Los miembros de Fairy Tail dejaron el asalto de la base de La Cúpula y se reunieron afuera, sin ningún herido reseñable. Todo habría ido como la seda por no ser que se les adelantaron, pero ahora ya sabían las influencias y poder de su enemigo, y que no tendrían que dar nada por hecho.
-Están jugando con nosotros, es una trampa doble.- decía Erza.
No todos entendieron lo que quiso decir con eso, y Lucy preguntó:
-¿A qué te refieres con doble trampa? Su objetivo es deshacerse de Juvia públicamente, ¿no?
-Si recordamos la transmisión por los altavoces…-empezó a aclarar Fried.- Él no nombró ni un instante a Fairy Tail, pero podría haberlo hecho. No lo ha revelado como garantía, es decir, si intentamos hacer algo revelarán quiénes son los "atacantes", y entonces cargarán contra nuestro gremio.
-Y no sólo La Cúpula, sino toda la ciudad...-concluyó Levy.
Gray se levantó al escuchar esto, decidido y con rabia y empezó a hablar.
-¡¿Estáis diciendo que vamos a dejar a Juvia a su suerte?!
-Nadie ha dicho eso, cálmate.- dijo Laxus.
-Pero sí es cierto que no podemos hacer nada precipitado…- dijo apenada Mira.- No podemos dejar que el gremio salga perjudicado en esto. Al consejo sólo le falta una pequeña excusa para disolverlo.
Todos callaron. Tenía toda la razón, y lo más sensato era dejar que Juvia se las arreglase por ella misma, aunque sabían que apenas tenía posibilidades.
Tras unos minutos de silencio, Gray habló, más calmado.
-Id a casa.- dijo simplemente.
Todos se sorprendieron. ¿No quería que salvaran a Juvia? ¿Ahora porqué decía eso?
Gray siguió hablando.
-No involucraremos al gremio en esto, así que iré yo solo a por ella. No pueden acusaros a todos, sólo se tratará de un chico que intenta salvar a su amiga, sin implicar nada más.
-Tú no puedes enfrentarte a toda la ciudad, idiota. Iré contigo, después de todo, yo también quiero ser amigo de Juvia.-dijo Natsu con una sonrisa.
-Juvia también es mi amiga, se lo dije antes de que entrara al gremio. Yo también iré.-anunció Lucy.
-Ella me ayudó sin ningún motivo en La Torre del Paraíso, ahora no puedo abandonarla.- dijo Erza también.
-Juvia-san es una compañera valiosa y la quiero como al resto. Yo voy, además, puede que necesite primeros auxilios.- dijo Wendy.
Nadie parecía estar en desacuerdo con el la táctica, después de todo, es lo único que podían hacer, aunque de haber sido en otras circunstancias, todos hubiesen ido a su rescate.
El resto se quedó por la ciudad, por si acaso, pero sin intención de armar ningún alboroto, y el grupo que iría a por Juvia se acercó al lugar de la ejecución.
-Ey, esperad, ¿adónde creéis que vais sin mí?- era Gajeel, dispuesto a unirse al grupo de rescate.- Juvia es mi mejor amig… No, es mi primera y única mejor amiga, le debo demasiado como para dejar que seáis vosotros quien la rescatéis.
Natsu y los demás asintieron con aprobación.
-¿Y bien, cuál es el plan?- dijo el dragón de fuego.
Mientras tanto, en el edificio principal de Qyros, Marcus observaba a Juvia encadenada y tirada en el suelo mientras sostenía una copa de vino.
-Lástima para ti que sean cadenas que neutralizan la magia, ¿verdad?- decía él en tono de burla.- Sabemos que puedes convertirte en agua y ser realmente escurridiza, por eso tenemos que ir con cuidado.
Juvia no decía nada, sólo se limitaba a sollozar y temblar.
-Si me juras lealtad y sumisión te podría perdonar.-dijo Mracus, ahora poniéndose serio.- Sería una verdadera lástima que una belleza como tú desapareciese de este mundo.
Dejó la copa en la mesa más próxima y se encaminó hacia donde estaba Juvia, arrodillándose para ponerse a su altura. Entonces se acercó peligrosamente a su rostro, tomándola de la barbilla.
-¿Qué me dices, quieres vivir, conmigo?-insistió el jefe.
Entonces, sin darle margen de respuesta la besó con fuerza y dominancia, pero Juvia no se lo pensó dos veces al darle un mordisco a su asquerosa lengua.
-Juvia no dejará que la toques.- dijo finalmente ella, con firmeza y furia.
-Maldita mujer, así que finalmente resultas ser una zorra…-dijo él sin alejarse de ella.
Entonces la volvió a besar, y a pesar de los mordiscos de Juvia no cesaba, se estaba excitando más todavía, y Juvia desistió.
Él ahora puso sus brazos en alto, todavía encadenada, y la acariciaba sin detenimiento mientras acercaba su cadera a la de Juvia, con dureza.
Ahora dejó de besarla y empezó a hablar:
-Yo consigo todo lo que quiera en esta ciudad, y estoy insistiendo para que salves tu vida.
Luego de esto, recorrió su cuello descubierto con sus labios, besándolo profundamente.
-¿Qué me dices? ¿Qué vas a hacer?- preguntó finalmente.
Como respuesta, Juvia le pegó un rodillazo en el estómago como pudo, pero Marcus seguía encima de ella, y se agachó los pantalones.
-Tú lo has querido, si tiene que ser por la fuerza…
Juvia gritaba de terror, sentía el duro miembro de él encima de ella mientras una manos removían su ropa interior.
En ese momento dejó la mente en blanco y pensó en Gray, en cómo el mismo acto la había hecho sentir de una forma tan distinta a como estaba ahora. Realmente estaba enamorada.
Pero de repente, Mika y Sam irrumpieron en la habitación.
-Sentimos molestar, pero es urgente.- dijo ella algo avergonzada por la situación.- El alcalde ha dado indicaciones para que preparemos ahora mismo la ejecución.
-Que así sea.-dijo Marcus vistiéndose e incorporándose.- Esta es tu decisión, Juvia Loxar.
-Juvia prefiere morir a estar con alguien como vosotros. Sois lo peor.- dijo ella con rabia, a gritos.
Entonces Sam, ayudado de su magia, elevó a Juvia y la puso a flotar delante de ellos.
-Vamos.- dijo, iniciando la marcha.
-Por cierto…-volvía a decir el jefe.- Vas a morir electrocutada. Queríamos modernizarnos un poco y dejar a un lado la horca o las hogueras, así el espectáculo será de buen ver cara a nuestros ciudadanos, que merecen diversión de vez en cuando a costa de la muerte ajena.
Juvia hizo el esfuerzo de no dejarles que la vieran llorar, aunque por dentro ya estaba muriendo de la impotencia.
"Gray-sama, sálveme" rogaba en su mente sin parar.
