KEISHICHO

*Metropolitan Police Department - MPD*

Capítulo 8

"El asesino del disfraz"

En la línea Yamanote, cerca a la estación Harajuku, se encuentra el parque Yoyogi el cual es uno de los más grandes de Tokio. En este pintoresco sitio se encuentran, aparte de naturaleza y templos, todo tipo de gente que viene a pasar un buen momento de gratuito esparcimiento en fin de semana. Hoy es domingo, mi primer día fuera del hospital y a mi jefa no se le ocurrió mejor idea que en vez de dejarme ir a amodorrarme cómodamente y por vez primera en mi hogar, después de cinco largos y tortuosos días de encierro y comida de hospital; prefirió sacarme a pasear cual vulgar perro que necesita de ejercicio físico y aire fresco.

- "¿No sientes cómo tus pulmones se llenan de aire fresco y libre de nicotina Natsuki?" - Y desde que desperté ha cogido el mal hábito de llamarme por mi nombre.

- "Lo que tú digas Shizuru" - Y por ende, mi falta de respeto también se ha aumentado.

- "Noto algo de sarcasmo en ese 'Shizuru'"

- "Figuraciones tuyas Keishicho" - Respondí mientras volteaba hacia todos lados menos hacia su rostro - "No tenía idea de que este sitio estuviera tan concurrido"

- "¿Nunca habías venido?" - O-oh - "Qué no estabas en el koban de Shibuya?" - Sí pero nunca salía de ahí y si lo hacía, me iba a un bar.

- "Tenía cosas más importantes qué hacer"

- "¿Tenías idea al menos de la existencia de este lugar?"

- "Me ofendes" - Declaré en tono melodramático - "En este parque fueron los juegos olímpicos de los 60´s"

- "Este parque es más que eso" - Ahora está usando el tono de mi abuela - "Aquí fue realizado el primer vuelo a motor el 19 de diciembre de 1940"

- "¿Y?" - Pregunté aburrida.

- "El mismo día de mi cumpleaños" - Sonrió con inocencia mi amada Keishicho, pero ella no sabe con quién trata aún.

- "No sabía que fueras tan vieja"

- "Eres una idiota"

- "¿Quieres pelear?" - Asumí una pose de boxeo con mi cuerpo pivoteando a su alrededor a modo de juego.

- "No gracias" - Me miró por debajo del hombro - "Mis padres me enseñaron a no aprovecharme de los débiles"

- "¡Soy más fuerte que tú!"

- "¿En serio?" - Respondió incrédula.

- "Verás que sí" - Le lancé un golpe a la cara aunque sin ninguna intención de lastimarla, pensando ingenuamente que Fujino no se había fijado en mi rápido movimiento, tonta de mí - "¡Espera! ¡Duele, duele!" - Pero Keishicho no sólo lo esquivó, sino que también me sujetó de la muñeca y en un movimiento certero de aikido o qué se yo, me colocó el brazo detrás de la espalda torciéndolo sin el menor esfuerzo.

- "¿Entonces Kuga, demasiado vieja y débil para ti?"

- "¡Perdón, perdón, perdón!" - Grité al borde de las lágrimas, mientras que la gente que caminaba a nuestro alrededor comenzaba a mirarnos extraño - "Eres la mujer más hermosa y fuerte del mundo"

- "Ara, ¿sólo eso?" - Miró al cielo pensativa - "No sé, no me convences todavía" - Dicho esto ejerció un poco más de fuerza y de momento sentí que veía estrellas a plena luz del día.

- "¡Ten consideración Shizuru!" - Supliqué - "Estoy recién dada de alta"

- "Buen punto" - Me miró con esos ojos felinos y maliciosos - "Aún así, sé que puedes hacerlo mejor" - ¡Eres una malvada!

- "¡No conozco a otra mujer que se vea tan atractiva como tú mientras me somete!" - Dicho este disparate, la mujer esbozó una sonrisa siniestra y escalofriante para finalmente soltarme el brazo.

- "Que no se te olvide nunca que soy tu dueña" - Pinche vieja posesiva y loca...

- "Casi me arrancas el brazo" - Gimoteé mientras me sobaba la muñeca, la cual comenzaba a amoratarse.

- "¡Oh, Kuga!" - Oh hell - "Fujino" - Nao - "No tenía idea de que ustedes dos fueran un par de tórtolas en pleno cortejo" - No tenía idea de que tuvieras la delicadeza de usar el término cortejo.

- "Yuuki-junsa, estás hablando con tu superiora, enseña tus respetos" - Vociferó con autoridad Keishicho.

- "Es domingo, soy Yuuki Nao hoy" - Respondió con descaro la pelirroja - "Entonces qué, ¿estamos en una cita perrancia?" - Y dale con lo de perrancia, cómo la odio.

- "Eres una araña patona y..." - Entonces me fijé, que la idiota de Nao no sólo estaba como Yuuki Nao y sin su uniforme de policía, sino que estaba con una ropa de colegiala y un ridículo bolso de Hello Kitty - "¡Qué ridícula te ves araña!" - Me reí hasta las lágrimas - "¿Qué se supone que estás haciendo vestida así?" - Continué mi mofa.

- "Se llama Cosplay, para tu información es perfectamente normal en estos días" - Se cruzó de brazos tratando de aparentar normalidad pero el rubor en su rostro la delataba - "Mira a tu alrededor Kuga" - Y era cierto, la gente que andaba por las calles no sólo vestía como Nao, sino también de maneras más exóticas.

- "Estamos cerca de Harajuku" - Explicó Fujino - "Suelen verse diversas tribus en este rumbo"

- "¿Qué no eres algo mayor para estos juegos?" - Nao me miró con maldad y respondió.

- "Ahora veo por qué congenias bien con Fujino, eres una joven vieja"

- "Araña patona y p..."

- "Bueno las dejo con su cita, no fue mi intención interrumpir" - Cómo no - "Hasta mañana jefecita"

- "Hasta mañana, Yuuki-han"

El duelo de miradas entre esas dos fue tenebroso, así que opté mejor por escaparme y seguir con los ojos a las tribus urbanas que se encontraban en el parque. Ensimismada en mi descubrimiento del extraño mundo de la actualidad, perdiéndome entre la muchedumbre que se encontraba vestida cual salón del cómic, mi descuido me hizo tropezar con una chica que se encontraba posando ante una cámara, en una de las bancas del parque.

- "¡Fíjate!" - Rumió con coraje la rareza de mujer que había empujado - "¡Pudiste haberme tumbado!"

- "Lo siento" - Respondí mortificada - "Estaba distraída" - Viendo tu extraña cabellera azul cual película de Avatar... - "¿Usas pupilentes?" - Mi rostro cambió a uno de observadora pokemon encontrando al bicho más raro del mundo.

- "¿De qué planeta vienes?" - Me preguntó con una sonrisa en el rostro - "¿No sabes quién soy verdad?" - Sólo sé que tu ropa plástica, esos audífonos de vendedora de marketing y tus uñas azules no son algo que haya visto en mi vida.

- "No" - Contesté intrigada, pero si pensaba que ella era rara, un chico se acercó a nosotras con un cabello azul también, bufanda y con el mismo tipo de ropa que la cosplayer.

- "¿Algún problema?" - Son como los microbios de generación espontánea.

- "Me encuentro bien" - Respondió la chica - "Tómame una foto con ella" - Refiriéndose a mí.

- "No, espera" - Traté de evitar el bochornoso momento, pero la cosplayer me abrazó e hizo una pose extraña mientras sonreía al fotógrafo y para cuando me di cuenta, ya tenía en mis manos una foto instantánea autografiada por Hatsune Miku.

- "Gusto en conocerte" - Se despidió con una reverencia y siguió su camino con un grupo de adolescentes vestidos igual de raro que ella - "Vamos Kaito" - Se abrazó del brazo de su compañero y desaparecieron de mi vista.

- "¡Qué locura!" - Me sobé las sienes tratando de entender lo que acababa de pasar.

- "Es hora de irnos" - Apareció de la nada Fujino, quien parecía haberlo presenciado todo y no se veía muy complacida que digamos - "Te llevaré a tu casa"

- "No" - Se paró en seco - "No irás a mi casa"

- "Debo hacerlo, no te irás sola" - Insistió.

- "Vivo cerca, puedo llegar caminando, sin embargo déjame en la estación de Ueno"

- "Eso está al otro extremo, si vives cerca no comprendo por qué alejarse tanto"

- "Te repito, hay gente que me sigue" - Shizuru torció su boca y me vio como a una loca, trató de aligerar su enfado con una proposición parte en broma parte en serio.

- "Entonces te llevaré a la mía, ahí te sentirás más segura" - Ni de coña.

- "Debo volver a casa, he estado ausente mucho tiempo" - Shizuru me miró con curiosidad y preguntó la obviedad de mi declaración.

- "¿Alguien te espera en casa?" - No respondí, cosa que le pareció todavía más sospechoso a la jefa para continuar instigándome - "No tenía idea de que tuvieras pareja"

- "¿Me vas a llevar a Ueno, sí o no?"

- "No" - Sonrió con picardía - "Vamos a comer" - Mi irritación fue visible en este punto así que arremetí una vez más.

- "Debo volver a casa Shizuru"

- "Irás a casa Natsuki" - Miró su reloj de pulsera fingiendo desinterés en mi petición - "Pero antes me aseguraré de que te alimentes" - Exhalé un suspiro de resignación y asentí con la cabeza en señal de derrota - "Buena chica" - Me acarició la cabeza y continuó con su broma - "Vamos Kaito"

- "No voy a tomarte del brazo" - Despotriqué.

- "Claro que no" - Respondió con una sonrisa malvada - "Yo tomaré el tuyo" - Y lo hizo, me obligó a caminar con ella colgada de mi brazo todo el trayecto hasta el restaurante.

El lugar no era precisamente uno de esos donde con mi triste sueldo de detective pudiera comer siquiera al menos una vez a la semana. Dudo mucho que el sueldo de Shizuru sea volumétricamente mayor al mío, aún así, ella ordenó un plato tradicional mientras que yo, me conformé con una hamburguesa. Lo sé, hamburguesa en un restaurante de cinco estrellas es signo de ignorancia total pero soy policía, puedo darme el lujo de exhibir mi mediocridad cual vulgar brillo de placa oficial.

Afortunadamente la comida no tardó en llegar y el tener el olor de la carne de res bien cocida y adornada con medio kilo de frituras grasosas, despertó mis instintos ferales más profundos para rendirme ante el hambre que ignoraba que tenía. Comí como un animal hambriento y Shizuru sólo sonrió mientras tan sólo le daba bocados a su alimento. Pensé que al estar a solas y mi jefa, al verme feliz y contenta de estar fuera del hospital y atracada de alimentos grasos, aprovecharía la oportunidad para hostigarme con preguntas que no respondería. Shizuru no hizo nada de eso. Simplemente se mantuvo con la mirada fija hacia mis malos modales y jugueteando con su copa de vino. Hasta que fuimos interrumpidas por una dama vestida con un traje sastre.

- "Shizuru, no sabía que hubieras terminado con Yuria" - ¿Huh? - "¿Nueva conquista lésbica?" - ¿Conquista qué? ¡Oh no!

- "Higurashi" - Silabeó entre dientes Keishicho quien se debatía entre lanzarle el vino a la mujer o quizá arañarle el rostro - "¿Veniste a espiarme o te dejaron nuevamente plantada?"

- "Zorra"

- "Amargada"

- "Lesbiana"

- "Frígida"

Ok, en este punto el mesero, los comensales y yo; nos preguntábamos en qué película o comedia de televisión nos encontrábamos para tener el honor de presenciar un acto tan cómico como insólito. Higurashi-san, quien si no me equivoco le he visto deambular en las oficinas vestida conservadoramente como ahora, es una abogada de un bufete que trabaja para la MPD. De cabello castaño con un corte tipo 'Bob', de anteojos y con un maletín bajo el brazo; discutía con Shizuru como viejas enemigas. Supongo que tendrán la misma edad porque la licenciada no se ve muy joven que digamos.

- "Kuga Natsuki" - Me presenté ante la abogada para así evitar el tener qué seguir presenciando esta escena de comedia.

- "Sé perfectamente quién eres Kuga"- Me miró con frialdad - "Tu innecesario acto de heroísmo, nos ha costado muchas demandas con los medios de publicidad"

- "Salvé una vida" - Contesté indignada - "Algo que ellos jamás entenderían"

- "Empero, asesinaste a una mujer"

- "¡Yo no maté a nadie fue un accidente!" - Grité, por lo que el mesero tuvo que callarme ante mi falta de educación.

- "No Kuga" - Se ajustó las gafas totalmente apática ante mi arrebato - "Existe el agravante de homicidio imprudencial en tu expediente" - Explicó como si nada - "Afortunadamente los familiares de la víctima no iniciaron un proceso de demanda o estarías en grandes problemas"

- "¿Salvé una vida y puedo estar tras las rejas?" - Cuestioné a ambas mujeres, puesto que yo no estaba al tanto de eso.

- "No te preocupes Kuga-keibu, eso ya está resuelto" - Intentó calmarme Shizuru, quien dejó de llamarme por mi nombre frente a la abogada.

- "Gracias a mí" - Respondió la odiosa mujer - "Debo retirarme, tengo una cita"

- "De trabajo supongo, porque tu vida sexual ha de ser de lo más aburrida" - La abogada miró con odio a Shizuru, quien parece ser la única que logra ponerle los pelos de punta a una mujer tan fría como esa.

- "Salúdame a Yuria cuando la veas" - Aquí Shizuru frunció el ceño pero irónicamente ambas se despidieron de beso como dos viejas amigas.

- "¿Quién demonios era esa mujer?" - Interrogué a Shizuru en medio de mi rabieta.

- "Ah" - Sorbió su copa, lo que me indicaba que necesitaba alcohol para pasar el trago amargo de hacía unos minutos - "Higurashi Akane"

- "Es una maldita" - Vociferé.

- "No maldigas Natsuki, no está bien" - ¿Natsuki otra vez? - "Es la representante de la firma de abogados Yamamoto, los que se encargan de todos nuestros asuntos legales"

- "Yamamoto" - Repetí tanto en mis labios como en mi mente - "¿Es Higurashi-san alguien importante ahí?"

- "Sólo se encarga de la MPD y algunos asuntos imperiales, no es la gran cosa" - ¿Que no? - "En fin, es la misma desde la escuela media" - Volvió a sorber su copa - "Una harpía"

- "Se nota que no se llevan bien" - Complementé con curiosidad.

- "Es una vieja historia" - La miré con ojos de perrito para animarla a contarme - "¿De verdad quieres saber?" - Me miró incrédula.

- "Todavía no nos traen el postre"

- "Mesero por favor" - Shizuru ordenó una rebanada de pastel para mí y un vaso con agua para ella, luego procedió con su relato - "Todo inició hace casi veinte años" - Órale - "Éramos condiscípulas en Kioto Gakuen"

- "Ya" - ¿Cuántos años tendrá Keishicho?

- "Había un certamen de oratoria a nivel interestatal y ambas competimos para representar a nuestro colegio" - ¿Oratoria? Hueva - "Ella aseguraba que me ganaría y apostamos"

- "Supongo que perdió"

- "No" - Se rió ante mi rostro estupefacto - "Ella ganó el concurso"

- "No comprendo entonces"

- "Le bajé a su prometido en venganza"

- "¿Le bajaste?"

- "Sí, ya sabes" - No, no tengo idea - "Salí con él un par de veces y resulta que ellos tenían un compromiso de toda la vida, bla, bla, bla" - ¿Bla, bla, bla? - "En fin, que el tipo rompió con ella por mí, pero en aquel entonces yo todavía no sabía muy bien si me gustaban más los hombres que las mujeres..." - ¿Qué? ¿Me está contando la historia de su vida? - "El punto es que no me lo perdonó"

- "¡Eso fue malvado!"

- "Cierto" - Contestó orgullosa - "Higurashi juró que no volvería a amar a otro hombre y antes de dos meses yo ya me había olvidado hasta del nombre del chico en cuestión" - Me le quedé mirando con un rostro único, tanto que tuvo qué preguntar - "¿Qué?"

- "Shizuru eres terrible"

- "Ah vamos, era joven" - Supongo - "Ahora no es que sea igual"

- "Claro" - Aseveré con la boca llena de pastel - "Ahora tienes a Yuria" - Su sonrisa fue más amplia ante mi comentario.

- "Natsuki parece tener cierta curiosidad ante mi vida privada"

- "Es la pelirroja, lo sé" - Comenté sin darle mayor importancia - "Le he visto llegar a tu departamento cuando me voy" - Por no mencionar que también le he visto las nalgas.

- "¿Deberé matar a Kuga-han por ello?" - Casi lo haces - "¿No sería justo si Kuga-keibu fuera un poco más comunicativa sobre sí misma?"

- "Si yo fuera comunicativa, todos sabrían de tu vida privada y creo que hasta ahora, he sido una tumba" - Me miró con decepción pero luego de unos segundos, entendió que quizá era mejor dejar su curiosidad de lado - "El punto es que debo irme y no harás ningún intento por seguirme" - Me levanté de la mesa, pero su voz me detuvo de mi camino hacia la salida.

- "Natsuki"

- "Dime"

- "Nos vemos mañana para ir a trabajar" - Supongo que ese es mi castigo por no contarle la historia de mi vida.

- "Hasta mañana entonces, gracias por la comida Keishicho" - Le guiñé el ojo y continué mi inminente camino a casa.


Como todo buen lunes he decidido regalarme unos minutos más para descansar e intentar así el recuperar fuerzas perdidas para iniciar una semana más de trabajo. La alarma del reloj cesó su riguroso sonido cinco minutos atrás, mientras que yo permanecí cómodamente estirada en el colchón de mi cama. Por la ventana de mi habitación, la luz solar entra iluminando un cuarto que de por sí es obscuro. Puedo escuchar a la distancia que Natsuki ha entrado a mi apartamento, probablemente ha forzado la cerradura nuevamente pero si esta vez pensaba que Yuria estaría aquí se equivocó. Ella no duerme conmigo los fines de semana.

Decidí entonces incorporarme antes de que a Natsuki se le ocurra entrar a mi recámara y encontrarme una vez más desnuda en mi habitación. Me coloqué la bata de dormir para cubrir la desnudez de mi cuerpo y procedí a darle la bienvenida a mi intrusa, no intrusa, oficial Kuga. Debo confesar que la presencia de la detective ya comenzaba a extrañarse en mi hogar, puesto que desde que ella se encontraba hospitalizada, abandoné mis hábitos de cafeína y mi desayuno escolar en el departamento antes de ir a trabajar. Sonreí ante esto último, Natsuki y yo sentadas a la mesa sin decir nada, mientras ella contemplaba la puerta corrediza que daba al balcón.

Pero no, eso se vio reemplazado por mi presencia al hospital en los horarios de visita a la joven oficial quien fue herida en el cumplimiento de su deber. Si bien fue netamente puro compromiso mis primeras idas al nosocomio, los últimos días se hicieron una extraña necesidad, supongo que me acostumbré al hecho de tener a alguien a quien ver de manera regular y estar ahí con ella se me hizo natural. ¿Un cambio de aires quizá? Saber, pero para mí no fue tan desagradable estar ahí con ella al menos un par de horas al día, en contraste del tiempo que normalmente pasamos juntas.

Extraño fue que he sido yo la única que visitó a la detective, es decir, ni siquiera su padre fue un sólo día para ver como estaba su única hija. Cierto es que el hombre está a cargo de uno de los koban de mayor actividad de Tokio, pero no es excusa, mi padre hubiese al menos ido una sola vez a verme para asegurarse de que esté con bien. La susodicha tampoco hizo comentario alguno sobre ello, quizá está acostumbrada a estar sola, quizá más que yo.

- "Buenos días Natsuki" - Saludé cuando entré a la cocina, guiada por el olor de la cafetera.

- "Buen día Keishicho" - Cierto, nuestra confianza no debe ser algo que deba continuar, no al menos delante del demás personal.

- "Me pareció ver unas flores en el recibidor" - Comenté para ver su reacción - "¿Has sido tú?"

- "Oh" - Me dio la espalda mientras se rascaba la cabeza en señal de nerviosismo - "Es por el tiempo que me dedicaste en el hospital"

- "Entonces traerme flores es tu forma de decir, gracias" - Insistí en ponerla nerviosa.

- "Sí, er..." - Jo - "No sabía cuáles flores traerte así que elegí las que papá le regalaba a mamá en su cumpleaños"

- "Claveles" - Como los que encontré en el hospital - "Natsuki"

- "Dime"

- "¿Fue tu padre alguna vez a visitarte al hospital?"

- "No" - Respondió sin inmutarse, mientras me entregaba mi taza llena de café - "Ten, cuidado está caliente"

- "Gracias"

- "Llamó un par de veces mientras estuve ahí, le dije que no era la gran cosa, sólo una leve intoxicación por el gas"

- "Ya" - Me apoyé en el borde de la meseta de la cocina mientras cavilaba sobre la vida personal de la detective - "Tu padre nunca se volvió a casar" - Aseguré más que pregunté.

- "No" - Me sirvió mis alimentos y me indicó que fuéramos al comedor para desayunar.

- "Eras muy pequeña cuando tu mamá murió" - Asintió con el rostro sin darle mayor importancia a mi comentario, lo que me animó a seguir preguntando - "¿Cómo recuerdas entonces que le gustaban esas flores?"

- "Íbamos muy a menudo al cementerio a dejarlas" - Oh - "Sin embargo un día papá dejó de hacerlo y también yo perdí el hábito, supongo"

- "Gracias por las flores Natsuki"

- "De nada" - Sorbió su café - "Temía interrumpir tu actividad marital matutina pero afortunadamente no sucedió esta vez" - Sonrió con picardía, como diciendo, lástima que no lo hice.

- "Te voy a entregar una copia de la llave de mi departamento"

- "¿Y eso?" - Alzó la ceja en señal de desconcierto - "¿No te ocasionará problemas con tu novia?"

- "Ella no estará aquí" - Encendí la televisión de la sala para escuchar las noticias de la mañana y así el evitar darle mayor información a mi invitada, sin embargo su teléfono repicó mientras en el noticiero daban una primicia que iniciaría un nuevo proceso de investigación policiaca en mi departamento.

- "Hola, ¿llegaste bien?" - Pausa - "No estoy exagerando" - Respondió la detective mientras fruncía el ceño - "Estoy bien, estoy con Keishicho" - Ara, sea quien sea la otra persona sabe de mí - "Apaga tu teléfono antes de que te lo quiten, nos vemos en la noche" - La oficial terminó su llamada justo a tiempo para escuchar mi instrucción.

- "Voy a alistarme Kuba-keibu, parece que tenemos un nuevo caso"

Una vez discutido con mis superiores sobre los pormenores del caso, reuní al equipo para ponerlos al tanto sobre nuestro nuevo trabajo el cual a mi parecer, era una extraña burla por parte de los mandos altos. También hay que alegar la extraña coincidencia de mi visita de ayer hacia ese mundo en particular, el de las tribus urbanas que pululan nuestra nación. Especialmente hablamos de las tribus Cosplay, donde el movimiento urbano ha dejado de ser pacífico para convertirse en una amenaza a la seguridad del ciudadano nipón, razón por la que debemos intervenir.

Tres muertes en extrañas e idénticas condiciones, tres adolescentes cuyo único común denominador es el de ser cosplayers, la prensa se ha dado cuenta de ello y ha estado convirtiéndolo en una explosión mediática de publicidad innecesaria, nuestra labor es resolver los crímenes para evitar que la noticia se convierta en una auténtica paranoia.

- "¿Dónde está Yuuki?" - Para variar y no perder la costumbre, la mujer ni sus luces.

- "Es lunes" - Respondió Harada-junsabucho desde su escritorio mientras jugaba solitario - "Es pedirle peras al manzano" - Esa pequeña...

- "Buenos días jefecita" - Hizo su entrada triunfal mi subordinada a las once de la mañana.

- "A veces me sorprendes araña, cómo demonios le haces para que no te disminuyan el sueldo por tanto retardo"

- "La de recursos y yo somos íntimas" - Respondió la oficial haciendo un ademán con los dedos.

- "Te odio"

- "¿Podemos comenzar o acaso Kuga-keibu y Yuuki-junsa quieren una taza de café también para amenizar su tertulia?"

- "Café por favor" - Respondió con descaro la oficial - "Hay un frío del demonio allá afuera" - Cierto y estoy considerando transferirte a tránsito para que lo disfrutes Yuuki.

- "Ayer parecías disfrutar el clima con tu minifalda de colegiala" - Inició Kuga con la discusión marital de cada lunes con su compañera.

- "¿En serio?" - Súbitamente Harada perdió el interés en su pantalla e intervino en la plática - "¿Dónde fue eso?"

- "En Harajuku" - Respondió Kuga mientras la pelirroja la veía con odio - "Vieras qué bonita lucía con su peluca rubia y sus ojos color lima entre los pubertos"

- "No más que tú y tu novia" - Ni se te ocurra mencionarme Yuuki o en serio, te mandaré a tránsito.

- "Kuga-keibu, eres..." - Takeda intentó preguntar pero una mirada asesina de Natsuki le impidió proseguir con sus conjeturas - "Nada"

- "Más te vale collón"

- "Me alegra ver que a pesar del clima se siente el entusiasmo y el compañerismo laboral" - Interrumpí con saña - "Sólo por eso he decidido que Yuuki-junsa y Kuga-keibu, se infiltrarán de incógnito en nuestra nueva asignación policiaca"

- "¡Momento!" - Protestó la detective - "Aquí la chismosa oficial es Nao y a veces Harada"

- "Gracias Kuga" - Se escuchó al fondo por parte de la sargento.

- "¿Por qué tengo que trabajar con esta loca?"

- "Ara" - Sonreí con malicia - "Porque yo lo digo" - El rostro de Kuga se transformó en uno de 'no me la puedo creer', acto que hizo mi mañana sin duda alguna - "Además no olviden que somos un equipo, todos participaremos equitativamente"

- "¿De qué se trata la investigación Keishicho?" - Preguntó Harada-junsabucho oportunamente.

- "Descubrir al asesino cosplay"

- "¿Quién demonios inventó ese nombre?" - Despotricó Kuga - "Un momento..." - Me miró con terror - "Oh no"

- "Oh sí Kuga-keibu"

- "Tienes que estar bromeando Fujino"

- "Es Fujino-keishicho para ti" - Le devolví la mirada con altivez - "Y es muy en serio"

- "Genial" - Respondió una emocionada Yuuki-junsa - "Al fin algo divertido" - Comentario que hizo que Kuga le mirara al borde de las lágrimas.

- "Ahora requiero de su atención porque necesito que todos estemos en sintonía para que atrapemos con tiempo al asesino" - Por primera vez desde que entré a la oficina, conseguí captar la atención entera del equipo - "Takeda-junsabucho, tú irás con Yohko-sensei para recabar información sobre el modo de muerte de las víctimas, en lo que Harada-junsabucho recopilará información en la base de datos para saber si estos ataques se han dado anteriormente o recién inician" - Las gafas de la sargento se empañaron indicando que ese era su fuerte, mientras que el nerviosismo de Takeda al tener que entrar al laboratorio de la forense fue más que evidente - "Yuuki-juunsa y Kuga-keibu, nos dividiremos para visitar a los familiares de las víctimas, quiero datos, quiero fotos, quiero saberlo todo"

- "Entendido jefecita" - Respondió la pelirroja mientras que Kuga se encogía de hombros en su silla.

- "Tenemos que actuar antes de que la prensa convierta los asesinatos en un caos mediático que fomente el pánico entre la población" - Me levanté de mi asiento - "Quiero a este asesino tras las rejas"


N/A: Sí, he vuelto y sí, con una idea cada vez más loca. Les recuerdo que este es mi universo y por lo tanto, si esperaban crímenes serios olvídenlo, eso fastidia y para eso hay gente. Pero si lo que buscan es divertirse sana y entretenidamente este es su tipo de historia. Debo reconocer que aunque tengo ciertas nociones sobre el mundo del Cosplay (Costume Play o Juego de Disfraces), nunca llegué al extremo de realizarlo; razones hay muchas. No sé costurar ni un botón y mi devoción hacia los súper héroes disminuyó con el tiempo, oséase, soy una amargada lo admito.

Cuando los salones del cómic iniciaron aquí en mi pueblo yo ya había pasado por la edad máxima requerida para volver a mi amor hacia el manga y el anime; la universidad, el trabajo de medio tiempo y años de mala paga, hicieron que dejara en el olvido aquella pasión por gastar mis escasos recursos en comprar un CD original del soundtrack de algún anime ó los mangas de editorial Vid que eran lo máximo (en aquel entonces, claro), igual que los de Toukan. En fin, que pretextos me sobran para tratar de explicar por qué siendo una persona tan rara y tan fanática de ciertos ocios, nunca realmente llegué al nivel de disfrazarme para una convención. Sin embargo no demerito a aquellos que sí lo hacen, al contrario, se los aplaudo, en serio. Hay algunas personas que se toman la molestia de confeccionar hasta el último detalle de su traje y les juro que les queda muy bien. Si a eso le agregan que hablamos de una tipa de buenos atributos con un disfraz 'generoso' pues tanto mejor, ¿no?

Pero volviendo al tema original, que no era desahogarme lo juro. Este es un Shiz-Nat que abordará aquellas locuras que se me vayan presentando en el camino, todo lo que me divierta y me saque del aburrido tedio que implica una vida normal. Pero díganme, ¿a poco no se les antoja imaginar como se vería Natsuki en un Cosplay a lado de Nao?

N/A2: Por cierto, el corrector me obligó a escribir collón aunque siempre tuve la idea de que era coyón. ¿Alguien sabe cómo se escribe correctamente?