Disclaimer: Los personajes son propiedad de S. Meyer y la historia pertenece a She Isn't Here, yo sólo traduzco.

Aviso: La siguiente historia es rated M, tiene contenido sexual, violencia y mal lenguaje.

En verdad muchas gracias a las personitas que capítulo a capítulo me dejan sus comentarios, los aprecio mucho. Gracias también por agregar la historia a sus alertas y favoritos. Sin más espero que lo disfruten y nos leemos abajo...


Ménage

Capítulo 7 - Los Chicos Buenos

Bella nunca fue buena escapando. Era un talento que había que tener. Tenías que ser ágil y astuto para hacerlo, y tenías que tener la suerte de tu lado. Pero Bella tenía mala suerte, mala sincronización, traía puestas toscas botas de hombre y absolutamente ninguna idea de dónde estaba. No fue por falta de motivación que falló, Jasper medía 1.90 mts, un gran corredor, bonitas piernas largas, Bella en cambio medía apenas 1.65 mts, era pésima corriendo y en cualquier actividad física en general, y sus piernas eran cortas. Ella realmente no tenía ninguna oportunidad.

Ella no se resistió cuando Jasper la alcanzó. Sus expectativas no eran muy altas, para empezar.

-¿Por qué sigues haciendo esto, Bella?- Jasper preguntó, exasperado, mientras la conducía de vuelta a la casa, agarrándola por el brazo. –No tienes que tener miedo de nosotros. Tienes que aprender a confiar en nosotros, o nunca vas a ser feliz. Te lo digo ahora, no vamos a dejar que te vayas. No lo estás haciendo nada fácil para ti. Queremos hacerte feliz, pero no nos dejas. No te vamos a mantener aquí para abusar de ti. ¿Entiendes? Así que ¿podrías confiar en mi por una maldita vez?-

Bella gimió y se detuvo, volviéndose hacia él. –No es que yo no confíe en ti. Quiero decir, no completamente, pero no es por eso que corrí.-

-¿Entonces por qué lo hiciste?- Jasper susurró.

-Tú no lo entiendes, ¿verdad? Él los va a matar si me encuentra aquí, si él sabe que tienen algo que ver conmigo. Le encanta lastimar a las personas. Es un enfermo. No pudo permitir que eso suceda.-

-¿Eso significa que empezamos a…gustarte?- vino una voz.

Bella saltó, su mano volando hacia su pecho. Emmett le estaba sonriendo a menos de dos metros de distancia con Edward a su lado.

Jasper rió entre dientes. –Ella trató de irse, y ahora,- él la enfrentó, dándole una de esas miradas que estaba seguro habían intimidado a muchas personas a someterse antes, –ella nos va a contar todo acerca de su padre, si es que se le puede llamar así a ese hijo de puta.-

Bella suspiró, dándose por vencida. Estaba agotada física y emocionalmente. Su cerebro necesitaba unas vacaciones de cien años a partir de toda la negatividad que había sufrido. –Está bien, les voy a decir acerca de él. Pero ¿podemos esperar hasta más tarde? Estoy un poco hambrienta y me siento sucia.-

Jasper lo consideró, preguntándose si iba a tratar de huir de nuevo más tarde, si podía confiar en que ella iba a quedarse.

-Por supuesto, cariño- Emmett arrulló. Jasper rodó los ojos. Estaba siendo el "policía bueno", por así decirlo, y Jasper era el "policía malo". Edward probablemente era un poco de ambos. En este momento él le acariciaba el pelo, luchando contra el impulso de preguntarle lo que ella encontraba tan repulsivo sobre vivir con ellos. En su lugar, Edward se mantuvo en silencio, aliviado de que ella no hubiera tenido éxito.

-¿Están enojados?- Bella murmuró, echando un vistazo a cada uno para medir sus reacciones.

Edward negó con la cabeza, acercándola más. Él estaba herido, no enojado. Ella sólo estaba haciendo lo que creía tenía que hacer.

-No cariño- Emmett respondió. Era imposible que él se enojara con su Bella.

Se giró hacia Jasper. Ella estaba más preocupada por él.

-No, querida- él mintió. Estaba enojado con ella, sólo un poco. Tal vez no debería echarle la culpa, tal vez estaba siendo irracional, pero estaba enojado porque ella seguía queriendo dejarlo, dejarlos, y estaban destinados a estar juntos. Era como si nada de eso le importara. Ni siquiera la más mínima posibilidad que creyera que era real. Seguía sin creer en ellos. Pero al mirar su suave y tímido rostro, no se atrevía a reprenderla. Ella sabía que estaba mal lo que había hecho. Ahora sólo era cuestión de convencerla para que no lo hiciera de nuevo.

Bella no estaba segura de a dónde ir desde allí. Sí, iba a hablarles de ella y de su padre, sobre los últimos años, incluso sobre su madre. Sería desgarrador, y no estaba segura de estar preparada emocionalmente para eso. Ya lo había vivido, todavía lo estaba viviendo, en cierto modo, y recordar cuando la herida estaba tan fresca podría hacer que sanara más lentamente. Era demasiado pronto. Acababa de salir de esa situación. ¿No había sido ayer cuándo ella estaba escapando? ¿No tenía menos de veinticuatro horas de conocer a estos Cullen? Era injusto que le preguntaran tanto. Parecía más una semana desde que ella había estado allí, pero sólo habían pasado dieciséis horas o menos desde que la encontraron. Había pasado de ser propiedad de una persona a ser propiedad de tres.

Ella continuó reflexionando sobre todo esto. Honestamente ellos no podían amarla. En realidad, sólo había sido anoche que entraron en la vida del otro. No tienes ese tipo de sentimiento por alguien al instante. Bella no creía en el amor a primera vista, pero lo que ellos decían era de un nuevo nivel de locura. Le gustaban Edward y Emmett a cierto punto, de una manera amistosa. Jasper…bueno, ella no estaba segura de lo que pensaba de él, exactamente. Ella no lo odiaba. La asustaba un poco, siendo el más temperamental de los tres y el menos compasivo. ¡Y él no tenía paciencia! Ah, y claramente solía salirse con la suya todo el tiempo.

Ellos habían irrumpido en su vida y exigían ser parte de ella, para hacerse cargo de ella y protegerla. Parecían haber olvidado que ella no tenía dueño, que era una persona, no una mascota. ¿Qué derecho tenían de mantenerla allí y esperar que ella lo aceptara, como si fuera normal? ¿Qué derecho tenían de cuidar de ella? Bella se detuvo allí, riendo en su cabeza. ¿Cuidar de ella? Si, suponía que lo hicieron. No tenía sentido, pero era cierto. No podía negar eso.

Incluso ahora se amontonaron a su alrededor. En realidad eso fue algo lindo. Era raro encontrar personas que realmente desearan cuidar de ella. Todavía pensaba que se estaban engañando a sí mismos acerca de estar enamorados de ella, sin embargo.

Edward le trajo otra de sus camisas cuando regresaron, junto con unos pantalones de chándal. No podía recordar la última vez que se había duchado, por lo que estaba agradecido por el gran cuarto de baño, limpio, que le entregaron. Jasper le había comprado una variedad de champús y jabones líquidos cuando salió más temprano, sabiendo que lo que tenían en casa no atraía al sexo femenino. Los hombres no se preocupaban mucho en productos para la higiene personal. Con tener una pastilla de jabón normal y un champú normal se conformaban.

-Ahí tienes- dijo Edward, poniendo las toallas en el mostrador del baño. –Tómate todo el tiempo que quieras, y si necesitas algo, sólo grita.-

Claro, y luego vendrás corriendo como el héroe dispuesto a ayudar a la damisela desnuda en peligro, pensó Bella.

Jasper no le iba a dar otra oportunidad a Bella de irse por una ventana, y definitivamente había una ventana en el baño. Salió, situándose al lado.

Bella dejó salir un suspiro contenido cuando el agua la golpeó. Se sentía tan bien en sus músculos doloridos. Pero siseó cuando golpeo sus cortes vendados. Tendría que cambiárselos más tarde. No eran seguros ya. Ugh, espero que no se infecten. Se resignó al hecho de que Edward tendría que revisarla, y esperaba que no la observara demasiado. Decidió no preocuparse por ello, y simplemente disfrutar de la ducha.

La ventana estaba abierta. Él debería haber pensado en eso antes. Ahora era demasiado tarde. La había escuchado gemir, y Jasper Junior tenía el mástil lleno. ¡Mierda, mierda, mierda! Ahora la estaba imaginando desnuda y mojada. Oh Dios…

Cuando Bella terminó de lavarse bien el cabello y el cuerpo, salió de la ducha. Parecía increíble estar limpia de nuevo. Y ahora olía como a cítricos. Ella sonrió.

Su toalla estaba en el mostrador, y se dio cuenta que estaba goteando agua sobre al alfombra del piso. Oops.

El agua se apagó, Jasper notó. Se estaba esforzando en conseguir que se erección bajara, pensando en abuelas arrugadas, el director de la escuela, las desagradables estudiantes que se le lanzaban, el moho, niños limpiando sus mocosas narices y cualquier otra cosa para conseguir que su polla bajara. Estaba empezando a funcionar…

Y entonces cometió el error de mirar por la ventana.

Bella se detuvo en su camino hacia el mostrador del baño. Allí en la ventana estaba Jasper, espiando, y allí estaba ella, desnuda, mojada. Ambos se congelaron.

Pezones, senos, piel, caderas, muslos, coño…Jasper estaba en trance. Tuvo que detenerse de subir por la ventana y atacarla.

Bella gritó. Luchando por obtener la toalla justo cuando irrumpieron Edward y Emmett, alarmados por el sonido. Ella no había logrado cubrir por completo su desnudez y se vieron sorprendidos.

-¡Váyanse a la mierda!- ella lanzó un grito.

Jasper ya estaba corriendo lejos, más que un poco mortificado.

La mandíbula de Edward estaba prácticamente en el suelo y Emmett no podía moverse.

-Bella, ¿q-qué p-pasó?- Emmett balbuceó, sintiendo como se estaba endureciendo su polla. Bella bajó la mirada hacia su entrepierna, luego la de Edward. Sí, el universo la odiaba.

Bella envolvió la gran y mullida toalla alrededor de su cuerpo y volvió corriendo a la ducha, tirando de la cortina para cerrarla. -¡Fuera!-

Edward volvió en sí en primer lugar, tomando a Emmett por el brazo lo arrastró hacia afuera.

Bella se escondió detrás de la cortina por un buen rato, aterrorizada…hasta que comenzó a reír histéricamente. ¿Qué había sido eso? En realidad, fue bastante divertido. Todo había sucedido tan de repente… ellos la habían visto desnuda, ¡y la expresión de sus caras! Y luego Edward y Emmett huyendo de esa manera. Bella no podía contenerse. Sabía que en circunstancias normales estaría furiosa, y debería estar asustada. Pero oh Dios, cuando pensaba realmente en ello, ¡fue jodidamente divertidísimo! Y, por otro lado, este embarazoso incidente había probado algo.

Ellos realmente no iban a hacerle daño. Era una asombrosa revelación, pero estaba encantada de que ella tuvo la suerte de darse cuenta de ello. Había tres de ellos, tres hombres que dijeron estar enamorados de ella, tres hombres que dijeron que iban a protegerla, tres hombres con bultos en sus pantalones y una mujer desnuda delante de ellos. Hubiera sido tan fácil para ellos tomar ventaja de ella, violarla sin pensarlo dos veces. Podrían haber probado ser los canallas que ella creía en un principio. Pero no lo eran.

Ellos eran los chicos buenos.

Jasper se maldijo. ¿Cómo podía ser tan estúpido? ¿Tan repugnante? Se la había estado comiendo con los ojos como si ella fuera un pedazo de carne. Aunque lo intentaba, era incapaz de eliminar la visión de ella de su mente, por no hablar de su furiosa erección. Era un pervertido de mierda. No debería haber mirado…ella nunca se lo perdonaría.

Con un sentimiento de culpa y disgusto, Jasper se internó en el bosque y se apoyó contra un árbol. Con manos rápidas, se desabrochó los pantalones y sacó su tiesa polla. No podía creer que estuviera haciendo esto.

Él la imaginaba como la había visto antes, sólo que sin la expresión de horror en su encantador rostro. Ella estaba encima de él, montando su polla con desenfreno, sus senos rebotando, con los ojos cerrados en éxtasis, gimiendo su nombre como una maldita oración. Jasper, Jasper, Jasper…

Se acarició más rápido, apenas conteniendo sus gritos de placer. Cógeme, cógeme, cógeme Jasper, más fuerte, más rápido, Jasper, cógeme. Te amo, te amo, te amo Jasper.

Se vino con un gruñido, salpicando su liberación en su mano, y se dejó caer contra el árbol, deslizándose hasta quedar sentado. Fue el mejor orgasmo que alguna vez tuvo, y quería llorar porque nunca podría estar con Bella de verdad. Ella nunca le diría esas cosas y él nunca la llevaría al orgasmo. Se avergonzaba de lo que había hecho. ¿Qué paso con su auto-control? ¿A eso se había reducido? ¿Escondido detrás de un árbol tocándose por una chica quien probablemente lo aborrecía?

Se estaba desquiciando. Por una vez en su vida, él conseguiría lo que realmente merecía: nada. Ella se merecía alguien mejor que él. Su madre ni lo había educado para comportarse de esta manera. Los hombres Cullen eran caballeros, siempre lo habían sido. Pero allí estaba con una mano cubierta de semen. Pero él la amaba, y se la merecería. No había nada más que hacer, excepto morir solo, y Jasper no era de los que se daba por vencido. Sería mejor a partir de ahora. Si sólo su polla hiciera lo mismo.

Se metió de nuevo en sus vaqueros, tomando un momento para ordenar sus pensamientos. Con un sobresalto descubrió que sus ojos estaban húmedos. Genial, ahora soy un bebé llorón. Ahora ella me amará.

De camino a casa Jasper daba vueltas en su cabeza a lo que iba a decirle. Sí, como si ella fuera a estar voluntariamente en la misma habitación contigo. Idiota. ¿Y qué vas a decir? ¿Lo siento? Un lo siento no es suficiente. Vas a tener que ponerte de rodillas y suplicar, pedirle que te entienda, decirle que eres un hombre y que los hombres son estúpidos, echarle la culpa a tu maldita polla. Y podrías lamer su coño mientras estás ahí abajo…

¡Arg! ¿Qué le pasaba? La mayor parte del tiempo él era un hombre inteligente, lógico y sensato. No sería vencido por la lujuria. ¿Estaba condenando a estar caliente para siempre a partir de ahora? Sólo se pajeaba de vez en cuando, pero al paso que iba, su polla estaría viendo más a menudo a su mano.

Edward se paseaba por el salón cuando Jasper regresó. Emmett no estaba a la vista, y tampoco Bella. Mierda, ¿otra vez se había encerrado?

Edward se giró cuando la puerta principal de abrió. –Gracias a Dios, pensé que te habías ido.-

Jasper se rascó la cabeza. – ¿Dónde está ella?- temía la respuesta.

-En mi cuarto vistiéndose, probablemente. No sé que está pasando con ella. Cuando salió del baño comenzó a hacer todos esos ruidos extraños. Creo que realmente se molestó. Sonaba como si estuviera teniendo una crisis. No dijo nada cuando salió.- Edward se quedó mirando la puerta, deseando que apareciera. –No me mires, Emmett se atrincheró en su habitación, y se puede adivinar lo que está haciendo. He estado esperando a que ella salga. Mierda.- se volvió a Jasper –no crees que haya huido de nuevo ¿verdad? Debería comprobar.-

Cuando estaba alzando la mano para llamar, la puerta se abrió de golpe, y ahí estaba Bella, sonriendo, para su asombro.

-¿Estará pronto la cena?- Bella preguntó, no tan tímida y parecía haber olvidado la escena del baño.

Ellos se voltearon a ver boquiabiertos.

-¿No vas a gritarme?- Jasper logró preguntar.

Bella levantó una ceja, sonriendo. –No, ¿por qué habría de hacerlo?-

-Bella,- dijo Edward, desconcertado, -tienes todo el derecho de estar enojada con nosotros. Lo siento, para que lo sepas. Puedes gritarnos, está bien. Nos lo merecemos.-

-Si, cariño. Lo siento, también, y entiendo totalmente si me odias.- dijo Jasper, listo y dispuesto a suplicar.

-¿Odiarte? Yo no te odio.- Dijo Bella, con bastante seguridad.

Probablemente se retractaría si supiera que me he masturbado con imágenes de ella desnuda, Jasper pensó.

-Miren, todo está bien, se los juro. No estoy enojada. Es perfectamente comprensible. Fue un mal momento, eso es todo. Así que no se preocupen.-

¿Realmente ella estaba diciendo esto? ¿Cómo era posible que ella no les estuviera gritando ni lanzando objetos a sus cabezas?

-Así que, ¿cenamos? Me muero de hambre.-

Jasper parpadeó. La cena, cierto. Eso lo hacía bien.

Bella estaba disfrutando de sus reacciones. Ella no estaba enojada con ellos, no había una buena razón para estarlo. Eran hombres, ella una mujer. Era natural mirar. Era halagador, también, si era honesta, a pesar de que normalmente prefería no ser admirada. Tenía suficiente experiencia defendiéndose del sexo opuesto: hombres a los que no les importaba si ella los quería o no. Pero con los Cullen era una historia diferente. Era increíble, pero en realidad de sentía a salvo con ellos ahora. Sucedió de un modo extraño, pero estaba contenta de hacerlo. Estaba cansada de tener que defenderse, de no tener a nadie en quien confiar.

Los Cullen estaban…atraídos por ella. Pero, olvidando las erecciones que lucían cada uno de ellos, eran caballeros. Puede que ella todavía pensara que tenían algo raro en la cabeza, pero no eran malos. Eso incluía a Jasper.

Bella se acercó a Edward mientras Jasper caminaba a la cocina. –Um, me preguntaba si podrías cambiar mis vendas. Están un poco sueltas.-

-Oh, por supuesto.- Edward fue a buscar su botiquín. –Lo siento, olvidé preguntarte como te sentías. Debo llamar a mi papá, en serio. Él es médico y podría tratarte mejor que yo. Aunque, todavía está en Italia con mi mamá.-

Bella se desabrochó parte de la camisa que llevaba puesta. Edward hizo lo posible por no mirar hacia abajo.

-Oh, ¿en serio? ¿Italia?-

Edward sonrió, quitándole las vendas. –Sí, es su 28° aniversario de boda. Ellos se casaron en Italia.-

-Qué lindo. Creo que Italia sería un bonito lugar para casarse. Nunca he estado allí.-

-Tal vez algún día vayas.- Te llevaré allí.

-Ya está, terminé.- anunció Edward.

Treinta minutos después, la cena estaba servida. Bella atacó inmediatamente su comida. Eso agradó a Jasper. Si todo lo que hiciera por el resto de su vida fuera cuidar de esta belleza, se iría de este mundo sin nada que lamentar.

Jasper y Edward estaban sentados cada uno a un lado de ella. Todo estaba en silencio, pero no era incómodo.

Todos estaban preguntándose de dónde había llegado Emmett cuando entró, con la cabeza agachada en desgracia. A Bella le recordó a un niño que había hecho algo malo y estaba a punto de ser castigado por su madre.

-Bella,- él hizo un mohín. – ¡estoy tan malditamente arrepentido! ¡No tenía intención de entrar, fue un accidente, lo juro! No sabíamos que estabas desnuda.-

Bella sonrió. –Emmett, está bien. Ya les he dicho, pero creo que tengo que repetírtelo. No estoy enojada. Sólo olvídate de eso.- Bella era tan dulce, y Emmett se sentía diez veces peor.

-Pero Bella, ¡no puedes estar hablando en serio! Te vi desnuda. Joder, acabo de manchar mis sábanas con mi carga porque no puedo conseguir quitarme la imagen de la cabeza…- Emmett tapó su boca con sus manos, había dicho mucho, demasiado. Ella no necesitaba escuchar eso.

Jasper se encogió. Eso fue un error, amigo.

Edward se rió entre dientes. Al parecer él fue el único que no se había dejado llevar por el impulso.

Bella rió. Todos la miraron como si estuviera loca. –Lo siento, es tan jodidamente divertido, ¿no es así? Quiero decir, vamos, es una tontería.- Y continuó riendo.

¿Ella se estaba riendo de eso? ¿No estaba horrorizada de que alguien le dijera que se había masturbado pensando en ella?

No pasó mucho tiempo para que se unieran a sus risas. Bella pudo ver que Emmett todavía estaba mortificado por su admisión, así que se levantó y le dio una palmadita en la espalda. – ¿Por qué no vamos a ver algo estúpido?-

Emmett sonrió, sintiéndose todavía culpable, pero derritiéndose en su presencia. –Está bien, corazón.-

Dos horas más tarde, Bella estaba dormida, con la cabeza en el regazo de Emmett.

-¿En qué cama deberíamos acostarla?- él susurró. Todos estaban mirándola con adoración.

-Puede quedarse en mi habitación.- Edward se ofreció, más que feliz de alojarla.

Emmett la levantó cuidadosamente, acunándola en sus brazos. Jasper y Edward lo seguían de cerca, no dispuestos a estar alejados de ella.

Emmett la depositó en la cama, tapándola con las sábanas.

Él suspiró. -¿Sería extraño si la observamos dormir?-

-¿Sería aún más extraño si nos dormimos con ella?- Edward preguntó con nostalgia. Él no quería asustarla por tener tres hombres en la misma cama con ella, pero detestaba la idea de dejarla, aunque sólo fuera por unas horas.

-Tu cama es enorme…- dijo Jasper.

Y estaba resuelto.

Al final, Jasper estaba a su izquierda, Edward a su derecha y Emmett a un lado de él.

Bella estaba completamente despierta cuando ellos finalmente abrieron sus ojos a la luz de la mañana.

-Hey- ella saludó. Ellos estaban alerta al instante.

Bella jugaba con sus dedos, dudando sobre lo que iba a decir a continuación. Ella tomó una profunda respiración.

-Yo…yo estoy lista…para hablar.-

Los hermanos se miraron entre sí y luego a ella.

-Está bien- dijo Jasper, -cuéntanos acerca de él.-


Hola de nuevo, jajajaja que divertida la escena del baño. Los chicos no se pueden resistir, ya vieron el por qué intentó huír de ellos y ya se dio cuenta de que ellos son los chicos buenos, es un avance. ¿A ustedes que les pareció? En el próximo capítulo se viene la historia de Bella, así que nos leemos el martes. Que tengan un excelente fin de semana. :)

¡Saludos!

Kelxi Ylönen