El Vuelo de la Cigüeña
Octavo Capitulo
Uniendo los fragmentos del destino
— Tenten…
— Huum…si, "jefa"
Resignada, la joven de peinado de chonguitos volvió a su ubicación junto a Hinata, al frente de Ino. Era la tercera o cuarta vez que intentaba pillarse a escuchar la conversación que estarían sosteniendo el parco sujeto de profundas ojeras y Sakura… y la tercera o cuarta vez que era interrumpida en el proceso.
— Debemos dejarlos un rato a solas. Seguro que tienen mucho de que hablar—sugirió Hinata mientras tomaba un sorbo de té en lata.
—Ya, si, claro...
Ino suspiró, la verdad es que también tenía mucha curiosidad por saber lo que estaría pasando.
— Aunque están muy callados desde hace rato…—completó Ino.
Era verdad, desde hacía buen rato, después de que Tenten regresara con el "encargo de almuerzo improvisado", la puerta del pequeño consultorio estaba cerrada, no se escuchaban ya ruidos, ni palabras, ni nada… Tal vez estaba demasiado silencioso para ser bueno…
— Ejem, Hinata, tú crees que ellos estén… ¿ya sabes?
La joven enrojeció y Tenten no pudo evitar reír; para alguien que se apreciaba de ser tan tranquila e incluso inocente, Hinata realmente tenía una mente muy rápida para imaginar cosas.
— N…no se de…que me hablas, Tenten.
La joven de cabellos negro azulados se encogió de hombros mientras Tenten ladeaba levemente la cabeza por si podía hallar la oportunidad de escuchar aunque sea un mísero "si" proveniente del cubículo de Sakura. Estuvo así por minuto y medio y desistió.
— No es justo…- murmuró mientras apoyaba la cabeza en la mesa.
Ino ni siquiera se aprestó a reñirle con alguna otra estratagema. Aun en parte seguía levemente preocupada por el inesperado suceso a manos de su mejor amiga. Sabía lo que aquello significaba, al menos en una ciudad que pese a la industrialización e introducción de costumbres occidentales seguía siendo un tanto conservadora. Ino sabía de las habladurías, los entredichos, eso sin mencionar lo difícil que eran las cosas para una madre soltera. Continuar y cumplir con los horarios de un trabajo y más si es del ramo de la salud, se hacía casi imposible con un recién nacido. Y sería doblemente imposible con gemelos.
Y el responsable mayoritario…bueno, al menos ya había dado señales de vida. Por unos momentos se sintió relajarse, como quitándose un peso de encima. Ya veía las cosas un poco más claras, claro que lo que restaba en el horizonte no estaba asegurado tampoco
La llegada de una nueva vida –Dos nuevas vidas- siempre conllevaba la necesidad de dar un nuevo ingreso monetario a la casa. Criar a un bebe no es nada barato, es bastante costoso en tiempo y dinero y si bien, las "tías" también podrían ayudar en el cuidado de los niños, la vestimenta y otros gastos, tanto de alimentación como médicos, debía de correr a cuenta de sus padres. La familia Haruno todavía quedaba medianamente relegada a la espera de la noticia y dado el caso de que eran fuereños, la ayuda se reducía más bien a monetaria.
Ni que decir de los gastos que ya empezarían a tener. En tres semanas más y debido a que eran mellizos, Sakura comenzaría a mostrar algún signo de embarazo, aunque vestida no se notaban aun. Pero en poco tiempo seguro que necesitaría ropa nueva, mayores controles de gestación, eso sin mencionar las cremas y tratamientos para la piel, para evitar las horribles estrías y manchas propias del embarazo. Además de ello estaba la compra de la cunita, ropa, pañales, biberones y…
— Y todo un dolor de cabeza —Ino apoyó por completo la espalda en la silla del área de espera.
— Si…si él esta aquí, tal vez…es porque le importa, ¿no crees, Ino-chan? —musitó Hinata con un intento de sonrisa, la cual no duró ni medio segundo en sus labios.
La rubia volteó al instante, sintiendo como si le hubiesen leído la mente. Sin embargo, también había algo que apareció en su listado de soluciones exactamente en el momento en que Itachi entró.
— Tal vez…—exhaló tratando de no romper el aire positivista que fingía, sin embargo el resto de la frase cortó todo intento—…o quizás viene a dejar en claro que no será su asunto…como lo hacen muchos.
—0—
— Creí…que llamarías hasta el viernes por la tarde —Sakura percibió un leve temblor en aquellas últimas palabras.
Su mano sujetaba con pulso inseguro el palillo del bocado casi completo de dangos con salsa agridulce. Itachi estaba sentado frente a ella en un completo silencio. Brevemente posó sus ojos en Sakura y luego desvió la mirada.
— Hmp...Quería saber si habías decidido algo ya…—Itachi suspiró con voz vacía y sin emoción aparente. Sus dedos se paseaban nerviosamente por el refile de la mesa—…no quiero presionarte, tomando en cuenta tu situación, pero…
El resto del argumento pareció desvanecerse de la realidad de Sakura Haruno, como una nubecilla de polvo arrebatada por el viento. Sólo dos palabras se remarcaron en su mente.
"Su situación". ¿La pregunta iba a la par del significado?
— Aun no lo sé, tengo que decirlo en casa también y…—Sakura comenzó a hablar, luchando internamente por no recriminar el hecho de que Itachi ni siquiera le mirase—Y…es nuestra situación, Itachi.
Éste no estaba ni medianamente mas tranquilo de lo que debería. El golpe que vino a dar secuela del que ya tenía seguía punzándole a instantes en la sien y aunque había estado pensando en lo que debería decir durante toda la mañana, ganándose una buena reprimenda por parte de Kakuzu respecto a varios errores tipográficos en una factura, la idea y el ensayado diálogo se borraron así nada más. La espontaneidad era su némesis y también lo había olvidado.
— No planeaba esto, Sakura —habló y en el peor momento, sus ojos se prendaron de los de ella— No puedo tener una familia ahora…yo no quiero…
Si, definitivamente la espontaneidad en una conversación no era ni sería una cualidad propia de Itachi Uchiha. Sakura se quedó estupefacta, mirándolo. Lentamente las palabras hicieron sentido en su mente. ¿Había dicho "No puedo…"?.
"No puedo"…y "No quiero"
Todo en su interior se contrajo y aquel sentimiento hace mucho dejado de lado empezó a resurgir: arrebato, miedo, el que sólo una tambaleante respuesta podía despertar en ella.
— ¿Qué dijiste, Itachi?
—Yo no puedo ocuparme de una familia…los gastos son muchos, el trabajo subsiste difícilmente y yo no pued…
El mundo de Sakura se derrumbó de golpe y empezó a temblar sin siquiera escuchar por completo la explicación del Uchiha. La idea, la sola idea le había venido de improviso al regresar de la cita con Shizune. Era obvio que la noticia no fue la mejor del mundo para ambos.
Podía esperar eso, ¿verdad? Ésa respuesta por parte de él, después de todo…¿sólo fue una equivocación?
Si.
La duda y la probabilidad seguían a flote, sin embargo, de pronto se sintió vulnerable e indefensa. ¿Cómo podía siquiera haberle dicho eso? No era su culpa… ¡no era su maldita culpa que todo hubiera salido así!
Entonces estalló.
— Si eso es lo que crees, entonces vete... Yo…¡Yo puedo hacerme cargo de todo…si a ti tanto te molesta…si no puedes…yo sí…!
Itachi continuó observándola sin entender, se daba perfecta cuenta que estaba pasando algo por alto pero no sabía que.
— Sakura, yo…
— ¿Es eso lo que quieres, Itachi?
— Sakura…
— ¡¿Eso es lo que quieres?! ¡Pues hazlo! ¡Vete!...¡NO ME IMPORTA!
— Sakura voy a quedarme.
El cerebro de Sakura sólo asimiló una palabra, la cual escapó casi en un jadeo de sus secos labios. Alzó la vista y el dejo del arrebato de ira y miseria parecía haberse desvanecido.
— ¿Qued…quedarte?
Sus ojos se clavaron en Itachi. Él no supo bien cómo reaccionar así que lo único que pudo hacer fue asentir, entendimiento brotando en su interior.
Un instante de ira…y en menos de cinco minutos…¿parecía más tranquila?
— No voy a irme a ningún lado, Sakura—dijo Itachi ante una confusa e improvisada mirada de aliento que se había trazado en los ojos jade de la chica—…a menos de que tú no quieras.
Sakura sólo atinó a una seca y casi desvanecida afirmación que ni siquiera logró salir de sus cuerdas vocales. Itachi la miró, seguro pero tan inexpresivo como siempre. Había regresado con la idea de verla y tal vez poder empezar algo con ella, algo real.
Responsabilidad…y mera ley de acción y reacción. Causa, efecto y resultado final. Lo venía pensando y la palabra responsabilidad aun acudía como un recurso olvidado, lo sabía, aún con todo lo pasado y con la evidencia en su contra no podía evitarlo y eso era cierto ahora que la tenía allí frente a él.
Era Itachi el de la equivocación. El responsable…¿o había alguna causa que la inculpara también a ella? No, ninguna. De haber tenido la cabeza fría, de haber sido más certero en medidas precautorias
…de haber dicho su descuido…
— Quiero quedarme, Sakura.
Se quedó allí sin decir nada, aturdido por lo ocurrido. Sabía que era el momento de hablar en verdad con Sakura pero no sabía cómo empezar. Su vista bajó al suelo, intentando encontrar un punto por el cual empezar.
Ella aprovechó el instante de pausa, como cuando se detiene una cinta de video. Pausa, rebobinar…y volver a correr la cinta.
— ¿Porqué, Itachi?...—enunció ella, sin ningún aire de conflicto. Sólo era una pregunta, un consecuente a la duda que apareció en su boca desde el momento en que le vio fuera del consultorio— ¿Porque debes hacerlo? Yo no voy a obligarte a nada si tu no quie…
— Porque quiero hacerlo…— Itachi susurró suavemente mientras fijaba sus ojos negros en los de Sakura, y ella devolvía el gesto con una mirada de pura incredulidad. El Uchiha tomó aire y habló lo que pensaba decir antes de su estúpido exabrupto— …no quise esperar hasta el fin de semana, porque no quería que pensaras que no me importaba.
— Nunca dije que no te importara. Quería darte tiempo para pensarlo, Itachi — Sakura se sonrojó y calló de pronto. Sus palabras habían escapado sin siquiera pensarlas y ahora, con Itachi aun frente a ella y aquella mirada que le prodigaba, su habitual y fingida calma volvió a envolverla, sin saber muy bien qué hacer, salvo hablar lo único que cruzaba por su mente ahora.— Yo decidí…que voy a tenerlos.
Itachi suspiró hondo e involuntariamente sus manos se deslizaron con calma hasta los dedos frágiles de la joven. Sintió que éste tembló pero no se apartó.
— No pensaba en esto y ni siquiera puedo mantener una familia ahora, Sakura…— murmuró, acercando el rostro al de la chica.— Era lo que trataba de decir. No puedo …pero quiero intentarlo.
Las palabras se repitieron una y otra vez en la mente de Sakura dejándola perdida en un súbito vacío. Un error puede enmendarse y ella podía ser capaz de hacerlo por sí misma…¿pero para qué fingir de más? Había cosas que no se podrían solventar así como así y una de ellas eran el apoyo de tener a alguien –mas allá de sus amigas y familia- alguien con ella. Una contraparte. Una ayuda.
Una pareja.
Y aunque el prospecto no era más que el desobligado tipejo que la había embarazado en una noche de borrachera, ahí estaba y si había adelantado días de resolución…¿Era porque hablaba en serio?
— ¿Estás seguro?
Itachi se había acercado más. Sakura notó el destello de sus ojos, las ojeras aun más acentuadas debido a las últimas batallas mentales que irrumpían su sueño y ése aire, austero y serio. Él mismo que Sakura recordaba de aquella noche…
— Si…si tu lo estas, Sakura-san.
Una grata calidez la rodeó y Sakura se entregó a ella, relajada, poco a poco fue consciente del lugar donde se encontraba, del hombre que la abrazaba suavemente y se permitió disfrutar de las sensaciones que empezaban a envolverla
— Podemos intentarlo- repitió él
Y Sakura al fin respondió al abrazo y lo estrechó. Ahora todo estaba bien, todo estaba en su lugar. Finalmente Itachi pudo liberarse de todo el vendaval de emociones que había estado experimentando. Al menos por un instante y con ese sosiego de saberse en el lugar correcto se separó levemente de Sakura, para poder mirarla a los ojos.
Una media sonrisa en él y una entera y radiante en ella. Un brillo especial en los ojos… sus rostros empezaron a acercarse lentamente y sus labios se rozaron suavemente, entre pequeñas risas por parte de Sakura en conjunto con el cómplice silencio del Uchiha, como tomándose su tiempo en reconocer un lugar que anteriormente habían visitados inducidos por culpa de licor, lugar que ahora recorrían con el total conocimiento que era por voluntad propia.
Sus labios más cerca y el aliento en un punto a próximo a fusionarse con el del otro…Hasta que la puerta del consultorio privado se abrió intempestivamente.
— ¡Kyaaa! ¡¿Quién eres tu?! ¡Aléjate de Sakura-onnechaaaaan!—una vocecilla emergió desde el exterior y unas pequeñas manos apresaron la coleta de Itachi, halándole hacia atrás.— ¡DEJA A SAKURA-ONECHAAAAN!
— ¡¿Qué demo…?!
— ¡Konohamaru! –Sakura se levantó, notando el bulto que colgaba de la espalda de Itachi y pataleaba contra la espalda de éste.— ¡Bájate ahora mismo!
Tenten e Ino entraron al instante. La primera sólo soltó una risilla cómica mientras que la rubia evadía la mirada de la furiosa joven de cabellera rosa, ahora forcejeando con el pequeño energúmeno todavía colgado y pateando cuanto podía la retaguardia del Uchiha.
— ¡Konohamaru, ya basta! –espetó por cuarta vez.
El chiquillo, al contrario, se aferró más.
— ¡En cuanto le diga a Naruto-niichan! ¡Claro una vez que acabe con éste inutil! –gritaba Konohamaru, arremetiendo otra tanda de patadas contra el costado derecho de un mustio y fastidiado Itachi, inmóvil como un maniquí— ¡Muere! ¡Muere! ¡Muereeeeee!
— ¡Konohamaru!
— Konohamaru-chan…¿Quieres un caramelo? –Hinata entró tranquilamente a la escena de la trifulca. Y el alebrestado niño sólo asintió, como si nada.
— ¡Hai!
— ¿De dónde rayos salió ahora? –resolló Sakura, ya un poco más calmada.
Tenten sólo se encogió de hombros.
— Etto…estaba terminando su enjuague bucal después de la revisión de rutina—dijo ocultando una risilla culpable— y simplemente no le vi después, je je.
— Se supone que esto es un consultorio, no una guardería –reprendió Ino superficialmente y mirando a Tenten y luego a Sakura—…y tampoco es un café de paso…¿Por lo menos ya tienes el inventario?
— Ya, "cerda"…dame diez minutos y lo termino.
— Lo mismo dijiste hacía media hora antes de que…
— Debo irme ya –irrumpió Itachi, reacomodándose la maltrecha cola de caballo y mirando de reojo el reloj de pulso. Bajó la mano y sin darse cuenta, tomó la de Sakura por reflejo.
La voz se notó levemente más acompasada cuando ella respondió:
— Te acompaño hasta la puerta. —enunció Sakura escuchando uno de los ásperos "Hmp" de respuesta de él. Salieron ignorando los fútiles comentarios de Tenten e Ino. Sakura aun tenía en las manos la caja ahora a la mitad de dangos y mascaba el antepenúltimo bocado de la segunda varilla hasta que se quedaron de pie delante del raído Datsun aparcado en la esquina. –Perdona…Konohamaru es así, usualmente no viene a diario.
— Hmp…esta bien…—asintió Itachi, con la vista y atención perfilada en un instante en la puerta, atascada una vez más. Y luego la desvió de vuelta a Sakura, con un intento de media sonrisa. Casi forzada, pero tranquila—Supongo que ya estas acostumbrada a eso.
— Je…debería…—sonrió Sakura y el dorso de sus dedos apenas rozó la superficie de la blusa, justo sobre el vientre—…sólo espero que ellos no sean igual. –se llevó otro bocado de dangos.
Todo diálogo pudo haberse sumido en silencio hasta que dos manos se dirigieron simultáneamente a tomar la última pieza de dangos. Ante el roce accidental ambos saltaron y retiraron sus manos precipitadamente, como si quemasen y sus rostros se sonrojaron intensamente. Ambos se miraron de reojo, tímidamente y luego desviaron la vista; Itachi finalmente se atrevió a hablar.
— Cómelo tú.
Sakura sonrió levemente.
— No, cómelo tú. Por la hora que es supongo que saliste de improviso, para cuando regreses tal vez no alcances el descanso para el almuerzo— respondió sin atreverse a mirar directamente al Uchiha, un poco avergonzada aún.
Un aire sosegado podía percibirse en la calle, al caer casi del mediodía. Siempre después de la tormenta llegaba la calma y Sakura en parte sentía constatarlo. Sin embargo, ¿hubo una tormenta? Admitiéndolo aunque no quisiera hacerlo abiertamente, sólo era la incertidumbre del momento. Sabía que la intensión de la visita sin avisar de Itachi tendría que ver con el asunto pendiente y se sentía casi al borde del miedo al inicio, como uno de esos pensamientos que siempre empujan soluciones negativas de un futuro incierto.
No era así…él no lo había dejado de ése modo. Y eso le permitió esbozar una sonrisa más clara y apacible. Algo que ninguna de sus amigas notó.
— Pues parece que el susodicho no es tan cobarde –rió Tenten, y al instante se giró hacia Ino con una mueca porfiada— Bien, gané… ¡págame!
La rubia espetó un bufido de inconformidad. Apenas había descendido una mano hacia el bolsillo de su bata de médico cuando el entrometido chiquillo se alzó desde su silla, estando a punto de salir de nuevo en otra de sus alebrestadas carrerillas hacia la calle, hasta que Ino le detuvo sujetándole del hombro.
— Eh…¿y ése quien es? –Konohamaru señalaba al sujeto que hablaba todavía con la joven de cabellos rosas.
El escandaloso niño aun hablaba con la boca llena del residuo de los últimos tres caramelos.
— Ah…ése es el nuevo novio de Sakura-chan –respondió desenfadadamente Tenten como si nada.
Hinata le increpó con su habitual cautela en el hombro, a modo de reprimenda.
— No…no deberías ser tan…indiscreta, Tenten.
— Decir la verdad no es una indiscreción.
— Es impropio –enunció Ino, siendo interrumpida por Konohamaru.
— ¡Imposible! ¡Naruto nii-chan es el novio de Sakura chan! –Éste levantó ambos brazos y volvió a alzar la voz— ¡él me lo dijo! ¡Y sé que en cuanto llegue se van a casar! ¡Sakura onne-chan no puede estar con un tipejo horrendo como ése!
— Oooh si que puede…—la chica de los chonguitos trazó una mueca burlona en su rostro, totalmente directa hacia el fastidioso niño—Nee…porque Sakura-chan va a tener dos hijos y el padre es ése tipejo horrendo.
— ¡¿Quéee?!
Ino Yamanaka simplemente se llevó una mano a la frente, y sintiendo el profundo y claro deseo de mandar a la "respetable" dentista Ama directo a la luna, suspiró largo y tendido.
— Tenten…acabas de entregar al enemigo en bandeja de plata…
—0—
— La entrevista es a las seis…—señalaba Jiraya a través de la fluctuante línea telefónica dispuesta en el exterior del la estación de Konohagakure. Hizo una pausa, escuchando la represiva del interlocutor—…no, no a las cinco y media. Seis en punto…acabamos de llegar y…—el entrenador soltó un suspiro largo y volvió a retomar la secuencia de monosílabos, hasta que la llamada llegó a la conclusión— Si, a las seis y media queda perfecto…no se preocupe por los muchachos, ya están un poco mas descansados y la rueda de prensa salió de maravilla…si…hasta entonces.
Colgó y su sonrisa confiada y orgullosa se amplió. Miró hacia su izquierda, donde el equipo le esperaba en el interior de la limusina privada; a salvo de los acosos y entrevistas improvisadas.
Los ojos azules de Naruto Uzumaki le encontraron justo cuando éste salió casi a trompicones del vehículo.
— Muchacho, estamos a punto de salir ¡¿a dónde diantres vas ahora?!
El chico rubio pasó de largo, y se detuvo cerca de la puerta de entrada al andén.
— Ne…olvidé la maleta en la banca de allá –respondió Naruto con una risa nerviosa, señalando hacia el exterior del pasillo. No esperó respuesta del entrenador y retomó su apresurada marcha, ajustándose la capucha de la sudadera—…¡No me tardo, dattebayó!
Oyó a Jiraya proferir otra de sus reprimendas, y aun así, Naruto corrió como un chiquillo alebrestado hacia el bulto que todavía reposaba a los pies de la banca en la sala de espera. A velocidad de relámpago, cruzó un cuarto de la abarrotada sala y tomó la maleta sin ser visto o reconocido.
Entonces se quedó de pie, cerca de uno de los stands de recuerdos y curiosidades. Simple impulso tal vez…o quizá porque las malas costumbres siempre son las más difíciles de erradicar, pero el pensamiento aun seguía pendiendo del nombre de aquella joven.
Sakura-chan…recordó Naruto ya un poco más pasivo, mientras sus orbes se centraban en un pequeño y discreto ramillete artificial, precisamente de flores de cerezo.
No había vuelto a ahondar más en el asunto…por lo menos a ojos vista. Pero por dentro, el ahora nombrado jugador del año, Naruto "kyuubi" Uzumaki gritaba de furia. No por ella…sino por aquel que…
¿Le habrá hecho algo?...Y si…y si ése maldito bastardo…
Naruto frenó la nueva horda de ideas inconexas. No venía al caso, a pesar de que Sakura lo había enunciado y no por la ira. Se le oía segura, pero él ya se había hecho a la idea de que no debería tomar el diálogo como una verdad al cien por ciento.
Hablaría con ella. No podía ser su culpa que …que eso haya pasado.
No, Naruto Uzumaki jamás es derrotado. Y…¿ella le amaba?
— ¡Muchacho! ¡Date prisa!—gritó Jiraya— ¡No tenemos tu tiempo, niño!
— ¡Vooyy! –resolló Naruto.
Se echó la valija al hombro y a punto de dar un paso, se giró intempestivamente…entrando a la discreta tienda.
—0—
La línea fluctuaba y Sakura Haruno suspiró con alivio cuando por fin escuchó el tan esperado tono de llamada al ser respondido.
La tercera era la vencida, aunque esta mas bien era la quinta ocasión en la que hacía el intento de comunicarse al solitario domicilio a las afueras de Konoha. La quinta vez y en la abarrotada ciudad capital del País del Fuego corrían alrededor de las ocho de la noche.
— C…casa de la familia Haruno…—enunció cortésmente una voz al otro lado de la línea.
— ¿Papá? –Sakura sonrió levemente, sentía el nerviosismo y no confiaba mucho en el argumento que tanto había pensado desde que Itachi se fue. Comenzar por un principio siempre era difícil, después de dos meses de casi nulo diálogo familiar.—Je…he tratado de comunicarme todo el día, ¿Cómo están? ¿Y mamá?
Bajo la interferencia del cableado y la pésima recepción que siempre se presentaba en las poblaciones rurales, Sakura pudo apreciar el pasivo tono de voz de su padre.
— T…todo esta…bien—respondió y la interferencia pareció ceder poco a poco—. Ha habido mucho trabajo aun y estamos a semanas del festival anual. En menos de un mes y la cosecha se incrementó casi al doble, ¿puedes creerlo?
— Me alegro, pá…¿Cómo está mamá? ¿Y los muchachos?
— Je, aquel par anda con la entrega de la última cosecha… y tu madre aun esta en la reunión del consejo ése de organización…supongo que siguen sin decidir el listón para la venta de pasteles o algo así, jeje… Oh por cierto…¡Vi el partido anterior! ¡El condenado árbitro debió haber esto ciego o miope, mira que anular el penúltimo lanzamiento de Nara-san!…
— Ejem…papá…
— ¡Eso no era bola fuera, al menos para mí no!...Jah, pero lo bueno fue el desempate! ¡Naruto…vaya que ése muchacho sí que tiene un brazo de oro! ¡Qué cuadrangular, por Kamisama! ¿Cómo ha estado? ¿Aun siguen saliendo?
Y la voz restante escapó de Sakura como un bostezo. Inhaló y exhaló una vez más, como si quisiese aclarar la mente al igual que la garganta.
— Papá, nunca salí con Naruto…y…bueno…tengo que darles a ti y a mamá una noticia…yo…
— ¡¿Vas a casarte?! ¡¿Naruto te propuso matrimonio?! ¡Hija, es la mejor noticia que he oído! ¡En cuanto se enteren tus hermanos…jah…qué mejor yerno y cuñado que un jugador de primera división y con un record invicto de…!
— Papá…—la joven alzó un poco la voz, sin perder el estribo.—…no voy a casarme con Naruto y mucho menos me lo propuso…—haló más aire y las palabras salieron—…yo estoy embarazada.
Y el silencio se aprestó, tan incómodo como un halo de sol en los ojos.
— ¡A..¿Qué?!...Es…¿es de Naruto?
Y Sakura sintió que la sangre se le iba a los tobillos tras esta última interrogante.
— No…es…
La chica lo venía deduciendo y creyó tomar una resolución a la hora del almuerzo. Siendo el marco de su tradicional y sencilla familia, no podía decir el asunto tal y como pasó, pero tampoco quería fingir una mentira total.
— ¿Sakura-chan?
— E…estoy embarazada… de un —se detuvo nuevamente, buscando los términos adecuados—…de un hombre con el que he estado saliendo, desde hace un mes.
Una verdad a medias…y ésa no era tan mala solución. Ni blanco ni negro, sino gris. Y oyó a su padre proferir un suspiro hondo.
— ¿Lo conocemos? ¿Trabaja contigo? ¿Cómo se llama?
Si una verdad a medias, que comenzaba a venirse abajo.
— Su nombre es Itachi…Itachi Uchiha… lo conocí en un bar. Estamos saliendo desde entonces…y esto simplemente pasó…pero es un buen muchacho.
La voz temblaba y de momento sintió el impulso de echarse a llorar. El argumento "esto simplemente pasó" parecía la hipocresía más grande de toda la historia. Una farsa más obligada que otra cosa. Si bien Itachi podía tomarse el descuido con responsabilidad, eso no ocultaba la frustración que todavía estaba a flor de piel en Sakura.
"Algo no planeado"; ése era el término que debió utilizar.
— Hija…—el señor Haruno pareció expresar un tono de voz profundo y casi inexpresivo.
Sakura conocía ése tono, tan idéntico al de aquella noche en que después de la graduación de preparatoria salió con la novedad de que había hecho trámites a la universidad en la ciudad capital…y había salido en las listas de admitidos. Y también era el mismo tono que escuchó cuando tomó sin permiso la camioneta, con el pretexto de una típica salida con sus amigas y el vehículo terminó accidentalmente contra uno de los escasos postes del alumbrado.
Preocupación, seria y meditabunda; ése era el significado. Y la familiaridad e informalidad entre padre e hija murió con la presencia de esa modulación de voz.
...y aun quedaba la reprimenda materna, la carga fraternas -o tortura- mas bien iría para el "devastador" prostpecto a cuñado. Y era lógico esperar la condena a manos de sus hermanos mayores.
— Papá…sé que me equivoqué. —La chica trataba de no sacar todo el argumento en una sola oración y simplemente susurró cada palabra, haciendo esfuerzos por que su garganta no se sumiera en otro nudo—. Nos equivocamos…no lo planeamos pero vamos a resolverlo…Itachi, él esta de acuerdo. —suspiró—no va a dejarme sola.
— ¿Y piensan casarse?
La pregunta se oía mas calmada, pero el motivo y significado hicieron que Sakura hablase más bajo.
— No lo sabemos aun…apenas nos conocemos y, creo que…
— ¿Van a tener un hijo y no piensan a casarse? ¿Qué clase de familia puede formarse fuera de las sagradas bases del matrimonio?…hija, tu madre pondrá el grito en el cielo en cuanto se entere. Y el tipo ése, ¿al menos trabaja o hace algo?
— Es publicista –respondió ella, un poco mas confiada en su voz, y sintiendo aquella mano pasando cerca de su hombro—. Trabaja en una de esas imprentas y yo aun puedo seguir en el consultorio hasta la cuarentena. Creo que podemos sacar esto adelante…estaremos bien, papá.
La línea volvió a fluctuar y Sakura creyó que la llamada se desvanecería, como había pasado en circunstancias anteriores. Pero no lo hizo.
— Humpf…sigo pensando que tu madre se infartará con la noticia.
— Había pensado en hablar con ella en la mañana, antes de ir al trabajo.
— Bueno, se lo diré en cuanto llegue y tal vez grite tan fuerte que la escuches hasta allá. –el señor Haruno espetó un gemido corto, interpretable como una risa ahogada. Suspiró hondo y sus palabras se relajaron—Así que voy a ser abuelo…ni hablar, vaya novedad.
—…estaremos bien, papá. —repitió ella con un aire tan seguro como el de la misma mano que le sujetaba.
Se escuchó el tenue silbido que anunciaba el tiempo de llamada por cobrar, a punto de acabarse.
— Llamaré el fin de semana, tal vez si tenemos tiempo podríamos ir el mes entrante–enunció Sakura, mientras el silbido se incrementaba poco a poco— Cuídense.
— Lo haremos, pequeña. Cuíd…
Y la llamada se fundió en un zumbido cortado a intervalos y finalmente se silenció.
Sakura aun permanecía con la bocina en el oído derecho, mientras escuchaba la voz grabada anunciando el mecánico mensaje de remarcado por una módica cantidad de treinta ryo. Colgó, aun sin despegar la vista del aparato.
Comenzó a soplar el viento, anunciando acompasadamente la venidera brisa helada de noviembre. Ella apenas lo percibió, cuando sintió el tacto pesado y cálido de la chaqueta deportiva de Itachi sobre sus hombros descubiertos. Se volvió, encontrándole justamente en el mismo lugar en donde había estado desde que la llamada inició.
— No era necesario que me acompañaras hasta acá, Itachi –Sakura habló sin siquiera mirarle al rostro. Se envolvió mas en la chaqueta y dejó por mero reflejo que el Uchiha le tomara del brazo, mientras salían del cubículo destinado a llamadas foráneas—…podría haber llamado desde el apartamento, si no fuese por que Ino acaparó el teléfono desde la tarde.
— Hmp, me quedaba de paso. ¿Qué te dijeron?
— Bueno, mi padre no lo tomó tan mal, al menos no vendrá armado con el tractor y el rifle de municiones. —Sakura relajó un poco más el brazo, acomodándose…apegándose un poco más a Itachi mientras se sentaba en el asiento del copiloto—. Estaba pensando que tal vez podríamos visitarles algún fin de semana.
Ella intentó sonreír un poco. Itachi sólo espetó un gemido casi inaudible. El comentario había sido simple pie a plática, aunque a sabiendas de la joven, comenzaba a notar que más allá del lío de sobrellevar un embarazo no planeado, el verdadero desafío consistía en convivir con aquel tipo de monosilábicas expresiones. Y eso sin tomar en cuenta la apremiante y casi exhaustiva atención de sus propias amigas.
Las primeras dos horas desde la improvisada visita de Itachi no fue mas que una hartante interrogatorio por parte de Tenten e Ino; y Hinata, aunque pasiva y silenciosa también en instantes tendía a hacer la misma retórica pregunta: "¿Entonces ya son novios?"
Y ahora venía a recordárselo en las palabras de su padre, bajo un concepto más…estresante.
¿Matrimonio?
Miró de reojo a Itachi y éste no despegaba la vista del camino mientras conducía, siguiendo igual de silencioso.
Dijo que estaría conmigo porque quería, pero…¿porqué parece que lo obligara?, pensó mientras su atención en el conductor era más que obvia y éste parecía no darse por enterado. Y la música que apenas y se escuchaba no servía como diálogo.
Con un simple si o no bastaría, o un comentario…o lo que sea. La chica bajó la vista hacia su bolso sobre su regazo. Esbozó una sonrisa tranquila y aliviada. Por lo menos no parece fastidioso como Naruto, pero…
— ¿Quién es Naruto? –el silencio se rompió y las últimas sílabas pronunciadas por Itachi sobresaltaron levemente a Sakura.
— Ah…este…Naruto Uzumaki, es un amigo –resolló ésta. Se encogió de hombros, aun mirándole con el rabillo del ojo, por mera curiosidad atenta a cualquier rasgo de expresión de parte de él— Íbamos juntos en preparatoria. Se quedó en el equipo deportivo escolar y ahora…
— ¿Kyuubi? –inquirió éste y para sorpresa de la chica, había arqueado levemente una ceja.
El auto aparcó frente al cancel del edificio de apartamentos privados. Itachi bajó, tomando la atrancada puerta y abriéndola como lo haría un abrelatas con una renuente tapa, el artefacto rechinó y parecía que se quedaría con la manija de la portezuela en la mano. Las luces provenientes de una de las ventanas que daban hacia la calle demostraba el posible barullo armado sin lugar a dudas en su departamento.
— Si…--asintió ella sujetando nerviosamente el bolso y ahora sin saber qué más decir. ¿Quería un poco de atención verbal? Bien, el tipo no era tan parco y ahora que había soltado un comentario, Sakura simplemente no supo que más decir o hacer, fuera de quedársele mirando estoicamente— …je, no creí que te interesasen los deportes.
—Hmp, no me interesan, sólo escuché la última apuesta que se traía uno de los amigos de Sasuke…y…
Se detuvieron en la entrada. El barullo era intenso y Sakura no dudó ni por un segundo que provenía de su apartamento. Apenas y tocó el picaporte cuando la puerta se abrió.
Dos comentarios, emergentes del estruendo, pasaron desapercibidos cuando un rostro familiar e innegable se encontró cara a cara con el de Sakura y esta retrocedió nerviosa al instante, todavía sujetando la mano de Itachi.
Unos orbes azules que no eran los de Ino y una amplia sonrisa que distaba de la de Tenten. Cabello rubio, desordenado bajo la acolchada tela de una gorra en la cual podía leerse el emblema de los Zorros de Konoha. Y tres líneas simétricas en cada mejilla, producto de sus despilfarradas energías de jugador, mismas cicatrices que le daban un aspecto zorruno.
— Na… ¿Naruto? ¿Qué haces aquí?—Sakura tuvo la idea de que toda la capacidad sanguínea se le iría a los tobillos. Negaba inconscientemente y su mano no había dejado de sujetar los nudosos dedos de Itachi.
La pregunta no encontró respuesta. La sonrisa en el cándido rostro de Uzumaki Naruto se evaporó más pronto que un charco en un día de verano. Sus palabras y su mirada no encontraron más allá de aquella sombra detrás de la joven de rosados cabellos.
Mi chica…mi chica tomada de la mano de "aquello"…esa…ESA COSA de cabello negro y cara de hígado atravesado…
Apretando los puños, y soltando la exhalación más honda que podía, Naruto habló tan fuerte que dos inquilinos contiguos entreabrieron sus puertas en busca del motivo de la florida acusación.
—¡Tú!...¡Maldito pedazo de…!...¡TEME!... ¡¡TE VOY A MATAR….!! ¡¡DATTEBAYÓ!!
Y aquel efusivo rubio que había proyectado sus manos con el objetivo de apresar el cuello de "la cosa profanadora" era, sin lugar a dudas…
…Naruto Uzumaki.
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CONTINUARÁ...
NOTAS DE LA AUTORA:
Wow...¿muchas interrogantes? ¿Naruto le partirá su mandarina en gajos a la pobre comadreja y Sakura no hará nada al respecto?...¿Que mas veremos de los Haruno? ¿Sakura tiene hermanos O.o?...
jeje...ok ok, todo ira saliendo poco a poco. sólo denle un poco de paciencia a la trama (veremos mucho mas en la siguiente entrega ^^)
y ahora lo verdaderamente importante:
LA PEQUEÑA TRIVIA DE LA SEMANA PASADA!!! (tararáaaa!!): La respuesta es...
...Ambas.
O_o...si...ejem ^///^...originalmente la escena base (un 80% de la escena) es de la película "Volver al Futuro", claro eso tomando en cuenta la frasesilla que en este caso dice Hidan xD ("...a donde vamos no necesitamos caminos"). Pero conforme me beteaban el diálogo se me ocurrió meter ese diálogo referente al reloj biológico y que aparece en la peli "Mira quien habla" (la culpa la tiene Ubriacco-san y sus largas conjeturas via msn xp).
En fin, no se preocupen de los desvaríos de esta autora, pero fue interesante notar lo que la misma autora no notó hasta el dia del beteo del capitulo (en serio, aunque no lo crean xD), TODOS AQUELLOS QUE RESPONDIERON ALGUNA DE LAS DOS, RECIBIRAN EL FAN ART (via MP o mensaje privado n__n)...A RIESGO DE KE ESTA AUTORA SPOILEE ALGO MAS ALLA DEL FIC, bueno es ke el dibujo es un "screencap" o escena de uno de los capitulos aun por salir. Nah, nada mas allá.
Bueno...nos leemos en la siguiente semana ^o^ (y si es que esta autora no huye de los nervios...jeje)
