Notas de la autora: ¡Hola! para empezar quiero anunciar... que... no eh tenido mucha concentración ultimamente, así que tal vez me tarde más en actualizar. Feliz cumpleaños Marina!, que te la pases, bien... y regalo adelantado. Espero te guste:
Fanfic Dedicado: Marinav92 (Pasante, es dedicado a ti. Espero te guste, lamento no hacerte uno nuevo... pero ya sabes, falta de inspiración)
Disclaimer: Las chicas superpoderosas Z, no me pertenecen. Lo único que es de mi propiedad son las maniáticas y sádicas ideas que pongo en este fanfic.
Advertencias: Lenguaje inapropiado, OoC (indispensable en mis fanfics xD), Suspenso (Solo un poco... xD), Lime, Lemmon, Pedofilia.
Butch (22 años)
Kaoru (16 años)
๋• Pasante ๋•
๋• By_PerFecTHeLL๋•
Sin Cordura_(*)
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Butch le acaricio el rostro a Kaoru, quien le regalaba un suspiro a cada caricia que recibía. Como amaba a esa chica, seguramente lo acusarían de pedófilo; pero que más daba. No podía creer que ella, lo hiciera llegar al orgasmo. Hace mucho tiempo que ya ni sabía lo que era eso, ya que las putas con las que se metía no servían para nada. Ella era toda una mujer, a pesar de su edad. Se levantó con pereza y se vistió, alguien podría verlos. La chica se vistió y se acostó de nuevo en el asiento trasero; él sonrió, recargo su cabeza en los pechos de ella, mientras la abrazaba por la cintura.
—Te amo, muñequita— le confeso él sonriéndole, ella rio un poco y acaricio sus cabellos… contestándole con un "yo también".
Él se levantó y dejo a la chica irse recostada en la parte trasera, ya que sabía que se había cansado. Arranco el auto, llevando consigo una gran sonrisa en su rostro. Se estaciono en el centro comercial y volteo a ver a Kaoru, esta se encontraba profundamente dormida. La sonrisa de él parecía no poder quitársele del rostro. Bajo del auto rápidamente y lo cerro asegurándose de que nadie molestaría a su "muñequita". Entro a una tienda de pasteles que se veía bastante cara al parecer, compro el pastel que le había prometido a la chica anteriormente y salió de nuevo. Se adentró al coche y ella seguía dormida, puso el pastel en el asiento del copiloto y arranco de nuevo. Se estaciono en un hotel lujoso que había ahí, llamado… "Palace".
Saco a la chica cargándola entre sus brazos, ordeno a uno de los botones del hotel que estacionaran su auto y le llevaran el pastel a la misma habitación de siempre. Él se adentró como si nada al hotel y saludo al recepcionista, mientras este le daba la tarjeta de la suite más elegante que tenían.
—Solo me quedare un rato…— le dijo Butch al recepcionista.
—Entendido, joven Akamiya. Su suite está intacta como siempre— dijo el recepcionista, este miraba a la jovencita dormida entre los brazos del pasante.
— ¿Algún problema? — pregunto Butch, algo molesto.
—No, no… para nada— contesto rápidamente el recepcionista.
—Bien, entonces… me retiro— Butch se dirigió al ascensor, seguido por el botones que cargaba consigo el pastel. Subió hasta el último piso, y salió del ascensor dejando ver un pasillo con solo una puerta en este, se dirigió ahí y el botones pasó rápidamente la tarjeta, la cual abrió la gran puerta con adornos dorados. El chico se adentró y coloco a la chica en la gran cama, que estaba con unos cuantos pabellones alrededor y con una gran sabana verde con toques dorados… el lugar se veía demasiado grande y elegante al parecer; el baño contaba con una gran tina, había muchísimos líquidos aromatizantes cerca de esta, la televisión digital era muy grande, los sofás de piel color blanco resaltaban en la habitación y tenía un gran balcón que al salir a este contaba con una gran vista. El botones dejo el pastel en una mesita de vidrio que había dentro y se retiró. Butch salió al balcón y soltó un suspiro recargándose en el barandal.
—Demonios, ahora que hare… yo… ya no puedo separarme de ella— pensaba el chico, cuando escucho a Kaoru bostezar; volteo a verla y la miro estirarse, la chica miro el lugar y abrió los ojos impresionada… ¿acaso era un sueño?
El joven rio ante la cara de sorpresa de ella, la cual al escuchar las risas volteo su mirada y se encontró con el pasante, viéndola un tanto divertido.
— ¿Dormiste bien? — pregunto él, metiéndose de nuevo a la habitación.
—Amm… si— la chica se sonrojo al recordar lo sucedido— ¿En dónde estamos? —
—En mi suite privada…— la chica debido a la impresión abrió los ojos, el joven rio ante esto y ella volteo la mirada examinando todo. Eso debía costar muy caro, desde el punto de vista de ella.
—Como rayos te alcanza para pagar todo esto…— Kaoru se levantó de la cama y empezó a recorrer todo, Butch solo la seguía con la mirada.
— ¿Quieres dejar de dar vueltas? Me estas mareando…— dijo él riendo divertido, sentándose en la cama.
—Ay cierra la boca, yo jamás eh estado en algún lugar como este, así que déjame disfrutarlo…— dijo la chica algo ofendida.
—Pues acostúmbrate— pensó Butch, formando una sonrisa torcida en su rostro.
La chica entro al baño y lo miro, era muy grande… parecía más grande que su cuarto. Salió, yendo directamente a la sala y miro una consola de videojuegos, gritando algo emocionada.
— ¡Aaah! ¡No puedo creerlo! ¿Podemos jugar? Si…— pidió la chica, acercándose al pasante que soltó una risa por la petición de la chica. La verdad lo único que había disfrutado en esa suite con la compañía de alguien era la cama, y si es que se podía decir "disfrutar". Él se levantó y beso a la chica, agachándose un poco debido a la estatura de esta.
—Claro, porque no…— le dijo el chico separándose de ella. Encendieron la consola y empezaron a jugar. La chica resulto ganadora en el juego, esta se levantó del sofá y empezó a restregarle su victoria al chico.
—Sí, oh sí, soy la mejor…— decía Kaoru, celebrando su victoria.
—Te deje ganar eso es todo…— le dijo el chico haciendo una mueca de disgusto en su rostro. Sin embargo, sintiéndose realmente feliz por dentro. Veía a la chica saltar por toda la suite, gritándole "tú eres un perdedor y yo una ganadora". Él se levantó y la comenzó a perseguir, cuando logro alcanzarla la aprisiono de su estrecha cintura pegándola a su cuerpo.
— ¡Oye déjame! — le exigió la chica, un poco sonrojada.
—No, ya que perdí… merezco algo de consolación— le dijo él al oído, mientras comenzaba a morder el lóbulo de su oreja, bajando hasta su cuello y besándolo pausadamente. Sus manos recorrieron el cuerpo de la chica con lentitud, ella sentía un poco de cosquillas en el cuerpo; él subió su mano derecha hasta el pecho de la chica y lo apretó con fuerza, haciendo que la chica arqueara un poco la espalda. Ella se volteo, quedando frente a frente con él. Comenzó a besarlo, él estaba deseoso de hacerlo de nuevo, hace rato si había sido placentero, pero no muy cómodo que digamos. Ambos se separaron por la falta de aire, dejando un hilo de baba uniendo sus labios.
—Eres un vicioso…— le dijo la chica divertida, al ver como el joven comenzaba a besar su cuello de nuevo.
—Que puedo decir, el sexo nos vuelve adictos…— le contesto él, quitando la polera de ella. Esta estaba sorprendida, por sus palabras, esas palabras… que la única vez en que las había visto era en su libro. Ella salió de sus pensamientos cuando sintió como él desabrochaba su sujetador y succionaba con ansias sus senos. Ella arqueo su espalda, él la sujeto de la espalda con una mano evitando que cayera ante tal flexión que había dado, mientras con la otra trataba de quitarle el pantalón. Ella sentía su cuerpo arder nuevamente, él sentía que debía arrancarle la ropa en ese momento; ya que ya se estaba desesperando por ese estúpido botón. Él gruño al sentir como la chica se subió en su cintura, enredando sus piernas en esta. ¡Dios! Seguramente iría al mismísimo infierno por lo que estaba haciendo, pero que rayos… prefería condenarse de por vida a aguantarse las ganas en ese preciado momento. Él la llevo a la cama y la recostó, se separó de ella, quitándole el maldito pantalón de una buena vez. Ella flexiono sus piernas, separándolas para él. Saco la braga de ella, mientras él también se deshacía de su estorbosa vestimenta, ambos quedando como hace unas cuantas horas. Él bajo su rostro hasta quedar en los suaves genitales de ella, que se veían totalmente húmedos. Paso su mano suavemente por los labios genitales de ella, haciendo estremecerla. Él bajo su rostro hasta quedar en la entrada de ella y paso su lengua delicadamente, ella arqueaba la espalda y como lo hizo la primera vez trato de no soltar gemidos de placer. Acción que no le molestaba para nada al chico, al contrario lo ponía más candente. Ella arqueo su espalda al sentir los dedos del chico dentro de ella, trato de retener un gemido pero fue en vano, el joven comenzó a mover sus dedos dentro de ella. El líquido de su vagina no dejaba de fluir, termino empapando los dedos de él, que gustosamente los lamio con lujuria. Él la volteo haciendo que ella quedara a gatas, un poco vulgar pero… quería probar todo con ella. Lamio su vagina una vez más, su dedo se encargaba de estimular su clítoris que estaba totalmente erecto. Llevo su lengua hasta el pequeño ano y lo lambio un poco, la chica sentía que iba a desfallecer si no la hacía suya en ese momento. Ella despego su trasero de las aferradas manos de él. Se volteo y lo miro lujuriosamente, él se extrañó cuando sintió las manos de la chica sobre su miembro. No nada más él la podía torturar. Ella empezó a masturbarlo, haciendo que él soltara un par de gruñidos del placer que estaba recibiendo. Ella llevo la punta de él a su boca y empezó a lamerlo, él se dejó caer en la cama y ella siguió con su labor, introduciendo el grande miembro de él en su boca o al menos lo que podía. ¡Cielo santo! El calor ya les estaba quemando a ambos, él empujo a ella sacando su miembro de la boca, acomodo a la chica en la cama nuevamente abriéndola de piernas y rozo un poco su punta en los labios genitales de ella. Se introdujo lentamente en ella, comenzando a penetrarla suavemente y aumentando el ritmo al pasar unos cuantos minutos.
— ¡Aaaahhhh! ¡Bu-Butch! ¡Aaa-aahh! — gemía constantemente, tratando de retener esos gemidos pero el placer que le daba el chico, le hacía esto imposible. Ella apretó un poco sus piernas, provocándole varios espasmos al chico, el cual aumentaba el ritmo mucho más rápido. Sentía su miembro aumentar de tamaño, la cambio de postura. Posicionándola de lado y acostándose al lado de ella. Sosteniendo la pierna de la chica y tratando de atravesarla aumentando más el vaivén. Bajo un poco el ritmo, haciendo que ambos tomaran un poco de aire, él trataba de llegar muy adentro de ella. Mientras con su mano acariciaba el pezón completamente erecto de ella. Una vez que hubo regularizado su respiración, empezó aumentar las embestidas de nuevo, palmeo un poco los glúteos dejándolos un poco enrojecidos. Lamio su cuello, la chica volteo a verlo, este aprovecho la oportunidad para besarla. Él se sentía realmente extasiado con el sabor de su boca, con el olor de su cuerpo y sobretodo con los gemidos no dados por ella.
Sintieron el orgasmo llegar y él salió rápidamente de ella derramándose en la sabana. Ambos estaban jadeantes, la chica lo volteo a ver y le sonrió; él también sonrió y paso su mano por la estrecha cintura de la chica. Sus ropas estaban tiradas por todos lados, Kaoru se acurruco en el pecho de él, inhalando ese delicioso aroma varonil.
—Que buen premio… ¿jugamos de nuevo? — pregunto él, algo divertido.
—Je, je… no. Aun no me has dado mi premio— le responde la chica con un lindo puchero.
—Hum… cierto, casi se me olvidaba— él se levantó y se puso su bóxer, fue hasta la mesita de cristal y miro el pastel, corto un pedacito y lo puso en uno de los platos de porcelana que estaba ahí.
—Toma lo que te prometí…— Kaoru sonrió al ver el pedazo de pastel, por fin se quitaría ese antojo. Se incorporó con la sabana enredada en su cuerpo, cubriéndola hasta sus pechos y comió un poco de ese delicioso pastel que tanto anhelaba. Butch se le quedo mirando, sonriéndole. Enserio esa chica era hermosa, sus labios sabían extremadamente deliciosos y no solo los que tenía en el rostro, si saben a lo que me refiero.
— ¿Qué? — pregunto Kaoru, al sentirse observada.
—Nada, me estoy dando cuenta de que… te amo demasiado— contesta el pasante, acariciando la mejilla de su alumna. Ella se sonroja un poco y sonríe.
—Yo también, te amo— dice ella dándole un beso, el chico rio un poco entre el beso.
—Y ahora… ¿Qué te pasa, loco? — Kaoru se separa de él, viéndolo directamente a los ojos.
—Nada, solo que… me encanta el pastel de queso…— Butch ríe un poco y la chica se sonroja desviándole la mirada. Eran las 6:00 p.m. cuando decidieron abandonar la suite. Kaoru iba muy feliz, mientras la palabra "feliz" se quedaba corta para Butch. Se estaciono a unos cuantos metros de la casa de Kaoru, le dio un beso pequeño antes de que bajara ella del jaguar. Ya que si se lo daba un tanto apasionado, la llevaría de nuevo a la suite y le haría el amor un par de veces más. Se despidieron y el joven sonrió ante las últimas palabras de Kaoru.
—Hasta mañana, profesor— dice la chica burlonamente, haciendo un ademan con su mano y yéndose hacia la entrada del edificio donde vivía.
—Hasta mañana, alumna— soltó en un murmullo Butch, cuando vio entrar a la chica al edificio. Suspiro y se fue rumbo a su casa. Kaoru se adentró hasta su casa y no había nadie. Observo una nota pegada en el refrigerador.
"Kaoru, fuimos a visitar a la tía Korian. Al parecer se enfermó y mamá estaba preocupada, llegaremos tarde. Te dejamos comida dentro del refrigerador, la calientas y comes.
Atte. Dai"
Kaoru suspiro un poco aliviada, subió por las escaleras y se metió a dar una ducha helada. Salió se puso su holgada pijama y bajo a cenar. Encendió el televisor y se puso a ver un programa de terror que había. El programa acabo y puso un poco de música, rock sinfónico… Within Temptation, "Angels" se llamaba la canción. Cerró sus ojos un poco y recordó las caricias de Butch, haciéndola estremecer un poco. También recordó las palabras que le dijo: "El sexo nos vuelve adictos". De donde lo habría sacado, esa duda tenía la chica. Noto su mochila a la orilla del sofá, la abrió y saco su libro. Estaba cansada, pero una buena lectura le haría bien.
"Por fin. El día que más estaba esperando había llegado, el rostro de mi amado al fin lo podía ver. Sus cabellos azabaches sobresalían de entremedio de mis piernas, su blanca piel chocaba contra la mía, que estaba más que deseosa por tales caricias. Sus ojos verdes tan penetrantes, me inundaban en una fosa verdosa, como queriendo no dejarme salir nunca de ahí."
La chica abrió sus ojos, tal descripción le habían recordado a… él. Genial ahora hasta en su libro iba a invadirla. Rio tontamente ante sus pensamientos, soltó un suspiro y subió a su habitación. Cuando antes de entrar a su habitación, empezó a escuchar unos pasos en la planta baja. Pensó que su familia ya había llegado, bajo a verlos y… no había nadie.
—Qué raro, creí oír…— la chica se asustó al oír la llave del lavabo de la cocina abrirse, fue hasta la cocina y efectivamente; esta estaba abierta. Kaoru la cerró de inmediato, evitando una inundación.
— ¿Qué rayos pasa aquí? — se preguntó a sí misma la chica. Escucho la televisión prenderse, y fue rápidamente… estaba en un canal, donde pasaban algo de ángeles y demonios. Un chamán o algo así, se veía hablar ante las cámaras.
—Dai, Shou… esto no es divertido…— dijo la chica, empezando a ver a todas partes… miro su libro y lo agarro; abriéndolo en cualquier página y leyéndolo, para tratar de tranquilizarse.
"Pensé que podría vivir con ese espectro, pero muy pronto se empezó a mostrar agresivo contra cualquiera que se me acercara. Me quería solo para él, no quería que hablara con nadie; mi novio se enojó tanto que me llevo a su casa. Tenía miedo, mucho miedo… el espectro se había enojado enserio."
Kaoru alzo su vista, todo había quedado en silencio. Se oían las pequeñas gotas del lavabo caer, ella suspiro sintiéndose un poco más tranquila. Sintió una presencia detrás de ella, quiso voltear pero no podía… sintió que se estaba acercando más y más… cuando…
— ¡Ya llegamos! — grito Shou, haciendo que Kaoru gritara y cayera del sofá. Recibiendo una risa de su pequeño hermano y miradas confusas de Dai y su madre.
— ¡Por Dios, Shou! ¡Quieres dejar de hacer eso! — grito la chica enojada. Su hermanito seguía riéndose, Dai negó con la cabeza y su madre sonrió tiernamente. La familia converso un rato acerca de la tía enferma, Kaoru subió a dormir o a tratar de hacerlo. Lo que le había sucedido había sido muy raro, y nunca lo olvidaría así de fácil. Abrazo a su almohada, y decidió pensar mejor en los momentos maravillosos que había pasado en ese día. Sino realmente perdería la cordura.
Butch llego y estaciono su auto. Bajo de este muy sonriente, lo cual se les hizo extraño a sus hermanos.
— ¿En dónde estabas? — pregunta Brick, viéndolo sospechosamente.
—Ja, se ve que te divertiste a donde quiera que hayas ido…— dice Boomer arqueando una ceja.
—Da igual a donde haya ido ¿no?, me siento demasiado bien como para enojarme en estos momentos…— le responde Butch con una sonrisa.
—Ok, hermanito. Dime ¿Dónde estabas? Y ¿Por qué saliste de la escuela tan rápido? — dice Brick, seriamente.
—Haber estaba en mi suite y… no lo sé… salí a divertirme un poco—
—Espera… ¿divertirte?, ósea que… ya llegaste al orgasmo, al parecer por tu cara— concluye Boomer, suponiendo a donde iba ido su hermano mayor.
—Si, efectivamente. Dos veces en un día… eso sí que es un record, para mí…— Butch rio un poco—con su permiso, me voy a bañar… que estoy muy cansado— termina de decir Butch, caminando directamente a su habitación.
—Se podría saber quién fue la afortunada…— dice Brick, un poco alegre de saber que su hermano por fin se calmaría.
—Hum… ya la conocerás, después— le contesta Butch y desaparece por el pasillo. Se saca su camiseta y siente el aroma de ella invadirlo, definitivamente todo su cuerpo tenía el olor de ella. Ciertamente, quería que ella se quedara toda la noche con él, pero no se podía. Todavía recordaba lo que le había dicho…
"Ya es hora de irme"
"¿Qué? ¿A dónde?" le pregunto él, con algo de molestia.
"A mi casa…" le respondió ella, cuando sintió al chico abrazarla.
"¡Oh… vamos! Quédate conmigo, solo por hoy…" dijo él apegándola a su cuerpo.
"No, mi mamá me regañara si llego tarde" el chico rio ante sus palabras, si era cierto. Ella seguía siendo una niña después de todo, pero al menos era su niña.
Recordar eso le hizo un poco de gracia, enserio que era un pervertido de primera. Se había atrevido hacerle el amor a una chica de dieciséis años, ¡por dios! Él tenía veintidós. Se puso a pensar y a pensar, cuando se metió a la ducha. Si era un maldito pervertido, pero… por más sucio que parezca, quería seguir siéndolo por el resto de su perra vida. Sabía que con esto tenia ganado un lugar para pudrirse en el infierno.
Al día siguiente, Kaoru se levantó de muy buen humor. Tomo un baño de burbujas y se relajó por completo, salió de la tina y noto en su cuello una pequeña marca. Ella suspiro, tenía que usar algo para cubrirse o sus hermanos la empezarían a invadir de preguntas. Se cambió con un pantalón holgado negro, una playera de tirantes negra, pero holgada, llevando arriba un suéter verde con unos pequeños moñitos negros en las bolsas de este. Bajo de su habitación, desayuno y salió de su casa. Iba caminando leyendo el libro, cuando…
— ¿No quieres que te lleve? — dice el dueño del auto jaguar, sonriéndole a la chica. La cual lo volteo a ver y arqueo una ceja, negó levemente con la cabeza y subió al coche.
—Sabias que eres tan impredecible…— le comenta Kaoru a Butch, él solo ríe y la mira.
— ¿Enserio? Y yo pensé que era más discreto…— Kaoru rio un poco, cuando el auto se detuvo debido al semáforo. Butch aprovecho esa oportunidad para devorar los labios de la chica, su lengua rozo la de ella, como dándole a entender que la extrañaba demasiado. Se separó de ella, Kaoru estaba sonrojada y Butch la veía divertido; cuando volvió arrancar.
—Eso significa que… ¿me extrañaste? — pregunta la chica divertida.
—Más de lo que piensas…— contesta Butch, estacionándose. Kaoru baja del auto jaguar, cuando voltea a ver a todas las chicas de la escuela que la miraban con cara de quererla matar. Kaoru trago saliva, algo nerviosa. Butch bajo y se dio cuenta de la situación.
— ¡Oigan es todo suyo! ¡Además yo solo quería un aventón! — grita Kaoru a todas, para que no la maten.
Las chicas no cambian la mirada, Kaoru suspira y se va a su salón. El pasante les sonríe a las chicas haciendo que se les olvide el porqué de su enojo.
Kaoru llega un poco disgustada al salón. Que se creían esas idiotas, lo mejor sería ni acercársele en cuanto estuvieran en la escuela; ya que podría terminar muerta o… huyendo de la ley por matar a golpes a todas las femeninas de la escuela. Pronto la maestra llego anunciando la llegada de un alumno.
—Su compañero pudo regresar a esta escuela, espero lo hayan extrañado… pase joven Wilson— dijo la señorita Keane.
—Hola a todos…— saludo Danny, posicionando su mirada en la chica Matsubara, que lo miro con enfado. Mierda de suerte que tenía, tendría que lidiar con ese idiota todos los días.
—Siéntese en ese lugar, joven Wilson— señalo la señorita Keane, a un lugar vacío al lado de Kaoru. La chica se quería golpear, tirar por la ventana, arder en llamas y que sus cenizas las volara el viento sin dejar rastro alguno de ella… pero lamentablemente eso no se podría. El rubio llego al lado de Kaoru y se sentó en el lugar al lado de ella.
—El destino de nuevo nos une, ¿no lo crees, Kaoru? — dice Danny con un toque sensual en su voz. Desde el punto de vista de él, claro está. Kaoru frunció el ceño y decidió que lo mejor sería ignorarlo. Las clases pasaron lentamente, cuando sonó el timbre de receso. Kaoru tomo sus libros y mochila rápidamente, cuando estaba a punto de salir; Danny la agarró del brazo.
—Vamos Kaoru, eh cambiado… dame otra oportunidad…— Kaoru frunció el ceño y apretó la mandíbula, zafando su brazo agresivamente. Danny estaba a punto de tomarla de los brazos cuando se dio cuenta de dos presencias que estaban ahí, volteo a ver quiénes eran y miro a las amigas de Kaoru, mirarlo con desprecio.
—Nos vamos, Kaoru— dijo Miyako seriamente, mirando al chico con odio.
—Sí, ya voy— Kaoru pasa y golpea fuertemente el hombro de Danny haciendo que este tropiece y tenga que sostenerse de su banco. Él frunce el ceño, pero formando una sonrisa. Esa chica tenía que ser suya.
— ¿Te pasa algo, Butch? — pregunta Boomer, dándole un mordisco a su emparedado.
—No, nada— el pasante de ojos verdes le contesto a su hermano, aunque una parte de él era como si le advirtiera acerca de algo. Observo a Kaoru llegar junto con sus amigas, noto que venía molesta; alguien la había hecho enojar. Cuando observo entrar después de unos minutos a ese chico rubio, Danny Wilson. Kaoru se sentó en una mesa aun con una mueca de fastidio en su rostro y abrió su almuerzo, esta vez sí se había levantado temprano. Butch la miraba a lo lejos y volteaba su vista hacia ese chico Wilson. Este la miraba a cada rato y hacia ademanes algo chuscos y morbosos. Cosa que le molestaba mucho a Butch, ese maldito, hijo de perra. Danny se levantó y se dirigió hacia donde estaba sentada Kaoru, Butch se levantó de golpe; desconcertando a sus hermanos.
—Y ahora ¿Qué demonios te pasa? — pregunta Boomer, cuando nota a Butch apretando la mandíbula. Danny se le acerca a Kaoru y le da una rosa roja, Kaoru se le queda viendo extrañada por tal gesto suyo; aun así, le recibe la rosa… esto provoca que Butch se enoje más. Que se creía ese niñato, siente que es observado y voltea a ver a sus dos hermanos; ambos lo miraban con cara de "nos vas a decir que te pasa". Butch se aleja de ahí, dejando a sus hermanos con la duda.
— ¿Por qué le recibiste la rosa? — pregunta Momoko enojada.
—No sé…— responde la chica de ojos verdes, bastante pensativa. Sus amigas le reprochaban con la mirada su acción, ya que ciertamente el chico para ellas era peor que basura. Kaoru se levantó de su lugar y se fue, diciéndoles que necesitaba pensar… ya que ciertamente a ella también le había resultado raro, eso que hizo. ¿Por qué demonios se la recibió? Estuvo caminando por el pasillo, pensando… aclarando sus dudas, cuando… fue jalada por alguien al armario del conserje, la chica trato de gritar pero una mano le obstruyo que hablara. Forcejeo un rato, cuando unos labios invadieron los suyos; ese sabor… podría reconocerlo donde sea. Aferro sus brazos al cuello del joven, mientras empezaban a rozar sus lenguas lentamente, degustando de la boca del otro. Se separan al necesitar aire, Kaoru trata de concentrar la vista ese lugar estaba algo oscuro.
— ¿Qué no te puedes controlar por un segundo? — murmura Kaoru un tanto divertida. Butch le sonríe, pero la escena de la cafetería se le viene a la mente… siente la rosa en la mano de la chica y se la quita; rompiéndola y tirándola al suelo.
—No quiero que te acerques a él, entendiste— le ordena Butch seriamente.
—Perdón, ahora tú eres el que me dará órdenes…— le dice Kaoru, arqueando una ceja.
—Hablo enserio…— le vuelve a decir Butch, mirándola fríamente que hace que un escalofrió recorra la espalda de Kaoru.
—Butch… yo…—
—Tú te alejaras de él… tú eres mía y eso recuérdalo…— le dice con autoridad Butch. Kaoru abre los ojos impresionada, jamás pensó que el pasante fuera tan celoso y tan posesivo. Kaoru no dijo nada, solo asintió. Butch la miro asustada, él suspiro y le desvió la mirada.
—Oye… perdón, es que al ver a ese tipo, ¡Argh! Me hirvió la sangre…— se disipa Butch con ella, levantándole el rostro, haciendo que lo mire directamente a los ojos.
— ¿Me perdonas? — Kaoru sonríe y asiente, sintiendo los labios de él de nuevo sobre los suyos. Butch se asoma y al notar que no había nadie en el pasillo sale junto con Kaoru.
—Nos vemos luego, de acuerdo— le dice Butch, sonriéndole tiernamente.
—De acuerdo—
Ambos se despiden con un ademan de manos, ya que alguien podría verlos. Kaoru se sentía algo confundida y atemorizada por el comportamiento de Butch, pero aun así, no podía cambiar el hecho de que lo amaba. Llego a su salón adentrándose en él, noto que no había nadie, supuso que aún estaban en la cafetería. Se sentó en su pupitre y empezó a leer el libro:
"El espectro había tomado una actitud que jamás había visto en él. Tenía miedo, algo que nunca espere tener de él. Estaba en la casa de mi novio, cuando él me propuso hacer el amor; yo no estaba segura de afirmar esa opción. Seguramente si se llegaba a enterar el espectro, se enojaría más. Al final, accedí. Él me penetraba con rudeza, yo gemía… pero, ciertamente no lo disfrutaba. Solo lo hacía para complacerlo. Él llego al orgasmo, pero yo no, sentía como si no hubiera hecho nada. Le dije que me iría a mi casa, a él no le importó; cuando llegue sentí una presencia aventarme fuertemente contra la pared. El espectro se había enojado, quería gritar pero me estaba asfixiando; le rogué que me soltara, pero él parecía querer matarme. Le dije que ya no volvería a pasar, que ya no lo volvería hacer… y él me soltó. Estaba temblando cuando sentí que me abrazo, como tratando de tranquilizarme. Escuché en un susurro: tú eres mía. Sentí miedo y me quede profundamente dormida, entre sus brazos."
Kaoru abrió los ojos impresionada y sus manos temblaron un poco. Escucho el timbre sonar, sus compañeros entraron al salón. Mientras ella sentía el miedo recorrer por su cuerpo, ya le habían dado ganas de orinar de nuevo.
Reviews?
Trabajando para el capítulo 9 xD!
