Disclaimer: Five nights at Freddy's es propiedad de Scott Cawthon. Las versiones humanizadas pertenecen a Pole–bear. Lo único mío aquí son los OCs y las tramas sin sentido de cada una de las historias que iré publicando durante todo este mes de Octubre.

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Día 8: "En la cocina"

Hacía un buen rato que estaba observando con toda atención a su novia amasar la preparación para la pizza. El verla en aquella faceta era algo que le encantaba, pues veía su amor reflejado en todo lo que con sus delicadas manos hacía.

—Te ves tan bonita cocinando, ¿lo sabías? —dijo en un halago que hizo a la polluela sonrojarse y sonreír con diversión.

—Yo aún estoy esperando a que te decidas a aprender a cocinar.

—Vamos, Chica —el conejo rodó los ojos y meneó la cabeza—, sabes que no se me da lo culinario.

—¡Oh vamos, conejito! —le miró con cara de cachorro—. Será divertido, ya lo verás.

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—¡Ya deja de joder, Chiqui! —exclamó Toy Freddy apartando la mano de su novia de un manotazo—, no me pidas que lo haga porque no lo voy a hacer. —se cruzó de brazos un tanto molesto.

Toy Chica rodó los ojos, sabía que su novio era tan orgulloso y tan terco que no iba a ser tan fácil hacerle ceder; sin embargo, tenía un as bajo la manga y no dudaría en usarlo.

—Claro que lo harás —le habló con firmeza poniendo sus brazos en jarra—, a menos que quieras que te deje sin tu "hora felíz". —haciendo las comillas con los dedos.

El castaño se giró a verla con expresión de horror.

—¡"La hora felíz de Teddy"! ¿Acaso eres capaz de dejarme sin mi hora felíz?

—Si, y sabes muy bien que cuando digo algo, lo cumplo. —respondió con autosuficiencia, Toy Freddy tragó grueso.

—Eres una horrible mujer. —dijo en tono dramático.

—Ay, no exageres —habló importándole tan poco su reacción—. Ahora vamos a la cocina, es hora de que aprendas a valerte por tí mismo. —ordenó llevándolo por las orejas para fastidio del oso que no paraba de decir improperios por lo bajo. Al llegar, intentó pegarle otro manotazo, siendo esquivado y recibiendo a cambio un coscorrón en la cabeza, mismo que hizo que terminara sobandose el golpe.

—Mujeres. —masculló con los dientes bien apretados, a lo que Toy Chica le ordenó con mirada amenazante que se sentara.

—Te obligaron, ¿eh? —se burló el conejo, a lo que Teddy respondió mostrándole el dedo del medio.

Ambas polluelas negaron con la cabeza y haciendo caso omiso a aquello, comenzaron a enseñarles a ambos sobre el arte de cocinar. Claro que al principio parecía que le habían agarrado la mano, o eso fue lo que creyeron cuando les pidieron que cortaran las verduras.

—... Y esto se hace así —explicó Chica cortando la zanahoria en rodajas en forma lenta para que ambos "alumnos" pudieran entender cómo ella lo hacía—. Inténtalo Bonnie. —dijo entregándole el cuchillo.

El pelimorado tomó el utensilio con confianza y comenzó a hacer lo que su novia había indicado—: ¿Cómo lo estoy haciendo?

—Muy bien, Bon. Aprendes rápido. —le felicitó Toy Chica dándole palmaditas en la espalda.

Mientras tanto, Toy Freddy estaba de brazos cruzados observando cómo su novia halagaba al conejo y alzó una ceja.

—Siempre supe que mi conejito tenía un don para esto. —Chica estaba más que encantada con la rapidez que tenía su novio a la hora de aprender, su contraparte asintió compartiendo aquél comentario, mismo que hizo que Toy Freddy Fazbear comenzara a fastidiarse.

—Suficiente demostración, orejotas. Me toca a mí —dijo el cantante de sonrojo manoteándole el cuchillo y dándole seguidamente un empujón para tomar su lugar—. Mira y aprende de un profesional. —sonriendo con fanfarronería entre que los otros tres simplemente rodaron los ojos.

Toy Freddy tomó la zanahoria que ya había estado cortando Bonnie y comenzó a pegarle hachazos de forma rápida; en otras palabras, estaba cortando a lo bestia. Los tres observaron con gesto preocupado lo que estaba haciendo, temiendo que fuera a cortarse, cosa que aquello no debería preocupar a un animatrónico. Sin embargo, les preocupaba lo mismo.

—¡TE VAS A CORTAR! —chilló Toy Chica espantada al ver que el filo le había pasado muy cerca de los dedos.

—De ninguna manera, lo importante aquí es divertir...—de repente se sobresaltó, largando el utensilio sobre la mesada e inmediatamente se llevó las manos al pecho, haciendo un puchero con ojitos llenos de lágrimas—. Creo que me corté. —musitando esto último e inmediatamente los otros tres se alarmaron.

—¡TE LO DIJE! —le reprendió su novia chillando alterada.

—¡POR EL AMOR DE SCOTT, SE LE CAYÓ EL DEDO! —gritó Bonnie a todo pulmón señalando algo sobre la mesada que parecía ser el dedo del cantante.

En menos de un segundo, la cocina se había vuelto un caos con los cuatro corriendo de aquí para allá sin saber cómo iban a hacer para volver a colocarle el dedo a Freddy 2.0, entre que éste no paraba de lloriquear como mujer en regla que la deja el novio.

—¿Pero qué es todo éste escándalo? —Puppet entró seguido del resto que trataba de ver sobre sus hombros lo que estaba pasando.

—¡UN ACCIDENTE! ¡TOY FREDDY SE CORTÓ EL DEDO! —respondió el conejo a gritos seguido del recién nombrado chillando una y otra vez: "¡VOY A MORIRME, VOY A MORIRME!"

—¡NO VAS A MORIRTE, IDIOTA! —gritó Chica 2.0 totalmente cabreada.

Foxy, quien se había puesto a mirar la situación al lado de la marioneta, observó la mesada detenidamente. Allí mismo estaban la cuchilla y los trozos de zanahoria que anteriormente se habían estado cortando, cuando algo captó su atención. Con manos en los bolsillos, caminó hasta allí con paso sereno y se inclinó a observar el objeto de su interés.

—Oigan, no sé ustedes, pero para mí esto no se parece en nada a un dedo. —comentó pinchándolo con su garfio. Los otros cuatro se acercaron, siendo Chica la que se lo sacó y lo miró detalladamente.

—Miren, es sólo la cola de la zanahoria —exclamó con una sonrisa y miró a Toy Freddy—. ¿Te cortaste mucho?

Teddy miró su mano para corroborar—: Sólo un poco —ladeó la cabeza algo apenado—. Perdónenme. —los otros tres, incluso los que habían ido de curiosos, rodaron los ojos.

—¡Ja! ¡Eres un escandaloso! —dijo el conejo riendo, Chiqui le miró con una sonrisa burlona.

—Y lo dice el que hizo más escándalo. —automáticamente la sonrisa de Bonnie se desvaneció, todos comenzaron a reírse de él mientras que éste bajaba sus orejas totalmente avergonzado.