Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada

"Endless Love"

"Te conozco desde el inicio de los tiempos, siempre tan bella, siempre tú, pueden pasar siglos enteros y yo seguiré a tu lado, te seguiría del cielo al infierno sin dudarlo, porque en ti encontré aquella mujer que es mi paraíso y la vez mi perdición, aunque lo nuestro sea imposible te aseguro que tienes tú mi corazón, estoy a tu merced."

Cada año la fundación Graude realiza un pequeño reconocimiento al personal más destacado del mismo, este año no será la excepción, una exquisita velada se ha preparado para ello. Saori ha invitado a los chicos los cuales se negaron rotundamente ya que al no tener ellos una relación con la Fundación no le hayan el caso a asistir a dicho evento.

Una tarde mientras Seiya, Shiryu e Ikki estaban en la Sala disfrutando de la tranquilad ella encontró la ocasión perfecta para convencerles.

-Vamos chicos, háganlo por mi- con un sonrisa en el rosto la peli lila trababa de convencerlos, sabia que con que uno aceptara el resto lo haría.

-No sabemos Saori, nunca hemos estado en contacto con lo que hace la Fundación- Shiryu muy tranquilamente le respondía mientras estaba sentado en un el suelo leyendo un libro.

-Además será fastidioso, ahí solo van personas de tu estilo- de brazos cruzados y recargado a la pared Ikki le mira con molestia pues ya le había fastidiado su cantaleta diaria de convencerles.

-Quiero que se involucren un poco en ella, para que se sientas cómodos y asistan las veces que ustedes crean convenientes-explicaba la chica mientras estudiaba las reacciones de ellos.

-Pues si de involucrarnos se trata creo que eso lo podemos hacer en cualquier momento, ¿no lo crees?-Seiya no se dejaría convencerse tan fácilmente pues sabia que detrás de la petición de ella había algo mas.

-No sean infantiles, solo es una cena y punto- se acercó a ellos quienes la miraron un poco intrigados ante su perseverancia.

-Aja, tú lo has dicho, solo es una cena, ve tu sola-burlonamente el castaño miraba triunfantemente a la peli lila que había caído en su propia trampa al restarle importancia al asunto.

Se le terminaban los recursos a Saori, seria una misión imposible convencerles a esos tres, si tan solo la dejaran un ratito con Shun, a él si lo podría convencer, él no se atercaria como los otros, pero no, desde que Seiya e Ikki se dieron cuenta de sus intenciones con el ojiverde nombraron a Hyoga la nana principal de éste, no había instante en que le dejara solo, si el niño quería salir, el rubio iba detrás de él, que si no podía el Cisne otro salía al rescate, pero ni locos le dejaban solo y más cuando ella andaba cerca.

Ella lo sabia este día no conseguiría su cometido, así que dejándolos en paz se retiro a su habitación tal vez mañana tendría mas suerte. Sin poder dormir se levanto a la cocina, tal vez si tomaba un té podría conciliar el sueño, pero para su suerte al entrar en la cocina se encontró con un pensativo peliverde, el cual estaba sentado con sus manos apoyadas en la mesa mientras miraba una deliciosa rebanada de pastel, no pudo evitar sonreír, pues la ironía se hacia presente, ninguno de los chicos pudo haber advertido que en medio de la noche Shun estaría solo, pues les era imposible cuidarlo de ella mientras dormían.

-Hola, Shun-dirigiéndose a buscar la tetera le saludo, él le sonrío mientras veía como ella se dedicaba a preparar su té.

-Hola, ¿No puedes dormir?-observó como la chica negaba suavemente con su cabeza - Huele bien, ¿De qué es?-señalo sus manos que sostenían una taza de té, el cual expedía un exquisito aroma.

-Té de rosas, ¿Gustas un poco?-esbozo una sonrisa al ver el gesto de duda e incertidumbre del ojiverde.

-¿Ah si?-enarcando una ceja le miro dudoso- ¿Sabe bien?-la peli lila soltó una carcajada ante su actitud.

-Te lo aseguro- le extendió su taza la cual el peliverde la tomo aun inseguro de si debía o no tomarla, pero con solo olerlo algo le decía que seria una pena no probarlo, así que se llevo a los labios la taza y sorbió un poco del té- ¿Te gusto?- éste solo asintió a su pregunta.

-Oye Saori, te puedo preguntar algo-la mencionada le sonrió como clara afirmación así que Shun continuo- Tu sabes ¿Qué le pasa a mi hermano y a los demás?-con un semblante serio dejo en la mesa su taza.

-¿A que te refieres?-disimulando su interés continuo bebiendo su té, sería fácil convencer al ojiverde.

-Pues han estado bastante raros, Hyoga se me ha pegado como chinche no me deja ni respirar, al igual que mi hermano y el resto-un tono de fastidio acompañaba cada queja.

-No lo sé-le mintió-deberías preguntárselos tu mismo-para sus adentros la peli lila brincaba de emoción pues estaba a punto de lograr su objetivo-Shun, ¿te puedo preguntar algo? –el otro asintió - ¿Te gustaría acompañarme a la cena de la Fundación?

-Claro, porque no, oye ¿y los chicos irán?- ante el cuestionamiento de Shun una sonrisa atípica se hizo presente en ella, una mezcla de maldad y satisfacción en ella venían incluida.

-Aun no me han dado su respuesta pero yo espero que puedas asistir-mostrándose afligida y un tanto melancólica le miro con cara de cachorro a medio morir-antes tal vez no, pero ahora no les queda de otra-pensó para si.

-No te preocupes, yo sé que irán- con una leve sonrisa el otro trato de reconfortarla.

Lo había conseguido, el ojiverde estaba de su lado, más de uno querría matarse al enterarse como le convenció, pobres ingenuos al creer que le podrían ganar a ella.

Así pues el día de la Velada de la Fundación rápido llego. Esta vez seria en un hermoso salón , con mesas redondas cubiertas por una tela en color cobre a juego con las sillas con un centro floral en color blanco y pequeños toques de verde e iluminado por velas, en el centro del lugar se encontraba la mesa designada para ellos.

-¡Rayos Hyoga! ¡Todo es tu culpa!-no dejaba de quejarse Seiya mientras se iban acercando al lugar.

-¡Era un simple tarea, tonto! ¡No lo tenias que dejar solo!-Shiryu refunfuñando caminaba mientras mira al rubio.

-¡Aja! ¡Por eso no me dejaban!-Shun les miro reprochando su actitud.

-Entiende Shun, nos sentimos como peces fuera del agua, además de que ¡venos!-Ikki se señalo a si mismo y al resto-¡nos vemos ridículos en estos trajes!-exclamo levantando un poco la voz.

-¡Te odio Hyoga!-soltó el castaño mientras que el rubio solo se encogía de hombros.

-¡Ya déjenlo en paz!-refuto Erin-Hubieran sido mas inteligentes que Saori, o tan si quiera mas valientes para decirle que NO-remarco la ultima palabra mientras fulminaba con la mirada a los chicos.

-Mira Erin- Hyoga al fin hablo, tomando por los hombros a la mujer-nosotros le dejamos claro a Saori que NO vendríamos- los otros asintieron ante la declaración- Hicimos lo imposible por que ella no se le acercara a Shun-señalo al otro que solo sonreí ante la actitud de sus amigos-Pero fallamos-bajo la mirada-¡Todo es culpa de Shun!-enojado fulmino al mencionado con la mirada-¡Es imposible decirle no!

-Ni que fuera para tanto-June rio burlonamente acercándose al ojiverde-¿Verdad Shun?-el aludido se hizo el desentendido alejándose de ellos.

-Como se nota que no has caído-negaba suavemente con la cabeza Shiryu.

-Tranquilos chicos, disfruten de la velada, ya relájense que todos se ven guapos-sonriendo Sunrei se acercó a Shiryu quien olvido todo y se dedico a contemplar a la chica.

-Son tan encantadores cuando se enojan-Miho apretó una de las mejillas de Seiya el cual se puso rojo, a la vez que las chicas se burlaban de eso.

Ya resignados ellos pusieron su mejor cara pues como lo había dicho Sunrei era hora de relajarse y disfrutar. Al entrar en parejas rápido cautivaron la atención de los presentes incluso la de Saori y Tatsumi, los primeros en entrar fueron Shiryu y Sunrei, él llevaba un traje en color plomo, camisa blanca, zapato negro y corbata del mismo color al traje junto con su cabello recogido en una coleta, ella lucia un espectacular vestido en color vino tinto adornado con pequeños detalles en color oro, zapatillas doradas y un pequeño bolso de mano a juego con los detalles y zapatillas; seguidos de Hyoga y Erin, él de traje en color negro, camisa en un tono azul pastel, corbata azul como sus ojos y zapatos negro, ella al igual que él escogió un vestido azul a juego con el color de ojos de ambos, unas zapatillas negras y un bolso estilo sobre de color champagne; después venían Shun y June junto con Ikki, el cual no había querido ir acompañado siendo fiel a su estilo de lobo solitario, además de que no le agradaba la idea de dejar solo a su hermanito con la rubia, el ojiverde lucia un frac negro con cola, chaleco negro y corbata de lazo en piqué blanco y camisa blanca de algodón con el frente de piqué y zapato negro, ella con un vestido de color rosa pastel estilo griego, zapatilla negra y una cartera de mano, Ikki al igual que su hermano vestía de frac negro, chaleco gris corbata de lazo en piqué gris a rayas blancas y camisa blanca junto con zapatos negros; por ultimo venían Seiya y Miho, él de traje azul oscuro, camisa blanca corbata azul oscuro y zapato negro, ella con un vestido color buganvilia de tirantes gruesos y unas zapatillas color verde olivo, todos ellos lucían exquisitamente, acorde a la ocasión.

Saori que se encontraba ya en la mesa que se les había asignado miro con orgullo a sus amigos y acompañantes de éstos, sonreí pues aunque Seiya, Shiryu, Hyoga e Ikki se hubiesen negado a asistir desde un principio pareciera que se habían hecho a la idea e incluso estaban dispuestos a disfrutar de la velada. Aunque algo en su interior parecía molestarle, ¿Qué? No lo sabía, solo sentía un pequeña punzada en su interior, además de que no podía dejar de mirar a Miho acompañada de Seiya, algo en ello despertaba su enojo.

La velada continuo, entre risas y una amena platica entre los chicos y ellas, conforme iba avanzando la noche los asistentes comenzaron mostrar sus mejores pasos de baile, ellos no tardaron en seguir el ejemplo de los demás invitados, Shiryu fue el primero en invitar a Sunrei a bailar, seguido de Hyoga y Erin posteriormente le siguieron Shun y June, dejando en la mesa a Ikki, Miho, Seiya y Saori. Una sonrisa traviesa y pícara se dibujo en el rostro del Fénix, pues una idea magnifica se le había cruzado por su mente, se apresuró a invitar a la pelinegra ante la mirada incrédula del castaño por "robarle" a su acompañante, quedando solo él y la peli lila y ante la mirada de sus amigos de "vamos, invítala a bailar" entendió el plan del mayor.

Rascándose la nuca miro a sus amigos con resignación, sabia que si no quería sufrir a Shun tenia que acceder antes de que éste usara su poder que ejercía sobre cualquiera, mentalmente maldijo la hora en que se les ocurrió a los otros salir a bailar.

[¡Rayos! ¡Ya me las pagaran!] Suspirando reuniendo el valor suficiente para acceder ante la demanda de ellos.

[¿Por qué me hacen esto? Bola de tontos] mirando a la chica se acercó a ella, sonriéndole.

-Bailamos- con un tono sereno y calmado extendió su mano en dirección de ella, como claro gesto de caballerismo, la peli lila algo nerviosa sonrió y acepto la invitación, aferrándose la brazo del chico se dispusieron a ir con los otros. De cierta manera algo les incomodaba a ambos pero a la vez les hacia sentir bien, estando uno al lado del otro.

Él por su lado sonreí al pensar que sus amigos se habían confabulado para dejarlos, entendí las intenciones de éstos y les agradecía el gesto pero ya no era momento de volver al pasado, era hora de ver a futuro, en el cual a pesar de que en su corazón solo hubiera lugar para ella, él ya había decidido continuar sin ella aunque eso le doliera en lo mas profundo de su ser, pero lo haría, por ella.

En cambio ella, se sentía angustiada pero a la vez era presa de cierto nerviosísimo que la atrapaba solo cuando él estaba cerca de ella, era la primera vez desde que ella le prohibió estar tan cerca uno del otro, su corazón latía aceleradamente, sabía que tenia que calmar su pulso así que se dispuso a respirar, cuando lo consiguió se quedo petrificada al llegar a la pista de baile.

[No puede ser] Se quedo prácticamente congelada al escuchar las primeras notas.

"Con la paz de las montañas, te amaré

Con locura y equilibrio, te amaré

Con la rabia de mis años

Como me enseñaste a ser

Con un grito en carne viva, te amaré…"

Por un momento sintió como sus piernas se doblegaban, aferrándose mas al brazo del castaño trato de calmase, respiro profundo y continuo su caminar. Una vez en la pista de baile rodeo con sus brazos el cuello del castaño mientras él la tomaba por la cintura atrayéndolo así él, perdiéndose en la canción recostó su cabeza en el hombro del castaño cerrando los ojos. Tantos recuerdos llegaban a ella con cada nota, incluso el ambiente no le ayudada a ignorar el hecho, ya que todo el lugar se hallaba aluzado por velas, mientras que las parejas bailaban.

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Después de la Batalla contra Poseidón Dios del Mar, Athena en compañía de sus Caballeros de Bronce se dirigieron al Santuario de la Diosa, su propósito era descansar y convivir con el resto de la Elite Dorada, a estos últimos había que ponerles al tanto lo sucedió en el reino marino.

Una semana después de su llegada ya la Orden Dorada estaba al tanto, así como ya se habían dado las primeras órdenes para comenzar con las reparaciones de los Templos afectados por la batalla de las Doce Casas.

En la Sala del Patriarca se encontraba ella mirando el horizonte desde una ventana al costado derecho del recinto, esperando los reportes de Milo Caballero Dorado de Escorpio, él junto con Aioria Caballero Dorado de Leo eran los encargados de vigilar que los reclutas hicieran tareas de limpieza, mientras que el resto de la Elite Dorada ayudarían en otras tareas.

Sumida en sus pensamientos no notó la llegada de cierto Caballero, quien la miraba en silencio pues no se atrevía a interrumpir a la Diosa, cuando el joven noto que la mente de la chica estaba muy lejos del Santuario no le quedo otro remedio más que llamarla.

-Saori-dulcemente le llamo aunque no obtuvo respuesta, así que volvió a llamarla-Tierra llamando a Saori-canturreo, sacando de sus pensamientos a la chica, la cual se sorprendió al encontrarlo ahí.

-Seiya-rio por lo bajo al fijar su mirada en el chico, quien venia lleno de polvo y desaliñado, al parecer se había entretenido mientras levantaba los escombros.

-Tengo que hablar contigo de algo realmente importante-acortando la distancia entre él y ella este camino hasta un pilar que se encontraba junto a la ventana- Ya no puedo seguir fingiendo que no pasa nada-contemplando el horizonte él sonrió de lado mientras ella ele miraba, sabia que a lo que él se refería.

-No te atrevas-corto tajantemente- Es imposible, lo sabes-alejándose de él le miro desoladamente.

-Sabes lo que siento por ti-Seiya le siguió, esperando una respuesta de su parte-Sabes que te amo-tiernamente miraba a la chica mientras se acercaba a ella-Saori.

Al verle tan cerca de ella por instinto se alejó, desviando su vista en dirección contraria, en su interior rogaba por que alguien llegase, no le importaba quien fuere solo necesitaba la presencia de alguien mas en la Sala del Patriarca, al saber que nadie vendría reunió todas sus fuerzas para enfrentar a Seiya.

-Debes olvidarlo, por favor, si no será una tortura para ti-sin poder sostenerle la mirada se dio la vuelta, con el firme propósito de marcharse de ahí.

-¡Maldición Saori!-cerrando sus puños en señal de impotencia miro a la chica que seguía evitando verle a los ojos- No puede ser, ¡mírame!-le ordeno un tanto desesperado.

-Te suplico que no sigas-aun de espalda a él su voz era firme-borra ese sentimiento de tu corazón, cada uno tiene un destino que cumplir-continuo su andar hacia la entrada.

-¡Me pides algo imposible! ¿Acaso no sientes lo mismo?-bajando su mirada a suelo dejo que saliera una lagrima de impotencia-¿acaso te has convertido en una mujer fría y sin sentimientos? –con esas palabras ella detuvo su andar.

El silencio reino el lugar, donde solo se podía escuchar el latidos de los corazones de ambos, ella aun de espalda a él supo en ese instante que debía hacer algo drástico para que él se decepcionara o por lo menos para que desistiera de esos sentimientos. Girándose le encaro.

-Caballero, esa no es la forma de dirigirte a una Diosa -trato de amedrentar la voluntad del chico dictándoles su orden no como Saori sino como Athena-hazme el favor de retírate-sin mirarlo paso por un lado de él mientras avanzaba hasta la trono del Patriarca.

Confundido por su actuar Seiya la miro incrédulo, sabia le hablaba como la Diosa no como la mujer, pero al él en este instante le importaba muy poco lo que pudiera dictar como Athena, él solo quería hablar con Saori y que ésta no se escudara detrás del nombre de la Diosa de la Guerra Justa y la Sabiduría.

-No puedes tapar el sol con un dedo, Saori, sé por tu actitud que te sientes igual o más perdida que yo, sé que estos sentimientos nos están atormentando a ambos, tú por un lado te niegas a aceptarlos y yo por mas que te los digo soy rechazado-cerro con fuerza sus ojos dejando salir un leve suspiro.

-El amor de Athena debe ser por igual para sus Caballeros-le contesto en un tono frio e indiferente.

-Pero yo no busco el amor de Athena sino el de Saori Kido, ¿Acaso no lo comprendes?-negó suavemente.

-Yo me debo a mi naturaleza y es por ella que ni como Saori puedo aceptar tu amor-con un nudo en la garganta miro al chico apretar los puños, pareciera por un instante que había logrado amedrentarlo, pero entonces él hablo.

-Perdona si te ofendo pero en verdad he llegado a pensar que te escondes detrás de todo ese asunto sobre Athena, no será ¿qué le tienes miedo al amor? –cruzándose de brazos esbozo una sonrisa triunfal, un golpe al ego de cualquier persona dolía, y conociendo a la chica, ella seria capaz de aceptar sus sentimientos con tal de que el castaño no tuviera la razón.

-Tú para mi eres poca cosa, crees que yo rencarnación de una Diosa y heredera de una fortuna multimillonaria fijaría mi vista en el alguien como tú-asiéndolo sentir menos que ella él solo pudo encogerse de hombros, le dolían las palabras que le había dicho pero aun así sabia que solo las decía para alejarlo-Entrégale tu amor a alguien como tú, a alguien digna de él, a alguien que este dispuesta a amarte y estar a tu lado.

-Esta bien, como tú quieras pero que te quede claro que puedes rechazarme mil y una veces pero yo no me daré por vencido, yo estaré ahí para ti, sin importar nada ni nadie, no me importan las represalias, soy capaz de todo, por ti y por este amor-azotando la puerta se marcho de ahí, dejando aun mas confundida a la peli lila sobre sus sentimientos y su forma de actuar.

-Seiya… -susurro su nombre, mientras veía como éste se marchaba.

Ese día no volvió a verlo, asustada ante las palabras y actos de Seiya, investigo ¿por qué nadie había hecho acto de presencia? Si se suponía que todos los Dorados debían llevar sus reportes, no tardo en enterarse que tanto los chicos como Kiki fueron cómplices del castaño, entre todos distrajeron e impidieron que alguien interrumpiera la confesión del Pegaso, por ello se vio obligada a tomar cartas en el asunto, les prohibió la entrada a los Caballeros de Bronce en el Santuario, su único deber a partir de ese momento era llevar una vida normal, alejados de todo lo concerniente a la Diosa Athena.

En su interior sabia muy bien que aunque la orden haya sido dada y obligada a cumplir, ellos volverían, sin importarles llevarle la contraria a ella; con la Guerra Santa contra Hades Dios del Inframundo pronto volvieron , pues tenían que cumplir con su deber: protegerla.

Una cruel Guerra donde el enemigo estuvo mas cerca de lo que hubiesen imaginado, donde no solo tenían que rescatarla a ella si no que también tenían que salvar a su hermano.

Seiya como lo había prometido volvió e hizo hasta lo imposible para rescatarla, como resultado fue herido con la espada de un Dios malvado, solo en ese instante cuando tuvo al castaño en su regazo herido e inconsciente admitió sus sentimientos por él, aunque el no pudiera escucharla le susurro a su oído un imperceptible: Te amo.

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"En secreto y en silencio, te amaré

Arriesgando en lo prohibido, te amaré

En lo falso y en lo cierto

Con el corazón abierto

Por ser algo no perfecto, te amaré"

Era una ironía o quizás otro plan de los otros por hacerla entender cuánto la amaba Seiya, en su interior ya no lo podía negar, ella lo amaba, solo que el destino no le permitía estar con él, sería egoísta de su parte retenerlo a su lado sabiendo que ella nunca le podría dar todo lo que se merecía.

Con cada letra de la a su mente volvían pequeños fragmentos al lado de Seiya, al lado de aquel muchacho castaño que ha nacido bajo la protección de la constelación de Pegaso, aquel que ha estado al lado de la Diosa desde la era del mito, pero ahora lo sabia, tanto Diosa como mujer amaban a ese hombre que a luchado por ella.

Como pequeños destellos a su mente venían esos recuerdos que atesoraba, aunque estos no hayan sido gratos para nadie, como la vez que el caballero de cuervo en ayuda de sus mascotas intentaron secuestrarla, siendo Seiya su salvador.

El cruel recibimiento por parte del "Patriarca" a la llegada del Santuario, desatándose una lucha contra aquel que controlaba a un inocente para hacer y deshacer a su antojo, la terquedad del Santo de Pegaso alentó a sus compañeros a enfrentarse contra la Elite Dorada sin importarles arriesgar su vida, algunos murieron pero por gracia de Athena éstos volvieron a su lado, después de que Seiya le hubiese salvado la vida.

En Asgard no fue diferente, Hilda de Polaris fue utilizada, desatando una Guerra en nombre del Dios Odin, ella se quedo a orar en lugar de Hilda, arriesgando su vida pero a sabiendas que sus Santos se levantarían con la victoria, después de una larga batalla contra los Guerreros y podrían salvar a la representante de Odin en la tierra de las garras de la maldad, cuando todo termino aun recuerda la cara de preocupación de él cuando en el estanque oscuro ella fue succionada hacia el reino marino de Poseidón.

Contra Poseidón Dios del Mar y su encierro en el soporte principal, no fue la excepción, levanto su puño una vez mas para salvarla, en compañía de los otros vencieron a las Siete Marinas del Dios, logrando encerrarlo en la vasija, él estuvo ahí para ella cuando mas lo necesitaba.

Cuando Hades despertó junto con su Ejercito, lucharon una vez mas a su lado, donde las consecuencias para él fueron las peores, su alma se vio herida por a furia del Dios pero aun así él nunca la dejo.

Lo amaba ¿Cómo negarlo? Si con ello seria como negar su propia existencia, solo que ya era tarde para decírselo, ahora él estaba con Miho, ahora entendía ese sentimiento que nació al verles junto, eran nada mas y nada menos que celos, ella estaba celosa, pero tenia que callar y en silencio amarlo.

"Te amaré, te amaré

Como no esta permitido

Te amaré, te amaré

Como nunca se ha sabido

Porque así lo he decidido, te amaré"

Notas de la Autora:

sshuz: algo inesperado que Shun les golpear pero cuando no estas bien eres capaz de hacer cosas que en tus cinco sentidos jamas harias. Espero te haya gustado la aparición de cierta rubia.

Sakurak Li: gracias por tu review, que bueno que los capitulos sean de tu agrado.

Mara D:tienes toda la razon eso cinco harian lo inimaginable no solo por Shun si no por cada uno de ellos, ya que son mas que amigos son hermanos.

Gracias a todos por leer dejen su review, me interesa conocer su opinion.