Chapter 7

El sol ya se había opuesto y ahora el cielo estaba bellamente decorado con estrellas, que parecían diminutas luces de un arbol de navidad, brillando intensamente, pues no había ni una nube en el cielo. Alemania estaba sentado en la mesa de su cuarto, ordenando todos los papeles y archivos para la reunión del siguente día. Suspiró y miró su reloj por décima vez, luego volvió su mirada de nuevo al papeleo. Varias horas habían pasado como interminables siglos, y el se preguntó a quién trataba de engañar. Él mismo había ordenado todo aún antes de salir a New York, revisar todo de nuevo era tan solo un pasatiempo para calmar sus nervios, una pobre excusa para no pensar en lo nervioso que estaba en ese momento. Pero al parecer, eso le fue imposible. Habían pasado dos horas desde que empezó a preocuparse de la tardía llegada de Italia, quien ya se había retrasado una hora. Había solo dos ocaciones para las cuales el italiano haría hasta lo imposible por llegar a tiempo, y eran comer pasta y visitar a Alemania en las conferencias mundiales, siempre a las seis en punto. Al parecer, el italiano había decidido romper la rutina esta vez, y por más de que nunca avisaba de su llegada, su presencia se había vuelto casi un hábito natural para el alemán. Italia había estado actuando raro durante toda la reunión, no había preguntado cada pequeña cosa que el alemán había dicho,no había sonreido, no había comido su pasta, le había mentido sobre su hermano y no había venido a ver a Alemania como siempre hacía. Alemania sabía que algo raro le había pasado al italiano, y por más que había decidido esperar a que todo se calmara e Italia le contara él mismo que es lo que estaba sucediendo, no podía evitar preocuparse más y más cada minuto que pasaba. Por otro lado, pensó el alemán, él no podía esperar a que el italiano venga a decirle toda la verdad, que tal si sería demasiado tarde y algo grave le pasaría a Italia? El no podía permitirlo. Sin embargo intentar averiguar cosas que tal vez el italiano no quería que el sepa, podía irritarlo, ofenderlo y hasta herirlo, y eso no podía permitirselo tampoco. Alemania sintió un dolor de cabeza aproximarse, y se frotó los cabellos hacia atrás con frustración, cómo era posible de que el italiano siempre tenía ese efecto en él? Resignado, se levantó de su asiento y después de tomarse una pastilla, se encaminó hacia la puerta, decidido por ir a ver al italiano él mismo.

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Los pasillos del hotel no estaban tan repletos como siempre. Al parecer, muchos paises habían decidido pasar el resto del dia en sus respectivos cuartos, en lugar de trasnochar con sus naciones amigas, como siempre hacía su hermano mayor. Prusia siempre había insistido en ir con el a las conferencias mundiales por más de que el ya no era un país, con la única razón de encontrarse con España y Francia y de ese modo hacerles la vida imposible a las demás naciones. Como era de esperar, Gilbert no había entrado a la habitación que compartía con su hermano desde que la reunión del dia terminó, y Alemania solo podía rezar por que el albino esté bien y no haga demasiadas tonterías o cause problemas que más tarde el alemán tendría que resolver.

Siguió caminando por los casi desiertos pasillos, hasta llegar al acensor, entrando y presionando el botón del segundo piso. Para su suerte, América había construido ese hotel especialmente para las reuniones y conferencias mundiales que se llevaban a cabo en el lugar, por lo que las habitaciones de cada país eran siempre las mismas y no había necesidad de preguntar de nuevo en que habitación se hospedaban. Saliendo del acensor dobló hacia la derecha, pero se quedó parado en el lugar sin moverse, observando un tanto sorprendido la extraña escena. Italia Romano estaba oculto (o eso pretendía) detrás de una pared, disfrazado (o eso pretendía) con un largo saco y sombrero negros, anteojos de sol negros y algo que parecía un bigote mustache. El italiano tenía la mirada firmemente puesta en España, quién estaba hablando entusiasmadamente con Bélgica, mientras ésta se reía de los chistes del español. El alemán esperó otro momento, pero al ver que Romano no tenía las más mínima intención de salir, se le acercó lentamente y posó una mano en su hombro. Su reacción no pudo haber sido más cómica. El italiano dio un salto y se tumbó contra la pared, dándose un fuerte golpe y gritando algo parecido a un "Chigii" mientras se resbalaba en el mustache que se le había caído con el golpe, y caía al piso él también. Alemania, quién no se había esperado tal reacción, intentó ayudarle a levantarse, pues el italiano parecía ver las estrellas, sin embargo al ver al alemán, se levantó de golpe y le fulminó con la mirada.

-TU! Maldito macho patatas! te voy a...

-Romano?- el español, quien provablemente había escuchado todo, estaba parado detrás del italiano mirandole confundido, mientras Bélgica se ponía a su lado.

-Eh... -el italiano se había puesto nervioso y parecía haber quedado sin palabras- E-esto es tu culpa! Bastardo! - gritó el italiano ahora fulminando al español.

-Romano, creo que estas un poco herido- dijo Bélgica al acercarse y examinar el lugar donde yacía el chinchón que se había hecho al golpearse contra la pared.

Italia no dijo nada y dejó que Bélgica lo examinara, sin embargo no quitó su mirada del español.

España le devolvió una confundida mirada al italiano y luego frunció el ceño mientras le dirigía una mirada a Alemania, quién entendió la interrogación del español pero solo se limitó a levantar los hombros dandole a entender que el no tenía la menor idea de lo que estaba pasando. Pensando que ese era el mejor momento para irse, el alemán aprovechó la oportunidad y siguió su camino, saludando a España de paso.

-Si ves a mi hermano, dile que no haga nada estúpido como la última vez- dijo el alemán. España le dedicó una radiante sonrisa y asintió, mientras el alemán siguió en su camino.

Mientras seguía caminando por los pasillos pudo oír como el italiano mayor había empezado otra ronda de insultos, y no pudo evitar sentir lástima por el español. Como era posible para él soportar semejante carácter? Aunque, pensó, Italia Veneciano también era un dolor de cabeza, y aún así no podía despegarse del italiano él mismo, de hecho, él era la razón por la cual se encontraba en frente a su puerta en este momento. Se sonrojó un poco y tocó la puerta, nadie respondió. Después de unos minutos sin respuesta, Alemania se preguntó si estaría bien entrar sin aviso, el italiano siempre lo hacia, pero el...

Al fin se decidió por entrar, ya que no hiba a retirarse justo ahora. Lentamente, giró el gatillo de la puerta y la empujó tratando de no hacer mucho ruido. Como era de esperarse, la puerta no estaba cerrada con llave, aunque este no era el momento para añadir otro reproche a la lista. Entró al cuarto y miró a su alrededor; todo parecía tranquilo y hasta silencioso, considerando que eran los hermanos Italia quienes se hospedaban ahí. A Alemania le pareció oír un pequeño ruido proveniente del dormitorio y decidió acercarse, quedando así parado en el umbral de la puerta y observando la habitación. Allí estaba el italiano, durmiendo plácidamente mientras su pecho se movía arriba y abajo, en contorno a su respiración. Parecía completamente relajado, pero su rostro parecía un poco más tenso de lo común. El alemán se acerco lentamente hasta quedar al lado de la cama, y se agachó ligeramente para observar el rostro de Italia.

-Si estuvieras siempre tan calmado, sería mucho más agradable...- susurró el alemán poniendo una mano sobre la cabeza del italiano y acariciandole levemente el cabello.

Alemania movió su mano desde los cabellos de Italia con una caricia para colocarla en su mejilla, mientras el italiano comenzaba a murmurar algo entre sueños. Se acercó más para poder oír lo que Italia decía.

-Ahh...S..S-Sacro Imperio Ro-mano...n-no me dejes...no..mmh...

Alemania quitó su mano rápidamente, como si hubiera tocado algo extremadamente caliente y miró al italiano. Sacro Imperio Romano? Quién era? Que tenía que ver con Italia? Ese nombre se le hacía familiar pero... dónde era que lo había oído? Miró a Italia una vez más, y entonces algo extraño sucedió.

Estaba parado en un campo, rodeado de un brillante pasto, un cielo totalmente despejado y unos cálidos rayos de sol le tapaban la vista ligeramente. El lugar estaba casi en completo silencio, y solo se podía oír el suave movimiento del viento al pasar entre sus cabellos, y el lejano canto de los pájaros, que sonaban como una suave melodía de fondo. Una pequeña niña estaba parada enfrente de el, la misma niña que había visto aquella vez que le propuso casamiento a Italia en el día de San Valentín, la misma niña que había visto recoger flores en aquel extraño sueño, estaba nuevamente mirandole mientras sostenía una canasta en sus pequeñas manos.

-Shinse Roma...

De repente, todo se volvió negro, la niña desapareció y ya no podía ver nada. El ruido de un fuerte disparo se pudo oír en su cercanía y un extraño escalofrío que cruzó todo su cuerpo le hizo temblar. Oyó más disparos, oía gritos, todo seguía negro, pero podía sentir como gente gritaba a su lado, como algo grande pasaba en frente de él; ruidos de golpes, relinches de caballos, cosas callendo al suelo, más gritos, todo parecía tan confuso pero a la vez tan familiar. Una voz que se le hizo extremadamente familiar grito:

"Destruyan el lugar! quiero ver esta inmunda ciudad arder en llamas!"

Sintió algo golpear su espalda y todos los gritos pararon de golpe; todo había vuelto a estar en completo silencio. Parpadeó y se dio cuenta de que se encontraba en la habitación del italiano, quien seguía durmiendo tranquilamente. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que había retrocedido y golpeado la pared con la espalda. Respiró hondo y le frotó la sien tratando de reflexionar que había pasado. No era la primera vez que había tenido sueños o ilusiones de sus pasadas guerras, eso era normal para cualquier país que haya estado en guerras tales como la Primera o Segunda Guerra Mundial, pero definitivamente era la primera vez que tenía una ilusion de una guerra que el mismo no recordaba, o almenos no creía recordar, pues no había nada que se le hacía familiar con lo que acaba de escuchar. La única excepción era aquella voz. Alemania trató de concentrarse en recordar aquella terriblemente familiar voz, esa entonación, ese acento, esa extraña manera de pronunciar la "r"...

-Frankreich!- dijo casi gritando, arrepintiendose de inmediato y mirado a ver si había despertado al italiano, pero para su suerte, éste seguía durmiendo plácidamente.

Alemania le dirigió una última mirada al dormido italiano antes de salir de la habitación y encaminarse hacia la salida. Ahora que lo pensaba, Italia había ido a hablar con Francia en el recreo de la reunión, y fue desde entonces que había empezado a comportarse de aquella forma. Pensando eso salió hacia los pasillos del hotel una vez más, ahora decidido en buscar al francés, tenía muchas cosas que quería preguntarle...

Agradecido de que Italia Romano se haya ido del pasillo, se encaminó hacia el acensor.

Sabía exactamente donde podía encontrar a Francia.

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Inglaterra estaba sentado en la sala de estar, tomando del té que Florida le había preparado, vistiendo una expresión totalmente seria mientras trataba de concentrarse pensando en como se hiba a arreglar desde ahora en adelante. Desde su conversación con Estados Unidos, lo primero que le había llegado a la cabeza fue que debía liberar a Florida, por lo que se apresuró a darle un "si" a la joven, sin embargo, ahora que lo pensaba, no tenía idea de como hiba a poder ayudarla. No estaba en verdaderas condiciones para entrar en guerra con Estados Unidos, ni tampoco quería. Podía intentar pedir firmas del UM, pero aún así eso no le garantizaba la independencia de Florida, además quien realmente hiba a querer firmar a su favor cuando era odiado por medio mundo? Podía intentar con los enemigos del americano, pero eso sería pisar terreno peligroso. Suspiró y tomó otro sorbo de su taza. Debía encontrar una forma de hacer al americano firmar la independncia él mismo, sin tener que usar violencia ni acuerdos internacionales, pero cómo? Eso parecía casi tan dificil como salvar sus tierras del diluvio.

Puso un dedo sobre sus labios de manera inconsiente, entreabriendolos un poco mientras seguía pensando. Por el momento no tenía más opción que hacer una declaración en contra de Estados Unidos y publicar la petición de independencia de Florida en la UM. Con un poco de suerte y unos cuantos sobornos, tal vez no le vaya tan mal después de todo. Solo esperaba a que Estados Unidos no fuese lo bastante estúpido para declararle la guerra, por que eso sin duda sería un problema mayor.

Saliendo por un momento de sus pensamientos, miró a Florida, quién sonreía enigmáticamente mientras le miraba fijo cada facción, como si estuviera estudiando todo su rostro de memoria. Inglaterra se sonrojó un poco y se aclaró la garganta.

-Mira, no te garantizo de que todo salga al 100%, pero de todas formas haré lo posible por ayudarte en esto- hizo una pequeña pausa- mañana mismo intentaré hablar con otros países y conseguir apoyo y firmas...

Florida le miró por unos instantes, luego compuso una dulce y tímida sonrisa.

-Realmente te lo agradezco mucho England...pero, tienes algún plan en mente?

-Aún no, intentaré ver cuanto puedo hacer con respecto a otros países... necesito que tu me ayudes a saber cuantas buenas relaciones internacionales tiene América.

-Eso no será un problema...

-Estupendo, en ese entonces te pediría que porfavor hagas una lista de sus nombres y su tipo de relación con América, necesitaré saber con quién me estaré confrontando...- dijo el inglés mientras empezaba a abrocharse la chaqueta.

-Confrontando? England... porfavor dime que no estás planeando entrar en guerra...

-No, o al menos eso espero- el inglés miró hacia el estrellado cielo que se veía por la ventana- Mi país no está en sus mejores condiciones para entrar en guerra...

-Entonces yo tenía razón verdad?- preguntó de pronto mirandole atentamente. Inglaterra le miró confundido- Algo te está pasando, no es así? Yo se que algo anda mal, no quieres decirmelo, pero tus ojos lo dicen todo!- terminó la joven exasperandose un poco.

Inglaterra estaba atónito, sus labios temblaban ligeramente mientras trataba de formular palabras, sin embargo no salió sonido alguno de su boca. Que era lo que debía responderle? Decirle la verdad o mentirle de nuevo? No podía decirle la verdad, no podía arriesgarse, pero tenía la leve sensación de que si mentía, Florida lo sabría. Debía calmarse y actuar frío, después de todo, siempre fué bueno fingiendo.

-No me pasa nada en especial; soy un país, tengo problemas de economía, de política, mi población apenas entra en la etapa de la nueva era, ya no soy un gran imperio, las cosas han cambiado mucho, ser un país hoy en día es aún más complicado que ser un país o reino en la edad media. Lo entenderás en cuanto te conviertas en un país- dijo sin cambiar la expresión y dándole un último sorbo a su taza de té.

Florida le miró con el ceño fruncido.

-De verdad esperas a que me trague eso?.

-No te lo tragues, mastícalo un rato, es más saludable- dijo Arthur con una pequeña sonrisa, y Florida no pudo evitar reirse del chiste.

-En todo caso, comestible o no, esa es mi situación, y supongo que será mejor que vuelva a mi cuarto, se está haciendo tarde y hasta mañana igualmente no podremos hacer ningún progreso...- dijo mientras se levantaba del asiento.

-Wait!- Florida también se paró de repente.

-Huh? Sucede algo?- el inglés la miró un tanto extrañado ante la repentina acción de la joven.

-Es que...- hizo una pequeña pausa, parecía nerviosa. Inglaterra le seguía mirando con el ceño ligeramente fruncido- Bueno...pensaba que talvez... es que...verás... l-la noche aún es joven! y...emmm... talvez quisieras... las calles de New York son mucho más..eh vivas! en la noche y...talvez t-tu y yo...

-Acaso quieres salir a las calles de New York?- preguntó comprendiendo por fin lo que quería la chica.

-No hay nada más genial que pasear por New York en la noche. Enserio! Y es que, bueno pensé que t-te gustaría acompañarme... Claro! C-claro que si no tienes nada más importante que hacer... porque si tienes, p-pues lo comprendo! Es decir, tu eres un país y...

Inlaterra le miró en silencio, sin escuchar realmente todo lo que decía. No le parecía tan mala idea ir con Florida, después de todo, talvez tendría oportunidad de conocer un poco más a la joven. New York ya de por sí era una ciudad esplendida, seguramente que de noche solo podía hacerse resplandecer más con sus áltos edificios y luces por todas partes. Quén sabe, talvez está sería incluso la última vez en todo lo que le quedaba de vida que visitaría la ciudad que arrebató de las manos de Holanda hace como dos siglos atrás.

-No tengo ningún problema en acompañarte- dijo al fin, interrumpiendo así el tartamudeo de la joven. Florida sonrió contenta.

-Muy bien! Iré a tomar mis cosas y vamos entonces!- dijo agrandando su sonrisa y saliendo disparada hacía su habitación.

Inglaterra no pudo evitar sonreir un poco ante la reacción de Florida, así como no pudo evitar pensar en lo mucho que la joven se parecía a Estados Unidos: la pobre carita que daba lástima, el tartamudeo, las palabras bien elegidas pero sinceras que usaba hasta conseguir lo que quiere del inglés, la alegría final al haber conseguido lo que quiere. El mismisimo comportamiento del americano cuando aún era su colonia, y hacía de todo por sacarlo de su trabajo y hacerle ir a jugar con él. "De tal palo, tal astilla" pensó el inglés mientras veía a la joven volver.

-Nos vamos?- preguntó energéticamente.

El inglés le contestó haciendo una pequeña reverencia invitandola a pasar primera por la puerta. Florida se limitó a reir timidamente y salió de la habitación.

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-Y entonces le contesté: "Nein! Por que tus regiones vitales ya has sido tomadas por Ore-sama!" AAHAHAHAHAHAHAHAHA!

Prussia estaba sentado en el barman del hotel con un vaso de cerveza en mano, mientras les contaba a carcajadas a sus dos mejores amigos, Francia y España, como había hido a asustar ciudadanos austriacos la semana pasada.

-Y el cobarde se echó a correr gritando como una niña! Debieron haber visto su cara!- dijo el albino dando otra carcajada mientras España se desternillaba de risa y Francia solo se limitaba a sonreir divertido mientras volvía a mirar su copa de vino como si fuera algo interesante.

-Ja! Nadie se compara con la grandeza de Ore-sama! Ese "elegante señorito" debería enseñarles a sus ciudadanos a ser más hombres en vez de afeminarlos tanto con sus estupidos "modales" y demás!- dijo terminandose el vaso de cerveza de un trago. Abrió sus ojos de golpe- Oigan compañeros! Que tal si vamos a enseñarle a ese señorito una buena lección ahora mismo?- dijo dando un salto en su asiento.

-Emm Prussia? No creo que sea una buena idea amigo! Además tu hermano me pidió decirte que no hagas más problemas como los que hiciste la vez pasada, recuerdas? - le reprendió el español.

-Que? Pero si lo del incendio no fue mi culpa! Como hiba a saber yo que el señorito no se encontraba en su habitación en cuanto deje esa bolsa en llamas en frente de su cuarto y toque el timbre? Eso fue culpa suya por estar andando por ahi haciendo no se que cuando se supone que debería estar en su cuarto cocinando o cosiendo algo como el buen señorito que es! Además, que yo sepa nadie salió herido!- dijo tratando de defenderse.

-Pero Canadá casi se asfixia.

-Quién?

-Prusse, de verdad no creo que sea una buena idea esta vez- dijo Francia calmadamente mientras seguía mirando su copa.

-Oh vamos Frankreich! No seas tan aguafiestas! Pero si a ti te encantan esta clase de bromas! Siempre eres el primero en proponer estas cosas, y nadie te gana en el Dia de Tontos!- dijo el albino mirando fijamente al francés y poniendo cara de reproche.

-Prusse, Austria ni siquiera está en su...

-Pues entonces lo encontraremos! Vaaaaaaamooooooos! - Francia soltó un suspiro.

-No me digas que aún estas en lo mismo que cuando te vi esta mañana antes de la reunión?- dijo sonriendo pícaramente, aunque se podía notar un poco de preocupación en sus ojos. Francia le miró molesto- Problemas en el paraíso con tu cejudo amorío?

-Eh? Francia tiene una nueva novia? Con cejas grandes?- preguntó confundido el español, incapaz de leer la atmósfera.

-Ya te dije que no me...!

-HAHAHA! Vas a decirme que núnca le miraste de esa manera?

-Aller en enfer, Prusse...

-Amigos, amigos! Porfavor no peleen! Menos por una chica!- decía el español aún sin poder leer la situación.

-Oh vamos Francis! Deja ya todas esas preocupaciónes y ven a divertirte un rato con nosotros! Sabes que no hay nada más delicioso para calmar los nervios que verle la cara de perdedor a ese señorito cuando...- Prussia fue de pronto interrumpido al ver la cara de sorpresa de España y sentir una mano apretandole el hombro desde atrás. Por la casi perfecta "o"que hacía la boca del español, pudo imaginarse quién era.

-No puedo dejarte solo ni por unas cuantas horas sin que estés planeando algo macabro... No habíamos ya hablado de esto bruder?- Alemania estaba agarrando fuertemente el hombro de su hermano, y este sintió sus dedos como finas tenazas.

-West! Bruder! Que alegría verte- el nerviosismo de su voz era notable por mucho que intentase ocultarlo- No es que estaba planeando algo! Ni menos para ese señorito! No claro que no! Ore-sama tiene miles de cosas más importantes que hacer! Keseseseseeese!..

-Mira, no vine hasta aquí para ser tu niñera, pero eso no significa que no vaya a poner un ojo en tí- dijo el alemán quitando la mano, haciendo que Prussia soltara un suspiro de alívio- Vine aquí por otra cosa- dijo dirigiendo su mirada al francés, quién le miró confundido y un tanto molesto- Necesito hablar contigo, Frankreich.

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Las calles de New York parecían tener vida propia. Todo parecía moverse con su propio ritmo y deslumbrez. Se oían voces riendo por todas partes, ruidos de autos, propagandas en grandes pantallas en las calles, todo lleno de luces que cambiaban de color, haciendo parecer la ciudad un caleidoscopio de luces. El continuo movimiento de la ciudad, al igual que la longitud de ésta misma, parecían simplemente no tener límites. Inglaterra no pudo evitar tener que admitir que Alfred había hecho un buen trabajo con esta ciudad desde que él la dejó en sus manos, y aunque London no se parecía mucho a New York, no podía simplemente no dejarse llevar por la maravillosa sensación que dejaba.

Después de una hora y media caminando por las calles de New York, Inglaterra se había dado cuenta de que Florida conocía casi de memoria la ciudad entera. Inglaterra se perdía con solo mirar a su alrededor, y era incapaz de recordar todas las calles y avenidas que habían cruzado. Florida sin embargo, sabía por donde ir sin siquiera mirar las direcciones, y aún así podía decirle en que calle se encontraban. Inglaterra se preguntó si eso se debe a que la joven visita mucho el sitio, o si era solamente por que, despues de todo, ella era parte de Estados Unidos. Pero antes de que pudiera formular palabra alguna para aclarar su curiosidad, fue repentinamente tomado del brazo y obligado a dar media vuelta para quedar cara a cara con la joven.

-Casi lo olvido! Esta noche habrá una feria en China Town! Quieres ir?- preguntó entusiasmada, sin soltar aún el brazo del británico.

-Emm... no veo por que no...- dijo Inglaterra levantando los hombros- Vamos entonces.

China Town quedaba a dos cuadras de dondé habían estado. Era una pequeña parte de la ciudad, decorada e iluminada al mismo estilo que Inglaterra había visto en la casa de Yao. Lamparas de papel de color rojo y anaranjado decoraban todo el sitio, como una especie de techo luminoso por encima de las calles. Acróbatas y malabaristas cruzaban por la calle haciendo trucos y entreteniendo niños, mientras que gente de todas las edades trataban de atraer compradores a sus tiendas. Hierbas secas, animales marinos, cangrejos, distintas clases de té, polvos aromatizantes, ropas y telas de todo tipo, accesorios, arte en porcelana y pinturas eran algunas de las cosas que se podían ver en cada mesa de la fila de vendedores. Inglaterra sonrió al recordar como una vez China había construido una ciudad como esta en la sala de conferencias, y como más tarde Japón le contó como habían descubierto un Barrio Chino en una isla desierta.

Una extraña sensación le sacudió todo el cuerpo al pensar en Japón. Hacía mucho que no hablaban, e Inglaterra había empezado a preocuparse, y más aún ahora que Kiku no asistió a la conferencia internacional.

-Umm... England? Are you ok?

Hasta que oyó a Florida pronunciar su nombre, Inglaterra no se había percatado de que se había parado en medio de la calle, mientras seguía pensando en su preocupación por Kiku. Tenía un mal presentimiento.

-Eh.. Disculpame... creo que me perdí en mis pensamientos- respondió el inglés al ver la preocupada expresión de Florida- Sigamos.

Inglaterra podía sentir la mirada de Florida en si mientras seguían caminando entre las tiendas, pero no le sorprendió, después de todo, sabía que en este momento provablemente tenía una extraña expresión en el rostro, pero no podía librarse de aquel mal presentimiento. En cuanto divisó una muñeca con una lisa cabellera negra y vestida en un kimono rojizo como la que había visto en la casa de Kiku, un extraño escalofrío sacudió todo su cuerpo, y esta vez sospechó que talvez sus sentidos no le estaban fallando.

-Oye Florida... dime, no sientes algo extraño...no lo se...como un...- Inglaterra fue interrumpido por el dedo índice de Florida, el cuál apuntaba desde arriba del hombro del inglés, para que se voltease.

Sin darse vuelta aún, Inglaterra miró extrañado a la joven. Se había dado cuenta que mucha gente a su alrededor se había parado y miraban en la misma dirección, y todos vestían la misma expresión de terror en sus rostros. Por un segundo los ojos de Florida se habían posado en los del inglés, y éste pudo ver más claramente el terror reflejado en sus ojos.

Se dio vuelta bruscamente, y quedó paralizado al ver lo que estaba pasando. Del techo de una tienda de bebidas colgaba un pequeño televisor, que en ese momento mostraba las noticias. En la pantalla del televisor se veía claramente una enorme ola que destruía una costa entera y cubría una ciudad, mientras que abajo escrito: " Un poderoso terremoto de 8.9 grados sacudió hace pocas horas el noreste de Japón, causando un tsunami que ha dejado graves daños "

-No... No my God no...esto no puede estar pasando... NO! Esto no puede estar pasando! - empezó a susurrar el inglés, pero levantando la voz rápidamente- Tenemos que volver al hotel- dijo decididamente dirigiendose a Florida- Ahora!

La joven pareció salir de su shock, asintió una vez y los dos salieron a paso acelerado hacia la salida del Barrio.

Inglaterra podía sentir como una lágrima se derramaba por su mejilla con la ayuda del viento que golpeaba en su rostro cada vez más fuerte mientras él seguía acelerando el paso, pero no le importó. No le importaba que sus lágrimas se derramen en ese momento, con tal de que abandonen sus aquosos ojos, y teniendo esperanza de que alivien un poco la frustración y el dolor que sentía en ese momento. Debían volver al hotel cuanto antes, Japón necesitaba la ayuda de todos, ahora mismo.

Inglaterra sintió un fuerte golpe en la frente al chocarse con alguien, y estuvo a punto de caerse al perder el equilibrio, pero el extraño le agarró de los hombros y le acercó más a sí mismo, salvandole así de la caida.

-L-lo siento mucho...no le..- Inglaterra se quedó paralizado al encontrarse con unos ojos celestes como el cielo- ..Alfred!

-Que rayos haces tu aquí con mi est..- el americano tenía ahora la mirada puesta en Florida, pero fue interrumpido por Inglaterra.

-Alfred! tenemos que volver al hotel, con todas las demás naciones, ahora mismo!- dijo el británico casi desesperadamente- Es Kiku!

-What?- el americano volvió a fijar su mirada en Inglaterra mientras seguía sin soltar sus hombros. La expresión del británico no podía ser más aterradora.

-Kiku! Kiku está grave! - el inglés parecía a punto de ahogarse en su propia resirasión agitada- Está sufriendo el terremoto más fuerte en su historia! y un tsunami está está destruyendo todo el territorio! Alfred tenemos que hacer algo! AHORA!

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(N/A) Tan tan TAAAAN!

Ok, primero que nada, solo espero que no me odien tanto para no querer leer este capitulo. Les debo una disculpa a todos por tardarme tanto, lo siento gente... T_T

Primero que nada, debo admitir que este capitulo fue dificil de escribir, tuve que cambiar varias cosas que hiban a aparecer mas tarde y ponerlas ahora, en lugar de otras que si apareceran mas tarde. El Tsunami de Japon SI era parte de mi historia, y era una de las cosas que hiban a aparecer mas tarde, pero dado a lo que paso en Japon el mes pasado, decidí hacer la historia un poco mas actual. ( Espero que el verdadero Japon este bien, se me partio el alma al ver a tanta gente herida y tanto territorio destruido)

^^ Traducciones ^^

(aleman)

Frankreich: Francia

Nein: No

Bruder: Hermano

(frances)

Prusse: Prussia

Aller en enfer, Prusse: Vete al infierno, Prussia

(ingles)

Wait!: espera!

England? Are you ok?: Inglaterra? Estas bien?

My God: Dios mio.

What?: Que?

MyobiXHitachiin : Amada mia! te dedico este capitulo y espero que no te enojes por mi tardanza, tu sabes mis razones ^_^, como ves, esta vez puse una parte GerIta. Espero tu review ansiosamente y muchas gracias por apollarme! love u! eres mi mejor reviewadora! ;) ciao~

Miru. Kirkland-Ichimaru: Definitivamente un castigo karmatico espera a Alfred con los brazos abiertos, pero ya veras que es mas adelante ^^.

Todo el tema sobre Sacro Imperio Romano tendra una parte importante en la historia (como ya de seguro te diste cuenta en este capitulo). Muchas gracias por comentar :D, espero que no se enojen tanto conmigo por haber sido tan lenta. XD

Dark-nesey: Aquí te traigo el capi ^^ espero que no hayas muerto, y que me perdones y no me mates XD. Muchas Gracias por "reviewar" :D

hana-kitzu: Espero que este capitulo haya contestado en parte tu pregunta. Pero tambien hay unas cosas que hay que recordar: primero que nada es que tanto los ciudadanos de Inglaterra como el mismo Estados Unidos todavia no saben nada de la inundacion. Segundo es que Inglaterra esta al tanto e intenta buscar ayuda internacional o alguna manera de hacer que Estados Unidos firme la declaracion sin tener que entrar en guerra, ademas Inglaterra esta al tanto de que entrando en guerra los pondria en aprietos a ambos, dado a que Florida podria resultar herida y Alfred no podria permitirselo. No esperaba que me preguntaran eso jajaja pero si tienes mas preguntas, aquí estoy ^^ gracias por tu review!

Black12345678: Gracias por poner la confesion en Zombies! estuvo genial XD. He aquí tu respuesta al estado de Japon, sep, yo tambien estoy triste :(.

Alfred suele estresarme a mi tambien, pero igual le queremos XD ademas Arthur le va a dar su merecido muahahaha XD gracias por seguir leyendo y no abandonarme! :D saludos!

Dibucrito: Yo soy la que debe agradecerte por comentar! muchas gracias! No sabes lo que significa para mi ^_^. Espero que te vaya bien en el colegio y espero que me perdones por tardarme tanto, tuve tiempos dificiles :/

De todos modos, gracias por seguir leyendo! Espero que te guste este capi :D saludos!