¡Hola!
Gracias por vuestros comentarios, sois geniales. No sabéis como me anima eso a seguir escribiendo. Esta vez he tardado un poco más debido a que estoy de vacaciones, casi no he tenido tiempo de tocar el ordenador, así que tendréis un capítulo semanal como mucho, si puedo alguno más, pues mejor, pero no creo.
No digo nada más que sé que lo que queréis es seguir leyendo.
Gracias, también, a los nuevos lectores.
proyecto: paparazzi
capítulo seis
"Y yo no sé lo que soy. Estoy segura de que no me gustan las mujeres, pero tú me gustas y suena extraño y estúpido, pero es así. Por eso te he besado y si tú no quieres que te bese más, pues no lo haré…"
CLARKE: Te extraño.
mensaje enviado a las 18:35h.
CLARKE: Sé que no vas a leer estos mensajes hasta que vuelvas a tu casa, así que, pienso aprovecharme.
mensaje enviado a las 19:36h.
CLARKE: ¿Es de locos llevar la cuenta del tiempo que llevamos separadas? Supongo que sí. Nunca me había pasado.
mensaje enviado a las 20:00h.
CLARKE: Me aburro tanto…
CLARKE: ¿Podremos hablar esta noche?
CLARKE: Olvídalo, tengo a Bellamy en casa, no creo que me deje tocar el móvil tanto tiempo.
CLARKE: Pero quizá si estuviera contigo...
CLARKE: Olvídalo también. Escribir por whatsapp siempre ha sido mi perdición.
mensajes enviados a las 20:50h.
Soltó el teléfono en el mostrador. Llevaba horas ahí encerrada tras la pantalla del ordenador organizando la agenda de Lexa y contestando a las llamadas que Emori, la recepcionista, le desviaba porque estaban relacionadas con lo que Nia llamaba "estado de emergencia", nadie podía saber cuánto le había afectado a la propia Lexa Woods todo el asunto de Mount Weather y mucho menos que la propia modelo le estaba dando tanta importancia a un artículo insignificante como para llevar todo el día reunida con sus abogados.
Estar lejos de Lexa tenía sus puntos positivos, entre ellos estaba el hecho de que podía pensar con claridad, le había confesado a la chica lo confundida que estaba con respecto a sus sentimientos y ahora necesitaba saber qué estaban haciendo, ¿eran novias oficialmente? ¿iban a darse besos por la calle o a tomar algo como cualquier otra pareja? ¿iban a pasar la noche juntas en algún momento? Estaba muy nerviosa, pero incluso así supo que eso era demasiado homófobo como para preguntárselo a la propia Lexa.
Y luego estaba el verdadero problema, Clarke no estaba allí para salir con Lexa, estaba allí para redactar un artículo sobre su vida privada para el proyecto paparazzi, lo que se podría traducir, en que estaba allí para traicionar su confianza, para desnudar su alma y su corazón a medio mundo bajo su propio nombre y el de Mount Weather. Tal vez estaba exagerando, pero era la realidad. Ella era una espía en Grounders, ella iba a provocar la misma reacción en Lexa que la que había provocado ese estúpido artículo de Dante, artículo que Clarke no había preparado ni de casualidad, ella le envió a Dante una serie de anotaciones para nada personales y él había decidido que era mejor idea espiar a las dos chicas.
¿Qué estaba planeando Dante en realidad? ¿Por qué parecía esto una venganza personal en lugar del trabajo de una revista rosa?
—¡Clarke!
Un chico moreno llamó su atención sacando a Clarke de sus debates internos e interminables, la rubia frunció el ceño pues le resultaba ligeramente familiar, ¿era el chico de mantenimiento? ¿sabía su nombre? No quería hablar con él, lo que quería era salir de allí cuanto antes para así hablar con Bellamy y que este iluminara sus dudas y sus paranoias.
O ir directamente a ver Dante y exigirle explicaciones.
—Hola…
—Finn, ¡qué cabeza tienes!
—Sí, ni que lo digas —recogió sus cosas, su turno estaba a punto de terminar y ahora era el mejor momento para largarse, pero no pudo esquivar al chico, pues este la tomó del brazo.
—Unos cuantos vamos a ir tomar algo, ¡la noche es joven!
—Es martes, no viernes.
—¡Solo será una copa, Clarke!
—Suéltame —le dijo cortante, el chico dudó un segundo, pero le hizo caso, lo que menos quería, era tener problemas—. Buenas noches, y por si no te ha quedado claro: adiós.
Odiaba socializar, pero más odiaba a aquellas personas que no te conocían de nada y actuaban como si fuesen tus mejores amigos. Era en esos momentos cuando más echaba de menos la presencia de Bellamy o seguir a Lexa a todas partes. Entrar a trabajar era sinónimo de crear nuevas relaciones, y a pesar de llevar dos semanas en Grounders, no lo había conseguido, pero a ella no le importaba.
—Adiós, Clarke —se alejó del chico y estaba a punto de abandonar el edificio cuando le pareció escuchar la voz del chico acompañada de otra persona—. Es una estirada, se cree intocable por ser el perrito faldero de Lexa.
"Hipócrita".
Se marchó justo después de eso. Clarke quería ir a enfrentarse directamente a Dante, pero le había prometido a Bellamy que nada más salir del trabajo, fuera a hablar con él. El chico seguía sin estar de acuerdo con lo del proyecto pues no confiaba en Wallace, pero le había dado un voto de confianza a su amiga, aunque Clarke sabía que ese "voto de confianza" consistía en que él iba a estar metido en todo lo relacionado al proyecto para asegurarse de que la rubia estaba completamente a salvo y no estaba haciendo nada ilegal.
Casi quiso echarse a reír en mitad del autobús, en cuanto Bellamy supiera de la existencia de ese artículo, que Dante había hecho una jugada sin contar con la rubia, todo eso del "voto de confianza" y de "no estar de acuerdo" iba a saltar por los aires. El moreno le había repetido hasta la saciedad que ser paparazzi significaba jugar con los sentimientos de las personas y si encima le añadías a eso, una beca o un puesto de trabajo, hacía que todo sonase mucho más feo.
Lo peor era que tenía razón. Ella eligió ser periodista, sí, pero siempre dejó claro en todo momento que nunca trabajaría en la prensa rosa ni haría nada por el estilo. No quería seguir haciendo eso, ni siquiera por una nota o una beca, traicionar a Lexa por una rata de cloaca como Dante, era de ser un monstruo y si la morena lo descubría, nunca se lo perdonaría.
"¿Estoy preparada para perder a Lexa?"
Llegó a su apartamento en media hora, el transporte público era una basura. Tenía que empezar a ahorrar para comprarse un coche cuanto antes. Bellamy estaba sentado en el suelo del salón, cuando entró, rodeado de papeles y con el ordenador portátil entre las piernas, parecía muy concentrado en lo que estuviera haciendo, por lo que intentó cerrar la puerta sin hacer mucho ruido.
—Hola, princesa —le sonrió sorprendido cuando la chica se dejó caer a su lado, el chico apartó unos cuantos papeles y Clarke creyó ver uno lleno de tachones donde estaba escrito el nombre de Murphy, frunció el ceño.
—¿Qué haces? —intentó alcanzar ese papel, pero el chico le puso el portátil en las piernas con el rostro muy serio—. ¿Qué ocurre? Oh, no sabía qué Mount Weather tuviera página web o alguna red social.
—He estado investigando más a fondo cuando me saltó un mensaje —recogió por encima el desorden que había montado mientras Clarke revisaba la cantidad de pestañas que el chico tenía abiertas—. Me he suscrito a MW para estar informado.
—Lo sabes —suspiró al ver que una de las pestañas correspondía al artículo de esa mañana, pero a diferencia del de la revista, en la página web había una gran variedad de fotos en muy buena calidad.
Quiso vomitar.
—Claro que lo sé, ¿no ibas a contármelo?
Clarke soltó el ordenador y se pasó las manos por el rostro ligeramente nerviosa. No quería seguir negándolo, pero reconocer que Dante y el proyecto eran peligrosos en voz alta, le resultaba frustrante, pero era Bellamy, él la comprendería y la abrazaría y le diría que todo estaba bien.
—Tengo miedo, ¿vale? Me he metido en un buen lío, ¡este tío nos ha espiado! Y creo que no es la primera vez… —se apartó del ordenador lo máximo que pudo y cubrió su rostro nuevamente—. No quiero seguir haciendo esto. No quiero una maldita nota, ni una beca, ni nada.
Ignorando a Clarke, Bellamy siguió divagando en voz alta.
—Dante Wallace tiene a los mejores periodistas, fotógrafos y demás a su cargo, ¿por qué crear un proyecto así?
—¿Para encontrar a nuevos talentos?
—Puede ser, pero, ¿conoces a los demás "talentos"? ¿te has reunido con los demás periodistas del proyecto?
Clarke no respondió inmediatamente.
—Otra cosa, ¿por qué darte a ti, siendo una principiante, el papel de investigar a Lexa Woods que es un fenómeno entre los fenómenos? Te podría haber dado a alguien menos conocido, alguien más fácil de investigar, ¿me entiendes?
—Hay una cosa que no te he contado… cuando vi el artículo, estaba junto a Lexa. Parecía que conocía a los Wallace muy bien porque reaccionó muy mal.
—Quizá ha tenido problemas con ellos antes, aunque no he visto nada en la revista relacionado con Lexa.
—Es como si odiara a Lexa.
—¿Una venganza personal? —sugirió Bellamy e inmediatamente tomó una hoja para apuntarlo en grande—. ¿Utilizar a una completa desconocida para destruirla? ¿No es complicarse a lo tonto? Ya hemos visto que él solito puede hacerle daño, ¿no?
Había algo más en todo eso que se les escapaba de las manos.
—Voy a renunciar.
—No.
—¿Qué? —se sorprendió Clarke, no estaba segura de haberlo escuchado bien, pero el chico no tardó en repetirlo—. Me acabas de decir que este tío es peligroso, me he dado cuenta que me ha engañado, ¡lo he reconocido! ¿y tú no quieres que lo deje? ¿Qué has hecho con Bell y quien eres?
Clarke negó con la cabeza y Bellamy dejó de garabatear en la hoja que tenía entre las manos y tomó el rostro de su amiga con dulzura.
—Clarke, si renuncias, pondrá a otra persona, ¿de verdad quieres hacerle esto a Lexa? ¿qué otro sea quien la destruya? ¿vivirás tranquila sabiendo que hay un puto loco obsesionado con Lexa y con un proyecto que ni sabemos si existe?
—Un proyecto que ni sabemos que existe, ¿por qué crees que es así?
—No sé, llámalo intuición.
Se encogió de hombros y fue directo a coger el ordenador de Clarke que descansaba sobre el sofá, la chica le había dicho esa misma mañana que era ahí donde tenía todos los correos y los documentos que Wallace le había enviado desde el primer día, quizá algo se le había escapado a los dos.
—Voy a comer algo.
Salió del salón exhausta y antes de entrar en la cocina para preparar algo para cenar, recordó que había silenciado su teléfono. Tras desbloquearlo y conectar el wifi, comprobó que tenía varios mensajes de Lexa. Un atisbo de sonrisa apareció en su rostro.
LEXA: Vente a mi casa, te secuestro.
mensaje enviado a las 21:06h.
LEXA: No hagas que vaya a por ti, te sacaré a rastras.
mensaje enviado a las 21:07h.
LEXA: Tengo comida tailandesa.
LEXA: Y te necesito.
mensajes enviados a las 21:20h.
—Joder.
Era estúpido seguir negando lo evidente. Clarke iba a seguir trabajando para Dante Wallace, pero esta vez para su propio beneficio. Necesitaba saber contra qué estaba luchando y para eso tenía que hacerle creer a Wallace que estaba de su parte. Bellamy tenía razón.
—¿Estás bien?
—Voy a ir a ver a Lexa —el chico asintió—, seguramente me quedaré a dormir.
—¿Hay algo que no me estás contando? ¿Qué pasa con Dante?
—Le haré creer que sigo de su lado, no tiene porqué sospechar lo contrario. En cuanto sepamos a qué está jugando, actuaremos.
Bellamy se acercó hasta ella y la rodeó con sus brazos. Los dos se quedaron así durante unos minutos sin decir ni una sola palabra.
—Una duda tonta, ¿qué bien nos hace a nuestra investigación que pases la noche con Lexa?
—Eh, pues…
—Eso no es una respuesta —la abrazó con fuerza—. ¿Hay algo que no sepa?
—Lexa me gusta —se soltó de su abrazo para comprobar su reacción, el chico simplemente sonreía—. No hagas eso, ¡di algo!
—¿Que diga qué?
—Me gusta muchísimo y no sé que estoy haciendo, pero quiero seguir haciéndolo.
—No lo pienses más, ve a por ella. Lo importante es que seas feliz —la animó—. Yo me quedo aquí revisando todo de nuevo, hablaré con Raven para ver si puede averiguar algo sobre el proyecto misterioso.
Después de cambiarse de ropa y de asegurarle a Bellamy que no iba a hacer ningún movimiento extraño sin hablar primero con él, cogió un taxi. El apartamento de Lexa no estaba lejos, pero el viaje se le hizo eterno.
CLARKE: Estoy llamando y no me abres, ¿y la comida tailandesa?
mensaje enviado y recibido a las 22:15h.
No había terminado de enviar el mensaje cuando la puerta del apartamento se abrió. Clarke clavó sus ojos azules en los verdes de Lexa, pero no consiguió descifrar lo que estos ocultan. Tenía mucho mejor aspecto que esa mañana, pero tampoco era seguro. Una ducha y un cambio de ropa siempre daban una imagen equivocada y Lexa se había ido con Nia muy afectada, pero no tuvo tiempo de preguntarle ni de asegurarse de cómo estaba, pues la chica tomó su brazo y tiró de ella al interior del apartamento. En cuanto la puerta se cerró, todo cambió. Los labios de Lexa, hambrientos, atraparon los suyos en un beso para nada similar a los que habían compartido, este era anhelante y salvaje.
Clarke, con torpeza, no tardó en corresponder el beso. Cuando decidió ir a ver a Lexa, no pensó que la fuese a recibir de esta manera, esperaba algo mucho más sencillo, quizá un pequeño beso o una conversación silencio, ni de lejos se había imaginado un escenario así.
Lexa, ajena a su debate interno, empujó a la rubia contra la puerta, la chica ahogó un grito contra los labios de la morena, pero esta no reaccionó de ninguna forma, simplemente continúo besando a la chica con la misma ferocidad que al principio, esta vez no se bastó con los labios rojos e hinchados de Clarke, sino que también recorrió con la lengua gran parte del rostro de la chica hasta alcanzar el comienzo de su escote. Clarke se mordió el labio inferior y cerró los ojos por culpa del placer que las manos de Lexa le concedían al recorrer todo su cuerpo.
Clarke tiró del rostro de Lexa y unió sus labios en un nuevo beso, este fue mucho más dulce y las dos chicas pudieron disfrutarlo con calma, experimentando todas las emociones a la vez, pero en un grado diferente. La rubia no podía pensar, era incapaz de hilar dos ideas a la vez, lo único que tenía claro era lo que Lexa estaba haciendo con su cuerpo, con su corazón y con todo ella. Y le encantaba.
Gimió con fuerza cuando el beso se rompió, ¿o fue Lexa? Los ojos de la morena brillaban con cientos de sentimientos luchando por tomar el control y Clarke supuso que su mirada estaría reflejando exactamente lo mismo y sabía qué sentimiento estaba ganando la batalla: la confusión, pero lejos de que eso rompiera la magia y el deseo que sentía vibrando en cada célula de su cuerpo, lo aumentaba. Lexa acarició con ternura su cuello, sus caricias continuaron por el principio de su pecho hasta la caída de su estómago. Clarke no perdió detalle en ningún momento y fue testigo directo del cambio en la mirada de Lexa. Esta tiró de la camiseta de la rubia hasta desgarrarla para después liberar uno de los pechos de la rubia del agarre del sujetador. Todo había pasado tan rápido que parecía irreal y solo tuvo tiempo de sentirlo, sentir absolutamente todo.
Lexa atrapó el pezón erecto de Clarke con los dientes, lo besó, lo lamió y lo mordisqueó, todo al mismo tiempo o así es como lo vivió Clarke, embriagada completamente. Mientras Lexa torturaba uno de los pezones, masajeaba el otro para prepararlo.
La rubia se removió para pegar su cuerpo un poco más al de Lexa, fue un movimiento involuntario, casi animal, pues necesitaba sentir a la chica completamente. Lexa despegó sus labios del pecho de la rubia y atrapó los de la chica con fiereza. Durante unos minutos, sus lenguas batallaban por tomar el control del beso, Clarke enredó sus dedos en el cabello trenzado de Lexa para acercar todavía más a la chica, mientras que las manso de Lexa acariciaban el cuerpo sudado de Clarke.
—Lexa… —gimió contra sus labios, las dos chicas dejaron de besarse para tomar una bocanada de aire, pero algo en Lexa había cambiado—. ¿Lexa?
—Oh, dios mío… —intentó apartarse pero Clarke fue más rápida y tomó su muñeca para impedírselo. Clarke quiso darse una bofetada, ¿por qué había abierto la boca? Con lo bien que lo estaban pasando—. ¿Qué iba a hacer? Lo siento tanto…
—No lo sientas, bésame —se acercó a ella y unió sus labios de nuevo, pero Lexa rompió el beso nada más empezar. Clarke tendría que haberse sentido herida por el rechazo, pero al ver el deseo y las ganas de continuar en los ojos de Lexa, se calmó—. Quiero esto, Lexa.
—¡Yo también! —había desesperación en su voz y algo que Clarke no pudo descifrar, ¿vergüenza o miedo?—. Claro que quiero, pero es mi…
—¿Tú qué? —se colocó de nuevo el sujetador lo mejor que pudo sabiendo que tenía toda la atención de Lexa, la morena se humedece los labios.
—Soy virgen.
—Lo imaginaba —sonrió con ternura, Lexa era adorable—. Te gustan las mujeres y se ve que siempre has sido así.
—¿Me estás vacilando? Clarke, solo he estado con una mujer y nunca hicimos nada. No pudimos.
Eso le pilló desprevenida y no supo qué decir. Siempre había dado por hecho que como Lexa estaba constantemente rodeada de gente, que todas las mujeres pelearían por estar con ella o llamar su atención, pues que habría estado con muchas y nunca habría tenido a nadie especial a su lado, pero no solo se equivocaba, es que estaba claro que Lexa era una caja de sorpresas, alguien especial a la que proteger.
Pero, ¿qué habría pasado con esa mujer? ¿fue su novia? ¿todavía la veía?
—Conocí a Costia con 14 años, como comprenderás a esa edad no se hacen muchas cosas y aunque ella era dos años mayor que yo, siempre me puso por delante.
"Era la primera vez que me enamoraba, era mi primer beso, mi primer abrazo, mi primer todo. Costia era mi mundo. Siempre me decía que teníamos toda la vida por delante —soltó una carcajada amarga y se abrazó a sí misma con fuerza—. Fue un año maravilloso, casi mágico, hasta ese maldito fin de semana de julio".
—No tienes que…
—Estaba grabando un anuncio, llevábamos toda la mañana metidos en el estudio —continuó ignorando la mirada que Clarke le estaba lanzando, es como si Lexa no fuese consciente del todo que estaba hablando con alguien—. Yo estaba harta y Nia inaguantable. En el cuarto o quinto descanso, tomé el teléfono y le envié un mensaje a Costia, habíamos discutido porque no íbamos a celebrar mi cumpleaños juntas.
"Ella estaba en casa de sus padres recogiendo lo que quedaba de su cuarto porque se iba a ir a vivir al campus universitario. Hablamos muy poco por teléfono, a Costia solo le bastó oírme decir "te necesito, ven" para venir corriendo. Tuvo un accidente en la carretera, murió en el acto por un golpe directo. Los frenos le fallaron o algo así".
—Lexa.
—Solo tenía diecisiete años, iba a empezar literatura inglesa ese mismo otoño, íbamos… íbamos…
Clarke no se atrevió a decir nada, era demasiada información en muy poco tiempo y estaba segura de que, aunque lo intentara, las palabras no iban a servir de nada. Lexa lo había perdido todo años atrás, escuchar una disculpa o unas palabras de aliento a estas alturas, era tan efectivo como una patada en el estómago. Sin embargo, era incapaz de quedarse quieta, Lexa le había abierto su corazón, había desnudado su alma y ahora estaba rota, siempre lo había estado, por lo que no dudó en hacer lo único que valía la pena intentar. Se acercó a Lexa, que en algún momento había terminado de alejarse, y le abrió sus brazos para que la chica se refugiara en ellos. Y Lexa no dudó ni un segundo.
El abrazo fue dulce, intenso y diferente, porque por primera vez, Lexa estaba empezando a sanar, había abierto su corazón a alguien y lo estaba soltando todo.
—No te vayas —la voz de Lexa se apagó en el último momento, pero Clarke la escuchó perfectamente—. No me dejes, por favor. No me rompas el corazón, Clarke.
Clarke apretó un poco más el agarre para recordarle a Lexa que ella siempre estaría ahí, que ella no iba a fallarle, no podía hacerle una promesa, no cuando el proyecto estaba activo, pero sí que podía demostrarle lo importante que era para ella mediante estas muestras de afecto, quería decirle todo lo que no podía de esa estúpida forma. Lexa tenía que asimilar lo que había hecho y Clarke iba a darle ese tiempo.
En unos pocos días el mundo de Clarke Griffin había dado un giro de trescientos sesenta grados y lejos de sentirse asustada, se sentía poderosa, completa y era debido a esa pequeña chica llamada Lexa Woods que le había robado el alma y la razón.
—No voy a irme a ninguna parte.
Y lo decía en serio, nunca en la vida había dicho algo tan en serio.
Las cosas se calmaron inmediatamente, Lexa rompió el abrazo con una sonrisa deslumbrante pintada en el rostro (como si no hubiera ocurrido nada) y arrastró a Clarke hasta el salón, allí cenaron y hablaron de cosas sin importancia, Clarke no se atrevió a sacar el tema de los abogados o de la revista, y Lexa se lo agradeció mentalmente. Las dos chicas acabaron en la habitación de Lexa poco después, pero no para lo que Clarke se había imaginado, sino para ver una comedia mala en el ordenador de la morena y en su cama.
—¡Que torta se ha metido! —se agarró del brazo de Clarke y ocultó el rostro en su pelo para amortiguar la risa—. ¿Lo has visto? ¡Me ha dolido hasta a mí!
—Sí, Lexa…
—Y mira ese, ¡por favor, eso es imposible!
—Lexa, ¿estás bien?
—Perfectamente.
Y en parte era cierto. Lexa parecía sacada de un cuento de hadas, era todo felicidad, pero Clarke no estaba muy segura de que esa etapa fuese a durar mucho, nadie podía estar "perfectamente" después de soltar todo lo que ella había soltado. Lexa pareció percibir la incertidumbre de Clarke y paró la película.
—Clarke, he tenido todo el día para asimilar lo que ha ocurrido —acarició su rostro con la yema de los dedos—. Y he llorado, sí, muchísimo, y es gracias a ti. Lo necesitaba. Necesitaba soltar todo esto a alguien.
Lexa se arrastró hasta el pecho de Clarke y se acurrucó ahí, dándole la espalda. Clarke no tardó mucho en acomodarse para que las dos quedaran abrazadas y tumbadas en la cama, con el ordenador lo más lejos posible.
—Tengo sueño —se dio la vuelta y alcanzó los labios de Clarke en un pequeño y dulce beso—. ¿Vamos poco a poco?
—Sí.
—Pero no te vayas a ningún lado.
—No voy a irme a ninguna parte, Lexa. No te voy a dejar, ni voy a dejar que alguien me aleje de ti.
—¿Me lo prometes?
—Te lo prometo —le limpió una lágrima con sus labios y Lexa soltó una carcajada antes de tomar el rostro de Clarke y besarla.
—No todo va a ser tan cursi y patético —le dijo contra sus labios—. Voy a hacerte gritar, rubia. Solo dame tiempo.
Y las dos chicas se fundieron en un nuevo beso. No tenían prisa, pero las dos sabían muy bien que estaban atadas a una cuenta atrás, no eran del todo conscientes, pero así era, especialmente Clarke que no podía dejar de pensar que esa burbuja podría estallar en cualquier momento por culpa de Dante Wallace.
Clarke había hecho muchas promesas ese día, le había prometido a Bellamy que no iba a ponerse en peligro sin contar con él, le había prometido a Lexa que nunca le rompería el corazón y se había hecho así misma una promesa: no iba a parar hasta desmantelar los planes de Dante y averiguar que planeaba realmente. Sabía que la única promesa que iba a poder cumplir completamente era la última y eso le rompía el alma.
Abrazó con fuerza a Lexa y no la soltó en toda la noche.
D. WALLACE: *imagen enviada*
mensaje recibido a las 3:35h.
D. WALLACE: *imagen enviada*
mensaje recibido a las 3:35h.
D. WALLACE: *imagen enviada*
mensaje recibido a las 3:35h.
D. WALLACE: *imagen enviada*
mensaje recibido a las 3:36h.
D. WALLACE: *imagen enviada*
mensaje recibido a las 3:36h.
D. WALLACE: Clarke no juegues con fuego, podrías quemarte y el problema es que te llevarías a tu amiguito. Ven a verme mañana mismo.
mensaje enviado y recibido a las 3:38h.
Clarke revisó foto por foto, no había dudado, era Bellamy hablando con Raven en una cafetería o Bellamy saliendo y entrando de su piso. Era imposible que supiera lo que su amigo estaba haciendo o lo que planeaban juntos, pero aun así tuvo miedo. Miedo de poner en peligro a su mejor amigo o a alguien más en el error que ella había cometido. Mientras revisaba las fotos, nuevas imágenes llegaron, en esta ocasión era ella saliendo del taxi o el propio apartamento de Lexa. No se veía nada más, pero la reacción fue la idéntica a la que habría tenido si en lugar de la fachada se viera la sesión de besos que habían compartido junto a los miedos y sentimientos de Lexa.
Sí, Clarke estaba jugando con fuego, pero Dante también.
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