21
El imponente dragón le veía con sus enormes ojos verdes desde el cielo purpura, percibiendo el sabor dulce de la cacería. Harry solo permanecía estático sujetando con fuerza la placa de roca azul que había creado con su alquimia. Miraba al dragón como retándolo para que fuese hacia él, y al animal eso le encanto.
El pecho de la bestia se inflo ligeramente, y de su hocico espiro una flama de fuego incandescente. Al ver el primer ataque del animal, el alquimista se colocó en cuclillas y puso la placa de roca enfrente del fuego que impacto de lleno en su objetivo.
Fleur desde su escondite era una espectadora de lo que estaba sucediendo metros a su derecha. Atónita vio como el fuego del dragón envolvía al hechicero sin darle oportunidad de nada, era seguro que ese era el final de su compañero. Su plan había fracasado.
Cuando el fuego se extinguió el alquimista seguía parado para asombro de su compañera y del dragón. No lucia ninguna muestra de herida o quemadura, y todo gracias a la placa de roca que tenía como escudo.
—Aggua.
La hechicera se dio cuenta de que la roca ya no era de minerales, el alquimista la había convertido en una de propiedades del agua.
—Es mi turno —susurró Harry.
El pelinegro saco de la bolsa trasera de su pantalón unas pequeñas esferas plásticas amarillas. Dejo caer la mayoría y solo se dejó en la mano dos las cuales le lanzó al dragón que no creyó fuesen peligrosas y las dejo que se impactaran en su pecho.
Harry no creyó que el dragón le estuviera sobre estimando, pero no desaprovecharía aquella oportunidad.
—Creptus wisi.
Con las palabras pronunciadas las esferas que se clavaron en el pecho del dragón explotaron y se expandieron por todo su cuerpo. Molesto el animal alado lanzo fuego por su cuerpo, pero no lograba que el plástico se derritiera.
Molesto e irritado salió volando en contra de su presa que había tomado a la ligera. Su vuelo era rápido y mortal, por lo que Harry tuvo que salir corriendo. Todo iba saliendo conforme el plan, esperaba que Fleur consiguiera dar en el blanco y derribara al Colacuerno.
El animal era tan veloz que sabia no alcanzaría llegar al lago, por lo que cuando sintió al animal sobre él se lanzo hacia su costado para evitar que su mandíbula lo atrapase. Rodo por el suelo de roca y se incorporó arrodillándose y contraponiendo el escudo de agua.
El dragón al ver escapar a su presa viro a ras de suelo y se puso en posición de ataque frente a su presa que ya le esperaba cubierto.
—Aquí viene —se dijo así mismo.
El fuego del animal lo volvió a envolver, pero el escudo al ser impactado por el fuego hacia que el agua se esparciera y aplacara la mayor cantidad de la agresión. Pero lo difícil era aguantar el empuje del fuego en el agua de su escudo, pues la fuerza con que el dragón lanzaba sus flamas era impresionante.
Una vez que el fuego se apaciguo salió corriendo antes de que el dragón arremetiera contra él; y así fue. El dragón apenas su fuego se desvaneció se había lanzado sobre el alquimista, pero el predecir el movimiento del dragón le salvo la vida por centímetros.
—Esa estuvo cerca.
Harry uso todas sus fuerzas por correr lo más rápido que jamás hubiera podido. No estaba muy lejos del lago, y había tomado la dirección para que su perseguidor le diera la espalda a su compañera.
Sabía que su escudo ya había soportado la cantidad de fuego, y otro ataque sería fatal. Apretó la carrera reconociendo que el dragón volvería atacar, y teniendo su presencia viva a su espalda no tardaría en lanzar su fuego.
El borde del lago ya no estaba a nada de su posición, y cuando sintió una onda de calor en su nuca no lo dudo y se lanzó hacia el agua acortando en un saltó el tramo que le faltaba. Su cuerpo se sumergió en el agua justo en el momento en que la flama lo alcanzaba. Podía jurar que su levita había sido flameada antes de entrar al agua.
Una vez en la seguridad del agua inclinó su cabeza hacia el cielo, solo podía ver el fuego sobre la superficie, pero una vez que se disipo vio unos cuantos destellos.
Vamos Fleur, se que puedes. Pensó el pelinegro que nado hacia afuera con maestría por si tenía que ayudar a la hechicera de Beauxbatons.
Al salir del agua y recuperar el oxigeno perdido pasó su vista hacia donde sabía que estaba su compañera. Pero solo vio al dragón derrumbado en el suelo dándole la espalda, lo que indicaba que su compañera había conseguido cumplir su parte del plan. Lo único que le inquietaba era que no había rastros de la hechicera.
Se aproximó nadando hasta la orilla y para cuando llego salió del agua usando sus brazos. Apenas sus pies estaban puestos en suelo firme corrió hacia la bestia para rodearla, y poder ver hacia donde dejo por última vez a la rubia.
Al rodear al dragón vio como estaba completamente noqueado, y tardaría en despertar, pero al ver hacia donde estaba la cueva su corazón se detuvo por un instante.
El terreno alrededor de la cueva estaba carbonizado, y teñido en una mancha negra que con la luz del día terminando se perdia a la simple visión.
Harry corrió hasta el punto negro, solo iluminado por la esfera de luz roja en el cielo, y gritó el nombre de Fleur. Al llegar a la cueva no encontró algún cuerpo rostizado, lo que agradeció y su sangre retomo curzo por sus venas.
—¿Me bugscas?
La voz de la rubia hizo que el alquimista se diera media vuela para encontrarse con una joven hechicera sonriente y varita en mano.
—¿Dónde te has metido?
—El pglan no saglió deg togo bien —confesó la rubia.
—¿Qué sucedió?
La joven le explicó lo sucedido después de que se metiera en el agua. El dragón resistió el primer conjuro que le lanzó, por lo que tuvo que correr porque la bestia espiro fuego carbonizando la cueva. En su huida la joven logro lanzar otros dos conjuros que lograron derribar al dragón, pero esta cayó al suelo lastimando su tobillo.
Harry le sorprendió todo lo sucedido, pues al no haber estado mucho tiempo dentro del agua ocurrió muchas cosas.
—Déjame ver tu tobillo.
—No te peocupegs, estoy bien.
Harry se aproximó a su compañera, le pidió su varita y se hincó para verificar el estado de su tobillo; lo tocó sobre el pantalón y lo sintió un poco inflamado.
—Parece nada grave —sacó su varita y conjuro un hechizo— ¿Mejor?
—Oui, merci.
—No hay de que agradecer —se incorporo y dio la espalda a su compañera—. Bien, ¿Dónde esconderían el huevo?
Los hechiceros se pusieron a ver el terreno el cual era plano con algunas concavidades que servían como escondite. Uno que otro árbol nacía de un suelo rocoso y a su izquierda se encontraba el lago con la cascada.
No había mucho de donde elegir para buscar, y no creían que lo hubieran ocultado debajo de las rocas. Sería una labor titánica para encontrarlo de ser de ese modo, por lo que debía estar o en el lago y cascado, o en algún árbol.
Harry le pidió a la hechicera que fuese a verificar en los arboles cercanos, que eran solo unos pocos, mientras él se dirigió al lago a buscar el huevo.
Volvió a introducirse en el agua y se sumergió los pocos metros de profundidad que tenia, y siendo pequeño el espacio no tardo en darle la vuelta. Debajo del lago no había nada, por lo que al salir a la superficie se dirigió a la cascada. Con un hechizo provocó que el agua que caía de lo alto se abriera para dejar ver su no había una cámara oculta.
Mientras flotaba una sensación de que eran observados no dejó tranquilo a Harry. Buscó con la vista por los alrededores, podía presentir que no estaban solos en ese terreno. Pero la negrura de la noche no le permitió encontrar alguna persona aparte de ellos.
—¿Encogtaste aggo?
—Nada, ¿tú?
La rubia negó con su cabeza, pero levantó su mano derecha y mostró su varita.
—Solo egsto.
—Bueno, ya es algo.
Ese comentario no era nada alentador. La varita en ese momento no era de mucha ayuda como lo hubiese sido en su confrontación con el dragón.
—¿Dónde podrá estar?
—No tego igdea.
Harry nado a la orilla y salió del agua sintiendo el fresco de la noche abrazarlo. Fleur le ayudo a secarse con un conjuro que él no conocía, pero agradecía que su compañera si.
Mientras Harry observaba a su compañera conjurar el hechizo que lo calentaría vio sobre el hombro de ella la luz de la esfera roja en el cielo. En el haz de luz que se proyectaba en el suelo había un punto negro peculiar en el centro de la circunferencia.
Una vez caliente y con su ropa seca se aparto de su compañera dejándola perpleja por su comportamiento tan retraído. Pero no esperaba que su compañero estuviera viendo algo extraño en el suelo en ese momento.
—¿Gue sugsede, Haggy?
—Mira, en el centro de la luz en el suelo.
Fleur se le emparejo y observo a donde él, y lo vio. Un punto bien marcado de forma elíptica como la de un huevo.
Sin que se pusieran de acuerdo ambos hechiceros alzaron sus cabezas hacia la luz para ver como en el centro se podía percibir lo que en el día no, pero en la obscuridad de la noche sí.
En el centro de la esfera de luz estaba el huevo flotando en espera de ser encontrado por ellos. Como una doncella queriendo ser rescatada por un caballero valiente que pudiera derrotar al dragón del castillo.
—¿Cómo lo bajamos?
—Integtage aggo.
La hechicera de Beauxbatons alzó en diagonal su brazo que sujetaba su varita, y pronuncio un conjuro en su idioma. Un rayo dorado salió de la punta de la varita e impactó en la esfera de luz roja que resguardaba al huevo.
En un principió no pareció que el hechizo surtiera efecto, pero al paso de unos cuantos segundos la esfera comenzó a inflarse de manera exponencial hasta que explotó.
La esfera se deshizo en cientos de chispas rojas y doradas que caían cual lluvia de colores. En tanto, el huevo dorado descendió con cuidado de las alturas hasta las manos de la hechicera quien la sujeto como si fuese el mayor de los tesoros.
—¡Lo cogseguimos!
—Solo nos falta volver al campo de entrenamiento.
Cuando la última chispa cayó del cielo los hechiceros decidieron emprender el viaje de vuelta, pero una sensación reconfortante nació en su pecho y se propago por su cuerpo. Como cuando salieron del campo de quidditch salvo que ahora se sentían completos, llenos de fuerzas y vitalidad.
—¿Sega gue…
—No perdemos nada con intentarlo.
Harry le extendió la mano a su compañera, quien esta vez la aceptó con gusto y sin mostrar indiferencia. Una vez sus manos unidas Harry puso en su mente la imagen el centro del campo de quidditch, y pronto el jalón en su abdomen le indicó que la habilidad de la aparición había regresado.
22
Cuando aparecieron en el centro del campo de quidditch, Harry y Fleur se percataron que el recinto no estaba para nada como lo dejaron. Solo y sin algún decoro para llevar a cabo la primera prueba del torneo. Pero ahora estaban rodeados por decenas de personas que les vitoreaban desde las gradas; aplausos y silbidos tampoco se hicieron esperar.
Aurores de todas las academias les miraban asombrados y emocionados, en especial los de sus propias academias. Hombre y mujeres de Beauxbatons vitoreaban a Fleur con mucho brio, mientras los de Hogwarts no se quedaban atrás y hacían lo propio con Harry.
—El segundo equipo ha regresado con su huevo —anuncio una voz que no reconocían.
Fleur se volvió a Harry y le tomo de la manga para llamar su atención, el grito de su gente no dejaba que se escuchara su voz.
—¿Somo lo segungos?
—Eso han anunciado —contestó Harry, quien sabia perfecto quien había llegado antes.
El alquimista vio como en uno de los pedestales, que tenía el símbolo de Hogwarts y Durmstrang fusionados, ya tenía un huevo depositado. No entendió porque aquel símbolo, pero no le dio mucha importancia. Detrás vio a su amiga Luna y a su compañero, que tenia los brazos cruzados, obsérvales. Una con felicidad y el otro con molestia.
Seguramente el hombre calvo, de nombre Rulf, esperaba que su amigo Victor Krum llegara antes que ellos.
—Si hacen el favor de colocar su huevo en el pedestal de Hogwarts —uno de los sujetos que siempre acompañaban a Bartemius se les acercó.
—Sí.
Harry y Fleur se arrimaron a los pedestales y colocaron su huevo. Al ponerlo en su lugar el símbolo de Hogwarts cambio a uno fusionado con el de Beauxbatons, lo que les llamó la atención a los jóvenes.
Después de aquello les ordenaron que se colocaran detrás de los pedestales, en especial detrás del que dejaron su huevo.
—¿Cómo te fue? —preguntó Harry a su amiga, una vez que estuviera a su lado.
—No fue nada fácil —la rubia mostro su pierna.
El alquimista observo como su amiga tenia desgarrado el pantalón hasta la rodilla y su piel no era blanca como la nieve sino rojiza como el cabello de Ron.
—No te preocupes, ya me atendieron —dijo la rubia al ver la expresión de su amigo—. Sanará pronto.
—No sé porque siento que esto es mi culpa.
—Harry Potter, el mundo no gira a tu alrededor —recriminó Luna.
Con las palabras de su amiga no le quedó más que guardar silencio. Lo que fue oportuno porque Victor y Catherine aparecían en el centro del campo de Quidditch, mostrando su admiración por ver a tanta gente en las gradas. Harry se preguntó si aquel rostro que colocaban sus compañeros sería el mismo que el puso al arribar el campo.
Con las mismas instrucciones hicieron que el último equipo colocara su huevo en el pedestal con la insignia de la academia de Beauxbatons. Al dejar el huevo en el pedestal la insignia de la academia se fusiono con la de Durmstrang como lo hicieron las anteriores.
Hecho lo que les indicaron les pidieron que se colocaran detrás de su pedestal, Harry en todo momento siguió con la vista al famoso Victor. Le llamó la atención como el auror del norte tenía su atención a un punto en específico entre las gradas. Paso su vista hacia donde el miraba y busco con la mirada entre las personas de las gradas quien pudiera robar su atención.
Porque si algo estaba claro es que el rostro de Krum demostraba cierto interés, por lo que esperaba ver alguna compañera de Durmstrang que estuviera apoyándolo. Pero para su sorpresa la zona a la que miraba solo había personas de Hogwarts. Y al final fue que la ubicó.
El alquimista frunció su ceño al verla allí entre sus colegas, gritando y vitoreando su nombre con vigor. Hermione estaba en las filas de adelante alentándolos con aplausos y gritando su nombre y el de Luna; lo cual le gusto. Lo que no le pareció fue la idea de que el auror de las tierras frías del norte estuviera viendo a su mejor amiga con cierto interés.
—Bien, bien —sonó por todo el recinto la voz de Bartemius—. Los tres equipos han logrado hacerse del huevo antes de que las esferas estallaran por si solas o el dragón los devorara.
¿Qué las esferas estallaran? ¿Tenían tiempo? Fueron algunas preguntas que se hizo el alquimista, y seguramente sus compañeros.
Por su parte la gente en las gradas guardo silencio, y uno que otro cuchicheaba sobre lo que había dicho. No era de extrañar el peligro que representaba ser un participante del torneo, la vida en realidad estaba siendo expuesta por los campeones.
—Y, ahora, es momento de revelar la segunda prueba —Bartemius lucia extasiado por lo que se avecinaba—. Cada huevo tiene un mensaje oculto, pero solo son tres —dijo mirando a los campeones—. Y tenemos seis participantes, por lo que no todos conocerán el mensaje que contienen los huevos dorados.
La gente en las gradas comenzó a intercambiar palabras, mientras los campeones se congelaron en sus lugares. Habian arriesgado su vida para no conseguir al final nada, salvo pasar a la siguiente prueba. Pero que a su vez se sentía como si no lo hubieran hecho, y eso no les agrado en lo absoluto.
—Por lo que tendremos eliminaciones.
—¿Eliminaciones? —preguntó Victor Krum.
—Así es, eliminaciones —Bartemius reafirmo lo dicho—. Dentro de un par de meses, pasando la navidad, habrá un torneo de duelos —anunció—. Y el vencedor será merecedor del huevo de oro.
La tensión se hizo presente en los campeones que se comenzaron a ver entre ellos, como marcando el final de la tregua. A partir de ese momento, de aquel anuncio dado por el organizador, volvían a ser todos enemigos y solo ser fiel a su compañero de academia.
—Como sospecharan los enfrentamientos serán con quien cada uno hizo equipo.
—El lugar de la contienda se les dará una semana antes —dijo la hechicera de cabellera negra a un lado del organizador—. Estén preparados.
—Les deseo mucha suerte, y nos veremos pronto.
Con eso los organizadores y maestres desaparecieron dejando a los campeones con sus pensamientos, y el público apoyando a los suyos.
23
A las afueras del campo de quidditch Harry y Luna se reunieron con sus amigos quienes les felicitaron por su reciente victoria. Una que no se sentía de ese modo. Y a su vez les aconsejaron que no se confiaran en los duelos, y que dieran todo de ellos.
Cada palabra que le decían al pelinegro ya lo tenía contemplado, pero algo dentro de él aun le molestaba. No era la jugarreta del torneo, eso ya lo venia sospechando; por eso le pidió a Luna que no mostrara todas sus habilidades. Lo que sentía era otra cosa que no lograba descifrar, y eso le irritaba.
—No te preocupes, amigo, Fleur es una lindura pero podrás contra ella.
—Tienes que prepararte mucho, Harry —Hermione lucía un tanto preocupada—. Tú también, Luna.
—No te preocupes, Hermione, podremos con nuestros oponentes —aclaro con singular calma la joven rubia.
—No te confíes, ese Rulf luce peligroso —soltó Ron viendo hacia donde se encontraban los de Durmstrang.
—Es bueno, debo admitir —Luna le miro con poca preocupación— pero no creo que me presente mucha competencia.
—Te ves muy segura, amiga —Ginny le sujetó de la mano—. ¿Aprendiste algo sobre sus habilidades?
—No.
Todos se quedaron callados y sin entender porque soltaron la carcajada por la simpleza que mostraba la rubia.
—¿Harry estas bien?
El alquimista se encontraba con el ceño fruncido observando hacia los de Durmstrang, y en específico a Victor Krum. El auror no dejaba de mirar a Hermione, era como si su vida dependiera de ello; cada que se movía le seguía con su mirada. Y eso no lo pasó desapercibido Harry, quien no entendía porque estaba tan molesto.
—¿Harry?
—Disculpa, ¿decías algo?
—¿Qué tienes? Me preocupa tu estado.
Harry vio en los ojos marrones de su amiga una preocupación que solo ella podía expresar con su mirada. Se sintió culpable de que su amiga estuviera al pendiente de su estado solo por molestarse con su oponente.
Apartó todo pensamiento y sentimiento negativo, y le sonrió a su amiga quien aun se mostraba preocupada. Le sujetó de la mano con cautela y la acaricio. Su piel era tan suave y cremosa, totalmente diferente al terreno duro y áspero donde lucho contra el dragón. Y con aquel contacto una paz surgió en su interior, una que solo con ella lograba conciliar.
—No tengo nada, es que estoy cansado por la prueba.
—Me lo imagino —la castaña correspondió al apretón de mano—. Te has lucido en la prueba, aunque como siempre has sido muy osado.
—¿Nos han visto?
—Si —la castaña comenzó a caminar ya que su grupo de amigos se comenzó alejar—. Dumbledore ha puesto unas proyecciones en el centro del campo de los tres equipos —explicó la castaña—. Pudimos ser testigos de sus hazañas.
—Vaya.
—Sabes, la que me sorprendió fue Luna.
—¿Luna?
—Es muy talentosa —Hermione miraba hacia donde su amiga se encontraba—. Logró distraer al dragón con su habilidad de convocación.
—¿A usado su libro?
—No le quedo de otra —la castaña miro a su amigo—. El dragón les tomó de sorpresa, casi los incinera pero Luna reacciono a tiempo.
Conjuro un campo de fuerza que les protegió, pero este pronto colapso y la joven cayo al suelo siendo alcanzada por el fuego. Su compañero distrajo a la bestia, y Luna aprovechó para sacar su libro del anillo. No sé cómo pero logro hacer creer al dragón que había otro de su especie en el terreno, lo obligo a que dispararan hacia la esfera amarilla que les tocó. Apenas explotó la esfera el dragón cayo inconsciente. Fueron muy afortunados.
—Luna siempre es tan impredecible.
—De eso me voy dando cuenta.
Hermione soltó la mano de su amigo y le encaro.
—¿Por qué te sorprendió que usara su libro?
—Le indique que no lo usara, algo me decía que esta prueba solo era una treta para que conociéramos a nuestro oponente.
—Eso pensé yo —la castaña frunció sus labios—. Imagino que les han obligado a usar sus habilidades para conocer a su oponente.
—Eso me temó.
—Este torneo no es nada fácil.
—Lo que me preocupa es que sucederá después de los duelos.
—Lo sabrás cuando ganes.
Harry miro a su amiga con picardía, y esta no necesitó palabras para entenderle por lo que soltó una carcajada que contagio a su amigo.
—Hey, chicos, vamos a cenar —Ronald les gritó desde lo lejos.
Harry y Hermione alcanzaron a sus amigos entre risas, y se dispusieron a pasar un buen rato con la buena compañía que se daban. Y para Luna y el alquimista una cena les caería bien, pues habían gastado muchas energías al enfrentar a sus respectivos dragones.
24
A la mañana siguiente las personas que asistieron al evento de la primera prueba tuvieron que regresar a sus puestos. Algunos recibieron órdenes de ir ciertos lugares, pero el equipo de Harry y el de Hermione tuvieron el día libre.
—No entiendo porque también nos dieron el día —Ginny se estiraba desde el césped del jardín donde se quedaban— pero no objetare para nada este gesto.
—Imagino que quieren que los campeones pasen un buen día después de lo de anoche.
—Suena lógico, hermano.
—Por cierto, ¿y Luna?
Ginny se incorporó del suelo y miro con travesura a su hermano.
—¿Acaso te gusta, hermano?
—¡¿Qué?! Para nada —Ron movió sus manos negando la pregunta—. Es solo que siempre está cerca de ti o de Harry, me parece extraño que no esté aquí.
—Se ha quedado en la habitación —reveló Ginny, volviendo a su lugar en el césped—. El conjuro de invocación que hizo ayer le quito muchas energías. Necesita descansar para reponerse.
—No la culpo, ayer se lucio por completo.
—¿Seguro que no te gusta?
—Mejor cállate, Ginny.
Los hermanos comenzaron a pelear porque la menor estaba bromeando con el falso interés amoroso del pelirrojo con la rubia.
Mientras Harry se encontraba apartado de sus amigos, sentado bajo un árbol, descansaba gracias a la frescura de aquella mañana y al sol benévolo que no calaba en la piel. Una mañana perfecta después de una noche ajetreada donde su vida estuvo en peligro.
Respirar aquel aire de la mañana, sentir el roció en el césped y ver el hermoso paisaje que la región de Hufflepuff eran una gran combinación para gozar de lo que sería su día libre. Uno que desde hace tiempo no tenia, y uno donde sus pensamientos lo dejaban descansar.
Sin preocupaciones era como quería que aquel día transcurriera. Ya al día siguiente volvería a lo que era su vida, un torbellino constante de situaciones complejas que lo necesitarían al cien por ciento de su capacidad.
—Así es como un elegido al torneo pasa la mañana siguiente a su gran aventura.
Hermione se puso enfrente de su amigo, manteniendo sus manos hacia atrás y reglándole una hermosa sonrisa.
—En ocasiones también duermen hasta el medio día.
—¿Eso no es ser perezoso?
—No si has enfrentado a un dragón.
Hermione sonrió y se acomodo a un lado de su amigo que le miraba con esos ojos tan característicos en él. Se recargó en el costado del alquimista y se dejo acariciar por la suave brisa que en ese momento soplaba.
La compañía que le brindaba su amiga era la mejor recompensa que pudiera recibir en ese momento. Su cercanía le reconfortaba, le daba fuerzas que creía haber perdido en su primera prueba, y su aroma tan exquisito lo arrullaba.
—¿Qué piensas hacer?
—¿De qué?
—La segunda prueba.
—Por hoy no quisiera hablar del tema.
—Te comprendo, es solo que estoy inquieta.
—¿Por qué?
Hermione se incorporó un poco despegando su espalda del tronco en el que se recargaban. Miró a su amigo con severidad y cavilo lo que le estaba por decir.
—Tú no la viste, estabas bajo el agua —Harry comprendió por donde iba su amiga—. Fleur mostró una gran habilidad con los conjuros. Bastó con solo un par de hechizos para derribar al dragón.
Esa versión de la historia transmitía algo diferente a lo que fue cuando la rubia de Beauxbatons le narró lo sucedido. Era bueno que sus amigos hubieran presenciado lo evento realizado por su entonces colega, ya que ese momento se perdió lo que pudiera ser vital en el duelo que se llevaría a cabo dentro de unos meses.
—Sí, me comentó sobre que es la mejor de su país.
—Y no creo que exagere —la castaña se humedeció los labios—. Harry, no cualquiera le gana en velocidad a un dragón, y ella en pleno movimiento derrumbo a la criatura.
Los nuevos datos dejaban a un alquimista pensativo, cavilando lo que su amiga le acababa de decir, ampliando su visión de lo que sería el duelo contra Fleur Delacour.
—Me prepararé para el encuentro —aseguró.
Hermione no quiso insistir en el tema por lo que solo se limitó a mover su cabeza en forma positiva; estaba consciente de que su amigo estaba fatigado. No cualquier auror se plantaba frente a un dragón y soportaba sus flamas y embestidas.
—¿Qué planeas hacer hoy?
—Descansar, en unos días tengo que ir a Gringotts por mi herencia —comentó Harry.
—Es cierto, me lo comentaste.
—Me parece extraño.
—¿Qué?
—Lo que me han dejado mis padres —Harry colocó sus brazos detrás de su cabeza y miro hacia el cielo—. Digo, ¿planeaban morir?
—No entiendo.
—No me hagas mucho caso, solo son preguntas sin sentido.
Hermione reposo su cabeza en el pecho de su amigo y colocó su mano sobre su abdomen. Aquella pose hizo que el pelinegro se sonrojara, la cercanía con su amiga en un lugar público le había tomado por sorpresa. Cualquiera que los viera pensaría que serian algo más que solo amigos, aunque eso no le desagradaba.
—Sabes que puedes confiar en mí.
—Eso lo sé, y te lo agradezco —Harry saco un brazo de su posición y la puso sobre el hombro de su amiga para acariciarlo—. Y tú sabes que cuentas conmigo.
—Lo hechos hablan por sí solos.
Y así ambos estuvieron toda la mañana en compañía del otro, disfrutando de un día libre de sus labores. Gozando del día fresco y reluciente por el sol. Ignorando lo que el futuro les deparaba, porque ese día era para ellos; libre de cualquier preocupación.
Y continuamos con la primera prueba, veremos el desenlace y como se conecta con la siguiente. Espero que la sorpresa les agrade, y poco a poco nos vamos acercando a la verdadera acción. Gracias a los que me dejan un review, y a los que le dan Fav y Follow a la historia. Nos leemos en el siguiente capitulo n.n
Sin más por decir
Au Revoir.
