DISCLAIMER: Saint Seiya pertenece a Masami Kurumada, Toei y a quien más corresponda, pero a mí no (ya que si eso pasara sería millonaria, pero no). Sólo hago esto por amor al arte y a este anime/manga.
NOTA: Es muy recomendable leer mi otra fanfic "Futuro Dorado" y "Puntería" para entender ciertos detalles de esta historia.
Capítulo dedicado a Tepucihuatl-Shun. Mucha gracias por ser tan fiel a esta y otras historias mías! Te lo aagradezco mucho!
MUCHAS GRACIAS POR SEGUIR ESTA HISTORIA! :D (leer comentarios abajo)
Inicios
Por Aquarius-chan
Capítulo 7: "Nunca Más: la historia de Afrodita"
En Suecia, alejado de la ciudad, había un pueblo pequeño. El lugar era humilde, pero los habitantes vivían tranquilos. Allí había una escuela, iglesia, vivero y demás edificios, entre ellos un orfanato. En el lugar habían muchos niños cuyos padres murieron o fueron abandonados.
Y Afrodita era uno de esos últimos. Había estado allí sus tres años de vida, esperando a que alguien llegue para llevarlo. Pero esos padres que él anhelaba no llegaban.
Todos lo confundían con una niña, tenía los rasgos necesarios para ser confundido y más cuando decían su nombre. "¿Por qué tiene ese nombre?" reían algunos adulto. "Porque la dueña cuando lo vio lo pensó así: con cara de niña y cabello celeste, parecido a ella" y volvían a sonar las molestas risas.
Todos lo molestaban por su apariencia, pero el no respondía porque ya estaba acostumbrado a ello. Además, mientras sus dos amigos, los mellizos Christine y Nichola de su misma edad, no lo burlaran estaba perfecto.
-Oye Afrodita - le gritó el mellizo rubio y de ojos color miel - Ven, nos llaman en la recepción.
-Ya, no grites, estoy yendo - contestó con una sonrisa, dejando sus lápices y hojas que estaba dibujando de lado para correr en dirección a su amigo.
Tenían que bajar un piso de aquel enorme edificio. Al llegar al lugar del encuentro, la dueña del lugar, una mujer mayor los esperaba.
-Niños, hay un nuevo ayudante en el orfanato. Viene de Irlanda, pero habla perfectamente nuestro idioma - lo hizo pasar al recién llegado - Su nombre es Roland y además es el encargado del vivero del pueblo.
-Buenos días niños - saludó el hombre. Era alto, con la musculatura suficiente, cabello castaño y corto y ojos negros, cubierto por unas gafas que usaba para mejorar su visión, acompañado de una amable - Como dijo ella soy el nuevo ayudante voluntario de aquí y el nuevo encargado del vivero - suspiró - Les quería comentar que estoy necesitando ayuda de tres personitas en el lugar, prometo pagarles.
-Nicho, Afro - llamó la melliza - ¿Y si vamos nosotros?
-No se - respondió el peli celeste - No me agradan mucho las flores.
-Apoyo a Afrodita - agregó enseguida el rubio - A ti te gustan las flores porque eres niña.
-No lo digo por eso tontos - los aludidos la miraron ofendidos - Lo digo porque nos va a pagar y aparte de que no estaríamos encerrados aquí todo el día.
Ambos niños se miraron pensativos, eran buenas razones.
-De acuerdo - respondieron al unísono.
-Bien - agregó Christine - Habla tú Afro - y sin dejarlo responder lo empujó.
-Hola niño bonito - le saludó con una sonrisa. Afrodita frunció el ceño ante el apodo - ¿Qué necesitas?
-Eh, pues - titubeó relajándose - Mis amigos Christine, Nichola y yo queremos ayudarte - el adulto le sonrió.
-Pues, nos vemos los cuatro en el vivero a las tres de la tarde, ¿ de acuerdo? - los tres menores asintieron.
Luego de continuar con la presentación, todos siguieron su camino. Los niños se comenzaron a preparar para asistir a su "primer día de trabajo" como lo llamaron ellos.
La hora acordada llegó y tanto el peli celeste como los rubios llegaron al vivero. El lugar era enorme y tenía diferentes tipos de flores, pero las que destacaban era un conjunto de rosedales blancos, un verdadero espectáculo para los ojos del pisciano. Nunca le gustaron las flores, pero esa imagen captó su total atención.
-Hermosas, ¿no? - lo sorprendió Roland - ¿Quieres encargarte de las rosas? - el niño asintió - Bien, pero debes prestar atención porque requieren de un cuidado especial.
Todo el día se la pasó prestando atención al hombre que le explicaba con sabiduría a él y a sus compañero.
-¿Sabes por qué son peligrosas las rosas?
-No - negó sorprendido - ¿En verdad son peligrosas?
-Claro - rio - Son peligrosas porque son tan bellas que las personas olvidan que tienen espina y cuando las agarran, se incrustan en su piel hiriéndolos.
Afrodita miraba sorprendido como era su tarea de cuidado del rosedal. No tardó en aprender para sorpresa de Roland, que le tomó cariño al niño al poco tiempo y viceversa.
Pasaron algunos meses, Afrodita ya había cumplido lo cuatro años. En ese tiempo aprendió, junto con Christine y Nichola, a leer y escribir, tanto en su idioma como en inglés. El peli celeste había mejorado mucho en su trabajo en el vivero. Cuidaba las rosas como un profesional y los adultos se quedaban admirados por su labor.
Los tres niños veían al irlandés como a un padre. Él les daba de comer, dinero por su función en el vivero y dulces. Cuando escaparon del orfanato por una pelea, él se encargó de convencerlos para que regresen. Para ellos él era su familia.
Durante esos meses, el pisciano adoptó el apodo "niño bonito". No le gustaba, pero era mejor a que lo confundieran con una niña. Ya estaba acostumbrado a que le dijeran cosas sobre su apariencia, por eso no le molestaba su nuevo sobrenombre
Un domingo, Roland le pidió a los tres que fueran al vivero por la noche ya que les tenía una sorpresa.
-Afrodita apresúrate - le gritó desde la recepción Christine - Se está haciendo la hora, niño bonito - y rio.
-No me diga así te dije - bufó - Tengo algunas tareas que hacer, las termino y voy hacia allí.
-Pero Afro - agregó Nichola preocupado - Luego no te permitirán ir.
-Me escaparé - susurró - No te preocupes.
Y vio como los mellizos se iban. Les tenía mucho cariño, después de todo, ello fueron los primeros que lo recibieron sin molestarlo. Eran sus hermanos del alma, en quienes confiaba.
Ya estaba oscuro, pero tenía tareas que terminar. Como pudo, Afrodita descendió por la ventana sin hacer ruido y corrió hacia el vivero. Siempre fue rápido y ágil para los deportes y una salud estupenda, por lo que todos decían que tendría un buen futuro en esa rama.
En cuanto llegó, sonrió al ver las luces prendidas. Cuando quiso abrir la puerta notó que estaba trabada por la llave. Le pareció extraño, por lo que decidió meterse por la ventana que estaba abierta que daba a la cocina.
Iba callado porque quería darles a todos una sorpresa. Pero la enorme sonrisa de su rostro se borró cuando vio rastros enormes de sangre. Preocupado y asustado los siguió sin hacer ruido, llegando a una habitación que estaba en la parte de la vivienda del castaño, encontrándose con el horror.
Vio a los mellizos, a sus hermanos del alma, tirados en el piso, no solo sangrando del tórax sino también de las zonas genitales. Comenzó a hiperventilarse, no sabía que había ocurrido ya que su inocencia se lo impidió saber, solo una cosa: no respiraban, estaban muertos.
-NICHOLA, CHRISTINE - gritó yendo hacia ellos llorando.
Los dos pares color miel que tenían los ojos de los niños se vio cubierto por sus párpados cerrados, vio hilos de sangre saliendo de sus ojos y las cabelleras rubias teñidas de rojo. Afrodita lloraba llamándolos, creía estar solo.
-Afrodita - lo llamaron y volteó.
-Roland - lloraba - Nichola y Crhistine... ellos están...
-Ya, ya Afrodita - cuando fue acercándose, el peli celeste notó la ropa manchada de sangre, cosa que lo espantó y provocó que se alejara lentamente - No te alejes, ¿por qué lo haces?
-Tú los mataste - susurró, recibiendo una afirmación - ¿Por qué?
-Porque desde que llegué que no siento placer - rió macabramente - Y ellos me lo dieron.
En cuanto escuchó eso, comenzó a correr. Roland no lo pudo atrapar en cuanto pasó a su lado ya que le ganó en agilidad y velocidad. Afrodita fue hacia la puerta y vio que estaba trabada, lo que le impidió salir. Entonces vio como aparecía el irlandés.
-Anda niño bonito, te prometo que no sufrirás - y corrió hacia él, esta vez el menor no pudo escapar porque lo tomó del brazo y golpeó en la mejilla - No te resistas, no quiero arruinar ese bonito rostro tuyo.
-No - lloró - SUÉLTAME - y una fuerza obligó al adulto a soltarlo ya que un aura dorada lo rodeó por unos instantes, por supuesto, ninguno de los dos lo notó.
Afrodita volvió a correr y terminó en el vivero. No había escapatoria, la puerta de esa zona también estaba trabada. La desesperación lo carcomía.
-Por favor niño bonito, se me está acabando la paciencia - soltó amenazante.
-No, por favor - y volvió a correr, llegando a lo que era su zona de trabajo en los rosedales.
De repente sintió un fuerte golpe en la espalda, Roland le había arrojado una maceta pequeña de cerámica, lo que provocó que cayera y se golpeara contra una mesa, tirando todo lo que había encima.
-Te dije que se me estaba acabando la paciencia
-Por favor no me hagas nada - lloró - No le diré nada a nadie.
-No me importa niño bonito - sonrió - Morirás - y mostró un cuchillo - El más fuerte le gana al débil, y aquí el fuerte soy yo.
Afrodita no se podía parar, el golpe había sido muy fuerte y le impedía hacerlo. De la misma desesperación comenzó a arrojar todo lo que sus pequeñas manos tomaban del piso: materiales de trabajo, macetas, juguetes y demás cosas que el castaño esquivaba. Por último, agarró una rosa blanca, la que había cortado esa misma mañana.
-¿Qué hará con esa florecita? ¿Matarme? - y rió cínicamente.
El brillo dorado regresó, pero rodeándolo con más fuerza. El miedo, la impotencia, la ira y el odio lo invadían. Apretó fuertemente la rosa blanca con su mano derecha provocándole cortes, bañando al tallo espinoso con su sangre, sin saber que, al despertar su cosmos, convirtió su sangre en veneno.
-Tú me harás hacer sentir bien antes de morir - se acercaba, ya quedando a unos pasos de distancia - No te preocupes por eso, niño bonito.
-No, no... NOOOOO - gritó, aumentando la intensidad del aura y arrojando inconscientemente la rosa mientras mantenía los ojos cerrados.
Pero Roland nunca llegó. En cuanto dirigió sus ojos celestes hacia el hombre, vio como miraba su pecho. Allí estaba su rosa blanca, incrustada en el esternón.
-¿C-cómo? - tartamudeó y cayó mareado al piso mientras veía como la flor se teñía poco a poco de rojo.
Afrodita se paró con esfuerzo y caminó hacia él. Cuando quedó a dos pasos, le tomo él rostro y lo obligó a mirarlo, mientras una sonrisa aparecía, pero una mirada sádica la opacaba.
-Tú mismo lo dijiste: El más fuerte le gana al débil - y rio - Ahora yo soy el más fuerte.
En cuanto la rosa se volvió totalmente roja, notó como lo ojos del hombre se apagaban. Con su dedo lo empujó golpeándolo suavemente en la frente.
-Ni tú ni nadie JAMÁS volverá a llamarme "niño bonito", lo prometo.
Un joven de ojos color miel y cabello largo por debajo de los hombros castaño claro, casi rubio, comenzó a correr repentinamente en dirección al vivero. Vestía ropas normales, pero en su espalda llevaba una caja enorme marrón.
-No hay duda - se desvió hacia un callejón donde se colocó su armadura dorada y siguió - Lo que había sentido antes fue cosmos, aunque duró apenas unos segundos - apresuró su paso al notar que el mismo se intensificaba - Y es un cosmos dorado.
No le tomó mucho llegar al vivero. Su velocidad lo ayudó. Cuando arribó al lugar, vio toda la situación y escuchaba lo que decía.
-Tú mismo lo dijiste: El más fuerte le gana al débil . Ahora yo soy el más fuerte - miró al niño que reía divertido a la situación y como la rosa en el pecho del hombre se volvía roja.
-Rosa Sangrienta - susurró sorprendido - ¿Quién es ese niño?
-Ni tú ni nadie JAMÁS volverá a llamarme "niño bonito", lo prometo.
Definitivamente ese niño era a quien buscaba, pero sabía que tenía una mente perturbada por algo y él mismo se quería encargar de averiguarlo. Decidido, rompió un vidrio y se metió
-¿Quién eres? - se volteó ante el ruido el peli celeste. El movimiento fue tan brusco que le provocó un dolor en donde había recibido el golpe, provocando que emitiera un quejido.
-Tranquilo, ¿te encuentras bien? - trató de acercarse, pero el menor se alejó.
-No te me acerque - ordenó. Su cosmos aun seguía encendido in que lo notase.
-No te haré daño, lo prometo - se puso a su altura pero sin moverse de su lugar - Me llamo Edward.
-¿Por qué tienes una armadura? - preguntó desconfiado - ¿Qué? ¿Eres un caballero? - preguntó cínico.
-Así es, lo soy - sonrió - Soy un caballero de la Orden Dorada, el caballero dorado de Piscis y si te preguntas, sí, soy de Piscis - lo señaló - Al igual que tú.
-¿Cómo lo supiste? - se sorprendió.
-Rosa Sangrienta, así se conoce a la rosa blanca que tú lanzaste y que se clavó en su pecho - se acercó lentamente - Tienes que estar orgulloso, esa es la técnica más poderosa de los caballeros de Piscis - le tocó el hombro - ¿Cómo te llamas?
-Afrodita - susurró - Yo no quería hacerlo, solo me salió.
-Te entiendo, pero ¿quieres explicarme mejor lo que pasó?
El peli celeste asintió y le pidió que lo siguiese para mostrarle todo. Edward se horrorizó ante la escena e inmediatamente sacó al niño, que mantenía su mirada seria y su cosmos encendido, de allí.
-Afrodita tienes que escucharme. Debes tranquilizarte ya que tu cosmos sigue elevado y puedes agotarte ya que no estás acostumbrado a ello.
-Yo estoy tranquilo - contestó queriendo demostrarlo - ¿Y qué es cosmos?
-El cosmos es lo que me está delatando que me estás mintiendo y la fuerza que recorre dentro nuestro. Por el momento es difícil de explicarlo, me gustaría hacerlo en otro ambiente y momento, pero básicamente es eso - suspiró al ver la mirada desentendida del menor - Gracias a tu cosmos pudiste matarlo a él.
Afrodita calló, no sabía que responder.
-Hay una cosa que te propondré - habló el caballero inglés - Hay un lugar en Grecia donde te podré enseñar a controlar tu cosmos. Si quiere vamos y...
-No - susurró el niño bajando la mirada - No iré.
-¿Por qué?
-Porque el último adulto que me propuso un lugar mató a mi amigos y... -se le cortó la voz y comenzó a llorar - … y quiso matarme a mi.
-Te entiendo - le apoyó la mano en la cabeza y le sacudió un poco su cabellera ondulada - Te aseguro que allí no serías el único con una historia - sonrió tristemente - Hay un niño que vio como su madre era asesinada por su padre y vivió mucho tiempo junto a su hermano siendo golpeado por él hasta que despertó u cosmos y finalizó su sufrimiento. Hoy está en camino de ser un caballero dorado.
-¿En verdad? - preguntó sorprendido.
-Lamentablemente si. También hay un niño que vio como asesinaban a su madre en un callejón con un disparo - puso una mirada triste - También lo mató con su cosmos - miró la cara perpleja del peli celeste - Ellos fueron allí y saben manejar correctamente su cosmos ahora, ya no son un peligro ni para los demás ni para ellos mismos.
-¿Puedo ser peligroso? - cuestionó.
-Así es, pero te podemos ayudar - y le sonrió - Espera aquí un poco - el hombre se retiró hacía donde estaban lo rosedales y regresó a los pocos minuto con una rosa roja en su mano - Ten.
-Esta rosa... - la tomó con sus pequeñas manos mientras la observaba.
-Es con la que lo mataste - lo interrumpió - Si alguien más toca esta rosa que no sea capaz de tolerar el veneno que tiene, puede morir.
-¿Y qué hago?
-Destrúyela - Afrodita lo volvió a mirar y como si le leyera el pensamiento, siguió - Cierra tus ojos y concéntrate, piensa en destruirla y lo hará.
Sin responder hizo caso a la orden. Cerró sus celestes ojos e, inconscientemente, comenzó a elevar su cosmos, provocando que la rosa desaparezca de sus manos. Al notarlo sonrió.
-¡Lo hice! - se emocionó.
-Así es - se enorgulleció - Eso es porque eres fuerte.
-¿Lo cree?
-Si no lo fueras, ya te habrías desmayado porque desde antes que llegara tienes tu cosmos elevado - el niño lo miró - Pero aún así, eres peligroso incluso para ti mismo y por eso me gustaría que me acompañes a Grecia.
-Pero no se halar griego.
-Te enseñaremos - afirmó - Allí además entrenarás para volverte bueno en batalla y podrás proteger el mundo de la mano de la diosa Athena - se interrumpió y se sacó la armadura dejándola en reposo - Si entrenas, algún día dejará de ser mía y será tuya.
Sin pensarlo ni preguntar, Afrodita se acercó a la armadura y la acarició, viendo como comenzaba a brillar.
-Ya sabe que tú la usarás algún día, que tú serás el doceavo guardián - comenzó a guardar la armadura en la caja de Pandora - Que algún día tú serás Afrodita de Piscis.
Luego de algunos días, por fin llegaron a Atenas. El salir de Suecia no fue muy difícil. En cuanto salieron del vivero, dieron aviso a las autoridades. Luego de investigaciones se descubrió que Roland era un pedófilo que asesinaba a sus víctimas luego de violarlas y torturarlas. Llevaba consigo varios cargos, alrededor de 12 asesinatos aunque se presumía que habían más.
Se hicieron ceremonias de despedidas de los pequeños inocentes. Afrodita permaneció serio e intranquilo, su cosmos lo delataba, cosa que preocupaba a su, ahora, maestro. Luego de la ceremonia, se realizaron los papeles que señalaban que Afrodita se iba del orfanato, tomaron sus cosas y se fueron.
Atenas fue totalmente distinto. En lo días que permanecieron en Suecia y durante el viaje, Edward le enseñó palabras y frases básicas, pero se sorprendió al notar lo rápido que lo captaba y memorizaba, sin dudas era un niño muy listo.
El Santuario se hizo presente e ingresaron. Definitivamente era un mundo distinto, tal y como se lo contó el caballero. Directamente ingresaron a las Doce Casas y comenzaron a recorrerlas, cosa que el recién llegado consideró una tortura.
Al llegar a Piscis, el inglés se encargó de enseñarle todo el lugar y su nueva habitación, donde el peli celeste dejó sus valijas y se dirigió con su maestro a la salida del templo ya que se tenían que dirigir a hablar con el Patriarca.
Mientras subían las últimas escaleras, Afrodita pensaba. Era fuerte y se lo confirmaron, ya nadie podía sobreponerse ante él sin salir envenenado. Una sonrisa cínica apareció en su rostro, tenía poder y no lo quería desaprovechar, entrenaría y se volvería más poderoso. Ya nadie lo volvería a subestimar, ya nadie lo llamaría "niño bonito".
Olvidé, a lo largo de toda esta historia, aclarar que los OC's son de mi propiedad, producto de mi imaginación. Y aquí están lo nombres, el por qué los elegí y sus principales descripciones. Hago esto porque van a ser muy importantes en otras historias.
Ayrton de Tauro: según el capítulo 2 es un hombre de 2 metros, cabello castaño oscuro corto y piel bronceada. Agrego aquí que tiene ojos marrones. Elegí su nombre en homenaje a uno de mis corredores de Fórmula 1 favoritos, el fallecido Ayrton Senna. Se que él era brasilero, pero no quise dejarle esta nacionalidad a este caballero por cuestiones de comodidad y lo hice portugués.
Alexander de Géminis: un inglés alto, cabellos largo por debajo de los hombros castaño claro y ojos marrones. Elegí el nombre simplemente porque me encanta.
Benedicto de Cáncer: un italiano de pelo rojo largo por mitad de espalda y ojos color verdes. Lo describí como alguien que odiaba la muerte, pero que cumplía con su trabajo. Por ello elegí darle el nombre de un Papa que además significa "Bendecido".
Dante de Escorpio: un francés de 1.80 con ojos rojos y pelo castaño claro largo hasta la cadera. Le di ese nombre aunque no se francés porque me encanta y porque amo a Dante de Devil May Cry. De los Oc's, este es mi favorito.
Adelphos de Sagitario (aparece en "Futuro Dorado"): un griego que básicamente es una versión adulta de Aioros. Su nombre en griego significa "Hermano" y me encantó para mi próxima historia.
Jarno de Capricornio: otro italiano pero de pelo azul corto y ojos marrones. Su nombre lo elegí por uno de mis corredores de Fórmula 1 favoritos llamado Jarno Trulli, también italiano que actualmente corre la Formula E. Para no complicarles, su nombre se pronuncia "Yerno".
Novak de Acuario: mejor conocido como "el que le va a joder la existencia a Camus", este belga tiene el pelo rubio ceniza hasta mitad de espalda y ojos verdes. Le puse su nombre por mi tenista favorito Novak Djokovic aunque este sea de Seria y no de Bélgica.
Edward de Piscis: la descripción la leyeron en este cap. Su nombre lo elegí por Edward Elric de FMA (si se dan cuenta, le di algunas características de él menos la altura xD)
Comentarios de la Autora: Todo lo que empieza tiene que terminar y así como pasó con "Futuro Dorado", también pasa con esta fanfic. Le agradezco muchísimo las lecturas, los favs y las reviews que tuvo, me hizo feliz.
No actualicé antes porque no tenía inspiración y quería que quede bien, más que nada porque amé la historia que le di a uno de mis dorados favoritos. Se que a lo largo de esta historia los hice sufrir a todos, pero considero que "por algo ellos son así" y acá está la primer parte del armado de su personalidad, aunque falta la segunda parte que me va a costar más, pero que va a ser genial. En estos días la estaré publicando, así que estén atentos :D
Otra cosa, empecé una nueva fic que mañana actualizaré llamada "El Problema de Amarnos" que es un Máscara x Saori. Quienes hayan leído "La Princesa y la Máscara" y "Me Gusta Cuando Callas", querrán leer esta continuación, donde nuestros protagonistas tendrán que superar muchos obstáculos y ya respondí una pregunta que me hicieron mucho: ¿Qué pasaría si...? Léanlo, no les quiero spoilear.
De nuevo les agradezco mucho. Saludos y espero que lean mis otras historias :D Nos leemos luego n.n
Aquarius-chan
