¡Hola! Ahora me demoré menos en escribir este capítulo, así que lo logré subir antes…. Además de que ahora tengo un acceso más fácil a Internet.
Quiero agradecer especialmente a Lastblade y a RinoaLh por haberme dejado un review, y claro, Mary Cullen también, por ser tan buena conmigo y por ayudarme tanto.
Capítulo 7:
"Ben"
El chico, mas bien, todos giraron la cabeza para ver de donde provenía el grito ahogado. De pronto tenía ocho pares de ojos curiosos sobre mí, y una mano que apretaba con fuerza a la mía, Mientras yo seguía con la sonrisa estampada en la cara. El prisionero me sonrió y sus ojos brillaron. ¡Sí, de verdad era él! Dejé mi mochila en las manos de Legolas y corrí a abrazar al chico.
-¡Nina! ¡Que bueno es encontrarte! Te había estado buscando -Los guardias lo soltaron y él me devolvió el abrazo, Ahora siete pares de ojos curiosos nos miraban a ambos.
-Lo…¿Lo conoces? – Preguntó Legolas, con los ojos muy abiertos.
-¡¿Cómo no conocerlo?! ¡Prácticamente, somos amigas desde que estábamos en la panza de nuestras madres ! – Mi amigo tomó mis manos y comenzamos a saltar y a girar de alegría. Es infantil, pero tienen que comprendernos, hace años que no lo veía. -¿Qué haces aquí?
- ¿Qué haces tú ahí? …No importa, lo que sí importa es que estas conmigo – Paró de saltar y me abrazó con fuerza, mucha fuerza.
-No…puedo…respirar- Jadeé, utilizando lo poco y nada que me quedaba de aire.
-Oh, claro. – Me soltó y me besó en la frente. – Tanto tiempo, muchas…
-Lunas, más bien…-Completé su frase y él completó la mía…
- Años. Cielos, de verdad te extrañé. Nadie completaba mis frases en casa. – Era realmente algo estúpido. ¿A quién le importa si alguien termina de decir lo que uno está diciendo? Sólo a él. – Te quiero Nina, de verdad de te eché de menos…No había nadie a quien molestar. – Me sonrió. Le golpeé el hombro.
- Yo también te extrañé, mucho. No había ningún chiquillo llorón a quien secarle las lágrimas…- Le sonreí burlona, en ese momento, sólo existíamos nosotros. Frunció el ceño.
-¡Oye! …Sólo fue una vez…- Su voz de había convertido en un susurro avergonzado. Bajó la mirada mientras se colocaba color rosa. – Ya no lo hago más…
-Lo sé, pero no dejaré que lo olvides. – Lo rodeé con los brazos. Hace años que no lo veía, es decir, lo vi hace dos años, en el aeropuerto, pero un simple "Hola" no cuenta… - ¡Hey! Has cambiado – Fruncí los labios- Estás más alto…-Me medí junto a sus hombros- Ahora te llego hasta la boca…me quedo pequeña. –Hice una mueca.
-Es verdad, enanita. Mira, antes no tenía esto…-Flexionó su brazo derecho, mostrándome sus músculos. Me sonrío con autocomplacencia. -¿Qué tal?
- Mm…- Apreté los músculos de su brazo – Tienes razón, ya no existe mi amigo delgaducho… Pero me gusta más así.- Me abrazó de nuevo, mientras me decía "Tontita…" Ben siempre me había dicho así, justificándose que era de cariño…
- En todo caso, tu también cambiaste en estos años… Tienes más…- Colocó sus manos en su pecho y comenzó a moverlas en círculos.
-¡IDIOTA! – Le di una bofetada. Me crucé de brazos y me puse de espaldas él "Pervertido…No tiene derecho a…"
-Sé que no tengo derecho…pero es la verdad. – Su voz me sacó de mis pensamientos, "¿Cómo rayos era posible que supiera lo que pensaba?" – Estás más delgada –Me abrazó por la espalda – Y también mucho más guapa…- Era un hecho, era imposible que me molestara con él "Maldito adulador…" Me giré y lo abracé.
- Tonto, te quiero; es bueno tenerte aquí.
Sólo entonces recordé que no estábamos solos en la habitación; es más, ahora también se encontraban allí Aragorn y Gimli. Todos, absolutamente todos nos miraban perplejos. Pero yo estaba demasiado contenta por tener a Ben aquí, que apenas tomé en cuenta.
-Oh, él es Ben, un amigo que no veía desde hace años. Lo extrañaba mucho. –Les dije a todos los presentes, que seguían confundidos. El rey parpadeó un par de veces antes de hablar.
-Sabrina, ¿Por qué no llevas a tu amigo a dar un paseo? Nos veremos antes del mediodía, para el desayuno. – Yo asentí y dirigí a Ben hacia el corredor. El rey me sonrió. Y Legolas le mandó una mirada de…¿Desacuerdo?. Miré a Legolas con cara de cachorrito mojado, en realidad no sé por qué lo hice, no sé si fue para pedirle permiso o para disculparme por retrasar la "clase" de equitación. Pero Legolas fue un buen chico – elfo más bien – Y luego de hacer una mueca asintió… "Antes del mediodía ¿Serán dos horas? … Aunque aún era temprano cuando desperté y al parecer aún falta bastante para medio día"
-¿Quiénes eran ellos? – Me preguntó Ben, incrédulo. "No puedo decirle que son elfos, arriesgaría la seguridad de Ben –No vayan a meterlo en un calabozo, que ello hayan sido buenos conmigo no significa que lo sean también con él-y arriesgaría también el secreto de que de verdad existe la Tierra Media. Con lo chismoso que es Ben, todo el mundo se enteraría en menos de una hora" - ¿Y? – Preguntó de nuevo al ver mi silencio.
-Son amigos, personas en realidad muy amables que me acogieron al encontrarme perdida en el bosque – Imploré por que se tragara esa excusa, bastante pobre, a mí parecer.
-Tienen un aire…así como al estilo Tierra Media no crees – Dijo mientras abría la puerta de mi habitación y lo hacía entrar. Se me cortó la respiración unos segundos; luego me reí tontamente.
-Ja ja ja…Qué estupidez ¿No crees? ¿No estás grandecito ya como para pensar eso? – Ben hizo una mueca.
-Sí, creo que tienes razón. – Se recostó en la cama y colocó los brazos atrás de su cabeza. - ¿Y cómo has estado? Hay tantas cosas de qué hablar…
-Bien, acá en España, me han acogido muy bien, mis vecinos me tratan como a una hija y yo también les tomé bastante cariño…
Para resumir una larguísima conversación, sólo les diré que hablamos de nuestra infancia, travesuras que hicimos y momentos que pasamos juntos, hablamos de todo lo que nos extrañábamos – En realidad nos queríamos mucho; más que como hermanos. Compartíamos todas nuestras penas y alegrías – Y yo le preguntaba cómo estaba todo por allá en casa. Contábamos anécdotas y cosas por el estilo. Nos poníamos al día luego de casi seis años.
Luego pasamos al tema de las parejas…un tema algo incómodo, contando con que habíamos sido novios cuando teníamos…¿Quince? Bueno, luego de eso, hablamos de nuestras familias…y más cosas por el estilo.
- …Una duda…- Le pregunté mientras nos sentábamos en el borde de la fuente que se hallaba en el jardín.
-¿Otra más? – Hizo una mueca de fingido horror. Al ver mi cara de disgusto, rió estrepitosamente. – Adelante, lánzala.
- ¿Cómo…cómo llegaste aquí? – Era imposible que haya entrado al bosque por el patio trasero de mi casa…nadie sabía de eso… Ben sonrió pícaramente. Y sacó unos papeles arrugados de su bolsillo y me los tendió.
-Con esto – Volvió a sonreír e hizo señas para que leyera los papeles. – Vamos, lee.
Al instante reconocí la primera frase; esa melosa y cursi. Mi respiración se entrecortó. No termine de leer todas las hojas, ya las conocía. Y estaba muy abrumada como para pensar algo. "Que rayos…"
-¿Qué haces TÚ con esto? – La grité mientras colocaba las hojas frente a sus ojos. Con una sonrisa me las quitó de la mano y las doblo para volver a colocarlas en su bolsillo.
-¿Cómo que qué hago con eso? ¡Tú me las enviaste! – Se rió, burlón.
-¡No es cierto! No…¡No te la envié a ti! – El hecho de que él tuviera la carta que le había enviado a …a ese otro él me ponía realmente histérica. Comenzaba a hiperventilar
-Sabrina, tranquila…respira; eso es, inhala, exhala –Me colocó las manos en los hombros, ahora estaba más tranquila. – Ahora, piensa un poco.
Me quedé es silencio; contemplando posibilidades de por qué Ben tenía el e-mail que había enviado a mi actor favorito.. " Uno, podría haber entrado al correo de Orlando Bloom, y al reconocer mi correo, Ben simplemente lo abrió e imprimió…eso es estúpido. Dos…m…Tal vez la identidad secreta de Ben sea Orlando Bloom, y en su tiempo libre se convierte en el actor que todas adoramos; tentador pero estúpidamente imposible "
- ¿Ya lo descubriste? – Le conté rápidamente mis infantiles opciones. Ben sólo se rió. – Sí Sabrina, tienes razón, en mi tiempo libre me convierto en Orlando Bloom – A eso siguió un mar de molestas carcajadas. Resoplé - Mejor te ayudo porque tu cabecita podría estallar al pensar tantas ideas infantiles y equivocadas. Verás, luego de que partieras a España; advertí que, bueno, hay muchas admiradoras del actor ese y entre ellas hay chicas bastante atractivas… -Mi mandíbula cayó, era increíble que pensara así…o sea, que no puede fijarse en eso…que…qué ¿Pervertido? – entonces…tuve la brillante idea de crear este correo electrónico…
-¡Claro! Y yo fui una estúpida que creyó que toda esa publicidad sobre el correo electrónico…y le envié una e-mail… -Ahora entendía perfectamente el plan maquiavélico de mi amigo. Ben asintió sonriente. Me coloqué las manos en la cara -¡Soy una tarada!
-Y no eres la única – Ben sonrió para sus adentros. Alcé una ceja y lo miré con enfado. "¿Qué insinúa con eso? ¿Qué no soy la única tarada? Increíble que sea tan arrogante. ¿Qué se cree? "- Je je… me refiero a que no eres la única que ha enviado un e-mail e ese correo. – Yo asentí, incrédula. Puse los ojos en blanco.
-¿Sabes qué? Te voy a demandar y haré que te pudras en la cárcel – Las palabras "demandar" "pudrir" y "cárcel" las enfaticé bien sobre su rostro, para que le quedara claro.
- ¿A sí? ¿Bajo que cargos, princesita? – Nuestra agradable "charla" se había convertido ahora en una guerra de palabras hostiles.
- Odio que me digas así, y lo sabes. Te demandaré bajo el cargo de… ¡Por suplantar a un actor de cine! – Me crucé de brazos. Lo miré triunfal.
- ¿Eso existe? – "Rayos, eso no lo sabía…" – Creo que esta vez he ganado yo. – Aparté la mirada. ¡Cómo odiaba que él tuviera razón! –Vamos, princesita…no te enojes. – Colocó una mano en mi cintura; me encogí al contacto con sus dedos y para desgracia mía, recordó que yo era altamente cosquillosa. Luego de unos minutos, me dejo volver a respirar mientras yo le suplicaba que parara. - Volviendo al tema… Como tendría que viajar a Hungría y hacía poco que había recibido tu e-mail. Decidí venirme unos días antes para poder pasar tres valiosos días contigo a partir de hoy. Pero al parecer no estas muy alegre de verme- Dijo con tristeza fingida.
-Eso no es cierto…En estos momentos soy la persona más feliz del planeta, aunque no lo parezca; es solo que…no recordaba cuánto me exasperabas, es eso. Ya me acostumbraré.
-Okay. Bueno, déjame terminar – Se aclaró la garganta "Cómo si lo que me va a contar fuera tan interesante…" Rodé los ojos– En cuanto llegué a tu casa, entré y dejé mi maleta en tu habitación…
-Dijiste que habías entrado. ¿Cómo entraste? La puerta estaba cerrada – Le interrumpí. "No creo que se haya entrado por la ventana". Ben hizo una mueca.
-No me interrumpas…Entré con esto – Sacó de su bolsillo una llave color púrpura con un llavero que tenía un corazón de cristal. Yo asentí. Esa era la llave que le di a mamá para cuando quisieran ir a visitarme, para que no tuvieran que esperar a que yo regresara a la casa, porque yo pasaba saliendo. – Cuando le dije a la tía, o sea, a tu mamá, se puso encantada y me paso la llave. Me dijo que cuando me fuera te dejara la llave porque, ya sabes, pasados los tres días, me debo ir a la casa de mis abuelos en Hungría.
Eso era cierto, los abuelos paternos de Ben eran húngaros, pero su hijo, nació en Chile –Así que tiene doble nacionalidad - y luego se caso con una chilena. Por eso Ben es chileno pero tiene sangre húngara – Porque salió a su padre…Aunque tiene la "belleza" de su madre. Y a mi parecer…Ben es bastante guapo. – Ahora, por qué sus abuelos vinieron a vivir a Chile unos años, no tengo idea; Pero volvieron hace unos años para…como decirlo… para "dejar el mundo natural" en su país natal. Así, que seguramente la familia de Ben va a visitarlos para "despedirse" de ellos. Además me parece que Ben nunca visitó Hungría…
-Bueno, ayer cuando llegué, dejé mis maletas y sentí un ruido en el jardín de atrás y como no estabas en la casa, fui a ver que pasaba - La voz de Ben me sacó de mis pensamientos. "¿Ayer?"
-¿Ayer? Creí que habías llegado hoy…- "Eso quiere decir que pasó todo el día de ayer solo, triste y abandonado…Pobrecito…". Ben asintió.
-Sip, aterricé aquí ayer a las siete y media de la mañana, y me tardé como veinte minutos en llegar a tu casa. –"Oh oh, eso es malo…a la hora en que él llegó a mi casa, yo salía por la puerta de atrás…y el ruido que él escuchó de seguro fue la puerta cuando la cerré de un portazo…" Me mordí el labio inferior. – Como te decía… fui a ver de donde provenía aquel ruido, y encontré una puerta entreabierta que daba a un bosque, -"¿Cómo rayos quedó entreabierta? Yo la cerré…de un portazo; de seguro la puerta rebotó contra el picaporte e igual quedó abierta" – Unos pasos adentrándome en el bosque conseguí ver una figura que iba corriendo; cuando me acerqué más, descubrí que eras tú, entonces comencé a correr detrás de ti para alcanzarte, estaba a pocos centímetros de ti pero de pronto desapareciste…y también noté que el bosque era más frondoso y los árboles más altos. – Abrí los ojos con sorpresa…"Así fue como llegó aquí…pero al parecer no llegó al mismo punto en donde aparecí yo, porque o si no hubiera visto a Legolas y a los demás…" - Desde entonces me perdí…pero hoy luego del amanecer me encontraron los señores que me llevaron hasta ti.
-Eso…eso significa que pasaste la noche en ese bosque – Estaba aterrorizada…tuvo que pasar la noche ahí …por mi culpa… Ben asintió. – ¿Por qué no me gritaste? No sé…¿Algo?
-Lo intenté pero no oías…casi quedo mudo de tanto gritarte… - Ben sonrió, y yo me lancé a sus brazos.
-Ben, perdóname, lo siento…Tuviste que pasar la noche en ese horrible lugar por mi culpa, lo siento…- Me sentía fatal…aunque quizás no era por Ben, sino que por el hecho de que si lo hubiera oído me hubiera ahorrado la llegada a la Tierra Media. – Debes tener hambre…
-Nina…no hay por qué preocuparse; estoy bien…Tampoco tienes por qué disculparte. Debí haberte aviado de mi llegada…-Me abrazó y luego me miro seriamente. – Aunque el hecho de que te estés disculpando significa que olvidas lo de la demanda ¿No? – Alcé una ceja. Me crucé de brazos y me giré.
-En ese punto ya perdiste conmigo – Lo miré aún dándole la espalda. Se había levantado del borde de la fuente y me miraba con cara de cachorrito.
-Nina…- Aparté la mirada. Pero de pronto sentí que me giraban y ahora miraba de frente a la cara de Ben. – Nena…- Dijo con una voz grave que pretendía ser…¿Sensual? - Yo sé que me deseas – Me guiñó un ojo mientras me apegaba a su cuerpo. Me eché a reír. –Soy el hombre de tu vida, y lo sabes – Acercó peligrosamente sus labios a los míos. "Conocí al verdadero hombre de mi vida ayer…". Lo aparté de un empujón mientras le gritaba «idiota» Ben cayó dentro de la fuente.
Me iba a ir con Legolas, pero al ver que Ben no se levantaba del agua, el remordimiento me carcomía por dentro. "¿Y si se golpeó la cabeza y ahora está inconsciente mientras se ahoga?" Antes de seguir pensando cosas terribles que le podrían haber ocurrido. Me apresuré a buscar su brazo en el agua para poder sacarlo, pero justo antes de que lograra terminar sacarlo del agua por completo, Ben sonrió, antes de poder soltarlo ya estaba dentro de la fuente junto a Ben. Resoplé. "Típico, ¿cómo no me di cuenta de que fingía" "Eso es porque lo quieres demasiado como para dejar que algo malo le suceda"
-Te ves sexy toda empapada – Me dijo Ben luego de ayudarme a salir de la fuente. Rodé los ojos. "La verdad, no sé cómo lo aguanto" Iba a hacer que se callara, pero Ben lanzó uno de esos silbidos que hacen los chicos cuando una chica les atrae. Peor no iba dirigido a mí, sino que a Nellas, que se acercaba hacia nosotros.
Le hice un gesto a Ben para que se quedara quieto y me acerqué a Nellas, que aún estaba lo suficientemente lejos como para que Ben no nos oyera.
-Nellas, necesito un favor – Ella asintió - ¿Podrías llevarte a Ben a mi habitación para que se cambie de ropa? Por favor. Quiero ir a ver a Legolas y no quiero que eso – Indiqué a Ben con la mano – vaya también. – Nellas sonrió.
-Esta bien, señorita. Yo entretengo a su amigo y hago que se ponga ropa seca…¿Pero y usted? – Me miró de arriba abajo y frunció el ceño.- Va a pescar un resfriado.
-No te preocupes, ya me secaré – Nellas asintió de nuevo - ¡Gracias! ¡Eres la mejor! Te debo una. – La abracé – Te pido que por favor tengas cuidado con él.
-No se preocupe por él estará bien – Sonrió.
-No es él el que me preocupa; eres tú – Nellas frunció el ceño. – Es un poco…atrevido. No me perdonaría que te hiciera algo.
- No te preocupes; sé cómo defenderme – Nellas volvió a sonreír, luego asintió y me indicó los establos. – Lo encontrarás ahí.
Luego de eso, Nellas siguió su camino hasta la fuente en donde se hallaba un Ben empapado. Y yo, me fui directo a los establos para poder hallar a Legolas.
¿Qué tal:P ¿Les gustó este capítulo? A mí me gustó escribirlo, aunque mi personaje favorito no hace acto de presencia ¬¬. Pero sí en el capítulo siguiente y el siguiente y el siguiente... Espero sus reviews, que se demorarán menos de cinco minutos en escribirlos :P
