Que placer por fin terminar este capítulo, tenía muchísimo tiempo queriendo escribirlo!
Ya se cumplió el año de comenzar esta historia
Les mando un abrazo! Felices Fiestas!
Dejen sus coments y mensajes :D
Pd. AGRADEZCO A ALLYPHANTOMRUSH por la hermosa portada de este fanfic 3 Síganla, es súper talentosa. allyprushdrawings/
MANTRA- BMTH
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DANNY
Una parte de mí no podía evitar pensar "En qué diablos te estás metiendo?", "¿Escuchaste la mitad de lo que dijo? ¡Admitió matar al menos a 20 personas!", por el contrario, mi mano se rehusaba a soltarla mientras caminábamos entre la gente.
No podía evitar pensar que estaba cometiendo un error, que estaba arriesgando el todo por menos de una promesa. En comparación era como cuando seguía durmiendo diez minutos más, aún sabiendo que llegaría tarde a alguna de mis reuniones importantes y estaría reprochándomelo todo el día o cuando usaba mi tarjeta de crédito para comprar algún videojuego que sabía que no usaría nunca y que tendría que pagarlo de todas maneras.
Pero la satisfacción del momento, parecía ser lo suficientemente fuerte como para ignorar que yo sabía que no había manera en que termináramos bien, yo nunca había herido a nadie intencionalmente… Bueno, si, al fantasma de las cajas… y a skulker… antes a Dash, pero nunca de gravedad, a lo que me refiero es que como tal, jamás me habría permitido dañar a alguien permanentemente y menos aún para conseguir dinero.
Pero en realidad no parecía que el dinero fuera un buen hilo conductor, sentí un ligero escalofrío al recordar algunas de las cosas que había vivido con ella, en Praga, Valencia, Washington… ¿Quería solo el riesgo?, ¿La sensación de poder?.
-Creo que deberías estar con tu familia- La voz de Lenna me sacó de mis pensamientos. Sus ojos ennegrecidos me miraban con un dejo de recelo.
-Bueno, entones ven conmigo- Insistí –Podemos darles el abrazo de año nuevo y después pasar tiempo juntos…- Lenna torció los labios y me sentí sonrojar –Necesitamos seguir con nuestra conversación-
-Como quieras- Murmuró con cierto fastidio, pero noté que apretaba ligeramente mi mano y que la idea le gustaba –Sospecho que a ellas no les gustara tu plan-
Jazmín y Sam nos miraban desde las escalinatas del edificio de gobierno con gesto de reprobación; tal como pensaba, toda mi familia se encontraba reunida tras un fuerte convoy de seguridad de los hombres de blanco y de la NSA (aunque iban vestidos como civiles, Danielle me había enseñado a reconocer cuando alguien iba armado y la ligera interferencia que producían sus transmisores).
-No deberías arriesgar así a Estrella y Paulina…- Me increpó Sam en cuanto pude pasar a los guardias. Lenna había sugerido quedarse con ellas para evitar cualquier tipo de confrontación y mis despistadas amigas parecían muy cómodas con la idea, según me habían dicho, Lenna era muy simpática si se lo proponía, aunque la palabra que llegó a mi cabeza en cuanto la vi interactuar con ellas fue "manipuladora".
-No quiero discutir- Murmuré con cansancio –Sólo quiero despedirme de mis padres e irme con Lenna a casa…-
-Vaya- El comentario pareció incomodarla, porque se cruzó de brazos y desvió la mirada –No puedo creer que tu calentura pueda más que todo lo que hablamos…- Solté una carcajada hasta que me fulminó con la mirada
-De verdad, Sam- Insistí tratando de recobrar la compostura –Preferiría evitar una pelea ahora-
-Me parece bien que no te gusten los conflictos, pero creo que me lo debes- Su tono fue una mezcla de melancolía, enojo y frustración, así que no me dejó otra alternativa más que seguirla a una de las oficinas de la alcaldía.
-No sabía que estabas trabajando con Tucker-
-Desde hace dos años…- Lo hizo sonar como algo sin importancia –Soy directora del área de proyectos ambientales, y coordinadora en las mesas de trabajo para la coexistencia de fantasmas y humanos-
-Pues…- Por un momento volví a sentirme intimidado –Felicidades, Sam…- Mi mirada se posó en la fotografía de nuestra graduación de la secundaria
-Creo que es de las últimas que tenemos juntos…-
-Mmm ¿Y las vacaciones en Argentina?-
-¿Bromeas?, estuviste dos horas y te fuiste- Se cruzó de brazos –Igual que cuando fuimos a Brasil y me dejaste una semana…-
-No fue mi culpa…- Recordé mi conversación con Danielle y me mordí levemente la mejilla -Ese día… Recibí un correo en el que amenazaban a mi familia… con fotografías de mis padres y la casa…- Sam me miró con los ojos completamente abiertos –No era la primera vez que pasaba, pero tenían algunos datos muy específicos sobre su rutina… Por eso tuve que volver-
-Danny… ¿Por qué nunca me lo dijiste?-
-Porque… en ocasiones las amenazas también eran sobre ti… y no quería inquietarte porque jamás dejaría que nada te sucediera- Nos quedamos en silencio durante un par de minutos hasta que sentí como Sam me abrazaba de manera temerosa.
-Si lo hubiera sabido… hubiéramos… Quizá si…- Balbuceó –Diablos que le pasa a la gente, ¿Están en el siglo XIV?-
-Admito que son bastante creativos- Dije un poco exasperado pero sonriendo –Danielle me pidió que el día en que me persiguieran con antorchas le llamara, podemos hacer facetime los tres-
-Hace cuatro años… En nuestro aniversario, la última vez que íbamos a festejarlo… ¿Por qué desapareciste de repente?-
-Bueno, tuve algunas complicaciones- Me desabotoné la camisa negra hasta la mitad del pecho, tomé la mano de Sam y la puse sobre la enorme cicatriz que llegaba de mi pecho hasta la clavícula –En realidad había hecho hasta lo imposible por llegar antes para sorprenderte y cuando cambie mis vuelos hice al menos tres escalas… La última era en Toronto y hubo un ataque, el fantasma dejó que lo atrapara, pero no me di cuenta de que había dañado la estructura en la que peleábamos… Me cayó encima una torre metálica… Estuve inconsciente una semana y media-
-No entiendo porque nunca me lo dijiste- Susurró.
-Yo… No lo sé… Comenzaron a pasar demasiadas cosas… No quería preocuparlos- Apenas en ese momento fui consciente de la forma en que sus dedos habían pasado de mi cicatriz a mi pecho, sentí como el calor invadía mis mejillas y mis manos comenzaron a temblar levemente -Sam…-
-¿Quieres que me detenga?…- Suspiró. Su cara había quedado a pocos milímetros de la mía y sin dudarlo se lanzó sobre mí.
Admito que me costó un instante ser consciente de la situación, pero mi cuerpo ya había correspondido a su arrebato; conocía muy bien el movimiento de su boca y la forma en que sus brazos se enredaban alrededor de mi cuello reclamando acortar la distancia entre nosotros; mis manos recorrieron su cintura y posteriormente se deslizaron a su espalda en búsqueda del cierre de su ceñido vestido negro.
Mi teléfono sonó en repetidas ocasiones, lo saqué de mi bolsillo pero Sam inmediatamente me lo arrebató de las manos y colgó la llamada mientras seguía besándome, así que mis pocas ganas de responder se vieron opacadas en segundos.
En los casi 12 años que habíamos durado como pareja, ella jamás se había permitido algo así, (yo lo había intentado en más de una ocasión en su cubículo de tutora en la preparatoria y la última vez que recordaba haberlo intentado en su oficina de la dirección de estudios pro-feminismo, pero ella siempre decía 'No, Daniel, esto no está permitido´), pero esta vez parecía no importarle.
-Quítate la camisa- Me urgió con un tono que fue casi de una orden, sus ojos amatistas esquivaban mi mirada, lo cual tampoco había pasado nunca y gatilló una voz en mi cabeza que me advirtió "detente".
Supongo que por eso fui consciente de los timbrazos de mi celular. Uno, silencio, dos, tres, cuatro. La voz de Danielle llegó a mi cabeza de golpe "Nunca usamos los teléfonos a menos de que sea extremadamente necesario. Y si lo es, escucharás un timbre distinto al tuyo, es un código absurdamente sencillo para entenderlo en cualquier momento, el primer timbrazo es la bengala, el segundo es para que te pongas alerta, el tercero implica riesgo inminente y el cuarto es para una verdadera situación de crisis…".
Me incorporé inmediatamente y una interferencia abrumadora inundó el ambiente; la mirada de extrañeza de Sam me indicó que ella no podía escucharlo, pero para mí el ruido era tan avasallador que caí de rodillas con las manos en los oídos. Sam corrió a mi lado y al instante mi sentido fantasmal me produjo un espasmo violento.
-¿Qué sucede, Danny?, Estás pálido- Preguntó Sam con tono de pánico
-No lo sé…- Mi cuerpo estaba temblando incontrolablemente –Sam, mi teléfono…-
El bramido de una explosión cimbró la tierra, no pasaron más de dos minutos cuando una segunda detonación produjo un ruido ensordecedor y las alarmas inundaron el ambiente. El caos inicio en cuestión de segundos, la gente comenzó a precipitarse en todas direcciones y los agentes de seguridad se replegaron, no tratando de disipar al tumulto de gente que corría y se golpeaba presa del pánico, sino tratando de llegar a sus vehículos, para dirigirse a las zonas de las explosiones.
-Resguárdate aquí-
-Sí, como no- Se burló Sam tomando un ectoarma de su escritorio y ayudándome a mantener el equilibrio –Vamos, tenemos que detener esto…-
Tucker daba órdenes por teléfono desde las escalinatas, mientras Valerie montada en su aerodeslizador sobrevolaba la zona del centro de gobierno y mamá y Jazz organizaban al grupo de agentes entrenados para atender las crisis de fantasmas.
-¡Danny!- Jazz se abalanzó sobre mí, por un segundo no logré distinguir la expresión en su rostro, hasta que estando a pocos centímetros de mí, me abofeteó y comenzó a sacudirme con violencia -¡Tu amiga se llevó a Papá!- Gritó en repetidas ocasiones, pero tardé un poco en entender sus bramidos.
-De qué… De que estás hablando…- Balbuceé tratando de quitármela de encima
-¡Jazmín, recobra la compostura!- Grito mamá empujándola levemente, noté su tono alterado –Eres parte de la guardia de la ciudad así que ayúdame inmediatamente, Samantha ayúdale a desalojar la zona- Sam asintió y se llevó a Jazz con dirección a la multitud, mientras trataba de alentarla.
-Mamá…-
-Tucker, ¿Dónde que sabes de las explosiones?- Tucker me miró con expresión de pánico, no entendí que le sucedía hasta que comenzó a tartamudear –Una fue al norte… en, en la residencia propiedad de Vlad Masters el equipo de contención va en camino…y-
- ¿Heridos?- Tucker negó nuevamente
–La… la otra explosión, yo…-
-¡Tucker, rápido!-
-Fue en su casa, Maddy- Dijo atropelladamente- Hubo una explosión en el sótano y… hay fuego, no pueden controlarlo-
Por instantes mamá y yo nos quedamos pasmados, fue hasta que vi una lágrima formarse en sus ojos que recobre el control de mí mismo y salí proyectado hacía su casa. Tan solo acercarme pude ver el desastre, una cortina de humo envolvía la casa y los hombres de blanco y NSA, contemplaban el caos sin animarse a entrar por la luminosidad espectral que cubría el inmuebles y la densa humareda.
-¿Danny me escuchas?- Me sobresaltó escuchar la voz de Valerie en mi oído hasta que recordé nuestro comunicador de onda corta -¡Danny!-
-No entiendo que sucede… No puedo percibir la energía de la explosión… Tampoco hay fuego fantasma…-
-Danny, el sistema de seguridad del portal Fentom fue violado…-
-¡¿Cómo?!-
-Hubo un acceso… Usando la identificación ocular y dactilar de tu padre…-
Sentí un revoltijo en el estómago y la sangre escapó de mi cuerpo por un momento, me volví intangible y entré en la casa, (por suerte, todos los escudos antifantasmas tenían un reconocimiento para mi ADN, por lo que ningún alarma sonó). Al atravesar el comedor me di cuenta de que la casa estaba intacta, por dentro no había ninguna señal de violencia y tampoco había rastro de humo, me detuve un instante al ver las llaves de mi padre en la mesa de la entrada, si bien estaban arrojadas descuidadamente, habían sido colocadas justo donde mi padre lo haría.
-¿Quién está ahí?-
-¿Papá?- Baje rápidamente al laboratorio. Sentado en su silla favorita, estaba mi padre vigilando la entrada, moviendo palancas que parecían incrementar la humareda y regular el efecto luminoso sobre la casa -¿Qué diablos estás…?-
-¿Qué haces aquí?- Gritó mirándome con expresión desencajada. Por un instante recordé cuando solo era el chico fantasma y el gritaba eufórico que me capturaría. –¡Daniel, ella dijo que tenía que proteger el portal y que tú recibirías la alerta…!-
-¿Ella?-
-Lenna me pidió que la trajera- Exclamó agitando los brazos con violencia –Dijo que Danielle los necesitaba, que había recibido un código de alerta… En cuanto entró a la zona fantasma perdí la comunicación con ella, no puedo rastrearla, parecía tener miedo de entrar- Su tono de voz rondaba la histeria –Dijo que Danni estaba en riesgo…-
-¡Voy a entrar…!-
El Portal estalló con violencia frente a nosotros, lanzando a Papá por los aires y produciéndole leves heridas por toda la cara. Mis sentidos fantasmales enloquecieron inmediatamente, nuevamente la abrumadora interferencia me produjo vértigo, pero no podía permitir que me derrumbara; a duras penas y apoyado contra la pared sostuve mantuve un rayo de energía en mi mano listo para lanzarlo, pero entonces, los vi, Lenna y Antón estaban de pie frente al portal, en sus formas humanas.
La rubia iba descalza y llevaba parte del vestido rasgado, sus piernas blanquísimas estaban cubiertas de sangre y un par de moretones teñían su rostro; Antón quien se veía aún más pálido de lo normal parecía tener el hombro dislocado y tenía un filamento de sangre que parecía fluir de su nariz.
-¿Lenna…?- Papá se acercó antes de que incluso yo me animara a hacerlo. Ella no dijo nada, lo miró de soslayo con sus ojos ennegrecidos y esbozó una brevísima sonrisa.
-Ella está bien- Murmuró Antón, señalando hacia atrás. Su tono de voz era lúgubre y agotado –Tuvimos que sellar el portal desde la Zona Fantasma… De lo contrario, Sierra…-
-Oh por dios… Ella… Ella está…-
-¡No la toques!- Gritó Lenna tirándose al piso
Caminé hacía ellos con un nudo en la garganta. Papá seguía de pie al lado de Lenna y pasaba su mano por su cabeza tratando de tranquilizarla, mientras Antón observaba la escena. Tras ellos, podía verse la cápsula con la que habían sellado el acceso de la Zona Fantasma y a pocos centímetros de ellos, estaba Danielle apoyada contra la pared, cubierta de heridas y a su lado con los ojos abiertos y vacíos estaba la chica morena de cabello rizado que había conocido meses atrás junto a Lenna.
-¿Anna…?-
-¿Dónde estabas?- La voz de Lenna fue como un siseo. Antón tuvo que abalanzarse sobre ella, porque había intentado atacarme -¡¿Dónde estabas?!- Volvió a gritar entre llanto y mirándome con odio –¡Era tu responsabilidad!-
-Yo…-
Se escucharon los golpeteos fuertes a la puerta de entrada de la casa, seguido de la voz de mi madre y Valerie, corrí hacía la entrada del laboratorio para bloquearles el acceso y evitar que la crisis fuera aún mayor, pero también necesitaba salir de ahí, sentía demasiadas náuseas.
