DEBO AGREGAR QUE ESTE CAP SI ME GUSTO Y MUCHO MAS EL FINAL XD ASI QUE LEANLO ! Y MUCHAS GRACIAS A LOS QUE FUERON MUY PACIENTES AL ESPERARME XD. AQUÍ EL CAP.

Y POR LO DEL TITULO NO SE ME OCURRIO NADA GOMEN NE.

CAPITULO 8: SEMAFORO

Sentada en el borde del sofá, Temari trataba de encontrar algo que decir que rompiera la tensión existente entre ellos. Shikamaru estaba apoyado contra el marco de una ventana.

-debo decir algo –aventuro al fin-; al menos la temperatura es mas agradable que en tu casa de Oxfordshire. (NT/no se me ocurrió otro lugar)

-no seas tonta, Temari – Shikamaru fue a sentarse en un sillón frente a ella-. Tengo millones de cosas en la mente en este momento y ninguna de ellas se refiere a la calefacción central.

-qué lastima –le indico ella con frialdad-. Le haría bien a tu sistema circulatorio.

-la única persona de sangre fría en esta habitación eres tú –Shikamaru la miró con frialdad.

-¿ah, si? – pregunto, furiosa-. Eres tú quien es culpable de soborno y corrupción. ¿Qué crees que opinaran de eso el juzgado? Empiezo a creer que tú tuviste participación en ese fraude después de todo. Te quedas con el dinero y los directivos son declarados culpables. Bonito negocio.

-no seas absurda.

-¿lo soy? –Preguntó ella con amargura-. ¿Qué hay del cheque que trataste de darme? ¿Cómo te explicas eso? –Dejó la taza de café en el suelo-. Debes de estar loco si crees que puedes salirte con la tuya, Shikamaru.

-en primer lugar, no tienes pruebas – Shikamaru la observo con frialdad-. ¿De qué cheque hablas?

-el cheque con el que trataste de sobornarme –manifestó Temari, impaciente.

-ah, ese cheque. Me temo que ha sido destruido.

-¿y en segundo lugar? –exigió Temari, decidida a no dejarse amedrentar por l actitud confiada de Shikamaru.

-el segundo es un poco mas difícil.

-debí adivinarlo –declaro ella-. Ahórrate las palabras. No quiero oír mas excusas. Me voy –se levanto para retirarse.

-no harás nada de eso. Te quedaras donde estas y escucharas lo que tengo que decirte.

-oblígame –lo desafío Temari.

-lo hare si es preciso –declaro él-. Pero creo que preferirás quedarte aquí por voluntad propia. Después de todo, piensa en la historia que podrías perderte.

-es cierto – Temari volvio a sentarse-. Y si con ello puedo hacer que te metan entre las rejas, créeme, lo hare. ¿Y bien? –pregunto ante el silencio de Shikamaru.

-no va a gustarte esto, Temari.

-de eso estoy segura. No creo que me agrade cualquier excusa patética con la que me salgas.

-te ofrecí el cheque –manifestó él con voz firme-, porque creíamos que podías estar mezclad en el lio.

-¿Cómo? –Temari se aferro al cojín del sofá. Una horrible sensación de irrealidad empezó a invadirla.

-había varias cosas que no comprendíamos acerca del caso, el que mis colegas hubieran sido avisados de su inminente arresto. Cosas como es. Y cuando comprendí quien eras tú, me pareció que todo se aclaraba, que tú eras parte de la operación. Así que acepte ponerte una trampa. Si tomabas el dinero, también estarías de acuerdo a darnos información que nos seria muy útil. Y si no… -se encogió de hombros-, al mostrar que tienes cierta moral, al menos en cuanto a aceptar el dinero, era probable que fueras inocente.

-Gaara –murmuro entre dientes-. ¿Es Gaara parte de esto?

-no –declaro Shikamaru-. Defendió tu inocencia, pero comprendió que seria mejor que los hechos mismos probaran tu inocencia.

-pero pude haber fingido que aceptaba el dinero –manifestó Temari-. Habría sido una noticia sensacional. Habrías aparecido en letra impresa como un empresario corrupto. ¿Qué habrías hecho entonces?

-bueno –Shikamaru miraba el fondo de su taza de café-, era mucho lo que estaba en juego, pero confiaba en el hecho de que eres una mentirosa pésima. No puedes fingir nada sin que tu rostro lo muestre. También, si hubiera llegado a publicarse en el periodo, la policía habría intervenido para explicar las cosas.

-así que pase tu prueba –manifestó temari despacio.

-si quieres exponerlo en esos términos, si –acepto él.

-¿recibiré una disculpa? –exigió ella con frialdad.

-¿Por qué?

-¿Cómo que por que? –Exclamo la chica-. Por tener la desfachatez de tratarme como a una delincuente, de eso se trata.

-tu me trataste igual, temari – shikamaru no apartaba la vista-. Y tampoco he recibido una disculpa por tu parte –se inclino hacia adelante y la tomo de la mano.

Temari pensó en la noche que había pasado con él y aparto su mano.

-¡no me toques! –le grito.

-¿Por qué? ¿No puedes controlar tus emociones?

-no me hables de emociones –protesto la joven-. Las únicas que tú experimentas son quizá cuando contemplas la posibilidad de gastar dinero.

Los efectos del alcohol todavía no habían desaparecido y temari aun estaba mareada. Se puso de pie de pronto.

-quiero irme a casa –declaro, y se llevo una mano a la cara-. ¿Por qué me siento tan mal?

-estas cansada y tienes resaca –shikamaru también se levanto y fue a su lado-. Y haces horas que no comes nada. No estas en condiciones de ir a ninguna parte.

-¿sabes, shikamaru? Creo… -temari dio un paso hacia él y de pronto todo se oscureció a su alrededor. Shikamaru logro agarrarla antes de que cayera y, tomándola en sus brazos, la llevo al dormitorio.

Cuando se presento la pesadilla, fue como todas ls que la saltaban desde que tenía diecinueve años. Pero en esa ocasión, cuando grito, una voz le respondió, una voz tranquilizadora.

-¡no lo sabia! –gritaba-. No lo sabía.

-temari, despierta.

Temari abrió los ojos y se descubrió sentada en la cama con shikamaru abrazándola. Lo contempló, todavía no despierta por completo.

-dile que yo no lo sabia –suplico, aterrada-. Díselo a él –y al darse cuenta de lo que la rodeaba, estallo en lagrimas.

Shikamaru la abrazo con firmeza la sostuvo hasta que los sollozos cesaron. Luego se inclino hacia el suelo y le entrego una caja de pañuelos de papel.

-toma.

Sin decir palabra, temari tomo algunos pañuelos y se seco los ojos.

-¿quieres hablar de ello? –pregunto él con delicadeza.

-solo soy una periodista, ¿lo recuerdas? Por rutina cuento secretos a millones de personas antes del desayuno. ¿Por qué no escribo un artículo sobre mi vida privada para variar y así podrás leerla en el periódico?

-creo que te seria difícil, temari –los labios de shikamaru formaron una sonrisa-. Te han despedido, ¿recuerdas?

Otro sollozo escapo de su garganta, pero temari se obligo a retenerlo. Shikamaru la sacudió con suavidad.

-vamos. Háblame de tu pesadilla. En realidad ya tenemos nada que ocultarnos.

-es cierto –murmuro temari-. Has dejado muy claro cuanto te disgusto. Solo te interesa mi cuerpo. Quiero irme a casa –agrego con voz débil mientras shikamaru acomodaba las almohadas, antes de acostarse, apoyando a temari en el hueco de su hombro.

-no lo harás – le indico él-. ¿Por qué quieres irte si yo estoy contigo? –temari abrió la boca, pero él continuo-: además, esta cama es mucho mas cómoda que eso que tienes en tu departamento y que parece una caja de naranjas en mal estado.

-es un sofá-cama –lo corrigió ella, entrelazando los dedos con los de él en un gesto inconsciente.

-si tu lo dices –comento él.

Se produjo un prolongado y cómodo silencio entre ellos hasta que ella pensó que shikamaru debía de haberse dormido. Pero luego la sensación de que debía aligerar l carga que llevaba, a pesar de que nadie la escuchara, la abrumo.

-he sufrido esta pesadilla desde que tengo diecinueve años –empezó ella en voz baja-. Desde que me fui de casa después de una discusión con mi padre.

Los dedos de shikamaru apretaron los suyos. Así que no estaba dormido, solo la dejaba hablar a su manera.

-¿Qué ocurrió? –pregunto al fin.

-tuvimos la discusión mas fuerte y amarga que puedas imaginar, y se relaciono con mi primera relación amorosa –confeso ella en voz baja-. Supongo que es gracioso si recuerdo como me acusaste de engañar a mi inexistente marido.

La mano de shikamaru se apretó sobre la suya y la chica trato de sonreír.

-¿y por que las pesadillas? –pregunto él.

-¿recuerdas que una vez te dije que había huido de casa? –temari se enderezo en la cama para volverse a mirarlo.

-si, debo admitir que me extraño en su momento –reconoció shikamaru.

-bueno, pues tenia diecinueve años y estaba muy enamorada de un hombre que me parecía lo mejor del mundo.

-muy romántico –sonrió shikamaru.

-este celoso –declaro ella, asombrada.

-no tengo celos –protesto shikamaru-. ¿Qué fue de él? ¿Dejo de ser el mejor? –temari abrió la boca para contestar, pero shikamaru se adelanto-. ¿Cómo se llamaba? Aunque en realidad no me interesa.

-itachi –le informo temari, sonriendo en la oscuridad-. Resulto ser un verdadero canalla que pensaba que era una oportunidad estupenda para engañar a su mujer.

-me gustaría retorcerle el cuello –murmuro shikamaru.

-lo mismo habría querido hacer yo en ese momento –comento temari-. Fue horrible cuando me entere. No podía creer que alguien tan atractivo me dijera cosas tan horribles y fue un desastre completo. Nunca he confiado en nadie desde entonces.

-¿y regresaste, con tu padre cuando itachi revelo quien era en realidad? –pregunto shikamaru.

-no, intente, pero él no quiso recibirme en casa –declaro temari-. Me dijo que había mancillado el recuerdo de mi madre. –la voz de temari se perdió.

-ese es el motivo de las pesadillas.

-si –admitió ella-. Nunca lo vi tan enfadado. Fue terrible. Cuando pienso en ello ahora, entiendo que fue porque estaba muy molesto y me culpo de ello. Yo me enfade, perdí el control y dije muchas cosas que en realidad no quería. Ese fue el final. Me mostro la puerta –continuo la chica-, y arrojo mis cosas detrás de mi. Le rogué que me escuchara, pero no quiso hacerlo. Entonces lo odie. Mas tarde, el orgullo me impidió regresar. Tal vez ya sea demasiado tarde.

-nunca es demasiado tarde –insistió shikamaru-. Debes volver a casa pronto y hacer las paces con tu padre y contigo misma.

Temari abrió la boca para protestar y pensó de nuevo en lo que shikamaru le había dicho. La idea de poner fin a esas diferencias que hora le parecían tontas e inútiles, era como quitarse una carga encima.

-si –suspiro-. Tal vez tengas razón.

Shikamaru se inclino para besarla y con una mano le aparto las lágrimas que correr por sus mejillas.

-duérmete, temari. Todo irá bien, te lo prometo.

Ella intento sonreír y cerró los ojos. Era cierto, realmente estaba cansada.

La luz gris de la mañana se filtraba por las cortinas entreabiertas y temari se despertó con sobresalto. ¿Dónde estaba? Ver a shikamaru a su lado le dio la respuesta a esa pregunta. Estaba profundamente dormido. Al ver su expresión de satisfacción, los acontecimientos de la noche anterior la abrumaron. Pensó en el cheque que shikamaru había tratado de darle y se sintió muy deprimida. Luego, su estúpida pesadilla. ¿Por qué le había hablado a shikamaru de itachi? Había revelado sus secretos mas ocultos a un hombre que había tratado de sobornarla. Una vez más se repetía la historia. Sabia de sobra que no debía confiar en un hombre que se comportaba de esa manera, por ms excusas que él le presentara. Bajo de la cama con cuidado y fue a la cocina a prepararse un té. El contestador automático estaba sobre el mueble de la cocina y su luz parpadeaba. Sin pensar en lo que hacia, pulso el botón para oír los mensajes. Solo había uno: shikamaru, soy ino akimichi. Te deje un mensaje en Oxfordshire, pero es evidente que no lo recibiste. Te necesito con desesperación. ¿Puedes venir?. Temari apago el aparato y lo contemplo con rostro sombrío. Su instinto estaba en lo cierto. Había vuelto a cometer una estupidez. ¿Qué hacia en el apartamento de shikamaru dejándose manipular de esa manera? Shikamaru no sentía nada por ella. Prácticamente se lo había dicho con esas palabras que la habían herido tanto: parte de ese fin de semana fue agradable. Maldito. Era evidente que no le faltaba compañía femenina. ¿Por qué tenia que contribuir ella a acrecentar su orgullo?

Tenia que irse cuanto antes. No quería ser el juguete de un rico. Temari fue al baño en busca de su vestido. Todavía estaba húmedo, pero se lo puso con furia. Por ninguna motivo volvería a ponerse la ropa de shikamaru. Su contacto le quemaría la piel. Se puso los zapatos, tomo su abrigo y el bolso de la silla del vestíbulo donde los había dejado la noche anterior y salió del apartamento apresuradamente.

Temari estaba agotada cuando introdujo la llave en la cerradura. Los últimos días habían sido demasiado para ella.

-¡gaara! –exclamo al verlo junto a la puerta de la cocina.

-¿has pasado una buena noche? –pregunto gaara, avergonzado.

-debes de estar bromeando. Shikamaru me tendió una trampa estúpida para ver si era inmune a los sobornos y tú, como he sabido después, estabas enterado.

-no fue idea mía –le indico gaara, retrocediendo hacia la cocina.

-no –acepto ella-. Ya adivino de quien fue.

-¿de verdad? –Pregunto gaara-. No sabía que conocieras a mi jefe.

-¿tu jefe? –temari arrojo el bolso sobre el mueble de la cocina-. ¿Qué tiene que ver él con esto?

-fue él quien insistió en que shikamaru tratara de sobornarte. Deberías haber oído todo lo que shikamaru dijo a tu favor.

-¿de verdad? –Pregunto temari, incrédula-. No es posible.

-dijo que ningún sinvergüenza en su son juicio trataría de usar a una mentirosa como tu –sonrió gaara-. Al parecer, los jefes querían colocarle un micrófono para grabar su conversación contigo.

Temari abrió mucho los ojos. ¿Todo lo ocurrido la noche anterior había sido grabado?

-¿y se lo colocaron? –pregunto, intentado recordar con horror lo que le había dicho la noche anterior.

-no tengo ni idea –admitió gaara-. Me quitaron de en medio, puedes estar segura. Me asignaron otros deberes.

-eso es terrible, gaara. No pueden hacer de ti lo que les venga en gana.

-en realidad no importa –gaara se encogió de hombros-. Mi honestidad no esta en duda. Solo querían evitar problemas por lealtades familiares. Y es evidente que tu eres inocente o no estarías aquí, asi que no tienes de que preocuparte.

-puff, que lio –suspiro temari. De pronto se alegro-. ¿Qué es eso que he oído acerca de matsuri? Quiero saberlo todo. Espero que sea guapa, agradable y bondadosa.

-te lo diré más tarde –gaara tomo su abrigo y le sonrió-. Te caerá bien. Debo irme o llegare tarde al trabajo –le dijo mientras desaparecía.

Temari contemplo el teléfono. Tal vez, si se lo pedía a baki con toda cortesía, volvería a contratarla. Por malvado que fuera, era mejor que otros editores. Además, ningún otro periódico la contrataría sin exigirle al detalle todos los antecedentes del caso del fraude y baki los tenía guardados bajo llave. Si era sincera consigo misma, quería regresar solo por shikamaru. Quería obtener de primera mano toda la información que se refería a él. Mientras contemplaba el teléfono, este empezó a sonar. Descolgó el auricular apresuradamente.

-¿baki? –saludo con alegría.

-estas equivocad –le indico una voz que conocía demasiado bien-. Inténtalo de nuevo.

-shikamaru –murmuro.

-eso es –confirmo él-. ¿A que diablos juegas? ¿Por qué has huido de esa manera?

-no he huido –respondió ella con tono helado-. Solo he venido a casa. Aquí es donde vivo. ¿Por qué debo quedarme donde no soy bienvenida? Después de todo, estarás muy ocupado hoy y no tendrás tiempo para mí.

-deja de hacerte la victima, temari; no va contigo.

-de acuerdo –acepto temari-. En términos llanos, entonces. No confió en ti, Shikamaru Nara. Me invitas a cenar y me tiendes una trampa mientras grabas cada palabra que pronuncio. No me lo dijiste anoche.

-no tuve oportunidad –le indico shikamaru-. De todos modos, pensaba que te molestaría.

-que considerado por tu parte –comento temari con amargura.

-vamos, temari, no exageres. ¿Por qué no desayunas conmigo? Te ayudara a superar la resaca.

-¡no tengo resaca! –Grito temari, tocándose la frente con una mano-. ¿Por qué no desayunas con la maldita ino si estas tan ansioso por tener compañía? Parece que ella lo esta –colgó de golpe el teléfono y desconecto el aparato.

No volvería a hablar con él, aunque le fuera en ello la vida. ¿Cómo se atrevía a decirle que tenia resaca cuando era culpa de él? Y haberse puesto un vestido húmedo con esa baja temperatura no la había ayudado. Se sentía resfriada. Se froto las sienes y fue al baño. ¿Dónde habría puesto gaara las aspirinas?

La sala de noticias, atestada de periodistas que trabajaban para la edición vespertina del periódico, no era el mejor lugar para rogar por su causa, pero baki no se mostro interesado en reunirse con ella para comer. Tampoco parecía interesado en hablar con ella. Temari se estrujo las manos y trato de no mostrar su nerviosismo. El personal de la oficina, aun cuando fingía estar ocupado, escuchaba atentamente cada palabra que se decían. Y lo último que ella necesitaba era un público que escuchara su intento de recobrar su empleo. Temari apretó los dientes. Tendría que hacer un gran esfuerzo. Era evidente que baki estaba decidido a hacerle las cosas tan difíciles como le fuera posible. Su negativa a escribir el artículo sobre shikamaru lo había alterado más de lo que ella jamás había imaginado.

-¿Por qué debo volver a contratarte? –exigió él.

-por que soy la mejor periodista que tienes –manifestó temari.

-cuanta modestia. Pero, ¿eso nunca fue problema para ti, verdad?

-la modestia no es necesaria –le indico temari-. Me necesitas –suspiro-. Vamos, baki, este caso de fraude es noticia y nadie mas en la oficina sabe acerca de shikamaru tanto como yo. Además, tengo los mejores contactos del periódico, y sin ellos, ¿Cómo vas a obtener esas entrevistas con celebridades que yo realizo tan bien?

-cualquier periodista de esta oficina es tan competente como tu, temari. Nadie es indispensable, ya deberías saberlo –baki aparto la vista de la pantalla de su ordenador y llamo a su secretaria, antes de volver su atención a ella-. Te lo diré abiertamente, temari, eres una buena periodista, pero no me gusta que mi personal me diga que no piensa escribir lo que yo quiero.

Temari pensó en como le había pasado con shikamaru y un comentario hiriente estuvo a punto de brotar de sus labios. Luego pensó en la cuentas por pagar en su bolso y se contuvo.

-lo siento, baki –manifesto, humillada-. No volverá ocurrir.

-me alegro –comento baki antes de volver su atención a la pantalla-. Asegúrate de que no vuelva a suceder.

-¿quieres decir que estoy contratada? –exclamo temari.

-en realidad, nunc fuiste despedida oficialmente –contesto baki, sonriendo-. No tuve tiempo de ocuparme del papeleo. Además, sabía que regresarías.

Temari pensó en la humillación a la que acababa de someterse y la furia surgió en ella.

-¡maldito…!

-lo se –acepto baki-. Si no fuera así, no podría desempeñar mi puesto.

El juzgado era un edificio de piedra de estilo neogótico que parecía extraído de una pesadilla. También era extremadamente frio, y temari se soplo los dedos para mantenerlos calientes. ¿Cómo se había atrevido baki a enviarla allí? Le parecía que era un castigo. Apretó los dientes. No había asistido a un juicio desde que se inicio en el periodismo y la humillación la molestaba… aun cuando se tratara de la primera audiencia para los los directivos de la compañía de shikamaru. Los demás periódicos se conformarían con las notas de las agencias, pero baki no.

-algo podría ocurrir, temari –le dijo él-, y te quiero allí.

Temari suspiro. Con un poco de éxito, la apertura del caso se haría pronto. Como audiencia preliminar, terminaría en unos cuantos minutos. Tal vez pudiera regresar al periódico antes de comer y empezar a tratar de ganarse el favor de baki de nuevo. Se disponía a entrar en la sala, cuando vio a shikmaru. Estaba en animada charla con un abogado, pero lo que realmente sorprendió a temari fue la hermosa rubia que estaba a su lado. Había pasado dos días desde que hablaron por última vez. Pero como bien sabia, shikamaru trabajaba rápidamente. ¿Se trataría de la ino que buscaba a shikamaru con tanta desesperación? ¿O se trataría de otra nueva?

Los celos invadieron a temari al contemplar a la mujer. Había pasado la mayor parte del día anterior tratando de llamar a shikamaru para disculparse. Ahora veía por que nunca contestaba el teléfono. Shikamaru levanto la cabeza y sus miradas se encontraron. Dijo algo a la mujer y al abogado y se dirigió hacia ella. Con la mano en el picaporte de la puerta de la entrada a la sala, temari deseo entrar, o ir a cualquier parte, siempre y cuando se alejara de él, pero era inútil. Parecía haber echado raíces. Shikamaru llego a su lado con su acostumbrada seguridad. Temari quería dar un paso tras pero la pared se lo impedía. La mirada de shikamaru era suave, divertida, y ella trato de sustraerse a la atracción de sus ojos.

-veo que volvemos al viejo juego –comento él.

-algunos de nosotros tenemos que ganarnos la vida –le indico ella con desesperación.

-así que así lo llamas –manifestó él-. Y yo que pensaba que solo estabas aquí para ver como transcurre la vida de los demás.

-y veo que tu haces honor a tu reputcion – le indico temari, señalando la rubia-. No me digas que ella solo estaba interesada en tus hermosos ojos castaños.

La expresión de shikamaru se volvio mas divertida. Eso la enfureció.

-un cumplido por tu parte –comento él con sorna-. Lo anotare en mi diario.

Temari apretó los labios. Era evidente que no iba a decirle quien era la rubia. Y ella no lo preguntaría. Shikamaru llevo su mano a su barbilla y la obligó a levantar la cara.

-el monstruo de ojos verdes realmente se ha apoderado de ti.

-no se a que te refieres –murmuro ella-. Suéltame.

-a los celos, temari. Eso es lo que te devora.

-suéltame –repitió temari.

-tienes unos labios tan hermosos –comento shikamaru-. ¿Crees que me arresten por mal comportamiento en el juzgado si los beso?

-¿por que no vas a besar a aquella tipa? –replico temari, alejándose y corriendo l interior de la sala enseguida por su risa burlona.

Su súbita aparición en la sala causo una ligera conmoción. Temari sonrió ligeramente al magistrado que presidia y rápidamente fue a sentarse en el lugar reservado para la prensa. Temari estaba en lo cierto. La audiencia no duro más que unos minutos, apenas el tiempo suficiente para que los cuatro acusados respondieran a los cargos y se les fijara fianza. Tres se declararon culpables y temari reprimió un bostezo al tomar nota de sus nombres y domicilios. Ya tenía toda esa información, pero nunca se era lo bastante cuidadosa. El cuarto, un tal chouji akimichi, se declaro inocente. Akimichi, ¿Dónde había oído ese nombre antes? Los ojos de temari se abrieron, sorprendidos. Se apellidaba igual que ino. Llamo la atención del periodista de la agencia de noticias sentado a su lado.

-¿sabes algo de sus antecedentes? –pregunto.

-no mucho –contesto él-. Hace un rato vi a su mujer ahí fuera. Una rubia espectacular. Me paree que se llama ino.

Temari le dio las gracias y salió de la sala. Una figura de alta estatura se levanto de la última fila y fue a abrirle la puerta.

-¿vas en mi dirección? –pregunto shikamaru.

-espero que no.

-creo que si –insistió él, tomándola del brazo. Temari trato de zafarse sin éxito.

-es inútil, temari –comento shikamaru en voz baja-. Borracha o sobria, no podrás escapar de mi. A menos –agrego con un brillo divertido en los ojos- que yo decida dejarte ir.

-eres la persona mas insoportable que he conocido –murmuro temari, consciente de que los que estaban cerca los observaban.

-otro cumplido –comento él-. Dos en un día. Creo que la madurez te esta suavizando.

El frio viento de diciembre la golpeo en la cara cuando salieron por una puerta lateral y subieron a un coche que aguardaba fuera.

Shikamaru se inclino para hablar con el chofer.

-vamos al centro, ebizo, pero tan despacio como puedas –y se reclino en el asiento-. Solos al fin –murmuro-. Que romántico.

Temari se asomaba por la ventanilla para contemplar el lento fluir del trafico sin decir nada. La cercanía de shikamaru la perturbaba demasiado. Trago con dificultad y trato de respirar despacio, pero era inútil. Su corazón latía apresuradamente y no podía controlar sus pensamientos. ¿Cómo era posible que un hombre ejerciera un efecto como ese en ella? Sintió la mano de shikamaru en su hombro, obligándola con suavidad, pero con decisión, a volverse hacia él.

-tenemos mucho de que hablar –la informo él.

-¿tienes la grabadora encendida? –Pregunto temari con voz firme-. ¿O quieres que tome notas en taquigrafía?

-Lo de la grabadora no fue idea mía, temari –manifestó él, molesto-, pero sirvió para probar tu inocencia entre la policía.

-¿Cuánto tiempo la tuviste funcionando? –Pregunto temari-. Supongo que se habrán divertido mucho con mi charla cuando la escuchaste con tus amigotes en la comisaria.

-la apague allí mismo en el restaurante, si quieres saberlo –suspiro shikamaru-. Me pareció que era una estupidez, pero tenia que demostrarles a todos que eras tan inocente como te suponía.

-muchas gracias –declaro temari en tono cortante.

-deja de luchar conmigo, temari –los dedos de shikamaru le acariciaban la mejilla-. No puedes ganar.

Como le agradaba estar tan cerca de él. Temari quería cerrar los ojos y dejar que él asumiera el control, dejar que todo siguiera su curso por si mismo.

-regresa a Oxfordshire conmigo –le pidió shikamaru.

-soy una mujer de ciudad, ¿recuerdas? –temari trago con dificultad-. No buscas una relación a largo plazo, ¿recuerdas? En parte fue un fin de semana agradable, ¿verdad? Y en circunstancias normales simplemente me habrías olvidado inmediatamente. ¿No es así?

¿Solo habían pasado unos días desde que él le dijo eso? Parecía que las palabras habían estado en su mente una eternidad. Con deliberado encono le arrojo cada palabra. La expresión de shikamaru se endureció y aparto la mano como si hubiera estado acariciando una serpiente. Temari lo miraba furiosa, sintiéndose mas dolida con cada palabra que pronunciaba.

-¿Qué es lo que pretendes en esta ocasión, shikamaru? ¿Mi cuerpo? ¿Vas a pagarme con un cheque que recibiré durante la cena todos los viernes por la noche?

Shikamaru levanto una mano para golpearla y ella jadeo al comprender lo que iba a suceder y las lágrimas brotaron de sus ojos. Shikamaru dejo caer la mano a su lado sin fuerza.

-jamás en mi vida he golpeado a una mujer y no voy a empezar ahora –murmuro con voz ronca-, pero, por kami, temari, me has hecho perder el control mas que ninguna otra.

El coche se había detenido frente a un semáforo. A ciegas, temari abrió la puerta y bajo corriendo sin fijarse realmente en que dirección iba. En cierto momento volvio la vista hacia atrás, preguntándose si shikamaru la seguía, pero no lo distinguió entre la multitud.