Era una nueva forma de ver el mar, aquella marea azul se movía de forma tan estrepitosa como lo haría en medio de una temible tormenta, pero no era el viento quien controlaba el movimiento, aquello estaba vivo. Contar cada uno de los Tentacool que reptaban entre la arena y se dejaban llevar por la marea les hubiese llevado todo el día.

Y en algún lugar de ese inexplorado océano debían encontrarse sus pertenencias.

La señorita de Petalburgo no tenía las agallas suficientes como para darse una 'zambullida' en aquellas 'aguas', pero teniendo a sus pokémon era una historia diferente; ellos le enfundaban confianza en sí misma, como si mediante sus habilidades ella pudiera hacer cualquier cosa. Por desgracia, sus pokébolas se encontraban con el resto de sus pertenencias y en su mano sólo llevaba la de Blaziken, quién se encontraba tomando el sol a su huida de la bahía y que con dificultad pudo llamar de regreso mientras corría por su vida. Harley por su parte, contaba con Cacturne, al que prácticamente tomó entre brazos al momento de salir huyendo. Definitivamente no tenían el mejor repertorio para enfrentarse a un ejército de medusas agua/veneno.

—Son demasiados, ¿cómo se supone que encontremos nuestras cosas? Creo que si queremos salir de esta debemos… trabajar en equipo.

Esperaba una rotunda negativa de su parte, mas no dijo nada. Era casi como si se lo estuviese pensando con detenimiento, su mirada estaba fija en aquellos seres azules y no dejaba de morderse el labio inferior. Algo tramaba y esperaba que, con suerte, no fuese algo en su contra.

Puso su mano sobre el hombro de la pequeña. Sonreía de lado a lado.

—¡Por supuesto! ¡No podía esperar una respuesta menos brillante de mi terroncito de azúcar! — ¡Y ahí íbamos una vez más con eso! ¿Era necesario ponerle un letrero con luces de neón con la frase "¡NO ME TRAGO TUS CUENTOS!" para que entendiera? —Y por ello, —dijo esta vez poniendo su otra mano sobre ella y dejándola con los ojos abiertos— vas a hacer todo lo que yo te pida. ¿Entendido?

—Harley… así no es como funciona el trabajo en equipo. —Tragó saliva, la verdad era que esa clase de comportamiento le ponía los pelos de punta.

—Oh vamos, sé perfectamente cómo funcionan estas cosas: uno piensa y el otro trabaja. Obviamente seré yo quien planee todo y tú quien se encargará de las cosas de fuerza bruta… ¿No te parece que formamos la combinación perfecta? —Tan claro como el agua y el aceite.

—Esto va a salir terriblemente mal.

—¡Osea hello! —Odiaba cuando usaba su jerga para hablar—Sé perfectamente lo que hago, mira. ¡Cacturne, usa 'esporadragón' y luego 'misil aguja'!

El cactus espantapájaros salió de su pokébola de forma sombría como solía hacerlo en sus presentaciones. Extendió sus brazos y comenzó a girar, era una danza macabra de la que salían bolitas de algodón, era un contraste interesante que pudiese salir algo tan bello de algo tan tétrico. Cuando hubo un buen número de ellas, de sus pinchos salieron flechas a toda velocidad quebrando en miles de fragmentos las esporas suspendidas en el aire. La fuerza del impacto y la brisa del mar hicieron el resto del trabajo. Ahora, el ejército del mar se encontraba aletargado.

May estaba completamente asombrada por la hazaña, ni siquiera su última presentación le pareció tan singular y aunque se trataba de un combate real, su manera de manejarlo era la misma que en un concurso. A veces odiaba aceptarlo, pero Harley era un rival digno de admirar… y de temer.

—¿Lo vez, cariño? Ahora esas bolsas apestosas de agua son mucho más lentas, no te darán demasiados problemas si los atacas.

¡Hasta le daba la impresión de que en verdad sabía lo que estaba haciendo! No quedaba de otra más que proseguir con el "plan".

—De acuerdo. ¡Blaziken, lanzallamas!

No quiso quedarse atrás, llamó a su pokémon con el mismo estilo en que solía hacerlo en las rondas preliminares. El gallo salió rebosante de energía, aspiró fuertemente y de su pico salió un poderoso torrente de fuego. Sabía que sería un poco efectivo, pero si tenía suerte podría quemar a un buen número de ellos para hacer las cosas más fáciles.

—¡Qué rayos crees que haces! —No entendía a qué venía el regaño, ¿no acababa de mencionar el uso de la fuerza bruta? —No sabemos con exactitud en dónde están las cosas, si usas lanzallamas a lo tonto, ya puedo irme despidiendo de mis… digo, de nuestros listones.

Había dejado entrever sus egoístas intenciones, pero estaba en lo cierto, no podían arriesgarse a tanto mientras no tuvieran de regreso sus pertenencias.

Las primeras hileras de Tentacool atacaron usando pistola agua, May todavía se encontraba digiriendo la situación y no le quedó más remedio a Cacturne que usar los pinchos de sus brazos como enormes cuchillas para contrarrestar el ataque. La chica del bañador rosa agradecía que al menos sus pokémon fuesen atentos y considerados, pero a él no le hacía ninguna gracia ver a su pequeño exponiéndose fortuitamente a los ataques.

May ordenó a su pokémon realizar una serie de ganchos altos, claro, con una ligera variación: primero se encargaría de acumular fuerza y barrer con una gran cantidad de medusas, y cuando tuviera a varias… ¡Para arriba! Por su lado, Harley le pidió a su tenebroso amigo realizar una serie de energibolas y repetir la estrategia del misil aguja. Si bien es cierto que se trataba de un ataque de buena potencia y que al fragmentar su poder destructivo disminuía, seguía siendo lo suficientemente poderoso como para atacar a un buen número de contrincantes y despejar el camino desde una distancia considerable para evitar el mayor daño. Cacturne no era la opción ideal para un combate de uno a muchos, ni tampoco lo era Blaizeken, pero improvisar era la única forma de ganar.

¿Estaban… trabajando en equipo? ¿Era eso posible? Navidad se había adelantado porque aquello tenía que ser un milagro, era un evento mágico…

Blaziken se estaba agotando demasiado rápido, después de todo un buen número de pistolas de agua le habían acertado y a ese paso no iba a resistir mucho. Para empeorar el asunto, más Tentacool estaban saliendo del mar.

—¡Harley, pídele a Cacturne que ayude a Blaziken, lo tienen rodeado! ¿Uh? ¿Pero a dónde se ha metido?

—¡Mis cosas! —Oyó gritar, miró a su alrededor y pudo ver una pila de Tentacool noqueados y junto a ellos al coordinador de Portual dando saltitos y moviendo la cadera como si estuviera bailando… algún día reprimiría dicha escena de su mente.

—Si encontraste NUESTRAS pertenencias, ¡lanza mis pokébolas! —De nuevo no obtuvo respuesta, después de todo estaba demasiado ocupado besando su cajita de listones. Blaziken también se distrajo con ello y cuando nuevamente fue consciente de lo que pasaba… ¡Un Tentacool bastante más grande se le fue encima usando restricción! Y en una fracción de segundo, ya tenía toda una armada encima. Su dueña lanzó un grito de horror y se arrojó sin pensarlo mucho al rescate de su pokémon.

Las cosas que nacen del corazón muchas veces se hacen sin pensar. A veces, las cosas que se hacen sin pensar se pagan caro. Los Tentacool la tenían rodeada a ella también mientras la arrastraban lentamente al mar…

Y ella gritó su nombre. Y ella imploró por su ayuda.

Pero él estaba en su pequeña cima, con todo lo que necesitaba: sus listones, sus pokémon y una competidora menos.

Su última lágrima se fundió con las millones de gotas del mar.

Abismo. Todo estaba oscuro. ¿Por qué pensó que algo iba a cambiar? ¿Por qué por momentos deseaba mantener la esperanza de que él no era la persona más horrible que hubiese conocido jamás? ¿Qué había hecho para merecer tan cruel destino? ¿Era su culpa? Ya no importaba, no iba a salir de esa, su pokémon no podía hacer nada, ella no podía hacer nada…

La octazooka, al menos, pudo despejar a los Tentacool que la rodeaban.

Algo la sujetó, no se sentían como esos fríos tentáculos, ¿sería su ángel de la guarda quien la rescataba de las garras de la muerta? O por el contrario, ¿se trataría del guardián del inframundo que venía a reclamarla?

Respiró, estaba en la superficie una vez más. Estaba viva. Y algo, o alguien, no dejaba de repetir su nombre. Cuando recuperó la visión, lo primero que notó era que su Blaziken se encontraba flotando junto a ella, lo segundo era que estaba siendo sujetada por un Octillery, y al final…

El pokémon acuático nadó hasta la orilla. Jamás se había sentido tan aliviada por pisar suelo firme. Sacudió su cabeza y escupió un poco de agua. Aún tenía un zumbido en sus oídos, pero no era producto de su inmersión… era el resultado de la batalla que libraba en la bahía… ¡Todo el equipo de May se encontraba luchando contra los Tentacool! Y casi en la retaguardia había otros combatiendo: Banette, Jumpluff, Cacturne, Gastrodon y un Grandbull al que nunca había visto. Y sobre la franja que divide a la tierra del mar…

—¡Escúchenme bien, asquerosos sacos venenosos, nadie, pero absolutamente NADIE se mete con MI galletita de jengibre…!

Ok, ahora sí estaba segura de que si no había muerto estaba en coma y que absolutamente todo lo que pasase a continuación era cosa de un delirio. Si no ¿de qué otro modo alguien como Harley diría algo así? Es más, ¿por qué la hubiera salvado en primer lugar si su único objetivo era deshacerse de ella? Lo peor es que era la segunda vez que pasaba.

A no ser que…

No, no había modo de que… ¿O sí? ¡No, era el coma, era el coma!

—¡…Porque sólo YO me puedo meter con ella! ¡Me oyen! ¡Si va a ser feliz va a ser POR MI y si va a llorar va a ser POR MI! —Volteó un instante y lo que encontró fue a una May completamente pálida escupiendo espuma por la boca… "¡Oh My Arceus!" Corrió a toda prisa hacia ella. —¡Mielecita, despierta! ¡No te vayas a morir!... no aún… coff… coff…

De no haber por la última frase, tal vez y sólo tal vez, como si se tratase del sueño de un novelista amateur, aquel acto de heroísmo le hubiese parecido… romántico.

Frente a él tenía a una mocosa convaleciente y a sus espaldas… el rey del mar había vuelto a emerger para castigar a los insensatos que habían osado meterse en sus dominios y perturbar la paz de su reino. Alzó su gigantesco tentáculo y con toda su ira arremetió contra los humanos. Una gran nube de arena se levantó en el acto… ¿Habría funcionado?

Casi, unos cuanto centímetros más a la derecha y hubiera asestado de lleno, aunque eso no implicaba que la onda expansiva no hubiese causado un daño de consideración, pero no le era suficiente.

—¿Estas bien?

—S… Sí…

—¿En verdad no estás herida?

—No… tú me has salvado…

—No puedo permitir que te hagan daño…

—Yo tampoco quiero que te lastimes… soy tan débil…

—No, eres muy fuerte May, tú me infundes fuerza… tú… May…

—Sí…

—May…

—… Drew…

Una serie de bofetadas la trajeron de vuelta a la realidad.

—Cosita linda, quiero que sepas que en fondo… muy en el fondo… esto me duele más a mí que a ti… —Actuaba igual que su Wigglytuff usando 'doblebofetón'.

Un 'puño certero' se estrelló en su rostro, y esta vez no fue por parte de Blaziken. El chico vanidoso no pudo más que gritar que le había desgraciado su hermoso rostro. Pero no era momento de armar otra escenita, tenían un gran problema a sus espaldas y si no lo combatían, sería el fin de ambos. Al notar lo que estaba pasando, los pokémon del coordinador corriendo hasta él, casi apartando a May del camino. Casi se suelta a llorar en un abrazo grupal.

—¡Oh, chicos! Ustedes siempre se preocupan tanto por mí… ¿Pero están bien? ¿No están heridos? ¿Banney, Jumppy, Gastrody, Octy, Grandbully, mi querido Cacturne…? —Sus compañeros estaban dispuestos a luchar por él, pero no lo deseaba, no quería causarles daño innecesario.

Los actos de Harley siempre le parecieron un gran enigma y no dejaba de sorprenderle que una persona tan insensible ante el dolor de los demás, alguien que no dudaría en usar a otras personas para sus sucios propósitos pudiera tener un lado tan cariñoso y desinteresado hacia sus pokémon, ¡hasta parecía una persona completamente diferente! Pero ahora que lo pensaba, siempre había sido así; aquel abrazo le pareció tan sincero que por un instante se acordó de Ash y Pikachu, ¡amigos inseparables, dos cuerpos y un sólo corazón!

Tal vez… la razón por la que no había mandado a combatir a Cacturne con todas sus fuerzas y de manera directa era, además de usarla de carne de cañón… -¡Vamos! ¡Era ingenua pero no tanto como para no ver una negra intención ahí!- Era la de evitar que su pokémon sufriese demasiado daño. Por ahora prefería dejar eso como una hipótesis y no como un hecho.

Pero mientras él vivía un momento telenovelesco, eran los pokémon de May quienes se enfrentaban a la fiera.

—¡Ey! ¡Un poco de no me vendría nada mal!

Tenía sus cosas de vuelta, tenía a sus compañeros y al menos ella no estaba ahogándose en el mar. ¡Al diablo con el Tentacruel! Lo que quedaba era huir a toda prisa. El problema estuvo en cuanto intentó ponerse de pie… nuevamente el maldito dolor. Sí, era verdad que estaba mucho mejor que hacía dos días, pero también era cierto que el último impacto alcanzó a golpearlo. Ellos notaron la convalecencia de su amo y su alma comenzó a arder clamando venganza, al fin y al cabo algo debían tener en común.

Fue la mano de May quién le ayudó a ponerse de pie.

—Luchemos juntos.

Realmente no lo deseaba, pero ahora que lo pensaba… ¡Qué se creía ese ceviche sin procesar! Tenía que darle su merecido y además… había un brillo especial en esos zafiros; era, tal vez, el momento que llevaba esperando desde que puso su plan en marca. Su victoria personal estaba más cerca.

Tomó su mano, haciéndole creer que en verdad estaba de su lado. De hecho, por una cosa de nada, él también se lo creyó.

La verdadera batalla estaba por comenzar.

Aún quedaban Tentacool desperdigados por el lugar. Cleffa probó suerte con 'metrónomo' ¡y la obtuvo! Un viento salido de la nada se llevó a un buen par de ellos muy lejos de ahí. Glaseon no jugó a las cartas con su suerte, usó 'ventisca' para dejar inmovilizados a sus oponentes. Octillery atacó en una zona poco profunda para evitar que llegaran los refuerzos. Hippodown temía llevarse los 'hidropulsos' de las medusas de mayor nivel pero hizo lo que pudo para enfrentarse a las pequeñas. Jumpluff sobrevoló por toda el área arrojando paralizante y algunas medusas cayeron al contacto, mas otros regresaron al mar para evitar el efecto de las esporas y contraatacar; la brisa del mar le ayudaba a esquivar los misiles aguja pero no será así para siempre. Blaziken se encontraba descansando en su pokébola.

Las medusas atacaban con todo lo que tenían en su repertorio: 'pistola de agua', 'hidrobomba', 'restricción', 'rayo burbuja', 'bomba lodo', 'picotazo venenoso' o 'supersónico'. Buena parte de los compañeros de May no tardaron en caer presas del agotamiento.

—¡Beautifly, 'viento plateado' y 'remolino'! —La mariposa sacudió sus alas libertando un polvo plateado y una serie de ráfagas que formaron el remolino.

—Bien, si eso no fue suficiente, es hora de ponerle fin a esto. ¡Banny, usa rayo! —Despareció y volvió a reaparecer como espectral visión ante el soberano marino y comenzó a reír, aquel gigante no pudo evitar sentirse intimidado ante la locura del fantasma. Su rostro se iluminó y pronto lo haría su cuerpo entero… ¡Una luz fue lanzada a lo alto! Pero no cayó sobre él. El rayo aterrizó en el ahora huracán plateado creando un gran ataque combinado... ¡Y directo sobre él! El tirano del mar se hundió como bote a la deriva.

¿Lo... lo habían conseguido? ¡Y fue uniendo sus fuerzas! A May no le importó y saltó de alegría... ¡Hurra! Estaba tan feliz que ni siquiera le importó darle un amistoso abrazo. Había sido tan espontaneo que no dudó en apartarla de su lado a toda costa.

Hubo un estruendo.

¡Una gigantesca ola arremetió contra la tierra! Banette y Beautifly fueron lo suficientemente rápidos como para esquivar el 'surf'; sin embargo, la pequeña Cherrim de May se encontraba agotada muy cerca de la orilla, parecía que la corriente se llevaría a la pequeña flor, tenía mucho miedo… mismo que desapareció al verse sujetada en los brazos de Cacturne.

Cherrim lo contemplaba mientras atardecía, había usado los pinchos de sus brazos para aferrarse a la tierra firme. Y como si fuera poco, ahora estaban rodeadas por medusas que emergieron con el ataque. Cacturne se enfrentó uno a uno contra ellos, parecía como si blandiera una espada... ¡Era el héroe del crepúsculo! El rubor de sus pequeñas mejillas se perdía en el cielo teñido de rojo. Si él luchaba, todo estaría bien…

¡'Hidrobomba'! El fortísimo ataque salió de las profundidades y fue directo contra Banette, no tuvo modo de esquivar un ataque de esa magnitud, su cuerpo quedó atrapado en la corriente de agua y fue a estrellarse en una formación rocosa. El corazón de su amo también recibió la fuerza del impacto. Corrió hasta su compañero, estaba completamente noqueado, lo sujetó entre sus brazos con la sutileza de siempre. May no tardó en unírsele pero no escuchaba nada de lo que le decía. Cacturne no iba a dejar las cosas así y se lanzó con todo, cobraría venganza…

¡'Puya nociva'! El golpe le dio justo de frente. Lo miró, Tentacruel lo disfrutaba, enterró lo más que pudo su tentáculo envenenado en el cuerpo del pokémon planta.

Cayó.

Como cayeron las lágrimas de Cherrim.

Como moría la poca cordura de su amo.

Harley caminó entre penumbras, con la mirada vacía…

—Cacturne…

El resto de sus pokémon acudieron…

—Cacturne…

Cherrim intentaba darle ánimos, aun no perdía la conciencia de todo. La mirada de las flores del desierto no es lo que uno desearía ver si no buscas emociones fuertes, pero para la pequeña flor de cerezo, era la mirada del guerrero valiente que no temía arriesgarlo todo por salvar a aquellos que ama. Era mejor que no se enterara que para ese momento estaba lo suficientemente envenenado como para sólo ver manchas de colores.

Pero el aroma de su dueño era inconfundible como lo era su voz, también lo era la sensación de su mano tocando suavemente su brazo.

—¡Todos… ataquen! —La primera indicación fue casi un susurro, pero la segunda vez que lo repitió era una orden, los pokémon dudaron pero cuando lo gritó la tercera vez no les quedó de otra más que obedecer.

Había perdido el control.

Era diferente a las otras veces… y a la vez le resultaba familiar. May sabía que su nivel era bastante alto, y en varias ocasiones había sido capaz de ganarle, pero siempre era lo mismo… ¡Cómo no se había dado cuenta! Se acordó de su primera derrota en Wisteria: Octillery usó descanso para reponer energía pero eso le costó varios puntos, y cada ataque resultaba en un golpe no sólo para el pokémon, pero pudo resistir el ímpetu de querer acabar con todo en el acto, mantuvo la cabeza y el corazón bien fríos y en el momento oportuno… atacó. Y así habían sido las otras derrotas. Resultaba curioso que alguien que era tan buen mentiroso fuese tan malo para ocultar sus verdaderas emociones.

—¡No debe quedar en pie: Jumpluff, 'acróbata'; Gastrodon, 'bomba lodo'; Granbull, 'mordisco'; Octillery, 'doble rayo'! ¡Ataquen sin piedad! ¡No quiero que esa cosa siga existiendo!

No había ni estrategia ni elegancia en ello, sólo estaba atacando a lo bestia; lo movía el rencor y la venganza, en ese estado ni siquiera pudo sentir a la pequeña tomándolo por la espalda.

—¡Harley, por favor contrólate! ¡No vas a ganar nada así! ¡No vas a poder ganar si no piensas en lo que haces!

—¡Cállate! —Le dio un empujón lo suficientemente fuerte como para tumbarla en el piso. No conforme con eso, se le fue encima.

—¡Es tu culpa! ¡Si tus inútiles pokémon no fueran tan débiles! ¡Si no fueras tan cobarde!

—¡No tienes ni idea de lo que estás diciendo!

Esta vez sabía que no estaba desvariado, había algo particularmente inusual en su mirada, era un resplandor azul que no correspondía al tono de sus ojos. ¿¡Qué rayos le estaba pasando!?

Los pokémon de Harley atacaron al mismo tiempo, pero un gran muro de agua les impidió tocarlo siquiera. Otra gran ola arremetió dejándoles heridos.

Ya ni siquiera podía oír sus gritos, en su mente había un vacío… y una sola voz…

"Acaba con ella."

La tenía bien sujeta, alzó su mano…

Y hubo un resplandor.

El sol ya no se encontraba en el horizonte, pero lo estuvo el tiempo suficiente como para que Cherrim abriera su cuerpo por completo y absorbiera la energía que necesitaba, se alzara ahí donde se encontraban los caídos…

¡'Rayo solar'!

La luz de la esperanza atravesó el muro que mantenía al temible rey del mar seguro de todo y recibió de lleno el ataque. Se hundió en el fondo del mar para no regresar a la superficie, los pocos súbditos que aún quedaban de pie le siguieron en el éxodo.

Ambos habían contemplado la escena. Instantes después Harley se fue de espaldas.

—¡Argh, mi cabeza, una migraña… duele… duele... argh... mi espalda! —Y empezó a hacer su berrinchito… de vuelta a la horrible normalidad. De pronto se sobrepuso del dolor porque había otra cosa que le dolía más.

—¡Cacturne! ¡Cariño, aguanta! —Corrió a toda velocidad a donde estaba su compañero. —¡Yo… yo… esperaba, debo tener algo a la mano! ¿¡Dónde quedaron las cosas!? ¡Cacturne, yo no debí…!

—Ten —May le extendió una baya Meloc—. La encontré aquel día buscando algo para el desayuno, pensé que podría ser útil —No se la arrebató de las manos como hubiese hecho en cualquier otra ocasión, la cogió con suavidad y May cerró sus puños como afianzando un pequeño pacto de paz. Ninguno de los dos estaban seguros de qué había pasado hace rato, de hecho ni siquiera recordaba exactamente qué pasó después de que vio a Cacturne tendido en el suelo. Pero al menos la pesadilla terminó.

O eso pensaron en ese momento porque desconocían la verdad.

Le entregó la baya, Cacturne no pudo recuperar su energía pero al menos el veneno ya no haría estragos en su cuerpo, ahora le aguardaba una buena noche de descanso como al resto de sus compañeros y un beso de las buenas noches por parte de Cherrim. May no pudo evitar sonrojarse un poco y reír por la escena tan tierna, en cambio Harley parecía el típico padre que no permitía que ninguno de sus hijos anduviera de novio. May seguía risueña por lo cómico de la situación, pero quedó en silencio una vez que sintió el cálido abrazo de aquel sujeto que según ella detestaba.

Lo cierto es que en ese momento, ni siquiera le pareció algo… desagradable.

—Gracias —dijo a secas. Nuevamente a su mente vino la teoría del coma… Despertaría en la cama de un hospital sin piernas… ¡Oh, debía dejar de ver tanta televisión en la sala de espera de los concursos!

Hubo un silencio incómodo.

—Yo… quiero conmemorar este momento, si no te importa.

Ok, las cosas se estaban poniendo… raras.

—¡Oh espera, sólo… aguarda un segundo! —Corrió hacia donde estaban sus cosas, aunque no sabía para qué.

—¡Harley, no es necesario! —Sea lo que fuera a hacer— Ya todo se resolvió y…

—May no te muevas… sólo… quédate así…

¡Oh no, había visto muchas películas románticas para saber por dónde iba esa conversación!

—NO, DE VERDAD QUE NO ES…

Puso su dedo índice sobre sus labios. —Shh. Sé lo que hago. May —lo había dicho en un tono tan malditamente sensual...

El miedo -¿era miedo?- la tenía paralizada, iba a hacerlo de nuevo, y no sería otra cosa más que una mentira. Pero eso no era lo que le aterraba. Lo que en verdad le espantaba era que… a veces… decía la verdad.

Se colocó frente a ella…

¡Mentiras!

Sonrió.

¡Mientes!

Sacó su DevNav.

¿¡Qué!?

—¡Selfie!

Un flash iluminó su rostro dejándola como animal en medio de la carretera.

—¡Ay, mira que salimos divinos… más yo! Lástima de las condiciones de luz, pero para eso son los filtros… ¡Ay sí! Este le queda PRE-CIOSO. ¿Quiere vincular foto a InstaGrandbull? ¡Por supuesto!... ¡Enviar!... May, ¿tienes cuenta ahí para que te pueda etiquetar?

Le pasó rosando una piedra, un alga y un Tentacool que se había quedado por ahí. Le lanzó cuanto pudo y lo persiguió por lo que restaba de la bahía.

La luna brillaba en lo alto, el sendero se veía aterrador, pero la luz que desprendía el hermoso pokémon alejaba cualquier clase de temor. Incluso en esa veta tan oscura.

—¿Aún sigue aquí?

El pokémon negó moviendo la cabeza. Se concentró, intentando sentir su presencia. Apuntó su hocico en dirección del risco. Sabía que era el rumbo que llevaba a Lago Valor.

—Tienes suerte, ese era mi objetivo desde un principio. Aún está retirado, pero si apuramos el paso llegaremos pronto. Descuida, he prometido ayudarte y no dejaré que nada malo pase —sonrió y el pokémon se sintió más tranquilo.

Pudieron quedarse ahí, pero prefirieron andar por un rato más. La noche era joven como lo era ella. En algún punto del sendero su DevNav logró obtener señal y sonó por una notificación. Sacó el dispositivo móvil.

No pudo evitar reírse.

—¿Esto?… Oh, no es nada, sencillamente un amigo ha subido una ocurrencia divertidísima.

La foto llevaba una leyenda: "En la playis con mi novia, muéranse de envidia. #ExtrañenmeFangirls #SorryDrewButNoSorry".

¿Qué estaría tramando Harley esta vez?