Disclaimer: Nada me pertenece.
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18. Nunca lo olvidaría.
La situación no era extraña, salvo que se tenga en cuenta que la ceremonia de la boda no era una que ella reconociese; cosa que era de esperar cuando asistes a una boda real en otro mundo. Pero la situación era… incomoda. Era la boda de Elyon y Caleb, y aún después de todos estos años, y teniendo un novio, Cornelia seguía sin saber que opinar acerca de que una de sus mejores amigas se acabase de casar con su ex-novio.
– Elyon – la llamó Cornelia –. ¿Podemos hablar un momento?
La joven reina dedicó una sonrisa a la pareja con la que estaba hablando y centró su atención en Cornelia. Con un ligero gesto de su cabeza, la Guardiana señaló hacia uno de los balcones. Lo que tenía que decirle a Elyon era algo que no incumbía a los demás, excepto tal vez a Caleb. Elyon la miró con preocupación una vez que estuvieron lejos de la gente.
– ¿Ocurre algo, Cornelia?
– Historias del pasado. Es sobre Caleb.
– Oh – fue la respuesta de su amiga –. Claro, lo entiendo. Es decir, estuvisteis juntos, es normal que aún…
– No es eso, Elyon – le interrumpió ella. Con un gesto de su mano, Cornelia hizo aparecer una extraña flor translúcida.
– ¿Qué es?
– Una flor hecha con mis lágrimas. Caleb me la dio cuando nos conocimos – explicó Cornelia y extendió su mano para que Elyon la cogiera –. Considéralo un regalo de bodas.
Elyon recogió la flor y la observó con mucho cuidado.
– Está muy bien hecha – la reina la miró –. Y es tuya, no mía. Ten.
– Elyon…
– Cornelia, te conozco y se perfectamente porque me quieres dar esto. No necesito que me des una flor para probarme nada – Cornelia comenzó a responderle, pero Elyon la detuvo levantando una mano –. No. Mira, no sé que sientes ahora por Caleb o no, pero se que el nunca te olvidará, y lo he aceptado. Sinceramente, no creo que os olvidéis nunca el uno del otro; el primer amor es para siempre.
Cornelia tomó la flor de las manos de su amiga y se sentó en la balaustrada del balcón. La hizo desaparecer antes de decir nada.
– Gracias.
