Tenia un mal presentimiento de esto, para empezar ella no confiaba en Meiko desde que entro a su habitación a golpearla, sabía que ella tenía algo que ver con el asesinato de su madre, suspiro y se dispuso a vestirse, le dio una mirada a la cama y el rojo subió a su rostro nuevamente, se asomó por la ventana y recordó que su katana la había dejado donde la resistencia, maldijo por lo bajo , se disponía a volver a la habitación cuando por el rabillo del ojo pudo ver a Meiko y a otros hombres , estaban armados, todos y cada uno de ellos.
Definitivamente tenía que salir de aquel lugar.
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No estaba muy lejos de la sala de torturas de la que acababa de salir, debería de salir corriendo pero sabía perfectamente que si lo hacía, la iban a marcar como sospechosa, no paso mucho para que se diera cuenta que Meiko había desaparecido desde hacía muchísimo tiempo, su preocupación comenzó a aumentar, sentía como el sudor salía por sus poros, al diablo el no correr, Miku le preocupaba más… Hecho a correr lo más rápido que pudo, ya que casualmente, su auto tampoco estaba, frunció el ceño ante las miradas curiosas y un tanto molestas de todos los que estaban ahí, pero no le importo, si se apresuraba podría llegar en menos de diez minutos a su casa, que, gracias a alguna fuerza del destino no estaba lejos.
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-acabemos con toda la vida aquí muchachos- sonrio mientras tomaba su arma y entraba a la casa –maten a todo aquel que este por aquí, menos a Hatsune por supuesto…- aquellos hombres, que claro está, también eran del partido nazi, asintieron y procedieron a sacar sus armas, dispuestos a matar a todos ahí dentro, porque ellos sabían que aquellos soldados, le iban a ser fieles a luka.
Una vez muerto el primer soldado de la casa megurine, la matanza se desencadeno de una forma increíble, las bajas por ambos lados cada vez aumentaban más, pero se podría decir que a quienes les iba peor era a los soldados que estaban al cargo de Luka. Sonrio de lado al encontrarse en frente de aquella puerta donde sabia se encontraría su presa, a estas alturas ya no se trataba de obtener a Megurine porque la misma chica le había dejado en claro que para ella no era nada.
: Flash back:
-Megurine-san, puede hablar con usted un momento?- la chica ya había entrado a su oficina, ni siquiera dejo que luka le respondiera, esta solo le miro un momento y volvió su vista a los papeles de su escritorio. Desde qué a Miku la habían golpeado y a su madre la habían asesinado, la chica peli rosa se había negado a salir de su oficina, sólo revisaba papeles con la información que sus soldados le daban. Tratando de localizar al culpable. Meiko sabía que obviamente nunca la iba a descubrir.
-que sea rápido, estoy ocupada- su voz salió tan fría como siempre, dejo de atender a los papeles para poner su atención en Meiko, por alguna razón su ceño se frunció.
-Megurine-san, porque tanto interés por la hija de Hatsune?
-eso no te interesa - contesto tratando de ocultar el sonrojo que se empezaba a asomar por sus mejillas
-le gusta...- susurro aparentando sus puños y conteniendo las ganas de salir por la puerta ir a donde Hatsune y darle un par de tiros en la cabeza - ella es una traidora!- grito con odio - mato a su propio hermano ! Luka abrió los ojos como platos ¿cómo sabía eso? Se supone que nadie más excepto ella lo sabía, si no fuera así, Miku estaría muerta. Tardo unos segundos en reaccionar ¿acaso dudaba de su propia gente?
-de que rayos estás hablando, ella se ha lastimado entrenando conmigo- contesto un tanto shokeada, Meiko sabía algo, de eso estaba segura.
-Gakupo me ha dicho lo que acabo de decir, digo él me dijo que lo escucho de ti- había abierto la boca de más y sabía que Luka lo habla notado
-yo no le dije eso a Gakupo... Si lo hubiera hecho ya estaría muerta!
-porque la defiendes tanto!?- ahora ya había perdido toda la paciencia que tenía
-eso no te incumbe- respondió poniéndose de pie y caminando hacia ella, lo sabía. Meiko había golpeado a Miku y era por eso que la pequeña le tenía tanto miedo.
-claro que me incumbe! Lo hace porque le amo Megurine!- la castaña estaba roja, Luka abrió los ojos como platos pero en pocos segundos recobro la compostura.
-claro y por eso golpeaste a Miku? - su voz era fría y con un toque de odio -por eso mataste a su madre?- frunció el ceño al no obtener respuesta alguna y la tomo por la gabardina , estrellándola contra la pared- contéstame basura!
-déjeme en paz... Usted no entiende, lo hice por usted!
-Te matare... Juro que te matare, no sabes cuánto te odio Meiko.- Aquellas palabras llenas de odio por parte de Luka hicieron ver a la chica que realmente Megurine nunca sería suya. Comenzó a reír provocando que Luka la soltara y diera unos pasos hacia atrás.
-no, yo te matare a ti... Yo la matare a ella... Las matare a las dos!- gritoneo antes de salir de la oficina de Luka, después de eso Meiko se transfirió con el superior de Luka, era hora de comenzar el juego...
End flash back
Abrió la puerta de golpe encontrándose con una Miku recargada en la ventana, observo que llevaba puesto un kimono y que en sus ojos no había miedo, sino todo lo contrario. Eso hizo que su odio creciera aún más.
-deberías morirte zorra.
-no tienes fundamentos para odiar me así, no es mi culpa que Luka me prefiera a mi - Miku frunció el ceño avanzando hacia ella.
-te matare...- susurro
-sé que él me quiere con vida, porque también quiere a Luka-hizo una pausa parándose justo frente a ella. Tenía miedo, realmente tenía mucho miedo-así que quiero verte intentarlo.
Lo siguiente que sintió, fue un puño sobre su rostro, ella era buena con las espadas, no con los puños...
-quizá no puedo matarte, pero puedo dejarte al borde de la muerte.- la castaña tomo a miku del brazo, jalándola hacia ella para que no cayera al piso y, entre forcejeos la llevo hasta la cama- quizá pueda matar a tu alma…susurro con malicia mientras la tumbaba y se colocaba encima de ella, miku tenía el ceño fruncido y le miraba con rabia, pero eso solo le divertía. Meiko podía sentir el temblor del cuerpo de la pequeña, sí, eso definitivamente era divertido…
-Suéltame…-ordeno con la voz entrecortada. Su cuerpo está comenzando a temblar, tenía miedo. Meiko le sonrio de una manera que le helo la sangre y en menos de una fracción de segundo la parte superior de su kimono ya estaba abajo…
-Oh valla pero que bonita piel… es tan blanca…-la castaña paso las yemas de sus dedos por la clavícula de la pequeña, después su vista se dirigió unos centímetros más abajo-Parece que Megurine se la estaba pasando bien contigo eh?- susurro con malicia presionando el chupetón de la pequeña.
-ugh….- estaba perdiendo el poco auto control que le quedaba, si esa chica seguía ahí, encima suyo, se dejaría vencer ante el miedo y se pondría a llorar como una niña pequeña. No quería eso.
-yo también, te dejare una marca…- saco una cuchillo pequeño de su bolsillo y lo coloco en su clavícula-asi nunca olvidaras con quien te metiste, por el resto de tu miserable vida, y la que sigue, y la que sigue…-empezó a ejercer presión en la piel y con maestría le hizo una esvástica invertida. Los grito de la pequeña le hacían sentir poderosa.
"Sumérgete en la desesperación Miku" pensó.
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Sentía sus piernas flaquear, había corrido más rápido que cualquier otro día de su vida, cuando llego a su casa, su corazón le dio un vuelco, en la entrada había sangre por todos lados, esos eran los cadáveres de sus soldados? Tomo aire y frunció el ceño para entrar a la casa.
Lo siguiente que vio.
Sangre y cuerpos sin vida por todos lados.
Comenzó a buscar por todo el lugar, no había nadie de su gente en pie, todo lo que encontraba era soldados que ella no conocía, pero que aun asi le mostraban respeto, respeto y una sonrisa sínica en su cara y fue cuando se disponía ir al piso de arriba, donde sabía que estaba Miku, que escucho un grito. Un grito que definitivamente era de la pequeña a la que se había jurado proteger. Subió las escaleras de dos en dos y corrió por el pasillo hasta llegar a la habitación, donde había aproximadamente cinco soldados esperando afuera, la peli rosa los miro mal y abrió la puerta de un golpe. Su sangre se helo al ver a Meiko encima de Miku.
-Maldita!-grito mientras corría a la cama y le obligaba a ponerse de pie y separarse de Miku-Te matare!-gruño para después propinarle un golpe en la cara, la castaña dio unos pasos para atrás por el impacto que había recibido.
-Que me mataras?- se burló mientras le ensañaba el pequeño cuchillo con un poco de sangre en la hoja- porque no mejor vas a atender a la herida de esa mocosa y ves la bonita marca que le hice?- la mirada de luka se desvió hacia miku, quien ahora estaba sentada, una mirada avergonzada se notaba en su rostro, empezó a componerse el quimono solo para que luka no viera la sangre que escurría por su pecho, cosa que fue inútil porque termino traspasando la seda de su vestimenta.
-tu...-una fracción de segundo fue lo que tardo luka para sacar su arma y ponérsela en la cabeza a Meiko…-Muerete maltida imbécil!-grito mientras presionaba con mas fuerza el arma contra la cabeza de la castaña.
-Muere tu…-susurro con una sonrisa para después ver como Luka era golpeada con la culata de un arma de sus soldados y caía en el piso inconsciente- el miedo de Miku y la ira de su compañera, las habían distraído tanto que no se dieron cuenta de que más de un soldado estaba dentro de la habitación, tampoco se habían dado cuenta cuando uno de ellos se había colocado detrás se la peli rosa para golpearla cuando su jefa se lo indicara.
-Llévense a Hatsune, su celda la espera…-ordeno mientras se agachaba para poder quedar a la par de luka- yo tengo un asunto aquí que arreglar.
Los soldados asintieron, dos de ellos se acercaron a Miku, la obligaron a pararse y a caminar hasta la puerta, la pequeña oponía resistencia claro está, por lo que un tercero, para ser más exactos, el mismo que noqueo a Luka, repitió la acción y dejo inconsciente a Miku.
-las crías de hoy son un fastidio.-susurro.
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"Lo siento he muerto, te tengo que decir adiós"
"No, no me dejes ahora Miku"
"se fuerte, y si quieres vivir abre los ojos…Luka"
