- No quiero volver a verlo por aquí, señor Saotome – Dijo el señor Takada, profesor de guión.

- Mira que echar a perder así a gente con talento como la señorito Kuonji o la señorita Tendo – Añadió la señorita Matsumoto, profesora de Realización. Nadie del grupo se podía creer que estos dos viniesen en medio de la fiesta de graduación a criticarme a la cara. Mousse y Ryoga no tardaron en romper a reír.

- Es como si tuviese la lepra, o algo así. – Dijo Mousse, con una copa de champán en la mano.

- No me parece correcto que diga eso, señorita Matsumoto – Dijo Akane, que ya tardaba en salir a defenderme. – Ranma siempre ha sido un estudiante aplicado…

- Ains, mi pequeña Tendo. Debimos haberte cambiado de clase. Si se entera tu padre, nos hubiese denunciado.

- Señorita Matsumoto, que tampoco es para tanto… - La sargento salió para ayudar en la defensa, dado que Ryoga y Mousse estaban que no podían con sus almas de risa. El señor Tanaka sonrió.

- ¿No es para tanto? Tres focos destrozados por una pelea callejera, detenidos por la policía por grabar sin permiso, robo de material escolar para escapadas nocturnas…

- Bueno, siempre hay problemas... – Dije, intentando justificarme.

- ¡Tuvimos que iros a rescatar a las 4 de la mañana por intentar grabar en un barranco de madrugada! ¡Todo por grabar un amanecer!

- Pero… ¡¿A mi que me cuenta? ¡Si la que dirigía era Akane!

- Bueno… Sólo intentaba ser lo más realista posible… - Akane también intentaba disculparse, pero la Sargento la enderezó antes que ni siquiera pudiese bajar la cabeza.

- ¡¿Y qué? ¡Fue el mejor proyecto de final de curso! ¡Hay que hacer sacrificios, pero el resultado es inmejorable! – Dijo orgullosa ella. Mousse y Ryoga animaron la discusión dando vítores. Empezábamos a ser el centro de atención en el salón de actos. – ¡Era un trabajo por el que cualquiera pagaría por ver en un cine! ¡Somos el mejor equipo que ha dado esta escuela!

El señor Takada no hacía nada más que negar con la cabeza, mientras que la señora Matsumoto parecía que de un momento a otro se iba a echar a llorar.

- ¡Todo simplemente porque no le bastaba con hacer una historia sencilla, señor Saotome! ¡Que solo sois estudiantes! ¡¿En que estabas pensando al escribir algo así?

Tomé un sorbo de champán mientras veía que mi relación con el señor Tanaka no iba a cambiar ni siquiera este último día.

- ¿Qué que estaba pensado? Pues en nada… Me salió así, que se le va a hacer.

- Me llamo Xian-pu. Ser un placer trabajar con ustedes. – Dijo la joven actriz a resto de la sala, mientras hacía una reverencia. – Poder llamarme Shampoo. Mis amigos llamar así.

Ukyo la miró de arriba abajo sin ni siquiera levantarse de su butaca. Aunque la había visto en fotografías, le pareció mas mona aún en la realidad. Viéndolo de un punto de vista productivo, era la mejor protagonista que podían elegir. Además ya era una famosa idol. Sólo con los fans que viese la película en China, ya sufragarían gastos.

- Como puede ver, conoce algo de japonés. No tendréis problemas para entenderos… - Dijo Cologne. Ukyo asintió con la cabeza. – Puede sentarse señorita Pu.

- Si. ¿Dónde estar director? – Preguntó nuevamente la actriz.

- Pues… Empezaremos sin él. – Añadió Ukyo mientras hacía una señal hacia la derecha de las butacas. - ¡Que pase el primero!

Aunque habían quedado todos en un almacén propiedad de la productora para el casting de actores secundarios y extras, al final solo se presentaron Cologne y ella. Bueno y la tal Shampoo, la actriz protagonista que iba a ser presentado al resto del equipo hoy. Pero ni Ranma ni Ryoga aparecieron. Aunque ya empezaba a ser algo normal. Ukyo solo podía suspirar y rezar para que la vieja no los echara a patadas.

- ¿Y cuando venir? – Pregunto Shampoo, mientras salía de delante de ellas el segundo entrevistado y entraba el siguiente.

- La señorita Shampoo es una gran seguidora del trabajo del señor Saotome. – Añadió la vieja Cologne, aunque sin hacer ningún gesto extraño. Ukyo, al ver que los encargados del casting hacían su trabajo perfectamente (y como era en chino, no entendía nada de la entrevista) dejó de prestar atención a la gente que entraba y salía.

- Bueno, creo que ha estado un poco estresado con el guión…

- ¿No lo tenía acabado ya? Tenemos una copia en las oficinas

- Si bueno, pero ya sabe… Ideas de última hora, anotaciones… ya sabe… - La cosa se testaba poniendo tensa. Entre que La anciana empezaba a estar impaciente, la actriz que parecía no entender nada, y los del casting de adelante hablando en chino, Ukyo se estaba poniendo muy nerviosa.

- No creo que sea normal perderse esta sesión de casting… Más sabiendo que nuestra protagonista ha venido expresamente para conocerle.

- Discúlpeme un segundo… - Dijo la muchacha mientras se levantaba y dejaba a Cologne y Shampoo contemplando el casting. Se alejó bastante, situándose al lado de una de las salida de emergencia y sacó el teléfono móvil.

- ¿Pero donde se han metido esos dos? – Susurró mientras marca el numero de Ranma. Estaba apagado. Marcó el de Mousse. también. Sus ganas de matarlos aumentó otro poco más.

Ranma no quería moverse de la cama. Y eso que ni siquiera estaba durmiendo. No había pegado ojo en toda la noche. Y a la vez se sentía tremendamente agotado. Era una sensación extraña. Con el antebrazo tapándole los ojos, sentía un mareo extraño. Como si perdiese el equilibrio.

- ¿Pero que narices estoy haciendo? – Dijo en voz alta. Pero nadie contestó. Mousse hace días que no aparecía. Desde que supo que esa tal Shampoo entraba en el proyecto. Lo que en principio parecía una pataleta, poco a poco se fue convirtiendo en una posición irrevocable. Y tanto Ukyo como él sabían que era imposible cambiar eso. Al final acabó marchándose. Pero tenía que reconocer que hubo unos días que pensaba que volvería. No fue así.

- ¿Qué pasa ahora? – Pensó Ranma, al sentir que vibraba el teléfono. Lo miró levemente. Era Ukyo, otra vez. Desde hace unas horas que estaba llamando. Cada quince minutos. Y la verdad es que no tenía ninguna gana de contestarle. No tenía la mente para nada.

- Dios… Dejadme en paz… - Dijo en voz alta a la vez que se volvía a desplomar en la cama. Pero su petición no fue escuchada.

- ¡Te he oído, se que estás ahí! ¡Más te vale abrirme, desgraciado! – Se esculló desde el otro lado de la puerta de su habitación. Era indiscutible la voz de Ukyo. Arregañadiente, Ranma se levantó y fue hacia la puerta. Se abrochó la camisa lo suficiente como para estar presentable.

- Tienes una pinta desastrosa… - Le dijo Ukyo nada más abrirle la puerta. No hizo amago alguno de entrar. - ¿Por qué no me contestas las llamadas? ¿Te acabas de levantar? ¿Has estado bebiendo?

- Sabes que no bebo… - Aún así, Ukyo olisqueó un poco. No olía a alcohol.

- ¿Se puede saber que te pasa? ¿No te dije que hoy teníamos el casting?

- ¿Ha ido Mousse?

- Tampoco da señales de vida… - Ukyo suspiró y volvió a agarrar su teléfono. – No entiendo que narices pasa. ¿Siempre os comportáis así?

Ranma no tenía la cabeza para broncas. Mousse no daba señales de vida. Ukyo estaba en estado de "productora" y evidentemente no iba a entender el problema. Se pasó la mano por la frente.

- No debimos meternos en esto. Es una locura. Prefería mil veces dar discursos…

Ukyo no tenía tiempo para tonterías. Tomó una tarjeta y se la pasó a Ranma.

- Pues habla con ellos tu mismo. A mi déjame de mierdas. - Ranma tomó la tarjeta. Era la dirección de un restaurante. Tenía apuntada una hora. – La vieja quiere que te reúnas con ella. Te tiene una sorpresa.

Diciendo esto, se dio media vuelta, se recolocó el pequeño bolso que llevaba, y partió por donde había venido.

- Y si no vas a ir dímelo, para ir haciendo las maleta. Sería un milagro que no nos echaran a patadas de aquí. – Añadió, sin darse ni siquiera la vuelta.

Aunque no tenía ni la más mínima gana de hacerlo, Ranma comprendió que tenía que ir. No había estado tanto tiempo en el ambiente sin aprender nada. Como se le ocurriera hacer que les despidiesen por incompetente, lo único que le quedaría sería cerrar y apagar. No volvería a dirigir cine, no habría productora que lo quisiese, bajo el riesgo de hacerle perder dinero.

Tomó su chaqueta, se peinó levemente, y salió tan rápido como pudo a donde Ukyo le había dejado anotado. Como todos los días, dejó las llaves de la habitación en la recepción del hotel, mientras seguía dándole vueltas. ¿Es que nadie veía que no estaba en condiciones de dirigir nada? Se sentía totalmente perdido. Desde el primer minuto que entregó el guión de "Dark Side of the Moon" a la secretaria de Cheng Mei Producciones, ya se había estado arrepintiendo. Estaba desesperado, pero no quería adaptar otros guiones o ideas y ponerle una historia de amor. Y la única historia de amor que tenía era "Dark Side of the Moon". La solución era fácil y estaba ahí. Pero no debió hacerlo. Sí, el guión lo escribió él, pero no era suyo. Ese guión era de Akane. Se lo había regalado a ella. Y da igual que estuviese desesperado, seguía siendo moralmente suyo. Y aunque Akane nunca lo dirigiese, y se perdiese en el último cajón de su escritorio, seguía siendo suyo. No tenía ningún derecho a tocarlo. Lo escribió para ella.

- Supongo… que en teoría no debía haber ningún problema. – Se dijo a si mismo, mientras comprobaba por el mapa de la tarjeta de visita, que iba por el camino correcto. El problema es que ahora no había nada que hacer. El guión ya estaba aceptado, y Ukyo ya había recibido el dinero por el cese de derechos. ¿Y ahora que se supone que tenía que hacer? ¿Cómo le explicaba a esa vieja que no podía hacer ese guión? No sabía ni por donde empezar. Y lo peor de todo, es que el también sabía que teóricamente no veía el problema. No entendía que no pudiese hacerlo. Era demasiado complicado.

Cuando llegó al restaurante, Ranma suspiró. No era un sitio muy sofisticado. Más bien era un sitio callejero, muy pueblerino para estar en la gran ciudad. No sabía si eso tenía algún tipo de significado. Miró las mesas hasta encontrar a Cologne y una chica que la acompañaba. Por la foto reconoció que era "su" actriz principal. Otro suspiro.

- Joder Mousse, ¿donde coño te has metido?… - Se dijo, mientras hacía una seña al camarero que venía a atenderle, que estaba con las dos mujeres. Decidido, se sentó antes de saludar si quiera.

- Veo que se ha dignado a aparecer señor Saotome… - Dijo la anciana. – Supongo que sabrá quien es la muchacha que me acompaña.

- La señorita Xian-pu, supongo…. – Dijo antes de mirarla a los ojos por primera vez. La cara de ilusión de la chica no se podía ocultar. Tuvo incluso miedo de que le saltara al cuello en cualquier momento.

- ¡Tener muchísimas ganas de conocer, Señor Saotome! ¡Ser gran admiradora! ¡Ver todas sus películas! – Dijo sin parar de moverse de su asiento. Ranma no sabía muy bien donde meterse. - ¡Tener mucha ilusión en trabajar con usted! ¿Poder llamarle Ranma?

- Eh… si, claro.

- Como podrá observar, es una gran seguidora de su obra. No ha sido algo premeditado. – Cologne encendió su pipa la vez que hacía una señal al camarero. – Luego tendrán la oportunidad de conocerse mejor. Es momento de comer.

En menos de un minuto, delante suyo había una combinación típicas de comida china. Un poco de arroz, ternera, verdura frita… Ranma tomó los palillos mientras empezaba a degustar.

- Respecto a lo del casting…

- Lamento no haber podido asistir… – Se disculpó inmediatamente el chico.

- Bueno, quiero que sepa los encargados ya están trabajando en el video de presentación de lo asistentes. La próxima semana puede ir a verlo.

- Entiendo…

- Además, ya hemos contratado al director de fotografía y al músico que ha pedido. Necesitamos que nos de fecha para una programar reunión. Dicen que pueden dentro de dos semanas…

- Esto…

- También me gustaría hablar sobre el actor protagonista. Nos gustaría poder contar con algún famoso actor internacional. Pero queremos su opinión sobre las posibilidades…

Ranma empezaba a sudar. Y no precisamente por el calor de la comida. Shampoo miraba asombrada el tipo de conversación, seguramente creyendo que era estaba ante un proceso artístico increíble. Pero Cologne y él sabían que básicamente, le estaba echando en cara que era un inútil.

- Verá señora… - Ranma dejó los palillos un momentos sobre el cuenco. –No quiero mentirle. No me siento preparado para afrontar…

- ¿Qué pasa, aún no le convence el guión?

- No…

- ¿No tiene una imagen mental aún de la película? ¿Está insatisfecho con alguna parte del equipo? Podemos contratar…

- No, no es eso…

- ¿Necesita ilustradores para trabajar en concepts art o alguna otra cosa? – Shampoo no paraba de mirar unos papeles que había traído. Daba la sensación que no entendía muy bien de que se hablaba. Pero Ranma sí. Sabía que por cada cosa que dijese, Cologne le saldría con cinco soluciones. Era su trabajo. No lo comprendería. Ni siquiera el lo había hecho.

- Mousse… Mousse se ha largado… - Se le ocurrió decir.

- ¿Una discusión con su equipo? – Cologne se rascó la barbilla. – Es una lástima, pero podemos contratar a otro ayudante de dirección. Hay mucha gente que querría trabajar con usted. Si tiene problemas con su productora, también… - Otra solución. Y ni siquiera era eso. Daba igual si Ukyo y Mousse se largaban, no solucionaría nada. De hecho así solo se sentiría más solo aún.

- ¿"Mousse"? ¿Mu-tsu? – La "actriz" parecía querer decir algo, y Ranma no sabía si por falta de dominio del Japonés o porque no sabía que decir, parecía algo tonta. La verdad es que siempre había tenido reparos con las actrices que venían de portadas de revistas. Solían traer problemas. Cologne le señalo a uno de los papeles, donde parecía tener apuntado los nombres de todos los integrantes del equipo.

- ¡Oh! ¡Ser Mousse! ¡Yo conocer! – Dijo, tan alegre que parecía que no se daba cuenta del ambiente de pesadumbre que habían creado Ranma y Cologne. – Trabajar conmigo en anuncios. Ser buenos amigos.

- ¿"Buenos amigos"? – preguntó Ranma. Todo eso le sonaba. – Ya veo…

Pero antes de que pudiese seguir diciendo algo una avalancha de gente se acercó a la mesa. Parecía ser que la voz de Shampoo había alertado a los fans que estaba ahí. Ante la sorpresa de Ranma, Shampoo se puso de pies y empezó a firmar autógrafos. Cologne también se levantó.

- Nos han descubierto. Se acabó la charla. Si le pasa algo estaríamos en problemas. – Cologne tomó la cuenta de la mesa, que les habían dejado junto a los platos de comida. – Yo le invito esta vez, señor Saotome. Supongo que no hace falta decirle que habiendo invertido ya bastante dinero, no estamos por la labor de tirar el proyecto a la basura. Solucione sus problemas, sean cuales sean, y póngase en marcha.

La marabunta de gente empezó a crecer, e incluso transeúntes entraban al ver que es lo que pasaba. Cologne y Shampoo se abrieron paso hasta la salida, entre sonrisas y autógrafos. La actriz parecía tan acostumbrada a la situación, que incluso tuvo un momento para despedirse de Ranma con la mano y un guiño de ojos. Realmente, mirándolo desde el punto de vista profesional, esa chica parecía una joya.

Después de terminar de comer y salir del restaurante, cerca de una hora después, Ranma se sintió peor de cómo cuando entró. No había solucionado nada. Antes estaba perdido, y ahora, perdido y bajo presión. Si la vieja tenía consideración, lo dejaría tranquilo hasta el lunes, dado que si no recordaba mal, no tenía nada que hacer hasta ese día, que tocaba presentar el desglose de guión y los cambios que se necesitaran. Tenía todo el fin de semana para centrarse o suicidarse. No le quedaba otra.

De vuelta al hotel, empezó a darle vueltas a lo único que parecía tener claro ahora. Parece que Mousse se alejó del proyecto por esa tal Shampoo. ¿No le había dicho una vez que se enamoró de una actriz? ¿O era que la actriz se enamoró de él? Realmente no lo tenía muy claro, pero la idea era que no quería trabajar en esa película, por un mal de amores. Y Shampoo no parecía haber dicho con malicia lo de "buenos amigos". En cualquier caso, ¿era ese motivo suficiente como para irse sin explicar nada? ¿Cómo podía abandonarle después de tanto, por simplemente no querer ver a una exnovia o lo que fuese? Sabía que estaban en la cuerda floja, que lo iba a pasar fatal trabajando en China sin saber el idioma, y con precisamente ese guión. Era lo más ruin del mundo. Si estuviese en su situación, no haría eso. Si Mousse fuese a hacer una película con Akane y necesitase su ayuda ¿cree que él lo abandonaría?

- A quien pretendo engañar. Que se las apañase él solo. Ni siquiera sería mi película… - Dijo en voz alta, mientras recibía las llaves de habitación. Fin del asunto. No podía pedirle más a Mousse. Lo único que quedaba era salir solo de esa e intentar que en la próxima las cosas salgan mejor.

- Su habitación ya está abierta… -Dijo el botones, después de buscar las llaves sin éxito. Tenía un japonés bueno.

- ¿Le han dado la llave a alguien?

- A una señorita, decía que le conocía… - Le aseguró el botones. Ranma estaba a punto de echarle la bronca, pero sin saber por qué, lo único que hizo fue encaminarse hacia su habitación. ¿Quién era esa persona? Un escalofrío le recorrió la espalda. ¿Podría ser… ella? ¿Era posible? Al fin y al cabo, no era difícil saber donde estaba. Los de Cheng Mei habían dado una nota de prensa internacional que estaba en China haciendo una película con ellos. Solo con llamar a las oficinas y dar su nombre, sería suficiente para que le diesen su dirección. Sí. Podía ser ella. Venía a recriminarle. A gritarle y a pedirle explicaciones. Ha hacer lo que siempre hacía.

Y era lo que más necesitaba en ese momento.

Ranma abrió la puerta de su habitación de golpe para encontrarse de cara con una mujer que la miraba sorprendida, seguramente del susto. Pero no era quién esperaba.

- Ah, eres tú Sargento…

- ¿Cómo que era yo? ¡No sabes el susto que me has pegado! – Dijo Ukyo mientras se agarraba al marco de la ventana. Hasta hace un momento estaba mirando el atardecer, tan tranquila. – ¿Se puede saber que le has dicho a la vieja esa?

- ¿Cómo dices? – Ranma se quitó la chaqueta y la tiró sobre la cama.

- Me ha llamado diciéndome que si no solucionábamos nuestro problemas, no tendría más remedio que prescindir de mis servicios. – Ukyo estaba echa una furia. - ¿Qué problema tienes tú conmigo?

- No es eso… Le dije que Mousse se había largado para excusarme. Supongo que al final entendió que teníamos problemas…

- Bueno, al menos no se aleja demasiado de la realidad. – Ukyo, que parecía más tranquila, se sentó en un sofá individual que había en la habitación, junto a la ventana. El puerto de la ciudad se podía ver en un atardecer esplendoroso. – ¿Al final has aclarado las idea?

- Al menos se que Mousse no va a volver…

- Deja ya de pensar en ese. Me refiero a ti. ¿Qué te ha pasado, a que viene tanta inseguridad?

Ranma la miró levemente mientras se tumbaba en la cama. Como si el tiempo no hubiese pasado desde esa mañana, se tapo los ojos con el antebrazo.

- No tengo ni idea de que me pasa, Sargento. Te juro que no lo entiendo. Y no es que el guión sea de hace años. Es otra cosa. No lo veo. Es como si fuese totalmente ajeno a mi. ¿Por qué escribí eso? ¿Por qué este personaje hace esto? – Suspiro. – No, realmente es lógico lo que hacen. En si no hay problemas. La pregunta es más bien… ¿Porqué hice que ese personaje hiciese eso? ¿Por qué cada vez que lo leo, es como si leyese algo de otra persona? ¿Porqué no lo siento mío?

Un silencio se apoderó de la habitación, hasta que el sonido lejano de un barco lo rompió.

- ¿Y por qué no lo cambias? – Preguntó Ukyo.

- Porque en si estaría mal. El guión está bien. El guión es prácticamente perfecto. "Dark Side of the Moon" es una obra sólida… El problema es que no soy el mismo. La que escribió "Dark Side of The Moon" no es la misma persona que la va a dirigir. La que la va a dirigir es sólo un pobre diablo.

- ¿Pero por qué?

- Por que es completamente diferente. Porque cuando lo escribí estaba enamorado de Akane. Y lo escribí con eso, supongo. Con ese sentimiento. – Dijo Ranma a en alto. No tenía ni idea si era por eso o no, pero era lo que creía. Era lo único que había cambiado. Y uno más uno era igual a dos.

- Así que, ¿lo único que necesitas es volver a enamorarte? – Dijo Ukyo, serenamente. Ranma no pudo evitar una sonrisa.

- Si eso fuese fácil ya… - El director se quedó helado. Ukyo ya no estaba en el sofá al lado de la ventan, estaba justo al lado suyo, y se sentaba en la cama y se acercaba a su cara.

- La solución es más fácil de lo que piensas… - Añadió la chica, con una voz que a Ranma le pareció la más sensual que le había escuchado.

- Espere un momento, Sargen… - Y no pudo decir nada más. Hacía muchísimo que Ranma no besaba a una mujer. Y además, a una mujer tan atractiva como Ukyo. Desde que dejó a Akane no se había sentido atraído por otra, pero ahí y ahora, y tal como estaba, no sabía que hacer. Estaba en estado de shock.

Ukyo se levantó rápidamente y se volvió a arreglar el traje, mientras Ranma seguía estupefacto en la cama.

- No creas… que esto es debido a las circunstancias… - Aunque aún se veía segura de si misma, era evidente, aún con la luz anaranjada de la tarde, que estaba muy sonrojada – Si hubiese podido hacerlo antes, lo habría hecho.

Una vez lista, tomó su bolso y se dirigió a la puerta.

- Pero prefiero no aprovecharme de la situación en la que estás. Pero al menos piénsatelo… - Y sin decir nada más, se fue.

Ranma seguía en el mismo sitio que estaba, en la misma postura. Se sentía totalmente fuera de lugar. Como si no supiese como se llamase, de donde es, y que hace.

Lo único que sabía es que si Mousse estuviese ahí, sus palabras serían: "Se veía venir".

Capítulo 7

Dark Side of the Screenplay

[Terminado a las 5:27, horario de Greenwich ]

[Cafés servidos:1]

[¿Alguna Declaración?: ¡Joder, pero que frío hace!]

Chorradas Varias: Como no tengo mucho que decir del fic, aparte de que se acerca el final, no os voy a hacer perder el tiempo. No leáis lo siguiente si tenéis algo mejor que hacer :P.

Me enteré el otro día que los IKEAs de Suecia… son iguales que los del resto del mundo. Bueno, dicen que hay un autobús especial que les lleva hasta el centro comercial, pero sistemáticamente es igual. ¿A que es sorprendente que me sorprenda? Pues claro, como todo en este mundo está adaptado, la tortilla es diferente en cada sitio, y la comida japonesa también, pues pensaba que los IKEAs también lo eran. Pero resulta que una compañía que si pudiese, haría un "corta-pega" de sus tiendas en todo el mundo. Dado que ni se molesta en cambiar el nombre de sus productos para que en otro idioma no suenen raro, supongo que es normal.

¿Y porqué todo esto? Pues porque si vives en Méjico o en Canadá, en España o en Corea, da igual. Hay una cosa segura: Te interesará una estantería de bajo presupuesto, un paquete de pilas baratas, o una cortina de baño. Quizás no te guste la comida japonesa, pero seguro que necesitas alguna vez un marco para colgar algo. Esencialmente las personas hacemos lo mismo. Y existen objetos que están en todas las casa. Los que venden esos objetos nunca está en crisis.

Creo que lo mismo pasa con las historias.

Otro día sigo reflexionando en con esto.