AVISO YAOI/SLASH EXPLÍCITO

VIOLENCIA

Aquí se van a relatar actos de violencia desagradables para personas sensibles, pues incluye temas de abusos físicos y sexuales.

Si a pesar de las adevertencias, decides leer y no es de tu agrado, lo siento, pero te aguantas. Yo he hecho mi trabajo avisando.

A los demás, muchísimas gracias por los reviws, me animan mucho más de lo que creeis.

Que disfrutéis.


Un portazo delató a Kevin que entró en la habitación compartida con Nazz.

No estaba de buen humor.

La chica se había portado bien, y ahora estaba durmiendo. DURMIENDO. En lugar de intentar ligar con alguien del servicio, estaba ahí, tumbada en la cama, tan tranquila como si nada.

Y, para colmo, no se había despertado con el furioso portazo de Kevin.

Se quitó la chaqueta del traje, dejándola tirada por la hacitación, se desabrochó la camisa, dejando expuesto a la tenue luz de una lamparita de noche su pefecto torso desnudo.

"Perfecto..."

Kevin se miró por un momento.

Los músculos estaban bien definidos, su vientre era un perfecto rallador de queso, sus pectorales eran tersos y suaves, con un ligero vello pelirrojo que apenas se notaba en su pálida piel.

"Perfecto..."

Los huesos y músculos de su cadera le daban una forma deliciosa a su bajovientre, también cubierto de unos pocos pelos pelirrojos.

"¿Perfecto?"

Estaba claro que para muchas personas lo era, pero Kevin solo necesitaba refugiarse en algo.

Aunque Eddy recordase a Kevin como un chico grande y fuerte, la verdad es que solo era alto, bastante para su edad.

Lo de muscularse empezó poco antes de que el menor se marchase.

En realidad, le daba envidia como Eddy a veces era capaz de captar la atención de todos, con solo unas palabras. Como era capaz de embaucar y engañar a todo el mundo casi hasta lograr lo que quería.

Y eso le había dado envidia durante mucho tiempo, aunque él le llamase "bobo" cada dos por tres, le insultase y demás desprecios, solo era eso.

Aunque no tardó mucho en darse cuenta que de esa envidia surgía la admiración, más tarde el amor.

Eddy si era perfecto, era alguien capaz de hacerle pensar solo en él al menos una vez al día, aunque llevase diez años sin verle.

Era el único que le quitaba el sueño, el único que había logrado que, en ese mismo instante, estubiese yendo, casi descamisado, a por un teléfono con el que llamar al moreno.

-¿Dónde diablos he metido el puñetero móvil?- Mascullaba mientras iba y venía por los pasillos hasta encontrar una pequeña sala con pequeñas cabinas telefónicas.

Se sorprendió, desde que era pequeño no había usado una de nuevo, lo bueno es que no necesitaba monedas, solo su llave-tarjeta del camarote, el dinero sería cargado a la cuenta de "servicios" que se pagaba al finalizar el viaje, y no le importaba hacer pagar a los padres de su mujercita unos cuantos dólares más.

Metió la llave en una rendija y marcó el número de móvil de Eddy. Los primeros pitidos sonaron, luego, una voz monónota de mujer dijo "El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura, porfavor, deje su mensaje depués de oir la señal. PI" y suspiró. Colgó el teléfono y lo intentó de nuevo.

Otra vez, y otra, y otra... Hasta que, a la media hora, el telefono se apagó, dando el mensaje nada más era aceptada la conexión.

Kevin sintió el enfado y la preocupación aumentar.

-Me las vas a pagar por no contestarme, bobo...- Murmuró y se fue a su camarote, durmiéndose todo lo separado que piodía de Nazz.¿Porqué no había otra cama?

...

-Arriba princesa.- Se burló el más bajo de los raptores de Eddy mientras el payaso le agarraba y le levantaba sentándole en una silla.

Eddy poco hacía por resistirse, estaba tan cansado, y empezaba a tener tanta hambre... Quién diría que estaba a punto de cumplir el segundo día de rapto.

Notó como sus ataduras era reforzadas y como apenas podía mover un dedo.

Tenía los brazos entumecidos y las piernas empezaban a despertar con ese molesto y cosquilleante hormigueo que se siente cuando la sangre recorre de nuevo cada capilar desde los pies a la cadera.

-¿Has dormido bien?- Media-máscara sonrió con sorna, pero Eddy le respondió con una mirada cansada, como de fastidio, y rogaba a la vez con solo mirarles. Les rogaba que le dejasen irse, que le dejasen escaparse, volver a su casa, a su aburrido trabajo...

-Vaya, no estás hablador ¿eh?- El payaso le dió un capón, eso le molestó, y resopló por lo bajo. En su cabeza solo sonaba "Nazz, es ella, estoy seguro... ¿Porqué me hace esto? Kevin dijo que no se querían..."

Eddy estaba algo triste ahora, necesitaba llorar, pero reprimió las ganas.

Empezó a sentirse engañado. ¿Y si Kevin le había dicho todo eso solo para meterla en caliente? ¿Y si no le quería de verdad? ¿Y si lo había estado planeando todo desde un principio?...

-Está en Babia...- Gruñó el más bajo de los raptores que le pegó un tortazo a Eddy, scándole de sus pensamientos. Le miró asustado con sus ojos oscuros abiertos como platos.

Entonces una lágrima empezó a caer.

-Po-porfavor... No... No me matéis... Juro no decir nada a la policía... Pero no me matéis...- Suplicaba llorando, perdiendo casi toda esperanza.

En su cabeza, el que Kevin no le quisiera no le dejaba tranquilizarse.

La tortura no era nada comparada con saber que iba a perder a quién había estado amando tanto tiempo en secreto y casi sin él saberlo.

Quería volver a estar con él, volver a tocarle, a abrazarle... Necesitaba más a Kevin que a cualquier otra persona.

¿Qué importaba ya que sus padres no le hablasen? ¿Qué más daba que su hermano le reclamase dinero y le amenazase? ¿Qué mierda importaba tener un trabao horrible si... ? Si podía ¿tenerle...?

¿Quién tenía a quién?

Estaba claro que Kevin era quién llevaba la relación, quién mandaba. Como siempre.

-Yo...- Musitó mirándoles, y en ese momento un fuerte puñetazo le hizo gritar. Sintió su cara arder. Su ojo derecho habíua sido golpeado con tanta fuerza que pensó que iba a desmayarse.

Y dejó de llorar.

-¿Sabes qué, enano? Hemos planeado algo muuucho mejor de lo que pensábamos para ti.- El más bajo era el que hablaba, mirando como Eddy sufría casi una especie de shock.

-¿Qué...?- Pudo si quiera murmurar antes de que siguiera.

-Bien, nos pidieron que te destrozásemos la cara hasta que fueras irreconocible, pero... Hay algo que, oh Dios, a la jefa le va a encantar.-Se relamió con gesto cruel en su torcida boca, sonriendo, pero acabó por reír.

-Pero claro, primero debes comer, porqué si te desmayas una sola vez, te mataré.- Rió de nuevo y entonces el payaso le obligó a comer casi media barra de pan, con un par de vasos de agua para que la comida pasase.

Eddy no quería comer, estaba de nuevo aterrado y triste, pero le tapó la nariz hasta que necesitó abrir la boca para respirar para meter la comida y el agua en su boca.

No pudo ver como el más bajo de ambos raptores le miraba, con lascivia, una lascivia asquerosa y cruel. Sus ojos ardían casi como el fuego, su lengua no dejaba de repasar los labios, y sus comisuras apuntaban desiguales hacia arriba.

-¡Ugh! Voy a potar...- Dijo Eddy cuando intentaron hacerle comer más, por lo que el payaso paró, pero no le dio ni cinco minutos para que la comida descansara en el estómago, le agarró, soltando todas sus ataduras, solo para atarle a una cama pocos segundos depués.

Los pies estaban atados a cada extremo de la cama, al igual que sus manos, aunque no estaba del todo tirante...

Eddy trató de escapar todo lo que pudo, pero el miedo le hizo parar al sentir su muñeca izquierda atada con una tosca y rasposa cuerda.

Miró hacia atrás, estaba de cara a la cama, la sangre le manchaba el rostro y parte de la camisa.

Entonces, subió el más bajo, media-máscara.

-Dame la navaja.- Ordenó y el payaso obedeció, dándole una navaja pequeña, pero demasiado afilada.

Con apenas esfuerzo, empezó a rasgar la ropa de Eddy.

-¡NO!¡LO QUE SEA MENOS ESO! ¡PORFAVOR!- Gritó al descubrir lo que venía.

¿Iba a ser violado?... Imposible, esto no estaba pasando, era una pesadilla, una horrible y jodida pesadilla.

El cinturón era lo primero en caer, los pantalones solo fueron cortados por la parte central.

-¡Estate quieto joder! ¿O quieres que sea la navaja lo que te meta?-Dijo lo último mientras rompía la ropa interior de Eddy, justo sobre su ano, notó la presión y paró.

Rompió a llorar en bajo, notó como sus caderas eran alzadas del todo, y como unas fuertes manos le agarraban desde los hombros para agacharle, haciéndole soltar un quejido algo fuerte.

"Kevin... Kevin porfavor... Sálvame... No dejes que me hagan esto, no les permitas hacerme tanto daño, Kevin por favor... Ayúdame... Ayudam..." -¡AAH!- Gritó al sentir un miembro extraño penetrar su estrecho cuerpo.

-¡NO! ¡AGH!- Sintió que se movía, despacio, pero era suficiente para hacerle gritar de dolor.

No le había preparado nadie, y si ya de por sí era estrecho, eso le hacía aumentar el daño.

-¡Ah si! Me encantas, eres como una jodida virgen...- Dijo su raptor, empezando a embestirle cada vexz más más y más fuerte, haciendo graves heridas en el recto de Eddy.

Por mucho que quería, no podía dejar de gritar, de suplicar y de llorar, podía ver la sangre en las manos que le azotaban, que le arañaban y que le pegaban por todas las partes accesibles de su cuerpo.

La tortura sexual por parte del más bajo de ambos acabó a los pocos minutos, culminando en su interior.

La asquerosa babosa derritiéndose no estaba, solo estaba el dolor, el ardor, y el miedo.

-Naaada mal, putita mía~.-Le dió unas palmaditas a Eddy en la cabeza, pero no le permitió bajar las caderas.-Vamos gilipollas, te toca.-

-No...- Murmuró Eddy, pero nadie pareció escucharle pues ya tenía al payaso dentro suya.

Él era considerablemente más grande, tanto que el moreno se sobresaltó, gritando más alto, alzó algo el cuerpo, pero así era peor.

Dolía como un demonio, y ardía como las fosas de fuego eterno del Infierno.

Y, para su mala suerte, nadie le dejó bajar, al contrario, el más bajo le agarró por el mentón, le miró a los ojos hinchados y amoratados, miró su boca, gritando y suplicando, y lamió su mejilla y sus labios, viendo una expresión total de repulsión en el rostro de Eddy, rió, agarró su pelo y metió a la fuerza en su boca su medio erecto miembro.

-Ya puedes tener cuidado con los dientes.- Amenazó, pasando el filo de la navaja por su cuello mientras su gran amigo se movía a una velocidad increíble, haciendo que Eddy se moviese de delante hacia atrás y que gritase a pesar de estar tratando de lamer el miembro de su anterior pretendiente.

"Dios... SOCORRO... Que alguien me ayude... ¿Dónde estás Kevin?"

Lloraba, griaba, sufría lo indecible, y aún así, estaba siendo capaz de "acostumbrarse".

Su mente empezó a bloquear el dolor, su parte inferior estaba totalmente dormida, sus ojos cerrados y su boca se movía por si sola.

Estaba seguro que iban a matarle después de hacerle todo eso, totalmente seguro, pero, iba a tratar de alargarlo todo lo posible, quería esperar a Kevin, sabría que él llamaría a la policía en cuanto no contestase a sus llamadas, que le buscaría y que estaría gritando por las calles su nombre "¡Eddy!" iaginaba él.

"¿¡Dónde estás!?" Y Kevin lloraría, y le pediría perdón...

Si, le pediría perdón de nuevo... Kevin lo haría...

-Mierda.-Gruñó el más alto tras acabar sobre el cuerpo malherido de Eddy.

-El muy cabrón se atreve a desmayarse, después de que le he amenzado...- Sacó su miembro de la boca de Eddy, el cual cayó como un peso muerto en cuanto le soltaron ambos.

Su cara estaba hinchada de los golpes, pero no tenía un gesto de dolor en él, estaba tranquilo. Sabía que Kevin iba a buscarle...

-Bah, cuando despierte seguiremos.-

Ambos rieron y se fueron, dejando a Eddy desmayado, pero demasiado tranquilo.

...

-Arriba de una vez.- Ordenó Nazz a un molesto Kevin que la miró a los ojos casi gruñendo, se levantó y la partó de un empujón yendo al baño para ducharse.

Refunfuñaba todo el rato, estaba molesto, recién despertado y muy preocupado.

Ya solo le quedaba un día y medio, esa misma noche iban a ir volviendo despacio al puerto, y lo estaba deseando.

Solo apenas 48 horas más, podría soportarlo sin la maldita rubia no se portaba como una niña malcriada y le llevaba a hacer a saber qué baile, que taller o a dar un paseo romántico cojiditos de la mano por toda la cobierta del maldito barco.

-Grr...- Acabó por gruñir, como un verdadero animal enfadado.

-Necesito un puñetero café de una vez...-Dijo saliendo de la ducha. Nazz no estaba, bien.

Se vistió con ropa más o menos fresca, unos pantalones holgados color crema y una camisa de cuello abierto le daban un toque distinto, más tranquilo e informal, pero el pelo seguía peinado hacia atrás.

Se dirigió hacia la cafetería del barco y allí se tomó un café tranquilo, escondido de todo el mundo en una mesa solo.

Necesitaba descansar un rato de la gente, pensar en nada, pero esa nada siempre le devolvá un nombre, Eddy.

Suspiró. No sabía nada de él desde hacía demasiadas horas, para colmo se había enterado de que había salido antes de tiempo del trabajo, y no parecía que fuese a dar señales de vida.

-¡Hola cielo!- Una chillona voz le rompió los tímpanos y los pensamientos, miró de mala gana a Nazz que estaba con sus padres.

-No grites, que me acabo de despertar.-Sentenció, haciendo enmudecer a la rubia y vió la sorpresa en su cara y en la de su madre, pero su padre rió por lo bajo.

-No se lo tengas en cuenta, siempre es asi, bueno, eso ya debes saberlo...-

La mirada fría hizo estremecer a Kevin, haciéndole pensar unos segundos. ¿Y si sus padres sabían que ellos...?

-Lo se, descuide.-Sonrió levemente, invitándoles a sentarse para que comprasen algo de desauno.

Seguía descontento, pero recordó el teatro que tenía que hacer frente a los padres de la rubia, y eso hizo, sonreía tontamente, les miraba hablaba, bebiendo su café.

Pero quería poder irse...

La mañana transcurió sin mayor problemas, tubo que pasear con Nazz del brazo por toda la cubierta, aunque se le notaba no demasiado feliz en su compañía, estaba distante, no respondía bien a sus preguntas, eso sus padres lo notaron cuando pasaron delante de ellos un par de veces.

-Creo que ese cerdo pelirrojo no quiere a nuestra niña.- Dijo la operada mujer, mirando de reojo a su marido- ¿No tienes nada que decir?-Masculló de mala gana, mirándole más fríamente.

-Me da la sensación de que es por ambas partes, Nazz no le quiere, él seguramente se aburra de soportar a una mujer que no le trata como a un señorito.- Estaba molesto. ¿Qué había hecho Kevin para que Nazz, una dulce perfecta chica, dejase de quererle de esa forma tan exagerada?

Desde su punto de vista, Kevin era el único culpable, nuncase le ocurrió que, tal vez, fuese una cosa de dos no una cosa de solo uno.

Pero así son los padres.

Ya pasada la hora de comer, la tarde casi la cena, Kevin Naz volvieron con ellos.

Habían pasado el día juntos en la piscina y en la discoteca, descansado de sus agetreadas vidas.

Aunque, tanto en la pista de baile como en el agua, Nazz había estado coqueteando con todo aquel que le ponía los ojos encima mientras Kevin se quitaba moscones y babosas de encima, con molestia.

-Quiero largarme de aquí.-Le gruñó a la chica antes de llegar cerca de sus padres.

-Que pena que el crucero fuese tan corto, pero como Kevin no podía estar más tiempo...-La chica rubia finjió molestia, llevándose unas palmaditas en el hombro de parte de Kevin.

-Sabes como está ahora mismo la empresa, no puedo dejarla sola mucho más tiempo.- Replicó, pero sus padres les cortaron antes de que empezasen a discutir, llevándoles de nuevo a una cena para cuatro, tranquila y semiromántica.

Kevin no prestaba atención a lo que estaban diciendo, de cuando en cuando reía o simplemente asentía, se le notaba ausente, su actitud estaba empezando a poner a Nazz de los nervios.

-A ver, a ti qué te pasa ahora ¿eh?-Le pegó un golpe en el brazo, haciendo que la mirase.

-Ya te lo he dicho, esto nervioso, nunca he estado tanto tiempo sin atender llamadas.- Respondió él.

-Claro, no tiene nada que ver con que ya no me quieres ¿¡verdad!?-

Oh no... Iba a hacerle quedar como a un verdadero capullo, daba igual lo que respondiese, todo podía darse la vuelta contra él demsiado rápido.

-¿A donde quiere llegar, Nazz?- Su voz sonaba cansada, como si esas discusiones furan diarías, lo habían sido durante unos cuantos años, no iba a soportarlo más.

-¡Como que no lo sabes! Siempre haces lo mismo, me ignoras y me haces daño ¡solo soy un juguete para ti!-Cuando la chica empezó a llorar, supo que estaba con el agua al cuello.

-Nazz...- Pero no iba a ser el malo esta vez.-Yo no fui el que estaba en la cama con otra persona solo dos meses después de casarnos.-

Tanto sus padres como ella le miraron sorprendidos, Gatka tenía un color rojizo subiéndole por las mejillas, Nazz estaba furiosa, y su padre simplemente, desconcertado.

-¿Qué...? ¿¡Cómo te atreves, marica de mierda!?-Kevin se levantó de golpe, asustándola y haciendo que su furia cambiase a simple miedo.

-Nazz, no vo a tener una discusión como esta, ¿cuando piensas decirle a tus padres que nos vamos a divirciar?- El pelirrojo estaba aguantando con todas sus fuerzas para no pegarle un tortazo a la rubia.

-Lo siento, pero no puedo seguir así. Entiendo que es su hija, y que la vana defender, pero Nazz me ha hecho demasiado daño como para poder perdonarla, apenas la he visto en el último año. La magia se rompió mucho antes de empezar...-Su voz sonaba tirste, cansada, lo normal cuando tienes que decir una especie de "verdad". Si, ella le había engañado primero, pero él no había hecho tampoco nada para volver a estar bien, simplemente había dejado correr el tema.

-¡Eso es mentira!- Gritó entonces Nazz, volviendo a la furia, se levantó, encarando como podía a Kevin.-¡Eres un mentiroso! ¡o fui la que te encontré hace apenas una semana en la cama con otro tío! ¿¡Qué tienes que decir a eso!?- Ella esperaba verle temblar, acobardarse pedir perdón, pero si esperaba eso, es porque no sabía como era Kevin a pesar de llevar tantos años juntos.

-¿Qué que tengo que decir? Que le quiero.-


Bueeeeeeeno, no me matéis, adoro dejar finales abiertos.

Espero que os haa gustado~

(Pobre Eddy, joder)

Nos vemos.

~~Lad Vamp~~