Capítulo 7:
Los gemelos, en combate de captura la bandera.
Desclaimer: El universo de PJ no es de mi propiedad. No lo ha sido, aún...
Estaba en una gran y alta montaña. La vegetación era abundante y cortaba mucho la luz. Donde las hojas marchitas caían, ahí inmediatamente nacía una nueva planta. El suelo se mantenía limpio y verdoso, con una gran vitalidad.
Intenté adentrarme entre la zona. En todas las direcciones, todo era rodeado por los árboles. Levanté a contracorriente con la intención iluminar el camino, pero cuando lo hice, el pasivo bosque se removió. Las raíces empezaron a agrandarse, los arboles cercanos se hicieron más grandes y corpóreos, las copas de los arboles empezaron a ser menos visibles ya que se alejaban más del suelo y la vegetación en sí comenzaba a ser más densa.
Cuando bajé la espada, todo se detuvo al mismo tiempo que el brillo del bronce celestial desapareció. No lograba reconocer nada a mis alrededores, y nada de eso podía ayudarme con la dirección correcta.
Luego de mucho caminar encontré un pequeño lago, que no media más de cinco metros de diámetro. Logré curar mis heridas con el toque del agua y guardé un poco de agua en un termo. Había intentado de encontrar algo que me indicara la dirección al punto medio en la montaña, pero la solución llegó a mí con el recuerdo de una misión.
Entré en el agua. Se sentía muy fría, incluso cuando no me tocaba, pero el truco funcionó, a mi mente le llegaron los datos: una caminata de 4 kilómetros al noroeste.
Lo único bueno era que no había monstruos por ninguna parte, pero como sustituto tenía que luchar de vez en cuando contra un árbol maligno que intentaba estrangularme con sus ramas.
Al final llegué a un claro en medio de todo eso, aunque no era de todo un claro. Parecía un muy amplio lugar, de mucho espacio. La luz en ese lugar era tan brillante que se asimilaba a los destellos que emitían los dioses segundos antes de transformarse en su verdadera forma; y tal vez eso explicaría porque los árboles se mantenían al límite de la zona.
Un gran edificio se alzaba con forma de una especie de templo. Empujé las puertas dobles de la entrada y vi un gran salón con diferentes decoraciones elegantes y lujosas. El techo era una cúpula de cristal que servía como un tragaluz, permitiendo entrar la luz divina del exterior. Aquel era un lugar impresionante, seguro era el sanctasanctórum de alguien importante.
En el centro del lugar había una especie de trono, hecho mármol y decorado con detalles vegetales. Nadie estaba en aquel lugar además de mí. Me acerqué hasta ahí y no encontré nada peculiar.
Una suave brisa entró en el lugar debido a las puertas que no había cerrado, al principio me pareció refrescante, pero luego me inquietó. No era una común corriente de aire, hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo, y luego espontáneamente me sentí consternado, una onda llena de dolor y tristeza se extendió por mi cuerpo.
Mis piernas temblaban, pero aun así se movieron. Por alguna razón sentía que debía moverme, y así que intenté de sentarme en el gran trono. Nada fuera de lo común, además de que la perspectiva desde el trono revelaba una pared oculta que tenía un altar encubierto, donde se observaban dos escrituras: Κρόνος y Κα, pero el resto de la palabra estaba borrosa.
Sin lugar a dudas era una gran pista, y justo la iba a investigar, cuando la tierra sacudió el templo. Todo perdió su calma, y una grieta se abrió a mis pies, de manera imprevista.
…
Me desperté sobresaltado. Tenía la frente cubierta de sudor frio, mi respiración se mantenía irregular y la cabeza me daba vueltas. No era la primera vez que ocurría.
Desde que supe la noticia de que Grover desapareció, muchas veces había intentado de forzar que nuestra conexión empática me mostrara algún dato de Grover. En el primer sueño que tuve, estaba en una gran cafetería, nada fuera de lo normal, entonces llegó la mesera con un plato de enchiladas de queso. Luego los sueños empezaron a perder coherencia, incluso llegué a soñar que yo pastaba en una granja, comiendo de vez en cuando una lata de metal.
Tanto Quirón y Annabeth intentaron de calmarme, pero no podía evitar sentir de que algo malo le había sucedido a Grover; intenté de pedirle a Rachel algún dato, pero ella no pudo decir nada bueno.
A la mañana siguiente seguí con mi rutina. Los días empezaron a fluir con rapidez, iban y venían.
Annabeth había enseñado, en muy poco tiempo, griego antiguo a Dani. Según ella, aun si no tenía Dislexia, había aprendido naturalmente todo; pero después de todo Dani era inteligente. Otro hecho curioso, y que me molestaba, era que Dani no había sido reclamado aun por un dios, casi dos semanas habían pasado, pero nada sucedió.
Quirón empezaba a preocuparse por el hecho de que un semidiós no fuera reclamado después del pacto. Muchos sospechaban de que realmente no fuera un mestizo, pero varios sátiros lo confirmaron.
Aun así nadie perdió la esperanza. Dani iba de cabaña en cabaña intentando de relacionarse con los campistas para intentar de ver con que cabaña encajaba más. Hasta los momentos no parecía ser hijo de Tyché, Andrea Fortune le continuaba ganando y ganando en partidas de póker, pero él no desistía en intentar ganar.
En la madrugada de un viernes, Annabeth llegó corriendo a mi cabaña, con una sonrisa en cara.
— ¿Qué ocurre? —le pregunté.
—Vamos, sesos de alga, es mejor que lo veas.
Me coloqué los zapatos, y la seguí hasta la playa. Quirón esperaba en la costa, en su forma de centauro. Pero cuando iba llegando, mi pie se enredó en una cuerda y forzosamente quede sujeto por una red.
De la nada apareció una chica, luego fueron dos, cuatro y entonces más de una docena de chicas vestidas en el mismo tipo de uniforme: una chaqueta plateada, botas de combates negras y vaqueros de azules oscuros.
—Esperen, ¿Por qué… —pero no pude terminar la oración, inmediatamente me pusieron una mordaza y me levantaron camino a dos lobos rodeando a una persona.
—Calla, hombre —espetó una. Intenté buscar apoyo en Annabeth, pero ella intentaba de reír lo más disimuladamente que podía.
Caí a los pies de la lugarteniente. Su diadema destellaba en su cabello negro, sus ojos azules parecían brillosos con el aura plateada que emitía, y era la única que vestía de una manera algo diferente. Una camisa negra bajo la chaqueta plateada y un cinturón punk.
— ¿Qué hay, sesos de alga? —y Thalia se inclinó para quitarme la mordaza de la boca.
— ¿Por qué tenéis que hacer todo de esta forma?
—Claramente es algo divertido —dijo. Muchas cazadoras dieron una mirada aprobatoria acerca el comentario—. La cosa es que hemos venido lo más rápido que podíamos.
—Sí, tenemos malas noticias —habló Quirón mientras se acercaba. Yo intentaba de terminar de aflojar el último amarre que tenía.
Sabía que las cazadoras no podían enamorarse de algún chico, porque si fuera así, perderían la inmortalidad que les otorga Artemisa, pero de enamorarse a abusar de los hombres había un gran Tártaros abismal.
Las guiamos camino al campamento, mientras tanto Quirón iba relatándole a Thalia y a las cazadoras todo lo que había ocurrido. Annabeth se disculpaba de haberse reído de lo que las cazadoras habían hecho.
—Eso explicaría la reciente actitud de la diosa Artemisa —comentó una de las cazadoras a Thalia.
— ¿Artemisa ha olvidado a las cazadoras? —interrumpió Quirón—. Siempre pensé que la diosa se mantenía cerca de sus cazadoras.
—Bueno, ella lo hace —Thalia se encogió de hombros. Eso era algo que comúnmente no hacía, ya que se veía más emocional, y no con su actitud con la que puede intimidar y dominar a cualquiera—. Es solo que se ha mantenido algo al margen, muchas veces nos hemos encontrado con ella, pero no nos proporciona mayor atención. Hasta hace algún tiempo atrás.
—Según sabemos, los dioses han estado actuando extraño. Ni siquiera el Sr. D está en el campamento por los momentos —Annabeth dijo—. ¿Han sabido algo de Apolo? Nuestro oráculo ha tenido interferencias con las profecías, y pensaba que él podría saber algo.
Thalia negó con la cabeza—. Normalmente podríamos saber más de él solo por el hecho de ser el gemelo de la diosa Artemisa, pero es como si todo el contacto estuviera perdido con ambos.
—Por lo que no sabes nada tampoco de tu padre —aventuré. Ella negó nuevamente—. Incluso mi padre no ha respondido a mis oraciones, por otro lado, creemos que las cosas en el inframundo han estado extrañas, pero no sabemos nada oficial —en todo momento intenté de evitar decir el nombre de Luke, aun así Annabeth sabía de qué hablaba, por lo que desvió la mirada.
— ¿Qué ocurre allá? —señaló una cazadora a donde las cabañas. Muchos campistas estaban en el lugar señalado.
—Solo espero que no sea nada malo —y apresuré el paso.
Primero llegué yo al lugar, luego fueron Annabeth y Thalia. Las demás cazadoras y Quirón se mantuvieron a distancia. En la zona se encontraban los campistas de distintas cabañas, muchos se encontraban hablando en susurros, pero todos tenían un semblante de terror o miedo. Aunque no eran todos los campistas, realmente eran los más jóvenes del campamento.
Compartí una mirada rápida con Annabeth y Thalia, al parecer ellas también sentían la presencia. Aun así decidí preguntar.
Me acerqué a un chico delgado y pelirrojo.
— ¿Qué está ocurriendo?
El pobre intentó de responderme, pero farfullaba y no se le entendía nada lo que quería decir. Butch llegó, cogió de los hombros al chico y lo apartó.
—Muchas veces le he dicho a Mike que, como hijo de la diosa Iris, debería de poder hablar normalmente, dar un simple mensaje —gruñó Butch. Frunció el ceño e indicó una cabaña—. Ha vuelto, y todos están alarmados.
—Ninguno debería —protestó Thalia. Seguro porque ella sabía lo que era ser temido por cosas tan superficiales (aunque sí hay que tenerle miedo a ella), y después de todo, al igual que yo, éramos comúnmente el centro de la atención por ser semidioses hijos de los tres grandes.
Butch hizo una mueca—. Pero es algo natural tenerle miedo. Es hijo de Hades.
—Pues nadie decide de quien ser hijo —argumentó Annabeth. Intentó de calmar a Thalia que ya comenzaba a echar chispas. En su momento Thalia casi fue condenada por solo ser hija de Zeus—. Vamos, Percy, hay que darle la bienvenida —y con una sonrisa, Annabeth se dirigió a la cabaña trece.
A pesar de ser una cabaña que no tiene ventanas, estaba bien iluminada y tenía ventilación (No tengo idea de cómo). La atmosfera era muy fría y tenebrosa. En la pared había un recuadro de Bianca di Angelo, quería acercarme a tocarlo, ya que era muy real, y en el marco estaba la figura de Hades del juego de Mitomagia; lo que le costó la vida a Bianca.
El lugar estaba amueblado por una repisa llena de frascos, amuletos y una fruta (¿Una granada?); un sillón de cuero marrón en una pared, una mesa de café cerca del sillón (que particularmente estaba hecha de huesos y madera) y una cama de color gris y de sábana de seda negra.
Con la apariencia gótica del lugar podía pensar que Thalia se sentiría cómoda en el lugar, pero cuando volteé a ver, ella estaba tan incómoda como Annabeth y yo. Simplemente no era nuestro estilo esa cabaña. Y la única persona que parecía cómodo en el lugar era Dani. Él nos recibió cuando llegamos, extrañamente, con una sonrisa en cara.
—Hola, Annabeth, Percy y… —miró a Thalia, expectante.
—Thalia —respondió ella, dándole una mirada inquisitiva.
—… Thalia. Tuvieron que haber visto, estaba yendo camino al comedor cuando sentí algo extraño en el ambiente, caminé hasta esta cabaña, y así de la nada, Nico apareció de la manera más guay que he visto —entonces Dani indicó al sillón donde estaba Nico. Se veía como recordaba, pálido y con un cabello revuelto, como si acabara de levantarse de la cama. Tenía su típica espada de Hierro Estigio atada al cinturón.
—Hola —murmuró Nico, de manera casi inaudible.
— ¿Él es nuevo aquí? —Thalia señaló a Dani. Yo asentí—. ¿Y cómo conoce a Nico? —preguntó Thalia, acercándose a Dani. Le dije de la vez que Nico me ayudó a salvar a Dani de una anfisbena.
En esos momentos quería evitar pensar que Dani fuera otro hijo de Hades escondido en el Casino Lotus, ya que parecía combinarse con el ambiente, pero aun así se veía muy distinto de Nico y sus características.
Pasamos varios minutos hablando con Nico, el intentaba de explicarnos la situación actual en el inframundo (y para mi sorpresa concordaba con lo que Luke me había dicho).
—Padre está asustado, aunque quiera demostrar lo contrario. Si todo sigue así, en cualquier momento el inframundo puede perder el control.
—Nico, ¿Qué sabes acerca del proceso de reencarnación?
Cuando lo dije, quería arrepentirme de haberlo dicho. Ante de esas palabras la mirada de Nico se llenó de amargura—. Realmente, no mucho, todas las almas que están en el inframundo se han vuelto intocables para mi padre. Es como si ya no las dominara…
—O como si no permitieran que Hades las dominara —intervino Dani.
Nico se sobresaltó, Thalia, Annabeth y yo miramos confundido a Dani. Inmediatamente se sonrojó.
—Es algo de lo que había leído hace tiempo atrás —murmuró. Casi me olvidaba que Dani era muy parecido a Annabeth, solo que él tenía más facilidad para leer montones de libros al no tener Dislexia—. Claro, puede que no sea aplicable en este caso, ya que ni si quiera lo leí en un libro de mitología griega. Pero, decía claramente que los poderes que lleva normalmente un dios, siempre pueden ser detenidos cuando el poder de otro dios puede interferir, o simplemente el poder del otro es incluso mayor aun.
Annabeth se acercó a Dani—. Dani, eso puede resultar algo muy útil en todo esto, ¿tienes algún dato más?
Dani frunció el ceño. Segundos después se encogió de hombros—. Bien, no es un dato mayor, pero, según la categoría de cada dios lo hace más susceptible a sucumbir ante el poder de uno mayor a este. Pero vuelvo a decirles, no creo que las mismas reglas apliquen para todos los tipos de dioses.
— ¿Todos los tipos? —le cuestioné.
Dani nuevamente se encogió de hombros—. Si, nunca se sabe cuántos tipos dioses puedan existir.
—Vale —interfirió Thalia—, quiero escuchar lo que él tiene por decir.
—Cierto —terció Annabeth—. Seguro en las clases de mitología griega te han dicho cuáles son las categorías de las deidades —Dani negó. Después de todo Grover era quien daba esa clase, y como había desaparecido, dejaban que los consejeros de cabaña se turnaran para dar la clase—. Bien, de cualquier forma. Las deidades son básicamente categorizas en Dioses Menores, Olímpicos, Titanes, y Primordiales, de menor a mayor.
—Entonces, ¿Algún Titán está interfiriendo los poderes de los dioses? —concluyó Nico, sujetando su espada. Annabeth, por otro lado, hizo una mueca.
—No exactamente. Los titanes fueron poderosos, pero eso nunca pudo garantizar que pudieran interferir con los poderes de los tres grandes.
—Cierto. Para que tuvieran una oportunidad contra mi padre, el ejército Titán tuvo que reclutar a más de un dios del mar antiguo —argumenté. Recordaba como mi padre había envejecido cuando fui a visitar su santuario submarino, justo en el momento en el que estaba batallando a Océano.
—Y lo único que puede tener ese poder entonces seria…
—Un primordial —dijo una voz externa. Quirón había hablado desde afuera de la cabaña.
…
Luego de que Quirón interfiriera en la conversación, nos pidió a todos que fuéramos a la Casa Grande para poder discutir bien todo lo que sabíamos. Solo nosotros cinco, los únicos que se habían profundizado en el tema de la nueva amenaza. Entonces les conté acerca del sueño que tuve, y de cómo era más de que Kronos estuviera detrás de todo.
Durante todo ese tiempo solo hicimos una larga lista de posibles enemigos que estuvieran apoyando a Kronos, pero entonces Quirón cambió de parecer, y decidió postergar la charla para cuando Rachel pudiera dar una predicción. Nos comunicó que al anochecer el juego de captura la bandera comenzaría.
La noche cayó e inevitablemente llegó la hora del juego.
Los grupos ya habían sido divididos. Las cabañas de Hades, Poseidón, Atenea, Hermes, Dionisio, Némesis, Hipnos (aunque sus campistas eran totalmente inservibles, ya que se acostaron a dormir en el césped), Apolo, Hefestos e Iris eran parte de un equipo liderado por el consejero de la cabaña de Apolo, Will Solace.
El otro equipo era conformado en su mayoría por las cazadoras de Artemisa, junto a ellas estaban las cabañas de Afrodita, Ares, Deméter, Nike, Tyché, Hécate y Hebe.
Debido a que el partido de captura-bandera era llevado a cabo en una combinación de campistas y cazadoras, el grupo que estaba con las cazadoras tenía una bandera de seda plateada, y un dibujo de un arco y una flecha en el medio de una luna creciente.
La bandera de nuestro grupo era la representativa del gemelo de Artemisa; Apolo. Era dorada, de seda, con un dibujo de un arco y una flecha en el medio de un sol.
Habían seleccionado a Dani para ser parte de la defensa de la bandera, ya que era el que menos tenía experiencia en batalla, pero con suerte, la cabaña de Apolo evitaría que cualquiera pase la barricada que iban a formar. Se movieron a los campistas de Hipnos detrás de un árbol, donde no serían molestados o una molestia.
—Bien, vamos a tener una buena batalla esta noche —indicó Will—. No solo tenemos que enfrentarnos a las cazadoras, si no que ellas también tienen a grandes cabañas que son buenos en batalla.
—Pero la cabaña de Némesis esta en este equipo —aclamó Marcus, inmediatamente sus hermanos de la cabaña lo vitorearon. Después de todo tenían razón, los hijos de Némesis siempre eran buenos aliados.
—Necesitamos una estrategia —habló Annabeth—. Las cazadoras seguro atacaran desde lejos, aprovechando su ventaja.
—Los hijos de Apolo estamos aquí para eso. Contratacaremos sus flechas —y la aclamación esa vez fue de la cabaña de Apolo
—Bien —continuó Annabeth—, los de Hermes y Hefestos protegerán a Pólux, que servirá de distracción —todos los campistas asintieron. Algo que me encantaba de Annabeth era que podía hacer que cualquiera creyera en ella—. La cabaña de Iris y la de Némesis ayudaran a la cabaña de Apolo —pero inmediatamente los de Némesis protestaron—, y si se viera la oportunidad, estos últimos atacaran de primeros —agregó Annabeth al plan. Ellos parecían complacidos—. Nosotros los de Atenea nos quedaremos haciendo guardia en las cercanías de la bandera, y por último, tanto Nico como Percy irán por la bandera del otro equipo.
Compartí una mirada con Nico, y el torció una ligera sonrisa. Realmente me gustaba mucho este juego, podía sentir la adrenalina en cada partido.
—Conseguiremos la bandera rápidamente, y de esa manera Dani no tendrá que ser atacado por el otro equipo —Dije. Dani me miró agradecido—. Ahora, que comience el juego.
¿Menos errores? ¿Mas errores? ¿Alguna incongruencia? Nah, esta vez no es voz de presentador.
¿Que os ha parecido? Me ha gustado mucho este capitulo, y la manera de que he mejorado con unos detalles. Creo... La proxima semana veremos como Darks hace un juego de captura la bandera.
¿De quien será hijo Dani? ¿Kronos y quien mas? ¿Ese hijo de Nemesis, Marcus, no parece algo a Diana? ¿Tan inútil es Dani así, o será que planea algo?
Bueno, ya estos molestando mucho. Nos vemos la proxima semana, capitulo que da inició a toda la parte central de la trama.
Darksniels
