Notas de la Autora:
Holaaa otra vez, Feliz día del amor y la amistad a todos!
Si lo sé, no es domingo, aun así decidí escribir otro cap especial por el día de el amor y la amistad. Tenía muchas ganas de escribirlo y subirlo hoy, así que disfruten.
Disclaimers: Los personajes de 6 Grandes Héroes no me pertenecen, son propiedad de Disney/Marvel. Lo único de mi propiedad es la historia, misma que comparto con ustedes, sin fines de lucro.
PD:
Este especial se sitúa unos meses antes de esta historia.
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"Un dramático San Valentín"
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El amor podía olerse en el aire por todos lados, parejas de enamorados se veían por doquier. También podía verse a unos cuantos desesperados, corriendo a comprar a última hora el regalo para su pareja. La ciudad de San Fransokyo siendo adornada con gigantescos globos con forma de corazones y algunos otros con forma de adorables gatitos, que tenían un corazón en medio con las palabras "Valentine´s Day". Sin contar los miles de anuncios del día del amor que se extendían por toda la ciudad. En un día como hoy era el ideal para compartir con esa persona especial, amigos o inclusive la familia. Claro que para otros, era solo un día comercial.
Mientras en uno de los apartamentos de la ciudad, nuestras dos queridas heroínas compartían una amistosa platica entre amigas.
— ¿Segura que no vendrán con nosotros? —Preguntó Honey por quinta vez en el día a Gogo, esta con semblante irritado puso los ojos en blanco— Fredy ya tiene todo listo.
— Si Honey… Ya te lo dije… varias veces —dijo tomando un poco de agua— Hiro quiere que la pasemos a solas este día —le recordó fastidiada.
— Cierto, es su tercer San Valentín juntos, aww que lindo —dijo poniéndose sentimental—Y… ¿A dónde irán tortolitos?
— Ni idea —soltó con sinceridad la pelinegra— Hiro también quiere que sea sorpresa. Solo me dijo que llevara algunas cosas y que nos quedaríamos en aquel lugar.
— Vaya… Una sorpresa, quien diría que nuestro Hiro fuese tan romántico —musitó Honey poniendo cara soñadora y suspirando. Gogo solo la miró como si estuviese loca— Oh, sí se quedarán… significa que celebrarán como se debe —el comentario insinuante de Honey casi hace que se atragante con el agua que bebía— por cierto ¿Qué vas a regalarle? —Cuestionó emocionada.
— Un reloj —respondió con simpleza.
— ¿De verdad? Vaya… esperaba algo más… Umnh ingenioso de tu parte —admitió Honey.
— No es un tonto reloj Honey —hizo una breve pausa antes de empezar a explicar— Es un reloj de muñeca digital, yo misma lo creé y lo programé para que en determinada hora, por ejemplo, en la que Hiro se me declaró o la hora en la que accedí a ser su novia, entre otras horas de momentos importantes en nuestra relación, este muestre una foto de los dos, la cual es aleatoria, posee al menos 300 fotos de nosotros juntos —explicó con arrogancia, satisfecha con su trabajo.
— ¡Wow Gogo! ¡Eso es súper romántico! ¡Te luciste! A Hiro le va a encantar —chilló emocionada su amiga rubia.
— Lo sé —sonrió con autosuficiencia.
— ¿Cuándo se lo darás?
— Pues pensaba dárselo después de la película, pero supongo que ahora que iremos a otro sitio, tendré que ver cuando dárselo —dijo encogiéndose de hombros. Sintiendo en su bolsillo su celular vibrar, lo sacó tranquilamente, ignorando el parloteo de su amiga, sonriendo al ver que era un mensaje de Hiro, lo abrió sin quitar esa boba sonrisa de su rostro.
"¿Lista para irnos? Estoy afuera esperándote"
Inmediatamente respondió el mensaje.
"Salgo en un momento amor"
Se levantó rápidamente del sillón donde estaba sentada y tras unas breves palabras hacia Honey, subió las escaleras hacia su habitación. Entró tranquilamente, acercándose a la cama para recoger el bolso deportivo encima de esta. Lo había preparado horas antes por petición de su novio. Se preguntaba internamente si irían a la playa o algún sitio donde implicase nadar, puesto que este le había pedido que llevara un traje de baño, cosa que le extraño, mas no preguntó el por qué.
Antes de salir, revisó el bolso una vez más, asegurándose de llevar el regalo de Hiro, el cual estaba en una pequeña caja, cuidadosamente envuelta en papel de regalo, el papel era de corazones morados y con el fondo en negro. Además de cerciorarse si había metido el otro regalo de Hiro, no le había dicho nada a Honey, para que esta no la molestase diciendo que era una pervertida, pues dicho obsequio era una provocativa lencería roja, la cual compró hace días, con el fin de modelársela a su querido novio ese día. Sabía que a Hiro le iba a fascinar.
Sin querer hacer esperar más a su novio, bajó las escaleras rápidamente, para encontrarse a una Honey Lemon hablando melosamente por teléfono. Gogo no tenía que preguntar con quien hablaba, sabía perfectamente que se trataba de Fred. Al verla, esta automáticamente le dijo a su novio que esperara un segundo.
— Me voy Honey. Pásala bien con los chicos —le dijo la pelinegra cuando la rubia le prestó atención.
— Nos harán falta… Espero la pasen genial Hiro y tú —les deseó Honey mientras le daba un pequeño abrazo— ¡Ya me contaras TODO mañana!
— No, no lo haré —musitó Gogo, yéndose de allí antes de que su amiga comenzara una discusión.
Al salir, pudo ver claramente a su novio recargado en la camioneta de su tía. Supuso de inmediato que la pidió prestada a la misma. Este tenía la mirada perdida y parecía estar meditando algo. Gogo pensó al instante que Hiro estaba sumamente guapo ese día. Si alguien le hubiese dicho hace años, que Hiro se convertiría en un apuesto chico a los 19, no le hubiese creído realmente. Traía una chaqueta de cuero negra, misma que ella le había regalado en su cumpleaños número 18, vio por la abertura de la prenda, que este usaba una camisa amarilla, vistiendo unos jeans de mezclilla y unos tenis blancos. La verdad es que Gogo, se moría por arrancarle la ropa allí mismo.
Controló sus pensamientos y decidió por fin acercarse a su novio, quien aún no se daba cuenta de su presencia.
El pelinegro al verla sonrió de medio lado, sin embargo no se movió de su lugar, esperando a que fuera ella la que lo saludara, no tuvo que esperar mucho, los labios de Gogo se juntaron con los de él. Se besaron apasionadamente, sin importarles ser vistos por todas las personas que estaban cerca, incluso por Honey, quien se asomó unos momentos en la ventana. Y que al ver la escena, aprovechó para tomarles una foto con su celular, antes de que se diesen cuenta. Enviándosela a sus amigos y a la tía del pelinegro, colocando como título "Par de tortolos".
La tía Cass se encontraba en un elegante restaurante con Krei en esos momentos, vio curiosa su celular vibrar, aprovechando que el empresario pedía sus órdenes al camarero, revisó su teléfono viendo que era un mensaje de Honey, más bien una foto, al abrirla no pudo evitar enternecerse y la publicó en su estado, colocando "Nada es más hermoso que ver a mi pequeño sobrino enamorado"
Hiro conducía tranquilamente, siendo atacado por la penetrante mirada de su novia, que estaba impaciente por saber a dónde se dirigían, sin éxito, puesto que era olímpicamente ignorada por el chico.
— ¿A dónde vamos Hamada?
El chico héroe sonrió divertido— es una sorpresa —volvió a repetir, mirándola de reojo, extrañándose de verla sonrojada de repente— ¿Qué sucede?
Ella no le contestó, simplemente le mostró la pantalla de su teléfono, Hiro deteniéndose en un semáforo en rojo, fijó su vista a lo que su novia quería que viese, sus mejillas se sonrojaron de golpe, ante la publicación de su tía.
— ¿Pero qué rayos? ¿Cómo…? ¡Aff Honey! —Exclamó con ligera molestia.
— Ya me las pagará, le tocará lavar los platos un mes al menos… —masculló entre susurros Gogo, mandándole un mensaje a su amiga, sobre la bendita foto.
Continuaron con su camino, hacia las afueras de la ciudad, lo que desconcertó a la heroína, mirando extrañada a su novio y por enésima vez siendo cruelmente ignorada por él.
— Por cierto ¿Dónde está Baymax?
— Lo dejé con Fred, pensé que… así estaríamos a solas por completo —explicó Hiro avergonzado.
— Bueno… al menos estará con los chicos.
— Ya llegamos —comentó su novio haciéndola voltear, abrió ligeramente la boca sin creerse lo que veía.
— ¿El bosque Muirahara? ¿Qué hacemos acá? —Preguntó totalmente confundida.
— Vamos a acampar —respondió Hiro como si nada.
— ¡¿Acampar?! ¡¿Tú?! ¿Es una broma?
— No. ¿Por qué es tan difícil de creer? —Cuestionó con molestia.
— Hiro, tú odias la naturaleza —soltó Gogo como si fuese lo más obvio, viendo a Hiro bufar— dijiste que jamás volverías a pisar este estúpido bosque ¿Recuerdas?
— Exageras Gogo, no odio la naturaleza, solo soy un poco renuente a ella.
— Aja… —dijo mirándolo desconfiada.
— Vamos amor… será genial, por favor —pidió suplicante poniendo carita de gatito triste.
— Bien, tú ganas —cedió la pelinegra rendida. En respuesta Hiro le besó la mejilla, emocionado, bajando del auto para empezar a bajar las cosas.
Gogo lo siguió después de unos minutos, pero cuando se disponía a ayudar a Hiro, este le dijo que él se encargaría de llevar las cosas, ella iba a reprocharle, pero como siempre, su novio no la dejó.
Se adentraron en el bosque, buscando un buen lugar donde acampar, aunque Hiro ya sabía en qué lugar lo harían, esa semana se la pasó recorriendo aquel bosque, buscando el lugar ideal, encontrando un sitio cerca de un río, era tranquilo, tenía una hermosa vista, además estaba muy lejos del loco de Ned Ludd y sus tonterías de Hibagón. Simplemente perfecto.
Su plan era tener una acampada romántica con su novia, pasar tiempo solos, nadar un poco, disfrutar de lo tranquilo del lugar, comer malvaviscos, los cuales nunca había probado a decir verdad, pero esto fue recomendación de Fred y en la noche, hacer el amor con su hermosa novia. Un increíble plan para el día de los enamorados.
— Es aquí —se detuvo, dejando las cosas en el piso, descansando un poco. Gogo que solo cargaba su bolso, se quedó parada admirando el lugar— ¿Te gusta?
— Es hermoso Hiro… —admitió, pues aunque no estuviese muy convencía de la idea de su novio, no quería decir que esta no le gustara, la verdad es que le encantaba la idea de acampar con él por primera vez.
— Bien… —susurró satisfecho— me encargaré de montar la tienda de acampar, mientras ¿Por qué no aprovechas de dibujar aves? Así sacas el estrés de la semana —sugirió Hiro observándola.
— ¿Seguro que sabes cómo armar una? Digo… nunca has acampado —comenzó a decir al ver la mirada ofendida de su novio— yo lo he hecho muchas veces, puedo enseñarte y…
— No te preocupes amor —la interrumpió— soy un genio ¿Recuerdas? He armado cosas mucho más complicadas. Armé a Baymax desde cero, que tan difícil puede ser… —Gogo lo miró no muy convencida.
— Igual no traje mi libreta, ni mis binoculares y… —Hiro no la dejó terminar, haciéndole una seña con la mano para que le diera un minuto, lo vio buscar algo en uno de los bolsos. Una vez lo encontró, se lo extendió. Unos nuevos binoculares y una nueva libreta de dibujo.
— Supuse que dirías eso, así que, es mi primer regalo del día para ti. Noté que quedaban pocas hojas en blanco en tu vieja libreta, decidí regalarte una nueva y se me ocurrió crear esos binoculares, tienen varias mejoras —explicó arrogante— aunque no es mi regalo oficial para ti —añadió.
— Wow Hiro… gracias amor —estaba feliz por el regalo de su novio, que no sería el único al parecer— iré a probarlos —sin dejar a su novio responderle algo, corrió a un lado del río y se sentó para comprobar los binoculares, con el cuaderno en su regazo, que al abrirlo, se dio cuenta que tenía un lápiz de dibujo, sonrió, su novio sí que pensaba en todo.
"Funcionó", pensó Hiro divertido de su pequeña idea, así tendría el camino libre para acomodar las cosas, sin la ayuda de su novia. Así que relajadamente fue sacando y ordenando las cosas, mirando de vez en cuando a Gogo, la cual estaba completamente absorta en su mundo. Tiempo después, el pelinegro se dedicó a la tarea de comenzar a montar la tienda.
Al principio no tuvo problemas, aunque después de 15 minutos, no sabía que carajos estaba haciendo. Maldiciendo por lo bajo, para no alertar a su novia. Obstinado en mantenerse firme hasta el final, trataba de montarla, sin mucho éxito, ya que no se daba cuenta que lo estaba haciendo mal y que al parecer no era tan sencillo como él creía.
— No entiendo porque esta maldita cosa no entra… —susurró luchando con uno de los soportes de la carpa.
— Eso no va allí —la voz de su novia lo hizo detenerse y girando levemente su rostro para verla, se encontraba unos pasos detrás de él, tenía los brazos cruzados y mandándole una mirada de te lo dije.
— Jejeje ¡Ups! Emn… pero que torpe… no me di cuenta —le respondió riendo tontamente, nervioso por haber sido descubierto. Gogo solo suspiró.
— Deja que yo lo haga, será rápido —le dijo relajada, lo vio querer objetar algo pero lo interrumpió antes— si sigues así perderás, mejor dicho, perderemos tiempo y no pasaremos casi nada juntos —se apresuró a decir rogando que este recapacitara.
— Ashh… De acuerdo, tú ganas —contestó derrotado, alzando los brazos en son de paz.
— ¿Quieres aprender? Puedes ver como lo hago —sugirió la pelinegra.
— Nop, tranquila, me recostaré un rato, me duele un poco la espalda.
La heroína se encogió de hombros, poniéndose inmediatamente a deshacer el trabajo fallido de su novio y armarlo como debía. Mientras tanto Hiro refunfuñaba por lo bajo, maldiciendo a la tonta tienda de acampar, pateando una que otra roca hacia el río. Fastidiado se recostó en un árbol, algo alejado de donde estaba Gogo.
Cerró los ojos esforzándose en relajarse, tapándose la cara con uno de sus brazos. Removiéndose incomodo minutos luego, pues sintió varios cosquilleos en su espalda, negándose a moverse, se sentía cómodo en esa posición, pasando por alto este pequeño hecho y decidiendo ignorarlo.
Momentos después, sintió muchos piquetes, levantándose rápidamente alarmado, quejándose en voz alta, rascándose las zonas afectadas. Gritó cuando vio que se trataban de hormigas e intentó desesperado, quitárselas del cuerpo, no se dio cuenta que al lado del árbol, había un gran hormiguero. Luchando por quitárselas de encima, no le quedó de otra que lanzarse al río.
Salió a la superficie, escupiendo agua y con cara de pocos amigos. Su novia, quien había visto absolutamente todo, se retorcía en la grama, muriéndose de la risa. El pelinegro la miró molesto, siendo ignorado por Gogo que continuaba riéndose a fuertes carcajadas. Pronto Hiro sonrió con malicia, saliendo del agua, acercándose a su novia como si de su presa de tratase.
Gogo dejó de reír, al momento en que su novio llegó a ella y la apresó en sus brazos, para después cargarla como si fuese un saco de papas.
— ¡Hiro! ¡Suéltame! ¡Bájame en este instante! ¡Oh no, no te atrevas nerd! —Exclamó anticipando las intenciones de su novio.
El héroe la ignoró, como si no la hubiese escuchado y salió corriendo hacia el río, lanzándose en el mismo con su novia. Debajo del agua la soltó, arrepintiéndose de haberlo hecho tiempo después, cuando salieron esta empezó a lanzarle agua y a tratar de ahogarlo, gritándole que era un idiota.
No durando mucho la molestia, terminaron riéndose entre ellos y jugando como niños en el agua, robándose uno que otro beso cuando veían al otro desprevenido, salieron del río en cuanto se cansaron, con las manos entrelazadas y sonrisas cómplices, con ojos llenos de amor entre los dos.
— Iré a terminar con lo que dejé ¿Por qué no intentas hacer una fogata? No creo que vayas a quemar todo el bosque —bromeó entre risas la pelinegra.
— JaJa, muy graciosa —respondió Hiro sarcástico, acusándola con los ojos entrecerrados— aunque no es mala idea…
Así cada uno se enfrascó en su tarea. Y una vez más nuestro querido Hiro tuvo problemas. Maldiciendo haber dejado el encendedor en casa. Debido a la falta de experiencia, batallaba para crear una fogata y una vez más tuvo que dejar que su novia se encargase. A regañadientes fue a buscar los malvaviscos, por sugerencia de su novia, pues esta había visto la bolsa cuando Hiro los sacó y los puso a un lado de donde armaba la tienda.
Al llegar donde debían de estar, se extrañó de no verlos. Se rascó la cabeza, pensando en que otro sitio pudo haberlos dejado, se extrañó para después ver incrédulo, como un mapache se llevaba la bolsa arrastrándola. Cayendo en cuenta de que este se llevaba SUS malvaviscos, miró al pequeño ladrón amenazante, sin pensarlo se lanzó a su dirección, el animal solo lo esquivó, empezando a correr. Hiro que se había dado un buen golpe en la cara contra la tierra, se paró enojado y lo persiguió.
Se veía cómicamente al pelinegro corriendo tras en mapache, hasta que este se subió a un árbol, y quedándose parado en la rama más alta del mismo, pero esto no detuvo a Hiro, que escaló el árbol con agilidad, alcanzando la rama donde estaba el mapache.
— No puedes escapar ladronzuelo, te tengo acorralado —murmuró burlón.
Cualquier persona que viera la escena, pensaría de inmediato que el chico estaba loco de remate. Se fue acercando sigilosamente hasta el roedor, extendiendo sus manos para atraparlo y quitarle la bolsa, ya a centímetros tomó impulso para agarrarlo, pero el mapache le saltó por la cabeza, Hiro perdió el equilibrio y cayó del árbol, dándose un buen golpe por la altura.
— ¡Auch! ¡Ahg! —Se quejó en el piso, con el mapache viéndolo burlón desde la rama. Sumamente molesto iba a levantarse, pero un fuerte dolor en su pierna izquierda no se lo permitió, doblándose del dolor. Horrorizado, pues tenía miedo de habérsela fracturado, decidió llamar a su novia— ¡GOGO!
No pasó mucho, cuando su novia hizo acto de presencia, algo agitada y asustada por el imprevisto llamado de su novio. Se asustó mucho más al verlo tirado en la tierra, todo sucio, con expresión de dolor.
— ¿Qué rayos te sucedió?
— Ahmn… me caí jeje —respondió nervioso encogiéndose de hombros, aun en el suelo.
— Hasta aquí… —musitó furiosa.
Gogo se encargó de ayudarlo a ponerse de pie, para luego ayudarlo a caminar hasta la camioneta, Hiro no se atrevió a quejarse, todo se había arruinado.
— Espera aquí —dijo cuándo lo ayudó a sentarse en el asiento de copiloto—iré a buscar las cosas y luego iremos de inmediato al hospital —declaró con semblante molesto, pensando en que no fue buena idea haber venido, sabiendo muy bien que esta clase de cosas no eran del tipo de Hiro y que solo las hacía por ella.
— Estúpido mapache —masculló Hiro mirando su pierna con expresión de dolor.
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Ahora se encontraban en el apartamento que compartían Honey y Gogo. Con Hiro acostado en su cama, mientras ella colocaba una almohada debajo de la pierna enyesada de él. Ambos se habían cambiado la ropa sucia y mojada antes de ir al hospital, gracias a Dios que contaban con otra muda de ropa. El pelinegro veía con fastidio el yeso, pensando en que excusa inventarle a su tía y no decirle que se cayó de un árbol por estar persiguiendo un tonto mapache, sonaba ridículo a decir verdad. Suspiró pesadamente al saber que esta se pondría histérica.
— Recuérdame mantenerte lo más alejado posible de ese bosque —bromeó Gogo para aligerar el ambiente un poco.
— Siento haberlo arruinado… Quería que fuese especial —dijo sincero girando su rostro a otro lado. Ante esto, Gogo se enterneció y se sentó a un lado de él, tomando su rostro entre sus manos.
— Hey… no pasa nada nerd. El simple hecho de estar contigo ya es especial —le confesó sonrojada por decir algo tan cursi. Hiro le dedicó una hermosa sonrisa de felicidad, viéndola con amor. Ella aclarándose la garganta, vio la hora despreocupada, sonrió al verla y decidió que era el momento de darle su regalo, así que se levantó para buscarlo en su bolso. Se lo entregó al pelinegro, sin mirarlo, completamente roja de la pena, a pesar del tiempo que llevaban juntos, aun no se acostumbraba.
Hiro aceptó la pequeña cajita, burlándose y enterneciéndose internamente de la expresión de su novia. Curioso, abrió la caja, sacando el hermoso reloj negro con detalles en morado y de inmediato emocionado se lo colocó en la muñeca.
— ¿Qué hora es genio? —Le preguntó sonriente la pelinegra, este la miró extrañado, después viendo la hora en el reloj.
— Las 4:17 ¿Por…? —No continuó, se quedó mudo al ver la imagen que aparecía en el reloj. Era una foto de ellos dos, él abrazándola por detrás, besándole el cuello con la mirada fija en la cámara y ella con una hermosa sonrisa plasmada en su cara. Amaba esa foto.
— Lo creé y programé yo misma —dijo señalando el reloj al ver a su novio impresionado y gustoso por su regalo— tiene 5 horas importantes de nuestra relación, el reloj te mostrará una foto distinta, cada día, cada vez que las dé, son 300 fotos al menos ¡Feliz San Valentín nerd!
— ¡Dios Gogo! ¡Me encanta! —Exclamó emocionado, concluyó en darle a ella el suyo también— Creo que es mi turno de darte tu regalo, Emnh… ¿Puedes buscarlo? Está en mi mochila.
Buscó en el lugar indicado por su novio, distinguiendo una cajita roja, dándole un poco de suspenso, se sentó primero con su novio antes de abrirla. Era un pequeño dije, lo tomó entre sus dedos conmovida, observando cómo este tenía grabado sus nombres en la parte de atrás.
— Es hermoso…
— Y falta la mejor parte. Apaga la luz un momento —no reclamó ante el pedido de Hiro y rápidamente apagó las luces, para volver a acostarse con su novio.
Hiro tomó el dije con cuidado y le dio vuelta en una de las piezas sobresalientes que poseía, automáticamente, se disparó un holograma, mostrándoles una foto de ellos juntos, cambiando a otra cada 5 segundos. Gogo suspiró maravillada.
— Contiene todas nuestras fotos juntos… —susurró explicándole— para cuando me extrañes mucho… puedas verlas todas y recordarte que siempre estaré contigo….
No aguantó más, lo besó intensamente en los labios, transmitiéndole todo el amor y la felicidad que sentía con aquel beso. El pelinegro a pesar de que le incomodaba un poco la pierna, correspondió su beso de la misma manera, deleitándose con el sabor de su boca. Se separaron solo cuando el aire les hizo falta.
— Aun tengo otro regalo para ti nerd—susurró seductoramente contra su oído.
— Ah ¿Sí? ¿Va a gustarme?
— Mucho… Solo espera y mantén los ojos cerrados —ordenó al mismo tiempo que se levantaba.
— No es cómo si pudiese ver mucho con la luz apagada.
— Cierra los ojos Hamada —repitió cortante.
Este no queriendo hacerla molestar y quedarse sin regalo, hizo lo que le pidió. Escuchando como su novia buscaba algo y luego el sonido de ropa cayendo al piso. Tragó grueso, estaba ansioso por ver, pero se aguantó. Oyendo después el característico sonido del interruptor de la luz.
— Puedes abrir los ojos…
Al abrirlos quedó sumamente impactado, pensaba que su mandíbula se le iba a caer al piso, Gogo vestía una lencería roja muy sexy. Recorriéndola fijamente con la mirada, sintió su miembro aprisionarse contra su bóxer y short.
— Dios… —fue lo único que pudo musitar, pasándose una mano por la frente.
— ¿Estas a gusto con tu regalo Hamada? —Preguntó traviesa, mirándolo seductoramente.
— Juro que si no tuviera este maldito yeso, te saltaría encima en estos momentos —comentó fascinado sin apartar la vista de su cuerpo.
Rió divertida ante ese comentario, aventándole algo que tenía escondido en su mano, detrás de la espalda. Hiro no se creía lo que su novia le había lanzado, era una caja de condones. "Amo a esta mujer", pensó extasiado.
— ¿Qué dices nerd? ¿Crees que podamos usarlos todos en una noche? —Preguntó retadora.
— ¡Ya ven aquí de una vez! —Soltó desesperado, provocando que su novia soltara una fuerte carcajada por su impaciencia. Viendo perfectamente fascinada aquel bulto en su short.
Acercándose de una buena vez a Hiro, sentándose a horcajadas sobre él, mirándolo intensamente. Él aprovechó la cercanía, para agarrarla fuertemente de la cintura y besarla desesperado, apretándole una nalga con su mano derecha y uno de sus senos con la otra, arrancándole un gemido ante tal acto. Gogo lo separó de ella unos segundos, arrancándole la camisa, besándole y chupando su pecho al lograr su cometido, dejándole chupetones por todo este y robándole suspiros. Incorporándose para quitarle el short, con bóxer incluido, teniendo cuidado de no lastimar su pierna. Volviendo a su posición inicial al terminar. Hiro besó sus senos sobre la tela de aquel conjunto que lo traía loco.
— Te necesito —susurró roncamente contra sus senos.
Ella no contestó, no era necesario, también lo necesitaba dentro de ella. Así que abriendo el paquete de condones, tomó el primero que usarían ese día, lo abrió sensual y provocativamente con los dientes, para el deleite de Hiro, que casi sintió correrse ante la escena. Gogo le cubrió delicadamente su hombría con el mismo, haciéndolo soltar un suspiro ante la sensación del contacto.
— No te esfuerces, yo haré todo el trabajo —le aclaró tomando con firmeza su miembro, apartando su ropa interior un poco con ayuda de Hiro, para ella misma introducirlo en su interior, sin esperar respuesta de su novio. Ambos gimieron al mismo tiempo.
Segundos después, la pelinegra dio inicio al tan anhelado vaivén de sus caderas. Bajo la extasiada mirada de Hiro, quien veía a su novia cabalgarlo, aun vestida con esa sexy lencería, la cual jamás olvidaría y que de ahora en adelante seria su favorita. Sumergidos en un inmenso placer, disfrutando de las sensaciones.
Y aun les quedaba mucho por disfrutar…
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Tadashi soltó un largo suspiro, antes de tocar la puerta del despacho de Kuriko, recibiendo una corta respuesta en cuestión de segundos, permitiéndole el paso.
Abrió la puerta con lentitud. Dejándole ver a la joven mujer tecleando algo en su computador. Se aclaró la garganta para llamar su atención, escondiendo algo tras su espalda, fuera de la vista de la pelirroja.
— Oh Tadashi… no esperaba verte a esta hora ¿Sucede algo?—Preguntó con un poco de angustia en su voz.
— Pues… —se rascó la nuca antes de continuar— vine a darte algo…
— Darme algo… —repitió extrañada.
No encontrando las palabras correctas para decir algo mas, le extendió lo que traía escondido, los ojos de Kuriko se abrieron sorprendidos, viendo la hermosa Katana envainada, detallándola en todo su esplendor.
— ¿Es para mí?
— Si… quería darte algo, nunca te podré pagar el haberme salvado de aquel incendio o el haberte hecho cargo de mi recuperación y de haber estado conmigo estos años cuidándome…
— Es hermosa…
— Está hecha de carbino, el material más fuerte que existe, fue complicado estabilizarlo a ese estado metálico pero… nada es imposible —explicó dedicándole una sincera sonrisa.
La pelirroja haciendo a un lado la Katana, se acercó a él depositándole un beso en la mejilla, provocando que este se sonrojara, queriendo besarlo en los labios, mas se resistió sabiendo que este no le correspondería, se sintió desilusionada ante esto, pero igual le sonrió.
— Gracias…
— Bueno te dejo para que continúes trabajando, nos vemos —se giró para irse, pero la voz de Kuriko lo detuvo antes de que pudiese abrir la puerta.
— En 2 meses iremos a Estados Unidos, es hora de iniciar con nuestro plan, prepárate para volver a San Fransokyo —le informó volviendo a su tono y semblante frio.
Tadashi con la mirada perdida solo asintió y se retiró de allí. Dejando sola a Kuriko, observando la Katana en sus manos.
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Notas de la Autora:
Espero lo hayan disfrutado. Nos leemos el domingo!
Byakko Yugure
Encantada de que te haya gustado. Si me gusta colocar esos pequeños detalles de la historia, no me gustaría cambiar nada, amo la serie tal cual es. Lo sé, también amé la carrera al escribirla e imaginármela. Si aquí Baymax se apiadó un poco de Hiro y no comentó nada. Si agradezcámosle inmensamente a Honey. Sip, gracias Obake que no sabemos si este vivo xD Ojala que si, quisiera incluirlo a futuro, aunque no me decido aun. Son lindos y bonitos, aun no han descubierto su nivel de perversión. Gracias, me agrada que te guste! Gracias, aunque ya pude verla en otra página, pero gracias por molestarte y sugerir el sitio. Hasta luego!
Ratón de Biblioteca
Graciaaaaas, me encanta que te encante tanto! Espero hayas disfrutado de este especial extra. Si Kuriko es genial! Espera paciente, todas las dudas que tengas serán respondidas en su debido momento y espero lograr las expectativas! Me esfuerzo mucho al escribir sobre cada personaje, sin cambiar su esencia y colocándolos tal cual como son. Gracias por tu comentario me llena de mucha inspiración, hasta el domingo!
Publicado:
14 de Febrero del 2019
