CAPITULO 8

(Pov James)

Cuando llegué a mi casa supe que esa misma tarde tenía que ver a mi nueva paciente. Asentí para mí mismo y olí tabaco... y no era del mío, alguien había estado aquí.

-Hola-.

"Bien... Mr. 50's estaba aquí"-.

-Hola-.

-¿Que tal muchacho?-.

-Bien...-.

-Quería hablar contigo en privado-.

-Entiendo-.

-Siéntate-.

"Como dueño y señor de su universo también manejaba el mío"-.

Me senté sin ganas de discutir.

-Es mi nieta a quien vas a tratar-.

-Si...-.

-Ella habla conmigo y con poca gente más... su padre y madre están hundidos, yo también lo estoy... es mi nieta al fin y al cabo soñé con casarla algún día-.

-Entiendo...-.

-Comete un error y te mataré y no me vengas con los años de estudio, una rata de biblioteca puede saber mucho de palabras pero una mierda de la vida real-.

-Haré todo lo que esté en mi mano-.

-Ella no usa ropa-.

-Lo sé-.

-Mírala de otra manera y te la arranco-.

Tragué en seco y asentí.

-Bien muchacho, tengo que ir a casa, mi esposa me espera-.

-Claro señor Casannova-.

-Eres respetuoso, eso es un punto a tu favor-.

"Como para no serlo"-.

(Pov Amber)

Cuando llegó la tarde me soltaron y es que ahora estaba mucho mejor, me habían cambiado al medicación a otra más fuerte, solté al pájaro de la jaula y este se quedó a mi lado, sus patas estaban engarzadas en mi dedo y piaba y piaba canturreando, me alegraba su canto.

La puerta se abrió despacio y entró el chico, el hombre que antes había visto con Atenea. Llevaba unas gafas de pasta negras y tomó una silla sentándose frente a mí.

-Hola Amber ¿cómo estás?-.

-Bien..-.

-Veo que más calmada ¿quién es tu amigo?-.

-Aún no tiene nombre-.

-Ah... ¿por qué no pensamos unos?-.

-A mí me gusta... cantarín-.

-Sí, hace honor a su nombre-.

-Si- sonreí y el pájaro voló hasta posarse sobre la carpeta que el hombre tenía-.

-Vaya... le gusto- dijo mirando al pájaro que volvió a canturrear-.

-Hablemos de ti, de lo que te gusta...-.

-Me gustan los documentales de pájaros y los libros de naturaleza-.

-a mí también me gustan los pájaros-.

-Es bastante evidente que no esperaba que le gustasen, lo veía acompañado de un gato-.

-¿Por qué un gato?-.

-No se... supongo que si usted fuese animal sería un felino-.

-Vaya... porque-.

-Deje de preguntar porque a todo doctor... no hay una explicación científica para todo-.

-Eso es verdad-.

Sonreí. Era un novato, se le notaba y yo era más que experta en esto de las terapias.