Buenas tardes/noches e incluso días si acabas de abrir esto a tempranas horas de la madrugada no puedo decirles mucho ya que literalmente, no se me ocurre que decirles (¿) aún no acaba el semestre, me faltan tres exámenes finales y el capitulo lo termine antes de empezar este martirio para poder terminar de revisarlo antes de sumirme en la literatura de la propedéutica y patología que me absorberá por los siguientes siete días y me dejara seca por los días venideros jojo.

Pero no toquemos temas deprimentes, ustedes están aquí por el drama, la boda y el porno (oknoxDesepodranencontrarloenmáscantidadenfourseasonsejem)

Quiero darle un agradecimiento rápido a Hana por escuchar mis ideas, quejas y ser mi beta de aquí en adelante. Mujer te amo

Y también quiero mandarle un saludo a los lectores que revisan de vez en cuando si he actualizado y no pierden la fé en mi. LES JURO QUE NO ABANDONARE NINGÚN FIC (a excepción de F1 que esta en hiatus oficialmente por el exceso de crossover lol)

Gracias por sus comentarios y bienvenidos a los nuevos lectores ;w;

Despues de ese testamento.

Aclaraciones: Deje de combinar los nombres y ya todo es en español...casi todo :'D

Advertencias: Contenido homosexual.

Ya, no hay nada más. A LEER –inserte corazón-


Con un poco de confianza

—Déjame ver si he entendido bien el plan.

Patán frunció el ceño sin bajar la velocidad a la que sobrevolaba las nubes y a una distancia prudente del furia nocturna que daba un giro de vez en cuando para evitar chocar con el espíritu que volaba flanqueando al líder vikingo de los jinetes.

—Fueron a que los tipos mágicos les leyeran unas hojas misteriosas. Las mismas que encontramos en uno de los pueblos consumidos por la lava de un volcán y, como no tradujeron todo lo que decía ahí, iremos a otra isla donde están los tipos mágicos malos para que nos traduzcan esa información que, se supone, es clasificada y muy peligrosa ¿Es así?

—Wow Patán, estoy impresionado— Brutilda interrumpió la conversación con una sonrisa burlona que pudo mostrar al ponerse en medio de ambos vikingos en el aire —Entendiste todo, creo que tu grado de comprensión ha aumentado en estos últimos días y nunca nos dimos cuenta. Deberíamos darte un premio.

—Por una parte estoy de acuerdo con Patán en que esto es algo arriesgado e incluso impertinente al no haberle dicho la verdad a tu padre— Patapez secundó la opinión a pesar de que estaba volando con más seguridad que los demás —Pero si las personas con las que vamos tienen más disposición a ayudar, incluso podría pedirles que me mostrarán cómo se traducen dos o tres letras ¿Crees que lo hagan?

—Quizá.

Jack frunció el ceño al ver que en cada tramo que avanzaban a su destino el vocabulario de Eros amenguaba hasta palabras que soltaba al azar sin dejar de ver al frente y omitir los consejos de seguridad en vuelo que Hiccup le había dado al montar a Chimuelo en aquella forma compacta que mantenía hasta el momento.

— ¿Quizá?

—Si...quizá si tú y Hiccup se los piden acepten ayudarlos. Quizá.

— ¿Tan mal les caes?

Jack empezó a preguntarse qué tipo de reputación se cargaba el pequeño arquero que no parecía dispuesto a revelar más información cuando este señalo en dirección a un pequeño archipiélago de tres islas que mantenían una distancia equivalente a una montaña entre ellas.

— ¿Es ahí?

—Sí— respiro hondo, poniéndose de pie en el asiento del dragón y dejando que Hiccup lo sujetara para evitar que cayera a pleno vuelo. —Voy a avisar que nos estamos acercando. Así al menos van a apuntar solo a Hiccup y no a los demás.

— ¿Qué? — Astrid frunció el ceño cuando la flecha surcó el aire hasta la roca más grande que decoraba la playa y el silencio fue el único aviso que tenían como bienvenida.

—Bueno, quizá no hay nadie.

Tanto Jack como Hiccup intercambiaron miradas de confusión al escuchar alivio en el pequeño que esperaba bajar a tierra firme para estirar sus piernas e intentar practicar un poco el vuelo para evitar la fatiga de caminar.

Todos aterrizaron sin dejar a un lado la precaución de ver a su alrededor antes de tener un dictamen seguro del lugar.

—Bueno, parece que realmente no hay nadie— sólo Patán hablaba tan relajado como el moreno que paseaba de un lado a otro con pequeños saltos donde intentaba mantenerse a flote sin tocar el suelo.

Astrid se acercó a Eros con la intención de interrogarlo por las últimas palabras que había dicho antes del aterrizaje, sin embargo, un ligero temblor en las rocas los alertó de nuevo. Poniendo sus armas en alto a la misma velocidad en que una enorme hacha volaba en dirección a Eros y esta era desviada por la rubia que interceptó el golpe con una agilidad que sólo los jinetes habían presenciado en entrenamientos o batallas.

—Oh, pequeña sabandija ¿Creíste que no te iba a reconocer solo porque te has vuelto más enano?

Hiccup no tuvo tiempo de reaccionar cuando el hombre con complexión de vikingo y una estatura que sobrepasaba los dos metros ya trotaba en dirección a Astrid y Tormenta que no se movían de su lugar y detrás, Eros seguía pálido sin dejar de ver a los lados como si buscara una salida rápida o un agujero donde esconderse.

— ¡Chimuelo!

El dragón no esperó más para lanzar una bola de fuego en dirección al suelo donde el sujeto estaba a punto de pisar. Desequilibrándolo lo suficiente para que Tormenta lo tumbara y ambos dragones fueran capaces de retenerlo lejos de los jinetes.

—Eh, solo vengo de pasada, Kal, y yo no quiero nada— Eros comenzó a retroceder lentamente sin notar la segunda figura que se formaba detrás de él y envolvía su cuello en un abrazo que incremento la furia del espíritu que parecía tener lava en lugar de orbes oculares.

— ¡No! ¿No te vas a quedar? ¡Nunca te quedas! ¡Kal, mira! ¡Eros vino de visita y tiene amigos! ¡Hizo amigos! — el nombrado intentó zafarse cuando las lagrimas ya comenzaban a surcar las mejillas de la mujer que lo apretaba tan fuerte que estaba lejos del suelo — ¡Y yo que creí que eras un idiota malagradecido!

—Bien, oficialmente no sé si son amigos o enemigos— Jack resopló al ver que la mujer misteriosa no dejaba de abrazar a su amigo y el hombre parecía tirar la idea de cargarse a dos dragones y seis vikingos para llegar al infante que no dejaba de patalear en el aire para conseguir su libertad.

— ¡Amigos, por supuesto! — exclamó la mujer, que ya soltaba al pelirrojo e iba directo a donde estaba el dúo con Astrid y los demás parecían más entretenidos en "intimidar" al grandulón que parecía bajar la intensidad de sus insultos con cada paso que la mujer se acercaba a ellos. —Mucho gusto, queridos y no esperados intrusos. Mi nombre es Lily y el chico encantador de ahí es Kal. ¡Todo amigo de este mocoso impertinente es mi amigo! Quizá de Kal no, pero mío sí y yo mando en esta isla entonces no le hagan caso.

—Oh sí claro, como es tan fácil ignorar que nos lance HACHAS voladoras.

Jack enarcó una ceja sin poder imaginar la razón de que su amigo se mostrara tan reacio a visitar la isla cuando parecía ser bien recibido por al menos uno de los espíritus. Pero después podría interrogarlo, cuando no se estuviera ahogando en el segundo abrazo que la chica le daba con una fuerza que los dejaba con la duda de si realmente era para expresar cariño o intentaba hacerle una llave con esa estatura tan baja que Eros tenía.

— ¿Y? ¿Vienen de visita o a pedir un favor?

—Pues...

—Porque no voy a cumplir nada de lo que me pidan así lo hagan de rodillas— Y con eso, Lily dejó escapar un llanto que no concordaba con la expresión de apoyo que intentaba darles —Es mejor que vayan a buscar ayuda a otro lugar.

—Déjame adivinar, tú representas algo como el drama o los llorones de todo el mundo— Astrid enarcó una ceja sin quedar muy contenta con la respuesta anticipada que les daba aquella mujer de orejas puntiagudas y una mirada tan desafiante como la de cualquier vikingo.

— ¿Disculpa? — por fin, su atención se desvió del pequeño que se escurrió de sus brazos y rodó (literalmente) a los pies de Astrid donde pudo ponerse fuera del alcance de esos agarres de anciana que la mayor le daba. —Yo me encargo de salvaguardar la nostalgia y tristeza de la gente, llorones hay en todas partes pero sufrimiento en alma sólo pocos lo pueden experimentar— y con un vistazo rápido dirigió su atención al arquero que mantenía su distancia de ella —Y tengo que añadir que gracias a ti me he sentido mejor en estos días. La temporada de guerra, las batallas separando parejas, la muerte arrastrando la agonía, desasosiego y el desamor... ¡Amor y perdida es la ocasión ideal para qu-!

—Vinimos porque necesitamos que nos leas unas hojas que los guardianes no nos quisieron traducir— Jack prefirió interrumpir al ver que su amigo se encontraba en aprietos y al parecer, no fue el único que notó el ligero temblor que empezaba a tener el cuerpo del menor.

—Por favor— Añadió Hiccup que intentaba mantener la educación en aquella situación que no lograba leer si era tensa o incomoda. Por un lado, Kal parecía más "calmado" a lo que demostraron sus acciones de bienvenida, sus amigos le daban espacio suficiente para ponerse de pie y la única tensión ahora se desarrollaba entre Astrid y la mujer de piel pálida y cabello azul que no dejaba de mandarle miradas rápidas a su amigo que usaba a la rubia como un escudo humano y medio de separación entre ellos.

Lo único que les parecía claro era lo desagradable que sonaban las palabras de "causar agonía y dolor" en Eros. No debía ser reconfortante escuchar ese tipo de halagos cuando debía causar el efecto contrario.

—No— Lily repitió cruzándose de brazos y con las lágrimas desapareciendo hasta solo dejar una expresión amable en su rostro. — ¿Yo qué gano?

Una pregunta que nadie supo contestar.

—Excelente ¿Puedo deshacerme de ellos?

—Am…Podría venir a visitarlos…más seguido.

Aunque no parecía muy seguro de la idea que acababa de dar, Eros no agregó más cuando ya salía de la protección que Astrid le brindaba y se dejaba cargar de nuevo por la espíritu que giraba sobre su propio eje de alegría con Kal gruñendo de fastidio al no encontrarle ninguna gracia a la propuesta.

—Intenta que no sea en el mismo año.

— ¡Kal! No le hagas caso…Bueno ¿Y dónde está ese papel? ¿Se los escribo también en su lenguaje humano o solo quieren un resumen?

—Una lectura detallada nos serviría bastante— Hiccup sonrió al ver que las respuestas podían llegar a ellos, Jack no pudo evitar imitarlo y como resultado Eros pudo ignorar los molestos abrazos del espíritu de la tristeza al ver que el aura que rodeaba a la pareja se volvía más estable con cada minuto que pasaban juntos.

Una estabilidad que le ayudó a no decir ningún comentario cortante a la mayor que ya tomaba asiento con él en sus piernas como lo haría cualquier madre con su hijo al que está a punto de leerle una historia.

—Bueno, nosotros sólo queremos los puntos importantes.

—Iremos a explorar un poco la isla.

Los gemelos subieron a su respectivo dragón, acompañados de Patán que no le faltaban ganas de alejarse del espíritu que desprendía ira por los ojos.

En el lugar quedó Patapez con una curiosidad tan grande como la de Hiccup, Jack acompañando al castaño, queriendo escuchar lo que decía aquel papel y compartiendo en silencio el mismo objetivo que Astrid al vigilar de cerca al pequeño infante que no se veía muy cómodo por esa pequeña promesa que se vio obligado a formar.

—Bueno, primero tienen que saber que las escrituras no tienen la misma coherencia que las de ustedes. Son palabras u oraciones sueltas que nosotros unimos ¿Ok? — tras esa aclaración comenzó a leer con entusiasmo. —"Asombro, esperanza, sueños, recuerdos. Iluminan como el sol. La luz crea sombras. Miedo, odio, discordia y locura. Sombras que resaltan la luz. Luz que resalta las sombras. Luz en tierra, luz en el cielo. Luz del cielo que guía, se pierde y cae" — Lily se tapó la boca y miró con asombro a los vikingos que no parecían entender a qué se refería lo último — ¿No lo ven? ¡La luz del cielo son las estrellas! Las estrellas que se encargan de pasar estos mensajes… "Guía perdida, sin tareas y sólo recuerdos. Las sombras la cobijan y la humanidad la entretiene..."

—No es la primera estrella que destierran del cielo— Kal frunció el ceño al ver mejor el papel que tenía Lily en sus manos y luego regresó su atención a Hiccup que no dejaba de conjeturar varias ideas en su mente mientras Jack parecía tan confundido como Astrid.

—Disculpa y ¿por qué suelen desterrar a las estrellas del cielo?

—Por no cumplir su trabajo, por observar demasiado a los humanos o lo que sucede en la tierra. Su trabajo es diferente al nuestro que nos involucramos directamente con ustedes al influir en el flujo de energía que rodea el mundo. Ellas sólo tienen permitido transmitir los mensajes que el Hombre de la Luna deba darnos o conocimiento que necesitemos pero sólo habla directamente con los guardianes. Con nosotros todo es a través de ellas.

Jack quiso quejarse de que él ni siquiera tuvo el privilegio de recibir un mensaje parecido por los diminutos puntos que veía en el cielo nocturno, pero un tercer desconocido llamó su atención cuando se acercó a paso silencioso donde Lily intercambiaba una mirada incomoda con Kal e ignoraban al recién llegado con naturalidad.

—Ya me preguntaba yo porque había dragones en la isla. Creí que los habías adoptado como mascotas dado tu gusto excéntrico, Kaly— el nombrado ni siquiera le respondió, pero eso no pareció afectarle al voltearse a donde los vikingos lo estudiaban con la mirada. —Oh, disculpen mis malos modales. Mucho gusto, mi nombre es…es muy largo e incómodo de pronunciar, pero pueden decirme Frid— extendió su mano a Jack con amabilidad y luego imitó su acción con los demás, pasando de largo a Hiccup en un descuido que le costó una mirada asesina de Lily que estaba a sus espaldas. —Pero no dejen que mi presencia interrumpa sus actividades, adelante. ¿Qué estabas leyendo querida?

—Oh nada, un pequeño papel que habla sobre los guardianes y vigilantes.

—Ah, un texto muy interesante entonces ¿Quién lo trajo? — Frid volteó de nuevo al albino que tenía a su izquierda y con un codazo amistoso lo empujó —Apuesto a que fuiste tú ¿verdad? Nunca te conocí en persona, pero Pitch te mencionó una que otra vez.

— ¿Pitch? — Jack apretó su cayado con fastidio y pudo notar como Hiccup y Astrid se veían tentados a tomar sus armas a la menor muestra de iniciativa a una batalla que pudiera ponérseles en frente. — ¿Eres uno de sus amigos entonces?

—Mm…no creo que puedas llamarnos amigos, creo que somos más compañeros de trabajo. No todos los compañeros de trabajo se llevan tan bien como los guardianes ¿sabes? — Frid rodeó los hombros de Jack en un abrazo amistoso donde pudo ocultar su rostro detrás del contrario para dejar que sus palabras fueran un secreto entre los dos —Podría decirles más si tu "amiguito" deja de apuntarme al cuello. No creo poder hablar con una flecha en la garganta ¿No lo crees?

Jack notó la postura de tiro que Eros tenía con la libertad de espacio a su favor. Lily no parecía dispuesta a detenerlo y por alguna razón la ira de Kal bajaba al punto de parecer sólo alguien gruñón e incómodo.

—Bien. Eros, no le dispares, tiene información que puede servirnos.

—Gracias, sabía que lo en-

— ¿En serio? — Hiccup se mostró aún más dispuesto a continuar con la conversación cuando escuchó de la cooperación que Frid les brindaba. Algo que no dejó pasar aun cuando se ponía entre ambos espíritus para alejar al de piel ceniza y ojos amarillos de su pareja. — ¿Qué sabes de eso?

—Oh, nada del otro mundo que no diga ese papel aunque mucho más claro y detallado. Puedo decirte que los cuatro vigilantes de las sombras no tienen tanta libertad de movimiento como los guardianes o el mundo sería un caos, que Pitch rompió las reglas al salir a tener una contienda personal con sus mejores amigos. También puedo decirte la ubicación exacta de esa enorme isla donde tantos barcos han desaparecido por obra de las desgracias que rodean ese lugar causadas por los vigilantes— se encogió de hombros sin dejar de hablar con singular alegría —Pero creo que lo que a ustedes les interesa es la estrella ¿verdad? El gran brillo que todo lo sabe.

—No es un lugar a donde los humanos puedan ir por cuenta propia y volver— Kal frunció el ceño al saber por dónde quería ir el espíritu.

— ¿Mueren? — Jack tampoco le gustaba el rumbo de la conversación y tuvo que regañarse mentalmente cuando sus ojos buscaron de forma automática al castaño y él le devolvió la mirada al sentir su preocupación.

—Mm...No. Bueno, puede que su alma muera en el proceso pero no mueren como tal, muchos de ellos viven y se quedan a pelear, procrear, pelear y seguir con ese círculo vicioso que mantiene viva la isla y les da trabajo…nos da trabajo a los vigilantes para no morir de aburrimiento por la reclusión.

Patapez soltó un grito de sorpresa al darse cuenta de lo que hablaba.

— ¿Tu eres…la locura?

—Uh, no me gusta revelar mi trabajo grandulón. Prefiero que la gente lo adivine por su cuenta. Tú sabes, incentiva el pensar por sí mismos y siempre es divertido ver las ideas que se dan— sonrió con picardía al notar que era la tercera vez que Hiccup y Jack intercambiaban una mirada rápida antes de volver a la conversación —Entonces ¿quieren que les dé un recorrido turístico?

—Primero señala la ubicación exacta de esa isla y luego podemos hablar de un viaje de ida y vuelta— Astrid apartó al dúo que parecía mantener una conversación intima sobre cuál era la mejor opción que podían tomar en esa situación y fue directo a ponerle el hacha en el cuello a Frid.

—Linda, soy inmortal. Sus armas humanas no pueden hacer mucho contra nosotros.

—Entonces no te molestara que te corte la cabeza y sigas hablando ¿no?

—…Mm…No, me gusta tener mi cabeza en su lugar— suspiró al verse derrotado por el convincente argumento que se le presentaba y aceptó la demanda conforme Patapez ponía un mapa en frente de él.

Dejó que sus yemas tocaran el filo, sacando un poco de sangre y ocupando el líquido como un marcador improvisado que le sirvió para señalar un círculo en medio de algunas islas a las que no solían visitar a menudo por la presencia de clanes enemigos en la zona.

—Ahí está, pueden pasar el día que quieran. Aunque está muy alejada de aquí, si van con sus dragones puede ser un viaje de tres o cuatro días. En barco puede ser una semana incluso.

—Pero en esa isla esta una de las mensajeras del Hombre de la Luna ¿no? — Hiccup frunció el ceño al tener en cuenta que aquel sujeto o ente le debía algunas respuestas a Jack y de ser posible, necesitaba algún consejo también.

—Ah… ¿Qué? ¿No puedes decirles a los guardianes que hablen con la luna por ti? — Frid miró con tristeza y lastima al espíritu de la diversión que se mostró ofendido y molesto por la observación. —Lo siento, pero la última vez que hable con Pitch parecía que ustedes cinco eran muy buenos amigos. Tú sabes, los guardianes y tú— dio un rápido vistazo al arquero que parecía más entretenido en fabricar extrañas flechas de diferentes formas que en escucharlo a él.

— ¿Cuándo fue la última vez que lo viste?

—Mm… el tiempo es tan relativo pero creo que en horas humanas fue…— se encogió de hombros — ¿Ayer?

Los presentes se congelaron en el lugar, intercambiando miradas fugaces sin querer creerse aquella noticia.

— ¿De qué hablaron? — Fue Eros el que rompió el silencio sin soltar la pequeña flecha que había moldeado.

—De lo normal, lo patéticos que son los humanos de la isla porque no huyen, el caos, oscuridad, cosas deprimentes…oh y de que el próximo humano al que le hará la vida miserable— su dedo índice señalo a Hiccup con lentitud —va a tener que rogar por su perdón por haberse interpuesto tanto en sus planes. Al parecer, de no ser por ti los guardianes estarían encerrados, ahogándose en lava por los siguientes cien años. Me gustaría decir que lo arruinaste todo, pero es divertido verlo desesperado y lleno de odio cada que habla de ti o de Jack. Los tiene en su lista negra, subrayados, resaltados y como prioridad por sobre los guardianes.

—Típico— Lily resopló con los ojos en blanco. — ¿No dijo nada sobre él?

— ¿Eros? No, aún cree que puede ser su amigo de nuevo, tiene las expectativas altas después de su último encuentro pero aún si no se reconcilian lo tiene sin cuidado. Está seguro de que estas cavando tu propia desgracia al romper tu palabra e involucrarte en los asuntos humanos— Se encogió de hombros sin dejar de jugar con lo último de sangre que le quedaba en los dedos y con la cual podía dibujar en el suelo algunos signos que parecían representar dragones y volcanes.

— ¿Y tú? ¿Qué piensas de todo eso? — Patapez preguntó de forma cauta al ver que el recién llegado dejaba escapar información demasiado fácil para no querer nada a cambio. —No pareces estar de acuerdo en que el tal Pitch rompa las reglas, pero tú las estas rompiendo al salir de la isla ¿no?

—Cuidado gordito— Frid negó con la cabeza sin dejar de sonreír —No quieres caerme mal. Suficiente tienen con un vigilante en su contra para ganarse dos. Bueno, en realidad serían tres si me sumo, entonces deberían relajarse.

— ¿Por qué tres?

—Los cuatro no nos llevamos bien en conjunto, pero cada uno tiene predilección por otro, algo como "favoritismo" si lo quieren ver de esa manera y si Pitch consigue el apoyó de otro, de mi favorito— resopló divertido —Hombre, se va a formar una guerra. Una guerra entre los cuatro grandes— sonrió aún más ante la imagen mental —Eso sería algo muy bueno de ver. En condiciones normales, con guerra en pleno verano les ganaríamos entonces, no. Creo que prefiero el invierno cuando todos se calman y estamos iguales, sin ventajas.

— ¿Y la estrella que mencionan cómo es? — Hiccup enarcó una ceja al dar la pregunta de forma general, sin obtener una respuesta concreta de la ira y la tristeza que se mantenían cerca del amor.

—Es un ente curioso y diferente. Es diferente a ti, a mí, a nosotros y muy parecida a las demás estrellas y la luna. Es lo único que debes saber. Entonces ¿Qué les parece si meditan, hablan sobre lo que pueden hacer y me contactan después por si quieren ese recorrido turístico o no?

Jack detuvo cualquier avance que el otro pudiera dar al acabar su discurso.

—No puedes decirle a Pitch sobre esto ¿de acuerdo?

—Descuida— Frid dejó caer suaves palmadas en la mejilla de Jack para alejarse lentamente de ellos —Como dije, me gusta cuando las disputas son igualitarias y hasta el momento, Pitch tiene mucha ventaja sobre ustedes. Sólo estoy igualando la balanza, ustedes no pueden decirles a los guardianes que me vieron fuera de la isla y que les dije esto, yo no puedo decirle a Pitch. Creo que es algo igualitario ¿no creen? — Dejó caer una pequeña aguja roja en las manos de Astrid, guiñándole el ojo con la misma picardía que su sonrisa desprendía —Un pinchazo y estaré en menos de lo que ruge un dragón donde ustedes se encuentren.

De regreso a Berk, con los jinetes al tanto de la situación y la expectativa de una reunión al día siguiente, Hiccup no dejaba de darle vueltas al tema junto al otro dúo que dejaba salir sus dudas al respecto.

—No lo sé, no me da mucha confianza y menos si tiene contacto directo con Pitch. Estoy seguro de que ya le dijo que nos vio y todo lo que nos contó.

—Puede ser— Hiccup asintió sin dejar de dar vueltas por la habitación donde Eros no dejaba de jugar con la cola de Chimuelo y dejaba salir comentarios de vez en cuando. Jack por otro lado no parecía dejar su molestia a un lado desde el momento en que Frid sacó a flote el nombre del miedo que estaba de regreso. No debía ser muy observador para darse cuenta del odio acumulado que el albino tenía hacía él. —Incluso puede ser una trampa para hacernos ir a tierra enemiga y emboscarnos en el lugar— tomó asiento a su lado, quitándole con cuidado el cayado que depositó a un lado de la cama y fue más fácil tomar su mano ahora libre y en donde sus dedos se sentían más cómodos al entrelazarse de manera natural y casi intuitiva. —Y es un lugar del que ningún humano ha podido regresar nunca.

—Todo grita a que es una trampa— recalcó Jack aún más molesto al imaginar la sonrisa que tendría Pitch si llegaban al lugar y atacaban a sus amigos en una función donde ellos eran la estrella principal. Recordar todo lo que les había hecho pasar tampoco lo ayudaba demasiado.

—Pero, puede que en realidad Frid este diciendo la verdad. Lily y Kal nunca dijeron nada en contra, parecen difíciles pero creo que ellos no tienen nada contra Eros y si dejan que él vaya, creo que estaremos bien. Ningún humano ha "querido" salir, pero eso no nos pasara a nosotros.

— ¿No? ¿Cómo puedes estar tan seguro?

—Porque te tengo a ti y tú podrías obligarme a salir en caso de que no quisiera hacerlo.

Jack parpadeó sorprendido por aquella revelación tan directa que provocó un aumento de temperatura en sus mejillas y por unos segundos estuvo a poco de romper la distancia entre ambos con un beso.

Pero un dolor agudo en su hombro lo distrajo, volteando para ver que tenía una diminuta flecha clavada en el hombro y en el fondo estaba Eros escondiendo el arco y señalando a Chimuelo con cierto pánico.

— ¡Eros!

— ¡Vamos a dar un paseo!

Y dicho eso apuró sus pasos a subir al cuello del Furia Nocturna y dejar que el dragón lo guiara por la villa aun si era algo terrestre sin surcar las nubes o el mar.

—Agh— Jack se quitó en un movimiento la diminuta flecha que tenía el tamaño de una pluma pero con una punta afilada como cualquiera —Me estoy empezando a preguntar si tiene la edad mental de un espíritu de más de cientos de años o sólo puede llegar a la de un niño de cuatro.

—Creo que no debes ser tan duro con él— Hiccup tomó la flecha un poco divertido, inspeccionando que no tuviera sangre y se la devolvió aun sonriendo —Yo creo que su edad mental llega a la de un niño de seis.

Ambos sonrieron divertidos, Jack pinchando la pierna del castaño cuando lo acusó de ser un exagerado con la herida que ni siquiera sangraba y al final dejaron a un lado la discusión para dar paso a una pequeña tregua.

—Bien, siete.

—Siete— acordaron sin darle más años de madurez al arquero que acababa de huir de lo que parecía un regaño por haber utilizado un arma en casa.

—Entonces ¿le quieres dar el beneficio de la duda a ese sujeto raro? — Jack preguntó en un susurro al recuperarse del último chiste, desviando su atención por segundos a los labios del castaño y luego tomando sus mejillas al caer en la cuenta de que tenía una cicatriz en la barbilla. Un detalle que nunca había notado y que ahora parecía tan obvio a pesar de que su única iluminación eran unas cuantas velas en las esquinas.

—Sí, creo que realmente le divierte la desgracia ajena. Incluyendo la de Pitch— Hiccup se acercó un poco más, dejando que sus labios rozaran con los de Jack en un pequeño impulso que recorrió su espalda cuando pudo ver que el sonrojo en su piel pálida era más notorio, sus ojos azules que parecían una combinación del cielo y el mar. Prefería verlo a los ojos y no que los cerrara, pero no podía culparlo cuando él hacía lo mismo cada que se besaban, como en ese momento.

—Igual no confió en él.

—A mí no me agrada desde que se acercó.

— ¿A mí? — el silencio que recibió del vikingo fue suficiente para sacarle una carcajada que no interrumpió a pesar de las quejas que el castaño podía sacar. —No sabía que fueras celoso Hic~

El enojo y desconfianza de Jack pasaron a un segundo e incluso un tercer plano cuando el beso continúo con la misma lentitud en que intentaban continuar la conversación a sílabas cortadas por la mitad.

—Creo…que necesitaras más que esto para convencerme— fue lo último que Jack pudo soltar en una sola oración antes de que usara su propio peso corporal para tumbar a Hiccup sobre la cama y ambos dejaran esa posición tan incómoda de mantenerse sentados a la orilla del inmueble. Sus dedos entrelazándose con las hebras del otro, ansiando profundizar el contacto, explorar la sensación de cosquillas que les dejaba en la boca cuando paseaban por el paladar del otro o el ligero placer que los obligaba a morderse el labio para mantenerse lo suficientemente cuerdos y disfrutar de aquellos besos que empezaban a tomar una dirección distinta cuando Hiccup se trasladó a la curvatura de su cuello y esto sólo provoco que las palabras de Jack se extendieran con cada caricia que daba contra su cuello.

—Deberíamos…cerrar la puerta… ¿no?

—Solo tú vienes a verme en las noches.

Un ligero temblor los removió a ambos, intentando deshacerse de la estorbosa armadura que aún tenía Hiccup. Dejándola caer a un lado de la cama sin importar el ruido que la cama empezaba a hacer con cada movimiento que hacían, cada uno descubriendo detalles del otro, marcas de posibles encuentros con dragones de difícil carácter, líneas de flechas que pasaron rozando la piel del otro en algún entrenamiento, el choque de temperaturas que su piel desnuda daba contra el otro e incluso lo fácil que podía cambiar el tono de sus voces si tocaban ciertas partes de su cuerpo.

Jack descubrió lo excitante que era escuchar la voz de Hiccup llamándolo por su nombre con ese tono ronco, atrevido y demandante que parecía rogarle al mismo tiempo por su cooperación. Lo poco habilidoso que podía llegar a ser cuando la impaciencia ganaba control sobre sus acciones y se disputaba con su cordura para hacer las cosas de manera correcta. También descubrió que le gustaba tenerlo cerca, recargado en su hombro cuando él dejaba sus manos explorar el cuerpo del vikingo, verificando que cada rincón de su piel tenía tantas pecas como su rostro en un principio o tan cerca como para escuchar su voz colándose en su oído, olvidando que eran cuerpos separados y que el movimiento y rechinar de la cama era debido a los dos y no a uno solo.

Hiccup por otro lado no podía decir mucho a su favor cuando su cabeza le indicaba una cosa y su cuerpo otra. Lo único de lo que estaba seguro era de que no podía gozar más del privilegio de ser una persona llena de paciencia y autocontrol cuando ni siquiera podía tener paciencia suficiente para esperar días o semanas para que su relación diera pasos suficientes para superar los besos y seguir por contactos más directos y excitantes como el que tenían en ese momento, ni de su auto control que se encontraba por los suelos apenas Jack recargó su frente en su hombro y se aferró a él, llamándolo por su nombre como si su vida dependiera de ello, concentrándose sólo en el otro conforme sus cuerpos se movían a un solo ritmo, la cama rechinaba con violencia y ninguno pudo poner un alto hasta que ambos terminaron exhaustos, aun buscando los labios del otro sin querer caer en el mundo de los sueños tan rápido.

A la mañana siguiente no tuvieron un despertar tan cómodo como les hubiera gustado. Apenas Hiccup recuperó un poco el conocimiento buscó probar los labios de su pareja nuevamente, recordando aquel fresco sabor que la noche anterior le dejó y ayudando a Jack a despertar cuando se intentó incorporar y descubrió que ninguno se había separado desde la noche anterior. Un detalle que desencadenó un intercambio de roces atrevidos entre los dos, calmando aquella mañana que amenazaba con ser una pesadilla desde el momento en que la puerta se abrió y el grito femenino de Brutacio se escuchó por la habitación, Brutilda se tapó la boca y Astrid dejó caer un hacha en el suelo de madera donde antes estaba el pie del gemelo que ahora estaba desmayado en el suelo.

— ¡C-Chicos! ¡Qu-Ahm!

—Dúchense rápido y bajen. Ya van atrasados a la junta— No dijo más cuando ya empujaba a Brutilda para que no intentara entrar a la habitación y de paso a Eros que quería asomarse por el marco de la puerta al no haber regresado en toda la noche y no paraba de preguntar sobre cómo estaban los dos.

—Oh Thor. Me quede dormido— Aunque Hiccup seguía regañándose mentalmente por su comportamiento nocturno y más por pensar lo mismo a tempranas horas del día ahora que caía en la cuenta del número de marcas que Jack tenía en el torso y cuello. No recordaba haber hecho tantas. —Es…las…Jack yo…

—Está bien, tu espalda está igual— el espíritu se encogió de hombros. Jalando el cuello del vikingo para robarle un beso rápido cuando intento seguir hablando al respecto, estaba demasiado satisfecho como para dejar que la vergüenza lo acaparara en mente y habla —Límpiate rápido y cámbiate. Vamos tarde.

—…Bien— Hiccup pusó los ojos en blanco sin poder agregar más. Dando una última mordida en su cuello y alejándose cuando el manotazo de Jack casi le daba en la espalda baja.

— ¿Y eso por qué fue?

—Porque no me ayudas en querer bajar a esa junta.

—Mh… ¿Ah, sí? — Jack destapó un poco sus piernas desnudas, sonriendo divertido cuando la cubeta de agua se le escapó de las manos al vikingo y el metal machuco su dedo al caer. —Ah creo que ya entendí.

Jack continúo sonriendo en todo el baño seco que Hiccup se daba con un pedazo de tela. Soltando murmullos de vez en cuando para distraerlo cada que le daba la espalda y podía ver las marcas que sus uñas le habían dejado en su cuerpo.

No sabía cómo se veía él ni cómo se llamaba lo que habían hecho la noche anterior. Pero Jack quería repetirlo y podía apostar su cayado a que Hiccup también.

—Puedes usar el agua, jalas la palanca y sale más. Llenas la tina, la cubeta— le daba instrucciones rápidas sin dejar de ponerse la armadura a toda prisa y también indicarle como ponerle seguro a la puerta antes de meterse a bañar.

—Hiccup. Tu voto es doble— le indicó con una sonrisa traviesa al referirse a su plática anterior. —Confío en tu juicio. En todo lo que hagas.

Y con eso le cerró la puerta en la cara al castaño. Dejando que se preguntara si hablaba del asunto del viaje o de lo podían hacer después.

Jack paseó sus ojos por la habitación, dejando la sabana a un lado e inspeccionando su ropa manchada que no podía volver a ponerse a menos que la lavara. Algo que le daba pereza y eso solo lo dejaba con la opción más fácil en ese momento: hurgar en el guardarropa ajeno.

—Estoy seguro de que debe tener algo que me quede a mí.