Disclaimer: La historia es original, pero los personajes que aquí se muestran son propiedad de Michael Dante DiMartino, Bryan Konietzko.

ANUNCIO: Si amas a esta pareja deja Reviews, porque animan muchisímo y porque sino Lin Beifong hará que te cachee el Detective Sin

ABAJO pondré una Encuesta sobre cierto tema

A Todos los que dejan una Review. ¡Gracias! Sois el motor que me anima

Natsuki Shin Debo decir que es un honor que me sigas desde ahce tanto y que sea tu primera Review ,NioFujuyima32 Se agradece que te guste mi idea de agregar personajes y darle más peso en mi fic; UnicornSky 31186, Version English in progress. Love is a wild animal Danirock no todo es yuri – si, digo yuri porque lo de shuri me da dentera xD, pero vota ,fourth eye freak para sublime Lady Flame, Annimo Por ahora Lin va haciendo un hueco en su vida para su chica, ¿a qué es mona?, Obini A mi Raiko siempre me ha caído mal en la serie y creo que era un interesado, darkmiyu13, la espera ha sido algo larga, espero que valga la pena, LupitaAzucena Es que a Lin no le gusta que se pasen de intenciones con su Kya ,Maraja Greyjoy aquí hay un poco de sabrosura, Nirvana por ser otra persona que adora a estas dos y nadie les hace un fanfic (si, yo no soy nadie) MercyredheadMe agrada que veas los contrastes donde marqué en parte como son ellas en la vida: estrés y calma, Zakuro Hatsune Esas relaciones son clásicas en todas las familias

Capitulo 7

Cenas y Deseos

Ya se acercaba la hora de que Lin y Kya se reuniesen al lado de la estatua de la comisaria Toph Beifong, así que su hija mayor se afanaba en terminar los informes a tiempo, marcando con rotulador los puntos importantes o las investigaciones en curso a seguir. Desgraciadamente para ella, no podía ignorar ni una sola coma, era una labor importante y gran parte de la seguridad presente y futura de Ciudad República dependía de tomar las decisiones correctas en labores de investigación. Ahora mismo, los principales frentes de investigación eran los relacionados con traficantes de objetos de primera necesidad o personas que se estaban lucrando a costa de extorsionar a personas en los comedores sociales. La agente de la ley sabía que en las calles había ratas, que en los barrios bajos esas ratas proliferaban, pero ni en cinco reencarnaciones del Avatar hubiera pensado que saldrían traficantes y contrabandistas de bienes de primera necesidad en medio de la tragedia que algunas personas estaban pasando. Hacer negocio de esa forma era la cumbre de la bajeza humana y Lin estaba decidida a encerrar a esos gusanos en el calabozo más profundo y sucio de la prisión.

La mayor de las Beifong recordó como miembros reconocidos de extinta mafia de los Agni Kai, habían dejado a un lado sus deseos de hacerse ricos traficando con joyas robadas o drogas, y ahora estaban usando sus barcazas para llevar a gente de un lado a otro de la bahía, sin pedir un solo yuan. De hecho le habían contado que un antiguo cabecilla callejero, Leng 'Mentón de Roca', había arrojado al mar a uno de sus muchachos cuando se comportó mal con una anciana. Al parecer a Leng le agradaban las ancianas porque le recordaban a su querida madre y ni un criminal constatado y conocido por la policía como él había intentado lucrarse de la desgracia ajena.

Lo mejor para todos era que los que las bandas responsables de robos a bancos de alimentos fueran apresados cuanto antes y puestos a disposición judicial. También era algo bueno para ellos, debido a que muchas personas habían donado alimentos y útiles a los damnificados y se corría de que al descubrirse a una banda, los vecinos intentasen lincharlos y hubiera disturbios; algo que Lin no podía consentir. Así pues, indirectamente Beifong estaba salvando la vida de esos indeseables porque estarían mejor en la cárcel que rodeados de na muchedumbre enfurecida que decidieran desempolvar las horcas, las antorchas y los picos.

La agente de la ley se afanaba por terminar su cometido, rezando por no hacer esperar demasiado a su chica.

-Maldita sea – refunfuñaba en voz baja mientras se colocaba el abrigo – Sino fuera por Raiko habría acabado hace veinte minutos.

Por curiosidad, temiendo que la sanadora se impacientase, y esperando que no hubiera llegado, Lin abrió la ventana de su despacho y se inclino para escudriñar por las inmediaciones de la estatua. Allí vio esa altiva y juguetona coleta blanca como la nieve y a su dueña, pero lo que tenía que haberla hecho sonreír terminó por hacerle fruncir el ceño al ver que su chica estaba hablando con el detective Sin.

-Será – los puños de Lin se apretaron con tanta intensidad que su propia armadura reaccionaba a su ira – ¿Qué se ha creído ese error de la naturaleza?

La agente de policía giró sobre sus propios talones y con grandes zancadas atravesó el despacho, cerrando sonoramente la puerta a su paso y haciendo temblar el dintel que sostenía las bisagras de dicha puerta. Todas las personas en esa planta se quedaron heladas mirando para la fría agente de la ley pero eso a ella le daba igual.

-Tu – dijo clavando su mirada en un administrativo delgado y enjuto que temblaba ante ella como una brizna de hierba – Ve a mi despacho, agarra los informes y entregáselos a los detectives asignados

-Si...Si, señora – contestó el joven, cuyas gafas ya bordeaban la punta de su nariz debido al temblor incontrolable de sus nervios

-Y luego cierra la puerta, me voy ahora – ella siempre entregaba los informes pero ahora lo único que quería era bajar y alejar a Kya de ese maldito. Le hubiera gustado añadir que iba a golpear a un baboso por flirtear con su chica pero prefería hablar lo menos posible y que su mal genio no le hiciera decir algo fuera de tono. Tuvo que verse forzada a contentarse con poner su mejor cara de poker, infructuosa debido al chirriar casi audible de sus dientes, y en apurar el paso queriendo acortar el tiempo del trayecto lo máximo posible.

Al salir por los grande portalones del edificio, casi ni se había dado cuenta de que al cruzar la recepción había hecho temblar levemente el suelo a su paso y provoco más de un miedo hacia su persona, los vio directamente. Kya estaba sonriendo al detective, pero con una sonrisa que no se asemejaba a las que le regalaba a Lin, era algo tensa pero perfectamente ensayada como para ser tomada por algo real. Estaba claro que las facultades deductivas de la mayor de las hijas de Toph ayudaban en el análisis, pero lo que de verdad daba pero a su deducción eran las docenas de sonrisas que Kya esbozaba cuando se abrazaban o , simplemente, estaban cerca. Lin podía enumerar y catalogar todas las sonrisas de la sanadora, su expresión, incluso si era una sonrisa porque estaba muy contenta de poder rememorar recuerdos de la infancia con la agente de la ley, si era una sonrisa de recién levantada con una linea divertida en la cara que denotaba que había dormido bien, o si era una sonrisa seductora y picara que deseaba ruborizar a la policía. Podía reconocerlas, catalogarlas y anotar la ultima vez que la había visto pero esta era diferente; tan ensayada como si fuera el papel principal de una obra de teatro, tan falsa como si fuera una mascara, tan mentiros que la mujer de la cicatriz solamente pensó en alejar al hombre de ella y traer de vuelta las sonrisas sinceras y dulces que eran el sello marca de la casa de Kya.

La agente de la ley comenzó a aproximarse hacia ellos pero en aquel momento percibió como el detective Sin tomaba la mano de la maestra del agua, a la vez que posaba la suya sobre la mejilla de ella. Algo en Lin se rompió, deseaba gritar pero eso quedaría extraño en ella, deseaba que se dieran cuenta de que se estaba aproximando pero se notaba que la oriunda del Sur se había girado, intentando poner distancia entre Sin y ella, pero sin resultado alguno debido a la insistencia del hombre.

"Suelta a mi chica, ¡no quiere que la toques!", pensó la agente de la ley quién no estaba devorada por los celos, sino por un deseo de proteger a su sanadora particular que rozaba casi el recelo, "Yo no quiero que la toques, cómo intentes algo más juro que te voy a enviar a Zaofu de una patada para que Su te devuelva por mensajería". Su corazón bombeaba sangre tan rápido que su pecho retumbaba contra su armadura; siendo el culpable alguien que para ella Sin ya no era una molestia sino que era alguien que estaba tomando más de su chica de lo que ella le daría.

-Que bella es usted – Decía el detective

-Es usted muy amable – contestaba ella al tiempo que notaba como el hombre tomaba sin delicadeza alguna su mano

-Si usted quisiera podríamos quedar algún día a solar – su galantería era igual de mala que su colonia barata, y olía peor

-No creo que debamos – aunque le hubiera gustado decirle que su novia era su jefa

-Tonterías, usted y yo podríamos llegar a conocernos muy bien – en el momento en el que aquel hombre le tocó la mejilla con su mano húmeda y aceitosa, Kya pudo distinguir que había comido patatas fritas y no se había lavado las manos

En aquel momento, Kya observó esperanzada la llegada de Lin que como si de un caballero de novela medieval se tratase, vino a rescatarla de sus problemas. El detective se había tomado demasiadas confianzas, intentando engatusarlas con palabras bonitas. Ella hubiera querido golpearle pero sabía que a veces era mejor ignorar las cosas par no traer problemas a Tenzin y los niños, y ahora también debía de preocuparse en cuidar de no darle problemas a Lin.

-Lin, ya has llegado – comentó la mujer d ella coleta vivaracha, que se movía cual cola de perrito ante la alegría de que su chica llegase para rescatarla – ¡Que bien!

-Hola Kya, siento la tardanza – una leve sonrisa de calma invadió sus labios cuando la sanadora se zafó del agarré del hombre y se aproximó a ella, casi dando saltitos de alegría.

-No te preocupes – la sonrisa que la maestra de agua le regaló podía ser catalogada por la agente de la ley como 'de extremo alivio' – Aunque no quería impertirnar al detective Sin

-Sin – saludó la jefa de policía, lanzándole una lacerante mirada de odio. De tener alli su hoja de ruta hubiera escrito :

Detective Sin … Veinte Semanas de ronda nocturna, diez días limpiando los establos de los Bisontes Voladores de Tenzin y un viaje al sol de un patada

En aquel momento la idea de ser despedida por abuso de autoridad le importaba muy poco, porque para ella ya era muy humanitario no arrojar a Sin desde lo alto del puente el Camino de la Seda.

-Buenas tardes, jefa – contestó el hombre – ¿Van a alguna parte?

-Si, vamos a ver a unas amigas – contestó la oriunda del Sur

-Entiendo – interrumpió el detective – Noche de chicas

-Así es – la respuesta de la hija mayor de Toph Beifong tomó por sorpresa a su chica, quién la observaba no creyéndose lo que había dicho la poderosa maestra de metal - Nosotras tenemos noche de chicas y tu noche de ronda nocturna

-Pero si ya me iba – replicó Sin

Beifong se apartó de Kya, dio unos pasos hacia delante, situándose delante de su subordinado y entrecerró los ojos cómo si fuera un águila de fuego oteando un conejo-castor en la lejanía.

-Tu lograste eludir tus responsabilidades ayer, así que hoy harás ronda nocturna – su voz autoritaria era baja pero áspera, como si alargase cada silaba para que raspase cómo si fuera metal – Y si intentas volver a eludirlo o cambiar turno con alguien, lo sabre y créeme, te haré patrullar a pie por la noche durante tres meses. ¿Entendido?

Aquella amenaza sonaba real, se notaba real y se sentía real; pero no era una amenaza, sino un recordatorio de lo que la jefa de policía podía hacer a sus subordinados si estos no cumplían con sus ordenes.

-De acuerdo, jefa – fue lo único que se atrevió a decir aquel hombre que ante esa mirada afilada sentía por primera vez el temor que Lin Beifong provocaba a los criminales en los interrogatorios y que logró arrancar confesiones sin ni tan siquiera decir una palabra. Esos ojos que apuñalaban el alma eran ahora algo que Sin no quería tener clavados a los suyos más tiempo, así que decidió irse sin rechistas – Pásenlo bien, señoras

-Gracias – contestó Kya, hasta que observó que el hombre se aproximaba a las escaleras del la comisaría Central, momento en el que resopló como si se hubiera quitado un peso de encima – Ufff, gracias cariño, ese hombre era una verdadera molestia.

-¿Por qué dejaste que te tocará?, podías haberle dicho algo – refunfuñó Lin visiblemente molesta.

-Porque tengo que cuidar mi imagen por el bien de Tenzin, del legado de mi padre, del actual Avatar – se aproximó un poco a su chica, la cual estaba de brazos cruzados haciendo un curioso mohín – Y de mi celosa y dulce novia.

-No estoy celosa – susurró para que nadie las escuchase

-Lo estas – respondió la sanadora con una sonrisa de suficiencia, a la que el siguió una ceja seductora – Y me ha encantado verte así

-¿Por qué?

-Porque yo también me pondría así

-No creo que ningún hombre este interesado en mi – la agente de la ley sabía que intimidaba a más de un varón

-No hablaba de hombres – respondió al tiempo que comenzaba a caminar hacia el vergel en el cual se había convertido la zona del haz de luz místico.

La jefa de policía comenzó a seguirla, sin decir nada, esperando que su carácter se aplacase y el enfado que había surcado cada fibra de su ser se diluyese. No estaba enfadada con la maestra de agua, por supuesto que eso no podría darse, pero necesitaba calmar su mal genio y dejar de pensar que le encantaría haber agarrado a Sin y decirle que si volvía a tocar esa piel tostadita iba a enterrarlo bajo una montaña.

-¿Estas más calmada?

-Si, perdona – la agente de la ley miró al suelo, estaba bastante avergonzada por su actitud – Es que hubiera querido zarandearle

-Sabes que yo te permitiría decir que soy tu 'sanadora particular' – añadió a lo ultimo unas comillas con los dedos, a la altura de su cabeza. Tanto ella como Lin sabían que al decir 'su sanadora particular', quería decir 'su chica' -Así seguro que no me tocaría

-Es que es complicado – aquella había sido la única excusa que había pensado para negar a confirmar su relación. Pensar en los contras la alteraban y un 'es complicado' quedaba permanentemente en el aire.

-Si, lo sé, tranquila – una sonrisa de resignación apareció en los labios de Kya. Sabía que su situación era difícil pero al menos ella tenía a Lin

-Por cierto – comentó al tiempo que limpiaba la garganta sonoramente, más ante vergüenza que ante necesidad – Antes has dicho que no hablabas de hombres al referirte a personas que se fijasen en mi. ¿Por qué lo has dicho?, sabes que eres la única

-No – respondió, al tiempo que doblaba la esquina hacia el mismo parque que habían atravesado semanas atrás. Esos senderos eran poco transitados ahora y podría ver el sonrojo de Lin en privado – Soy tu novia pero no la única que se ha fijado en ti. Algunas chicas que conozco me han hablado de ti.

-¿Qué chicas?

-Hay más mujeres con gustos hacia otras mujeres en Ciudad República – comenta Kya hablando bajo, pengandose a su novia como si fuera un confidente – También hombres que quieren a otros hombres. Muchos huyen de sus familias o sus pueblos porque no los aceptarían.

-Ya lo sé – el ceño fruncido de la jefa de policía dejaba ver claro su molestía – No soy tonta

-Bien – Su coleta divertida se movía al compás de su cuerpo, el cual movía cómo si fuera un niño contando un secreto – Pues una vez hablando con unas amigas que tengo aquí dejaron bien claro lo sexy que les parecías. Más de una me preguntó si podrían tener posibilidades contigo.

-¿Sí?

-Así es, ahora me alegro de decirles que eras alguien de gustos comunes o puede que consiguieran enamorarte.

-Lo dudo – envalentonada por el ego insuflado de ser un mito erótico entre otras féminas, Lin dijo – Solo te amo a ti

-Aduladora – un con una sonrisa resplandeciente Kya alegró el día a la agente de la ley.

No se lo habían dicho pero sobraban las palabras, ambas deseaban besarse en aquel momento pero desgraciadamente, era algo que no podían hacer. Caminaron hasta salir del parque desde donde habían atajado, hasta toparse en la gigantesca explanada donde moraba el portal espiritual. Allí, rodeados entre charlas y abrazos, estaban Korra y Asami, las cuales llevaban estaban contando al gentío sus peripecias en aquellas vacaciones.

-¡Hola jefa! – el joven detective Mako saludaba a su superior, invitando a ambas mujeres a acercarse.

-Hola tía – Bolin tenía metido en la cabeza que al ser novio de Opal,Lin se había convertido indirectamente en su tía y nadie parecía querer sacarle de su error. Por fortuna, su bien querida novia evitaba que en un arranque de efusividad Bolin intentase abrazar a la mayor de las Beifong, algo que podría terminar con el joven maestra de lava gravemente herido.

-No, cariño, es mi tía – Opal intentaba razonar con su chico al tiempo que lo abrazaba tiernamente

-Pero si casi somos de la familia – el joven de mirada aniñada ponía ojos de perrito para enternecer a la jefa de policía.

-Chico – el tono monótono de Lin denotaba su disgusto ante la idea – Por tu bien, no vuelvas a llamarme tía.

-Yo pienso que es adorable que te llame tía – refutó Kya, sabiendo que su comentario pesaba mucho más para la hija mayor de Toph

-¡Kya! – replicó Lin

-Venga, Lin, no te enfades con ella – replicaba Tenzin al tiempo que se acercaba con una sonrisa a su vieja amiga – Encima que ha ido a buscarte para intentar sacarte de tu despacho y tus rondas

-¡Oh!, no te preocupes, hermanito, lo he hecho encantada – sonreía con un aire complacido de sí misma – Por cierto, ¿y Bumi y los niños?

-Se han quedado con los acólitos, haciendo compañía a Pema con Rohan – un fuerte suspiro indolente salió del maestro del aire, quien ya semejaba cansado – Y a reparar lo que han roto discutiendo.

En aquel momento, las principales protagonistas de la bienvenida salieron de entre el grupo, casi a empujones con la gente, exigiendo un sitio.

-Venga – se quejó Korra – Nos vamos dos semanas y ya empiezan a hablar de sus problemas. No hemos sido ni las protagonistas diez minutos

-Calmate, Korra – la leve y dulce risa de Asami sonaba al cantar de un ruiseñor – No puedes exigir todo el protagonismo. Ya eres el Avatar

-¡Chicas! – la sanadora se abalanzó para abrazar a Korra y Asami. Les tenía mucho cariño, más aun desde que su despedida fue el principio de algo tan hermoso para ella – Que bueno que han regresado

-Temíamos que te fueras antes de volver – repuso la actual Avatar

-Y queríamos saber cómo te ha ido la visita a Ciudad República – dijo la heredera Sato al tiempo que intentaba respirar por la fuerza del abrazo.

-Muy bien – y con un leve susurro que solo las dos mujeres apegadas a Kya podían haber escuchado, casi entre lagrimas contenidas, dijo - Gracias

Antes de que la sanadora de pelo plateado pudiese librarlas del abrazo, ambas jóvenes entendieron lo que había significado ese agradecimiento y abrazaron con más fuerza si cabe a Kya contra ellas. Ambas podían notar los ojos llorosos, y la sonrisa boba de Korra era el añadido perfecto a aquel momento. Esa sonrisa contagiosa de la actual Avatar, semejante a la de un perro-oso polar como lo era Naga, hacia ver que en verdad deseaba ponerse a saltar en aquel mismo lugar de felicidad.

Por otra parte, Lin tuvo que contener su deseo de abrazarlas, algo impropio de ello pero necesario en aquel momento. Ella también les estaba agradecida y pese a que le resultase algo muy molesto, en verdad deseaba romper con su forma de ser por un segundo, abrazarlas y preguntarles sobre su viaje y su vida como pareja.

-¿Nos hemos perdido algo? – preguntaba el joven maestro del fuego ante el largo momento del trío de féminas

-No, tranquilo – respondió Korra al tiempo que se zafaban del abrazo – Es que ella estuvo a mi lado en mi recuperación

-Le estoy muy agradecida por ello – añadió Asami – Sin Korra, Ciudad República habría caído

-De nada – contestó Kya, quien se secaba las lagrimas con la manga de su chaqueta – Es la labor de una sanadora

-Venga, ahora no pensemos en esas cosas – interrumpió Bolin, abrazando a su novia – Vamos todos a cenar algo

-Si y querría invitarles – contestó la empresario – Han estado cuidando de Ciudad República estas semanas y además poseo la mitad de un restaurante en propiedad. El Pony-Ciervo Pisador

-Espera – la cara del maestro de lava se iluminó – ¿Me estas diciendo que podre pedir su famoso filete especial al estilo Du-chang?

-No sé que filete es ese pero si – contestó con cierta comodidad la joven Sato – Tengo la mitad del restaurante en propiedad

-Bueno – comentó Korra al tiempo que se palpaba su vientre en señal visible de que tenía hambre – ¿A qué esperamos?

-Discúlpenme – interrumpió Tenzin – Pero le prometí a Pema que volvería para cenar

-Bueno hermanito – comentó Kya dandole un golpecito en el hombro – Yo me comeré tu parte sin pensar en que crítiques mi gusto por la carne

-No me llames hermanito – en realidad el maestro del aire odiaba que se dirigiese así de esa manera – Nunca entenderé porque no has continuado con las enseñanzas de nuestro padre

-Porque no soy como tu y me gustan otras cosas – y al tiempo que respondía inocentemente a la queja de su hermano desviaba la mirada hacia Lin, quien escondió una sonrisa ante el gesto de complicidad de ambas.

En el camino hacia el popular restaurante el grupo había decidido cruzar por el mismo parque que cruzaron la agente de la ley con Kya para dar la bienvenida a las jóvenes. Lin comenzó a distanciarse un poco del grupo, incluso se alejaba de su chica quién observaba extrañada a la jefa de policía, la cual estaba visiblemente nerviosa por lo que había decidido hacer. Sin pensarlo dos veces más, cuando el grupo estaba cruzando el parque, la maestra de metal tomó la iniciativa.

-¡Korra! – gritó a la Avatar, provocando que todos se detuviesen y mirasen a la hija mayor de Toph – Por favor, tenemos que hablar

-¿Qué sucede? – preguntaba extrañada la joven del Sur – Lin estoy cansada y esta mochila es molesta. Además tengo hambre

-Ahora. En privado – dirigió su vista al resto del grupo – Por favor

No hubo que decir nada más. La maestra de los elementos sabía que era extraño que pidiese de esa forma algo, así que se acercó a ella.

-Chicos, adelántense, por favor – y con una sonrisa cómplice a su chica, Korra se quedó al lado de Lin

-Luego nos vemos – la agente de la ley le regaló una sonrisa leve a Kya, quién se despedía ocultando el agitar de su mano.

Cuando el grupo estuvo a una distancia prudencial y nadie semejaba estar en las inmediaciones, la actual Avatar dejó caer pesadamente su mochila y relajó los hombros. Después de unos segundos de silencio y de miradas algo incomodas, la joven de melena corta simplemente sonrió ante la situación.

-Felicidades – dijo Korra para sorpresa de la jefa de policía – Por lo tuyo con Kya

-Gracias – agradeció la mujer de la cicatriz – A ti también por lo de Asami

-¿De qué querías hablarme?

-Tu...Tu... - un fuerte rubor surgió de las mejillas de la maestra de metal – Tu ….¿Te has acostado con Sato?

El rubor y la vergüenza no cambio de bando, pero si de dueña, alojándose ahora en el rostro de la joven de tez morena

-Oye, lo que hagamos es cosa nuestra – contestó – Sé que cuidaste de ella y lo agradezco pero no debes de preocuparte

-No es por eso – resopló pesadamente la mujer de cabello plateado – Es que... yo aun no he hecho nada

-Bueno, hay tiempo

-Desde hace años – añadió, esperando una burla

-Y yo era virgen – inquirió la Avatar – Hasta este viaje

La naturalidad con la cual la actual personificación de los cuatro elementos hablaba del sexo era algo que sorprendía a la maestra de metal, quien casi tenía que obligarse a preguntar ciertas cosas en voz alta.

-Entonces, ¿has estado con Asami?

-Así es – su tonó era divertido, casi jocoso – ¿No esperarás que durmiendo al lado de una mujer tan hermosa pueda contenerme?

-Así que para ti fue muy sencillo, ¿no? – eso hacia sentir a Lin aun más inútil

-No, de hecho la primera vez tuve muchísimo miedo – una sonrisa tranquilizadora surgió de los labios de Korra – Miedo a exponerme tanto a alguien. No era un miedo que sentí antes, era el temor a dejarme llevar, e incluso a poder perderla

Observar cómo el ser humano más poderoso del mundo tenía esos temores hizo que la mayor de las Beifong se sintiese un poco mejor.

-¿Cómo lo solucionaste?

-Me di cuenta de que ella me querría igual, que me amaba profundamente – las palabras del Avatar se volvieron dulces cual nana – Sabía que iba a estar a mi lado, que ella quería ayudarme, que me apoyase en ella y formar parte de mi vida. ¿a tí también te sucede con Kya?

-Si – se derrumbó ante la afirmación – Ella quiere ser parte de mi vida, me ama muchísimo y yo a ella, pero luego le pido ocultar lo que somos al mundo. Temo no estar a la altura o que no le guste

-Yo no pienso en el resto del mundo – la joven de tez morena comenzó a relatar – En el Mundo Espiritual, los espíritus no diferencian sexo solo responden a la armonía mutua. Ali entendí que no debía de preocuparme el que dirán en el amor. Algún día diremos que estamos juntas, ya lo hemos pensado, pero por el momento también queremos disfrutar de nuestro secreto.

-Pues Kya y yo lo sabemos -interrumpió

-Y nosotras el vuestro – replicó – Pero, mira, a veces tendrás miedo pero tienes que recordar que te ama. Yo me di cuenta de que queremos disfrutar de este momento intimo más tiempo, y que solo lo sepan nuestros amigos.

La actual Avatar se aproximó a la jefa de policía y posó una mano en su hombro.

-La primera vez que ella y yo estuvimos juntas en la cama, desnudas, me di cuenta de que allí no importaba nada. Simplemente eramos nosotras. No era la presidente de Future Indrustries, solo era Asami; y yo no era el Avatar, solamente Korra. Tal vez deberías pensar que cuando estáis solas solamente importáis vosotras.

Un sentimiento de calidez lleno el pecho de Lin ante las bellas palabras de Korra. Era cierto que había tenido dudas, pero las había solventado gracias a admitir que lo que debía de importar en su relación eran solamente ellas.

-Gracias – una sonrisa agradecida apareció en el rostro de la jefa de policía – Me has ayudado mucho

-Me alegro – contestó el Avatar al tiempo que tomaba la mochila de nuevo – ¿Nos vamos? Me muero de hambre

-Vale – contestó la agente de la ley – Por cierto, si Kya y yo nos vamos temprano, disculpadnos

-Tranquila – una risa picará hacia ver que entendía el porqué de su futura ausencia – Asami y yo lo entenderemos muy bienvenida

La pareja llegó a un precioso restaurante con portones negros y rejas decorativas adornando los ventanales cubiertos por vidrieras artesanas. Al entrar, observaron como la recepción estaba presidida por una estatua de un Pony-Ciervo rampante de color blanco. Las paredes ocres contrastaban con las columnas de color rojo cobrizo, dando lugar a una mezcla de estilos similar a los de las zonas fronterizas entre el Reino de la Tierra y la Nación del Fuego. Los enrejados de madera tallada separaban las mesas entre si, para dar privacidad a los comensales; siendo imposible que nadie pudiese ver quien estaba cenando en aquel restaurante salvo que entrase en el lugar.

-Buenas noches – las saludó un hombre ataviado con una camisa de cuello alto roja y un chaleco beis – La señorita Sato ha avisado de su llegada. Si son tan amables de seguirme, las guiaré hasta donde se sientan

Al llegar, ambas mujeres pudieron observar un reservado, con una enorme mesa circular de color rojizo y a sus amigos rodeándola, al tiempo que hablaban animadamente y las animaban a sentarse.

-Ven, Korra, siéntate a mi lado – dijo Asami al verlas, quien estaba conversando animadamente con Mako – Lin, tu ponte al lado de Kya

-Será un placer – contestó la Avatar

-Que casualidad, nos toca al lado, Lin – comentó con falsa sorpresa y divertida sonrisa Kya

La cena fue liviana, salvo para Bolin que pidió el chuletón de medio kilo con doble de guarnición, y entretenida; llena de risas y recuerdos amables. Los momentos de añoranza e historias del pasado o recuerdos tontos se mezclaron con las vivencias de las vacaciones de las jóvenes y con loas ultimas noticias de esas dos largas semanas.

La cena no fue excesivamente larga, puesto que al día siguiente todos tenían que madrugar, pero si lo suficiente cómo para que pasase de la medianoche. Durante el trayecto, Kya y Lin agradecieron no tener que buscar alguna excusa tonta para ir juntas por el mismo trayecto; por fortuna para ellas, todos tomaban el camino contrario desde el restaurante.

Durante el trayecto, ambas mujeres si fueron tomadas de la mano, muy cerca la una de la otra, casi abrazandose por el camino. No hubo palabras, no lo necesitaban, solamente hubo el momento de complicidad reservado para los amantes y la luna que los espía. Kya logro estampar algun beso en las mejillas de Lin pero ante la fría respuesta de esta, simplemente entendía que era mejor dejar la noche en calma.

Al llegar al apartamento, ambas mujeres se dieron un tierno y dulce beso, pero Lin fue la primera en despegar sus labios, alejándose de su sanadora.

-Cariño, ¿qué te pasa?, estas rara – preguntó la maestra del agua sin tapujos

-Tranquila – respondió, metiéndose en el dormitorio, abriendo el armario y tomando algo del ultimo cajón – Voy a ducharme y a mudarme al servicio

-Vale – Kya no podía ocultar su preocupación, pero sabía que forzar a su chica era algo que podía volverse en su contra.

Intento no pensar en lo que sucedía, la oriunda del Sur se desnudo, cambiando sus clásicas ropas de la Tribu del Agua del Sur por un fino camisón de color blanco, sin mangas, completamente liso, que usaba ahora que había llegado el calor. No queriendo molestar a Lin, únicamente se sentó en la cama, sabiendo que a Lin le gustaba que le abrazasen al dormir.

Mientras tanto, in estaba intentando templar su espíritu. La ducha que se había dado simplemente había provocado que algo en ella despertase ante la idea de estar con Kya, pero ese algo también la aterraba. Se había enfrentado a la muerte docenas de veces pero ahora estaba verdaderamente nerviosa. Lo que iba a hacer era algo que no había hecho en muchos años pero su chica bien lo merecía.

Con gran esfuerzo personal, Kya se despojó de su ropa y se mentalizo para vestirse, y convencerse a sí misma de que podía ser sexy, atrayente, de que podía gustarle a su sanadora. Por un momento, respiro profundamente y pensó en todas las veces que noto las curvas de Kya contra las suyas y la sensación que sus besos, sus caricias y su cálida la piel le hacían sentir. Esos pensamientos bastaron para pensar que en verdad deseaba a esa mujer y decidir que esa noche, nadie importaba, salvo ellas.

Kya comenzaba a impacientarse, hasta que escuchó como la puerta del servicio se abría y como lentamente abrían la puerta del dormitorio, un poco, solamente para que la voz viajase con mayor facilidad.

-Kya – era la voz de Lin, visiblemente nerviosa – ¿Estas despierta?

-Claro, ¿qué ocurre? – preguntaba la maestra del agua

-Cuando estaba con tu hermano, tenía alguna ropa que me hacia ver bien – dijo justo antes de abrir lentamente la puerta – Pero ahora, esta ropa y este conjunto son solo para tus ojos

Ante la hija de Aang se encontraba una Lin Beifong vestida unicamente con un batín de seda negra, con un picardías de seda negra a juego con el batin; recubierto de bordados florales que encerraban una leve trasparencia que viajaba por el centro de la prenda y moría en los muslos de la maestra de metal, dejando ver claramente unas braguitas de encaje negro a juego. El generoso escote del Salto de Cama dejaba ver el comienzo de los bien dotados pechos de la agente de la ley; la parte inferior, bastante corta, solamente cubría hasta el final de sus nalgas, mostrando al aire las bien tonificadas y contorneadas piernas de la jefa de policía. A cada paso que dio para dejar verse mejor, la erótica prenda se movía juguetona, dejando ver esas braguitas diminutas que encerraban el sexo de Lin.

Kya no tenía palabras, se había quedado hipnotizada, recorriendo con la mirada cada milímetro de carne expuesta de su novia y la que estaba oculta y se preveía como un tesoro por descubrir. Notar cómo a cada paso que daba la mayor de las Beifong, su pecho se zarandeaba entre la gasa trasparente y la seda, hacia que la maestra del agua pensase que estaba en el paraíso. Si en aquel momento, por pura maldad, Lin le hubiera dicho que no podía tocarla, Kya comenzaría a masturbarse allí mismo, subordinando el deseo visceral a la razón. Por fortuna para ella, Lin rompió sus sucios pensamientos con una pregunta.

-¿Cómo me veo?

-Preciosa – la sonrisa boba de la sanadora casi se convertía en una risa nerviosa – Estas verdaderamente hermosa

Con una sonrisa complacida, Lin se tumbó en la cama, completamente estirada, al lado de Kya, observando esos ojos azules deseosos de tocarla.

-Mira, te amo, pero me cuesta empezar – la Lin temerosa hizo acto de presencia, pero Kya lo remedio con un leve abrazo y un beso rápido y juguetón en los labios

-Tranquila, deja que yo lo haga por ti – y con una profunda respiración que buscaba calmar su palpitante corazón, la maestra del agua comenzó a pasar un de sus manos por los muslos de su novia.

-Pero es que hace mucho que – una decarga de placer la invadió cuando la oriunda del Sur atrapó su cuello con un profundo beso que dejó paso a la lengua – Y no he estado con una mujer nunca

Kya sonrió cerca del cuello de Lin, cada silaba que salía de su boca provocaba que su aliento impactase en la piel de Beifong, haciéndola estremecer.

-Tranquila – dijo con suficiencia – Por fortuna yo si. Y te enseñaré

Y terminando esta frase besó profundamente a la Lin, quien se estremeció ante tal intensidad y la terrible invasión a la que era sometida su boca. La lengua de Kya había entrado en armas para hacer enloquecer a la maestra de metal, la cual movía sus pies, arqueandolos para intentar controlarse un poco; lo que resultó infructuoso. Por primera vez en muchos años, Lin gimió, pero gimió aun con sus labios unidos a los de la maestra del agua, siendo un gemido sordo pero terriblemente profundo.

La sanadora no perdió el tiempo y suavemente surcó el cuerpo de la mujer de la cicatriz con la yema de sus dedos, sin aprisionar nada ni apretar demasiado, dejando en una caricia muy leve el gesto, pero haciendo gemir profunda y sonoramente su novia.

-Que dulces tus gemidos

-Gracias … Oh, Espiritus – no pudo terminar la frase debido a que Kya, con una sonrisa picara y malvada aprisionó uno de los pechos de la agente de la ley con una mano, apretándolo un poco y notando la extrema reacción de placer de la otra mujer

-Son muy sensibles, eso me gusta – los labios de Kya seguían besando aquel marcado y largo cuello – Pero quiero ver si algo que me dijo mi Tenzin era verdad.

Lentamente las manos de la orunda del Sur fueron bajando por el vientre envuelto en seda de la oficial, surcando con las punta de sus dedos el borde de los pliegues de la prenda de gase negra que vestía su amada. Comenzó palpando sus muslos, hasta que toda ella se apartó de los brazos de Beifong y comenzó a tocar ampliamente las bien definidas piernas de su chica. Con lentos besos por los muslos fue descendiendo, elevando una pierna en el aire sin que la dueña de esta ofreciese resistencia.

-Voy a matar a tu hermano – comentó sonrojada, ya suponiendo que secreto le había contado a su hermana

-Shhhh, yo le convencí – dijo la sanadora besando y lamiendo las corvas, los gemelos y las pantorrillas de su amada – Y me excitó mucho

los dulces besos de Kya se convirtieron en tímidas lamidas en los empeines de su chica, al tiempo que con sus manos manoseaba la planta del pie. Su hermano le había confesado una vez que se emborrachó por error que un punto muy erógeno de su chica eran los pies. Al parecer debían de tener unos pies fuertes para hacer los ecos sonoros con la planta, pero también sensibles para notar las vibraciones, algo que había terminado provocando que un masaje intenso y tocar ciertas zonas con suavidad pudieran hacer que la jefa de policía perdiese el control.

Un gemido ronco nació del pecho de la hija mayor de Toph, intentando sin éxito no sonar alto ni con la necesidad que en realidad si tenía. Pero ese escaso control de su mismo desapareció cuando su sanadora atrapó el dedo meñique de su pie con los labios y lo chupo.

-Ahhhh, Espíritus – clamaba la oficial al tiempo que su rostro enrojecido miraba su chica, que le respondía con una mirada divertida

-Me encanta cuando gimes así – respondió la maestra del agua atrapando unos dedos más entre sus labios y surcando son su lengua la intersección entre ellos, lo cual provocó que Lin se tapase con una almohada para gemir a gritos y así ensordecer un poco sus gritos.

Ese momento duro poco, puesto que tantos años sin caricias le habían dado una tremenda necesidad a la oficial de la ley que ni ella misma conocía. Allí estaba, tumbada, dejándose hacer, despeinada, sudada y con el aliento y el pulso alterado. Aquella fue la visión más sincera y hermosa del mundo para Kya, quien se acercó a ella para darle un dulce besos en esos labios que clamaban por más.

Cuando sus manos comenzaron a conocer ambos cuerpos, cuando la boca de Beifong casi lloraba por los labios de su sanadora, cuando en sus ojos se veía amor, cariño y deseo; la oriunda del Sur tuvo que decirlo.

-Te amo, Lin Beifong – fueron las palabras que había deseado decir tantas veces y tantos años atrás que por fin eran liberadas de la prisión de su mente

-Te amo Kya – dicho con tanta necesidad, premisa, rapidez; pero sin duda, necesitando decirlas mil veces más, para que su sanadora, su novia, su Kya, supiese cuanto la necesitaba.

Con un profundo y denso beso, donde ambas lenguas bailaron a la vez que sus dueñas se frotaban entre ellas, la noche dejó paso a un sinfín de gemidos, la mayoría de la mayor de las Beifong, quien gozó de los expertos cuidados de su chica hasta que solamente eran dos cuerpos desnudos, húmedos, sudados, y exhaustos.

-¿Te ha gustado tu primera vez con una mujer? – preguntaba la sanadora, casi vanagloriándose de ese denso y ultimo orgasmo donde la agente de policía gimió muy sonoramente.

-Perfecta – contestó la jefa de policía, rodeando a su novia con los brazos – Siento lo de antes, es que me deje llevar.

-No importa, escucharte es muy erótico.

-Pero yo apenas te he tocado.

-Era tu primera vez, tenías que ser la protagonista – la calmaba Kya

-Gracias – y con un dulce beso Lin alegó – Te amo

-Para siempre

-Siempre juntas.

Continuará...

Reflexiones:

-Algunos se preguntarán porqué subo este capítulo después de subir Un Puente Hacia Ti. Puesto que siempre subo los capítulos de Primavera en Ciudad República antes, pero después de mi ultima actualización de 'Un Puente hacia ti' quiero enseñaros que aun tengo corazón.

-Sé que dije que Asami y Lin adquirieron casi una relación intima cercana a madre-hija porque Lin veía en la impotencia de Asami sus errores del pasado con Kya y su primer beso, pero creo que Korra y Lin se parecerían en lo intimo.

Me explicaré, siempre he pensado que Korra tendría miedo y estaría tremendamente asustada en su primera noche con Asami, incluso lloraría de felicidad. Creo que la actitud de persona fuerte y decidida de Korra y Lin se derrumbaría ante un paso como es dar permiso a una persona en la zona más intima de tu vida.

-Creo que Korra y Lin serían similares en la cama, algo sumisas, diferenciando mucho las figuras de poder y autoridad que son fuera de la cama.

-Asami y Korra aparecerán de nuevo

-Zakuro quiere un Tonraq y un Yasuko – Si sois tan descuidados que no sabéis de lo que hablo iros al perfil de Zakuro Hatsune y disfrutad de Nuestra Historia Sigue

-Lin tenía esa ropa para hacer las noches más sugerentes con Tenzin, es normal que se quedase algo con vistas al futuro. Paradojas de la vida, vuelve a usarlo con su hermana