Hola de nuevo, aquí el capitulo 7, espero y sea de su agrado. Oh, ya nos estamos acercando al final, bueno, los dejo leer.
El portazo resonó entre las paredes y el desazón de los chicos se hizo notar.
A los segundos Yuuri reaccionó, limpio el agua con la manga de la sudadera y caminó hacía Seung-Gil, se paró frente a él con una mirada ardiente en rabia y una mueca en indignación.
¡Ya sabía que no fue su culpa! Cualquier cosa que haya pasado allá dentro de su habitación no era controlado por él, pero aun así, la irritación que sentía no podría irse con sólo gritarle a la pared, ¡Seung-Gil Lee iba a escucharlo por qué tenía que hacerlo!
—¡¿Qué demonios hiciste?!—No obtuvo respuesta ante la voz en cólera trasformada en pregunta.
Oh, era lo mismo que gritarle a una pared, sin expresión ni palabras de vuelta, parecía no inmutarse… ¿Verdad? No le importaba, ¿No es así?
¡No! Eso era frente a los ojos de Yuuri Katsuki, por favor, entiende… Él se siente culpable, él también le duele, ¿No miraba su facción de cargo de conciencia? ¿Sus ojos? Resquebrajaban el alma.
—¡Yuuri! ¡Él no tiene la culpa!—"Yurio" se interpuso entre los dos. No trataba de iniciar una pelea con su mejor amigo, sin embargo, no se perdonaría que la persona a la quien ama cargara esa mirada.
—¡Ya lo sé! ¡Sólo que-¡Agh!—Revolvió la negra cabellera—Lo he decido, le contare todo a Victor.
—¿Crees que va a creerte?—Chris cruza los brazos.
—Sigue siendo Victor.—Él tailandés habló para luego apartar la vista, dirigiéndola al bolsillo del pantalón. Su celular vibraba.
—Yo voto para que esperes un poco más.
—Esto es urgente Leo, esta situación no puede esperar.
—Pero Guang-Hong…
—Yo digo que tires a la mierda todo y le digas la verdad, ese viejo es capaz de lazarse de un puente si no está contigo, katsudon.
—Yura, no digas eso.
—¿Qué? ¿Lo de que Victor se tire de un puente? ¿O que está viejo?
—Lo de la mierda.
—¿¡Eso?!—Pensó él italiano al escuchar la respuesta de Otabek.
—¡Pero si lo dice todos seremos expuestos!
—¿Y eso que importa?
—Mucho.
—¿Por qué?
—Tan sólo espera Yuuri.
—AAAAAHH, ¿¡Cuánto tiempo más tengo que esperar?!
—Hmph, ¡Cof! Nada.
—¿Eh? ¿Qué quieres decir con eso, Phichit-kun?
—¡El vino ya llego, Celestino acaba de avisarme!
—¡¿En serio?!
Todos se acercaron rápidamente a "Yuri" y le arrebataron el teléfono, si, definitivamente, el mensaje decía que el paquete ya había llegado.
Los esperanzados chicos se encontraban en un dilema, parados frente al auto plateado discutían quien conduciría hasta la paquetería.
—¿Y tú, Christophe?
—Tengo mi licencia, pero De la Iglesia no sabe conducir.
—Yo sé conducir—Ofreció "Leo"
—Es el mismo problema, Leo no tiene permiso para conducir, ¿Seung-Gil? A los dos.
—No tengo—Respondió con mirada baja Guang-Hong.
—Sé conducir, pero éste cuerpo no tiene licencia.
—Oh, ¿Por qué Yuuri?
—No lo había pensado, bueno, de todas maneras, si alguien puede, por favor tome el volante.
—¡Yo puedo! ¡Sé conducir y Mickey trae su permiso!—Emil agitó su mano mostrando dicha tarjeta.
—¿En serio? Adelante, Emil.
—Yo no estaría tan seguro…
—¿A qué te refieres, Michele?
—Ya lo verán.
—Bien~—"Crispino" abrió la puerta y subió.
—Esperen… ¿Cómo se supone que vamos a caber todos ahí dentro?
—Tú métete y ahorita lo resolveremos—Yura pateó el cuerpo de Otabek hacía los asiento del ya encendido auto.
—¡Ah!
De una u otra forma se acomodaron para entrar todos al automóvil. "Guang" arriba de "Chris" "Yuri" acomodó "su" delgado cuerpo sobre las piernas "Leo" "Phichit" sobre "Seung" "Yuuri" se adaptó al espacio que quedaba a lo último, "Otabek" de copiloto, con "Minami" y "Emil" atrás, el carro partió.
—Yu-yurio tu codo está lastimándome.
—¿Qué pretendes que haga? El espacio es pequeño.
—Ah… Tu cabello es molesto, Phichit.
—¿Mi cabello? Es el de Yurio, ¿Por qué lo tienes tan largo?
—Que te importa.
—Uy, ya entiendo, es sedoso, ¿Verdad, Otabek?—Phichit tomó la mano de "Leo" y la posó sobre "su" cabeza.
Altin asintió.
—¿Ah?—Apartó la vista con un color rojizo sobre sus cachetes ahora morenos.
"Minami" se percató que Mickey temblaba, tenía sus pies doblados y con ambos brazos los abrazaba.
—¿Qué sucede, Michele?
—No quiero hablar de eso.
—¿Qué?
—No saben lo que han hecho.
—No entiendo a qué te refieres.
—Ya lo sabrás. Cuanto desearía haberme quedado en casa para no haber subido a éste auto.
—…Okay.
De la nada, Emil pisó el acelerador. El velocímetro subió mayor a los 60 km/hr.
—¡Ah! ¿¡Emil, que te pasa?!
—Hmm, ¿De qué hablas?
—¡Vas muy rápido, bastardo!
—No comprendo.—Decía sin despegar su sonrisa.
—¡Disminuye la velocidad!
El checo hizo todo lo contrario, puso más presión. El sonido de las llantas al rechinar se escuchaba cada vez que doblaban en una esquina, los peatones y se alejaban cuando miraban acercase a ese "Loco al volante"
—¿Quieres matarnos?
—No sé de qué hablan, ja ja ja.
Dobló a la derecha, los chicos se balancearon por la inercia.
—¡Les dije que era una mala idea!
—¡Nekola, el funeral te saldrá caro!
—No quiero dejar solo a mi gato…
—Mis hámster…
Emil se pasó el semáforo en rojo.
—Debí de haber preparado katsudon…
—Sala… te ruego que me perdones, sabes, desde que somos pequeños…
—¡Soy joven para morir!
—¡Aun no le he dicho a Yuuri-kun lo que siento!
—¡No quiero morir!
—¿Y si me tiro por la ventana?
—Hey Minami, ¿¡Que haces?!
—¡Vuelve acá con mi cuerpo!
—Déjenlo, es la única salida.
—¡Cállate, Michele!
….
—Bien, llegamos—Por fin, "Mickey" soltó el volante.
—¿Seguimos vivos…?
—Sí…
—¿Cómo es posible…?
—Quemen a Emil.
—Ya estamos aquí, ¿Quién ira por el vino?—Preguntó Chris haciendo que los demás se incorporaran a la vida—Los cuerpos de Phichit y Yuuri deberían ir.
—Opino lo mismo, ya que está a su nombre, ¿verdad?
—Así es, entonces, Seung-Gil, Yurio, vayan.
—Tsk, bien.
Ambos bajan de auto y se dirigen a la entrada de la paquetería.
—….Oigan, ¿Traen vasos?—Preguntó Leo.
—…No…—Responde "Otabek"
—…¿Y?...—Agrega el ahora coreano.
—¿Quién va a cómpralos?
—¿Y si todos tomamos de la misma botella?
—No.
—Cual sea la cosa en la que estés pensando Chris, es un absoluto no.
—….
—….
…...
—¡¿Por qué tengo que ir yo?!
—Porque eres el menos conocido de nosotros, ve de una vez, Mi-na-mi.
Chris rodó los ojos—Tienes razón, vuelvo.
—¡Ustedes son crueles!—"Guang-Hong" reprochó, y los restantes dentro del auto sonrieron.
—Vino listo, vasos listos, sírvanse.
—Yakov me mataría si se enterara que te estoy sirviendo vino, Yurio.
—No sólo Yakov, Lilia debería darte más miedo, Cerdo.
—No quiero pensarlo…
—Bueno, esta experiencia fue divertida, ¿No lo creen?
—Sí, y emocionante.
—No.
—¿Divertida? ¿Emocionante? ¿De dónde?
—Que aguafiestas son, Seung-Gil, Yurio.
—¿Algunas palabras que les quieran dedicar a la persona que está en su cuerpo?
Se miraron entre si.
—Te odio maldita rata.
—Un cuerpo tan delgado es frustrante.
—Rezaré para que un futuro tu cuerpo se desarrolle más.
—Deberías de comer menos.
—Es muy bajo.
—¡Alto! Mejor hay que dejarlo así… no queremos salir peleados aquí…—Guang-Hong le puso fin a la hora de confesiones, que si no fuera por él, más adelante de seguro, se hubiera convertido en un juego de quien hiere más a quien.
Los chicos se llevaron el vaso con vino a los labios, tomaron un sorbo del amargo néctar que se vuelve dulce sobre el paladar y lo pasaron por sus gargantas.
No sucedió nada.
—Es el primer trago, no hay que alarmarse.
Tomaron otro y nada. Una vez más, otras más, una quinta vez no haría daño.
Más una botella casi vacía sí.
—¿¡Por qué no ocurre nada?!
—Tal vez es de efecto retardado.
—Si, para mañana estará todo normal.
¿Mañana? ¿Un mañana? Yuuri no podía esperar para un mañana, él debía actual ya, o si no…
—¡Yo no puedo esperar! ¡Ya no más! ¡Me irá a buscar a Victor, ahora!
—¡Hey, Yuuri!
"Otabek" salió del carro y corrió para perderse entre las calles de la ciudad.
—Está bien…
—No lo está.—"Phichit" al igual que Yuuri, bajo del auto y se fue.
Al momento, los restantes imitaron lo mismo que los dos hombres anteriores, a excepción de Emil y Mickey, quienes se quedaron dentro, él italiano aun en la parte de atrás y él otro frente al volante.
¿Tendré que seguir en este cuerpo para siempre? ¿Qué pasara con mi familia? ¿No los veré con mis propios ojos nunca más? ¿Ya no verán a mi yo verdadero? ¿Y mi carrera en el patinaje? ¿Por qué no puedo volver a ser yo? ¡No quiero! ¡Por favor, no!
Es como si yo… hubiese desaparecido.
Eran los pensamientos que los patinadores, cada uno de ellos es diferente, rol, personalidad, sueño y vida diferente, pero un hilo los conectó, los envolvió e hizo un nudo de coincidencia con un sólo sentimiento y una sola pregunta; Melancolía y un por qué, eran lo que resonaba en sus mentes y almas.
En algunos, unas espinas se clavaron en su pecho, lloraban, gritaban dentro de si mismos, sin embargo, otros dejaron escapar sus lágrimas, reflejando como se sentían en el momento, los demás, golpearon lo que hallaron a su paso, tal vez su puño se manchó de sangre, tal vez dolía, pero no era nada comparado al dolor que sentían al mirar atrás y despedirse de todo lo que les perteneció, no sólo las cosas materiales, sino también, lazos y relaciones, de todo se despedían.
"Otabek" corría, no detenía su paso aunque chocara con otras personas, aunque el semáforo peatonal marcara un "alto", aunque su respiración se entrecortara y "su" cuerpo se sintiera cansado, a pesar de eso, él seguía.
—Sé que Victor estará ahí, sólo tengo que correr, correr lo más rápido que pueda y llegar a él, ¡Espérame, Victor!
Hasta aquí el capitulo, nos vemos en el siguiente, bayo~
