*Nachi sale detras de una piedra*

ehhhh... hola? *Le lanzan un unai que da aopara juston al lado de su mejilla, con temor se esconde detra de la piedra*

bueno pues, ya fuera de broma, como siempre, se que me quieren matar de la manera mas dolorosa que puede haber por no actualizar seguido, lo se, merezco que me caiga un *comienza tronar* mejor me callo.

Me creen si les digo que esta vez si no me tardare mucho? (Todos: no!) vale, los comprendo -.-

pero es la verdad! para este capitulo no me encontraba muy inpirada que digamos, y aunque sabia de que iba mas o menos, queria ponerle el lado jugoso y la accion que caracteriza este fic, pero como solo tenian que hablar para explicar, no pude y eso me desiluciono mucho -.-

otra cosa, esta vez no recibi tanto rewiew como acostumbro T.T y eso me dolio! auquee no lo lo crean los rewiew anime mucho a un escritor, y sin ellos, yo muero (bueno ya, exagere) pero en serio...

me gusta saber su opinion...

Vale, mejo dejo de hablar y le muestro el siguiente cap n.n

Posdata: Tdi no me pertenece y bla bla bla...


Capitulo 8: La legión TDI y la hermandad

Muy lejos de donde Vivian Courtney Jonson y Gwen Delani, estaban sus atacantes, los que se habían hecho llamar Huracán, Sombra, y Cuervo.

Pero muy al contrario de como se habían presentado en la casa de Courtney, con una mirada llena de soberbia y seguridad, ahora presentaban nerviosismo, coraje y hasta cierto punto, miedo. Miedo por las represalias de que podía tomar su líder por no haber cumplido su misión.

Así es, no habían cumplido con su misión, no había podido traer al par de chicas "con poderes" hasta su propia organización, y por eso, ahora la legión tenía ventaja.

El goteo constante de una tubería solo aumentaba el nerviosismo de los tres adolescentes, la tensión cada vez se hacía más grande.

—Con que aquí están mis chicos —una voz fría apareció en el lugar haciendo que los muchachos tuvieran un escalofrío que los recorrió de pies a cabeza, mas ninguno dio muestra de miedo en su rostro.

De repente, en el centro del salón apareció una ventisca negra que se arremolinaba alrededor, a cada segundo incrementando mas su tamaño, era un hecho, eso no había sido producto de Huracán. Cuando la ventisca desapareció, solo quedó un hombre cubriera por un manto negro.

La sola presencia de aquel hombre bastaba para que el más valiente vacilara, eso mismo pasaba con el trío de muchachos, que aunque no lo mostraba, por dentro temblaban de miedo.

—El grupo que escogí con tanto esmero, me ha decepcionado… otra vez —dijo aquel hombre, que con una falsa mirada de decepción, se acercaba mas a esos chicos— Me han defraudado, otra vez, no han cumplido su misión.

Extendió su mano, y con ello, el trío de muchachos cayeron de rodillas presos del dolor que les causaba el poder de su líder. El hombre no detuvo "su castigo" hasta que miró como Cuervo estaba a punto de perder la conciencia, bajó la mano y se cruzó de brazos como si nada hubiera pasado.

—¿Por qué no cumplieron con la misión que les encomendé? —preguntó fríamente a los muchachos que aun seguían arrodillados en el suelo, que ya no se podían levantar, uno por el dolor que aun no se iba del todo de su cuerpo, y dos, por el miedo que le tenían a su líder. Con esfuerzo Serás habló.

—Fue culpa de Legión TDI —habló entrecortadamente, aun tratando de recuperar el aire perdido— llegaron y arruinaron todo, ya las teníamos en nuestra manos prácticamente, señor.

La verdad era así, había podido llevarse las chicas si Darkoid y Calavera no hubieran intervenido, sin ellos, en vez de ser castigados "por su líder" estarían siendo recompensados, o por lo menos estarían libres de ese sufrimiento.

—Era obvio que los de la legión iban a intervenir, pero llegaron después, hubieran tenido tiempo de llevárselas —aclaró el hombre, destruyendo la pobre excusa de Serás— la cuestión es ¿De quien fue la culpa de que la misión no se realizara?

Un tenso silencio sucumbió a la sala, solo roto por el goteo de esa tubería.

Por una parte la culpa había sido de Seras, por su ambición. Si ella no hubiera anhelado los poderes de Courtney y no hubiera comenzando el hechizo para quedarse con sus poderes en un lugar donde también tenía acceso Calavera, por lo menos tendrían a una chica para traerle al líder, ya que llevarla ante sus instalaciones hubiera dio muy sencillo. Apretó sus manos fuertemente, no podía dejar que sus compañeros cargaran con la culpa.

Por otro lado estaba Cuervo, mejor conocida como Sara, la rara del grupo. Primero había soltado a una de las chicas por que simplemente le había "arrancado" plumas de su cuerpo y por simple vanidad y para que no le siguiera quitando sus preciadas plumas la había soltado. Después había preferido ir a coquetearle a su preciado Darkoid en lugar de culminar su misión, y por ello no había atrapado a la que podía ver muertos. Si había que culpar a alguien, era a ella.

Justo cuando iban a abrir los labios para aceptar cada quien su culpa, la voz de huracán se hizo presente.

—La culpa es mía —declaró, arrodillado frente a su líder, pero sin mirarlo a los ojos, todo este tiempo con la mirada gacha, sin atreverse a alzar la vista— No supe tomar buena dediciones en esta misión, y por mi culpa…

No pudo terminar lo que decía, el dolor no lo dejó. Esta vez, aun más adolorido quedó tendido en el suelo, sin ni siquiera poder moverse.

—Espero que con esto… —dijo ese hombre yéndose como había entrado, en una ráfaga de viento— …Tomes mejores, dediciones la próxima vez, Huracán, La hermandad no quiere mas errores de su parte.

Y Así dejó a los tres adolescentes solos, con las últimas palabras haciendo eco por toda la fortaleza de metal.

Sombra se quedó quieta un momento, observando como la ráfaga de viento negro se desvanecía completamente. Cuando estuvo segura que el hombre se había ido, con preocupación poso una mano en la espalda del muchacho rubio que estaba quieto.

—¿Derek, estas bien? —preguntó, pero el muchacho no respondía, se había desmayado.

.

Courtney se levantó de un salto, totalmente agitada y con gotas sudor recorriendo su fino rostro, miró a cada lado de su cuarto con aire asustadizo, pero al no ver a nadie trató de tranquilizarse y normalizar su respiración.

Se llevó un mano al cabello y se apartó el flequillo de la cara, no quería rememorar la pesadilla que había tenido segundos atrás antes de despertarse.

Había soñado con una mano gigante que la aprisionaba poco a poco, no solo quitándole el aire, si no también su energía, sentía un dolor nublar su mente haciéndole incapaz de hacer mas nada que gritar y sentir una profunda impotencia de no saber que hacer.

Se levantó de la cama y pudo ver a Gwen también dormida, ella también había estado en su pesadilla, antes que la atraparan su amiga gótica había sido arrastrada por una águila enorme y llevarla a quien sabe donde, Courtney solo había podido escuchar sus gritos.

Se acercó a la pelinegra que aun seguía durmiendo en la cama, y la zarandeó para despertarla.

—Gwen, despierta —insistía Courtney ¿Acaso estaba muerta? La gótica no reaccionaba… hasta que, dos segundos después, Gwen comenzó a abrir los ojos.

—Elizabeth, hoy el profesor de química faltará, puedo dormir por dos horas más —murmuraba Gwen en una de sus habituales excusas por no pararse. Courtney frunció el ceño y le dio un pequeño golpe para despabilar a su amiga. La gótica abrió los ojos por el dolor, y aun medio metida en el mundo de los sueños, pudo identificar a Courtney y fruncir el sueño— ¡Courtney! Déjame en paz y vete a tu cama.

La morena solo rodó los ojos.

—Gwen… ¿Estas bien? —preguntó ella delicadamente, no sabía exactamente como abordar el tema.

—Por supuesto que estoy bien ¿A que te refiere con…? —de repente Gwen abrió los ojos asustada, se levantó de la cama, y comenzó a sacudirse el cabello nerviosamente— ¡Mierda! ¿Qué paso ayer? ¿Donde esta el águila? ¿Y el par de chicos? ¿Qué pasó con los fantasmas?

Todas esas preguntas lo que hacían era marear a Courtney, levantando la mano en forma de paro logró que Gwen callara.

—Estas diciendo… —comenzó la morena tratando de asimilar las que le vendría— ¿Qué lo que pasó ayer, fue real?

Un profundo silencio se instaló en la habitación. Gwen bajó la cabeza y Courtney se mordió el labio inferir con insistencia, esperando la respuesta de Gwen.

—Si… —respondió finalmente la gótica, ambas se miraron a los ojos, asintieron con la cabeza.

Rápidamente salieron del cuarto de Courtney y bajaron los tres pisos. En la sala, increíblemente, todo estaba ordenado, aunque el gran ventanal no estaba ni tampoco la plasma, los vidrios rotos había desparecidos, también las matas que se había metido a la casa y las cosas que había salido volando estaban nuevamente en su lugar.

—¿Qué paso aquí? —preguntó Gwen viendo el panorama. Si, efectivamente algo había pasado, pero parecía que hubieran limpiado toda la escena del crimen, no había forma, a menos que…— ¿Courtney, tu crees que tu papás…?

No hizo falta que terminara su frase cuando Courtney ya estaba caminando a la cocina. Cuando entraron, Emma Jonson estaba sentada en una de la silla del mesón escuchando atentamente a James Jonson, que hablaba por el teléfono.

—¿Mama, que…? —la madre de Courtney la calló. Y no la permitió hablar hasta que finalmente James colgó el teléfono con aire triunfador.

—El seguro pagara los daños de la casa —avisó mientras se sentaba al lado de esposa y rodeaba con un brazo su cintura.

—Mmmm, señores Jonson —Gwen no estaba segura de como continuar, decirles cosas como que habían sido atacadas por seres sobrenaturales no era cosa de todos los días, después de todo— ¿Qué pasó ayer?

Un tenso silencio se formó en la cocina, Emma se acercó más a Gwen.

—¿No te acuerdas, Cariño? —Courtney tuvo que desviar la vista ante la mueca de asco que se formaba en rosota, Gwen solo arqueó una ceja— Ayer apedrearon la casa.

Gwen miraba confundida a la madre de Gwen, ¿Apedreado la casa? ¿Quién en su sano juicio iba a…?

—¡Cierto Gwen! ¿Qué acaso no te acuerdas? —preguntó Courtney fingiendo estar sorprendida ante lo que preguntaba su amiga, la tomó del brazo y comenzó a arrastrarla fuera de la cocina— Tenemos que prepararnos para la escuela, ya se nos hizo tarde ¡Nos avisan si necesitas algo! Muévete Gwen…

Sin dejar que la gótica hablara, o que sus padres terminaran de salir de su asombro, se fue hasta su cuarto y cerró la perta tras su espalda. Dejó salir todo el aire de sus pulmones en un solo golpe, se sentó en el suelo, mientras sus manos abrazaban sus rodillas.

—Bien, eso fue raro —concluyó de forma simple.

—¿Raro? —preguntó Gwen sin comprender a Courtney. Después de todo lo que habían pasado, ella solo se atrevía a decir que todo había sido "raro"— ¿Por qué demonios no les dijiste nada de eso a tus padres? ¿Y si esas cosas nos vuelve a atacar? ¡Casi nos matan! ¿Y porque demonios estas en ropa interior?

Gwen estaba entrando en una crisis de nerviosismo, como le era habitual cuando estaba muy nerviosa comenzó a morderse las uñas y mecerse sobre si misma.

—¡Gwen, relájate! —gritó Courtney, se levantó y la encaró— ¿Qué quieres que le dijera a mis padres? ¿Qué un trío de fenómenos vinieron para atacarnos? ¿Qué crees que nos iban a decir? ¡Te aseguro que no nos iban a creer y a ayudarnos como tú crees! ¡Son Emma y James Jonson! ¡Así que me hace el favor, te relajas comienzas a pensar racionalmente!

Gwen abrió los ojos, sorprendida, pero no porque Courtney la regañara, eso ya era habitual en ella, si mas bien que, que sus poderes no se hubieran salido de control. Después de unos segundos, frunció el ceño, y se cruzó de brazos.

—¿Qué sugieres? —preguntó despectivamente. Courtney resopló ante el mal humor de Gwen, pero sin embargo se puso a meditar la situación.

—Actuar como si nada hubiese pasado —dijo de forma lenta, y antes de que Gwen hablara ella levantó una mano pidiendo silencio— ¿Qué mas podemos hacer? Si le decimos a alguien de eso nos creerán locas, es mejor hacer como si nada hubiera pasado. Y si esos tipos vienen de nuevo, bueno…

Elisa tendrá con quien jugar —completó en su mente mientras se ponía un camisón, pero sin decirlo en voz alta, para no poner más nerviosa a Gwen.

La gótica lo meditó un rato, aunque no quería admitirlo, Courtney tenia razón. Decírselo a alguien no era buena idea, y la verdad es que, con lo de ayer, dudaba seriamente que esos tipos se atrevieran a volver.

—De acuerdo —dijo lentamente, para después suspirar— Pero necesito un buen baño ¿Te puedes salir?

—Claro —concedió Courtney.

Salió del cuarto y cerró la puerta, suspiró nuevamente. Bien, si no había pasado nada, debía actuar como si fuera un día normal, común y corriente. Tal vez bajaría y buscaría un desayuno, después se iría a su cuarto y…

—Un momento… —murmuró, después hecha una furia se giró y comenzó a golpear la puerta— ¡Este es mi cuarto! ¡Tú eres la que te debes salir, no yo!

Desde afuera podía escuchar la risa a Gwen, la castaña frunció el ceño pero después se incorporó y se fue a desayunar.

Gwen sonrió victoriosa, buscó la mochila y se fue al baño del cuarto de Courtney.

Trató de no gritar al quitarse el camisón y encontrar seis marcas de garras surcando sus abdomen, retrocedió un poco aun impactada por la sorpresa. Delineó con la punta de su dedo una de sus heridas, no parecía ser grave, por lo menos no era una herida abierta o algo por el estilo.

—Al parecer no querían hacerme tanto daño —murmuró Gwen mientras se terminaba de desvestir y entraba a la ducha— Lo mas probable es que… no sé.

La duda de que porque un grupo de personas con los mismos "dones" que ella (o eso suponía) la carcomía. Ellos querían algo, y por favor, eran más poderosas que ellas, y si no fuera así, al menos sabían controlar sus poderes. Estaba segura que iban a aparecer otra vez.

Le importaba un rábano lo que pensara Courtney con eso de actuar normal, como si nada hubiera ocurrido. Ambas habían estado en un ataque, y aunque la castaña tenía razón en no decírselos a nadie, tampoco podía ignorar el hecho pasa siempre.

—Algo va a pasar —murmuró Gwen frunciendo el ceño mientras veía la herida producida por el "águila" de ayer— Lo presiento.

Salió después de un rato, se secó y se vistió. Una camisa negra sencilla, pero encima de ella otra de red verde oscuro, guates sin dedos, unos jeans gastados en las rodillas y unas converse negras, se miró en el espejo, por suerte la camisa ocultaba las heridas que traía.

—¡Gwen apúrate, que me quiero bañar! —la aludida rodó los ojos, salió del baño y le dio paso a Courtney.

Media hora después, ambas ya estaban listas y desayunadas, bajaron las escaleras con mochila a la mano.

—¡Me voy! —gritó Courtney antes de cerrar la puerta, Gwen se le quedó viendo con mala cara— ¿Qué?

—Creo que hay otra manera de despedirse, aun más cuando son tus padres —criticó ella.

—Con avisarles que me voy a la escuela, estoy bien —habó Courtney yendo hacia el garaje, Gwen negó con la cabeza.

—Hablo en serio —La pelinegra de cruzó de brazos— Hay que tenerle respeto a los padres.

En momento como esos, era cuando los papales se invertían, Gwen actuaba como la chica responsable y algo mandona, y Courtney la rebelde que no le importaba lo que pensaran los demás. Esos raros cambios surgían mas que nada cuando se hablaban de los padres de Courtney, lo más seguro era que como Gwen no podía gozar de los suyos propios, sentía que todo padre merecía respeto, por ruin que fuera.

—Tal vez los tuyos merecían todo el respeto del mundo… —comenzó Courtney desviando la mirada, como siempre— Pero los míos no, aunque me hayan engendrado no se merecen el derecho de ser padres.

Fin de la conversación, eso supuso Gwen. Sabía que no iba lograr sacarle mas nada a la castaña.

Puede que Courtney se la pasara criticando a sus padres por lo que fuera, Gwen no conocía la razón de eso, pero suponía que era algo muy grave. Una vez le había preguntado y Courtney había dicho una claro y profundo "Ese no es asunto tuyo" desde ese momento la pelinegra no insistió mas en el tema, Courtney se lo contaría cuando estuviera lista.

Courtney dio marcha al carro, mientras Gwen miraba para fuera.

—Hoy esta claro —fue todo lo que dijo para sacar algo de tema.

—Cierto —Courtney miró el cielo, sin ninguna nube alrededor— es raro, porque ayer estaba realmente nublado, pensé que iba amanecer lloviendo.

—Ahora que lo dices, si… —Gwen no pensaba decirle que creía que el tal Huracán había sido el culpable de las nubes de ayer, no quería sacar mas temas de preocupación.

El resto del camino, como era habitual estaba callado, Courtney había puesto uno de sus CD favoritos, y Gwen se había puestos los audífonos, cada quien sumida en sus propios pensamientos.

Llegaron al colegio en cuestión de minutos. Por suerte, no había habido cola, porque sino hubiera llegado mas tarde de lo ya estaban, de bajaron del auto diez minutos después que sonó la campana, el estacionamiento estaba vacío.

—Es mejor ir corriendo ¡Diablos, matemáticas no me va a dejar entrar! ¿Dónde demonios dejé el libro? Había jurado que la metí en el bolso… —se quejaba Courtney rebuscando en su morral, Gwen solo rodó los ojos mientras estaba recostada de brazos cruzados en las puertas del auto. Poco le interesaba faltar a clases, así que decidió esperar a que su amiga aceptara que había dejado el libro en su cuarto y se dirigieran al salón juntas.

Se ajustó las gafas del sol y cambio la canción de su reproductor de música debido a que había una que no le gustaba, alzó la cara para quitarse los cabellos que le estorbaban, y se paralizó en el instante.

Mientras Courtney seguía hablando sin darse cuenta de nada, Gwen retrocedió un paso, lastima que el auto no le dejaba hacerlo mas, se maldijo el ligero temblor que habían comenzado en sus rodillas mientras jalaba una de las mangas a Courtney.

—Tendré que juntarme con alguien por no tener el libro, que molesto… —Courtney frunció el ceño al sentir como Gwen la jalaba de la manga de su suéter— ¿Se puede saber que te pasa?

—Courtney, sobre lo de anoche, e-ellos, yooooo… —tartamudeaba Gwen sin forma una oración coherente.

—Gwen, te lo digo por última vez, lo de anoche no fue nada —decía la morena con seguridad, parecía madre regañando a sus hija por temerle al hombre coco, su pose era soberbia, sin lugar a replicas. Con las manos en la cadera, y los fuertemente cerrados como si estuviera tratando de conservar la paciencia, siguió— Simplemente fue una alucinación, tenemos que hacer como si nada hubiera pasa… do.

Courtney abrió los ojos con alarma, tal fue la sorpresa que dejó caer el morral, y al igual que Gwen, retrocedieron unos pasos.

Simplemente no podía ser, ¿Acaso la pesadilla de la noche anterior aun las seguía? Ahora mismo, frente a sus ojos, se estaban materializando nuevamente.

Mientras Gwen intentaba no caer en una nueva crisis de nervios y trataba de ingeniar un método de escape, Courtney cerró las manos en unos puños, un aura la estaba comenzando a rodear.

—¿U-ustedes, q-que hacen aquí? —preguntó Gwen tratando de que su nerviosismo no se trasmitiera en su voz, cosa que no logró.

—Pues viendo dos chicas, que por poco no se orinan del miedo —dijo uno de los chicos despectivamente.

Courtney frunció el ceño peligrosamente. Nadie nunca llamaba a Courtney Jonson miedosa. Ya estaba preparando su ataque ante ese cretino, pero la mano de Gwen la detuvo.

Decidió dejar todo nerviosismo a un lado, y dejar que la situación estuviera donde debía estar, en sus manos.

—Ignoren lo que dijo Calavera —dijo el otro, Gwen frunció el ceño reconociendo el pelinegro al instante, no podía confiarse de el— Y tranquilas chicas, no pensamos atacar si es lo que piensan.

—Si no piensan hacer eso ¿Qué entonces? —preguntó Gwen enderezándose un poco y cruzando los brazos, en una pose falsamente tranquila— Si corremos hasta la alarma de incendios, podremos activarla y todo el mundo saldrá hacia el estacionamiento, entonces ellos tendrán que irse.

Sonrió internamente, ya teniendo una estrategia. Solo bastó compartir una mirada con Courtney para que ella comprendiera y se relajara, dejó disipar sus poderes, fingiendo estar relajada.

—Lo que queríamos ayer, explicarle la situación —decía "Darkoid" dando un paso al frente al ver a las chicas algo mas relajadas, con una leve sonrisa continuó— Se que estarán confundidas, pero…

—Pero… —Continuó Gwen con escepticismo. No pensaba caer otra vez en el mismo truco así, no era tonta y si el tal Darkoid creía que iba bajar la guardia y creerle nuevamente, se equivocaba— Aunque esos ojos, no tienen signo de estar mintiendo, parecen sinceros.

Sacudió la cabeza ante esa pensamiento, solo era una mirada hipócrita, trató de auto convencerse.

—Bueno, esto es complicado —dijo el chico, al parecer perdiendo la confianza un poco, dio otro paso hacia delante — ¿Nunca han tenido dones, especiales? ¿Características que otros humanos no tienen? O, para decírselos más sencillos… ¿No tienen poderes?

La mirada del chico estaba entre compresiva y con esperanza, Gwen no cambió su cara ni un ápice, Courtney seguía con el ceño fruncido.

—Nos vieron ayer en acción, ya deberían saberlo —respondió.

No dejaría que las palabras de aquel muchacho le afectasen, aunque la verdad, cada vez le costaba más. No dejaba de ser tentadora la idea, de que esos tipos le explicaran que demonios pasaban con ellas y sus… ¿Había dicho poderes? Eso podría significar que no era mutaciones, magia o enfermedades como ella había pensado.

—Tienes razón —le concedió el chico, asintiendo levemente con la cabeza sin saber nuevamente como continuar, aunque las chicas tenían una pose relajada y hablaban con tranquilidad, algo le decía que no estaban así realmente, puede que un presentimiento o la experiencia.

Pensó rápidamente, tenían que entrar en confianza, sin barreras o falsas miradas. El era el tipo de chico que se manejaba mejor con palabras, puesto que se llevaba bien con las personas y tenía ese aire lleno de confianza con jovialidad que hacían que las personas confiaran rápidamente en el a pesar de su apariencia; pero estaba claro, que es este tipo de situaciones la palabras no bastaban para crear la confianza en alguien.

Darkoid rodó los ojos aburrido ¿Quién demonios había puesto al Elvis a cargo? Ya se veía dos horas todavía parado y el otro siguiendo hablando de los pro y los contra de tener paredes, el simple pensamiento lo hacía bosteza de aburrimiento. Según el, una buena manera de decirle a las muchacha de su "organización" era noquearlas, atarlas a una silla y cuando se despertaran ponerle frente a una de las "salas de entrenamiento" para que vieran de lo que eran capaces.

Bueno, si no podía participar en "Adivina que soy" por lo menos podía deleitarse de la morena que estaba frente suyo la cual se encontraba con las manos apoyado en ese Ferrari, la pose se le antojaba sexy, lo malo es que esas ropas que dejaban todo a la imaginación mas ese suéter que cubría todo su ser no combinaba para nada con la imagen. Bueno por lo meno sabía que debajo de esas ropa había curvas, sonrió perversamente mirándola de arriba abajo disimuladamente.

—Ustedes tienes poderes, ya lo aceptaron —murmuró Darkoid, extendiendo su manos, miraba fijamente su palma con el ceño fruncido— ¿Pero, lo saben controlar?

De su palma, para sorpresa de Courtney y Gwen, comenzaron a salir pequeños rayos de colores, que en sintonía formaban una breve melodía, uno podía quedarse dormido con tal se escuchar la agradable sinfonía. De un momento a otro, los rayos multicolores se convirtieron en verdes, se alzaron hasta por sobre sus cabeza hasta forma una cúpula que los cubrían a todos, sin parar la música que se había vuelto algo mas rítmica.

Tanto Gwen como Courtney miraban la esferas sorprendida, pero por razones muy distintas.

Gwen no podía creer que algo pudiera ser tan bello, nunca en su vida había visto tal estela de colores, era lo mas cercano que había visto una aurora boreal, pero esto parecía mucho mejor, con esa música tenue armonizando el paisaje. Estuvo tentada a tocar la barrera, pero se contuvo, no quería estorbar ese bello paisaje.

Mientras, Courtney pensaba que eso era imposible, pero un pensamiento le vino a la mente… ¿Ella era capaz de hacer eso, con sus poderes? Miró como el chico no hacía prácticamente nada por mantener esa barrera llena de colores y música, mientras que ella misma le costaba para que sus poderes no se salieran de control, de alguna manera admiraba el control de los poderes de aquel muchacho.

Al final, Darkoid hizo desaparecer la estela de colores con solo cerrar la mano, con eso varias luces cayeron alrededor de ellos y la canción terminó lentamente.

—Wow —murmuró Gwen aun ilusionada por ver tan bello panorama. Al parecer la idea de escapar se le había ido al caño.

Courtney se enderezó, consciente de que cuando había comenzado "el espectáculo" por decirlo de alguna manera, se había encogido sobre si misma por precaución a que uno de eso rayos le diera.

—¿Cómo puedes hacer todo eso? —preguntó Courtney de manera despectiva, sin quererse confiar de todo en el par de chicos.

—Entrenado, ¿Tu que crees? —respondió de igual manera Calavera, que había decidió abrir la boca en ese momento.

—¿Y qué? ¿Hay alguna manera acaso? —preguntó interesada Gwen, manteniendo la vista fija en el chico de ojos verdes. No sabía porque, pero algo le dictaba confianza en ese chico.

Tal vez fuese por su aspecto de chico emo (Lo admitía, le atraían ese tipo de chicos), con el cabello negro totalmente desordenado y cayendo por su ojo izquierdo, su ropa común y corriente (Esta vez, sin ese traje) que lo hacia ver como cualquier otros chico, su serena mirada, o tal vez fuera de la forma con la que hablaba de sus poderes. Parecía como si no los viera como una maldición, si no como cualquier otra actividad, como patinar o tocar guitarra, hablaba de ellos como si fueran algo normal, no negativo.

Mientras Courtney inspeccionaba al otro chico de arriba a bajo, no sabía porque, pero le resultaba conocido. Justo cuando el chico le lanzó un beso por el aire y pronunció la palabra "florecilla", fue que lo recordó. Un poco bajo pero musculoso, esa piel pálida, su cabello negro con esa cresta verde, el par de ojos azules llenos de orgullo y prepotencia, si no fuera por el par de alas negras…

—¡tu! ¡Estupido pervertido! —gritó sacando de su pensamientos a Gwen y llamado la atención de Darkoid, Calavera solo sonrió con suficiencia.

—¿Te acordaste de mi, princesa? —preguntó sin cambiar su pose en absoluto, se podía decir que estaba divertido por la expresión de Courtney.

Pero ella no lo estaba para nada, ese idiota ya le tenía rabia de por si, y que se burlara de esa manera tan descarada en su cara, no ayudaba mucho. Pensaba mandarlo a volar (con poderes o sin ellos) cuando de la nada apreció Elisa interponiéndose entre ambos.

—No te aconsejo que lo hagas, Courtney —dijo la pequeña con las manos tras la espalda. Girando su cabeza unos noventa grados pudo mirar al par de chico que tenían una expresión anonadada en su rostro— Así que ustedes son los de la legión, lo admito, el emo es lindo.

Eso no hizo más que aumentar la sorpresa entre ambos chico, y no precisamente porque consideraran a Darkoid lindo, no, sino más bien de que una niña (o fantasma) estuviera conciente de que era la legión. Elisa se encogió de hombros adivinando los pensamientos del par de muchachos.

—Tengo mucho tiempo libre en esta eternidad ¿Qué les digo? —respondió Elisa con sencillez, sin hacer mayor movimiento cuando Calavera se acercó a ella o asustarse por su mirada peligrosa, por dos razones: Una, aunque lo intentaran no iban a poder hacerle daño, y dos, ellos eran los buenos.

—¿Qué hace ella aquí? —señaló Courtney a la niña pero su mirada estaba fija en Gwen, la pálida solo se encogió de hombros.

—Se fue con nosotros, no te dije porque te incomoda tu presencia —dijo Gwen sin mayor importancia, la verdad es que no sabía porque Elisa había insistido en acompañarles, pero ahora si, estaba segura que Elisa sabía algo que ella no.

—¿Qué es, eso? —preguntó desdeñosamente Calavera, al parece no teniendo otro calificativo para Elisa.

—En todo caso seria "esa" y soy una fantasma, gracias —dijo la niñita mirando al punk que la verdad no le causaba ni pizca de miedo, después rodó la cabeza para completar los ciento ochenta grados y miró a Courtney— Sé porque lo quieres golpear, créeme, es mas, yo quería verlo, pero la policía viene hacia cada para hablar con la directora, nuevamente.

Courtney miró incomoda a Gwen, ella hizo una mueca de desagrado, ahora tendrían que ir a sus clase obligatoriamente, no era buena idea que la descubrieran estando en el estacionamiento, menos aun cuando estaban con un tipos que obviamente no pertenecían a la escuela.

Calavera sonrió misteriosamente, extendió las manos en forma de duda encogiéndose de hombros.

—Bueno, si no hay de otra… —en seguida de sus manos salió volando una estela negra que envolvió a todo y los hizo desaparecer.

Elisa parpadeó un par de veces, sin saber que había pasado exactamente. Un gruñido salió de sus labios.

—Si hay algo que odio… —comenzó haciendo un puchero e inflando los mofletes— ¡Es que me dejen fuera del asunto!

Comenzó a patalear como niña pequeña, bueno eso era en cuerpo, solo se detuvo cuando se dio cuenta que un chico se le había quedado mirando, ella detuvo todo de inmediato.

Un mortal la había visto, y lo que era peor: la había visto haciendo un berrinche.

—¿Tu que miras? —le reclamó al chico antes de desaparecer en el aire.

El muchacho siguió viendo donde había desaparecido Elisa, como si por efecto de la luz fuera a aparecer otra vez, al no hacerlo, el chico se fue caminando hasta su clase.

Tal vez solo había sido su imaginación.

En otro lugar, mucho más alejado del colegio, había aparecido Darkoid, Calavera, Gwen y Courtney. Donde habían aparecido no era nada más y nada menos donde había almorzado Gwen hacia días, donde había golpeado aquel presuntuoso chico y donde le había negado la entrada nuevamente. La gótica se encogió en su asiento visiblemente incomoda.

—¿No pudiste llevarnos a otra parte? —preguntó, lo increíble era que no estaba asustada por la "tele transportación" que había efectuado el chico, si no mas bien por el lugar donde habían ido a parar. Darkoid sonrió complacido, tal vez, y solo tal vez no iba a ser tan difícil terminar de explicarle la situación.

Pero, no todo podía ser perfecto. Aunque Gwen estuviera aparentemente tranquila con la situación, Courtney no lo estaba.

—¿C-como hiciste eso? —preguntó nerviosa y realmente sorprendida, miraba todo el lugar con los ojos abiertos como plato, no podía creerse eso— ¡Es imposible! ¡Esta en contra de la leyes de la física y…!

Al parecer la castaña se encontraba más nerviosa y sorprendida por lo que había hecho Calavera que asustada por el mismo.

—Cuando se tiene poderes como nosotros, descubres que estudiar física por cuatro años se vuelve una perdida de tiempo —interrumpió el pelinegro si mucho interés, de nuevo sonrió arrogante— Y por como hice eso, bueno, solo un verdadero y poderoso demonio como yo, puede ejecutar tales técnicas.

Darkoid rodó los ojos por el momento de narcisismo que había tenido, pero después miró a las chicas que estaba calladas.

—¿Demonios? —preguntó Gwen confundida.

—Exacto, también hay de esos —explicó Darkoid— pero la verdad son muy poco vistos, y para la legión no son ningún problema, es más, por nosotros es que la persona comunes no se han enterados de ellos, así que no son gran cosa.

Sonrió al final, satisfecho de haberle borrado la sonrisa de arrogante a Calavera.

—En realidad hay muchos mas de lo que tú crees —habló Calavera dispuesto a defender, no a los demonios, sino su orgullo— que no hayan cruzado a este mundo es otra cosa…

—Si, no lo cruzan por que son débiles —decía de manera desinteresada Darkoid haciendo enfurecer mas al que tenía a su lado.

—¡Mira pedazo de imbecil…! —antes de que Calavera terminara su amenaza, una mesera apareció.

—Hola, bienvenido a la hamburguesa apestosa (*) donde cada hamburguesa es una aventura hacia el baño ¿Qué desean? —se presentó de forma automática la mesera, haciendo una mueca al terminar el gastado lema del restaurante.

—Un… un café negro —pidió Calavera desconcertado ante el lema que tenía el lugar, eso era para quitarle el apetito a cualquiera, después sonrió de manera seductora—… linda.

La cara de la mesera pasó de ser desinteresada a ponerse nerviosa y sonrojada, con rapidez anotó la orden.

—¿Y ustedes? —preguntó a los demás pero sin apartar su mirada del chico punk.

—Nada… —dijo Courtney, seguido Darkoid y un pequeño asentimiento por parte de Gwen, aun tenía miedo que las descubrieran por ahí.

La chica se fue rápidamente, aun nerviosa, tal vez no acostumbraba a recibir piropos por partes de los cliente, Darkoid soltó una carcajada tan pronto la mesera no pudo escucharlo, solo se detuvo al ver la cara de reproches de los demás.

—¿Qué? —preguntó sin importancia, Darkoid rodó los ojos ya acostumbrado a la aptitud de el.

—¿Qué es eso de la legión? —preguntó de repente Courtney sin prestar atención a Calavera, poco le interesaba un descarado que le coqueteara a una tonta, así que dejándolo como punto y aparte centró toda su atención al único chico que parecía saber de los poderes y se tomaba las cosas en serio— ¿Demonios, poderes, magia, otro mundo? ¿Qué tiene que ver todo eso?

—Muchas cosas, pero la verdad creo que si le contamos que es la legión es mejor no tener tanto formalismos —dijo Darkoid refiriéndose a su alias, con una sonrisa se presento— Me llamo Trent Smith.

—Duncan Parker —se presentó de manera escueta el punk.

—…Gwen Delani —después de un breve silencio fue que se presentó.

—Courtney —la morena no pensaba decir su apellido, aun no se fiaba en esos chicos, no importaba si tuvieran un premio a la paz mundial o algo así, para ella eran simple desconocidos.

—Simple desconocidos con poderes —pensó mientras se cruzaba de brazos, esperando de manera impaciente la explicación de Trent Smith.

—De lo que se encarga nuestra organización, mejor conocida como legión TDI es de proteger personas con dones —comenzó a explicar Trent, seguro de si mismo, pero al mismo tiempo, poniéndole un toque de misterio a la historia— Evitar que los "demonios" como normalmente se hacen llamar interfieren con los humanos, puesto que la mayoría de ellos buscan personas para quitarle su fuerza vital, nosotros somos los encargados de que eso no ocurra. Pero lo más importante, es evitar que personas descubran que existen demonios o personas con poderes.

—¿Por qué? —preguntó Courtney.

—Ponte a pensar, muñeca —intervino Duncan haciendo que Courtney frunciera el ceño por el apodo— ¿Qué pasaría si humanos comunes y corrientes de repente viera cosas negras volando de aquí para allá? ¿O a una persona haciendo derretir cosas con solo tocarlas? Créeme, no se lo tomaran muy bien.

—Exacto —dijo Trent— es por eso que debemos de tranquilizar a las personas que tienen dones, explicarles lo que son, para que no cometan accidentes que pongan en evidencia sus poderes, le enseñamos a controlarlos; detenemos demonios porque aunque no son muchos problemas para nosotros, sin lo son para los humanos; tenemos contactos que siempre ayudan con eso de la magia, aunque estemos apartado de eso casi en su totalidad, solo somos una organización que ayuda a los demás.

Para sorpresa de todos, Courtney comenzó a reírse de la nada, preocupando a Gwen que creía que acaba comenzar uno de los traumas a sus amiga.

—No te preocupes, está loca —aseguró Duncan cuando la mesera vino a entregarle el café, ella no muy convencida solo asintió y se fue.

—¿Ayudando a los humanos, eh? —preguntó ella aun riéndose, ahora negando con la cabeza, como si no creyera una broma— ¿Y que nos dicen de las persona que no atacaron ayer, también no querían ayudar? ¡Yo no lo creo, casi nos mata!

Un tenso silencio se instaló en la mesa donde estaban, solo roto por los sorbos del café que daba Duncan. Gwen frunció el ceño apartando la mirada, Courtney tenía la razón en eso, si no hubiese sido por la extraña suerte que había tenido en ese momento, tal vez a esta altura, ya estarían acompañando a Elisa en el otro mundo.

Cuando se bebió todo el café, Duncan dejo la taza sobre la mesa, se encogió de hombros sin importancia.

—No las hubiesen matado, solo desmayado, tal vez torturado —respondió como si le estuviera comentado el tiempo, parecía cosa normal para el— Ellos la querían también, pero no para defenderlas, si no para unirla a la…

—¿A la qué? —preguntó Courtney cuando Duncan se detuvo de repente.

Darkoid miró con reproche a su compañero por habérsele ido la sopa, se suponía que no debía contarlo todo. Después de un suspiró se propuso a hablar, de inmediato se puso a pensar en que decirles.

—A la hermandad —reveló Trent finalmente pero sin causar mayor impacto en el par de chica, después de todo ¿Qué tanto miedo podía causarlo un solo nombre?— es por decir, nuestra competencia…

—Con la diferencia de que quiere a personas con poderes para sus propios beneficios, los da igual lo que hagan los demonios y piensan que los humanos sin poderes son inútiles, bueno, comparto eso ultimo —concluyó Duncan— Es como, la otra cara de la moneda por así decirlo.

—¿O sea, que ese pajarraco solo quería mis poderes? —preguntó Gwen para que Darkoid respondiera que si, no sin antes echarse a reír.

Gwen se quedó mirando la mesa perpleja, entonces por eso las había atacado, bueno, de eso ya lo presentía. De reojo, sin que nadie lo notara puesto que llevaba las gafas de sol, pudo mirar las fechas de muerte de los chicos, eran humanos. Simples humanos que tenían una mortalidad como cualquier otro, e igualmente defendía a personas como ella, que tenían poderes y no sabían que eran o como utilizarlos. No podía negar que la idea le había llamado la atención, saber más de sus poderes, controlarlos…

—Ok, todo esta perfecto —rompió el silencio Courtney, consiguiendo que Gwen saliera de sus pensamientos y la mirara— Pero, ¿Qué quieren de nosotras? Comprendo que uno de sus "objetivos" por decirlo de alguna manera sea proteger a "personas con dones" según como ustedes los llaman, pero en todo caso ya nos han protegido, así que ¿Qué más quieren?

Courtney alzó una ceja, esperando una respuesta de los sorprendidos Duncan y Trent, la verdad ellos no esperaban que la chica fuera tan desconfiada.

Pero la verdad era que, Courtney Jonson era así. Siempre, cada vez que le explicaban una situación delicada, ella lo analizaba por todos los aspecto, desde la expresión que utilizaba su interlocutor al hablar, hasta cualquier extraña palabra o mala conjugación de una oración. Pues por esos mismos detalles, es que se lograban verdad las "mentiras a medias" que eran las que se utilizaban en muchos de los contratos de los abogados para engañar a sus clientes, Courtney sabía mucho de eso, por algo quería ser abogada.

—Nah, la princesa es mas inteligente de lo que se ve —la expresión de Courtney no cambió, aunque por dentro estaba conteniendo las ganas de contestarle a ese soberbio chico. El, muy cómodo se echó para atrás en su asiento, puso la manos detrás de su nuca y cerró los ojos— Nos atraparon, Elvis.

El aludido rodó los ojos, pidiendo paciencia por donde no tenía.

—A ver, la cuestión es esta —habló tajante, tratando de seguir el mismo ritmo de Courtney con eso de repuestas cortantes— Le enseñamos a controlar sus poderes, pero en cambio, trabajarían para nuestra organización.

Punto y final, por lo menos por parte de Darkoid, las chicas aun no habían terminado de hablar.

—¿Trabajar, pasa ustedes? —preguntó Gwen escépticamente— ¿Cómo si fuera un trabajo, con sueldo y todo eso?

—Algo así… solo que sin sueldo, vacaciones pagadas, seguro o jubilación, tómenlo como "un aporte para la comunidad" —sugirió Duncan de manera divertida, para Courtney Gwen no había nada divertido, para Trent menos.

—¿Y si nos negamos a hacer este "aporte a la comunidad" —dijo Courtney haciendo unas comillas imaginarias con los dedos— ¿Qué pasaría exactamente?

Trent se encogió de hombros.

—La verdad es que nada, no estamos aquí para obligarlas, solo infórmalas, y por eso, es mi deber advertirles —se afincó en la mesa, y con eso quedó mas cerca de las chicas— Que los de la hermandad no se detendrá, sus poderes son grandes, ellos harán cualquier cosa por obtenerlos…

—Y yo haré cualquier cosa por detenerlos —aclaró firmemente Courtney— Acusaciones, orden de arresto, demanda por acoso, cárcel…

Otra risotada se hizo presente en aquella mesa, de nuevo por parte de Duncan.

—¿tu crees que esas tonterías los detendrán? —preguntó el aun riendo— Por favor niña, ellos tiene poderes, haría volar a tus magníficos abogados, literalmente.

Courtney se quedó callada, sin nada más que decir. Eso era verdad, esos chicos eran capaces de muchas cosas, y además no creía que fueran a aceptar su orden de restricción por la demanda de "tienen poderes tipo superman"

—Parece como si quisiera dejarnos sin opciones —dijo Gwen frunciendo el ceño— Si nos vamos con ustedes estaríamos protegidas, aprenderíamos a controlar nuestros poderes y bla-bla-bla a cambio de contribuir a su causa, pero si no, estaríamos arriesgadas a ser nuevamente por ese trío de locos…

—¡Exacto! —Courtney no dudo en utilizar eso como argumento— dicen que los de la hermandad nos quiere utilizar para quien sabe que, pero ustedes ¿No buscan lo mismo? Aunque supuestamente tengamos libre elección, en realidad, no la tenemos.

Caso cerrado, pensó Courtney, ahora si iban a confesar sus verdaderas intenciones.

Trent suspiró.

—Miren, no tenemos doble intenciones ni nada por el estilo —aclaró el chico ya estresado por tanta desconfianza, la verdad es que el era relajado, pero tampoco le agradaba las personas que siempre estaba a la defensiva— Solo queremos ayudarles, como ya dijimos. Y si, tienen la otra opción de quedarse aquí con sus vidas y aprender a controlar sus poderes por su propia cuenta, nadie las detiene. ¿Por qué no dejan de estar a la defensiva y comienza a pensar realmente la posibilidad de que alguien las quiera ayudar?

Courtney se quedó con la boca abierta ¿De verdad alguien había sido capaz de callarla? Porque aunque su mente había trabajado a mil por hora para responderle tajantemente ese chico, ahora, había colapsado, sin dejarle nada que decir. Gwen miraba a Trent sorprendida, más que nada porque alguien hubiera podido callar a Courtney, la futura abogada de Canadá, ocultó una media sonrisa por eso. Duncan no podía apartar la vista de la castaña que abría y cerraba la boca de una forma muy graciosa, estuvo a punto en ponerle en más ridículo del que ya estaba, pero se contuvo.

—Tal vez estemos desconfiadas, pero también hay que entender que no es algo que se toma a la ligera —habló finalmente Courtney viéndose medio derrotada por las palabras del pelinegro— No es una decisión fácil de tomar.

Trent asintió con la cabeza.

—Lo comprendo —sentenció, buscó algo en el bolsillo de su pantalón, cuando consiguió lo puso en la mesa, dejando ver una tarjeta— Si deciden algo, llamen.

Se levantó de la mesa, dispuesto marcharse.

—Adiós chicas, muévete Duncan —ordenó Trent sin darse vuelta para ver si el punk lo seguía, el aludido rodó los ojos.

—¿Quién lo nombró jefe? —se preguntó nuevamente en voz alta, pero aun así obedeciéndolo, no si antes dedicarle una sonrisa a ambas muchachas que estaban confundidas.

Antes de irse, rió divertido, posiblemente iban a unirse a la legión, así que ¿Por qué no hacerle una broma de bienvenida a las nuevas?

—Hey —llamó la atención el chico a la mesera que los había atendido hace rato, ella muy emocionada fue hacia el— ¿Ves ese par de chicas que aun estas en la mesa? Se ofrecieron pagar mi café.

—Oh, de acuerdo —susurró la chica visiblemente decepcionada.

Así Duncan se fue conteniendo las carcajadas.

—¿Y, ahora? —preguntó gwen mirando la tarjeta que le había dejado aquel chico.

Un pentágono abarcaba la mayor parte de la tarjeta, arriba estaba escrito la palabra legión, y dentro de el estaban las siglas TDI. Un numero estaba escrito al reverso de la tarjeta.


y? que les parecio? una preguntas para que marles el coco xD

que les parecio la otra cara de Huracan, Cuervo y sombre'? creen que son bueno OC's? creen que son Mary sue (si es asi diganme porque y lo corrijo)? quien cree que sea su lider? y el lider de la legion? cree que a Trent le queda bien el aspecto emo? como creen que manejo tanto a Duncan como a Trent? lo quieren ver denudo? quieren lemmon de verdad (Nachi pervertida, vete a tu jaula!)? habra mas accion en los siguientes capitulos? que paso con las clases? que desicion tomara Gwen? Y Courtney?

tdo esto y mas, en legon TDI el mejor comic narrado de la historia... lo siento, exceso de eso xD

bien, sin mas que decir, me despido...

chao!