8. ¿Crees que puedes ser sensei? II

Teuchi estornuda de un segundo a otro. Aunque se cubre con el antebrazo, no puede dejar de sentirse avergonzado. Eso de estornudar frente a diecisiete ninjas a los que él debe mandar no le hace mucha gracia. Aunque al kage-sandaime sí, pues éste sonríe, divertido.

Los ninjas seleccionados esperan en el calor desértico del sector 41 a que él diga algo. Teuchi carraspea y dice lo más firme que puede:

―Ya pueden usar chakra para mitigar el calor, si así lo desean.

Todos lo hacen. Varios le agradecen y sonríen hasta que se quedan de nuevo en firmes, esperando por él. "En serio que este día es cada vez más raro". Piensa Teuchi. En verdad que el genjitsu de ANBU le ha conferido una autoridad que no se vio venir.

… Si supiera que se ha ganado esa autoridad con las habilidades sensoriales y en el genjitsu que él ha demostrado, Teuchi se habría ido de espalda.

El kage-sandaime no los deja ponerse muy cómodos por mucho tiempo, sin embargo:

―Ahora, vamos a hacer una prueba de paciencia y autocontrol. Simplemente, tienen que ir al sector 46 y plantar unas semillas de árboles Hachirama a doscientos metros por debajo del suelo, regarlas, echarles abono y volver a echarles tierra encima. Con tal de que sea antes del anochecer, no hay problema con el tiempo. Eso sí, deben llegar todos juntos al lugar y sin hacer ningún uso del chakra desde que se inicia camino.

Muchos de los que están ahí fruncen sus rostros con desagrado. Entre esos Maito Gai, lo cual sorprende a todos. Él usa tanto su chakra inconscientemente, que sabe que se le va a hacer muy difícil no hacerlo.

El sandaime, que fue el artífice de esa prueba, sonríe. Pedirles a ninjas que viajen sin hacer uso de chakra es casi como pedirles no respirar. Pero le parece que es una prueba perfecta para la situación: van a tratar con personas que prácticamente no pueden usar chakra para reforzar su cuerpo. Los Ichiraku, por el kekkei genkai que tienen y su caso especial. Naruto, porque es pequeño para poder controlar en algo su chakra. Y más con el hecho de que tiene demasiado. Sus senseis necesitan poder ir al mismo ritmo que ellos.

Así que todos han dejado de ayudarse con chakra para no sucumbir al calor, y han iniciado camino reposadamente. Que los ANBU hayan traído botellas con agua y algunas barras nutritivas los hace sentir algo animados con la misión.

Al menos, piensan varios, Koomori tiene la conmiseración de tampoco usar chakra como ellos. Él, que ha dejado ver tanta maestría en el uso del mismo (su genjitsu da cuenta del gran control que debe tener para reforzar su cuerpo con chakra, se inventan ellos), se ha puesto en sus mismos zapatos.

Nadie se imagina que solo es así porque Teuchi no es capaz de reforzar su cuerpo. Si no, ¡claro que hubiera usado chakra!

-o-

El sector 46, uno de los más misteriosos y poco conocidos de Konoha, es el terreno de la cima de la montaña de los hokages.

En los primeros años de Konoha se había asignado ese espacio para el clan Uzumaki, como parte del acuerdo nupcial entre Mito y Hachirama. Pero, como ella vivió con los Senju, ahí arriba solo había árboles Hachirama que Konoha sobre todo usa para hacer los sellos explosivos y de almacenaje: objetos estándares del uniforme de los ninjas chunnin o de más alto rango que van a misiones. También son los árboles favoritos de Jiraiya para su fuiinjitsu, y de algunos otros ninjas que algo saben del mismo y que pagan por pergaminos hechos de esa madera especial. Su tinta hecha a base de sabia y frutas, no se quedan atrás en su potencia y especialización para el fuiinjitsu.

Hachirama Senju había hecho crecer esos árboles siguiendo las especificaciones de su esposa y, por eso, eran lo mejor de lo mejor para ese arte ninja. El que estén plantados en un lugar tan inhóspito y, extrañamente, también a la vista de la aldea, deja ver los valiosos que son. Nadie puede llegar allí fácilmente y, si algo pasara con ellos, rápidamente se darían cuenta de eso.

Así que, después de haber caminado por bosques, pasado por el sector de los Nara, para de nuevo caminar por más bosque; en ese momento los ninjas tienen que vérselas con muchas escaleras para, luego, tener que escalar hasta la cima de la montaña.

De los que iniciaron el camino, ya algunos se habían dado por vencidos. Lo cual ni Koomori ni el kage-sandaime se lo tomaron a mal. Otros, la mayoría, perdieron por usar chakra sin darse cuenta.

… Había sido increíble e hilarante ver a Maito Gai caminando tan lentamente y con su cara fruncida de tanta concentración. Alguno de sus compañeros hasta le bromeó que parecía que se aguantaba heroicamente una diarrea. Todos estuvieron en tensión hasta que Maito Gai se rió estruendosamente con la broma, haciendo correr a unos venados cerca de ellos. Ese fue el último atisbo de alegría en el camino.

Pero los nueve que quedan se sienten felices de poder ver la montaña de los hokages, y de haber conseguido llegar hasta ahí. Aunque su felicidad no es larga. En ese momento, Koomori y quien ellos creían que era el hokage, decidieron usar shunshin para no tener que vérselas con la montaña. ¡Y eso los ha desanimado tanto!

O, mejor dicho, el kage-sandaime se había llevado a Teuchi a la cima. Aun con la "esfera" de chakra disruptiva del Ichiraku, y que solo era un kage-bunshin, claro que "el profesor" tiene la habilidad y poder suficiente para llevarse consigo a Teuchi. Solo se necesita más chakra y control en el shunshin para neutralizar la esfera, ¿acaso se duda que el hokage fuera capaz de ello?

Mientras Teuchi agradece que lo subiera, pues ya con la caminata estaba muy cansado, los dos aprovechan para hablar sobre el porqué Teuchi decidía que tal o cuál persona no era un buen sensei para sus niños. Pero eso solo lleva al kage-sandaime a pensar una nueva misión para Koomori, después de saber que mucho de sus decisiones simplemente no se podían explicar. Cosas como "el color del fondo de su aura no me gustaba" o "los contrastes entre las capas no estaban bien alineadas" no era suficiente explicación para el kage-sandaime. A veces ni para Teuchi.

―Lo siento pero, sinceramente, no sé cuáles son mis razones, hokage-sama. Mi abuela decía: "leer auras es 30% visión, 20% conocimiento y 50% intuición". Y, a decir verdad, yo creo que apenas llego a 60% de mi capacidad de leer auras como estoy ahora mismo.

―No se quite mérito, Koomori-san. ―le pide el kage-sandaime. Los dos están recostados a un enorme tocón de árbol que, más bien, parece que está a medio crecer. De en medio de éste está naciendo varias ramas que se entrecruzan―. Usted pudo hacer algo que ningún otro sensor pudo: descubrir a los ANBU… con dos sellos. Además de juzgar carácter con un chakra en calma; cuando, lo más que puede hacer un ninja, es sentir las grandes cantidades de emociones, como la intención de matar. Eso es algo sin precedentes. Ya entiendo por qué los Uzumaki les dieron el rol de sus consejeros. Creo que el original hará lo mismo con usted.

Teuchi se sonroja y se rasca la nuca.

―No es para tanto, hokage-sama.

―Pues le digo que sí que lo es. Le haré saber esto al original. Puede que, mañana mismo, usted inicie con una misión muy importante.

Teuchi deja de sonreír. Y si él va a estar en misiones, ¿quién se va a hacer cargo del puesto de comida? ¡Los niños no pueden tener esa responsabilidad, y Matsu y Nishi menos! Pero no puede decir nada al respecto. Primero, porque no se le dice no al hokage. Segundo, porque en ese momento llegan hasta la cima los cinco ninjas que quedan.

Aún cuando se podían ayudar con unas sogas y un camino más o menos preparado por el hokage para que pudieran subir sin chakra; cuando llegan a la cima todos, sin excepción, se tiran al suelo y respiran rápido; muy sudados. Sobre todo Maito Gai que, muy a su estilo, había terminado por llevar en su espalda al más joven de los contendientes: Itachi Uchiha. Dado que el chico se está recuperando de una lesión, apenas terminó de subir las escaleras, les pidió ayuda a los demáspara poder subir. Sobra decir que Gai Maito terminó llorando varonilmente mientras abrazaba al pobre de Itachi, halagándole por su juvenil valentía por seguir la prueba, y por no temer pedir ayuda.

… Itachi prefiere no recordar lo mojado ni oloroso del sudor del Maito, el cuál se impregnó en toda la ropa. Bien que mal, gracias a él está ahí arriba.

El kage-sandaime, Teuchi y los dos ANBU que estaban esperando cerca deellos se acercan a los recién llegados con más botellas de agua, paños y algunas frutas de los árboles a su alrededor. Mientras todos intentaban controlar su cansancio.

―Veo que no les enseñaron la importancia de hacer ejercicio sin chakra por lo menos media hora al día. ―les dice el kage-sandaime, con una sonrisa amable en el rostro―. Eso no solo les ayudará en el control del mismo, si no que mejorará en mucho su resistencia, en la cantidad de chakra que pueden usar en sus músculos y huesos y por cuánto tiempo.

Gai se había levantado con rapidez, sacado una libreta quién sabe de dónde, y empezado a escribir cada palabra que el kage-sandaime dice.

―¡No se puede esperar nada mejor del profesor! Si no sigo este consejo al pie de la letra, daré cinco vueltas a Konoha sin chakra. Y si no logro eso…

El kage-sandaime hace un ademán con la mano y consigue que Gai deje de hablar.

―Gracias por su entusiasmo, Maito-san… Risu, Inoshishi, vayan por el encargo especial por favor.

―Sí, hokage-sama ―dicen los dos a la vez, antes de desaparecer en shunshin.

Mientras los demás parecen interesados no solo en el agua, la comida y descansar, si no en la curiosidad de con qué les saldrá ahora el hokage; Maito no parece ni haberse dado cuenta de la desaparición de los ANBU.

―Ahora que nos está dando tan espléndidos conocimientos, hokage-sama, debo preguntar algo que solo usted debe conocer: ¿por qué los shunshin son acompañados con diferentes componentes según la villa a la que pertenece el ninja que lo usa, como hojas para nuestra espléndida Konoha, agua para Kiri, humo para Kumo…? ―pregunta Gai, muy emocionado con su libreta y lapicero muy cerca de su rostro. Una gran sonrisa brillante en el mismo.

Todos se quedan pensando en el tema. Hasta el kage-sandaime. En verdad, ni él sabe… ¿Cómo es que nunca se le había ocurrido esa pregunta antes?

Dado que todos esperaban su respuesta, el kage-sandaime se aclara la garganta y comenta.

―Ese es uno de los misterios del chakra. Yo también me pregunto ese tipo de cosas. Como por ejemplo, la naturaleza de los kage-bunshin.

Koomori deja ir un inicio de risa. ¡Claro que un kage-bunshin pensará en la razón de su ser! Sin embargo le parece desconsiderado, y termina sonrojándose y haciéndole una reverencia de cabeza al kage-sandaime como disculpa.

Éste lo deja ir, y se dedica a sacar cinco grandes semillas de un saco que ha estado cerca de ellos todo ese tiempo. Les da una a cada uno de las ninjas recién llegados.

―Pero dejemos esos temas para otro momento, por ahora, deben terminar su misión. ―Todos menos Gai fruncen sus rostros. Al menos hasta que…―: En la quepueden usar chakra para esta última parte.

El movimiento no se hace esperar. Kurenai, Gai, Itachi, Yugao y un tipo de treinta y tantos, moreno, sucabello negro y corto, larguirucho cony facciones más alargadas, cuyo nombre era Satoshi; se apresuran a hacer sellos de manos. Todos usan la técnica necesaria para poder viajar bajo tierra. O la primera parte de ésta, que hace el suelo más suelto. Luego, usan diferentes formas para hacer el hueco en la tierra, y poder sembrar la semilla a la profundidad justa a las que el kage-sandaime se lo había pedido.

-o-

Estaban todos en un claro lleno de pasto alto hasta sus talones. Alrededor, enormes árboles. No tan altos, tal vez de unos cinco metros, pero extremadamente anchos. Sus troncos podían tener unos tres metros de diámetro y sus ramas eran muy largas, su follaje se entremezclaban con las otras ramas de los árboles cercanos. Aunque no estaban muy cerca entre sí, lograban hacer algo así como unos arcos de ramajes entre los mismos. Tenían más formas de hongo que de árboles por los gruesos y bajos. Sin embargo, lo que más llama a la vista es que, aunque están en invierno, todo el follaje siguen verde, con flores y, a la vez, con frutas. Todas diferentes aunque los árboles parecen de la misma especie. El lugar es multicolor y hermoso a la vista por todo eso. Además, todos saben que en los peores inviernos, las frutas de esos árboles se han convertido en la dieta salvadora de no pocos konohianos.

Por todo lo anterior, que en ese lugar se empiece a ver grandes cantidades de tierra expulsada del suelo por los intentos de los cinco ninjas en llegar hasta la profundidad exacta para plantar las semillas; le parece un poco sacrílego a Teuchi.

Sin embargo, pronto estuvieron todos palmeándose las manos y limpiándose la ropa, después de haber puesto el abono, la tierra y, Satoshi, hecho una jitsu de agua, para regar el suelo donde estaban todas las semillas.

¡Misión cumplida! Los cinco ninjas se congratulan entre sí, alegría en sus rostros. Hasta Itachi tiene una leve sonrisa en su semblante. Y eso le extraña a Teuchi, porque él puede ver que parte de su aura, cerca de su vientre, se ha oscurecido y enrarecido a más ejercicio hacía. Así que prefiere hacer algo al respecto, por más que sienta que está fuera de su elemento al hacerlo.

―Hokage-sama ―le dice al kage-sandaime, mientras los demás ninjas vuelven a sentarse a descansar, tomar agua y hablar entre sí―. Perdón si le soy impertinente, pero me gustaría pedirle un favor: ¿usted podría revisar el vientre de Uchiha-san?

Todos se giran a mirarlo a él o al susodicho Uchiha, que mira hacia Koomori con grandes ojos negros e insondables. Teuchi debió saberlo… No es como que un susurro civil pudiera pasara desapercibido para cinco ninjas que están curiosos sobre la situación en que se encuentran.

―La verdad es que mi herida interna se ha resentido con la misión, hokage-sama ―sale primero del estupor el susodicho.

Claro que eso genera más estupor en los demás ninjas.

―¿¡Estabas herido e hiciste esa prueba!? ―exclama Satoshi.

―Deberías haber dicho algo… ―dice, aunque algo dubitativa, Yuugao.

… Itachi casi que no las escucha por estar evitando que Gai le diera otro muy masculino abrazo por su "muy juvenil espíritu de superación" o algo por el estilo. Kurenai solo mira hacia Koomori con más detenimiento y la boca un poco abierta. ¡En serio que es un ANBU sensor del que le gustaría aprender tanto!

El kage-sandaime se acerca a Itachi, mientras éste se levanta la ropa para enseñar su muy hinchado y amoratado abdomen.

―Eso no se ve muy bien. ―comenta el kage-sandaime, mientras su mano es rodeada de chakra verde y la acerca a la herida―. Tiene razón Yuugao-kun, Itachi-kun. Debiste haber dicho algo cuando empezaste a sentirtemal. Gracias a kami, es algo que puedo mejorar por ahora. Pero, apenas bajemos, debes ir al hospital.

―Por supuesto, hokage-sama. Pido disculpas por no hacer lo más sensato en mi condición. Confieso que no quería perder la posibilidad de ser escogido para esta misión.

El kage-sandaime solo le envía una mirada admonitoria. Por varios segundos, solo se oye el susurro de las ramas de los árboles movidas por el viento. Satoshi y Yuugao ven muy interesados la técnica médica, Kurenai se acerca tímidamente hacia Koomori, lo cual hace estar un poco nervioso a Teuchi. Y Gai insiste en seguir subiéndole el ánimo a Itachi con muchos y variados juveniles elogios, aunque este no lo necesitara.

Teuchi, alias Koomori, puede ver como la cantidad de chakra que mantiene al kage-bunshin está disminuyendo. Y eso lo hace estar un poco nervioso de que, de un pronto a otro, desaparezca y lo deje a él solo, haciéndose cargo de los cinco ninjas. Y de decirles que solo necesitan tres de ellos para la misión… El que Yuuhi-san lo esté mirando con tanto interés no le ayuda en nada con ese nerviosismo. Por eso, Teuchi deja ir un suspiro de alivio cuando el kage-sandaime deja de sanar poco antes de quedarse sin suficiente chakra para mantener su cuerpo existiendo.

―Bien, podemos dejarlo así por un momento. Pero insisto, Itachi-kun, apenas bajemos, debes ir de nuevo al hospital ―éste solo asiente. El kage-sandaime se palmea las manos, y mira todos con una sonrisa―. Pero se me olvidaba: ¡Felicidades, han pasado la prueba! Deben estar muy orgullosos de sí por ello, pues no eran fáciles y, realmente, solo ninjas de carácter excepcional podrían haberlas pasado.

―¡Gracias, hokage-sama! ―grita Gai, en posición de firmes.

Las dos mujeres se miran entre sí y se sonríen, felices porque la otra llegara allí. Es muy común que las kunoichis que quieren subir de rango se alíen entre ellas, por tener las mismas metas y valores. Satoshi está muy concentrado en tomar agua y quitarse el sudor. Empieza a hacer más frío, y no quiere vérselas con una posible gripe. Itachi simplemente mira hacia el kage-sandaime impasible. Y éste les sonríe de nuevo, orgullo paternal en sus facciones.

―Ahora es momento de que por fin les diga cuál es la misión. Sentémonos debajo de un árbol, comamos más de sus frutas y hablemos con más calma de ello, ¿les parece?

Dado que es el hokage el que lo dice, claro que todos están de acuerdo con la idea. Aunque a Teuchi lo pone un poco nervioso. ¡Esos árboles Hachirama tienen tanto chakra! Casi como un humano. Pero, a diferencia de las personas conscientes, mucho de ese chakra natural esasimilado por él y, a más cerca de los mismos, más de ese chakra va a asimilar… Y no sabe como puede reaccionar a usar tanto y poderosochakra para sí.

Sin embargo, camina y se sienta sobre una de las tantas gruesas raíces que sobresalen del suelo. Mira a Gai coger algunas frutas, a petición del kage-sandaime, y come la suya en silencio, siguiendo el ejemplo de su líder. "Con razón pidió volver a hacer esto" piensa él, cuando se da cuenta de que, gracias a que comiera tres de esas no-tan-ricas-frutas, el kage-sandaime tiene considerablemente más de chakra que antes.

―Aaaah, es verdad que su sabor no es el mejor del mundo, pero en serio que ayudan en mucho al cansancio. ¡Y no traen el bajón de las píldoras replenedoras de chakra que se hacen con base a ellas! ¿Ya se sienten mejor?

Todos asienten. Hasta Teuchi bajo la máscara de Koomori. No sabe porqué se había preocupado: ¡Eso de estar tan cerca de árboles con mucho y potente chakra lo está haciendo sentir casi que invencible!

―Perdón, hokage-sama, pero decía que nos iba a explicar de qué se trata la misión… ―se atreve a decir Satoshi, ya que el kage-sandaime parecía muy interesado en ver hacia el cielo que empieza a colorearse de amarillo y rosado. El kage-sandaime lo mira a él y asiente.

―Tengo curiosidad, ¿de qué creen que se trata?

Ninguno responde por un momento. Todos son diferentes entre sí. Satoshi es el mayor con 32años y, el menor, es Itachi con diez. Hay tres que vienen de clanes ninja. Pero uno es de un clan mayor (Uchiha) y, dos de clanes menores: Kurenai Yuuhi y Satoshi Akado. Todos tienen habilidades muy diferentes entre sí también. Además de que hay dos chunnin (Itachi y Kurenai) dos jonin especiales (Satoshi y Yuugao) y un jonin que se perfila para ser un élite, Gai…

―No estoy seguro de cuál es la misión, pero sí de que necesitamos mucha paciencia y control de impulsos para ella. ―dice Itachi después de unos segundos de silencio―. También, de que es de índole personal para Koomori-san.

Teuchi no puede evitar dar un respingo, pero el kage-sandaime asiente con una sonrisa orgullosa.

―Excelente, Itachi-kun. Por eso, quiero que él sea el que escoja a los dos de ustedes que harán la misión especializada directamente bajo su mandato.

Koomori traga saliva y dice:

―Creí que serían tres…

―La verdad es que, dado que ellos cincollegaron hasta aquí, quiero que todos trabajen en este proyecto. Y, aunque hay tres niños que usted quiere que tengan senseis individuales, la tercera persona no está bajo su protección aún, Koomori-san. ―eso es un golpe fuerte para Teuchi, que baja la mirada. En su mente, le pide disculpas a su Sora-chan por ello, por no haber hecho de su familia a la criatura por la cual ella perdió su vida… El kage-sandaime se dirige a los cinco ninjas que le miran muy concentrados―. Y sí, queremos que sean senseis de niños específicos. Ellos no tienen ningún conocimiento de las habilidades ninjas pero, al menos dos, tienenun potencial tan grande e inusual que, solo por eso, son consideradas personas tipo S.

Eso sí que nadie se lo ve venir… Ni siquiera Teuchi. Él sabía que Naruto, por su condición de jinchuriki, era ya considerado una persona tipo S. También sabía que él mismo, como único sobreviviente conocido de Uzushio y en posesión de varios de sus sellos, también podía llegar a serlo. ¡Pero que su Ayame-chan ya sea pensada así por el hokage…!

―Gracias, hokage-sama ―dice él, desde el alma.

Por la denominación de su niña como una persona tipo S, su seguridad se convierte en una prioridad de la villa y, además, ayudará mucho en su petición de que su clan sea reconocido como tal.

El kage-sandaime solo le asiente, mientras los demás asimilan la información. Gai parece vibrar del entusiasmo de tener la responsabilidad de aumentar las llamas de la juventud enpequeños. Kurenai y Satoshi, que habían estado pensando en la posibilidad de ser senseis por haber ayudado a niños de sus clanes desde siempre, ven esa misión como una experiencia que puede ser muy educativa y abrirles muchas puertas. Sin embargo, Yuugao e Itachi nunca lo habían pensado si quiera como una posibilidad en su futuro. Los dos habían estado tan centrados en aprender, que nunca habían tomado seriamente la habilidad de enseñar. Sin embargo, después de haber pasado por esas pruebas, sienten que el camino del maestro tal vez tenga más en él de lo que habían imaginado nunca… Y los dos son de ese tipo de personas que no le dan la espalda a un reto interesante frente a ellos.

―Todos ustedes van a planear e implementar una clase que asiente las bases para las habilidades ninjas. Se las van a dar alos niños interesados de entre cuatro y ocho años que viven enlos orfanatos, por lo menos para los próximos cuatro años. Uno de esos pequeños está bajo la protección de Koomori-san. Sin embargo, quiero que trabajen con ahínco para sacar lo mejor de cada uno de los pequeños que sean parte de esas clases. ¿Entendido?

―¡Sí, hokage-sama! ―responden todos al unísono.

Gai, Kurenai y Satoshi están muy alegres por la oportunidad alegría; Yuugao e Itachi solo piensan en todo lo que debe ser necesario para llevar eso a la práctica…

―Pero dos de ustedes van a tener menos carga laboral con ese proyecto, porque van a ser escogidos por Koomori para que enseñen a los pequeños denominados tipo S que él tiene bajo su protección. Por medio de enseñar a esos niños, ustedes van a ayudar en una muy importante misión para él y, si la llevamos hasta las últimas consecuencias, para Konoha. ―el kage-sandaime da un carraspeo y se gira hacia Teuchi―. Pero dejemos que él explique mejor su situación a sus escogidos. Koomori-san, ¿quiénes son los dos ninjas que usted considera que se han desenvuelto mejor en la prueba?

Teuchi se siente sudar ante la mirada expectante quetodos los presenten le dirigen. Por eso se sorprende de que no dudara mucho al decir:

―Cualquiera de ellos. Además, eso no lo puedo decidir aún. Falta todavía la última de esas pruebas, hokage-sama.

―¿En serio? ¿Y cuál sería? ―pregunta el kage-sandaime, sorprendido.

―Ver como se llevan con los niños, claro está. Bien que mal, para esto están siendo traídos por Risu y Inoshishi-san. ―como los cinco ninjas no parecen satisfechos con lo que les dijera, Teuchi dice lo primero que se le ocurre para seguir con la conversación―. Pero creo firmemente que cualquiera de ustedes pueden ser esos dos ninjas. Y, como prueba de mi confianza, les hablaré de mi clan. Pues esa es la misión: resucitarle. Aunque no es solo una familia, en verdad son siete clanes ninja. Mmm, creo que debo hablar desde el principio: ¿Qué tanto saben de Uzushio…?

-o-

Teuchi estaba contando a su audiencia cautiva anécdotas de las fechorías en los que los niños se metían, como tareas que los senseis pedían en la academia ninja de Uzushio, cuando Risu y Inoshishi llegan con dos niños muy bien abrigados, gritando de la alegría ycon grandes sonrisas en sus rostros. Sus cabellos, por debajo de sus gorros no tan bien puestos, son un revoltijo de mechones negros y rubios. Y, sus mejillas y nariz, están rojas del contacto con el aire frío, pero a ellos no les importa en lo más mínimo.

―¡Ota vez, Risu-chan! ¡Ota vez! ―grita Naruto, moviéndose de arriba a abajo entre los brazos de la chica ANBU.

Ayame está riendo y gritando aún, con la cabeza de Inoshishi bien abrazada. Ella estaba sentada en sus anchos hombros con toda tranquilidad. Él gira su rostro hacia la niña y, aunque está detrás de una máscara, algo en su postura deja ver que la está sonriendo. En una de sus grandes manos, hay un pequeño pergamino. Y, cuando baja a Ayame al suelo, él usa chakra para sacar lo que había puesto en el sello. Se da cuenta de que tiene que usar un poco más chakra, y concentrarse más para que funcione, pero no es mucha la diferencia. La esfera de Teuchi no es tan disruptiva y, la de Ayame, apenas y está creciendo… Aunque claro, Teuchi también le ayudó al tratar de contraer sus chakra más hacia su persona. Sobre todo porque sabe lo que va a salir de ese sello: Sí, varios contenedores para llevar con ramen.

Después de eso, Koomori va hacia ellos. Y paso a paso, como si su ropa de ninja y máscara solo fuera polvo que se esfuma en el viento, la figura de Teuchi reaparece para el mundo.

Sus niños empiezan a gritar de contento y asombro al ver eso. El asombro está también muy patente en las cinco personas que pasaron la prueba. Sobre todo en el más joven de ellos, Itachi Uchiha. ¡Si Koomori eran el hombre "civil" que su madre había estado siguiendo esa mañana! ¡Y ese niño rubio, que por alguna razón, puso un poco tensos a todos sus compañeros de prueba; es el que ella estuvo cuidando desde hace años en el anonimato!

¡Qué día más maravillosamente sorprende ha tenido Itachi! Hasta vale la pena que su herida del abdomen se haya resentido tanto en la caminata que ha tenido que hacer…

Mientras una pequeña sonrisa se alarga en la boca de Itachi, Koomori había abrazado a uno de sus niños en cada brazo. Los tres hablan entre sí de todo y nada por un buen tiempo, ("Sentimos la tardanza, tou-chan, pero Matsu y Nishi estaban nervioso de cocinar para hokage sama" "¡Ey, que lo llames jiji, Aya-nee!")antes de que él volviera a girarse hacia los demás. Teuchi carraspea y vuelve a "ver" hacia los cinco ninjas con los ojos cerrados. Lo ha hecho desde que decidiera dejar de usar el genjitsu. Sus hijos no se los han visto aún, y ese no es un buen momento para que los miren por primera vez.

Ahora que no está detrás del disfraz de Koomori, Teuchi se siente mucho más nervioso e inseguro. Por eso, dice una de las cosas que más le sale de su ser:

―Hemos traído unos platillos de ramen, el especial de la casa. ¡Espero les guste! ―y hasta hace una pequeña inclinación de cabeza, como hiciera siempre con cualquiera de los clientes con más rango social que él.

… Es increíble como los cinco nuevos senseis tienen en sus rostros prácticamente la misma expresión: confusión plena. Teuchi se siente sonrojar y está pensando en qué más decir, cuando Naruto se roba la atención. El pequeño corre muy emocionado hacia los ninjas, mientras grita a voz en cuello.

―¡Hola jiji! ¡Hola, ninjas-sans! ¿Ellos son todos mis sen-seis, jiji? ¡Wuhu! ¡Son más de los que queí! ¡Hola, soy NautoUzumaki I-chi-ra-ku, mucho gu´to! ―y hasta hace una inclinación de cabeza frente a ellos―. ¿¡Y ustedes qui-e-nes son, sen-seis!?

El kage-sandaime hace un kage-bunshin que desaparece en un parpadeo. Ese recuerdo tiene que llegar al instante al original. ¡Naruto Uzumaki se ha presentado respetuosamente! Teuchi se siente sonreír mucho, dándose también cuenta de ese pequeño gran detalle. Y él, los ANBU y el kage-sandaime ven como el pequeño y los senseis hablan animadamente, la mitad de la conversación llevada solo por el muy enérgico Naruto.

Ayame, que se había pegado al costado de su padre tímidamente (nunca antes había estado frente a tantos ninjas), le jala la manga para que su padre la vea. Y, cuando lo hace, pregunta en un susurro.

―¿Seguro, tou-chan, que yo puedo ser tan genial como tú?

Ese es un temor que la inunda de tanto desde que ella y Naruto se encontraran a su padre practicando su genjitsu para esas pruebas. Y ahora, cuando ve que al parecer necesitan cinco senseis… Sin embargo, su padre solo la mira con una ceja levantada y le pone una mano en la cabeza.

―Pero Aya-chan, yo más bien deseo ser tan genial como tú y Naru-chan.

Ella le mira con los ojos entornados.

―Solo lo dices porque eres mi tou-chan y me amas.

―Y porque es cierto. ―pero ella no parece convencida, así que él le toma la mano y la lleva hacia un árbol. Tiene menos frutas que los demás pero, por eso, Teuchi sabe que encontrará…―. Mira bien las semillas entre las raíces, y escoge la que tiene más bruma alrededor de ella.

Ayame aún le mira con ojos entornados, pero se acuclilla para hacer justo eso. Ya antes había hecho cosas parecidas, sin saber que las brumas nadie más las veía. Siempre escogía los alimentos que ella veía que tenían más o colores más vivos. Así siempre hacía su padre, y Ayame había aprendido de las tantas veces que lo había acompañado a hacer las compras semanales. De esa manera, Ayame pronto escoge una de las semillas, parecidas a las almendras pero más grande y de color verdusca. Con ella en la mano, se gira hacia su padre.

―Esa es perfecta, bien escogido Aya-chan.

Ella asiente, mirando detenidamente hacia la semilla, curiosa de saber cómo se las va a ingeniar su padre para hacerla sentir mejor. Por eso, no se da cuenta de que hay algunas personas que los están mirando atentamente.

―¿Y ahora qué, tou-chan?

―Concéntrate, Aya-chan. Concéntrate en la semilla, como cuando siempre le das el último toque de "buena mano" al ramen que hacemos… Cierra los ojos, y concéntrate mucho y como nunca has hecho.

Ayame frunce el ceño, pero hace lo que su padre le pide. Encierra le semilla entre sus palmas y alarga los brazos, como siempre hace justo arriba de la gran olla con el caldo base para todos los ramen. A los pocos segundos, asiente y levanta apenas el párpado de un ojo.

―¿Ya?

―¿Segura de que le diste tu toque especial, lo más fuerte que podías?

Ella se encoge un poco de hombros y, luego, tímidamente, mira hacia al rededor de ella. Se da cuenta de que los dos ANBU y uno de los senseis, el que parece un niño de su edad, le estaban mirando. Sin poder evitarlo, Ayame se sonroja y mira hacia el suelo, queriendo encogerse en sí misma. Además, habla por lo bajo rápido y nerviosamente.

―Bueno. Siempre que le doy el toque a la comida, pienso en que quiero que las personas se sientan bien con nuestro ramen, y que todo les sea de sustento, y que el cuerpo se alegre con esa comida y que vuelvan porque les haya encantado y hecho sentir bien. Pero como una semilla no tiene la misión de la comida de hacer que el cuerpo esté sano y fuerte, pues me costó un poco saber qué emociones darle. Entonces, imaginé un gran árbol, y la semilla convirtiéndose en él y… Bueno, espero que haya estado bien. Yo sentí que le di el toque, pero nunca antes lo había hecho y…

Teuchi la hace callar con un beso en la mejilla.

―Si le diste tu amor, no habrá ningún problema ―le dice su padre, mientras le acaricia circularmente la espalda, y se acuclilla a su lado―. ¡Vamos, mira la semilla!

Ella lo hace. Pero no ve nada fuera de lo normal mientras la gira… ¿¡Y eso!? Ayame lo acerca más y se da cuenta de que sí: ¡la semilla se había abierto un poquito en su centro y, de dentro, estaba naciendo un muy delgado hijo verde y algo traslúcido!

―¡Tou-chan, tou-chan! ―grita ella, muy emocionada y le enseña el pequeño tallito, brillando de orgullo―. ¿¡Yo hice esto!?

Teuchi se sonríe mucho y se sienta en el suelo sin más.

―Sí, mi Aya-hime. Esa es una habilidad que ni yo tengo. Viene por tu hermosa forma de ser, que sacaste de tu madre. "Tú tienes el corazón lleno de tanto amor que lo quieres dar a todos, como tu madre…" ¿Siempre te lo he dicho, no?

Ayame casi que no le escucha por estar mirando hacia el tallo, acariciándolo y hasta dándole de besos. ¡No lo puedo creer, ella es tan genial como Naru-chan y su otou-chan!

Su hermanito se ha dado cuenta de que algo sucede y, junto a los demás, se acerca a ella para saber qué pasa o, en otros casos, ver más de cerca el acontecimiento. Después de mucho insistir, Ayame le presta la semilla y, poco después, con ayuda de Gai, Yuugao y Satoshi, ve como es sembrada junto a los demás.

Después de eso, se da un tiempo de silencio hasta que…

―Si me permite, hokage-sama, pero el ramen se se enfría ―dice Inoshishi. Y todos oyen como su estómago ruge.

Los niños ríen, Naruto pide a gritos ramen, el sandaime se sienta en el suelo cerca de donde está Teuchi, Ayame vigila que los platos sean perfectos… Pocos minutos después, cuando ya todos tienen su ramen al frente y están sentados en un semi-círculo en el suelo, Teuchi decide volver contar historias sobre Uzushio para amenizar la velada.

Al final de todo, de eso se ha tratado su clan Ichiraku que él y Sora iniciaran: dar la bienvenida a personas de bien, en franca camaradería y lealtad. ¿Y qué mejor manera que los nuevos senseis, el hokage y los ANBU lo entienda y lo empiecen a valorar que comiendo ramen con él y su familia?

-o-

Los Ichiraku no bajaron de la cima de la montaña hasta unas tres horas después de haber anochecido. La conversación siguió siendo muy amena después de haber comido. Teuchi habló de los kekkei genkai, las habilidades y las características de los siete clanes que habían en Uzushio; por medio de todo tipo de anécdotas que mantuvieron muy entretenidos a sus oyentes. Sobre todo a Ayame y Naruto, que contaban ellos mismos parte de las historias que conocían, y preguntaban y se emocionaban mucho con las que no.

Teuchi decide terminar diciendo que eso, su hogar alegre, divertido, leal y valiente es el que quiere recuperar. Y les hizo una reverencia de cabeza porque ellos le van a ayudar en esa misión… La destrucción de Uzushio no fue comentada, pero todos los que la conocían la recordaron al ver la dignidad con que Teuchi agradecía su ayuda. Y eso les fomentó aún más la resolución de ayudarle y, de paso, a los niños más necesitados de Konoha también.

Claro que luego de eso, todos hablaron aún más. Aunque de cosas que no les parecía tan interesante a los niños. O, los niños que no eran ninjas. Ayame y Naruto aguantaron al principio, cuando los demás se pusieron a hablar sobre las cosas que deberían enseñar a los niños y, por lo tanto, a ellos. Pero, luego de unos minutos, Naruto se quejó de estar aburrido y Ayame aprovechó para pedir permiso de ir a jugar. Así que ellos estuvieron riendo y corriendo entre los árboles, mientras los demás hablaban de cosas tan aburridas como la política interna, económica y de educación de Uzushio.

Aunque ya estaba oscurecido, los niños no tuvieron ningún problema. Esa era una noche de casi luna llena. Y, además, algo tenían las frutas y las flores de esos árboles, que las hacían iluminarse de azulado y blanco en la oscuridad. No tanto como para ser visibles desde muy lejos, pero sí lo suficiente para que ellosno chocarancon ramas, troncos y raíces. O no temierande jugar a las escondidas en la oscuridad de la noche y en medio de un bosque.

Fue la llegada de Naruto, ayudando a caminar a una adormilada Ayame, lo que hizo que los ninjas dejaran de hablar y decidieran terminar por ese día.

Los ANBU y el kage-sandaime llevaron a la familia cerca de su casa por medio de un shunshin. Todos dieron las gracias y las buenas noches.

El shunshin había despertado a Ayame lo suficiente para llegar a la casa, subir las gradas y ser la primera en el baño. Una hora más tarde, Teuchi llega al cuarto de los niños con cuatro cobijas más en sus manos. Que jugaran a correr en esa noche de inicios de invierno y fueran llevados en shunshin, le hace temer por un resfrío.

Ayame ya está dormida en la cama de arriba de la litera cuando él vuelve a arroparla con dos de esas cobijas, pero Naruto aún está despierto cuando hace lo mismo con él.

―Los senseis son geni-a-les tou-chan ―susurra el niño, una gran sonrisa en su rostro.

―Claro que sí, si los escogí yo.

―¡No pue-do esperar po´que todos me enseñen a ser un grran ninja! ―alza más la voz.

―Shhh, que Aya-chan duerme ―Naruto abre los ojos con susto, y pone un dedo sobre sus labios mientras susurra:

―Lo siento.

Teuchi le acaricia el cabello con una leve sonrisa.

―Buenas noches, Naru-chan.

―Buenas noches, tou-chan.

Y el Ichiraku mayor se va a la cama sin decirle a su hijo que él tendráque escoger quién iba a ser su maestro. Sabía que si lo hacía, el niño no iba a dormir por pensar quién serí le había costado tranquilizarlo después de decirles que, muy posiblemente, iniciarían sus lecciones en las muy próximas vacaciones de invierno, que se dan en las dos últimas semanas de diciembre y primeras dos de enero.

Antes de irse a la cama, Teuchi abre el balcón de su cuarto para decir a la noche: "Buenas noches, Inu-san" que es el ANBU que está cuidando de ellos por esas horas. Y, pensando en que en la última semana del año se haría el festival Rinne, uno de los mejores momentos para ganar dinero en el puesto de comida que desde hace años pone ahí, Teuchi se duerme.

OoOoO

Si quieren saber porqué Teuchi estornuda al inicio, es porque alguien está hablando de él... Se puede ver en la viñeta cuatro en "Vida de la dama Ichiraku". Además, también fake-review con otro de los ninjas que eran de Uzushio.

¡Abrazos!