Ningún personaje me pertenece, yo sólo estoy haciendo un fic. Lamento la demora, espero que no haya sido muy larga. De todas maneras espero que les guste, aunque el capítulo me salió chiquito. Espero poder actualizar pronto.
7.
No podía creer lo que había hecho.
Dejó caer la almohada sobre el suelo, al lado de sus pies y empezó a correr. No quería ver atrás, no saber nada más.
No podía creer que se había atrevido a hacerlo.
Sus pies lo llevaron directamente y aprisa a los brazos del doctor. No había otro lugar a donde pudiera ir.
El apareció en el corredor, en medio de la oscuridad y lo acogió en su pecho. Lo rodeó con sus brazos…
"Lo siento…"
Susurró nervioso. Temblando.
"Cálmate. ¿Qué te sucede¿Qué ocurre?" Susurró la pregunta en el oído.
Acariciaba su rostro retirando algunos cabellos castaños que empezaban a cubrir sus ojos.
"Yo…El señor Tsuzuki...Yo he hecho algo muy malo al señor Tsuzuki."
"¿Qué ocurrió?"
Su tono de voz cambió totalmente. Perdió su dulzura y se tornó espinoso.
"Yo lo siento… Yo no quería... No quiero que me aleje de usted doctor…"
No sabía que más decir sino la verdad. Era lo único que tenía a su favor. Lo amaba y haría cualquier cosa por quedarse a su lado. No importaba a que precio.
"Lo siento… lo siento…."
No iba a llorar, no quería hacerlo, pero las lágrimas amenazaban por escapar de sus ojos verdes.
Pero el doctor no lo miraba más, ya no le prestaba más atención. Fue en busca de Tsuzuki. Lo dejó atrás de nuevo, solo, en medio del corredor en la oscuridad.
Se secó las pestañas y respiró hondo. Al momento siguiente fue tras él. No había otro camino, no conocía otro lugar donde estar si no era al lado del doctor.
Y lo encontró al lado de Tsuzuki. Revisaba con paciencia sus signos vitales, con sumo cuidado, con la delicadeza de la luna cuando alumbra la tierra.
No quiso entrar, no iba a entrar a esa habitación después de lo que hizo. No merecía estar al lado del doctor luego de lo que había hecho. Ahora él no lo iba a querer más a su lado.
Nunca más.
"Hisoka."
El doctor lo llamaba y no pudo resistir el impulso de ir a su lado. Como si sus piernas funcionaran de acuerdo a las palabras que salían de sus labios pálidos. Como si su conciencia no existiera más y así hubiera sido siempre.
Avanzó hacia él con los ojos en el suelo… temblando… Tsuzuki no estaba muerto.
Respiraba lentamente… El doctor estaba preocupado… Por su culpa… Había hecho que se preocupe.
Por su culpa.
Lo siento… repetía su mente, deseando tapizar las paredes de la habitación con palabras que no abandonaban más su garganta.
Cayó de rodillas al lado del doctor. Sobre sus piernas colocó su cabeza y enterró los ojos sobre la superficie tibia de sus piernas, sobre la tela impregnada de su olor. Lo aspiró como si deseara poseerlo todo, con desesperación.
x.x.x.x.x
Pasaron la noche de ese modo. A sus pies, sobre el suelo, lo dejó dormir sobre sus piernas. Cuidando de Tsuzuki como lo habían hecho noches anteriores, cuando el paciente no despertaba de sus sueños profundos.
¿Qué estaba soñando? Solía preguntarse a veces mientras lo veía postrado sobre la cama. No tenía porque importarle después de todo. Después de todo era él el único culpable de lo que estaba sucediendo.
La luna llena los contemplaba desde la ventana, apenas asomándose entre unas nubes negras que la cubrían por momentos. Una luna blanca, redonda… en medio del cielo… Rojo el velo que la rodeaba… Debía ser efecto de la ventana… seguramente estaba soñando… porque de pronto no se encontraba más en la habitación de Tsuzuki…
Era un sueño, no, una pesadilla. Estaba oscuro y sólo la luna alumbraba su cabeza. Ya no había más ventana, no había más piso de madera bajo sus pies, sólo oscuridad. Temiendo moverse para no desbalancear el equilibrio de la oscuridad y la luna respiró hondo. Despacio cerró los ojos tratando de despertar.
Entonces abrió los ojos y se encontró en la misma habitación. Pero sobre la cama no estaba Tsuzuki, no había nadie postrado sobre el lecho.
Seguía siendo un sueño. ¿O ya había despertado? Entonces salió de la habitación en busca del doctor. Cualquier cosa podía fallar, podía irse Tsuzuki si se le daba la gana, pero no el doctor. No podía dejarlo solo a él.
¿Qué iba a hacer sin él? Solito no iba a poder vivir… No sabría que hacer… por su cuenta.
Lo buscó en su habitación, a donde no solía entrar… A donde siempre quería entrar… En donde la puerta de madera estaba semiabierta… en donde se encontraba el doctor… y Tsuzuki…
No debía entrar, no quería… pero ya estaba dentro… ya estaba en la habitación frente a ellos… sobre la cama, enredados una corona de rosas y espinas. Las piernas se le desconectaron del resto del cuerpo y no las pudo mover más…
Por alguna razón de pronto dolía ver al doctor con Tsuzuki tan juntos en el mismo espacio. No, dolía más ver como Tsuzuki estaba ocupando su lugar…
Al lado del doctor Muraki, era lo único que deseaba en la vida… Nada más podía pedir. No era justo, no podía ser cierto. Cayó de rodillas sobre el piso oscuro, de nuevo se encontraba rodeado por la misma vacía oscuridad que lo acompañaba en su camino siempre.
Y ambos lo miraban desde la cama, expectantes. Como si esperaran que dijera algo, que hiciera algo. Quería despertar de ese horrible sueño, donde no tenía cabida.
¿Pero cómo se despierta de la pesadilla en la que vives a diario?
Matar el hábito de vivir en el mundo sin tener una razón por la cual hacerlo. Cuando a la única persona a la que amas no le importa en lo más mínimo tu existencia.
Extraña sensación familiar. Perturbadora...
Gritó entonces y se despertó gritando sin voz. Pudo notar que se encontraba en la misma habitación de sus pesadillas sin que el mundo hubiera girado sin él ni una sola vez. Todo estaba en el mismo monótono orden de siempre. Tsuzuki sobre la cama como una muñeca que ponen a reposar sobre la cama y él en el suelo, como una muñeca que se desecha porque perdió su encanto.
Se secó las pestañas con la necesidad de correr a los brazos del doctor, esperando que aparezca y lo recoja del suelo para jugar con él de nuevo.
Lo buscó en los pasillos, lo buscó en las habitaciones y la biblioteca. Revisó la cocina y hasta entró a su habitación en donde Tsuzuki reposaba hecho un ovillo de pelo blanco sobre su cama. Al verlo se revolvió de contento y empezó a ronronear para que lo acaricie. No pudo contenerse de frotarle la pancita mientras escuchaba la melodía de ronrones que despedía el minino.
También se llamaba Tsuzuki, aunque le había puesto otro nombre inicialmente, le dio pereza quitarle el nuevo. Sonrió un momento pensando en la reacción del doctor al saber que el gatito tenía el mismo nombre que su amado.
Es que eso era… Ahora un gesto amargo y el mismo sabor en su pecho. Eso era Tsuzuki para el doctor, la persona que más amaba. Por ello no había lugar para él en su vida. Tal y como su sueño se lo mostró. No había espacio para él en la relación de ambos y no la iba a haber.
Nunca.
Entonces lo que le quedaba era permanecer a un lado.
x.x.x.x.x
Una noche más a su lado, un día más en esa habitación donde el tiempo no pasaba por la puerta. Afuera de la nieve y el frío sólo quedaba el recuerdo. Sobre la ventana de Tsuzuki la escarcha era lo único que quedaba del invierno…
¿Cuánto tiempo había pasado desde el accidente de Tsuzuki? No podía recordar una fecha exacta, ni siquiera si afuera de la casa hacía frío o calor. Ni siquiera tenía noción de cómo había llegado a esa casa. De pronto los recuerdos se habían ido con el invierno… ¿O sería que estaban encerrados en sus sueños? Aquellos que lo hacían despertar temblando y con una sensación dolorosa en el pecho.
Pensaba en sus recuerdos perdidos mientras deambulaba en los pasillos de la casa tratando de despejar su mente. Pero ninguno se asomaba al umbral del recuerdo. Era como si no hubiera existido un antes, sólo un después. No le había importado eso antes… ¿Por qué ahora? Por aquél sueño que tuvo… ¿Sería por eso?
Antes y después…
El antes tenía un punto de partida difuso… el accidente de Tsuzuki… Pero y el después… no tenía cuando acabar…
Sentado en el corredor que conectaba las habitaciones del primer piso se mordió los labios con rabia. Tsuzuki llegó corriendo, persiguiendo un insecto volador…. Y al verlo saltó a sus brazos. Estaba creciendo rápido… ya iba a dejar de ser gatito chiquito…Pronto… Ronroneaba sobre sus piernas recogidas vigilando al insecto sobre la pared.
Se había recuperado rápido de sus heridas, pero aún no quedaba bien…sus patitas blancas ocultaban la cicatriz entre el pelito níveo. No como él que a los pocos días ya no le quedaban huellas de lo sucedido. Como el antes que se difuminaba en el tiempo… como las cicatrices de los brazos de Tsuzuki que desaparecían por más hondos que fueran los cortes que él mismo se hacía…
Tomó una de las garras del gatito y la frotó sobre su antebrazo. Una herida larga y algo de piel arrancó la uñita… El gatito lo miraba curioso, era más interesante ver como se le asomaba una línea de sangre sobre la piel que tratar de cazar el insecto.
De pronto la línea empezó a borrarse y el gatito perdió el interés y se fue corriendo.
Hisoka se levantó del suelo y corrió en dirección contraria, a la cocina esta vez. Tomó lo más filoso que encontró y se dibujó una línea más larga… Lo mismo, se difuminó en el después. Desapareció… como los recuerdos de su pasado, como si nunca hubiera sucedido… Entonces… porque lo que el doctor Muraki… cuando él lastimaba su cuerpo de ese modo… porque eso no se borraba…
Una vez más lo intentó y se hizo bastante daño enterrándose la hoja filosa sobre la carne… Dolía, por ende estaba vivo… pero al ver salir la sangre a borbotones… tuvo la sensación de que no iba a morir por eso.
Cerró los ojos y los abrió seguro horas más tarde. Por la extensión de sus pesadillas debió haber pasado horas desde lo que ocurrió en la cocina. Estaba en su habitación, sobre la cama… No había muerto como esperaba y tenía el brazo vendado…
Se levantó sin prisa… y fue en busca del doctor. De paso para saber si era de día o de noche…Para darse una idea de cuanto había dormido…
Se encontró con el gatito al salir de su habitación. Este sabía esconderse de la presencia del doctor afortunadamente.
Quizá eso era algo que debía poner en práctica.
Pero en qué estaba pensando…
Lo encontró en el corredor, con una horrenda sensación de dejavú. Se detuvo al verlo acercarse a él. Por algún motivo las cosas parecían extrañas viéndolas desde ese lado del corredor.
No necesitaba escuchar lo que le iba a decir… Lo sabía, podía interpretar su silencio perfectamente. Entonces una bofetada aterrizó en su rostro…
Debía decir que lo sentía, que no quiso hacerlo, pedir perdón por haberlo preocupado pero algo en el fondo de su mente le decía que no lo hiciera. Sólo bajó la cabeza para ordenar sus ideas. Y lo siguió camino a donde siempre terminaban sus pasos, a la habitación de Tsuzuki.
Seguía durmiendo. ¿Tendría pesadillas como él? Por eso no quería dormir por las noches… O quizá sus sueños eran placenteros, seguro soñaba que se iba de ese lugar y…
¿En qué estaba pensando?
Asistió al doctor en el ritual de revisar los signos vitales del paciente… Lo había hecho toda su vida. ¿Verdad? Entonces porque no lo podía recordar. Incluso lo que había sucedido hacía unas horas parecía que pronto iba a desaparecer completamente. Sintió deseos de sentarse y pensar un poco lo que estaba sucediendo, pero no podía permitirse ese lujo. El doctor estaba ocupado y no podía interrumpirlo, aunque las ganas de salir corriendo estaban ganando terreno.
"Estas muy pensativo."
Comentó el doctor sin siquiera voltear a mirarlo. Tsuzuki ocupaba todo su campo visual así como sus pensamientos.
No esperaba una respuesta porque siguió en lo que estaba. Hisoka sólo lo miraba mientras trataba de encerrar esas ideas nacidas de sus pesadillas en un cajón cerrado dentro de su mente.
Cuando iba a abrir los ojos de nuevo… ¿Hacía cuánto tiempo estaba en ese estado¿Cuánto tiempo más iba a estar en esa situación? Y cuando despertara… las cosas seguirían siendo las mismas… Iba a insistir en irse de ahí y… Y no quería irse con él, en definitiva. No había nada afuera de las paredes para él. Eso era lo único que sabía que era verdad.
Miró por la ventana como la noche oscura sin luna reinaba en el panorama. Una noche más sin saber que iba a pasar después y se estaba muriendo de angustia.
Deseaba estar sobre esa cama y no despertar más. Si iba a sentirse de ese modo siempre, prefería estar muerto. Era como si lo estuviera de todos modos… como si no existiera más para el mundo.
"Vete a tu habitación."
Ordenó el doctor y así fue. Lo hizo sin decir una palabra.
x.x.x.x.x
Estaba asustado de que Tsuzuki despertara. Iba a alejarlo del doctor de nuevo, como siempre. Se iba a interponer en la relación de ambos. Pasó por su habitación y pudo ver que tenía los ojos abiertos… Miraba al vacío como si hubiera algo interesante ahí. O quizá no se había percatado de que estaba ahí.
Se acercó a la cama provocando que los cerrara de nuevo.
"Señor Tsuzuki."
Intentó obtener una respuesta, pero era como si se hubiera vuelto a dormir.
"Iré a avisarle al doctor que ya está despierto."
"No."
Respondió desde su cama. Entreabrió los ojos con modorra, como si siguiera cansado luego de dormir tanto.
"Es que tengo que avisarle que ya despertó y…"
"Te equivocas, sigo soñando, esto es un sueño. "
Sus palabras sonaron a piedras cayendo sobre agua, haciendo tanto ruido en su cabeza que casi no las pudo ignorar. Algo de sentido tenían Después de todo, era como si ambos estuvieran dormidos y atrapados en la misma pesadilla.
Y Tsuzuki sonrió mientras volvía a cerrar los ojos esperando despertar de nuevo. Algo estaba mal, lo podía saber sin siquiera acercarse a él. Corrió a buscar al doctor tratando de pensar como explicarle el estado en que se encontraba y que era lo que le alarmaba.
El doctor revisó sus signos vitales y Tsuzuki se estaba apagando como una vela. Se quedó de pie al lado de la cama viendo como el doctor luchaba por mantenerlo con vida. Inyectó sustancias en sus venas y por algún motivo todo era demasiado familiar, como si lo hubiera visto antes.
"Vete de aquí. No te atrevas a entrar."
Ordenó en tono amargo. Y así lo hizo sin darse vuelta atrás. Se quedó tras la puerta. Esperando. Debía ir a su habitación y esperar lo que fuera a pasar, pero no lo hizo. Abandonó su lugar en el corredor para ir a refugiarse a la biblioteca. Quizá su libro favorito le ayudaría a relajarse un poco. Lo encontró en su lugar de siempre. Se sentó a hojearlo, se lo sabía de memoria, cada línea, cada letra… Las podía recordar todas, lo que no podía recordar es como habían aparecido esas notas escritas a mano a los lados de las hojas…
Palabras escritas al revés… palabras que no conocía… era extraño, demasiado extraño que no las recordara… Las leyó y seguían sin parecerle familiares… Cerró el libro, quizá no era del todo buena idea leerlo.
El ruido en el piso superior seguía sin cesar. Desde su habitación probablemente no lo escucharía. Entonces era mejor ir para allá para no molestar al doctor. Pero de nuevo lo pensó e hizo exactamente todo lo contrario. Subió hacia la habitación de Tsuzuki y se quedó de pie ahí. Escuchando lo que estaba sucediendo dentro, atraído por las palabras que resonaban… Ahora sí que eran familiares, algunas eran las mismas de las que había leído hacía un momento. Corrió a la biblioteca de nuevo, temblando… Y eran las mismas y estaban por todo el libro…
Cerró sus hojas y corrió a su habitación. Cerró la puerta y los ojos, tratando de olvidar las palabras de Tsuzuki, que empezaban a cobrar algo de sentido.
Continuará...
Espero que pronto... así que déjame un review, gracias por favor.
