¡Hola! regrese o eso creo. ¿Alguien me extraño? ¿No? ¿Nadie? Está bien, me lo merezco por no actualizar en mucho tiempo.

Les paso a dejar el mas votado, un NaLu ligero, el siguiente ya fue elegido y es un RoWen, está en proceso y casi terminado.

Ya saben, el 30 elige pareja. Disfrutenlo y si me extrañaron y aun me quieren, aunque sea poquito, dejenme un Review...


Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Hiro Mashima. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación. Disfruten.


One-Shot: Dance

Lucy Heartfilia / Natsu Dragneel


El sonido de la guitarra española era contrastante con la música electrónica de la pista que se reproducía incontables veces en el pequeño departamento de la rubia, fantaseaba como lo haría cualquiera ante una pista que se abría paso entre los muebles de la sala, se movía de manera lenta, como si cada toque a las cuerdas tensas de la guitarra marcara sus latidos, su respiración, sus pasos y se completara con el sonido electrónico que se acoplaba a estos…

El fuego en la sangre de él lo hacia ser pasional con lo que llamaba su atención, se movía con la gracia de una pantera y atacaba con la intensidad de un dragón que ha acorralado a su presa. Se arregló como solo lo hacia en las noches como esa, tomó las llaves de su deportivo y se dirigió, bajo el cielo coronado por una enorme luna, hacia la aventura de una nueva cacería…

Sus tacones resonaban antes de entrar a la fiesta esa noche, estaba acompañada por sus amigas, disfrutando de la belleza de la noche mientras se emocionaba por el prospecto futuro de esta y a la vez, deseando que fuese eterna solo para ella. El lugar era como siempre, como todos y como ninguno, la pista se abría en el centro del local y la decoración de las paredes le daba un toque enigmático a la vista cuando las luces multicolores se posaban en éstas. Dos tragos cortesía de la casa y mucha energía la llevaron a la pista con sus amigas, rechazando categóricamente a cualquiera que se le acercara con la intención de bailar con ella, no le importaba bailar sola, la música corría por sus venas como la sangre misma…

Estaba recargado de codos contra la barra cuando sus ojos verdes captaron los gráciles y sensuales movimientos de la presa que ocuparía esa noche. Dio un trago al Martini que ocupaba su mano sin despegar la vista de esa rubia, viéndola rechazar a cada uno que se le acercaba – se van a cansar pronto – dijo para si mientras dejaba la copa de lado y cruzaba dos palabras con el barman, le entregó un papel doblado mientras sonreía de lado…

El sudor le recorría por el cuello y hacia que se pegaran sus cabellos a éste, las gotas bajaban impúdicas por el escote del vestido blanco que decidió usar esa noche, su pecho subía y bajaba agitado pero no quería parar, se sentía tan bien el estar ahí, vio como se acercaba uno más y sonrió para luego dedicarle una negativa con el dedo, le dio la espalda y sintió como unas fuertes manos masculinas se agarraban fuertemente a su estrecha cintura…

La escena no le gustó, ver como alguien más se quería llevar a su presa hacia que el fuego en su sangre pugnara por ser liberado y un gruñido se formó en su garganta, vio como la bella sonrisa de la rubia desapareció y como se instalaba una mueca de enojo para después ver como le clavaba el tacón de aguja en el zapato al hombre, sonrió por eso – cada vez más interesante – se comió la aceituna de su trago y se levantó de su asiento en la barra.

La ira fue disipada cuando empezó a sonar la misma canción que horas antes estuvo repitiendo en su departamento, sentía su sangre bullir dentro de sus venas, empezó a bailar como lo había hecho antes, dejándose llevar por el sonido, estiró una mano y esta fue sostenida por una mano firme y caliente, fijó sus ojos chocolate en la mano y después en el dueño de ésta, se quedó quieta, viéndolo sonreírle de lado…

Le besó la mano, justo sobre el anillo de oro que relucía en su dedo y la atrajo hacia él de un solo movimiento pegándola a su pecho, se arriesgaba al mismo trato que el incauto anterior pero habría valido la pena, sentía el pecho de ella subir y bajar por la respiración, aun después de pasar las capas de ropa sentía el calor que emanaba de ella, sus ojos estaban en una conexión tan única que todos habían desaparecido y la música parecía interminable…

Sin despegar sus ojos de las esmeraldas, colocó sus manos en los hombros de él y empezó a mover las caderas como si él no existiera, lo vio sonreír y sintió como sus fuertes manos se deslizaban desde el cuello, pasando por su espalda y posarse en su cintura, no sin antes sentir un calor que la abrazaba por donde él pasaba sus manos y que hacia que cada poro de su piel se erizara al toque y su respiración se agitara cada vez más, sintió como colocó sus manos justo en donde se empezaba a ensanchar nuevamente el cuerpo de ella…

Sonrió nuevamente de una manera traviesa, se había quedado con el premio mayor de esa noche, lo sabía porque veía a los hombres del lugar mirarlo con envidia. Empezó a bailar con ella, de una manera tan pausada y sensual que los que estaba junto a ellos se detuvieron solo para poder mirarlos, sus cuerpos se completaban mutuamente, era algo que saltaba inmediatamente a la vista, como si estuvieran hechos el uno para el otro y sus ojos solo rompían el contacto visual cuando la hacia dar un giro entre sus brazos solo para volver a pegarla nuevamente y con más fuerza a su cuerpo…

El sudor perlaba su piel y el masculino aroma de él viciaba sus sentidos, sentía su sangre agolparse en su corazón y ser enviada por sus venas a todos lados, caliente, potente, firme y abrazadora, como él…

La música dejó de ser existente pero estaba seguro de que seguía siendo escuchada por todos, la misma pista, siempre la misma, tomó la cara de ella entre sus manos y la atrajo hacia él…

Se paralizó cuando vio sus intenciones pero su reacción fue lenta, cuando logró hacer que el rubor acudiera a su rostro sus labios estaban bailando al ritmo de la música…

La apretó contra él haciéndola enredarle los brazos en el cuello – ya no puedo más – soltó entre el beso, viéndola a los ojos e ignorando a todos…

La música cambió y la magia acabó, ella sonrió – fue tu idea – le recordó y le volvió a besar, la noche siempre era eterna.


Gracias a los que leyeron y a los que me han dejado reviews, los quiero y sin ustedes no me inspiraria... pronto sabrán más de mi.