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La cena transcurrió tranquila, Kai y Rei intercambiaban miradas y sonrisas –según ellos- discretas, mientras los dos adultos a su alrededor se sonreían en complicidad.

Llegó el momento de la despedida y se separaron de los chicos. Kai, por supuesto, se ofreció a llevar a los Kon a su hotel.

Mientras los menores ya estaban durmiendo en el asiento trasero, Kai y Rei se mantenían en silencio, no sabiendo bien que decir.

-¿Está bien si paso por unos cigarros? -Preguntó Kai estacionándose en una tienda de conveniencia.

-No te preocupes -sonrió Rei.

El ruso bajó del auto y Rei suspiró sonoramente, volvía a sentirse nervioso.

-¿Dónde está papá? -escuchó una vocecita adormilada.

-Vendrá en unos minutos, sólo pasamos a comprar unas cosas. -Se volteó para ver al niño de frente.

Goh frunció el ceño al mirar el lugar donde estaban estacionados.

-¿Cigarros?

Rei se preguntaba como ese niño podía tener la mente tan clara.

-Uhm… si.

El ruso hizo una mueca de molestia.

-Papá sólo fuma cuando está ansioso. Me prometió que lo dejaría.

-¿En serio? No tenía idea… -se sintió ligeramente culpable por dejarlo ir.

-¿Usted es el mejor amigo de mi papá?

La pregunta le sorprendió, abrió los ojos y miró de frente al chiquillo.

-En realidad no lo sé ¿por qué lo piensas?

-Papá no sonríe cuando habla con el tío Yuriy o el tío Max, y se la pasa peleando con Boris y el tío Takao... Sólo contigo habla mucho y sonríe, ni siquiera con mi madre se comportaba así...

-Oh...-No pudo evitar sonreír, pero cambió su expresión al reflexionar las palabras del niño-. ¿Qué hay de ti? ¿Él habla mucho contigo y sonríe?

-Sí, él… yo hablo de la gente mayor, él sólo es así conmigo y con usted...

No hubo más tiempo de hablar, Kai había regresado.

Rei lo miraba, cuando entró al vehículo y se sentó en su lugar, cerrando los ojos.

-¿Estás bien?

-Estoy intentando dejar el cigarro -dijo, sacando un paquete de chicles de la bolsa de su abrigo.

Rei rió, luego se volteó a Goh y amplió su sonrisa.

Kai enfocó a su hijo por el espejo retrovisor y se encontró con los ojos rubí del menor. No le dijo ninguna palabra, sólo sonrió, y pareció que ambos se entendieron perfectamente.

El trayecto fue tranquilo, Goh volvió a dormir y Lin no despertó hasta que llegaron al hotel.

-Te veo mañana, Kai -dijo Rei, algo nervioso e impaciente, pues no estaba seguro de que tendría que hacer ahora.

-Mañana...-repitió Kai-. ¿Está bien si mañana vamos a algún lado?

Rei sonrió, aliviado de no ser él quien tuviera que preguntar. Asintió, sonriéndole y despidiéndose con un "descansa".

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