias.

-Vas a tener que saltar desde unos cuantos pisos...

-He hecho todo lo que me ha pedido, tal vez no a su manera, pero lo he hecho...si quiere que haga algo más, dígamelo.

Más tarde, en los vestuarios, un enfermo Sasuke y una irritante Sakura le recibieron.

Llegó Tsunade- Uzumaki necesita un interno en cirugía ¿quién puede ir?-la pelirrosa levantó la mano.

-Ya estoy bien-se adelantó el azabache-yo puedo ir.

-No, tú échate y descansa.

-Estoy perfectamente...-dijo haciendo caso omiso a la mujer.

-Sabaku no.

-Bah, claro-dijo Sakura molesta.

-¿A ti qué te pasa?-cuestionó ya enfadado el pelirrojo que no entendía de que iba el asunto.

-Ahm, tú, al parecer tú le das a Uzumaki cosas imposibles para el resto de nosotros.

-¿Estás sugiriendo qué...?

-Eso es.

-¡Eh!-bramó Tsunade- hemisferectomía en el quirófano uno con Uzumaki, ve-acabó diciéndole a Sasuke.

Sakura se fue molesta y la mujer se dirigió a Gaara con una sonrisa en los labios-no soy la única que te pide que te tires.

Tras operar a la niña con espasmos. Naruto habló con Sasori, dado que lo había notado raro con él.

-Me viste saliendo esta mañana de vuestra casa ¿verdad?

-Ah, era usted-fingió.

-No lo utilizo, ni lo favorezco, quiero que tengas eso muy claro.

-Es un gran chico, si-estaba dolido, pero aunque quería, no podía odiar a Naruto.

Por la noche, de vuelta a casa.

Cuando Gaara llegó, Sakura estaba en la cocina haciendo una tarta de chocolate.

-Creía que estarías durmiendo-dijo y fue a la nevera a por algo.

-¿Ah si?, pues no-la chica seguía borde-si esperas un poco, podrás comerte un trozo, acabo de hacerla, la he hecho con mucha rabia en mi interior y con hostilidad, pero está buena.

-Lo sabes.

-Si.

Gaara se sentó en la encimera-¿te cuento la versión larga y aburrida? ¿o prefieres la versión breve en la que me acosté con un tío que resultó ser mi jefe?

-Ninguna.

-Sakura, dame un respiro.

-No, tu madre es Karura Sabaku no, creciste...¡mira esta casa!, es normal de que nadie dudara de que acabarías en un quirófano operando...yo fui a la escuela pública, trabajé para pagarme la carrera, cuando entro en un quirófano la gente cree que soy enfermera ¡a ti te respetan sin que hagas nada! y lo estás desperdiciando por ¿qué? ¿un par de operaciones?

-No, no es por las operaciones, yo no quiero destacar, odio destacar...

-¿Y por qué es?¿por unos polvos?¿vas a arruinar tu credibilidad por eso?...Gaara, ¿qué coño haces?-silencio tenso, mientras se miraban a los ojos-dios mio...estás loco por él.

-¡Eh! eso no es cierto.

-Si que lo es-todo el mal humor le había desaparecido.

-No, no lo es.

-Si que lo es...mierda, pobrecito- dijo refiriéndose al pelirrojo.

-Es que es tan...y yo estoy pasando un momento difícil.

-Así que estás sensible, y lleno de sentimientos secretos-dijo a la vez que con cara de lástima le servía un pedazo de pastel.

-¡Te odio!¡y a tu tarta!-la chica solo se reía.

-¿Y qué tal el sexo con él?

-Sakura...

-¿Qué? yo no me como una rosca, cuéntame algunos detalles, por favor.

Gaara cogió el plato de pastel y salió de la cocina.

Puede que nos guste el dolor. Quizás nazcamos con el. Porque sin el...no sé, quizá no nos sentiríamos reales.

Naruto se quedó también esa noche. Pero solo a dormir.

¿Por qué siempre tropezamos con la misma piedra?. Porque uno se siente bien, cuando deja de hacerlo.

Continuará...