Un molesto sonido alteró el ambiente.

- ¿Ya es de mañana? - busque con mi mano mi teléfono, luego de darme cuenta de que no estaría ahí, me levanté con pesadez y me dirigí al bulto de ropa que estaba cerca de la puerta, después de buscar un poco logre silenciar la alarma.

Normalmente esto indicaría el inicio de mi día, que empieza con una ligera caminata, pero no estaba de ánimos para caminar, si hubiera podido ni siquiera me hubiera levantado de la cama.

Un largo suspiro lleno la silenciosa habitación donde me encontraba, el sol empezaba a colarse por la ventana, pero para mí todo estaba oscuro, no había luz que me pudiera iluminar.

- ¿Que voy a hacer? - mi mente y mi corazón trataban de evadir esa decisión.

Con esto regresé a la cama y me volví a acostar.

Abrí mis ojos unas horas después, las persianas aún estaban cerradas e hilos de luz era lo que tenuemente iluminaba mi habitación, miré al techo mientras reflexionaba más fríamente todo lo ocurrido, no tenía idea de cómo había llegado a mi departamento, mas bien solo lo recordaba vagamente…

Sé que me volví a bañar, porque me había salido de la casa de Honoka sin siquiera haberme secado, mi ropa estaba mojada y más que otra cosa, tal vez el agua fría me despertaría de ese sueño.

Pero no era un sueño.

- Soy una estúpida - suspire con resignación.

Lo había arruinado, había abusado de la confianza que Honoka me había dado, me deje llevar por el deseo y me propase con ella, "¡maldita sea!", pasaba de resignación a enojo, me reproche por mi estupidez y me lamente por lo que había hecho, no sé cuántas veces se repitió el ciclo pero no paró hasta que un dolor y un sonido me empezaron a exigir comida, mentalmente no tenía ganas, pero el cuerpo me castigaba por lo que me vestí con cualquier cosa y salí a conseguir algo de la tienda de conveniencia, agarre frituras, ramen instantáneo, onigiris, refresco, té y tal vez alguna otra cosa, pague y regrese para así cerrar la puerta con ganas de que no se volviera a abrir.

El teléfono vibraba reclamando mi atención, seguramente era un mensaje.

Me acomode en mi cama dando la espalda a donde se encontraba, tratando de dormir para evadir un poco más la realidad.

Una melodía desplazó el silencio de mi habitación, era el demo de nuestra próxima canción, también era el tono de mi móvil. Lo escuche hasta que terminó, abrace mi almohada como si refugiarme en ella me fuera a dar alivio.

El sueño no volvió a llegar y el tiempo transcurría en silencio, una risa amarga escapó de mis labios.

- En verdad soy patética.

Puse mis brazos a la altura de mis ojos, y dejé que todo fluyera, la tristeza de haberlo arruinado, la frustración de no poder remediarlo, el autodesprecio, la preocupación, todos esos sentimientos mezclados escapaban de mí en forma de respiración entrecortada, lágrimas y algunos lamentos.

Todo esto se perdió en la oscuridad de mi habitación hasta que el silencio llego de nuevo y yo, cansada de llorar, volví a caer dormida.

Erena

- Parece que Tsubasa no trae su teléfono – guardé mi móvil luego de que se desviara la llamada – tal vez se está tomando el entrenamiento demasiado en serio.

Tsubasa tenía la mala costumbre de sacar conclusiones precipitadas y actuar en consecuencia, muchas veces sin pensar bien las cosas, desde hace un tiempo sabía que ella estaba preocupada, encasillada con la idea de que era un estorbo para nuestro avance, si ella supiera que lo único que hacemos nosotras es seguirla, tal vez se tranquilizaría… o se presionaría más.

- Que líder tan problemática – suspire.

Por otro lado, tenía un gran problema entre manos, me decepcionaba que Anju no pareciera notar mis obvios coqueteos, pero esto no era nuevo, sabía que en algún punto tenía que tomar acciones más agresivas, después de todo, ya llevaba mucho tiempo tratando de llamar su atención mientras ella estaba en las nubes.

Habían pasado dos días de nuestras vacaciones, hoy era la última noche antes ir de regreso a nuestra vida cotidiana, había perdido dos días dejándome llevar por los caprichos de Anju, no me molestaba, disfruté mucho el tiempo que pudimos pasar juntas, pero en algún punto me perdí en esa diversión y dejé mi objetivo en segundo plano.

- Anju, ¿te parece si compramos unas pizzas y comemos en la habitación? – a pesar de todo, no podía evitar sentir algo de tristeza porque nuestro viaje estaba por terminar, cada momento era importante.

- Oh, Erena ¿estas segura? – una sonrisa de dibujo en sus labios - ¿no te vas a arrepentir después?

- Anju… – no sabía si el rubor era por ver su sonrisa o por el enojo.

- Lo siento – dijo entre risas, ella sabe lo seria que soy con respecto a mi figura – sí, no hay problema, así podemos descansar un poco más.

Luego de buscar pizzerías cercanas en internet, ordenamos, y luego de unos minutos bajé a recoger y pagar nuestro pedido.

Dos cajas de pizza estaban en la mesita al lado del sofá de la habitación, una contenía una pizza vegetariana y la otra de mariscos, estas elecciones fueron las ganadoras luego de discutir un poco.

- Sigo pensando que, si vas a comer pizza, debes hacerlo bien – comente tratando de molestar a Anju – así que, ¿por qué arruinarlo pidiendo vegetariana?

- Ya, ya, cada quien pidió lo que quiso, ese fue el trato ¿no?, en todo caso siempre puedo comer de lo tuyo – Anju se acercó a mi divertida, yo no pude evitar sonrojarme por la manera en que lo había dicho, por lo que para ocultar mi nerviosismo empecé a comer.

Ella no se alejó y me acompaño, nuestros hombros se tocaban de vez en cuando y el contacto solo aumentaba mi nerviosismo, lo suficiente como para descuidar un poco mis modales.

- Erena – voltee a ver a Anju – tienes un poco de… - ella no termino, su rostro se acercó al mío y de una forma increíble me quito lo que supuse era un poco de comida, el problema radico en que pude casi sentir un poco de ese lugar prohibido para una amiga, si fuera algo más, ¿podría vivir ese contacto?, ¿podría adueñarme de esos labios que tanto había soñado?

Al contrario que Tsubasa, nunca me considere una persona dominada por sus impulsos, por lo que yo misma me sorprendí cuando me acerque a Anju, que inocente volteo a verme, y aproveche su descuido para acercarme a su rostro y tomar sus labios, el contacto se mantuvo unos segundos, o tal vez minutos, fue torpe, un beso que no fue más que un simple contacto, no hubo más, no necesitaba más en ese momento, esa sensación era más de lo que podía manejar, había soñado tanto con ese momento, lo había anhelado tanto que ahora me parecía irreal.

Anju no opuso resistencia, pero tampoco me correspondió, sentí miedo, cuando nos separamos, el rubor que tenía el rostro de Anju le hacía ver incluso más hermosa.

- Erena – susurro y fue lo único que dijo antes de cerrar sus ojos incitando a mí ya débil voluntad.

¡Ella cerro sus ojos!, eso significa que está bien ¿verdad?, ¡Anju me corresponde!

Quise creer en esos pensamientos y me volví a acercar, con más calma, tome su rostro con mi mano y me acerque hasta que nuestros labios se volvieron a sentir, ella parecía querer corresponder el beso, pero nuestra inexperiencia no nos ayudó, pero eso no podía importar menos, había sido un largo camino, pero por fin había llegado.

Maki

Me encontraba en el estudio, finalizando una pieza de piano que se me había ocurrido esta mañana, la melodía era triste pero llena de esperanza, al menos eso era lo que quería transmitir, este tipo de piezas son las que se vuelven un éxito, pero yo no quería nada de eso, me bastaba con que pudiera llegar al corazón de solo una persona, por otro lado, esa persona no estaba a mi alcance y seguramente era por mi culpa.

- Honoka, ojalá pudiera ver las cosas como tu – dije en voz baja, a pesar del apoyo de mi amiga no podía evitar sentirme llena de dudas, sonreí amargamente – solo cuando estoy sola puedo ser honesta.

Cuando Honoka me descubrió, me sentía tan mal que no me importo, pero definitivamente eso había sido muy vergonzoso, al final, ella me dio consuelo y ánimos para buscar a Nico, sabia donde vivía, y probablemente podría saber donde trabajaba si le preguntaba a Nozomi, quien seguramente lo sabía.

Suspire pesadamente, recordando ese momento donde firme mi condena.

Maki – Dia de la graduación de Eli, Nozomi y Nico

- Maki-chan – Nico me llamo con discreción - ¿me acompañarías un momento?

- ¿Qué? – me sorprendió un poco – está bien, supongo.

Nos separamos del grupo y nos fuimos atrás de uno de los edificios de la escuela, la ceremonia de clausura ya había terminado hace un tiempo, por lo que había poca gente, Nico parecía nerviosa y ciertamente no actuaba como normalmente lo hacía, luego de detenernos, nos sentamos, recargándonos en la pared del edificio, Nico no decía nada.

- Y bien – empecé - ¿Qué necesitas?, no tengo todo el tiempo del mundo – estaba nerviosa.

- Bueno – parecía que estaba luchando consigo misma – este… me preguntaba… ahora que ya no nos veremos en la escuela… que te parece… bueno … me gustaría que nos pudiéramos ver algunos días…

Eso me sorprendió, me alegro, pero hizo que me pusiera más nerviosa, tanto que no medí mis palabras.

- ¡¿Eh?!, ¿p-porque tendría que verte? – "no Maki, no lo hagas" – Si ahora por fin me voy a librar de tus bromas, de hecho, por fin voy a estar tranquila.

Normalmente Nico respondería enojada y comenzaríamos una discusión, pero ella no dijo nada, tenía su rostro inclinado y desde donde estaba no podía ver su expresión, luego de un momento se levantó.

- Tienes razón – dijo en voz baja, pero con el volumen suficiente para que la escuchara, Nico volteo y me dedico una sonrisa.

- Lo siento – su sonrisa parecía débil – pero a partir de ahora no te molestare más.

- ¿Eh? –

- Perdóname por todas las molestias que te cause – la sonrisa de Nico se conservaba, parecía que le dolía solo de mantenerla – Adiós, Maki-chan, espero alcances todos tus sueños.

Nico dio la vuelta y comenzó a caminar, yo me quede sentada, viendo cómo se alejaba y se perdía de mi vista, después de un momento me encontré dándome cuenta de lo que había hecho, Nico se había ido, yo la desprecie como siempre lo había hecho, y ella se había cansado de soportar mis palabras, sentí un vacío, darme cuenta de cómo la había lastimado y de que ella se había ido de mi vida me revelo la verdad más escondida de mi ser desde hace unos meses, yo estaba enamorada de ella.

Maki

Volví a suspirar y mire el reloj, era hora de ir a dormir, acomode las ultimas partituras que había corregido y me dirigí a mi habitación, mañana seria el día en que saldría a buscar a Nico-chan, me disculparía y le entregaría mis sentimientos, tal vez era una batalla perdida, pero Honoka tenía razón, tenía que hacer algo.

Ya en mi habitación y habiendo preparado todo, apague la luz y me dirigí al balcón, que daba al patio lateral de la casa, las flores y los arboles bien cuidados se balanceaban por el viento, mire al cielo tratando de encontrar sosiego.

Tenía miedo de no poder ser sincera y herir más a Nico-chan, tenía miedo ser honesta y aceptar esos sentimientos que tenía por la pelinegra, tenía miedo de ser rechazada, tenía mucho miedo, pero lo que más me aterraba era no poder hacer nada.

Nico

Salí del gran edificio que era mi lugar de trabajo, me estire para tratar de aliviar un poco mi dolor de espalda y me dispuse a regresar a casa, estábamos en la Golden Week, pero estaba atrasada con algunas cosas por lo que sacrifique algunos días para no atrasarme mas, además trabajar en estos días hacia que el pago fuera mayor por lo que se compensaba.

Había pasado poco tiempo desde que termino mi vida escolar, pero recordarla era como recordar una vida completamente diferente y mucho más divertida, habían pasado muchas cosas desde el catastrófico día de la graduación que ya no sabía cuál era la peor de todas, la discusión con mi madre y el incidente con Kotaro, el rechazo de Maki, mi huida de casa o finalmente mi "decisión" de independizarme.

Dejando de lado a Kotaro, sin duda alguna lo que mas me hacía sufrir era el rechazo de Maki el día de la graduación, había decidido por fin darme una oportunidad para ser sincera con mis sentimientos y todo termino de esa manera, cada que lo pensaba un suspiro se escapaba de forma inconsciente, esta vez no fue la excepción.

- Recibí mi merecido – era lo que pensaba, lo único que servía como un vacío consuelo era el hecho de que al final me había arrepentido y no me confesé totalmente, pero la respuesta de Maki a lo primero que me anime a decirle fue más que suficiente para entender que no era necesaria en su vida.

Llegue a mi departamento después de haber pasado por una tienda de conveniencia, cocine cualquier cosa y cene, luego me di una ducha y mientras esperaba que mi cabello se secara para poder irme a dormir, busque en mi bolsa con la que iba al trabajo y saque una pequeña caja que había conseguido de una senpai.

- Claramente esto es ilegal – saque un cigarro, lo puse en mi boca y lo encendí con un fósforo – y ni siquiera tengo un maldito encendedor.

Salí al pequeño balcón que daba al patio trasero del complejo de apartamentos, aun si fumaba, no quería que el departamento oliera a tabaco. Observe el patio que tenía unos pequeños árboles que se mecían con el suave viento de la noche, el silencio reinaba y eso solo me hacía más consiente de mi soledad, mire al cielo y suspire entre el humo.

- Lo siento papi, Nico es un fracaso – unas lágrimas se escapaban de mis ojos.


¡Hola!, traigo un nuevo capitulo, espero les guste y/o dejen sus opiniones, nuevamente gracias por dedicar un tiempo para leer este fic y gracias por sus comentarios. Al capitulo 6 se le agrego un parrafo en la escena del baño para darle mas coherencia a lo que sigue (si claro xD). Tengo pensado empezar un pequeño MakiXNico asi que los invito por adelantado :P Hasta la proxima actualización.