Protagonistas: Sasuke, Naruto, Sai, Sakura.
Soft Lemon.
8
Sasuke calculaba, categorizaba, era cruel y vengativo. No podía soportar la felicidad ajena porque le parecía estúpida, tampoco podía permitirse la propia, porque era casi pecado no recordar a los muertos, por eso iba viviendo casi como uno. Su familia era parte de la fuerza judicial de la nación. Habían sido asesinados por los sicarios traficantes de drogas. Su hermano se convirtió en un empresario. Era lo único que le quedaba, pero para evitar el dolor dejó de verlo una vez que cumplió la mayoría de edad. Amaba a Naruto tanto como lo odiaba, por obligarle a ser feliz y no seguir con sus retorcidas ideas del vivir de aquella manera.
Naruto era noble, terco, fiel y bondadoso. Sonreía de buen grado a la vida, aunque fuera cruel con él. Su padre había muerto como buen político, intentando develar el misterio que había nublado la vida de los Uchiha. Daba todo de sí, no obstante recibiera migajas a comparación de lo que ofrecía. Se empecinaba, esperando siempre su final feliz junto con las personas que quería, aunque eso costara que Naruto mismo exterminara aquello que no permitía ser feliz a aquellos a quien amara.
Sai era una mezcla tan extraña de sentimientos como su existencia. Era inocente, no era frívolo ni insensato, pero había leído tantos finales trágicos que había llegado a esperar, incluso a anhelar, que el desastre en la vida de los cuatro y todo aquel que se les acercara llegara lo antes posible. No era por maldad, sino que en su rara lógica, pensar en que el sufrimiento que seguramente vendría, acabaría pronto mientras más rápido llegara, les dolería menos a los que había aprendido a querer.
Ese día se habían reunido los cuatro, le tocó decidir qué hacer a Sai, que empecinado en sus noches literarias, para que no les fuera a los demás aburrido se le había ocurrido leer la serie de libros eróticos de Jiraya.
Sasuke y Sakura aún se preguntaban cómo es que siempre se dejaban arrastrar en el torrente de locura de sus parejas.
Ahora los cuatro estaban tumbados en la alfombra de la sala. Todos se turnaban una hoja de la lectura, pasando el libro a la siguiente voz una vez culminada. Sasuke hablaba con una voz sospechosamente sensual.
Naruto estaba más que sorprendido, los libros de su abuelo casi lo dormían cuando los leía él solo. En la morbosa compañía de sus amigos y pareja, acostado boca abajo, sentía su insipiente erección chocar contra la amortiguadora alfombra.
Sasuke imitó los sonidos que se narraban, usando la garganta. Sakura cerró los ojos, apretando a su pecho pequeño al gato negro de Sai, que la despertó de la imagen erótica de Sasuke penetrándola. El animal huyó, cuando intentó capturarlo con los brazos extendidos, Sai la había jalado, quedando sobre ella.
Sakura enrojeció violentamente, golpeándolo en el pecho para intentar falsamente alejarlo. Fingir decoro era lo más apropiado. A susurros él se burlaba de su fea novia violenta, sonreía. Ella miró a su alrededor alarmada, en busca de los ojos de sus deseados amigos; seguramente estarían tan sobresaltados como ella mirándola bajo las manos de Sai, que lamía tan deliciosamente su rostro.
Pero se encontró con la sorpresa de que Naruto parecía acechar a Sasuke como un animal a su presa. A gatas rodeó el cuerpo del que leía sentado en flor de loto. Naruto se puso a espaldas de Sasuke, rodeándole la cintura con los brazos, para devorarle después el cuello. Sasuke le dio espacio sin dejar de leer, entrecerrando los ojos, relamiéndose los labios que parecían secársele sin la saliva de Naruto en sus labios.
Sai miró a Naruto, con una especie de complicidad muda.
Naruto con la sonrisa pervertida, Sai con su sonrisa plástica, descendieron las manos con la misma desesperante lentitud desde el pecho hasta la cintura de sus parejas. Sai perdió la atención en Naruto, comenzando a besar a Sakura, mientras sus dedos despegaban la braguita de la ingle para filtrar sus dedos.
Naruto cerró los ojos, lamiendo la clavícula de Sasuke, una vez que había logrado apartar con el rostro la camisa. Sasuke dio un gemido justo cuando no iba en la lectura, Naruto coló su mano por el pantalón, haciendo más grande el bulto que ya se notaba, comenzando a masajearlo.
-No –dijo firmemente Sakura, apartando a Sai con los brazos extendidos empujándole el pecho. Él le miró sin comprender, hasta hace unos momentos ella se retorcía bajo él, mientras exploraba con la yema de los dedos su húmeda cavidad. Ella casi se derrite al ver la dulce expresión de niño perdido, con el cabello desacomodado y los labios hinchados además de enrojecidos de tanto besarla.
Sasuke también cayó en cuenta, ese momento debía ser solamente para ellos. Tomó la mano de Naruto, en un movimiento tan violento que él mismo se hizo daño, cuando la mano que le aferraba el miembro fue jaloneada. El agarre en la muñeca hizo quejarse escandalosamente a Naruto, se rompió totalmente la atmósfera.
Sin pedir disculpa por la abrupta ausencia, obligó a Naruto a encerrarse en su habitación. Miró unos segundos antes de salir con odio sincero a Sai y Sakura, por haber observado momentos íntimos, tomó su chaqueta y se fue.
Sakura se arrodilló apretando las piernas. Aún deseaba tener a Sasuke tanto como a Sai o Naruto dentro ella. Se sentía excitada y sucia, por su deseo, por su necesidad inmensurable de los tres, pero sobre todo por no ser capaz de tener al menos a uno solo realmente.
Sai le tomó del hombro, pero ella lo abofeteó. No se dejó abrazar, también se fue.
Unos minutos después, con la misma cara de niño perdido que Sai portaba en el momento que abrazaba sus piernas mirando hacia la puerta del apartamento, Naruto se asomó desde la habitación casi atemorizado. En silencio se sentaron mirando el televisor sin encenderlo. Podía jurarse que se escuchaban sus parpadeos de no ser porque las respiraciones eran solo un poco más escandalosas.
-¿Sabes que haré, Naruto?
-No, dime qué –Naruto casi besó a Sai, no soportaba el silencio, pero prefirió por primera vez callarse al no saber qué decir.
-La próxima vez que nos reunamos pintaré un gran final acorde a sus inclinaciones filosóficas –repitió con las palabras que le había dicho a Sasuke algunos meses atrás.
Naruto ladeó la boca y la cabeza sin entender, Sai sacó el labial de su bolsillo, con lo poco que quedaba de la barra. Naruto sonrió.
-Sé que será una pintura genial.
-No, Naruto, será el mejor cuadro que haré hasta el día de mi muerte.
Naruto asintió enérgicamente, feliz de poder ser parte del proyecto más grande de su amigo.
Continúa.
