El error en la matrix persiste al menos para mí :( y en mi afán porque escuchen mi elegía escribo como loca, para que al menos, un capítulo tenga su alerta jaja a este paso la terminaré sin que la mayoría se entere(?)
Agnosia
Capítulo 6
«Clarividencia»
Vestida con una simple bata de hospital hasta media pierna y una identificación atada en la muñeca, Ino revoloteó como una loca por la habitación en que la habían encerrado. La rubia estaba consciente que la habían llevado al área siquiátrica y le habían asignado una habitación especialmente diseñada para que los sensores como ella no tuvieran manera de saber lo que acontecía en el exterior, ni pudiera comunicarse con el exterior mediante sus poderes psíquicos. Tampoco podía tratar de localizar a Inojin.
Cuando estaba a punto de perder la razón, la puerta al exterior se abrió y dejó ver a Sakura, que traía una caja con un par de utensilios de aseo. Su cara, sin embargo, no transmitía buenas noticias.
—Te traje un par de cosas —comenzó diciendo mientras se acercaba, asegurándose de cerrar la puerta hermética para que Ino no tuviera tiempo de reaccionar—, Sai me comentó que tu cabello estaba perdiendo brillo y pensé que podríamos intentar arreglarlo un poco.
—No quiero nada de eso, ¡sácame de aquí! —Realmente parecía una loca—. No entienden, necesito salir y traer de vuelta a Inojin.
Sakura se encogió de hombros, poniéndose seria.
—Sabes que no puedo hacer eso, Ino —le dijo—. Nos mentiste, nos ocultaste la verdad…
—¡No sabía cómo reaccionar…! ¡Yo…!
—Perdimos tiempo, si tan sólo nos hubieras informado antes… —Ino la interrumpió con un manotazo que aventó la caja al suelo.
—Nadie más que yo puede hacer algo para remediarlo. Nadie sabe lo que yo o Inojin podemos hacer con la mente…
Sakura frunció los labios, intentando controlar el enojo que estaba floreciendo en su interior.
—No puedo hacer nada, Ibiki lo ha ordenado —dijo y aunque le costara, admitió lo peor: —Y Sai está de acuerdo.
Ino se sobresaltó.
—¿Sai…?
—¿Realmente no recuerdas nada de lo que hiciste la noche que apareciste en la habitación de Inojin?
La florista quedó muda, era verdad que no lo recordaba, pero ya que había mentido antes era difícil que ahora le creyeran. Sakura se la quedó mirando un momento antes de pedirle que la acompañara hasta una pantalla que estaba adosada a la pared, a un lado de la puerta. Tecleó una contraseña, luego otra, y accedió a un video de las cámaras de seguridad. Era de noche y lo que parecía ser la antigua habitación de Ino, el día en que había caminado sonámbula hasta la habitación de su hijo.
Al principio se la veía acostada y de un momento a otro, se incorporó de la cama, se quitó sin cuidado los cables que la mantenían conectada a las máquinas que la monitoreaban, y se levantó torpemente. Se paró largo rato mirando la pared, si no fuera porque Sakura adelantara el video estarían observándola inmóvil varios minutos.
—Estás hablando con alguien —le dijo su amiga, apuntando con un dedo la imagen borrosa de su boca en el video—. ¿Recuerdas algo de esto?
Ino negó con la cabeza, sin dejar de mirar la imagen, aterrorizada.
El video prosiguió con la rubia saliendo de la habitación con la torpeza de un ciego y Sakura apagó el aparato cuando la imagen sólo mostraba la habitación vacía de Ino.
—¿Qué está pasándome? —exclamó la rubia mientras se ponía a llorar y se dejaba caer en los brazos de Sakura—, ¿qué hay de malo conmigo?
—No hay absolutamente nada malo, Ino —dijo la del cabello rosa, obligándola a levantar la cabeza—, llegaremos al fondo de eso, ¿está bien? —Ino asintió con la cabeza y los ojos inyectados en sangre—. ¿Dónde está Inojin?
La pregunta que siempre le formulaban y nunca podía responder…
—No lo sé…
—Debes pensar —ordenó Sakura—, debes recordar. ¿Quién es ese hombre que te habla?
—No lo sé.
La pelirosa suspiró, sabiendo que no podría sacarle más información de la que Ibiki había sacado, por lo que decidió dejar su visita hasta ahí. Le acarició la mejilla a la rubia y se despidió escuetamente, prometiendo que volvería a verla pronto.
Ino se quedó al centro de la habitación, erguida, seria, mirando hacia la puerta.
—No te preocupes —dijo Ino al aire—, no le dije nada.
Sai apenas sintió cuando entraron en la habitación de su hijo.
—Choji —dijo Sai, levantándose del asiento tan rápido que se sintió mareado.
—Los niños querían ver a Inojin —respondió el hombre robusto dejando pasar a su hija y a Shikadai, quienes se encaramaron cuidadosamente sobre la cama para ver a Inojin de cerca. Sai los miró con una sonrisa fatigada y volvió a sentarse malamente sobre la silla.
—¿Siente dolor? —preguntó Chocho con su voz aguda e inocente.
—Parece que estuviera durmiendo —dijo Shikadai—, ¿sientes dolor cuando duermes?
—No —respondió ella, suspirando.
—Cuéntenle lo que ha sucedido en la academia —les sugirió Choji con una sonrisa amable—, seguramente Inojin puede escucharlos —dijo con optimismo y Sai sintió una puntada en el corazón. Desea con todo su ser que aquello fuera verdad.
Chocho miró a su padre con sorpresa y se acercó a Inojin para que él le escuchara bien.
—El maestro Aburame nos dio el día libre hoy a mí y a Shikadai para verte —le dijo—, por eso vinimos ahora. Creo que había un examen hoy, ¡nos salvamos!
—No diría eso si fuera tú, Chocho —dijo Shikadai—, Inojin tendrá muchos exámenes que hacer cuando vuelva. No me gustaría estar en su situación.
En la inocencia de los niños no cabía la posibilidad de que Inojin no despertara y estaban seguros de que terminaría de dormir y volvería todo a la normalidad.
—Él estará bien —susurró Choji al otro padre cuando los niños estaban entretenidos hablando con Inojin, incapaces de sentir miedo de su condición—. Lo siento en mi corazón.
Sai lo escuchó claramente pero hizo caso omiso a su muestra de aliento.
—Deberías ir a descansar —propuso tras una pausa Choji, entendiendo el mutismo de Sai—, yo podría quedarme a…
—Estoy bien —lo interrumpió él, cansado de que todos lo hicieran a un lado de la situación—, deseo quedarme aquí hasta que despierte.
Choji asintió.
—Si necesitas cualquier cosa…
—Está bien.
Las máquinas que monitoreaban las lecturas cerebrales de Inojin comenzaron a mostrar cierta interferencia en sus pantallas, mientras que un leve temblor empezaba a sentirse tenuemente bajo sus pies.
—¡Yo no hice nada! —exclamó Chocho saltando lejos de la cama y levantando las manos demostrando su inocencia. Shikadai dio dos pasos hacia atrás igual de asustado que la niña. Sai se incorporó del asiento con tanta rapidez que éste salió expelido, rebotando ruidosamente en el suelo.
—Vengan aquí —les dijo Choji y los niños corrieron hacia él para escudarse tras sus enormes brazos. Choji retrocedió con ellos hasta dar con la pared y rápidamente la habitación se llenó de gente en batas blancas.
—¿Qué está pasando? —lloriqueó Chocho cuando vio que en el pasillo mucha gente se estaba acumulando como si estuvieran desorientadas.
—No es Inojin, son las máquinas… —murmuró Sai cuando los médicos comprobaron la estabilidad de su hijo. Todas las máquinas estaban fallando.
El pálido se encaramó hasta su hijo para tomarle la mano cuando el temblor se sintió más fuerte y un sonido agudo y bastante desagradable comenzó a resonar por todo el hospital. Los presentes se quejaban tapándose los oídos y muchos intentaron alejarse, pero no era efectivo. Estaba en todas partes.
Inojin arrugó la cara como si quisiera llorar.
—Inojin…
—Madre —susurró apenas en un hilo de voz y sangre corriéndole por la nariz.
Sai abrió los ojos a más no poder y de pronto tuvo una corazonada que lo instó a salir corriendo por la puerta. Oyó que lo llamaban para que volviera pero ya nada podía detenerlo. Subió a toda velocidad por las escaleras hasta donde estaba el área psiquiátrica en busca de su mujer. Su sorpresa fue infinita cuando el sonido agudo fue más insoportable que en la habitación de Inojin y sus orejas comenzaran a sangrar.
Sufriendo a regañadientes, Sai siguió corriendo hasta que el dolor lo hizo caminar y luego detenerse. Apretándose las orejas, el artista pegó un grito antes de obligarse a continuar hasta la habitación en la que tenían confinada a la florista. No fue extraño que los guardias de ese sector estuvieran desmayados.
Hurgó en los cuerpos de los hombres caídos en busca de la llave magnética y abrió la puerta hermética con mucha torpeza. Ino estaba al centro de la habitación, de cuclillas, y la cabeza gacha.
—Ino —la llamó con todas las fuerzas que tuvo en ese momento pero la mujer lo ignoró—, por favor.
Llegó hasta ella gateando y la tomó en sus brazos para verle la cara. Sus ojos estaban abiertos pero ella no veía nada, sus pupilas estaban totalmente dilatadas.
—Ino —volvió a decir, zamarreándola y limpiando la sangre que se derramaba sobre sus labios—, despierta. Despierta.
La rubia parpadeó un par de veces antes de reaccionar y cuando volvió en sí, comenzó a gritar y a dar bocanadas de aire exageradas. El sonido agudo había desaparecido y Sai sintió el dolor de volver a escuchar el silencio.
—¡Inojin…! ¡Necesito…!
—¿Qué pasó? —quiso saber Sai, implorándole a su esposa que fuera cuerda con el sonido de su voz, pero ella parecía estar aterrada.
—No puedo encontrar a Inojin encerrada aquí, ¡no puedo salir! —Sai no la comprendía—. ¡Él…!
—¡Quién!
—Él quiere a Inojin, está confinado en otro lugar y no tiene un cuerpo…, quiere a Inojin.
Nota de la Autora: Ahora si que el fanfic se fue al manicomio por lo bizarro jaja entiendan que es mi respuesta a la falta de un arco de Ino (o Inojin, espero que lo usen) que explote de forma alocada su telepatía y poderes mentales. Osea, hello(?) Salvó al ejército completo del rayo letal del monstruo feo de un ojo de Obito al entrar en su mente y desviar el ataque (Y la hizo la segunda persona que más salvó vidas por eso mismo, después de Naruto, si no me equivoco feo); salvó a Choji antes que Shikamaru pudiera reaccionar cuando se enfrentaban a dark(?) Asuma; no contentos con eso pudo conectar telepáticamente al ejército para que usaran ciertos sellos al unísono; Hiashi Hyuuga la halagó cuando combinaron su shintenshin con los Hyuuga; Inoichi mismo dijo que ella había logrado ser mejor que él con el shinenshin... Y me van a decir que ella no puede tener su propio arco argumental tipo dark fenix de X-men? Ya, quizás no dark fenix pero sólo fénix :D sólo le falta su telekinesis y es toda una Jean Grey jaja *Fin del descargo*
Como ya dije arriba, como los dos capítulos anteriores se actualizaron sin anunciarse, escribo para intentar ver si el error se solucionó ajaja ahora lo estoy dudando pero al menos estoy aprovechando el impulso de escribir mucho y hasta logre terminarla en estos días... Oh, no, me acabo de tirar una maldición y no lo haré(?) nunca cumplo con lo que digo ajajaja
Gracias a smex-yui28 por tus bellas palabras y ser tan rápida para leerme siempre :) Ya se les ocurre más o menos quién puede ser el "amigo" de Inojin?
Nos vemos en la siguiente actualización, quizás, la última de esta historia :D
Besos, RP.
EDITADO: Después de leer el capítulo me encontré con que escribí "ojeras" cuando quería decir "orejas" jaja espero que hayan captado mi error :P
