¡Nuevo capítulo!

Infinitas gracias a Drago Viking, Deidydbz, JazzLittleMockingjay y Nalu1234por sus reviews del capítulo pasado. ¡Son unos amores!

Capítulo 8: Trabajo.

Desde la "pequeña" discusión que había tenido el rubio y la azabache las cosas no habían estado del todo pacíficas en el departamento. Si bien había gritos o confrontaciones directas, se había formado un aura incómoda entre ellos que no los dejaba estar tranquilos. Marinette se iba temprano cada día ya que su más reciente clienta, Chloe, iba todos los días a verificar el trabajo de la Catarina. Adrien por otro lado sólo tenía que salir temprano si tenía alguna sesión fotográfica por la mañana. Ya no hablaban de como había sido su día, ambos no quería saber lo que hacían con sus "nuevos" compañeros de trabajo. Ese había sido un acuerdo tácito, quedaba muy claro que ninguno estaba de acuerdo con la decisión del otro. Incluso Marinette con la excusa del exceso de trabajo prefería dormir en su pequeño estudio.

—¡Qué cansada! —decía Marinette aventando uno de sus diseños a la basura.

—¿Sucede algo Mari?

—No te preocupes Nathaniel, simplemente no he podido dormir últimamente.

—¿tienes algo que te preocupe? —cuestionó.

—No, no, no, no, no —comentó rápidamente— es sólo que dormir en el sofá de mi estudio no es…

—¿Sofá de tu estudio? ¿Adrien permite eso?

—¡No...! Es que… —intentaba arreglarlo había abierto la bocas demás— es que he estado trabajando en la nueva colección y cuando me doy cuenta ya ha amanecido.

—Qué poco considerado de Adrien dejarte dormir ahí —comentó molesto— si fuera yo te llevara a la cama para que pudieras descansar apropiadamente —dijo sin tapujos y sonriéndole.

—Él también ha tenido demasiado trabajo últimamente así que le sucede lo mismo que a mí, toca la cama y no sabe que el tiempo pasa —mintió.

Era verdad, ella sabía que Adrien tampoco deseaba tenerla cerca en estos momentos. Por ello no iba a buscarla, como lo hacía a menudo. Ya había pasado un mes desde esa pelea y ninguno parecía dar su brazo a torcer. Los ojos de Marinette comenzaron a aguarse. Nathaniel lo notó de inmediato, tomó un pañuelo y limpió las pequeñas lágrimas que sin darse cuenta comenzaban a caer por las mejillas de ella. El pelirrojo sonrió compasivo cuando la chica se percató de su gesto.

—Sé que desearías que fuera otra persona la que te consolara —comentó— pero si gustas te puedo escuchar cuando lo necesites.

—Gracias Nathaniel —dijo limpiando sus lágrimas— luego hablaremos de eso por ahora debemos enfocarnos en la colección ¿quiero hacer algo enfocado en Demoilustrador , hace mucho hice un diseño pero sólo fue un vestido ahora quiero que toda la colección se enfoque en ese tema.

—Me parece bien Mari.

—Vaya, vaya que lindos, siempre he dicho que son tal para cual ustedes dos —interrumpió una rubia demasiado maquillada— son igual de bobos y cursis.

—Señorita Bougeois, buenos días —saludó Marinette— disculpe por la escena que acaba de presenciar, estoy un poco mal de mis nervios por el exceso de trabajo pero no es nada de preocuparse —comentó atenta y sonriente.

—Mientras eso no interfiera con mi vestido de novia, me importa poco tu estado de ánimo panadera cursi.

—¡Chloe!

—No te preocupes Nath, estoy bien, regresa a tu puesto —lo detuvo de replicar— puede que esté de mal humor la Srita. pero en cuanto vea el diseño final de su vestido cambiará de ánimos.

—Más te vale, los últimos diseños no eran nada buenos.

—Sígame por favor.

Se dirigieron a la oficina de Marinette. Ambas tomaron asiento, la pelinegra busco entre sus papeles el diseño. Cuando lo tuvo en sus manos se lo entregó a la rubia. Era un vestido sencillo: la parte superior era un corte Halter adornado con pequeños diamantes azules en el cuello redondo además de una faja que abarcaba desde el pecho a la cintura. Desde el final de la faja la falda caía en ondas debido a los holanes gruesos que formaban toda la parte inferior del vestido. La sugerencia de ramo era un ramo de diferentes flores azules sujetas con un listón blanco. Chloe lo escrutaba de diligentemente. Mientras Marinette la escrutaba en silencio.

—Es mucho mejor que los demás diseños —comentó— sólo explícame ¿por qué los tonos azules?

—Para resaltar el color de sus ojos.

—Vaya hasta que tuviste una idea inteligente ¡Adrien lo amará! —comentó.

—¿Adrien? ¿qué tiene que ver él?

—¡Oh! ¡No, no, no —respondió nerviosa— Prometí mostrarle el trabajo que estabas haciendo nada más, ama todo lo que tu haces —trató de corregir— bueno lo acepto comienza a hacerlo tiene que estar listo en 3 meses.

—¿en tres meses? —el saber la fecha la hizo olvidar el otro asunto— Creo que eso es muy poco…

—Dije 3 meses mi novio y yo nos casaremos en ese tiempo así que… Lo quiero Listo en 3 meses.

—Está bien Srita. Bourgeois. Por cierto, podría saber ¿Quién es el novio?

—Eso no te importa —comentó irritada— Sobre el pago mándame las condiciones a mi correo electrónico y las fechas de pago. Nos vemos panadera, ya no puedo decir que eres una inútil hiciste un buen trabajo. Au revoir!

Marinette suspiró aliviada cuando se fue. Nathaniel entró casi de inmediato con una taza de té y un pastelillo. Marinette agradeció el gesto. Se sentía cansada para la azabache, Chloe era como un vampiro que le extraía la energía en sólo un parpadeo. Nathaniel la veía, su cara comenzaba mostrar los rasgos del cansancio y las emociones reprimidas. Acarició la cabeza de ella por unos segundos. La ojiazul se sorprendió un poco pero no opuso resistencia al gesto. Se sintió reconfortada antes la suave caricia.

—Sabes creo que hoy nos tomaremos el día libre… Chloe es peor que un terremoto así que nos pondremos en zona de desastre por hoy —bromeó.

—Claro —comentó Nathaniel aliviado de no ser rechazado por la chica— si gustas podríamos ir…

—Hoy no, sólo quiero ir a la cama y dormir todo el día.

Nathaniel asintió desanimado pero comprendía la situación. Marinette al llegar a su casa, el departamento estaba solo. No sabía si Adrien llegaría pronto o no aunque en esos momentos no le importaba ella necesitaba dormir. Tomó un baño largo y luego se fue a la cama. Tikki la acompañaba junto con Plagg, desde hacía unas semanas que el pequeño kwami de la mala suerte pasaba la menor cantidad de tiempo con su portador. Antes de caer dormida los dos kwamis le hacían compañía.

—Extrañaba mi cama —dijo acomodándose en ella— Plagg ¿por qué no estás con Adrien?

—Porque no me da la gana —comentó indiferente— además por suerte no ha habido ataques de nada y no han sido necesarios nuestros servicios. Prefiero descansar para cuando sea realmente necesaria mi presencia.

—Vaya Plagg, yo no podría estar lejos de Tikki.

—Ni yo Mari…

—Deberías descansar antes de que llegue Adrien y tengas que verle la cara.

—¡Plagg!

—Es verdad Tikki, no lo regañes no sé como encarar a Adrien, será mejor duerma.

Marinette rápido se quedó dormida. Los kwamis la veían entristecidos por la situación. Plagg no había podido ocultar mucho tiempo el secreto de Adrien. No estaba convencido del todo ante esa situación, Adrien fácilmente podría negarse pero el cariño y el terror que sentía hacia su padre le nublaban el pensamiento. Al verla dormir plácidamente las dos criaturas decidieron dormir junto a su amada Ladybug. Para cuando Adrien llegó eran más de las 2 de la mañana. Había tenido que ir a una cena con Chloe y sus padres. Estaba cansado. Su farsa cada vez le pesaba más. Pensaba en las palabras de Plagg, él no tenía que hacer eso. Su padre tendría que volver a comenzar sería lo más justo para todos.

El departamento estaba en penumbra. Esa noche definitivamente no saldría a patrullar. Buscó algún indicio de Marinette, se dirigió al estudio que al parecer se había vuelto su habitación temporal, o eso esperaba. Todo estaba como lo había dejado en la mañana. Comenzó a preocuparse. Llamó a su celular pero no obtuvo respuesta. Consternado decidió ir por el melindroso de su kwami para que con la ayuda de su alter ego buscar a su Catarina. Se dirigió a la alcoba. Se sorprendió al verla dormida junto con los pequeños kwamis. Respiró aliviado al verla ahí en su alcoba. Tomó su pijama, se duchó y fue a recostarse junto a Marinette. La observó con detenimiento, se veía un poco demacrada y su ceño estaba fruncido. La besó en la frente antes de abrazarla. Extrañaba sentir su calor pero desde el incidente no sabía cómo encararla.

—Vaya pareja te conseguiste my lady… —susurró— a veces quisiera ser tan audaz y firme como Chat Noir pero, soy un hombre insignificante y cobarde.

—También eres un tonto, necio, celoso y mentiroso —musitó adormilada la pelinegra.

—¡my lady!

—Será mejor que me vaya al estudio debes de venir cansado de tu…. ¿trabajo? —Cuestionó al ver la hora— te dejaré descansar.

—Quédate aquí por favor, no me dejes Marinette —suplicó aferrándose a ella— lo siento, tuve una cena con mi padre, el presidente Bourgeois y Chloe. Sé que debí avisarte pero, no sé como sobrellevar esta situación. No quiero estropearlo más de lo que ya está.

—Eso es algo que debes resolver tu mismo Adrien —sonrió— pero puedo echarte una mano.

Marinette se abalanzó sobre Adrien para besarlo de una manera casi desesperada ella también lo necesitaba. Sus pequeños compañeros de batalla decidieron darles su espacio. No supieron en qué momento perdieron sus ropas pero eso ya no importaba sus cuerpos se necesitaban tanto física como emocionalmente. Se dejaron llevar, soltaron todo lo que habían reprimido por ese mes entero. Cayeron cansados pero tranquilos con ellos mismos.

—¡Chicos! —intentaba despertarlos Tikki— chicos ya es tarde y sus celulares no dejan de sonar… ¡Chicos!

—mmmm… no quiero ir a trabajar —renegaba Marinette— el celular Mari… tu celular no deja de sonar, debe ser importante.

—entendí, entendí —se levantó para buscarlo lo encontró en la mesa de noche— ¿Aló…?

—¡Adriboo! ¿Qué horas crees que son? ¡Debías estar aquí desde hace una hora! ¡no puedo comprar los anillos de compromiso sola!

—¿Chloe por qué tu…? —Marinette no pudo terminar la pregunta.

—¿Panadera?

—sí…

—Bueno tarde o temprano tendrías que enterarte —rió— si tienes cerca a mi bebé, dile que estoy esperándolo en la joyería, quiero que escojamos los anillos de nuestra boda.

—Espera ¿qué?

—Lo que escuchaste, te pedí que hicieras el vestido para mí boda con Adrien ¡Chao! —cortó la llamada sin decir más.

—Mari… ¿qué sucede? —al ver la cara de estupefacción de la chica.

—Tikki… tengo que irme ya… —atinó a responder a duras penas.

Sin decir más. Marinette se dirigió al baño, tomó una ducha rápida. Al terminar de vestirse sacó una pequeña maleta y tomó algunas de sus prendas y artículos valiosos. Sin despertar al rubio salió del departamento. Despertó unas horas después. No encontró a Marinette por ningún lado, sólo una nota y a su Kwami esperando para entregársela. En ella sólo estaban escritas unas frases que dejaron helado al chico.

"Felicidades por tu boda con Chloe. P.d. Creo que te gustará el vestido que le diseñé."

¡Capítulo 8 finalizado! Tengo espero les guste y no deseen matarme… Estoy comenzando a padecer la historia ini demasiado drama y aún falta más jajajá ya qué…

Nos leemos luego.

¡Chise!