La mayoría de los personajes no me pertenecen, el universo Marvel no es de mi creación. Pero me divierto creando escenarios alternos y agregando personajes nuevos.

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—¡El barco del general Reikton encabezara el ritual funerario!— aviso mientras montaba sobre Kiro, con aquella natural elegancia — ¡Ysdar, asegúrate de que sea el primer barco tocado por fuego!— troto a lado de la fila de soldados que escuchaba con atención sus órdenes —¡hoy despedirán a sus hermanos y hermanas! ¡Denles una digna partida en honor a su valentía y sacrificio!

Los soldados dieron un sonoro golpe contra el suelo, resonando apoyo ante las palabras de su superior.

Por Asgard se había esparcido un rumor sobre la más joven general de Odín. El reino había estado consciente de las extrañas situaciones que rodeaban a Elis. Sin embargo su colosal fuerza; y aquel magnético poder que siempre parecía rodearla, se había visto eclipsada por la aparición de la pantera de fuego que siempre le acompañaba, su súbita aparición como aprendiz de Heimdall, y su nombramiento como general. Si, era respetada por los Asgardianos. Pero los más recientes acontecimientos habían provocado que voltearan a verla con admiración. Pocos podían decir que se habían enfrentado a Malekith y al extraño elfo que había acabado con más de una docena de guardias… ¡y para salvar a la reina! Nada menos. Y si no fuera bastante impresionante ya, muchos ciudadanos hablaban de cómo le habían visto cabalgar majestuosamente sobre su compañero, mientras derriba elfos oscuros a su paso, con una maestría inusual, todos detallaban meticulosamente como le habían visto derribar dos naves con la única ayuda de su espada y fuerza.

—¡ELIS!— escucho el llamado de Arick detrás de ella— ¡es hora!

Asintió. Contemplo la aparición de las embarcaciones, mientras esperaba con el puño alzado a la espera de dar la orden para empezar la cremación. A unos metros del precipicio finalmente dio la señal. Una solitaria flecha se posó sobre la embarcación que encabezaba la caravana, unos segundos después, la noche estrellada se vio interrumpida por decenas de flechas emergentes, que con su fulgor esparcieron llamas sobre los cuerpos que abandonarían aquella vida.

Era una bella despedida. Los restos físicos que habían sido abandonados por la chispa de vida, daban su último esplendor al elevarse como pequeñas estrellas por el cielo, para permanecer en un destino desconocido de aquel extenso cosmos.

Dirigió una breve mirada a su madre, apenas podía reconocerle entre la multitud y la lejanía que les separaban. Pero ahí estaba; en brazos de Thor, contemplando las esferas de luz que se elevaban sobre Asgard. Deseo que le mirara, pero los únicos ojos que se posaron en ella fueron los de la esposa de Odín; quien la saludo con un gesto breve. ¿Podía estar realmente enojada con ella? No estaba segura de su implicación en todo aquel embrollo, así que insegura devolvió el gesto. A cambio recibió una sonrisa llena de ternura… algo pesado se alojó en su pecho. ¿Se suponía que debía doler aquellos simples gestos? Si era así, entonces resultaba una verdadera porquería. Tenía la sensación de pérdida; ridículamente, de algo que jamás había tenido. Sentía rabia, enojo… tristeza. ¿Cuántos sabían la verdad y se la habían ocultado?

Y luego estaba Thor… quien parecía ni siquiera saber que existía; o mejor dicho, que había existido en la vida de su progenitora.

¿Podía si quiera decir que esa era su familia? Ella se encontraba al otro extremo, apartada, y con la sensación de ser renegada. La hacía sentir ajena a ellos, si es que existía un "ellos" ¿eran familia? ¿o simplemente era mero parentesco consanguíneo? No sentía pertenencia. No se veía capaz de nombrar a Thor como su padre. Si algún día las palabras amenazaran con salir de sus labios, seguramente se quedarían atoradas en su garganta. En su cabeza resonaba la afirmación de ser su hija, pero no era capaz de verle como su padre. Había sido su amigo durante su breve visita a Midgard, pero no era suficiente para verle como figura paterna. Jamás había estado presente. Cualquiera que fuera el motivo de su ausencia, no podía deshacer el hecho de que no había ningún lazo cercano al que debió haber entre padre e hija.

—Odin ha ordenado un consejo de guerra— le informo Arick mientras veían a la gente volver a sus hogares—requieren de tu presencia mañana al amanecer.

— Tal vez ahora quieran escuchar mis ideas— dio un largo suspiro. — pero aguardare a mañana para preocuparme de todos nuestros problemas, ahora solo quiero comer algo— Arick frunció el ceño cuando sintió su penetrante mirada sobre el— ¿Qué crees que haya hecho de cenar Ylsi?

—¡HEY! ¡Deja de invitarte sola!— le espeto molesto— ¡incluso comenzaste a dormir en mi casa! ¡Solo te falta traer tus cosas! Por qué prácticamente estás viviendo ahí

—No veo que te quejaras cuando compre víveres— le recrimino Elis.

—¡porque tú saqueas mi casa! ¡Kiro y tu comen la ración de diez hombres!— le lanzo molesto. La fiel pantera de fuego gruño molesto por aquella última afirmación.

—No te llamo gloton, Kiro— le aviso gentilmente Elis mientras palmeaba su cabeza— ¡NOS llamó glotones!— corrigió viendo furiosa Arick— empieza a correr, porque cuando te alcance desearas no haber dicho palabra alguna.

Kiro lanzo un rugido ansioso mientras miraba con sádica diversión al amigo de su compañera.

Arick a veces olvidaba, que incluso Elis era susceptible a comentarios sobre su descomunal capacidad para ingerir alimentos. ¿Retractarse de la pura verdad? ¡Nunca! ¿Correr? ¡Por supuesto que sí!

No era un acto cobarde, era instinto de supervivencia.

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Gruño ante la pesadez molesta que sus músculos sufrían, habían sido unos días agitados, y no la ponía de mejor humor que el consejo fuera al amanecer. Miro a su alrededor con el punzante escozor en sus ojos. Estaba en la sala de Arick e Yslsi… el bastardo se negaba en compartir su cama con ella. En su opinión, eso lo hacía un pésimo amigo. Pero bien sabía que lo hacía con la intención de ahuyentarla, lo suficiente para que no quisiera dormir más ahí. Lástima que su plan tenía un margen de error, kiro era sorprendentemente cómodo, y calientito. La pantera de fuego siempre la dejaba acurrucarse contra su regazo, parecía bastante feliz de poder enroscarse alrededor de ella, como si se tratara de su cachorro.

Aún estaba oscuro, pero podía ver los intentos de la luz por ahuyentar la noche. Tenía que ir a la reunión del consejo. Pero lo único que deseaba era tirarse sobre kiro, y dormir hasta el mediodía. Con desgana se levantó y camino torpemente hasta la cocina. Se sirvió un vaso de agua y se la tomo de un solo sorbo. Sin pensarlo mucho, tomo medio lomo horneado que había sobrado de ayer, y se lo lanzo a Kiro. Después prosiguió en tomar un pedazo de pan horneado, jalea, y una jarra de leche que se conservaba dentro de la esfera de cristal que permitía mantener fríos los alimentos. En Asgard no existían los refrigeradores, pero vaya que se las habían arreglado para mantener sus productos en una excelente refrigeración, a bases de hechizos sobre un contenedor predilecto.

Arick tenía razón, si saqueaba su alacena, pero estaba comenzando a contribuir en el gasto, así que no era un parasito del todo…además, no era su culpa que su hermana fuera su cocinera favorita. Tenía manos bendecidas por los mismos dioses, y él lo sabía.

—vamos, Kiro

Camino sin prisas, mientras saludaba algunos Asgardianos que ya se encontraban de lleno en sus labores. Uno fue lo bastante amable de darle jugo recién hecho; había gente que simplemente merecía un altar, no sabía que fruta era, pero sabía fantástico.

Se dirigió al trono, con las fachas de una estrella de rock desaliñada, y amaneciendo de una tremenda cruda. Era la influencia de Tony Stark haciendo mella en ella. Ni siquiera desecho su jugo, siguió bebiéndolo mientras se dirigía hacia la formación de hombres que esperaban a unos metros.

—Señores— saludo a Frandal, Volstagg, y a los otros generales sin la menor etiqueta, tomando otro sorbo de su bebida— ¿Cuál es la lista de pendientes para hoy?

—Lady Elis— saludo Frandal con una galante sonrisa— es un gusto ver a mi general favorita

—ahórratelo amigo, eres demasiado viejo para mi

Escucho la carcajada del hombre pelirrojo, quien no pudo evitar mirar con burla a su rubio amigo.

— De aquí en más tu encanto ira en declive, Frandal— se mofo Volstagg— parece que las bellas damas han dejado de verte como un buen prospecto

— No estés tan seguro de ello— protesto con una pequeña sonrisa— la joven general es un hueso duro de roer— le guiño un ojo a su deseada conquista— un reto, que fascinado estoy dispuesto aceptar, Lady Elis.

— Ya veremos— contesto con una sonrisa socarrona— ¡Kiro!

La pantera salió de su escondite, y rodeo a Isabella celosamente. Frandal trago pesado cuando sintió la analítica mirada del animal. El mensaje era claro, ni intentar si quiera en conquistar a Lady Elis. Al menos que fuera lo bastante estúpido para enfrentarse a una legendaria pantera de fuego.

—Mensaje recibido, mi buen felino—dijo nerviosamente a Kiro

Los característicos pazos de Odin resonaron por el trono. El consejo de guerra perdió la escasa diversión de segundos antes, y se sumió en la fría seriedad que se requería ante la sombría realidad.

Isabella escucho con atención los informes. Pérdidas cuantiosas; tanto materiales como humanas, habían infligido el palacio, y por los mundos se corría el rumor del ataque Asgard. Había la posibilidad de que otros enemigos decidieran atacar ante la fragilidad de su estado

—Aun no logramos restaurar los escudos del palacio— hablo Frandal— nuestra artillería no los detecta, tampoco Heimdall los alcanza a ver— su mirada vagaba con preocupación, esparciendo su consternación al resto del consejo— Mi rey— era una situación sin precedentes— no tenemos defensas.

Padre de todo simplemente callo. Su pueblo había sido sacudido por la avaricia de los elfos oscuros, guiados hasta su reino por el Ether. No podía permitir que Jane Foster se marchara, los Elfos volverían por ella, y él se aseguraría de estar listo para enfrentarlos. Hacerla marchar seria señal de rendición. Y por Asgard, Odin juraba tomar justicia.

—¡ahora es tu prisionera!

Thor… Padre de todo no mostro sorpresa, ya esperaba aquella reacción.

—Déjenos— ordeno el futuro rey.

Por un breve minuto, su mirada se posó en la general de su padre. Con un asentimiento, le hizo saber que tenía su gratitud por haber salvado a su madre. Elis dio un simple cabeceo sin dejar de caminar con el resto del consejo, no quería detenerse hablar con el hijo de Odin. La molestia bulliciosa que se posaba en su pecho podría hacer que se lanzara a golpearlo.

Ante la agitación de Asgard, apenas aquella mañana cruzaba palabra alguna con Odin, y este aparentemente ni siquiera pensaba en explicarse. Estaba siendo paciente; más de lo usual, pero si esto aguardaba más, iba a buscar ella misma respuestas, y estaba segura que a Odin lo pondría furioso que hiciera eso.

Le estaba dando tiempo. Era decisión del rey desaprovecharlo o no.

—Elis— se detuvo ante el suave llamado.

—Mi reina

—creo que ante lo obvio, esas formalidades pueden ser ignoradas, querida

La observo con su sonrisa gentil, y su clara invitación a que le acompañara en una caminata.

—Lo sabía—afirmo— porque no dijo nada antes

—Tenía la errónea idea de que mi hijo esperaba el momento indicado para decirme que soy abuela— estrecho sus manos— eres mi nieta— afirmo sin apartar la vista— y lamento mucho que tu herencia te cause problemas.

—¿todo esto es por ser mitad Midgardiana?

— ¿es lo que mi terco esposo te ha dicho?

—No— respondió sencillamente— pero parece lo más elocuente.

La reina tomo su rostro. Había magia pura fluyendo por sus venas, podía ver el poder al que Odin se refería, pero seguía sin explicar sus dudas por aquel destino al que su rey hacía referencia. ¿Qué largo sendero era el que su nieta tendría que recorrer? Jamás había visto a su esposo tan necio a cumplir premoniciones del futuro.

—Habla con Odin— le rogo en un susurro— él puede aclarar todas tus dudas.

—lo hare— prometió con solemnidad— pero debe ser el quien dé pie a esa discusión, no pienso clamar por respuestas.

— No podría estar más de acuerdo Elis— respondió con una suave sonrisa,

—Isabella— musito inquieta por su repentino impulso— Isabella, es mi verdadero nombre— estrecho suavemente las manos del único contacto familiar que tendría por un tiempo—me retiro mi reina. Tengo algunos deberes que atender.

Frigga le vio dar media vuelta sin mirarle a los ojos.

— Es un hermoso nombre— comento mientras la observaba caminar — casi tan bello como el rostro que espero algún día admirar.

Un imperceptible asentimiento fue lo único que recibió, pero fue lo suficiente para hacerla sonreír con esperanzas. Tenía fe en que al final todo se solucionara de manera favorable.

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Heimdall la había interceptado, casi lo ignoraba a pesar de sus disculpas. Sin embargo fueron las siguientes palabras las que hicieron magia en ella, y le impidieron dar media vuelta.

—Jane Foster se encuentra bajo arresto por órdenes del rey.

Odin no le estaba dando razones para ser leal, así que le resulto bastante fácil decidir cuando Heimdall le ofreció alta traición. Para su frustración, Thor estaba a cargo de la misión. Si bien en aquellos momentos era intolerante a la mera presencia del dios, no dejaría que aquello afectara el rescate de su madre, y su fuga de Asgard.

Esperaba por el bien del hijo de Odin que su plan resultara, y su madre se librara de la amenaza que la acechaba.

Como un favor especial le pidió a Heimdall que no le comentara a Thor su participación en aquel embrollo, se encargaría de dispersar a la mayoría de los guardias por otras rutas ajenas a los pasillos que conducían al trono, les daría una ventaja de diez minutos, y solo unas docenas de guardias con los que lidiar para guardar las apariencias.

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Supo de inmediato que estaba en aprietos en cuanto vio despegar la nave mientras algunas columnas colapsaban ante el torpe piloteo de Thor. El plan iba a la perfección, y su futuro inmediato se vislumbraba gris. Si Odín era el Rey perceptivo del que se vanagloriaba Asgard, se daría cuenta que había metido mano en la huida de Thor y su madre junto con el demente de Loki.

Sus predicciones no se hicieron esperar, un par de guardias le informaron que el rey requería su presencia. En su marcha vio a los tres amigos de Thor salir del trono, al parecer les había tocado la primera catedra.

—¡hey¡— regreso a ver a la única mujer del grupo de amigos— ¿tú eres Elis? ¿La general de Odin de la que nadie para de hablar?

Isabella enarco una ceja ante el tono altanero que destilaba.

—Depende— respondió vagamente— ¿Por qué deseas saberlo?

—Pelea conmigo— demando— quiero ver por mí misma si haces honor a tu título.

—Sif…— musito Frandal con advertencia— no te recomiendo…

—en tres días, fija el lugar, me da igual donde sea.

Contesto con voz cansina, a diferencia de la confianzuda sonrisa que se plantó en los labios de lady Sif ante la posibilidad de demostrar que su fuerza era más veraz de la que se parlotea sobre Lady Elis. Después de todo era parte de la guardia, pocos eran los generales que podían hacer frente a los guerreros bajo el mando de Odin, y Elis solo había obtenido su título recientemente.

—En el ala sur, a un costado de las caballerizas— declaro sin titubeos— al amanecer.

—hmm— asintió sin perder su temple— hasta luego.

Frandal solo pudo negar con pesar mientras Volstagg reía sin miramientos. Ambos habían estado presentes cuando Elis enfrento al resto de los generales uno por uno, y todos a la vez, apenas se habían perlado de sudor para cuando sometió al último de sus contrincantes. Frandal solo podía pensar en un digno contrincante para la bella general de Odin, y definitivamente no era Sif , solo Thor parecía el más apto para darle batalla a Elis.

Mientras tanto Isabella escuchaba como se cerraban las puertas detrás de sí. La habían citado en una sala privada, en la que basto unos segundos para detectar la presencia de Odin, quien se erguía imponente y sereno frente a ella.

Le escucho dar un golpe en el suelo con su lanza, un rápido destello recorrió la habitación y se disipo entre las paredes.

— Ahora nadie podrá escucharnos— declaro demasiado tranquilo para su gusto — creo que no es necesario preguntar, pero de igual forma lo hare ¿infligiste mis órdenes y ayudaste en el escape de Jane Foster?

— Creo que no necesito contestar— soltó mordazmente — tú, por otra parte, necesitas decirme el verdadero motivo por el que no me enviaste de regreso a Midgard.

— Cuida tu tono— advirtió con seriedad — ahora eres una ciudadanía de Asgard, y sigo siendo tu rey.

— No hay lealtad para las mentiras— contraataco sagazmente.

—¡¿mentiras?¡— exclamo con incredulidad— te dije la verdad cuando llegaste aquí, si regresas a Midgard solo pones ese reino en riesgo. Tal vez omití información deliberadamente, pero no por razones egoístas como las que estás pensando.

—¡dijiste que me buscaban¡— recordó con rabia— ¡pero algo me dice que mentiste cuando dijiste que no sabias el motivo por el que me seguían¡

—Y en su momento no lo sabía— replico solemne — una semana después de tu llegada obtuve esas respuestas.

—Dímelas— demando

—Bien— acepto sin más — sabía que te buscaban, mientras estuviste en Midgard hice lo posible para ocultar tu presencia, use magia para borrar las huellas que tus poderes dejaban, pero fue una cuestión de mera suerte que un detector de caza recompensas te detectara. Cuando quedaste atrapada en terreno Chitauri tome la oportunidad para desaparecerte, algunos cazadores creen que estas muerta, sin embargo tu persecutor sabe bastante bien que sigues con vida, pero decidió parar tu búsqueda para enfocarse en las fuerzas que los ligan

—¿a qué te refieres?

—durante tus largas horas de estudios has descubierto los conocimientos del universo, incluido la historia de las gemas del infitnito. El poder de las siete gemas reunidas en un solo ente significaría estar a la merced de ese individuo, quien tendría el control del universo, un portador omnipotente e invencible.

—por eso las gemas fueron esparcidas por el universo— murmuro Elis

—sin embargo hay quienes buscan hacerse de ellas. Pero el más peligro sin duda es Thanos.

— ¿el titán loco? ¿El que se rumora se alió con un radical Kree?

—Si— afirmo en un susurro— y también es él quien te busca.

Isabella se sobresaltó ante la revelación. Thanos había destruido planetas enteros, las historias de sus actos solo eran la triste pincelada del terror con el que dirigía su yugo.

—¿Por qué?

—Hay más en ti que los poderes que heredaste de tu padre— Odin le tomo del mentón— eres la hija de Midgard y Asgard, bendecida por las fuerzas del universo para llevar su legado, mantener el balance de la vida. Eres el único ser en todo el universo que obtendrá los poderes de las gemas, sus fuerzas serán tuyas aunque no las portes, solo bastara el roce con cada una de ellas para que te cedan sus dones.

—hay mas ¿cierto?

—Si— confeso Odin— hay una profecía que Thanos ha tratado de suprimir por años para que no llegue a otros oídos. Ambos están destinados a enfrentarse en una épica guerra, se elegirán bandos, habrá quienes te sigan a ti y quienes luchen por la oscuridad enardecida de Thanos . Mientras él se convierta en el rostro de la muerte, tú tendrás que adoptar el de la vida— el rey de Asgard dio un largo suspiro— Es por eso que te busca, mientras aun eres vencible, y él tiene más poder que tú.

—Se siente como si hubieras tomado todas las decisiones por mí, Odin— dio un corto graznido roto— ¿he de perder todo lo que conozco? ¿Mi familia y mi mundo? ¿Por qué tu decidiste que diera mi vida para detener a un titán loco?

—Sé que te he aislado— en sus ojos no había rastro de la culpabilidad que sentía— pero mientras tu entrenas, Thanos consigue más aliados para aniquilar a cualquiera que se oponga él. Todos los reinos peligran, incluido Midgard ¿piensas dejar que el destruya todas las almas a su paso? ¿Solo porque yo decidí encaminarte a tu destino?

—Sabes que no— musito quedamente— no hay lugar donde permita que eso pase.

—tuve la errónea idea de que serias una debilidad, tu madre es humana después de todo— rio con incredulidad— que equivocado estuve, al pensar que Thor podría ser atacado por la inexistente debilidad de su primogénita. Sé que no te he tratado como la hija de mi heredero, y aunque al principio hice todo protegiendo Asgard, ahora lo hago para ayudarte a cumplir con tu destino, confieso que un poco de mi motivación es porque en tus manos se encuentra la supervivencia del universo, pero créeme cuando digo que lo que más deseo es que salgas airosa de tu lucha.

—ese titán se puede dar por vencido— bromeo sombríamente, un poco dolida por escucharle hablar del riego que le habría creído ser— tal vez sea lo mejor, que nadie sepa que soy tu nieta, y que mi familia crea que estoy muerta. De ser lo contrario Thanos no se mediría para atacar Asgard… y almenos mi familia se ahorra la angustia de pensar si podre derrotar a Thanos.

—Isabella— este volteo a ver a Odin con sorpresa, era la primera vez que le escuchaba decir su nombre— puedo ser un necio, pero quiero que sepas… que estoy orgulloso de que seas mi nieta.

Un cumulo de emociones de las que era ignorante explotaron en su pecho, eran demasiadas cosas que procesar, pero con lo único que pudo enfrentarse fue con la realización de que le tenía afecto a Odin, a pesar de sus mentiras y el temple orgulloso que lo caracterizaba, no podía imaginar no hacerle rabiar con sus tontería y bromas. Hacia unas semanas que se había dado cuenta que sentía la necesidad de recibir su reconocimiento por su buen trabajo, le hacía un poquito feliz cuando él aprobaba sus ideas, pero oírlo escuchar que estaba orgullosa de ella después de los últimos días caóticos… la había tomado por sorpresa.

Lloro sin miramientos. Podía aceptarlo, quería a Odin como una figura paterna, y que fuera su vuelo solo era un bonus.

—No es justo— berreo— ni siquiera me dejaste odiarte un poquito.

Odin sonrió tiernamente mientras la abrazaba. Sabía que Thor no le perdonaría tan fácilmente cuando supiera toda la verdad, pero no había podido evitarlo, a pesar de que trato de tener una coraza fría con Isabella, término por encariñarse con su única nieta. Tal vez Frigga tenía razón, y estaba actuando mal en solo enfocarse en convertirla en una digna contrincante para Thanos. Podía ser que el corazón de oro que tenía fuera la diferencia entre el titán y ella.

—¿Cómo podría remediar tal osadía?— pregunto con diversión— ¿tal vez si te dejo llamarme abuelo?

—¿Enserio?— gimoteo contra su pecho

—Si— asintió con convicción— pero solo cuando no haya nadie alrededor, ¿de acuerdo?

— Esta bien

A veces Odin podía olvidar que su nieta apenas tenía tres años. La edad de un infante, que por la gracia de Yggdrasil había acelerado su crecimiento, solo para estar lista para la batalla que se avecinaba. viéndola llorar podía caer en cuenta que también había perdido su infancia, y todos esos años de diversión que plagaban los primeros años de vida. Pero nada era en vano, cuando todo terminara, remediaría aquello que fuera pertinente… empezando por decirle la verdad a Thor.

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Lamento mucho no haber contestado a los reviews del capítulo anterior, pero si lo hacía, hubiera tardado más en actualizar. Debo confesar que estos últimos meses no han sido del todo agradables, han pasado muchas cosas que me han bajado el animo. Sin embargo hoy por fin encontré la motivación para terminar este capítulo.

De antemano una disculpa por errores gramaticales y demás. En serio necesito conseguir un Beta, no sé por qué no lo hago… bueno si se, tardaría más en publicar XD mejor lo reedito cuando termine la historia :3

Muchas gracias por sus Reviews, alertas, y favoritos. Me hacen felices en días oscuros