Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia sí es mía.
Este fic va dedicado a mis chicas del whatsapp swanqueen, a las del grupo evil regals, al grupo de las reinas, a mi petita, a mi morena, a Irina, a amandis la tetis y por supuesto a mi manager adorada.
Va especialmente dedicado a mi niña. Esthefybautista, aquella a la que amo con todo mi ser y está disfrutando al máximo de esta historia.
A mi Miss Swan tata favorita, porque es una suertuda, a Vero porque la quiero muchísimo y a Natalia porque es la mejor.
Gracias a los que me leen y comentan, ayuda mucho saber vuestras opiniones. Sin más os dejo disfrutar del capítulo no sin antes recordaros que debéis leer a franchiulla, my dark queen, EvilSwanQueen21, el lado ciego del amor y por supuesto a mi amada esthefybautista.
CAPÍTULO 8 LA CABAÑA DEL BOSQUE
Regina:
Sentía el rugido de la moto mientras apretaba el acelerador, esquivando los coches que venían hacia ella, dejando sonar sus bocinas y gritándole ya que circulaba en contra dirección. Había dejado olvidado el casco al atrapar a Emma pero ese hecho no le molestaba en absoluto, tenía mejores reflejos y sus ojos captaban más todo cuanto acontecía a su alrededor sin ese objeto obstaculizando su visión.
Notaba el agarre de Emma, cada vez más fuerte, con miedo a caer y a acabar ambas muertas, sin verla podía imaginar que su cara era de pánico absoluto y se sintió culpable, mas había sido necesario llevársela. Los hombres de Moretti habían visto como encañonaba su cabeza con su arma y la obligaba a subir a la moto, tomándola como rehén, ese hecho bastaría para que no la relacionaran con ella, para que no supieran cuán importante era la rubia en su vida.
Como una kamikaze del asfalto, volaba entre los vehículos buscando con la mirada el coche que la estaba siguiendo, los hombres de Moretti que la estaban acechando. Cuando los vio, una sonrisa se dibujó en su cara y, cogiendo su arma, disparó con la moto aun a velocidad de vértigo y conduciendo con una sola mano. Creyó escuchar a Emma a sus espaldas gritándole, preguntándole que qué demonios estaba haciendo, salvarnos la vida, pensó con una sonrisa, ya que su puntería una vez más había estado de su lado, reventando las ruedas del otro vehículo y provocando una colisión en cadena que esquivó grácilmente mientras volvía al carril que le correspondía y reducía la velocidad, dejando atrás a sus persecutores, intentando salir de un coche accidentado.
Tras el alboroto que había armado, se retiró de la carretera, dando rodeos por la ciudad hasta legar a las afueras y dirigirse, por carreteras secundarias y desérticas, a su cabaña en el bosque, dejando muy atrás el sonido de las sirenas, de los coches de policía que, seguramente, habrían detenido a los hombres de Moretti, dejó atrás todo menos la sensación de ahogo y frustración que llevaba sintiendo desde que vio a Emma frente al apartamento de Di'Angelo, había intervenido demasiado pronto, aun no estaba lista para ese encuentro.
Mientras ella se alejaba, la carretera donde habían dejado el caos absoluto, Diana detenía a los hombres del vehículo que había sido el causante del accidente, ya que los reconoció como sicarios de la mafia y tenía motivos para encarcelarlos unas horas, mientras el director del FBI hacía su aparición, pidiendo explicaciones, deseando saber por qué una de sus agentes estaba retenida en manos de la dama negra.
Todos los agentes de la zona, tras un grito del director, se pusieron manos a la obra para encontrarla cuanto antes, sin saber que hacía poco que habían dejado Boston y se adentraban cada vez más en el bosque.
Emma:
Al subir al vehículo se aferró a la morena con fuerza, no le gustaban mucho las motos y a la velocidad que Regina conducía podían matarse en cualquier momento. No era solo que volaran sobre el asfalto sino que lo hacían en contra dirección, con los coches viniendo de frente, vehículos que Regina esquivaba con una precisión absoluta. De pronto la morena sacó una pistola y disparó, sobresaltándola, no podía entender qué demonios estaba haciendo, porqué disparaba a un vehículo en marcha. Si lo que quería era provocar un accidente lo había conseguido, el coche volcó provocando una retención en la carretera y que varios vehículos colisionaran, mientras Regina se salía de dicha carretera y reducía la velocidad, hasta que finalmente y sin darse cuenta de cómo, acabaron el aquel bosque apartadas del mundo. Su cabeza era un autentico enjambre de abejas, las preguntas sin respuestas, las dudas, los miedos, todo bailaba en su mente torturándola.
Finalmente, Regina detuvo ese vehículo infernal frente a una casa de madera, rústica, en medio del bosque. La cabaña parecía abandonada, era el lugar perfecto para ocultarse si estabas huyendo.
La morena se apeó del vehículo y, sin dirigirle la palabra, entró en la cabaña. Por los sonidos que le llegaban del interior de esa casa, Regina estaba rebuscando algo y no tardó en encontrarlo, ya que poco después volvió a salir con una caja metálica, llena de herramientas de todo tipo.
Al verla aun sobre la moto, la miró sorprendida ya que pensaba que se habría bajado nada más llegar, pero la rubia tenía aun el pánico aferrado al pecho y no se había movido ni un milímetro.
-"Bájate de la moto anda, tengo que hacerle un par de arreglos"
-¿Arreglos?
-"Sí, es una preciosidad pero no alcanza la velocidad que conseguía con mi Harley, con un par de trucos será mejor"
-¿Me secuestras y te pones a pensar en arreglar tu moto?
-"No me diste más opción, si no me hubieras perseguido no estarías en esta situación, baja de la moto y ponte cómoda, nos quedaremos aquí un buen rato"
Emma obedeció, cada vez más convencida de que la mujer que tenía delante solo era Regina por su físico, sin duda no tenía nada que ver con la muchacha de la que se enamoró perdidamente hacía ya tantos años. Al verla trabajar en los reajustes de su moto, se quedó maravillada unos instantes. Su cara de concentración encajando piezas, la forma en la que se mordía el labio cuando pensaba, la pasión que le ponía, todos los gestos que recordaba de cuando eran niñas Regina los seguía teniendo en su rostro.
Al cabo de unas horas, la triunfh nueva de Regina estaba completamente a su gusto y la morena se quedó mirándola satisfecha, había hecho un buen trabajo. Miró a Emma directamente a los ojos y le regaló una sonrisa que le quitó el aliento.
-"¿Por qué no entras? Te dije que te pusieras cómoda ¿Quieres una cerveza?"
-Quiero que me lleves a la comisaría para poder arrestarte
-"Solo tengo cerveza, eso que me pides no puedo dártelo"
-Regina, hablo en serio, has infringido la ley y soy agente federal, mi deber es llevarte conmigo a comisaría
La morena se iba acercando a ella peligrosamente, con una sonrisa en sus facciones, provocando que Emma sintiese escalofríos. Sus labios tenían un magnetismo especial, no podía dejar de mirarlos y recordar como hacía ya tanto tiempo la besó prometiéndole que volvería a buscarla. Tantos años habían pasado y el destino las ponía cara a cara nuevamente pero como enemigas, ese hecho le oprimía el corazón.
-Regina no me hagas esto más difícil
-"¿Difícil?"
-Para ti quizás sea una broma, pero entiéndeme llevo once años preguntándome qué había sido de ti y te encuentro metida en la mafia, cómo quieres que me sienta
Regina no respondió, no pudo hacerlo, tenía en frente a su rubia después de tanto tiempo y sentía que su corazón se iba a salir de su pecho. Aprisionándola entre la pared de esa cabaña y su propio cuerpo, atrapó sus labios y la besó con toda la pasión que llevaba guardada en su interior desde hacía once años, gimiendo en el instante que pudo degustar una vez más el sabor de Emma en sus labios.
La rubia no pudo reaccionar, ya que no se esperaba ser besada, por lo que se quedó estática durante unos segundos, los suficientes para analizar que Regina estaba robándole nuevamente un beso. La empujó con fuerza separándola de ella, con lágrimas en los ojos. La morena la miró con una intensidad que podía detener su corazón mientras se acercaba a sus labios peligrosamente una vez más.
-Déjame ir Regina, te odio, no vuelvas a tocarme ni a besarme, déjame ir
-"No, no te dejaré ir mientras tus ojos me sigan gritando que quieres esto tanto como yo"
Gracias a los que me leen y comentan, ayuda mucho saber vuestras opiniones. Sin más os dejo disfrutar del capítulo no sin antes recordaros que debéis leer a franchiulla, my dark queen, EvilSwanQueen21, el lado ciego del amor y por supuesto a mi amada esthefybautista.
Volvió a besarla dejándola sin barreras, derribando sus muros, había echado de menos sus labios, su mirada, su aroma, todo cuanto de ella provenía, lo había echado aun más de menos de lo que imaginaba.
Entre besos cada vez más profundos, esta vez completamente correspondidos, la morena llevó a su rubia al interior de la cabaña directa hacia la cama donde pensaba entregarse a ella, había esperado demasiado para marcar la piel de su rubia como suya y de nadie más.
Arrancando sus ropas, besándola, mordiéndola, provocándole auténticos escalofríos de placer, haciéndole perder por completo la cabeza, fueron pasando las horas mientras se reencontraban piel con piel sobre ese colchón, delicada y suave, tierna y salvaje… Hicieron el amor hasta caer ambas rendidas y sin aliento.
Los ojos color chocolate de Regina clavados en los suyos, la morena la acariciaba con delicadeza, dibujando su contorno con las yemas de sus dedos y regando su piel de tiernos besos mientras se pegaba aun más a su cuerpo, besando sus labios una y otra vez, con sed infinita y sin tener nunca suficiente. Emma había dejado de pensar o se podía volver loca, se había dejado llevar por el profundo sentimiento que albergaba su corazón por la morena, se había entregado a ella en cuerpo y alma y no se arrepentía, solo le dolía saber que estaba metida en un mundo peligroso.
Suavemente apoyó su cabeza sobre el pecho de la morena y permitió que esta enredase sus dedos en sus cabellos y depositase tiernos besos en su frente y en su cabeza. Se sentía bien en sus brazos, la había echado de menos.
-Regina ¿Por qué la mafia? Necesito saberlo
-"Te lo cuento tomando una cerveza"
-Lo digo en serio
-"Yo también, me vendría genial tomarme una ahora mismo ¿La tomas conmigo?"
-Está bien
A regañadientes dejó salir a Regina de la cama, para que trajese unas cervezas, tumbada mirando el techo analizó cómo podía ayudarla, como podía evitar que la encerrasen, cómo podía tener una vida normal junto a ella después de todo lo vivido. Al poco apareció nuevamente, con una sonrisa cristalina y llena de vida, tendiéndole una lata de la que bebió en seguida, ya que estaba realmente sedienta.
Esperó a que Regina empezara a contarle los porqués, pero esta simplemente se tumbó sobre ella tras terminarse su bebida y le dio un tierno beso, mientras notaba como se le cerraban os ojos, se estaba quedando dormida por mucho que se esforzase en mantenerse despierta.
Antes de caer en la inconsciencia solo llegó a escuchar una tímida disculpa por parte de la morena.
-"Lo siento Emma, es pronto para que lo sepas, pero pronto todo tendrá su por qué, pronto entenderás"
Se durmió sin poder evitarlo ya que la morena le había echado algo en la cerveza, la había drogado, quizás para volver a huir, para volver a desaparecer.
