Capitulo VII

"¿Aceptas ser mi luz en mi obscuridad?"

Había pasado mas de una semana desde comenzaron a salir juntos, todo marchaba muy bien en la vida de Iori Yagami, en sus negocios como también en el amor, en estos pocos días cambio su vestimenta habitual a otra muy original, ahora usaba una camisa roja y corta, pantalón blanco, zapatos blancos, su saco es negro. También se había dado el gusto y se compro una magnifico auto de ultimo modelo, un BMW X5 color negro, si había cambiado positivamente.

Y ahí estaba el, otra vez, esperándola con su misma pose con las manos dentro de los bolsillos al fin la vio llegar a su encuentro en la plaza de Southtown, se veía mas hermosa que nunca.

—Lo siento, se me hizo tarde. –dijo Athena sonriendo dulcemente.

— ¿Vamos? –pregunto extendiéndole su mano.

—Vamos. –respondió ella tomando tímidamente su mano.

Así fue que ambos estaban en su lugar favorito, recostados sobre la arena de la playa, como si fueran una pareja enamorada, la vista al cielo nocturno era maravillosa, las estrellas, la luna ahora más blanca que nunca, el viento, la briza.

— ¿Aun sigues viviendo con Chizuru? –pregunto Iori rompiendo el relajante silencio.

—Si, ella dice que es lo mejor y estoy de acuerdo... no quisiera que los empleados de mi casa salgan involucrados en esto. –respondió ella. —Iori... supe que tu padre falleció... lo siento. -Iori se incomodo a que le recordara a su padre.

—le llegó la hora, como un día me llegara a mí también –dijo bajando la mirada—soy el ultimo Yagami que queda... él era mi única familia

— ¿No has pensado alguna en formar tu propia familia?-pregunto la psíquica, Iori se volvió a incomodar.

—No puedo, no debo. -sentencio

—si puedes

—No debo traer un hijo al mundo y con una maldición acuestas ¿Qué clase de vida es esa? –aseguro Iori, ella lo mira y le sonríe

—Sabes... toda maldición tiene una solución

Luego ella coloca su mirada al cielo, este la mira por un momento deslumbrado por la belleza de Athena, sus grande y hermosos ojos violetas, su blanca y transparente piel y su largo cabello bailar por el viento, su dulce sonrisa que es como un mar azul, jamás había visto tanta belleza junta en una sola mujer, ella se percata de ello y un lindo sonrojo aparece sobre sus mejillas.

— ¿caminamos?

Le propuso Athena levantándose para luego sacarse sus sandalias extendiéndole la mano al pelirrojo y este sin dudarlo la toma y comenzaron a caminar juntos sobre las orillas del mar mientras platicaban y se conocían mejor.

—Athena... –dice Iori deteniéndose.

—dime

— ¿Por qué me ayudas?... si yo intente matarte. –susurro lo ultimo Iori sin comprender.

—No podía dejar que murieras...

—Me hubieras dejado morir... yo soy un asesino ¡un maldito asesino! –expreso Iori con odio.

—No digas eso

—Es la verdad, y lo sabes – afirmo una vez mas.

—No lo eres. –volvió a negar Athena, lo mira con ternura mientras lo tomaba de las manos.

— ¿Tu lo crees?- dudo el Yagami.

—Lo creo...

Ella se recargo en el fuerte pecho de él rodeando su cintura con sus brazos y escuchando el latir de su corazón que empezaba a acelerarse, suspiró, Iori sentía su tibia respiración sobre su piel, era algo hermosamente diferente que recorría por todo su ser terminando hundiendo sus dedos en el sedoso cabello de la joven realizando algunas caricias, el tiempo que quedaron en esa posición fueron eternos, parecía que sus cuerpos fueran uno solo en total coordinación y cadencia, ambos se sentían tan agustos, como si estuvieran en una burbuja donde nada los tocaba, nadie los conocía, solo están ellos dos juntos, Athena se separó para nuevamente tomarlo de las manos y mirarlo con la misma dulzura..

—Iori... dime ¿Qué es lo que más deseas?

— ¿En verdad quieres saberlo? –cuestiono.

—Por su puesto. -contesto enseguida con interés.

—A ti

—A...¿A a mí? –pregunto nerviosa sonrojándose.

—Solo a ti –termino diciendo acercándose aun mas a ella acariciándole tiernamente la mejilla. —Siento que te amo Athena, se que es demasiado rápido pero siento que te conozco de algún lugar.

Iori ya no podía más el amor que sentía por ella, necesitaba expresárselo. Sin darle tiempo a responder, se acercó a escasos centímetros de su boca, dando tiempo para que lo alejara, pero no hubo rechazo de parte de ella, es más ella dejo caer sus parpados dándole saber que ella también deseaba ese beso y dulcemente la besó. Tomándose todo el tiempo del mundo, deleitándose con el dulce sabor de su adorada Princesa en su segundo beso para ser preciso.

Athena rodeo con sus brazos al cuello de él y se dejó llevar por el momento, al pelirrojo le temblaban las manos, ya había liberado sus sentimientos, aquellos que tanto le había costado ocultar, durante tanto tiempo, pero ya no había necesidad de seguir callando, la deseaba y la amaba con desesperación, la estrecha entre sus brazos realizando del beso infinito el más profundo, era algo indescriptible, luego en contra de su voluntad separaron sus labios por la falta de aire, mirándose una y otra vez a los ojos.

—Athena Asamiya, ¿aceptas ser mi luz, en mi obscuridad? –dijo mientras acariciaba su cabello con ternura.

—Sere más que eso. –decreto ella con su misma sonrisa que hizo asombrada mente sonreír al Yagami, estaba en verdad feliz, ella acepto ser suya.

Continuara...