Los dos aún se quedaron hablándo en aquel lugar pacífico. Bajo aquel cielo estrellado en esa noche fría. Donde entre risas y temas variados. Sentian en extrema comodidad. Donde las horas pasaban y apenas se notaba. Ignorando lo que pasará en su alrededor. Lapis constantemente abrazaba al pequeño y le daba besos tiernos en la frente o en el cachete. La "rebelde" se sentía realmente bien, se había quitado un peso grande de encima diciendo aquellas palabras tan significativas.
Anteriormente esas palabras para Lapis no hubiesen significado nada, y decirlas era una acción demasiado sencilla. Pero decirlas después de conocer al pequeño, era otra cosa totalmente diferente.
Ahora que por fin las saco, se sentía cómoda. Tenía la seguridad de la antigua Lapis, hablaron y hablaron, hasta que el padre de Steven les aviso que ya era tarde y Steven tenía que dormir. Guardaron todo para después retirase de aquel lugar especial.
Estaban a punto de marcharse cuando Lapis agarro suavemente a Steven de los hombros. Se puso de rodillas para estar casi del mismo tamaño que el. Agarro con ternura su cabeza y los dos se encontraban mirándose fijamente.
-Te amo -dijo Lapis muy ruborizada.
Steven solo se sonrojó. Dirigió la vista a otro lugar sin decir palabra alguna. Lapis a un ruborizada sonrío y agarró su cabeza para besarlo, en los labios inocentes de Steven. Duro poco el beso ya que Lapis no quería incómodar de más a Steven. Se separaron y ahora si se dirigieron en donde se encontraban todos.
Llegaron después de una caminata muy placentera diría Lapis, y se unieron a los demás. Donde Peridot les echaba miradas escandalosas. Particularmente extrañada de que hubieran durado tanto en aquel sitio, e incluso la familia de esta lanzaba miradas de sospecha y de intriga más que nada. El padre de Steven era el único despistado que no había visto extraña la situación, de que la amiga de su pequeño hijo. Se pasara todo el día con Steven y que los dos fueran a ver las estrellas. Tomándose horas y horas de más. Sin mencionar el sonrojo constante, y los ojos de amor u deseo que tenía Lapis al ver a Steven (que lo veía sin parar casi la mayor parte del tiempo).
Sin dudas describirlo a si suena algo extraño para cualquiera. Pero era simplemente un amor inocente y puro. Ciertamente uno no puede controlar, lo obvio que se ve la persona que está profundamente enamorada. Como Peridot después de analizarlo era visible el amor que Lapis sentía por el chico. Solo bastaba verla interactuar con el y sin el. Obviamente hay personas despistadas o que simplemente no se fijan del comportamiento humano, como es el caso del padre de Steven. Que aún ni siquiera sospecharían ni un poco de estos comportamientos.
Dejando de lado una que otra mirada y uno que otro comentario. Steven tomó su bolsa de dormir y se acostó relativamente cercas de la fogata. Esa noche hacía frío, por lo que dormir cercas de aquella fogata era un acto algo inteligente. Antes de que Steven dijiera buenas noches amablemente como siempre. Lapis rápidamente se adelantó tomando su respectiva bolsa de dormir. Y caminando como de una acción simple y normal se tratara prosiguió, a colocarse a un lado de Steven.
Peridot veía a lo lejos toda esta acción. Con pensamientos vagos, analizando cada una de las acciones, en los que la Rebelde y el Pequeño salian involucrados. Como si fuera algún tema de estudio, comentaba en su mente dándole significado a lo que realmente había pasado en aquella ida de ver las estrellas en la que tanto se tardaron.
-Que mierda estás mirando Peridot! -dijo Lapis con cierto tono de molestia.
Para cuando dijo esto los padres de Peridot dormían en una casa de acampar y el padre de Steven en su camioneta.
-Que dijistes?!. Te atreves a hablarme a si después de que te ayude, tu TONTA! -se quejó Peridot molesta.
-Sabes a caso con quien crees que hablas?! -preguntó Lapis molesta.
-Por favor no peleen chicas, por favor -suplicó el pequeño Steven.
-Tu cállate niño, nigun tonto me dice que hacer! -dijo Peridot.
-No le hables a si a Steven -advirtió Lapis, ya levantándose molesta.
-Shh!, nuestros padres duermen no griten -dijo el hermano de Peridot.
Lapis vio a Steven algo agitado, por lo que ignoro su enojo y se acostó de nuevo a un lado de Steven. Sacando una mano a fuera de la bolsa de dormir, dandole un abrazo.
-No me gusta que se peleen entre ustedes -hablo Steven con un tono medio triste.
-Tranquilo Steven, no peleare al menos de que tú quieras -dijo Lapis con un tono delicado y tierno.
-Demonios si que le afecto el cerebro ese sentimiento tan estupido y débil -murmuró Peridot.
-Dijistes algo Peridot? -preguntó Lapis.
Peridot reaccionó pelando los ojos y casi brincando.
-Dije que tengan Buenas noches -mintió Peridot algo nerviosa.
-Buenas Noches Peridot -dijo Steven con alegría
Peridot sonrió con este gesto. "Es un buen niño después de todo" pensó.
Steven prosiguió deseando buenas noches a todos, y Lapis solo deseándole las buenas noches al pequeño.
Para el día siguiente, al igual que la última vez. Lapis despertó primero que todos. Situación que le sirvió, para mirar a Steven un rato, y darle un par de besos inocentes en los cachetes. Y uno que otro, en la nariz y en la frente.
-Jesus, vaya que estás enferma.
Lapis al escuchar esto volteo, y vio a Peridot con cara de que durmió poco, Lapis solo soltó un pequeño suspiro de inconformidad.
-Solo tú te has levantado verdad? -preguntó Lapis con una actitud seria.
-Si tranquila, nadie a visto tu acto tan grotesco -respondió con un tono burlón.
-Pudrete Peridot.
-Bueno lo siento, puede que me esté pasando solo un poquito. Pero tranquila soy tu amiga después de todo no? -dijo peridot aún con su tono burlón.
Lapis solo la ignoro y volvió a centrarse en Steven. Para disfrutar de tener su compañía un poco más de tiempo. En cambio Peridot siguió hablando mientras acomodaba sus cosas. Después de unos minutos. Steven al fin despertó y lo primero que vio y escuchó, fue a Lapis dándole unos amigables buenos días.
Después de esto los tres hablaron un rato, hasta que los demás despertaron y comenzaron a empacar todo. En cuestión de unas horas ya estaban de regreso a sus casas.
La personalidad de Lapis comenzaba a sentir de nuevo la seguridad de la Rebelde Lapis. Por el tiempo en el que conoció a Steven, entró en dudas de muchas cosas. Ocasionando que la Rebeldía de esta, se disminuyera considerablemente. Pero ahora que por fin había aceptado que estaba enamorada y se había confesado respectivamente. Su confianza regreso a un 100%, esto podía ser bueno o malo?. A un nadie lo sabía verdaderamente.
Al llegar a la casa de Steven, el padre de este le ofreció a Lapis llevarla, pero ella se negó. Quedandose un rato más con el pequeño. Mientras que Peridot y su familia, ya habían entrado a su casa. Lapis jugó un par de juegos con Steven en su habitación, hasta que al fin decidió irse.
-Bueno Steven ya me iré yendo -hablo la rebelde, sonriéndole y sonrojada.
-Nos vemos Lapis - dijo el pequeño sonriendo, mientras le daba un abrazo.
-Adiós -ella se le acercó y como lo más normal del mundo le dio un beso en los labios.
Steven al igual que siempre. Solo se sonrojó y se quedó quieto. Era muy inocente para saber qué hacer. No sabia si corresponder al beso o alejarse. Estaba confundido y Lapis podía notar esto y simplemente lo tomaba como un gesto tierno. El beso había durado ya algo.
La rebelde, parecía una chica que quería aprovecharse y corromper al niño, el cual era inocencia pura, que aún no sabía la diferencia de querer o desear, de amar o querer. Eran experiencias nuevas y cualquiera que hubiera visto esta situación, acusarían a Lapis de una persona sin moral. Pero realmente ella no lo hacía por un simple acto de maldad, si no por amor profundo y verdadero. Algo de lo que es difícil conseguir en estos días.
De repente Lapis termino con aquel beso. Solo para hacer contacto visual ya sonrojados a más no poder. Para después empezar con otro beso, donde Lapis quería ser más atrevida y besarlo de una manera ya no tan inocente. Steven estaba muy nervioso y sonrojado. Lapis estaba decidida y sonrojada. Después de unos segundos, cesó el beso para separase de el y hablarle con suavidad.
-Steven te gusta? -Lapis dijo sin siquiera dejar de verlo.
El pequeño solo se quedó en silencio, no sabia cómo responder se encontraba nervioso.
-Steven necesito que por favor habrás la boca en el siguiente beso -dijo Lapis sonrojada y con un tono delicado.
Los besos que se habían dado hasta ahora, o más bien los que Lapis le había dado a Steven. Eran a un besos muy simples e inocentes. Por lo que Lapis estaba pidiendo aquella petición tan extraña, y a lo que Steven respondió con un silencio hasta que por fin saco algunas palabras.
-Ok Lapis, si eso es lo que quieres -dijo Steven tímidamente.
-Gracias Steven -dijo Lapis besando su frente, para que después de una pausa agregará -Te amo Steven.
Lapis se acercaba cada vez más a Steven. Hasta que alguien tocó la puerta del cuarto en el que se encontraban. Interrumpiendo aquella situación, tan peculiar que tenían esos dos. A lo que la rebelde reacciono, volteando con cierta mirada amarga a la puerta.
-Steven voy pedir algo de comer. Qué es lo que les gustaría a ti y a Lapis?-dijo el padre de Steven y al no escuchar respuesta inmediata, abrió la puerta.
-Steven?. Oh disculpen veo que jugaban un videojuego -el padre miraba el televisor del cuarto - que se les antoja para comer?.
Steven y Lapis se encontraron en un pequeño silencio, hasta que Lapis se paro y hablo.
-Yo voy de salida, a si que no se preocupe. Nos vemos luego Steven -dijo Lapis sonriendole a Lapis y ya retirándose de aquella casa.
La rebelde ya dirigiéndose a casa. No dejaba de sonreír y de estar alegre por lo que había pasado en estos dos días qué pasó con Steven. Al llegar a su casa tuvo la suerte de que sus padres pensaran que Lapis en ningún momento salió de casa. Parece que se encontraban en sus "cosas". Por lo que se ahorró el ignorar a sus padres otra vez. Mientras le llamaban la atención.
Lapis pasó el día con cierta expresión de felicidad en su cara. No le importaba que estuviera enamorada de un niño. Lo que la hizo sentir con tanta confianza, fue que Steven, no la rechazara en aquel momento. Y que a un que no le hubiera correspondido. Lo tomo como la persona dulce que es e incapaz de hacer sentir mal a alguien.
-Steven -Lapis murmuró sonrojada.
