La cuarta Nivel 25
La ciudad de Cloudsdale esperaba expectante globo terráqueo tras globo terráqueo, pues la famosa ingeniera mecatrónica Beatrix Peace finalmente había enviado su nota de confirmación que les construiría sus nuevos generadores solares. Y el problema con Cloudsdale era que al tener la fábrica del clima en su ciudad; utilizaban el doble de poder eléctrico que las demás ciudades, y eso significaba pagarle doble a los Electricity.
Claro, el que su mejor cliente se les fuera no les hizo gracia al matrimonio unicornio; por eso habían preparado un plan de organizar n "desafortunado accidente" con el globo terráqueo que la llevara. Esperanzas que se habían ido por el desagüe cuando la vieron montar su moto en Ponyville. ¿Cómo era posible aquello? ¿De dónde demonios sacaba tantas ideas? Porque igual que sus otros inventos, esa maldita cosa no utilizaba magia de ningún tipo; sólo esa maldita energía solar.
Pero de regreso en Cloudsdale, habían organizado una gran bienvenida para la joven unicornio, hasta lao Wonderbolts llegaron listos para hacer sus maromas en el aire para que la chica se sintiera bienvenida. Finalmente alguien gritó:
—¡Allí viene! ¡Todos a sus puestos!
—¡Pero el próximo globo llega dentro de media hora!
—¡No viene en globo!
—¿CÓMO?
Entonces la vieron, surcar el cielo a tremenda velocidad montada en un aparato que nadie conocía. La joven entonces con gracilidad y elegancia, aterrizó su moto justo frente al alcalde. La moto se mantenía por encima de la nube por centímetros gracias al dispositivo de alteración gravitacional de Beatrix, lo que le permitía flotar suavemente.
—Un gusto a todos — dijo la ingeniera sacudiendo cascos desde su vehículo. — Ustedes perdonarán que no pueda saludarlos como se debe pero si me bajo de esto, son varios metros de caída.
—Un gusto señorita Beatrix Peace — dijo el alcalde pegaso entre confundido y sorprendido por el aparato. — Y vaya, no sabía que podía moverse tan velozmente. Es una lástima que no vinera en globo, habíamos preparado un número aéreo especial para usted que acompañaría su globo hasta acá y…
Bea sonrió, al no tener unicornios cerca se encontraba de muy buen humor.
—No se preocupen alcalde, honestamente me parece demasiado que se organice un número aéreo para alguien como yo; pero si lo hace feliz probar de nuevo. Mi vehículo cuenta con velocidad ajustable y funciona con energía solar. Además lo podré grabar.
El pegaso no entendía a qué se refería con grabar, pero accedió por rara que fuera la situación. Entonces Bea retrocedió y luego volvió a avanzar mientras los Wonderbolts hacían lo suyo para el deleite de la joven. Ella sólo se rio y con la cámara de su equipo se puso a filmarlo todo y volvió a aterrizar frente al alcalde que de nuevo le sacudió el casco.
—Muy bien, fue encantador señor alcalde. Ahora, ¿le parece si nos ponemos a trabajar?
—¡Por supuesto señorita Peace! — Dijo el buen hombre. — Por aquí si nos hace el favor, tenemos todos los materiales que solicitó además de unos cuantos obreros. Todo por nuestra cuenta por supuesto.
Bea se dejó guiar mientras los murmullos acerca de su transporte seguían, aunque no le importaba gran cosa. Entonces comenzó a construir la maquinaria del generador mientras que los albañiles recibieron instrucciones específicas para construir el búnker que protegería de los Electricity o cualquier otro curioso. Pero esta vez el dispositivo cambió un poco del diseño habitual. Desde su encuentro desagradable en Mane-Hattan Bea decidió agregar una de las medidas de seguridad que se utilizaba en su hogar: un dispositivo que reaccionaba negativamente ante la presencia de la magia, y si alguien se atrevía a utilizar la magia con su aparato; éste inmediatamente explotaría llevándose con él al que torpemente lo intentó. Una medida especial para que los magos no dedujeran cómo funcionaban las armas de los usuarios de tecnología y éstos pudieran hacer algo al respecto.
Cuando cayó la noche se despidió cortésmente del alcalde y dirigió su moto a Ponyville.
—¡Pero señorita Peace! ¿Por qué no se hace el hechizo de caminar sobre las nubes? Seguro que será mucho más práctico que regresar a Ponyville.
—No tengo problema con ello, además no sé utilizarlo señor alcalde — sonrió la joven.
Entonces descendió. Iba de buen humor, pero se desmejoró un poco ante la perspectiva de seguir atrapada viviendo con un Nivel 25; por suerte este trabajo de Cloudsdale al ser doble la dejaba mucho más cerca de comprar su casa. Se puso a conducir despacio en el área boscosa que la separaba de Ponyville; ya que eso era uno de los aspectos que le encantaban de Equestria, que existían aun grandes áreas sin urbanizar. Entonces sus sensores se volvieron locos.
—¿Y ahora qué?
Varios rayos de energía mágica fueron disparados contra ella, que rápidamente logró eludir con la velocidad de su moto, pero más y más venían de todas direcciones, esto era una emboscada. Sin más, Beatrix puso más velocidad en su motocicleta y avanzó al frente a toda velocidad, dispuesta a darle una lección a quienquiera que estuviera fastidiándola. Se iba acercando, se iba acercando; puso la moto al revés y dejó que la gravedad cumpliera con su objetivo.
El changelling más cercano soltó un grito al notar aquello, cuando veía la moto acercarse a toda prisa, pero sin piloto.
—¿Qué? ¿En dónde se metió?
Pronto se vio reducido a cenizas por un ataque a la espalda. Los que estaban cerca dispararon varios rayos, rayos que rebotaron contra una especie de esfera de energía en cuyo centro se encontraba la ingeniera Beatrix Peace, fumando tranquilamente; aunque en realidad estaba buscando una salida. Había demasiados y aunque era una militar capacitada tampoco había por qué exagerar.
Todos los changelling entonces cargaron contra ella, que simplemente extendió su casco y de su equipo salió una especie de esfera color azul con un botón verde sobre ésta. Beatrix apretó el botón y arrojó la esfera; que explotó creando una descarga de energía tal que el grupo de diez que venía se redujo a cero. Pero había más, muchos más; los detectores de Beatrix no mentían.
Dos docenas de descargas mágicas le llegaron por ambos lados, izquierdo y derecho; obligándola a retroceder en el aire y a perder altura. Su jet-pack estaba perdiendo potencia, toda la energía estaba siendo redirigida a los escudos. Comenzó a descender mientras que el ataque seguía. Devolvió el fuego un par de veces pero igual no podía arriesgarse demasiado, si sus escudos perdían potencia esto podría ponerse peor de lo que ya estaba. Pero al apenas tocar el suelo todas las descargas cesaron; y antes que Beatrix pudiera preguntarse qué demonios, un solo ataque fue lanzado contra ella. Esta vez el efecto fue devastador, apenas el ataque impactó contra ella, las pulseras escudo de Bea soltaron chispas electrocutando a su dueña y la hicieron caer. La ingeniera se levantó pero una nueva descarga se disparó contra ella, ésta vez más débil que las anterior pero lo suficientemente poderosa como para lanzarla lejos.
Escudos a un cuarto de capacidad. Beatrix escupió un poco de sangre y se levantó para ver a su nuevo oponente. Los sensores, aunque debilitados por el ataque, reaccionaron de inmediato. Nivel 25.
—La jefa de los insectos, supongo — dijo Bea con su vaporizador listo.
—La misma — dijo Chrysalis avanzando. — Su jefa, su Reina; pero ante todo su madre. Hace unos cuantos días te atreviste a asesinar a dos de mis hijos, y hoy ya van otros once. ¿Qué no tienes corazón?
—Si no estás dispuesto a dar tu vida, no puedes llamarte soldado — dijo Beatrix.
Chrysalis lanzó otra descarga contra Bea, que esta vez pudo esquivarla con la ayuda del jet-pack. Y aunque tenía su arma lista, sabía que tenía que escapar. No podía enfrentarse a un Nivel 25 con el equipo que tenía; mucho menos ahora que los otros malditos se habían encargado de dañarlo. Apenas si podría contra un Nivel 4 ahora; y era muy arriesgado algo así.
Más y más ataques, que Bea tuvo que esquivar como pudo; la ayudaba tanto su jet-pack como por su propia agilidad; pero más ataques mágicos por la espalda la lograron derribar. El jet-pack soltó chispas, igual que todo su equipo militar.
—¿Qué fue lo que habías dicho, querida? Que si no estás dispuesta a dar tu vida no eras un soldado. Bueno, aunque no me agrada lo que le hiciste a mis hijos, tienes razón. ¿O acaso vas a suplicar por piedad ahora que estás del otro lado, soldado?
Bea se levantó.
—¿Te parece a ti que es la primera vez que estoy en esta situación? Sola, desprotegida ante un Nivel 25 en el medio de la nada. No, es más bien la cuarta.
Chrysalis levantó una ceja, esta tipa realmente era alguien interesante. Sólo tenía una duda:
—¿Nivel 25?
—Tu nivel de poder, 25 es el máximo.
—Ya — respondió la Reina atacando de nuevo, pero esta vez Beatrix contraatacó con otra de sus granadas I.U. (Las esferas azules con el botón encima).
La explosión lanzó lejos a Beatrix, haciendo que se lastimara aún más; pero a Chrysalis más bien la irritó el ataque. Claro, su poder era tal que una pequeñez así no iba a afectarla; y como castigo por su insolencia, le lanzó otra descarga a Beatrix. Todo lo electrónico soltó chispas, lastimando a la comandante. De todos modos no se rindió y trató de levantarse, aunque esta vez no pudo; ya que su prótesis mecánica había dejado de funcionar también. Los changelling, liderados por su Reina, comenzaron a avanzar.
—Y esto no está más que empezando, pagarás por todas las vidas que me debes. Mis hijos, mis niños, estás a punto de saber qué se siente la ira de una madre dolida. Pero lo que no entiendo es por qué no te atemorizas; tienes un poco de miedo pero no del que te hace perder el control ¿Cómo es que alguien puede mantener la calma en tu situación?
—Como dije, es la cuarta vez que me pasa esto, imbécil.
Uno de los changelling iba a atacar pero Chrysalis lo paró.
—La necesitamos viva y en condiciones de trabajar.
Bea entonces sonrió con ironía, claro, la querían por sus máquinas. Había llamado demasiado la atención, eso fue lo que logró que los insectos se fijaran en ella y como siempre su agresividad pudo más que su sentido común. En serio que su pasado como soldado le había traído problemas.
—Soy un soldado y estoy dispuesta a dar mi vida, así como de llevarme conmigo a todos los que pueda — dijo Bea entonces usando lo último que le quedaba: el control remoto de su motocicleta.
El aparato llegó volando a gran velocidad lanzando varios misiles rudimentarios (con la chatarra de Rusty no pudo crear algo más elaborado) con los cuales logró que los changelling se dispersaran y la moto pudiera recogerla y salir volando a toda velocidad. Chrysalis no hizo nada esta vez, sabía que la otra ya había alcanzado terreno con población a juzgar por lo rápido que iba. Se limitó a ver con odio cómo la otra se escapaba de sus garras.
—Te ganaste mi respeto Beatrix Peace. Valiente hasta el final, valiente y desafiante. — Luego se fijó en sus hijos: — Bien, nos largamos antes que venga alguien. Además tenemos que darles una despedida digna a sus hermanos.
—Madre, ¿qué haremos ahora?
—Nada, déjenmelo a mí. Ya me di cuenta que ella requiere que me ocupe personalmente de esto; no me perdonaré que por mandarlos a ustedes los pierda, soy mucho más fuerte y debí hacer esta misión en solitario.
—Mamá, nosotros lo hicimos por nuestros hermanos — dijo otro de los changelling. — Tú no nos obligaste, llegamos por nuestra cuenta.
—Ya no somos larvas, déjanos ayudarte — dijo otro.
Chrysalis abrazó a sus hijos, no quería exponerlos pero era cierto que eran adultos ya y que podían tomar sus propias decisiones. Pero dolía, había tenido a lo largo de su vida inmortal cientos de miles de hijos; pero no acababa de acostumbrarse a la idea de perderlos. Ella era la Reina de los changelling, pero ante todo su madre y no quería que nada malo les pasara; pero tampoco podía negarles el buscar justicia por sus hermanos caídos.
—Bien, nos reorganizaremos, tenemos que pensar bien en que nuestra oponente es un poco más peligrosa de lo que pensamos. Y ante todo cuidarnos los unos a los otros.
El pequeño ejército se cuadró y siguió a su madre de regreso a la colmena.
Mientras tanto en el Palacio de Twilight, la moto entró a través de una de las ventanas principales.
—¡Bea! — Se quejó Twilight, aunque se calló al ver el estado en el que estaba la ingeniera.
Tenía quemaduras por todo el cuerpo y apenas respiraba. No había que decir más, la bajó de su motocicleta y la levantó con su magia llevándola con su magia hacia el hospital más cercano. Raro, apenas su magia rozó el cuerpo de Beatrix comenzó a sentir esa extraña interferencia alrededor suyo que evitaba la magia; pero esta interferencia pronto se fue, como si estuviera dejando de pelear; al mismo tiempo que un pitido irritante salió de las pulseras.
—¿Qué te pasó? Bea, ¿Cómo es que…?
Pero estaba inconsciente. Entonces la llevó al hospital y tras dejarla en buenos cascos, corrió a llamar a sus amigas. Cuando llegaron al lugar, se dieron cuenta que el doctor, un experto unicornio, estaba bastante preocupado.
—¿Y bien? — Preguntó Twilight.
—En primer lugar no sabemos dónde termina el metal y comienza ella. Tiene tal cantidad de aparatos encima que no podemos proceder si no los quitamos todos. Y lo peor es que no podemos utilizar la magia para auxiliarnos, pues reaccionan negativamente.
—¿A qué se refiere? — Preguntó Twilight.
—Si se usa la magia éstos comienzan a soltar chispas y amenazan con explotar causando un gran daño. Aun intentamos de removerlos a casco pero, no sabemos cómo.
Spike no se hizo rogar, entró al cuarto en donde yacía Bea y los doctores y enfermeras trataban de quitar inútilmente su mochila metálica o equipo militar. Pero no importaba, él ya había visto en dónde guardaba Bea lo que necesitaban en ese momento. Abrió por la fuerza el compartimiento, en circunstancias normales el mecanismo de defensa se hubiera activado pero ahora toda la energía estaba redirigiéndose al sistema de soporte vital. Finalmente el dragón se las arregló para encontrar lo que buscaba: la Tablet de Bea.
—¡Lo tengo! Seguramente tendrá instrucciones para quitarle sus cosas de encima.
—¡Brillante Spike! — Dijo Twilight preparando su cuerno. — Ahora…
—¡Twilight espera! — Le dijo Applejack. — Oíste lo que dijo el doctor, esto tiene que hacerse a casco.
—O a garra — dijo Spike tocando la pantalla, haciendo que ésta se iluminara de pronto revelando el menú.
Fueron varias horas, aprendiendo a utilizar el aparato, pero al final Spike lo logró; tenía algo de miedo por su amiga pero el equipo militar la mantenía con vida. Finalmente encontró los archivos diferentes, y entró en cada una de las carpetas.
—¡Ey miren esto! ¡Video-diario de Beatrix Peace! ¿Puede que haya algo ahí? — Sugirió Pinkie Pie.
—No quiero invadir la privacidad de nadie — dijo Spike. — No, debe haber una pista… ¿Tal vez aquí, en "Equipo Militar"?
Hizo clik y apareció una imagen de la mochila metálica de Bea. Spike seleccionó información y sintió un escalofrío.
—¿Qué? — Preguntó Fluttershy.
—Esto, no, realmente no creo que… no tiene cómo quitarlo — dijo Spike.
—¿Qué leíste Spike? — Preguntó Twilight con autoridad.
Spike suspiró y leyó:
—El modelo N.76-34b proporciona al usuario un nivel de protección contra todo tipo de magia hasta Nivel 5; mas presenta 0 efectividad cuando se hace frente a un Nivel 25. El equipo igualmente proporciona mecanismos ofensivos como el… el resto son descripciones de los aparatos de Bea.
Twilight le quitó el aparato a Spike y comenzó a revisar el contenido. No podía creerlo, en serio que no. Al igual que el mentado generador solar; todas las armas, escudos, jet-pack, exoesqueleto y demás nada funcionaba con magia, era pura tecnología, y parecía tecnología especialmente pensada para luchar contra la magia.
—Por eso siempre está tan paranoica — murmuró Twilight. — Por eso no quería quitarse las pulseras cuando Rarity le hizo el vestido, son lo que principalmente bloquea la magia. Pero también tiene otras cosas, como armas de alto poder. Hasta están registrados varios fármacos como uno especial que bloquea hechizos de verdad; y algo que impide soñar.
Todas intercambiaron diversos comentarios.
—No entiendo — dijo Fluttershy. — ¿Entonces Bea pelea contra la magia? Pero si se ve tan dulce, y se la pasa construyendo cosas; no destruyendo.
—Bueno pero actúa muy grosera con otros unicornios — dijo Rarity comenzando a sospechar. — Y ahora que lo pienso, ¿por qué terminó así? ¿Creen que trató de matar a un unicornio y terminó defendiéndose?
Twilight negó con la cabeza.
—No lo creo, ella mantiene su distancia.
—¡Pero… entonces fue Bea se vio en la necesidad de defenderse! — Dijo Spike. — ¿Alguien la atacó?
—Casi seguro — confirmó la alicornio morada sin quitar su vista del aparato. — Bueno, ya lo sabremos cuando despierte, tengo lo que buscábamos: cómo quitarle esto y tiene que ser a casco.
Bueno, he aquí el final de otro cap de la experta en robótica. Hasta ahora tuve una narración más bien lenta, pero quería otra pelea entre Bea y un Nivel 25 en donde realmente alguien intentara lastimarla; si alguien leyó la versión anterior recordarán que Celestia sólo la estaba probando. Esta vez puse que alguien peleara en serio. Sin más:
Chao; nos leemos!
