Epilogo

—No te imaginas lo mucho que te extraño. No sabes cuánto agradezco lo que hiciste por mí, lamento haber tardado tanto en volver a visitarte, pero entenderás que los niños ocupan la mayor parte de nuestro tiempo… Hoy vendrán a visitarte por primera vez y confieso estoy nerviosa, les he hablado muchas veces sobre ti. Eres como una heroína para ellos, Lily juega con ser Nani, la rescata princesas. — Acarició su vientre con suavidad y añadió. —Si es niña llevará tu nombre y espero que sea tan gentil y bondadosa como lo eras tú.

Suspiró sonoramente y sonrió al ver a los tres niños se acercaban con cautela, estaban acostumbrados a visitar las tumbas de sus abuelitos, pero ahora estaban muy lejos de casa. Lily llegó corriendo a los brazos de su madre.

—¿Aquí está Nani? —Ginny asintió cariñosamente. — ¿La misma Nani que te salvó? ¿Puedo ser como ella mamá? ¿Puedo? ¿Puedo?

Ginny sonrió y miró a Harry, tenía todo lo que había deseado y más. No negaba que los sufrimientos habían sido muchos, pero su amor había logrado superar cada prueba y obstáculo que se le atravesaba. Después de los atentados del 11 de marzo en Madrid, Ginny pasó las siguientes dos semanas en recuperación, allí se enteró de todo lo sucedido en la batalla y con su familia, su hermano Percy murió protegiendo a Fred quien perdió su pierna izquierda, muchos de sus compañeros murieron también y muchos de sus amigos cercanos sufrieron heridas graves. Era increíble pensar que se había perdido de tantas cosas, pero lo que era más increíble era que, a pesar de todo pronóstico, había recuperado la memoria, y aunque fue parcialmente, lo esencial de su vida se mantuvo. Nani falleció a finales de aquel mes, estuvo rodeada de sus amigos y únicos parientes y después de su funeral, ambos regresaron a casa felices y juntos, aunque con el corazón roto por las pérdidas. La voz de James, su primogénito, la sacó de su ensoñación.

—¡Papi! Cuéntanos otra vez cómo te hiciste tantas cicatrices— James saltaba y Albus lo acompañaba.

—Esta gigante del cuello se la hizo sacando a mamá del tren ¿verdad papá? — Albus lo miraba maravillado—Yo también te hubiese salvado mami—añadió inflando el pecho.

—En realidad fue tu madre quien me salvó—Lily rio orgullosa—Ella también estaba herida, pero logró llegar hasta el hospital— alegó orgulloso y susurró—es una suerte que la explosión no nos haya hecho tanto daño.

—Cuando sea grande quiero tener un amor así de gigante, me enamoraré de mi príncipe y yo lo rescataré del dragón de tío Charlie.

Harry frunció el ceño y negó con la cabeza.

—Tus hermanos y yo somos tus príncipes cariño. Y el tío Charlie no llevará el dragón a casa.

—No, tu eres mi papi favorito y James y Albus solo son mis hermanitos. Mi príncipe es Lorcan papi y no lo confundas con su hermano porque no se parecen en nada. ¡Lorcan es mi príncipe azul! —la niña bailó en círculos mientras su padre la miraba horrorizado. Miró a Ginny y acarició su vientre, si era otra niña… No quería ni pensarlo…. O tal vez si… Si era una niña, esperaba que fuera igual a Ginny, su chica ideal…

—¡Te amo Gin-Gin! —susurró acercándose.

—Y yo te amo a ti mi sapo en escabeche, en esta vida y en la otra— murmuró besándolo.