Tercera parte de "Nunca mezcles trabajo y amor" donde nos internaremos de cabeza en la maternidad, y en las diferentes maneras de ver un mismo hecho: la convivencia con un hijo nuevo.
Como cambian las cosas que antes eran normales, como comer a su hora, mantener la ropa en su sitio, y esa manía tan rara que tienen los adultos de dormir toda la noche, que los niños no parecen compartir...
Y por si esto no fuera suficiente, Hidan desea un hijo propio y está dispuesto a cualquier cosa para conseguirlo.
Sasuke organiza su boda sin saber si se llegará a celebrar...
Itachi y Naruto se comportan como los padres divorciados perfectos, solo amigos... pero eso delante de todos... por detrás las cosas son muy diferentes...
Deidara y Madara descubren de la voz de su hijo, que no son papá y mamá, por que eso solo pueden ser los que están casados... y ellos no lo están... aún...
Deidara tendrá que pasar una muy dura prueba hasta ser aceptado por el clan Uchiha y alguien de su pasado regresará...
Itachi/Naruto, Kakashi/Iruka, Kakuzu/Hidan, Izuna/Sasuke, Madara/Deidara...
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NUNCA MEZCLES TRABAJO Y FAMILIA
Capítulo 7: Despedidas de Solteros.
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Miku dormitaba en los brazos de su abuelo, que sonriente, aferra el pequeño cuerpecito de la niña contra su pecho, acomodándola con delicadeza. Los dos niños restantes, sentados cómodamente en el mismo carro son guiados por Mikoto. El matrimonio camina por las calles de la aldea a paso tranquilo, en dirección a su hogar. Están encantados de poder cuidar de los pequeños, y mas sabiendo que es para que los mas jóvenes disfruten de la fiesta de despedida de solteros; cada uno por su lado, cosa que Mikoto no entiende.¿Por qué no pueden hacerla todos juntos en la misma casa?.
Aunque Fugaku se lo ha explicado una docena de veces, la mujer sigue sin estar muy convencida de la excusa. La juventud se divierte de otro modo, y seguramente, Izuna y los mas mayores, no querrán mucho jaleo y preferirán una velada tranquila... si era así, ¿Por qué no podían quedarse con los niños?... puede que fuera mas vieja pero no era tonta, iban a desmadrarse como los jóvenes; al fin y al cabo, tampoco es que fueran unos ancianos... el mas mayor de ellos apenas llegaba a los veinticinco años.
Aún no está muy conforme con que su pequeño Sasuke, para ella siempre sería su pequeño, aunque tuviera veinte años ya, eso no cambiaba, se casara con Izuna. A ojos de una madre, sus hijos siempre son bebés.
Taka protesta con un sonoro monosílabo. El chupete ha caído hasta el límite de la cadenita, y por mucho que se estira no consigue alcanzarlo. Tobi intenta llegar hasta él, pero está atado al espaldar del carro y no puede moverse mucho. Frunce su pequeño ceño en una mueca descontenta.
Mikoto se para un momento y rodea el carrito. Se arrodilla frente a los niños y le pone el chupete a su nieto. Taka se acurruca de costado, posando su mejilla en el hombro del rubito, que le rodea con su bracito para sostenerlo contra él, y cierra los ojos. Mikoto les acaricia el pelo a los dos, y los arropa con la mantita que descansaba, hasta ese instante, en el asa del transporte. La mujer sonríe al darse cuenta de que han enlazado los dedos de sus manos libres, y que se han quedado dormidos, juntos y abrazados. Acaricia a los pequeños sobre la manta con ternura.
No lo dice en voz alta, lo piensa para ella, pero Tobi es todo un misterio. Ese niño es un Uchiha, pero ¿Rubio?. Es la primera vez en la historia de la familia que alguien con ese color de pelo, en realidad con cualquier color que no sea el negro, es un usuario del Sharingan. Aunque Madara se cuida mucho de hablar de las habilidades de su hijo con cualquiera, ella lo sabe. Ha parido a dos Uchiha, no puede engañarla. Ese niño tiene algo que le hace especial, por encima del resto de componentes de la familia y no solo es por su pelo, sus ojos también son inusuales.
Ahí, en ese pensamiento su vista se dirige a la niña que duerme en los brazos de su esposo. Sí, Miku también tiene los ojos azules, un tono pastel mas claro que el niño, que es un azul muy vivo, eléctrico, pero del mismo color.
Los dos niños, no, los tres son un maravilloso regalo de Jashin. Un tesoro increíble valor.
Y Taka, su nieto mas joven. Hijo de dos Uchihas de linea pura, usuarios de Sharingan y poderosos... y sin embargo, su primogénito no poseía la técnica de linea de sangre de su familia.
Taka era un niño normal y corriente. Ni siquiera su red de chakra era especial. O eso, o le estaban escondiendo la verdad a propósito... ella podía notarlo. Sus dos nietos son especiales, mucho mas que especiales y el otro niño, Tobi, también.
Mikoto lo ha notado; apenas tiene año y medio y ya mira las cosas con ojo analítico, como haría un adulto. El hijo de Madara y ese muchacho de Iwa, Deidara, será un gran ninja cuando llegue la hora de decidir el futuro que quiere vivir. Esa pareja en cuestión ha hecho un estupendo trabajo engendrando a esa criatura divina. Espera que pronto les den hermanos a los tres pequeños... una docena de nietos alegraría su vida y la de la familia, de eso estaba segura. La nueva generación iba a ser sorprendente.
Abre la puerta de su casa y se aparta para dejar pasar a su esposo, que entra sin encender la luz. Va directamente hasta la habitación de los niños, que han estado decorando hasta ese mismo día. Mikoto quería una habitación para sus nietos lo mas cálida posible y no ha parado hasta que ha quedado justo como ella quería. Ni un muñeco esta fuera de su lugar. Un sitio en que los niños puedan quedarse a dormir y no solo de visita para merendar o pasar la tarde. Un hogar para los pequeños fuera de su propio hogar.
Enciende la luz con el codo y camina dentro, a pasos cortos. Sostiene a la niña con una mano y con la otra aparta la colcha y las sábanas. Se inclina hacia delante despacio y deposita a su nieta en el colchón. Le quita todo lo que pueda molestar para dormir, gomas del pelo, zapatos y demás accesorios y pone un osito de peluche blandito en sus brazos antes de arroparla. Miku aferra el muñeco de felpa con sus pequeñas manitas y hace bailar el chupete en sus labios profundamente dormida.
Mikoto entra el carro hasta el centro de la habitación y libera primero a Taka de las correas. Le levanta con cuidado de no despertarle y lo acomoda en la otra cunita del mismo modo que su esposo ha hecho con la niña. En ese momento Fugaku sostiene a Tobi contra su pecho, y lo acuesta junto a Miku. Repite la acción de quitarle los zapatos y lo que pueda entorpecer el sueño del niño y aparta las sábanas de nuevo, para volver a subirlas en cuanto el niño se recoloca solo para dormir cómodamente.
Como si estuvieran sincronizados los tres gimen molestos. Fugaku sonríe al darse cuenta de lo que está pasando, mientras la mujer aparta el carro a un lado para que no moleste y suelta la bolsa del asa con las cosas de los niños, para poder preparar los biberones de cada uno y dejarlos listos, solo para calentarlos después y no perder mucho tiempo.
El abuelo carga al mas pequeño y lo coloca en la cuna con los mayores. Los tres se acomodan unos contra otros, sin que nadie se lo diga, y suspiran, de nuevo como sincronizados, de puro alivio.
Fugaku contiene una carcajada al darse cuenta que incluso los mas pequeños mueven el chupete al mismo tiempo y ritmo. Tobi hace meses que no usa, en cuanto le salió el primer diente su madre consideró que no era buena idea que siguiera usándolo.
Enciende una lámpara a ras de suelo para dejar una tenue y cálida luz en el cuarto, y sale sin cerrar la puerta del todo, dejando una pequeña rendija de un par de centímetros abierta.
Mikoto tararea una canción entre dientes mientras prepara los biberones inmensamente feliz. Parece haber rejuvenecido diez años de golpe. Fugaku sonríe contemplándola en silencio, con una sensación de deja vú muy placentera.
La ve, en el mismo sitio, años atrás, haciendo lo mismo para el pequeño Sasuke, mientras Itachi revoloteaba a su alrededor preguntando con su vocecita infantil,si podía darle él el biberón al bebé esta vez.
Mikoto le descubre mirándola y le sonríe en respuesta. Sigue con su tarea de hacer los biberones, solo que ahora una cálida y tranquila sonrisa adorna su rostro sereno.
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Izuna se da cuenta de lo equivocado que está si espera una velada tranquila, demasiado tarde como para escapar elegantemente.
Sus futuros suegros acaban de marcharse con los niños, con los tres niños, y siente que los demás conspiran en su contra de una manera cruel y despiadada.
– Que alguien me diga que no vamos a ir a un local de striptease, por favor. – Murmura para el público, que nada mas oírle se limita a estallar en sonoras carcajadas.
– Izuna, no vamos a ir a un sitio tan vulgar. – La voz de Kakashi suena por encima del resto. – La diversión viene de camino.
El futuro esposo se lleva las dos manos a la cara, para cubrirla en el gesto.
– Ya os vale. – Dice no muy convincente. – ¿Sabéis lo que me ha costado conquistar a ese tempano de hielo que es Sasuke? Como se entere de que he hecho algo indecente esta noche seré el primer Uchiha de la historia abandonado en el altar. – Puchero teatral y sollozo de pega incluido.
– Como que te crees que los otros van a estar sentaditos a la mesa jugando al bingo. – Protesta Madara desde el mueble bar, donde está preparando una docena de cócteles de diferentes colores.
– Sí, de modositos inocentes no tienen nada. – Apoyó Kakuzu desde el sofá en el que estaba sentado. – Te recuerdo que Hidan está con ellos... échate a temblar amigo mio.
– Cierto, lo que no se les ocurra a ellos, seguro que ese novio tuyo lo discurre con su cabecita perversa. – Suelta Kisame entre carcajadas sonoras. – Venga esas copas Madara.
– No les hagas caso. – Itachi le da en el hombro para tranquilizarle, y se da cuenta de que Izuna está de broma.
Lo cierto es que le da lo mismo una bailarina o dos desnudándose artísticamente... Es, en cierto modo auto-impuesto, ciego, a si que ver, lo que se dice ver, pues no va a ver mucho. Aunque eso no le libra de ser parte de espectáculo, como comprobará mas adelante en sus propias carnes. Kisame se acerca a los dos y pone uno de los cócteles de color rojo en los dedos del futuro novio, y alarga el otro, de similar textura y color a su amigo, que niega con una sonrisa. El tiburón alza una ceja intrigado.
– No bebo. – Le aclara a su amigo. – Alcohol, se entiende. Le prometí a Naruto que no lo haría... beber licor y eso.
– ¿Estás de coña, cierto?. – Pregunta Madara serio.
– No, lo digo en serio. – Se disculpa con las palmas en alto. Madara y Kisame le miran sonriendo.
– Ahora que mencionas a Naruto. – Comienza Madara, que ha ido junto a su hermano y brinda con él chocando los dos vasos antes de seguir hablando. – Dei y Hidan os levantan el castigo desde hoy.
Itachi pestañea una docena de veces antes de juntar las cejas en un gesto lento y formar una graciosa arruguita encima de la nariz.
– ¿Qué?. – Pregunta finalmente con la cara blanca por la impresión, tomando a Madara con las manos convertidas en garras por los dos hombros, casi volcado sobre su cabeza.
– Que si te fueras ahora mismo, lo entenderíamos tío. – Musita Sasori desde el otro lado de la habitación.
– P-Pero, fa... – Se incorpora de un golpe y entorna los ojos. – Falta un mes... no exactamente un mes, pero mas o menos. – Inseguro da dos pasos hacia atrás, se mira los dedos en el gesto, contando con ellos al tiempo que va mirando a los invitados. – Veintiocho días, dieciséis horas y, cuarenta y tres minutos.
– Voy a aventurarme a decir que no llevas la cuenta. – murmura Izuna con una sonrisa sarcástica. – En serio, si quieres irte a echar un polvo no me importa.
– No, no, no y no. – Niega Madara bloqueando la puerta con su cuerpo. – Esta es la noche de las tetas... nada de hablar de polvos o meterlas en sitios que no corresponden. Vamos a divertirnos y a celebrar que mi hermanito pequeño, por fin, va a dar el gran paso... bebiendo y viendo tetas...carne, mucha carne, pero nada de agujeros, ¿Entendido?.
– A estas alturas, a mi me parece que me valdría cualquier agujero en el que entrara. – Kisame sonríe para si mismo, hasta que los demás le ríen el chiste. – Merece un premio por aguantar un año entero , en serio. ¿Cuantos de vosotros lo haríais, eh?
Se hace un silencio que dura unos segundos, en el que los invitados parecen estar pensándolo. Kakuzu rompe el silencio con una voz de ultratumba y una sonrisa escalofriante que hace al grupo sonreír.
– Y a mi que he aguantado veintidós años sin follar, que me das como premio ¿Una puta estatua?.
– ¡Venga ya!, no jodas, tío. – Kisame le da en el hombro. – ¿Has follado?. – Kakuzu asiente con la cabeza, atrayendo con el gesto a todo el mundo a su alrededor.
Madara pone las copas y las botellas en la mesa del centro para que cada uno se sirva lo que quiera.
– ¿Hoy?. – Pregunta Itachi realmente interesado por la respuesta. – Dime que no te debo algo y que le caigo bien a Hidan por que lo has hecho con él o algo así.
– Lo siento macho, no le caerías bien, ni aunque le pagaras una noche a solas en un obrador de tartas. – Kisame sonríe abiertamente y los demás estallan en carcajadas, Itachi incluido. – Es un goloso, le encantan las tartas, y con ese metabolismo alienígena que tiene, puede meterse doce tartas de las grandes entre pecho y espalda y quedarse tan tranquilo. Son su punto débil, a si que ya sabes, si quieres ganarte su favor, montones de pasteles.
– No has respondido... – Izuna les recuerda la pregunta de Itachi. – ¿Y bien?
– Sí, joder, sí. – Kakashi baja la música para centrar la atención de todo el mundo en el mayor. – Si no fuera una gilipollez soberana, os diría que estoy en el cielo. Una pasada. Nada que ver con lo que me había imaginado que sería.
– ¿Y?. – El de Suna pregunta aunque son todos los que quieren saberlo.
– Y, ¿Qué?. – Responde con otra pregunta, ladino. – He cumplido con mi parte si es lo que queréis saber, panda de pervertidos. ¿Qué pasa?, ¿Estáis necesitados de cariño o algo así?.
– Tenemos todo el cariño que nos hace falta. – Dice en voz alta el futuro novio, con la voz ligeramente cargada. – Bueno, a lo mejor esos dos si que necesitan una mano. – Todo el mundo estalla en carcajadas con el gesto que hace el moreno con la mano al decir eso, fingiendo una masturbación, al tiempo que señala alternativamente a Itachi y a Kakashi, los dos necesitados del grupo. – Ahora en serio, si te lo has tirado queremos saberlo.
– No me lo he tirado, yo no hago esas cosas. – contesta Kakuzu.
– Bueeeennnoooo. – Alarga la palabra el novio hasta hacerla parecer una palabrota. – Si has hecho el acto romántico, con esa preciosa y encantadora criatura de la que estás completamente enamorado, queremos saberlo. No se a que vienen tantos remilgos, yo me tiro a Sasuke, Mi hermano se tira a Deidara, a Kakashi le gustaría volver a tirarse a Iruka, aunque sinceramente dudo que lo consiga sin no ocurre un milagro de los gordos,... y tu no eres mejor que el resto. Llámalo como quieras, pero la cuestión es que te tiras a Hidan, punto.
Kisame y Sasori sonríen al tono de voz de Izuna, al que el alcohol empieza a pasarle factura, por que no puede dejar de sonreír tontamente. Y no es el único.
El timbre de la puerta anuncia que las chicas, en plural, han llegado.
Madara, también "contento" va a abrir, dando saltitos y canturreando algo sobre tetas, tetas gordad y grandes...
Empieza la verdadera fiesta de despedida.
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Naruto tira de la mano de Sasuke para llevarle a la mitad de la pista de baile, casi casi arrastrándole obligado.
Los demás les corean en apoyo.
Menos Iruka, Gaara y Lee, todos están lo bastante borrachos como para bailar sin vergüenza alguna.
Iruka por el embarazo, el kage por que no bebe y el cejas grandes por que no es bueno que lo haga, hablan animadamente apoyados en la barra, simplemente mirando como baila el resto de amigos.
Aunque la fiesta de Sasuke había empezado en su casa, el grupo había alquilado una discoteca para poder bailar a gusto y es donde estaban en ese momento.
Barra libre, buena música y el local para ellos solos hasta las ocho de la mañana. El cielo.
El rubio se siente realizado cuando deja a su amigo en la mitad de la pista y va a grandes zancadas hasta el siguiente. Kiba suspira y no opone resistencia, aunque arrastra con él a un aburrido Shino y un esquivo Shikamaru. Si tiene que hacer el ridículo no lo hará solo, eso lo tiene mas que claro.
Neji avanza por su propio pie antes de que Naruto le obligue a grito pelado, y Sai le sigue de cerca.
Las luces tintineantes de colorines les iluminan alegres, al ritmo de la música. Hidan les mira a un lado de la pista, acompañado de Deidara que se muere de ganas por ir a bailar también, pero el peli plata no se encuentra bien y decide quedarse con él un rato mas.
No lo dice, pero es raro. A estas alturas ya no debería dolerle el trasero, sin embargo, una abrasadora punzada en su entrada no cesa de molestarle. Y el alcohol no le hace efecto. Con todo lo que se ha metido en el cuerpo debería estar por los suelos medio inconsciente, y al contrario, está mas alerta que en toda su vida, despejado, tranquilo... si no fuera por el dolor de culo, se sentiría pletórico con todas las letras.
– Vete anda, se te ve en la cara que quieres estar ahí. Deja de dar por culo y largo de aquí. No voy a morirme si te vas – Hidan le empuja hacia delante.
– Si, si, ahora voy. Cuando vengas conmigo. – Deidara se atasca en la palabra mas larga, con la lengua enredada. Sonríe como un tonto y abre mucho los ojos.
– Vamos borrachuzo, diviértete. – Hidan suspira disimulando y va con él hasta los demás.
Parece que el descansito le ha sentado bien y la molestia ha cesado un poquito, lo suficiente como para bailar a gusto un rato breve.
Apenas da dos pasos y tiene que agarrarse con ganas a Deidara, que le sostiene sin entender que pasa con su amigo.
Siente como el efecto de todo el licor que ha ingerido le golpea con ganas en la cabeza. Se encuentra borracho de golpe, y el local se pone a dar vueltas frente a sus ojos, sin que él pueda hacer nada.
En cuanto vea a Kakuzu sería buena idea que le comentara esto, eso si se acuerda de ello, claro.
Sasuke se da cuenta y va hasta el jashinista, preocupado por que los dos están en cuclillas desde hace un rato, Deidara sosteniéndole por los hombros y la frente con las manos.
Hidan pestañea intentando enfocar, y le pide que le ayude a levantarse.
Una vez de pie, coge aire por la boca un par de veces y todo parece ordenarse en su cabeza como un puzzle, encajando cada síntoma en su lugar, dejando a Hidan aliviado con el paso de los segundos, sin rastro del dolor o el malestar general de su cuerpo, y conservando la euforia y la tontuna producto de la borrachera.
Agita las manos por delante de la cara y pasa entre Deidara y Sasuke, que le siguen con la mirada hasta que se pone junto a Naruto y bailan los dos juntos como unas locas desatadas.
Una vez seguros de que todo iba bien, se unieron al resto de bailarines.
Las siguientes dos horas pasaron entre risas, bailes ridículos y vergonzosos y litros de alcohol. Mas risas, felicidad, canciones, bailes, risas, bailes y mas y mas risas.
Naruto pide al DJ que quite la música un momento y pide a todo el mundo que levante su copa para un brindis.
– Brindemos por Iruka sensei, y por su bebé. – Alza la copa a su sensei y da un trago en su honor, el resto le imita gritando a coro "Por Iruka". – Por Hidan, que por fin a follado como es debido. – Risitas generales pero brindis, eso por supuesto. – Por Deidara, al que se follarán dentro de un rato y que esperamos, y deseamos, que Madara cuaje por fin y se quede preñado de quintillizos por lo menos. – Ahora si que hay risas desordenadas y escandalosas,; "por Deidara". – Por mi amigo, hermano y compañero Sasuke. – Levanta el vaso hasta la nariz con el brazo estirado. – Que ha decidido tirarse a la piscina desde el trampolín mas alto y cometer la locura de casarse. – Le mira y le guiña un ojo cómplice. – Sinceramente amigo, si quieres echarte para atrás, ahora es el momento... Te ayudaremos a escapar... – " Por Sasuke".
– Por Naruto. – responde el novio al brindis de su amigo. – El divorciado mas feliz que conozco. Ánimo amigo, que ya solo te falta un mes y podrás despacharte a gusto.
– En realidad, ya le hemos levantado el castigo. – Puntualiza Deidara con la mano aún en alto en el brindis.
– ¿Y por qué no estás con mi hermano dándote un homenaje?. – Pregunta en un grito Sasuke.
– Por que estoy aquí contigo, divirtiéndome. Justo donde quiero estar y con las personas que quiero estar... y por que la bebida está pagada jajaja.
– Bueno, es un buen argumento. – Apoya Sasuke a las palabras de Naruto.
– Brindemos por la felicidad de Sasuke, y por que todo sea como deseas. – Shikamaru inicia este brindis, renovando todo el grupo sus copas, que el bar-man ha preparado con antelación. – Si hay algo que desees...
– En realidad... – Mira a Naruto con sus ojos de borracho, como todos los demás menos los tres mencionados antes. – Siempre he querido hacer una cosa y me he contenido...
– Pues hazlo tío, que en dos días serás un feliz casado, la despedida de soltero es para desmadrar a lo bestia. – Hidan apura su copa y deja el vaso vacío en la barra, pidiendo otra con un gesto en la mano. – Lo que hagas no cuenta, de ahí lo de "Despedida"... Ahora, como a Kakuzu se le ocurra pegármela esta noche en la fiestecita de tu novio, le machaco a patadas, se la corto, la mastico y la escupo en un bote de sal, para luego volver a coserla en su sitio.
– Ahora viene cuando dices lo de que no eres para nada celoso, ni mucho menos rencoroso con tu pareja... – Deidara sonríe después de decirlo haciendo que todos estallen en sonoras carcajadas.
– Como que a ti te da lo mismo. – Contraataca el jashinista enredándose en las letras con voz de borracho total, como todos los demás, que están mas que afectados.
– La verdad, a mi me da lo mismo... que mire todo lo quiera... Si luego lo paga conmigo, puede ponerse morado a mirar donde quiera. – Deidara le quita importancia agitando la mano en el aire, todos le apoyan asintiendo.
– Totalmente de acuerdo con tus sabias palabras, Deidara san. – Dice Sasuke, caminando hasta el rubio. – Entonces con su permiso, voy a proceder.
Naruto sonríe como un idiota, borracho hasta el límite de lo controlable cuando Sasuke se detiene frente a él, le toma por la cintura y le pega un morreo metiendo lengua y todo.
Inconscientemente y con sus facultades mentales dándose una vuelta por la aldea, Naruto corresponde con verdadero entusiasmo y dedicación, enroscando sus brazos en el cuello de su amigo, apretándole contra su cuerpo con fuerza, intentando al mismo tiempo mantener el equilibrio y respirar.
Dado que el nivel de borrachera es tan alto que hacer dos cosas al mismo tiempo es imposible, o respiraban o se iban al suelo.
Sasuke pensó, que a lo mejor, el aire en sus pulmones era un poco mas importante que darse de cara contra el suelo y rompió el agarre de Naruto.
El rubio le miró con los ojos bizcos, los morritos echados para delante y una cara de imbécil digna de un póster a tamaño natural.
– ¡Ah! que a gusto me he quedado. – Sasuke sonreía de oreja a oreja. Miró a los invitados que estaban con la mandíbula desencajada rozando el suelo con el labio inferior de la impresión. – ¿Qué?... Era algo que llevaba años queriendo hacer, ya está, y tampoco ha sido para tanto.
– Ya, bueno, es que nos has dejado alucinados, entiéndelo. – Razona Kiba aún impresionado.
– Si te sirve de algo, no te pareces a tu hermano en nada. – Naruto pone morritos y hace una pedorreta sonora. – Con él me temblaban hasta las orejas... ahh, Kami, como besa ese maldito
Menos mal que el alcohol borra la memoria a corto plazo y en treinta segundos la fiesta se había retomado en el punto anterior al brindis.
…
Madara abre la puerta de su casa a las ocho de la mañana, después de desayunar todos en condiciones muy malas... en el salón se encuentra una escena que no sabe como calificar. Kakuzu que va detrás se queda quieto; Itachi le imita al tiempo que cierra la puerta.
Este último es el único que no está borracho perdido.
Hidan está tendido en el suelo con Naruto sentado encima de sus caderas y la cabeza en el pecho del jashinista. Es la típica pose post polvete rápido. Deidara está sobre el sofá, sin camiseta con el vaquero desabrochado y una bota medio quitada. Sasuke sentado en el suelo junto a Hidan, con la cabeza apoyada en el muslo de Deidara y la camisa del traje también abierta y el pantalón a medio quitar.
– Estoy por hacerles una foto. – Dice entre risitas Itachi. Kakuzu estrecha la mirada y Madara se limita a ladear la cabeza sin apartar la vista ni un milímetro de su rubio. Sonríe travieso...
– Creo que tengo una cámara por aquí. – Se tambalea un par de pasos hasta el mueble y abre un cajón para sacar el cacharro de las fotos con una pose triunfante. Kakuzu la coge entre sus dedos, con la misma sonrisa que Madara.
¡Oh si! que de fotos quedaban aún...
OooOooOooOooOooOooO
Fugaku despierta antes de que la alarma suene. Unos pocos minutos antes.
Ahora le toca comer a Tobi, pero no va a la cocina a por su biberón, ya que escucha unos ruiditos raros en el cuarto de los niños y va a la carrera.
Tobi está de pie en el borde de la cuna, con la mano agarrándose la colilla y cara de pánico absoluto.
Emite unos gemiditos desesperados y tiene los pies pegados a los barrotes, cuidando no despertar a los mas pequeños.
El padre de Sasuke entiende al segundo de mirar al pequeño y le coge en brazos.
Va con él hasta el baño y le sienta en la taza.
Tobi suspira aliviado cuando por fin puede hacer pis. Tenia miedo de despertar a los niños y que lloraran, a si que , se aguantó el pis hasta que ya no pudo mas.
Hizo un puchero y miró a Fugaku a punto de llorar.
– No llores, cielo. – Le acaricia la cabeza al mismo tiempo que le abraza y comprueba con una sonrisa que la ropa está seca. – No ha pasado nada, ¿Ves?. Tu mamá me dijo que eres un niño grande, y que ya lo haces solito. – Tobi sorbió los mocos por la nariz y asintió con la cabeza. – Ya está, misión cumplida. – El niño sonríe aún con un par de lagrimitas colgando de sus pestañas.
Su estómago ruge de hambre en ese momento y sonríe avergonzado.
Fugaku suelta una risita y le deja de pie, para que se vista solo mientras el tira de la cadena. Sostiene al niño por la cintura frente al lavabo para que se lave las manitas y luego lo hace él también.
Le sienta en la silla una vez que han llegado a la cocina y calienta el biberón de Tobi.
– Te has aguantado para no despertar a los bebés, ¿Verdad?. – Pregunta Fugaku al niño.
El pequeño asiente avergonzado hasta las orejas y desvía sus ojos azules a la ventana.
– Eres un buen niño, Tobi. – Le acaricia la cabeza con dulzura. – Un niño muy bueno. Está muy bien que cuides de los pequeños. Eso es muy, pero que muy bueno. Sigue así, no cambies, ¿Eh?
El rubito adelanta sus manitas hasta el biberón y lo toma entre sus dedos para llevarlo a los labios con verdadera gula. Es su hora de comer y no perdona.
OooOooOooOooOooOooO
Biennn por finnn.
Ermm, que decir... pues que espero que os guste y eso.
Ah si, la canción del cap:
Face de Nuest ( madre del amor hermoso que cantidad de jamones juntos, guapos guapos guapos)
Mirotic, de TVXQ! ( Estos están para mojar pan y chuparse los dedos al mismo tiempo)
Monalisa de Mblaq ( Aish que alegría para los ojos)
Fantastic Baby de Bigbang ( ese chico de hetalia y esa bola de dragón tatuada, aer si la encontráis)
Shock de Beast ( ese cable acosadorrrrr mua ahahaha)
Estas cinco de banda sonora en las fiestas. Recomiendo que veáis los vídeos, en serio, me lo agradeceréis...
Os super lovio, y espero miles de millones de reviewses o Sasuke se queda sin luna de miel. Hablo en serio, mando a Izuna de misión y se queda a verlas venir.
A cabrona no me ganáis ni planeando con antelación.
Besitos y mordiskitos
Shiga san.
