Declaimer: Naruto pertenece a Masahi Kishimoto.
Revizado por Natzabel
Leve NaruSaku
Si usted quiere leer este capítulo (o de la mitad hacia abajo) con alguna música cebollera (de amor) no me hago responsable -le dio pena su propio fanfic-
Capítulo 7
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–Sasuke-kun ¡Pudiste haber muerto! –Le recriminó Sakura extrayendo el veneno de un corte en la espalda y cerrando la herida. Sasuke se encogió de hombros.
–No es para tanto–
–¡No te hagas el genial teme…Auch! –Se quejó el rubio mirándose los vendajes de los brazos –¡Como arde este veneno de mierda…!– Miró hacia el ninja renegado que se encontraba bien atado e inconsciente –¡Y ese bastardo solo nos ocasionó tantos problemas…!–
–Es un maestro en venenos Naruto, que no te sorprenda –Respondió Kakashi levantándose ileso –No debieron confiarse por ser un renegado clase C– Naruto le frunció el seño.
–Lo dices porque a ti no te tiró esos kunais del demonio– Maldijo.
Sai se acercó hacia ellos con una tropa de anbu y al igual que los ninjas, con un corte en el rostro previamente curado por Sakura.
–Nos encargaremos de él –Dijo uno de ellos. Los demás asintieron y se dirigieron donde habían dejado al Ninja.
–Que agrios –comentó el rubio levantándose y cogiendo su bolso– Hasta tú eres menos pesado que ellos teme–
–Lo tomaré como un cumplido dobe– Sasuke se levantó también, frunciendo ligeramente el seño.
No dijo nada durante el camino de regreso. Y no era como si tuviera algo que decir. Naruto hablaba hasta por los codos como era habitual en él, Sai decía comentarios agrios y era golpeado por Sakura. Y el rubio por defender a la copia barata también era golpeado.
Se preguntó si desde el principio hubiese sido así. Y si él no hubiese sido elegido y Sai hubiese sido parte del equipo 7 desde su formación. Probablemente la historia hubiera sido otra para Naruto. Probablemente se hubiera ahorrado todos esos años persiguiéndolo y no se hubiese humillado tanto. Y probablemente no le hubiese temblado la mano al intentar matarlo.
Y aunque no quiso reconocerlo se sintió un poco aterrado. Pero no por el hecho en sí.
Y se sintió fuera de lugar, otra vez.
–Creo que eres el único que ha madurado –Mencionó Kakashi al observarlos– Al menos más que ellos–Sonrió.
Sasuke negó con la cabeza.
–Son parte de sus propias naturalezas Kakashi. No se trata de madurez–
Kakashi lo miró curioso –¿Los estás defendiendo? –El azabache volvió a negar para encogerse de hombros.
–Sólo un comentario que me permitiré por última vez –Kakashi volvió a sonreírle.
Dejaron de hablar cuando la entrada de la aldea se alzó ante ellos. ¿Cuántas veces no la había vislumbrado sonriente y feliz de estar vivo? ¿Cuántas veces más la había visto como la entrada al lugar de sus propias desdichas? ¿Cuántas veces no había deseado destruirla con todo su contenido?
Y ahora estaba allí, admirándola. Quizás una de las últimas veces en mucho tiempo. Qué curioso podía ser el destino para un ninja.
Sintió la mirada de Naruto, devolviéndole el gesto con mutismo y la indiferencia de siempre.
–Estás raro…–Sasuke alzó una ceja– Usualmente no miras tanto la entrada de Konoha, teme–
Sasuke se encogió de hombros
–Usualmente –Repitió.
–Quedan libres chicos –habló Kakashi en cuanto cruzaron las grandes puertas– Haré el informe y… nos vemos mañana– Observó a Sasuke un momento –Y… eso–Dudo un poco.
Sasuke le dirigió una mirada silenciosa. Realmente no quería mencionar su partida. Sabia que Naruto se negaría y haría hasta lo imposible para que no se fuera. Y Sasuke no quería arriesgarse a que eso pasara.
El tenía que irse. A como diera lugar.
–Te acompaño –Dijo Sasuke indiferente. Naruto alzó una ceja.
–Si él va yo voy –Respondió entrecerrando los ojos– Algo se traen ustedes dos–
Kakashi hizo una carcajada.
–¿Problemas de atención Naruto-kun? –Intervino Sai– ¿Tienes a Sakura-san para ti solo, y también quieres a Sasuke-kun? Que egoísta eres– Sonrió al ver la cara ofuscada del rubio.
–No digas tonterías Sai– Respondió Sakura tomando del brazo al rubio– Nos vamos Naruto. Hace tiempo que no tenemos una cita– Sonrió coqueta jalando del brazo al rubio y llevándoselo antes que pudiera decir algo más.
Sasuke se sintió agradecido, aunque le pareció algo irónico.
–Bien, vamos. Hay que ver lo de tu misión– Dijo Kakashi.
–Así que era cierto…–Respondió Sai siguiéndolos.
–Tú qué dices algo, lo lamentarás –Amenazó el Uchiha. Sai levantó las manos en son de paz.
Caminaron hacia la torre Hokage. Kakashi se separó de ellos para entregar el informe, o según Sai dictaminó, coquetear con el pobre de Iruka.
–Sasuke-san – Sasuke se volteo hacia él –¿Estás seguro de hacer eso? Naruto-kun no…–
Sasuke negó con la cabeza.
–Esto es algo más allá que Naruto, Sai. Naruto ha decidido su vida hace mucho tiempo. Y era cuestión de tiempo para que yo decidiera mi propio camino–
–Pero…–
–Naruto es impulsivo y muy infantil, pero tiene la suficiente determinación para caminar solo, Sai. Aunque de vez en cuando necesite ayuda por lo dobe que puede llegar a ser. Pero estás tú, está Sakura, Kakashi, Iruka y toda la aldea para apoyarlo– Se encogió de hombros– No creo que haga la diferencia si me marchase o no esta vez.
Sai estiró la mano.
–Ahora me caes bien Sasuke. Aunque hayas sido un bastardo–
Sasuke le estrechó la mano sonriendo de lado.
–Lo mismo digo, Sai–
Sasuke volvió a echarle una mirada al informe, antes de devolvérselo a la Hokage.
–Ya envié la información para que vallan a recogerte a Sinyo(1), Sasuke. Confío en que no tengas grandes problemas de aquí en adelante.
–¿Es todo?– Tsunade asintió –Me retiro Hokage-sama–
–Cuídate, Sasuke–
No se encontró con nadie a la salida, lo que le vino muy bien esta vez. Ya sabía por Sai que algo estaban sospechando, y no quería atraer ninguna clase de problema que perjudicara esa misión.
Llegó a su casa lo más rápido que pudo y se puso a empacar. El gato rubio lo siguió no con muy buen genio. Sasuke suspiró. Tenía que hablar con el animal.
–Hey –Le habló sentado en la cama. El gato se subió a su lado sin embargo no se acercó a él –Me iré a una misión. Y será un periodo largo de tiempo. Así que te dejé encargado a Iruka desde entonces. Pórtate bien con él. Se supone que ahora eres un Uchiha, y los Uchiha tenemos que mantener el apellido con orgullo antes que nada si? –El gato no hizo ningún sonido, manteniendo aún los ojos posados en él.
Sasuke se levantó echando más ropa y armas en el bolso.
–Y Te repito… no me sigas –Sermoneó al animal que a juzgar por su expresión no le hacía ninguna gracia –Oye… deberías ser más comprensivo. Al menos te dejé una casa y un nuevo amo –El gato se restregó en su pierna. El Uchiha suspiró– De verdad eres como ese idiota…Dobe– Acarició al animal haciendo una leve sonrisa. –Estarás bien… ambos lo estarán–
El sonido de la puerta interrumpió sus pensamientos. Sasuke dejó al gato en su alcoba y caminó hacia la entrada principal.
–¿Hola? –Saludó Kakashi con una sonrisa. Sasuke levantó una ceja.
–Sasuke-kun –Sonrió Iruka– Kakashi-sensei me habló acerca del gato y…–Sasuke les dio el paso –Gracias.
Ambos ninjas caminaron hacia el comedor. Sasuke fue a buscar al gato.
–¿En que quedamos? –Reclamó al ver que el animal no quería irse mirándolo indignado –Ya te lo dije. No puedo dejarte solo– Lo tomó en brazos caminando hacia el comedor.
Ambos ninjas hablaban bajo. Sasuke lo ignoró entrando hacia la habitación con el animal –Hey–Se sentó junto a ellos.
Iruka sonrió acercando la mano hacia el animal. El gato lo olió durante unos segundos, para dejarse acariciar gustoso.
–A mí me odia –Kakashi alzó una ceja. Iruka lo miró divertido.
–Tienes la esencia de tus perros Kakashi-sensei. Es lógico–acarició al gato– Ya se acostumbrará… ¿tiene algún nombre Sasuke?
El aludido se encogió de hombros –No. Nunca pensé en quedármelo de todas maneras. Me acostumbre a que no lo tuviera–Iruka asintió mirando al gato fijamente.
–Naruto le puso teme al gato negro… pero creo que llamar idiota a un gato es…–El castaño frunció el entrecejo. Kakashi lo miró divertido.
–Naruto le puso así porque según él se parece a Sasuke, Iruka-sensei –Sasuke apretó los dientes.
Iruka lo observó enigmático.
–Podría ponerle dobe –Intervino Sasuke. Ambos lo miraron– Digo, para ver si le gusta que lo llamen así –Entrecerró los ojos. Iruka hizo una carcajada.
–Ustedes nunca cambiarán –Sonrió con ganas– Me alegra mucho, sí. Lamentaría si algún día perdieran esa esencia –Miró al azabache serio– Espero que no te cambie esta misión Sasuke.
Sasuke asintió, aunque sintió la mentira recorrer su rostro. Eso era lo que precisamente pretendía. Cambiar. O mejorar según su punto de vista.
–Nos tenemos que ir –Se levantó Iruka– Me llevare a… Dobe –Frunció el ceño al repetir el nombre del gato. Kakashi lo miró divertido– Que estés bien Sasuke –Sonrió levantando la mano.
Sasuke se la estrechó haciendo una media sonrisa
–Igualmente Iruka-sensei–
–Suerte Sasuke –Kakashi le revolvió el cabello. Sasuke hizo una mueca.
–Igualmente y… ¿puedes ir a la boda en representación mía? –Kakashi asintió– Ya sabes… para que el dobe no haga alguna estupidez…–susurró.
El ninja volvió a asentir. Le dirigieron una última mirada significativa, antes que la puerta se cerrase tras sus espaldas.
Sasuke miró la puerta durante un pequeño lapsus, tirándose al sillón cansado.
–mi último día…–Susurró.
La última vez que estaría en la casa en mucho tiempo. Tuvo la impresión de que mañana sería otro día normal. De que se levantaría a la misma hora de siempre, caminaría al parque donde siempre se encontraban. De que Sai comenzaría coquetearle, de que Sakura apenas y le hablaría aún tímida por los últimos sucesos. De que Naruto llegaría más tarde y se excusaría con una sonrisa, intentando pelear con él. Que luego Sai haría un comentario que le valdría un golpe de la pelirosa, y que Naruto al defenderlo se ganaría otro gran golpe. De que Kakashi llegaría con una sonrisa culpable, e inventaría un argumento más estúpido que el día anterior, y que daría comienzo a un día más o menos normal…
Negó con la cabeza golpeándose internamente. ¡Qué rápido se había acostumbrado a la monotonía!
Se levantó y recorrió la casa a paso lento. Recuerdos de su hermano. Recuerdos de sus padres. Recuerdos de sí mismo.
Su soledad, su propia determinación.
Y no pudo dejar que una sonrisa se le escapara de los labios.
–¿Esto era lo que querías para mí, Itachi?–
Agradeció internamente que no fueran los vestigios antiguos de su clan. Que Pain se hubiera encargado de destruir el recuerdo del odio de su clan. De todos sus errores.
De todo lo bueno y lo malo del clan Uchiha.
Pero no era algo de lo que Sasuke se fuese a lamentar o a resentir.
Y pensaba que Itachi tampoco lo hubiera hecho.
Salió de la mansión dispuesto a mirarlo todo por última vez. Tenía un presentimiento. De esos en los que el cuerpo te gritaba "no lo hagas" y que tu cabeza cuestionaba "¿Por qué no?". Sasuke sabía que los ninjas no eran videntes. Pero también sabía cuando un ninja presentía algo importante.
Y él tenía la sensación que sería una de las últimas veces que podría observar aquel paraje.
Caminó rumbo a la ciudad, deteniéndose en las cercanías del pequeño muelle donde entrenó por primera vez su elemento. Sonrió con nostalgia observando el agua tranquila. Muchas veces, cuando estaba estresado o triste se sentaba en él, y contemplaba la inmensidad de la noche.
Lástima que fuera por última vez.
Siguió caminando. Tanto paisaje que mirar, tanto recuerdo. Se sentía especialmente nostálgico para él.
Quizás porque no le dije a nadie… Pensó descuidadamente.
Pero sabía que a la menor mención su plan se habría frustrado.
Sasuke observó un grupo de personas que se acercaban. Estuvo a punto de volverse por otro camino cuando observó el techo. ¿Por qué no?
Fue lo bastante sigiloso para pasar desapercibido por ellos. Suspiró aliviado continuando con su paseo nocturno. En una casa especialmente alta, se dio el lujo de observar la luna.
–Quizás él tenía razón…–
Miró hacia abajo, viendo como Naruto y Sakura caminaba del brazo hacia el barrio. Sasuke los observó sin ánimo de acercarse. Un suave viento corrió en su rostro, moviendo los cabellos del Uchiha hacia atrás.
Observó como Sakura se pegaba al brazo de Naruto. Cómo Naruto sonrió rodeando sus hombros con sus brazos y estrechándola en un abraso. Cómo ante la mirada sonrojada de la chica decidió bajar el rostro y tras susurrarle algo, juntó sus labios con los de la chica.
Y Sasuke sonrió. Aunque en su pecho se escocía una gran desilusión y una gran soledad sonrió. Sonrió por él. Sonrió por su felicidad.
Y volvió a mirar la luna dejándose llevar por sus sentimientos por última vez.
–Quizás él… tenía razón…–
Ni siquiera era de mañana. Nunca se había demorado tanto en vestirse pero tampoco había razón para apresurarse.
Se dio el tiempo para observar toda la casa antes de tomar el bolso en sus hombros, cerrar la puerta con llave, y trancar la misma.
Caminó hacia la entrada volteándose y observando la gran casona por última vez. A pesar de todas las veces que tuvo que limpiar las paredes y reponer los vidrios, estaba ese pequeño vestigio que le resultaba deprimente.
Levemente recordó la primera vez en que se fue. En lo vacía que se veía en ese entonces.
Y en lo desolada que nuevamente se vería.
Dejó salir un suspiro melancólico, dándole la espalda y caminando hacia la entrada más cercana.
Las calles se encontraban vacías. Por lo menos de eso se había asegurado. De irse a un horario lo bastante temprano para asegurarse de no encontrarse con nadie.
Sasuke sabía que en lo más interno de él hubiese deseado que al menos una persona supiera lo que estaba pasando. Que alguien más que Kakashi y Naruto se hubiera dado el tiempo de entenderlo. Quizás no hubiese cometido aquel error garrafal y no estaría tan solo.
Qué simple era mentirse de esa manera.
A medida que sus pasos lo llevaban fuera de la aldea y más cerca de su incierto futuro no dudo en recordar cada momento feliz que tuvo en aquellos rincones. Los juegos de niños, las peleas, los castigos. Dejándolos salir, dejándolos atrás. Como Kakashi había dicho; Ya era tiempo de superarlo. De dejarlo todo atrás y avanzar.
Avanzar como debió haberlo hecho desde el principio.
Un maullido lo hizo detenerse justo cuando el último edificio de Konoha se alzaba ante él, y la primera salida de Konoha se alzaba.
Se volteó. El gato que hacia unas horas había dejado a Iruka estaba sentado en la mitad de la calle, moviendo la cola suavemente. Sasuke alzó una ceja avanzando hacia él.
–¿No te dije que no me siguieras? –El gato se restregó en su pierna ronroneando– Espero nos volvamos a ver –Deseó.
El gato negro se acercó a ambos, restregándose contra el gato rubio. Sasuke sonrió agachándose y acariciándolos a ambos –Cuiden de ambos– susurró sonriéndoles de corazón.
Al menos el "dobe" y el "teme" si estarían juntos.
Observó a los gatos marcharse sin que su sonrisa saliera de su rostro.
Me pregunto sí… Negó con la cabeza insistente. Sabía que estaba buscando una excusa para retroceder sus pasos. Así que volteó y siguió caminando hacia la entrada. Cuando las grandes puertas verdes estaban ante él supo que ya no había vuelta atrás.
Supo que debía hacerlo.
Algo como un murmullo escuchó a su espalda. Se tensó un poco y tuvo miedo de retroceder. Pero por su mente pasó la imagen que se encargó de inmortalizar en su solitaria alma dándole fuerzas.
Porque era su mejor amigo.
Y no fue cuando las puertas se abrieron a él que le dio alcance y pudo voltearlo.
–¡Teme! –Naruto le tocó el hombro jadeando del cansancio. Sasuke alzó una ceja.
–¿Qué haces aquí dobe?–
–¡¿Cómo que "qué hago aquí"? ¿Sabes lo mucho que tuve que correr para darte alcance Sasuke-bastardo? –Se cruzó de brazos– ¡¿Cómo es eso que te vas?–
–No creí que tuvieran que repetirte las cosas más de una vez para entender Usuratonkashi –Sasuke estuvo a punto de reírse al ver la cara de furia del rubio –¿Quién te contó?–
–¡Te atreviste a aceptar la misión en vez de Kakashi-sensei 'ttebayo! ¡Si yo sabía que aún tiene esas estúpidas preferencias!–Acusó levantando el dedo hacia el rostro de Sasuke. El azabache frunció el seño apartando la mano– Fui donde Iruka a buscar unas cosas y Kakashi-sensei me dijo…–Se calló abruptamente. Sasuke suspiró, aunque resignándose a recriminarle algo a Kakashi. A estas instancias ¿de qué valía? La decisión estaba tomada– P-pero… ¡eso no importa ahora! ¡Tú no te puedes ir! ¡Eres mi padrino de bodas dattebayo! –Gritó.
Sasuke estuvo a punto de responderle con una pesadez pero se detuvo casi al último momento –Dejé a Kakashi a cargo, dobe– Se encogió de hombros– Debería ser suficiente.
–¡Claro que no! –Lo tomó de la mano caminando en sentido contrario– ¡Ahora iremos donde Tsunade y tú…–
Sasuke se soltó suspirando.
–Naruto tu…–El rubio le dirigió una dura mirada. Sasuke supo que si otro fuera el caso la expresión de "sin peros" hubiera bastado para cerrar la boca y obedecer a regañadientes pero…
Ese no era el día.
–No puedo –Dijo mirándole a los ojos. Pero no era una mirada desafiante. Era esa clase de expresión lastimera que Sasuke guardaba sólo para si mismo.
Pero era la última vez.
–¿Por qué? –Preguntó Naruto después de unos segundos. El Uchiha negó con la cabeza.
–Es necesario –Miró hacia el cielo cada vez más claro durante unos momentos– Kakashi tiene algo que lo ata a este lugar. Y tú también dobe. En cambio yo…–
Naruto negó con la cabeza enérgico tomándole del brazo.
–¿Y qué hay de mí Teme? ¡Estoy yo! ¡Y Sakura-chan, y el bastardo de Sai, y Kakashi…!–Sasuke negó lentamente– ¿No es suficiente? ¡¿Qué tengo que hacer para que te quedes bastardo?–
Se veía enojado y herido. Su cerebro quería hacer algo que ni él ni el propio Naruto le hubiesen perdonado jamás, y no valía la pena tampoco. ¿Qué podía valer un sentimiento unilateral pasajero por la amistad y hermandad que tanto habían defendido?
No. No lo valía.
–¡¿Estás huyendo nuevamente? –Insistió el rubio.
–No estoy huyendo. Y no tienes que hacer nada, Naruto. No tienes que perseguirme otra vez–
Se miraron a los ojos durante minutos sin decir nada. Sasuke bajó la vista observando los puños de Naruto –No… no lo entenderías– Susurró en voz baja.
–¿Qué es lo que no entiendo teme? ¿Qué quieres salir nuevamente de aquí? ¿Por qué volviste teme? –Sasuke lo miró inexpresivo– ¡No soy idiota! –Lo tomó de ambos brazos– ¡por mucho que tú y Kakashi lo crean! ¡Quiero entenderte teme! ¡De verdad quiero hacerlo! ¡Pero no puedo entender si no me dices dattebayo!– Gritó frustrado.
Sasuke volvió a mirar su rostro.
–Tú me entiendes más que cualquiera dobe. Pero no podrás entender mis motivos por mucho que te lo explique. No en estos momentos– Susurró. Naruto bajó los brazos, mirando al piso.
Suspiró nuevamente. Y acercó su cuerpo al del rubio abrasándole con un brazo similar al primer encuentro que tuvieron cuando el azabache abandonó Konoha por primera vez.
–Tienes una chica que te espera…–Susurró cerca de su oído– Y una aldea que te apoya y espera al sexto Hokage… no vale la pena arriesgarte sabiendo lo que dejas aquí, Naruto.
Sasuke se alejó del chico parándose frente a frente. Y por primera vez en su vida, dejó que su atisbo de orgullo se fuera a la mierda, dirigiéndole la sonrisa menos orgullosa de su vida. Ni siquiera se le acercaba a las que le dirigía a Itachi en su niñez. Naruto lo observó con los ojos desencajados sin atreverse a moverse de su lugar. Sasuke se volteó y nuevamente caminó hacia la salida de Konoha.
–De verdad… eres como un gato vagabundo teme…–Susurró Naruto lo bastante fuerte para que solo Sasuke lo oyera.
Sasuke se volteó y le sonrió con superioridad.
–Y tú un usuratonkashi–
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Continuará.
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(1) Pueblo anterior a Yinsei(el pueblo de la muerte donde Sasuke se dirigirá).
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Gracias por los reviews! no, no me molesta recibir pergaminos xD me hacen feliz~~ :D!
gracias por leer!
