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Ayudada por Gray, Wendy puso la mesa, aunque su cuerpo se movía ella sentía que se movía automáticamente, su mente estaba muy lejos en ese momento. Estaba confundida por todas las cosas tan repentinas que le había sucedido. Primero que medio mundo─ por no decir todo─, se había transformado en muertos que caminan y devoran a otros. Después la llegada de Mystogan, aunque en lugar de confundirla se alegraba mucho de verlo. Aunque haya sido una lástima que su tan esperado rencuentro haya sido en esa situación tan deplorable. Para Wendy, era como un alivio saber que Mystogan estaba bien, además de que la ayudaría a no enloquecer de los nervios por esa situación apocalíptica. Wendy recordó como sus compañeros se transformaron en esas cosas malolientes, todavía no se creía que todo eso había pasado. Estaba tan metida en su mundo que no escuchó que Gray la estaba llamando, hasta que sintió una sacudida en su hombro. Parpadeó varias veces volviendo a la realidad y mirando a su acompañante con confusión, por un segundo se preguntó quién era él.

─ ¿Qué te pasa?─ le preguntó el muchacho, mientras dejaba a un lado los cubiertos junto con los platos en la mesa para poder tocar la frente de Wendy, no, no tenía fiebre. Wendy volvió en sí y miró esta vez con atención a Gray.

─Nada, solo estoy un poco cansada─ le dijo, aunque era verdad que se sentía cansada también quería dormir para no recordar todo el horror que había vivido, aunque claro, era muy probable que no pudiera dormir, o si lo hacía tendría pesadillas. Gray quitó su mano y la observó con más detalle, estudio su cara con minuciosidad y detenimiento. Estudiándola con atención. Wendy tenía un tono de piel blanco, que estaba más blanco por su palidez. Debajo de sus ojos se empezaban a formar sombras, sus labios estaban resecos y mordidos. Tenía un aspecto, como ella había dicho, cansado. Aunque Gray, prefirió usar el término "enfermizo". Aun así, Gray no le dijo nada, no tenía palabras de consuelo ahora. Si le hubiese dicho algo, sonaría como una mentira. Así que solo suspiró y acaricio el pelo de la chica, eso era todo lo que él podía hacer por ella. Solo acariciar su pelo y desear que ella no se enfermara de los nervios. Wendy tragó saliva y continuó poniendo la mesa lo mejor que podía, todavía la ponía nerviosa que Gray se acercara tanto. Pero sí Mystogan está aquí ¿es malo que me ponga nerviosa con otro chico que no sea Mystogan? Al pensar en eso, Wendy sintió que de una manera, estaba traicionando a Mystogan, aunque no entendía porque se sentía así. Mystogan solo era su amigo, su mejor amigo de siempre, no es que fuese su novio o algo así. Simplemente… se sentía confundida. La muchacha sacudió la cabeza, cansada de darle tantas vueltas a una cosa tan banal como aquella. Se dijo así misma que no era el momento para pensar en eso, a lo mejor tampoco era el lugar para pensar en sus confusiones amorosas…

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El olor a ramen casero, a pan con mantequilla derretida y el delicioso olor de carne asada despertó el hambre en Lucy, quién no había bajado desde aquel incidente con Natsu en el baño. No quería encontrarse con el peli rosa por ahora, sentía que si lo veía tendría que cavar un hoyo y meter la cabeza hasta el centro de la tierra. Lo peor de todo no era eso, si no que Gray había visto a Natsu afuera del baño y de seguro habrá malentendido todo. De por sí cuando Lucy se acordaba de aquel incidente, se ponía roja hasta el cuero cabelludo. Suspiró y se terminó de vestir, no quería ser una molestia, a pesar de que Wendy insistió que estaba bien que tomara su ropa. La ropa de Wendy no era de marca, pero tampoco era corriente. Era ropa cómoda la mayoría eran prendas de algodón. Lucy tomó unos pantaloncillos cortos, junto con unos calcetines largos a medio muslo y una blusa de tirantes morada. Realmente eligió lo primero que vio, no importándole si combinaba.

Se llevó las manos a la cabeza, con la idea de recogerlo, pero recordó que su cabello estaba corto. Así que dándose un último vistazo al espejo salió de la habitación. Donde el olor a comida recién hecha le golpeó en el hambre. Bajó de dos en dos las escaleras, sintiéndose más liviana ahora que se había duchado y cambiado. Por lo que su humor estuvo pasable.

Fue recibida por Lisanna, quién se veía mejor, sus mejillas tenían color y ya no estaba ese tinte de miedo en sus grandes ojos azules. Se veía contenta y eso hizo a Lucy sonreír, aunque no tenía ganas de hacerlo debido al hambre que tenía. Lisanna la tomó de las manos y la condujo hacia el comedor.

─ ¡Lucy-onee! ¡Wendy-chan hizo sopa de ramen, también carne y pan con mantequilla! Me dijo que puedo ponerle mermelada─ realmente a Lucy le daba gusto el humor tan alegre de Lisanna, eso la ayudaría a olvidar momentáneamente a sus hermanos, y ella no le arruinaría el buen humor a Lisanna. Así que le siguió el juego.

─ Se oye delicioso, Lisa-chan. ¿Sabes? A mí también me gusta la mermelada ¿qué tal si dejo que le pongas a mi pan mermelada?─ le preguntó agachándose a su altura y acariciándole la oreja y sonriéndole a la niña, quién parecía que estaba a punto de desgarrarse las mejillas por la enorme sonrisa que adornaba su cara. Lucy le dio una última palmada en la cabeza y caminó junto con la niña quién daba saltitos. Encontró a la mesa a todos, quienes ya habían empezado a comer. Lucy se sentó en medio de Mystogan y Gray y enfrente de Natsu. Wendy puso unos directorios de teléfono y sentó a Lisanna arriba de estos, la niña era pequeña y necesitaba altura. Cuando al fin se sentó Wendy los muchachos dejaron de comer y la miraron, expectantes.

─ ¿Qué haremos ahora?─ preguntó Gray, preguntando lo que a los muchachos les preocupaba desde hace tiempo ¿Qué harían ahora? ¿A dónde irían?

La cara de los adultos se ensombreció con la preocupación, pero la carita infantil seguía embarrándole torpemente mermelada al pan con mantequilla, tarareando. Lucy bajó el vaso con limonada que estaba a punto de beber, su garganta y sus labios se lo pedían a gritos, pero escuchar lo que tanto temía le había quitado la sed. Mystogan dejó el tenedor, Wendy dejó de mordisquear un bollo y Natsu dejó de masticar el arroz. Los tres miraron a Gray, quién había dejado la comida a un lado, mirando alrededor como si fuera una escena de crimen. Los miró uno a uno, estudiando sus caras y expresiones. Era la misma expresión en todos; terror y duda.

Lucy fue la primera en romper el silencio.

─ Cuándo me encontré a Natsu, pensábamos ir a Lupinus─ dijo, mirando a sus acompañantes. La cara de Gray se ensombreció.

─ De las muchas ciudades de todo Fiore ¿Por qué demonios a Lupinus?─ preguntó con enfado, Wendy y Lucy se sorprendieron por la reacción de Gray. Pero los otros dos hombres estaban muy serios, sobre todo Natsu quien tenía el ceño fruncido.

─ Por qué era la ciudad más cerca ¿Y tú que pensabas hacer? Con Wendy corriendo por ahí sin rumbo fijo, precisamente tú no eres quién para cuestionar a dónde íbamos o a dónde no.

Dijo Natsu con tono grave mirando fijamente a Gray, entre los dos se hizo un silencio tenso. Wendy estaba tensa y miraba con nerviosismo a los dos hombres, quienes se habían sumido en una pelea de quién miraba más feo al otro. Mystogan estaba alerta, por si uno de los dos golpeaba al otro, Lucy no sabía que decir o que hacer, esa reacción la tomó muy desprevenida. Lisanna ya se había dado cuenta sobre la tensión que se respiraba y miraba asustada a Gray y a Natsu. Nadie dijo nada, solo estaban expectantes a que alguno de los dos dijera algo o que golpeara al otro. Gray fue el primero en apartar la mirada al sentir las miradas asustadas de Wendy y Lisanna.

─ De nada servirá pelearnos por algo así, lo que debemos hacer es pensar en un lugar seguro para sobrevivir. Está claro que aquí no dudaremos mucho, debemos movernos y buscar provisiones y armas.─ sorprendentemente Gray dijo algo tranquilizador, al menos no empezaría una pelea entre Natsu y él y eso tranquilizo visiblemente a los demás. Lisanna suspiró aliviada y siguió comiendo su pan con mermelada. Wendy se relajó y sintió una molestia en el hombro cuando sus músculos se relajaron. Lucy miró con un pinchazo de alegría a los dos muchachos, Mystogan negó con la cabeza y siguió comiendo su plato con carne. Olvidado aquel pequeño problema siguieron comiendo, en completo silencio solo interrumpido por el leve chocar de los cubiertos y la voz de Lisanna pidiendo más pan con mermelada. Lucy le pasó su pan a Lisanna, la niña lo tomó feliz y torpemente empezó a embarrar la mermelada. Lucy se lo agradeció con una sonrisa, el humor alegre de Lisanna contagio muy pronto a todos haciéndolos olvidar la situación en donde se encontraban y lo que les esperaba allá afuera.

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Cuando terminaron de cenar Lucy subió con Lisanna al baño, la niña se había embarrado su vestido y sus manitas de mermelada de fresa. Lisanna daba saltitos de alegría, le había encantado la cena y estaba feliz de tener el estómago lleno. Mientras Lucy preparaba la bañera Lisanna se quitaba su mandil y su vestido echándolo al cesto de la ropa sucia. Lucy observó esto con curiosidad.

─ Vamos Lisa-chan, el baño está listo.─ la llamó, Lisanna sonrió de nuevo y se metió a la bañera. Lucy le tallaba la cabeza mientras la niña jugaba con las burbujas. Lucy se preguntó como hizo Lisanna para sobrevivir en aquel salón infantil. Temía preguntárselo por si la experiencia hubiese sido traumática. ¿Pero qué demonios piensas? Claro que fue traumante pedazo de tonta. Lucy sacudió la cabeza como si una mosca se le hubiese posado en la nariz, algo que hizo reír a Lisanna. Lucy le sonrío juguetonamente y le puso espuma en la nariz, Lisanna le hizo lo mismo pero en lugar de la nariz le puso espuma en las mejillas y en la nariz.

─ ¡Lucy-onee, eres un payaso!─ río señalando la cara de Lucy, Lucy hizo una mueca.

─ Y tú un conejo─ le dijo poniendo espuma en la cabeza de la niña y haciendo forma de orejas de conejo. Lisanna chapoteó mojando a Lucy. En lugar de enojarse, Lucy río con fuerza. Riendo y jugando, Lucy terminó de bañar a la niña. La llevó a la habitación y mientras la secaba buscaba con la mirada algo para ponerle a Lisanna por camisón. Escuchó la puerta abrirse, era Wendy.

─ Puedo ponerle una de mis blusas, pero le quedaría algo grande.

─ No importa, estará bien. Además le quedará como pijama─ dijo Lucy terminando de secar a Lisanna. Wendy sacó de su armario una blusa de rayas roja y rosa, la blusa no tenía escote así que no había problemas. Lucy acostó y arropó a Lisanna, la niña no paraba de bostezar. Le dio las buenas noches y estaba a punto de pararse Lisanna la tomó de la muñeca.

─ ¿No hay monstruos verdad?─ le preguntó sosteniéndola con firmeza de la muñeca, Lucy negó con seriedad. Pero Lisanna no parecía muy convencida. Así que Lucy se acostó al lado de ella al menos hasta que se durmiera. Mientras Lisanna se dormía, Lucy se puso a pensar esta vez en serio. ¿De verdad a dónde irían? Gray tenía razón, no podían quedarse ahí, la comida pronto se acabaría y no podían arriesgarse quedarse ahí y que un día los zombis derrumben la puerta. Tenían que buscar un lugar lo bastante fuerte para vivir un tiempo. Se devanó los sesos para pensar un lugar en donde vivir, o al menos quedarse temporalmente. Cuando Lisanna se durmió se levantó lo más silencioso que pudo de la cama y salió de puntillas por la puerta.

Se recargó contra la pared y suspiró pesadamente, se sentía cansada y de repente asqueada de toda esa situación. Ella quería volver a vivir con normalidad y no estar pensando en huir por su vida.

─ ¿Te sientes bien?─ le preguntó de repente Natsu, quién estaba terminando de subir las escaleras. Lucy trató de no ponerse roja como una manzana. No había hablado con él desde el pequeño incidente del baño. La alivió al ver que Natsu no menciono aquella embarazosa situación.

─ Estoy bien, solo me siento cansada.─ le dijo sonriéndole lo más natural que pudo, aunque la preocupación en la cara de Natsu no se fue. Se acercó a ella, mirándola con atención. El corazón de Lucy dio un vuelco mientras que Natsu la miraba de una manera muy profunda. Tragó saliva y evitó sonrojarse. Convencido de que no tenía nada, Natsu asintió y se alejó de Lucy. Le sonrió y le dio una palmada en la cabeza.

─ Ve a dormir, no te preocupes. Estaremos vigilando y estaremos en alerta.─ le dijo sonriendo y dándole un empujoncito en su espalda para que se fuera a dormir. Lucy lo miró una vez más antes de cerrar la puerta; se dio cuenta de que Natsu lucía mucho más cansado que ella. Le dio una tímida sonrisa antes de cerrar completamente la puerta.

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Natsu despertó adolorido, no sabía si era por el cansancio o que el día anterior corrió sin calentar. El caso es que estaba adolorido, bajó las escaleras con pesadez. Sobándose la muñeca, la sentía muy adolorida. Se encontró a Mystogan y a Gray en la sala, el chico del tatuaje en la cara estaba examinando la pistola de Lucy, Mystogan sacaba el cartucho de la pistola y la volvía a recargar. Natsu pensó que era inútil lo que Mystogan hacía ya que no tenía balas. Gray estaba mirando por todos los ángulos la escopeta, Natsu paseó su mirada alrededor del salón, buscando a las chicas. Escuchó ruidos en la cocina y después olisqueó en el aire un olor dulzón, era el olor de miel caliente y también de mermelada caliente. Se preguntó que experimentos estarían haciendo las chicas con la comida. Bostezó una última vez y se dirigió a la cocina, no le gustaba estar parado sin hacer nada. Wendy y Lucy estaban en la cocina, haciendo diferentes tareas. Wendy estaba cortando frutas y lo revolvía con yogurt, pero también le ponía mermelada y miel caliente. Lucy estaba sirviendo el jugo y Lisanna torpemente ponía la mesa. Casi tropieza con Lisanna, la niña llevaba varios platos y cucharas. Hacía malabares para que la platería no se le cayera. Natsu la ayudó a cargar los platos, tomando a la niña por sorpresa.

─ Ah, Natsu-nii─ lo llamó Lisanna sonriendo, Natsu le sonrió débilmente. Ver la cara alegre de Lisanna lo alegraba, pero pensar en todo lo que les esperaría esa ciudad le daba escalofríos. Cuando estuvo la mesa todos se sentaron en completo silencio. La atmosfera que los rodeaba era tensa y casi lúgubre. Lisanna era la única que cantaba y sonreía, la niña juguetonamente le untó mermelada en la nariz a Gray, el muchacho hizo una mueca graciosa. Haciendo reír a la niña, los adultos sonrieron como pudieron. El primero en hablar fue Mystogan.

─ Saldremos hoy mismo de este lugar, los muertos están tranquilos. Podremos salir e irnos a Lupinus o a cualquier ciudad que se nos cruce.

Todos guardaron silencio, examinando la situación. Sabían que Mystogan tenía razón, no podían quedarse ahí y exponerse que se les acabaran las provisiones. Natsu era el que estaba más serio de todos, no solo por el riesgo que conllevaba a salir, si no que pensó en su padre y su madre. No había sabido nada de ellos, era su plan principal buscarlos, pero sus planes se vieron truncados por la repentina aparición de Lucy y por sus repentinos movimientos de lugares.

─ Wendy ¿me podrías prestar un teléfono? El qué sea, solo que tenga línea─ dijo con angustia, Wendy asintió y se sacó de su bolsillo un móvil azul con el colgante de un panda. Natsu se disculpó lo mejor que pudo y se alejó para hacer la llamada.

Marcó con rapidez el número del móvil de su madre, se lo llevó a la oreja con un nudo en el estómago al escuchar que entró la llamada. Espero pacientemente, rezando que no lo mandaran a buzón. Su corazón dio un vuelco horrible cuando dejó de sonar el famoso timbre.

─ ¿Mamá? ¿Eres tú? ¿Dónde estás? ¿Estás bien?─ le preguntó a la persona que había cogido el teléfono con rapidez, desesperado por escuchar la voz de su madre, decirle que estaba bien. Al otro lado de la línea se escuchó un suspiro de alivio.

─ ¡Natsu Salamander Dragneel!─ era la voz de Reílla Dragneel─ ¿¡Qué demonios has estado haciendo que no me has llamado!?

Natsu no respondió, se quedó estático al escuchar la voz de su madre. De pronto cayó de rodillas con el teléfono todavía pegado a su oreja, sintió que un enorme peso se quitaba de su pecho y no pudo evitar que algunas lágrimas escaparan de sus ojos por el alivio y la alegría que le daba escuchar a la gruñona de su madre gritarle. Boqueó varias veces intentando recuperar el habla, cuando al fin sintió que la voz volvía a su cuerpo le contestó a su madre.

─ ¿Dónde estás? ¿Estás bien? ¿Papá está contigo?─ le preguntó a gritos

─ Estamos bien, estamos en Acalypha. No te preocupes, estamos bien. Me tenías preocupada ¿estás bien?─ le preguntó Reílla dejando a un lado su tono malhumorado.

─ Sí, sí, sí. Pensaba que te había pasado algo, me alivia tanto que estás bien al igual que papá. ¿Estás en Acalypha? Iré a buscarte.─ le habló con prisa debido al alivio que sintió al escuchar de nuevo a su madre y saber en dónde estaba lo había aliviado bastante. Escuchó que su madre asintió sin palabras y colgó el teléfono tras decirle "te quiero" tras eso, Natsu le devolvió el teléfono a Wendy quién tenía un brillo alegre en su mirada. Gray sonreía de medio lado y Mystogan lo miraba con tranquilidad. Lucy le sonreía, pero era una sonrisa cargada de sinceridad. Natsu asintió junto con ellos en un gesto mudo de dar las gracias. Sin decir nada más terminaron de comer. Aunque los padres de Natsu estaban en Acalypha, Mystogan insistió en ir a Lupinus a buscar a Jellal algo que al principio caló en Natsu. Pero terminaron aceptando, además de que Lucy se puso de acuerdo con Mystogan. Natsu no podía culparla, ella también tenía familia por la que preocuparse, aunque sea su medio hermano. Dando un suspiro de resignación Natsu preparó una pequeña mochila con algunos cuantos víveres, comida enlatada, cantimploras con agua y un pequeño botiquín. Cuando estuvo listo se reunió con los demás abajo. Miró a las cinco personas que estaban ahí y dando un asentimiento se dispusieron a marchar…

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No había zombis visibles por ahora y eso les dio ventaja al grupo, lo más rápido que pudieron se subieron al coche. Esta vez en el volante estaba Mystogan, de copiloto estaba Wendy junto con Lisanna y atrás Lucy, Gray y Natsu. Quiénes no paraban de pelear.

─ ¡Te digo que te quites!─ le gritó Gray a Natsu mientras acomodaban las pocas armas que encontraron, el espacio en el coche era muy pequeño y lamentablemente no cabían mucho. Así que tenían que estar apretados por un rato, a Lucy no le molestaba, lo único que le molestaba era que no se podían acomodar de la manera más fácil posible. Como poner las armas atrás o que se estuvieran quietos. En uno de esos empujones Gray pisó a Natsu.

─ ¡Hijo de la grandísima…!─ gritó mientras empujaba a Gray, Lucy no aguantó más.

─ ¡Cállense ya!─ gritó con exasperación Lucy, asustando a los dos hombres y calmándolos de una vez. Natsu estaba en medio mirando por el retrovisor a Mystogan quién esté a su vez lo miraba con burla. Natsu lo ignoró y decidió centrarse en otra cosa, pero su mente estaba demasiado inquieta. Al saber que su madre estaba bien le habían dado más ganas de sobrevivir en esta ciudad de pesadilla. Sintió una mano en su hombro.

─ Ah, lo siento.─ era Lucy, lo había visto muy distraído y hace poco tiempo parecía que Natsu estaba a punto de desmoronarse emocionalmente. Ella pensaba darle un poco de apoyo moral. Natsu le sonrió sin ganas.

─ Está bien, no es nada─ le aseguró volviéndole a sonreír sin emoción. Lucy bajó la mirada un poco apenada por su pobre intento de dar ánimo. Natsu vio que la había incomodado sin querer, aunque realmente no era su intención. Solo que su mente no trabajaba con su cuerpo ahora.

─ Lucy ¿tú tienes familia aquí?─ le preguntó Natsu, a la vez con curiosidad a la vez con deseos de sacar un tema de conversación, porque se dio cuenta de que el aire estaba muy incómodo. Lucy de nuevo bajo la mirada, esta vez no por pena si no melancolía.

─ Mi madre murió en un accidente hace tiempo, mi padre viajó a Londres hace unos pocos meses atrás.

Natsu sintió algo pesado encima de él, hasta que se dio cuenta de que era la mirada de Mystogan posada en él. Lo miraba con ganas de triturarlo. Aunque a Natsu no le inquietó aquella mirada de peligro.

─ Lo siento─ le dijo Natsu apenado. Lucy negó con la cabeza rápidamente.

─ Está bien, comprendo que mi padre esté lejos es parte de su trabajo.─ aquello sorprendió un poco a Natsu, pero solo un poco.

─ ¿En qué trabaja tu padre?─ la voz que le respondió no fue la de Lucy, si no la de Mystogan. Visiblemente enfadado por las preguntas del muchacho.

─ Es guardaespaldas.─ le respondió cortante el peli azul. Y está vez Natsu no volvió a preguntar nada, sintiendo que estaba incomodando a Lucy. Pero un leve vistazo a la cara de la joven le hizo darse cuenta de que en realidad no la había incomodado en lo más mínimo. Lucy se dio cuenta de que Natsu la miraba, le sonrió ligeramente. Con timidez, Lucy apoyo su mano en la de Natsu en un gesto de apoyo. Natsu la apretó ligeramente, agradeciéndole su preocupación por él.

El camino fue tranquilo, sin ningún zombi a la vista. Realmente no se veían por ahí, a pesar de que la ciudad estaba casi destruida y por los incontables cadáveres que estaban esparcidos por toda la calle. Fue un viaje sin sobresaltos. Se acercaban al puente que conectaban Lupinus y Magnolia, pero…

─ ¡Ay! ¡Jesucristo!─ gritó Mystogan dándole un pisotón al freno de repente, haciendo que los pasajeros del coche gritaran con confusión y sorpresa. Mystogan luchaba por no perder el control del coche, trataba de esquivar algo que se interponía en su camino. Wendy se sujetó del asiento con una mano y sostenía a Lisanna con la otra, Gray se aferraba a la ventana, Natsu se sostuvo de los dos asientos delanteros para no salir disparado contra el parabrisas y Lucy se estrelló contra el vidrio de su lado de la ventana. Cuando Mystogan detuvo por fin el coche suspiró, no tardaron en venir las preguntas, las quejas y las groserías de parte de sus compañeros. Ignorándolos, Mystogan salió del coche seguido de una confundida Wendy quién sostenía a una asustada Lisanna. Curiosos acerca de lo que había pasado, Lucy y compañía salieron del coche. Siguiendo al mayor del grupo, cuando se acercaron no podían creer lo que sus ojos veían…

Era un hombre, un hombre vivo estaba postrado en medio de la calle, apenas respiraba y estaba muy gravemente herido. Wendy enseguida bajó a Lisanna y corrió al coche en busca del botiquín. Mystogan se puso en cuclillas al lado del hombre, le tomó el pulso y se dio cuenta de que no tenía mucho de vida aquel pobre hombre. Por sus ropas se podría decir fácilmente que era un médico, era de unos cincuenta y tantos, cabello rubio casi platino por las canas y caucásico. En su abdomen tenía una herida muy profunda que no paraba de sangrar

Cuando Wendy regresó enseguida se puso a trabajar, lo primero que hizo fue tratar de parar la hemorragia. Pero se dio cuenta que no había mucho que hacer, el hombre ya había perdido mucha sangre.

Lucy ahogó una exclamación al ver que el hombre abría los ojos como platos y jadeaba ruidosamente. Wendy no se inmutó ella estaba muy ocupada desgarrando la ropa del hombre y tratando de parar la hemorragia. El hombre miró a su alrededor con pánico.

─ Tranquilícese, está a salvo ¿Qué le sucedió?─ le preguntó Gray mientras miraba atentamente al hombre, el hombre tosió sangre que le salpicó a Gray. Pero el muchacho no se movió. El hombre jadeó en busca de palabras.

─… Eran…p-perfectos… mis crea-aciones. E-ese maldito de H-Hayes… n-no no se fíen de él…m-mis c-creaciones… to…todas─ el hombre no paraba de toser y era difícil entenderle. Dando un último jadeo, la luz abandonó al hombre quién miraba en infinito con eterna agonía. Wendy suspiró con pesadez y se persignó rezando una oración silenciosa. Mystogan y Gray se miraron, ambos con duda por lo que había dicho aquel médico. ¿Él sabría algo de aquel brote que hizo caer a Magnolia y sabe a cuántas ciudades más? Por lo que murmuraba, al parecer si sabía sobre el brote de muertos. Wendy se levantó al fin, con su ropa y sus manos manchadas de sangre, tenía una mirada muy triste. Se sentía mal de que su primer paciente muriera de esa forma. Sintió una mano en su hombro dándole apoyo, era Lucy.

─ No te sientas mal, Wendy. Ya no podíamos hacer nada por él.─ le dijo a modo de consuelo. Wendy apartó la mirada y sin decir nada recogió el botiquín y se subió al coche. Lucy suspiró y la siguió acompañada de Lisanna. Natsu había estado todo ese tiempo pendiente de que no apareciera un zombi o que el hombre lo fuera. Dando una triste mirada al médico muerto se reunió con las chicas. Después de un rato se les unieron Mystogan y Gray. Retomando el camino hacia el camino de Lupinus el viaje fue silencioso, algo que a Wendy no le gustaba en lo absoluto, quería hablar para no tener que hablar sobre lo que había visto. Se sentía impotente por no poder haber hecho algo, apretó su mano contra su rodilla. Mystogan posó una mano sobre la de su amiga, dándole apoyo y dándole a entender que no había sido su culpa. Wendy le sonrió tristemente y Mystogan le devolvió la sonrisa como pudo. Al volver su vista hacia enfrente Mystogan de nuevo frenó de golpe…

─ ¿¡Pero qué carajo!?─ gritó Gray─ ¡Al diablo contigo Mystogan! ¡Ahora manejo yo!

Ignorando la rabieta de Gray Mystogan centró su vista al frente, esta vez con más atención. Se bajó del coche en sincronía con Lucy y Wendy, al parecer ellas también notaron algo malo en el camino. También se bajó Wendy extrañada del comportamiento de sus compañeros. Mystogan caminó hasta donde el camino se lo permitió… porque…

─ ¿Qué putas es esto?─ por primera vez maldijo Wendy, mirando con horror y asombro el camino. Lucy y Mystogan negaron al mismo tiempo en respuesta a su pregunta. Donde se suponía que empezaba el puente de Lupinus estaba destruido… el puente de Lupinus estaba destruido por varios coches y cadáveres tirados por toda la carretera. Prácticamente no se podía pasar… Lupinus no existía ya. Lucy cayó de rodillas al ver con horror como sus últimas esperanzas de salir con vida de ahí, se despedazaban. Gray y Natsu se acercaron al ver que los demás se habían quedado estáticos mirando la carretera.

─ ¿Qué…?─ preguntó Gray con voz trémula, los demás de nuevo negaron como respuesta.

Nadie dijo nada, ni siquiera se movieron por un rato. Mirando con horror lo que quedaba de su última vía de escape. Lisanna quién se había quedado en el coche corrió hacia los adultos confusa de porque se habían quedado estáticos.

─ Volvamos Lucy-onee, Natsu-nii… volvamos─ decía Lisanna jalando a Lucy y a Natsu para sacarlos de su trance. Poco a poco los adultos se movieron y regresaron al coche arrastrando los pies.

─ Todavía nos queda una salida─ dijo Lucy después de recuperarse del shock, atrajo la atención de los demás.

─ La madre de Natsu dijo que estaba en Acalypha… entonces hay vida en Acalypha. Tenemos que ir a Acalypha.

Dicho esto una sombra de esperanza de dejó ver apenas en los ojos de los demás, era la única oportunidad que tenían para sobrevivir… y temían que de verdad fuera la única…


¡Bien! ¡Estoy de nuevo aquí presentándoles otro capítulo nuevo! Espero que haya sido de su agrado, si tienen dudas y sugerencias por favor háganmelas saber.

Nota: Muchas personas me preguntaron cada cuanto subía un capitulo. Yo no pongo fecha ni día, para ahorrarles sorpresas desagradables, el que quiera que le avise cuando actualizo hágamelo saber y con gusto le digo. Eso sería todo gracias por leer.