Capítulo 8 – Un masaje

Tensión.

Tensión en mis músculos, consecuencias del trote de hoy a la madrugada por la isla y el hecho de que llevo 2 semanas desde que entreno realmente y algunos días en el que Zoro aumentó mis sesiones de ejercicios por 2 pues estaríamos por el tramo final.

Cada vez siento más como mi Haki de Observación podría despertar en algunos de estos días, y estoy ansiosa por ello, ya que recuerdo que Zoro dijo que entrenaríamos con Sparring para dominar este Haki, y según el libro de Zoro, el Sparring requiere mucho contacto físico.

Eso podría ser una ventaja para mi avance con mi conquista, y una desventaja a la hora de tener que concentrarme en el entrenamiento.

Me explicó que al despertar mi Haki de Observación, los ejercicios diarios pasarían a ser ejercicios ocasionales dejando a mi elección cuando entrenar, al menos que quiera aprender a despertar el Haki de Armadura.

Las pesas en el tobillo ahora ya no me molestaban como al principio entorpeciendo mis pasos, ahora siento que son parte de mí y con el tiempo he aprendido a ignorar este peso extra. He tenido que pedirle a Zoro que me ponga las otras pesas de 5kg para tener las 4 pesas puestas, para que estas vuelvan a presentar un obstáculo.

Según Zoro cuándo me acostumbré a estas 2 pesas extras, ya no necesitaré usarlo pues mi velocidad será ideal, pero podía seguir añadiéndole peso solo si mi velocidad me es insuficiente para mí. Es decir los entrenamientos diarios ahora yo los elijo cuando realizarlos, o también puedo dejarlos definitivamente, volviendo a mi vida de solo lectura, no más Zoro en ese caso, como si pudiera hacerlo.

Ah sí, regresando a la tensión de mis músculos, se me acaba de ocurrir la idea de jugar apostando, un juego en el que la suerte decide, para poder estar en igualdad de condiciones ya que en los juegos con estrategias hasta ahora nunca ha podido vencerme nadie en el barco.

Ahora debo esperar el momento indicado para invitarlo a jugar luego del desayuno, siempre con una botella de Sake para seducirlo. Lamentablemente reconozco que la botella tiene más poder en él que yo.

...

Lo llamo a jugar cuando sale de la cocina comiendo alguna fruta que ahora no me importaba diferenciar, con la excusa de relajarnos y descansar del ejercicio madrugador de hace algunas horas.

"Hagámoslo más interesante, apostemos" expreso excitada queriendo conseguir mi objetivo de obtener un masaje de nuevo por parte de sus manos, cuando él se sienta en mí frente.

"¿Apuesta?" dijo mirando el juego en sorpresa, mientras agarra el sake y lo bebe pues ya sabe que función cumple en este lugar. "Si, algo fácil" le aseguro para que acepte, me da una mirada mientras termina su fruta, mi expresión se vuelve neutra, pues parece que la idea no le gusta para nada.

"Está bien" dice y alarga su brazo, para primera vez ofrecerme una botella de sake, me niego, pero como no retira su brazo, me veo a aceptar y beberlo desde la botella pues no hay vasos cerca, imaginando que está es su condición por haber aceptado, la bebida sabe diferente al sake de siempre.

"Si gano yo, me haces un masaje, mis músculos están muy tensos por todo el entrenamiento" digo y le devuelvo la botella, él también toma sake desde la botella, entonces me doy cuenta del porque el sake sabe diferente, este incluye el sabor de los labios de Zoro.

"En mi caso, Sake cada vez que vayas a entrenar, por 1 semana" dice al dejar la botella, aumentando mis ganas de volver a probarlo, ahora consciente de lo que me esperaría.

"Bien" acepto su premio y empezamos a jugar el juego nuevo, para mi fortuna él vuelve a tenderme la botella, bebo la misma cantidad, pero más despacio disfrutando los sabores y dejando el sabor de mis labios en la boca de la botella para que Zoro también disfrutara, mientras lo mira con mi vista periférica.

Él bebe de nuevo y se relame los labios, le ha encantado, una gran emoción me sacude deseando poder darle la raíz del nuevo sabor, pero debo concentrarme o todo caerá al suelo, le voy ganando, mi suerte de repente me abandona y se pasa a mi contrincante, pues me sortea y abandona en trampas y esperas, donde a Zoro solo le toca lo bueno, dejándome atrás sin ningún remordimiento y sin darme oportunidad alguna de alcanzarlo.

"He perdido" remarco el obvio final que tuvo nuestro juego. Pero he perdido algo más, la oportunidad de hoy y tal vez de la semana, mi consuelo es que la botella duró durante todo nuestro juego, por lo que tuve varias oportunidades para disfrutar el dulce sabor de sus labios. Un atrevido Clon Fleur trae otra botella de Sake y me lo entrega para después desaparecer, bebo de la botella más de lo normal mostrando mi frustración, Zoro empieza a reír por su victoria y mi aparente frustración.

"Aja! me siento mal por ti" dice terminando su risa, le ofrezco la nueva botella.

"¿Por qué, que quieres decir con eso?" pregunto confundida por la declaración, bebe de la botella y al liberarlo se relame los labios de nuevo, supongo que le gusta el sabor intacto que le ofrecí mediante la botella.

"Quiero decir que te he engañado" dice mirándome con una media sonrisa, que demuestra sus palabras. Me devuelve la botella. "¿Quéééé? ¿Cómo?" pregunto sorprendida y molesta por haber hecho trampa contra mí y sin haberme dado cuenta, pero ¿cómo y cuándo lo hizo?

"Pues no te he dicho que soy un experto con los dados, con mi fuerza puedo controlar los números que quiero que caigan" responde sin importarle revelar su secreto, aunque no es trampa, más bien sus habilidades por lo que no puedo exigir nada. "Aun así es una apuesta no puedes arrepentirte"

"Si, pero como me has engañado hagamos otra apuesta, con otro juego" aprovecho su utilización de la palabra engañar y le exijo con el ceño fruncido, sujetando la botella en amenaza de que no le volvería a pasar la botella, la resignación aparece en su rostro.

"¿Othello?" pregunta al ver como otro clon Fleur pone dicho juego en la mesa entre nosotros. Debo admitir que mis habilidades son muy útiles en estos casos, donde me daba la oportunidad de no abandonar el lugar cerca de Zoro. "Bien, pero como tú eres muy inteligente y ganarte es imposible, debo ponerte retos" añade.

"¿Cuál?" digo curiosa al verlo muy pensativo si tiene condiciones en mente no me voy a negar, hare lo posible para ganarme la apuesta ahora que vuelvo a tener la oportunidad que minutos antes había desaparecido.

"Al final del juego, si tengo 10 o más discos en el tablero tú pierdes" dice, eso sí podría presentarme alguna dificultad pues Zoro no es idiota y sus habilidades en el Othello aumentaron desde la primera vez que juagamos. "Debes aceptar pues no estoy obligado a jugar ya que he ganado el juego anterior" dice demostrándome que debo de tomar la oferta o no habría nada más para mí.

"Bien. ¿Qué quieres?" acepto sin opción pues no quiero quedarme sin intentar ganar, su expresión parece pensar que es lo que podría pedir entre infinitas posibilidades y sin oportunidad a que me negara, pues ya he aceptado.

"Masaje, ya que pareces muy animada con ello" si él gana se queda con el masaje mientras yo me quedo con las ganas, lo que no él no sabe o demuestra ignorar es que yo gano en las 2 situaciones, mis manos en su cuerpo serán igual de estimulante, un recuerdo que me acompañara mucho rato.

Bebo la botella de nuevo al pensarlo, y se lo ofrezco, prepara el tablero y reparto los discos, dejando los discos negros para mi propiedad, empiezo yo, se ve concentrado no queriendo dejarme ganar, con solo mantener 10 discos el puede ganarme, mientras yo busco todas las oportunidades para no dejar ningún disco a su favor. Todo mientras la botella viaja entre nuestros labios. Otra botella es necesaria pues Zoro piensa sus movimientos lo que alarga nuestro encuentro. Normalmente con una botella es suficiente, él no pedía más y yo no ofrecía más, pero probar sus labios de este modo, no puedo desaprovechar tal oportunidad.

"Has ganado la guerra, pero perdiste nuestra batalla" me informa al acabar nuestro juego, tronando su cuello, tiene 12 discos a su favor lo que le dejaba como vencedor de nuevo "Un masaje después del entrenamiento en la enfermería" manifiesta diciendo nuestro encuentro y mi derrota.

2 veces perdí ante él, ¿tan desconcentrada estaba como para no pensar claramente?, perdí definitivamente mi oportunidad. Las 3 botellas de sake yacen a nuestro lado, Zoro se levanta y las lleva a la cocina, retirándose del lugar. Me recuesto en la tumbona, admirando y ¿saboreando? mi derrota.

...

Después del entrenamiento diario por la tarde con Zoro en el Nido del Cuervo y con la ayuda extra de Sanji con mis ejercicios de concentración y meditación. Ambos ya limpios del sudor del entrenamiento con la ayuda de la ducha nos dirigimos hacía la enfermería para pagar mi apuesta con Zoro.

Pero Nami llama exigiendo la presencia de todos en la cubierta, interrumpiendo los planes de ambos. Nami anuncia que por suerte divina había conseguido que todos fuéramos a una fiesta de temática veraniega y que marcharíamos en algunas horas antes de la cena, pues devoraremos toda la comida en la fiesta. Todos arman alboroto por las buenas noticias, por la comida, por las chicas en poca ropa, por las vacaciones que todos necesitaban después de tanto alboroto al provocar la furia de 2 Yonkōs seguidos.

También podría estar alegre, pero Zoro se queda en el barco pues hoy le toca Guardia Nocturna en resguardo y protección al barco, cuando todos callan resalto que no puedo acompañarlos pues remarco con una sonrisa que estoy muy cansada por el entrenamiento y que no aguantaría las locuras de los mugiwaras, pero en mi mente había solo 2 razones para quedarme.

Por mis palabras indirectamente provoco que casi todos asalten a Zoro gritando o insultando por el hecho de haberme cansado con sus entrenamientos y que por su culpa ahora me quedare aburrida en el barco con su molesta presencia. Callo a sus conclusiones disparatadas mientras Zoro se defiende exponiendo que él no ha hecho nada y que toda la culpa es mía. Sanji lo ataca de nuevo, hasta que es calmado por Nami que me dio una mirada y sonrisa pícara.

Sanji ahora calmado y en el piso, se para y va a la cocina para preparar la cena para sus 2 nakamas que quedarían en el barco antes de que todos los demás tripulantes salgan del barco en camino a la fiesta nocturna en la isla.

Zoro se acerca diciendo que pospondrá nuestra apuesta para más tarde, entonces va a dormir en algún lugar de la cubierta esperando la cena y a que lo demás desaparecieran de la zona. Voy a leer sentándome en la tumbona con los mismos motivos.

...

Después de la cena, con todos los demás tripulantes divirtiéndose en alguna fiesta en la isla de verano, Zoro me dice que esperemos a digerir la comida para luego ir a la enfermería.

...

Cuando entro en la enfermería al ver como Zoro se dirigía y entraba en este lugar anteriormente, mi espadachín favorito ya está acostado en la cama boca abajo descamisado y sin haramaki aguardando mi llegada y el masaje que se ganó en esta mañana.

Me acerco a él y lo miro tiene las manos ocultas bajo la almohada y con el ojo sano abierto también mirándome, sigue vistiendo sus botas y pantalones negros de siempre, su camisa y haramaki reposan en la cabecera de la cama.

Al analizar su estancia en la cama, supe que no podría quedarme parada sobre mis piernas todo el tiempo con mis manos en su cuerpo, en algún momento estos me defraudarían y me abandonarían, y ahora encontré una excusa para evitar esa situación y también para aprovecharlo, se lo comentaré.

"Eres grande, debo subirme encima tuyo" no pregunto, se lo afirmo para que supiera lo que voy a realizar en un momento, utilizando una buena excusa para sentirlo entre mis piernas que empiezan a pedir atención. Aun así, esperaré a una respuesta.

"Adelante" después de un rato de silencio responde, me saco los suecos, subo en la cama, pongo mis piernas a ambos lados de su espalda baja hincando la cama con mis rodillas y me siento, de esa forma nuestros traseros entran en contacto, para conocerse entre ellos.

Ahora que veo su espalda desde tan cerca y desde este punto de vista, parecen gigantes, cada musculo de su gran espalda expela esfuerzo, dedicación y tensión, puedo notarlo, tras un rato de admiración llevo mis manos a sus hombros empezando mi masaje.

Nunca he masajeado a nadie, que Zoro sea el primer en recibirlo me llena de alegría y satisfacción, pues significa que empezamos a ser más cercanos de lo normal y que ya no desconfía en que puedo cortarle el cuello a la mínima. Intento relajarme pues mis manos tiemblan por la excitación.

Mis manos se mueven plácidamente en sus hombros de izquierda a derecha tratando de disminuir la tensión entre estos, pues mis habilidades no son suficientes como para eliminarlos completamente, con que le gusté un poco a Zoro será suficiente para mí.

Muevo mis manos hacía su cuello y con mis pulgares presiono su nuca moviéndolo arriba y abajo intentando relajar este punto. Un gruñido leve escapa de sus labios. Satisfecha sonrío para mí misma.

"Adivino. Nunca antes le habías hecho un masaje a alguien, ¿no?" dice tras un rato, su adivinanza me sorprende, tan mal lo he estado haciendo, siento mi sonrisa desvanecerse queriendo saber si realmente lo estoy relajando. Bajo mis manos a sus voluminosos y tensos trapecios.

"No, mis masajes funcionan en mí. Supongo que tus músculos bien entrenados necesitan otros métodos para relajarlos." respondo sinceramente dejándolo ver que es el primero y qué no tengo técnicas contra sus músculos. Un suspiro acaba de abandonar su cuerpo.

"Bien, levántate un poco" me dice y acostumbrada obedezco sus peticiones mientras me pregunto si abandonará la sesión que voy a ofrecerle. Pero él se gira para encararme, con su expresión relajada. Con todo mi esfuerzo evito sonrojarme y me siento en sus duros y últimos abdominales no queriendo encontrarme con 'aquello' más abajo. Pongo mis manos en mis piernas para evitar ponerlas en su cuerpo y sonrojarme, con mi rostro pregunto las razones de sus acciones.

"Mmmm, imita mis manos" alza sus manos y las deja en el aire entre nosotros y teniendo que hacer lo mismo. Pero el espacio es insuficiente entre sus manos, mis pechos y mis manos, nuestras manos casi se tocan y no permitirá realizar lo que sea que Zoro tenga en su mente, por lo que tengo que retroceder y sentarme más bajo, en su pubis. Zoro se tensa de inmediato y veo su yugular hincharse y hacer presencia en su cuello cuando yo siento el comienzo de su hombría en mis nalgas, al que no puedo evitar sonrojarme.

"Uno" dice y cierra sus manos cuando su yugular vuelve a ocultarse, evitando la incómoda situación que acabo de provocar con mis acciones, obligándome a seguir sus órdenes de imitar sus manos. "Haces presión con la segunda articulación de tus dedos". "Dos" abre la mano y esta vez cierra sus dedos, Después de todo su estoica expresión no cambia. "Haces presión con la primera articulación de tus dedos" no permitiré que esto terminé así.

"Tres" cierra las manos dejando los dedos al aire, debo de pensar en un plan. "Haces presión con la segunda articulación de tus dedos". "Cuatro" junta las palmas dejando un espacio entre los talones de ambas manos "Haces presión con el dorso de ambas manos".

"Cinco" cierra las manos en un puño, su ojo se enfoca en mis manos buscando algún error para corregirlas. "Haces presión con el dorso de ambas manos" pues yo hago lo mismo imitándolo. "Seis" junta sus dedos y sus manos hasta que las puntas de sus índices se tocan separando los pulgares uno del otro, formando un triángulo "Haces presión en tus índices, medios y corazón".

"Siete" desde su posición de manos anterior separa las manos y separa los dedos ligeramente. "Haces presión con los pulgares, como lo que has hecho en mi nuca" miro sus manos esperando otras posiciones, como sus manos bajan de nuevo, miro a su ojo. "Repítelas" me ordena y sigo su peticion.

Repito las posiciones mientras le digo donde debo ejercer presión, como el me lo ha explicado con anterioridad. Noto como su mirada nunca abandona mis ojos, pero no es lo único que no abandona mi rostro, mi sonrojo no desaparece desde que hizo aparición al sentarme en su pubis, supongo que al menos escucha lo que le estoy diciendo.

"Bien, como dices que soy grande, no temas a usar toda tu fuerza al principio, cuando veas que el musculo se relaja disminuyes tu fuerza. Comienza" suspira y cierra su ojo. Ahora tengo un plan las consecuencias las veré luego.

Y sin su mirada escrutándome, me permito liberar todo lo que no puedo frente a sus ojos, mi cara ardiendo en rojo y una sonrisa que demuestra mi placer. Pongo fuerzas en mis piernas y subo la cadera ligeramente para poder ejercer movimiento por mi parte. Suspiro y llevo mis manos a su pectoral derecho, utilizando la primera posición pongo fuerza sobre su pecho mientras los muevo de arriba a abajo sincronizándolo con mi cintura en un acto para provocar contacto con su miembro.

'Pervertida' escucho que me dice mi adolescente interior mientras ríe y se sonroja, en estos días he sido capaz de ignorarla por mi propio bien y esta vez no será la excepción.

Combino las posiciones de manos y fuerza sobre su pecho mientras el soltaba ligeros "mmmmhh" de placer y no puedo descifrar si son por el masaje o por el movimiento de mi cadera. Al notar como su pecho se ablandece. signo de que la tensión en su musculo se ha escapado por la puerta, aventuro a tocar su tetilla con los pulgares sin tanta fuerza, imagino que debe ser sensible como el de las mujeres. De inmediato su yugular aparece de nuevo y su pecho vuelve a tensarse.

Retiro mis pulgares y llevo mis manos a su cuello, presionando con mis 3 dedos ambos lados del cuello moviéndolo de arriba abajo y en círculos. Al relajarse vuelvo a su pectoral derecho, reiniciando mi masaje anterior.

Relajado de nuevo, mis manos los llevo a su otro pecho, ejerciendo gran fuerza al principio, para luego variarlas con varías posiciones de manos, aprendiendo de sus reacciones por los movimientos de cejas y frente que creo lo hace sin darse cuenta por la situación.

La felicidad que siento al tenerlo relajado entre mis piernas y por las acciones de mis manos sobre su cuerpo, mi cuerpo no es recipiente suficiente para contenerlo, estoy sonriendo como una esposa satisfaciendo los deseos de su marido.

Al masajear su tetilla izquierda la reacción no es la misma que la anterior, podría decir que está dormido, pero los "mmmmh" que me regala me dice lo contrario, solo empieza a relajarse realmente. Mientras yo estoy tensa, realizando múltiples trabajos, con diferentes pensamientos recorriendo mi perturbada mente.

Con su pectoral izquierdo relajado, agarro sus brazos y los pongo horizontalmente, para poder acceder a sus dorsales que imponentes aparecen ante mi vista, empiezo a masajearlos también. Hasta este momento mis dedos y palmas aún no han sentido ningún hueso incluso en este lugar donde las costillas abundan.

Satisfecha por mi trabajo, sigo hasta sus poderosos oblicuos que se tensan ante mis toques. Todo este tiempo sin descuidar el movimiento de mi cintura y sin hacerlo bruscamente queriendo hacer parecer que no lo hago a propósito sino como las consecuencias causadas por el movimiento de mi torso superior al maniobrar mis brazos.

Al tener que relajar sus abdominales debo hacer algo más pues el espacio no me es suficiente, así que decido a aventurarme aún más, mientras acaricio sus oblicuos, retrocedo, para avanzar en el masaje y aprovechar la situación para provocarlo aún más.

Levanto más mi cadera y retrocedo arrastrando mis rodillas por la cama, me siento directamente encima de su miembro, él se sobresalta provocando aún más el contacto, ambos lanzamos gemidos por el contacto distorsionado por nuestras ropas, pero es suficiente. Al instante mi rostro arde como si hubiese yo hubiese caído en un volcán activo y cierro los ojos en placer un momento, abro los ojos cuando siento que él abre su ojo sano.

Rápidamente cruzo los brazos e invoco 2 brazos fleur en la cama que ahora tiene el trabajo de cubrir el ojo que aún no está abierto para evitar que pueda verme con mi expresión, aun no estoy preparada para esto. Su rostro está sonrojado y sonrió al darme cuenta que mis provocaciones dieron resultados, y que no soy la única afectada en este 'juego'. Pero al analizar la situación me doy cuenta de algo. He sentido que su ojo se abría cuando yo tenía los ojos cerrados, pero al abrirlos aún los tenía cerrado. Haki de Observación, he leído su movimiento.

"Zoro" digo, pero me arrepiento pues mi voz está diferente, irreconocible, hecho que solo aumenta el ardor en mi cara, llevo mis manos a sus abdominales hechos de titanio puro para desviar mi mente de nuestro contacto íntimo queriendo contarle las buenas noticias. Empiezo a masajearlos 1 a 1.

"¿Huh?" responde simplemente a mi llamado, su cara sigue sonrojado y sus orejas, rojas. Juzgarlo no puedo, no cuando yo estoy mucho peor, ya que tengo que abrir ligeramente los labios para ingerir aire correctamente.

"Creo que acabo de despertar el Haki de Observación" con la voz en mi control de nuevo es todo lo que le digo, queriendo que él pregunté por sí mismo. Además, creo que no es lo único que despertaré hoy, siento como su miembro acaba de endurecerse un poco y no puedo sentir toda su longitud. 'Una serpiente' grita mi adolescente interior que vuelve a avergonzarme por sus directas palabras.

"¿Crees? a que te refieres" me cuestiona esperando a que le pudiera explicar mi suposición, su ceño fruncido deja de temblar y vuelve a relajarse, el sonrojo sigue en su rostro. Este hombre tiene un gran autocontrol, otros ya habrían saltado a por mí en el mismo instante en que me sentaba encima de ellos.

Le comento que he cerrado los ojos, el hecho de sentir como él abría su ojo y en consecuencia se los mantuve cerrado con mis poderes, sin darme cuenta de mis palabras pues he aprendido a ser honesta con Zoro, pero ahora me arrepiento, si analiza la situación y mis acciones se dará cuenta, y existen solo 3 posibilidades como resultado de todo esto.

Sin embargo, el elige la 4 posibilidad y solo sonríe y dice que se alegra por mi rápido avance y que en lo que resta de la semana debo aprender a utilizarlo a conciencia para poder empezar con el entrenamiento de Sparring. Todo mientras sigo con mis cuidados sobre sus imparables abdominales y mi brazo fleur bloqueando su ojo, recomienzo con el movimiento de mis caderas queriendo ir más lejos.

Lo quiero completamente duro, por placer y venganza por todas las veces que él me ha avergonzado y provocado que me pusiera roja como una adolescente hormonada sin control sobre sí misma, quiero verlo en la misma situación, aumento la fuerza en mi movimiento y yendo más abajo mientras con mi dedo índice paseo por su línea alba.

Bruscamente él se levanta evaporando mis brazos fleur y lleva sus manos a mi cintura y me alza levemente alejándome de su miembro que ya se ha endurecido por mis acciones sobre él. Nuestros labios a centímetros de distancia mientras él me mira fijamente a mis ojos, yo siento tener toda la sangre de mi cuerpo en el rostro, analizando la situación, expectante al futuro próximo.

Miro su ojo y los bajo a sus labios para luego volver a subirlos, queriendo a que se atreva a besarme y aguantándome las ganas de remojarme los labios, mis manos en sus brazos que siguen sosteniéndome de la cintura.

"Te lo advierto Robin, si continuas no podré contenerme" dijo seductoramente con una sonrisa en sus labios, que provocan espasmos en mi vagina, su rostro está rojo, pero se ve calmado, sus ojos brillan como el fuego en una noche oscura. Me da un beso en la mejilla, la primera de su parte, para tranquilizarme supongo, pues estoy muy tensa por la situación y aprovechando que ya me he apoyado sobre mis piernas en la cama, retira sus manos de mi cintura y se gira dándome la espalda y vuelve a recostarse en la cama queriendo que continúe el masaje.

Yo estoy congelada en esa posición, sorprendida por su decisión de no actuar ante mis obvias provocaciones. Yo quiero seguir con las provocaciones y sufrir su placentera advertencia, pero no puedo, algo siempre me detiene de seguir mis instintos, como dijo Nami actuó un poco tímida con él y lo odio completamente. Mis instintos vomitan deseos de querer girarlo y empezar a retirar su pantalón y bóxer. Pero también le debo un masaje en la espalda. ¿Y ese beso que significa? Tsk.

Suspiro y me siento en sus nalgas, llevo mis manos a sus hombros masajeándolo hasta sentir todos sus deltoides en mis manos, masajeo su nuca, trapecio, escápula, dorsales hasta relajarlos completamente y con mis pulgares subo y bajo por su columna vertebral.

Mientras yo discuto con mi monstruo adolescente enamorada interior sobre lo sucedido anteriormente, ella me dice que debo aprovechar la situación pues posiblemente no tendré otra oportunidad en posiblemente mucho tiempo y yo me niego sin saber siquiera las razones de mi repentina cobardía, talvez el miedo de que se enoje conmigo.

...

"Listo, he terminado" le digo al ver que toda su espalda está relajada, me siento triste por el hecho de que este momento haya terminado. Al menos lo he disfrutado lo suficiente con mis manos, me bajo de él y de la cama, me pongo los suecos y me siento en la silla del Dr. Chopper, esperando pues creo que está durmiendo.

Acertada conclusión, pues despierta en un bostezo ahora que han pasado varios pares de segundos, como consecuencias de mi relajante trabajo en su espalda de gladiador. Me siento complacida al saber que he podido satisfacerlo con mis manos, sigo observándolo desde la silla.

Él se levanta y se sienta en la cama y me agradece, imitando sus palabras de siempre le digo que no es nada y que es una apuesta, después de todos yo he perdido. Se coloca la remera para después llevar una mano a su cuello y crujir ambos lados de este. Sube y baja sus hombros moviéndolo en círculos, talvez acostumbrándose a la nueva comodidad. Nos miramos mientras llevo mis manos en mis rodillas por el nerviosismo fingiendo inocencia a sus ojos.

"¿Aun quieres el masaje?" pregunta a lo que yo afirmo y sin haberlo pensando me levanto de inmediato de la silla demostrando mi entusiasmo, provocando que él alce sus cejas y que yo me sonroje por mi abrupto comportamiento.

"Espérame en tu habitación, en ropa interior y prepara unas toallas estaré allí en unos minutos" dice mientras se dirige hacia la puerta, lo detengo antes de salir. preguntando ¿por qué en mi habitación? y él me responde que al final me daría sueño y se ahorraría el trabajo de llevarme a mi cama, dejo que se marche al responder, por lo visto está muy seguro de poder relajarme completamente.

Salgo de la enfermería para ir directamente a mi habitación, retiro mi ropas, calzados, calentadores y pesas del tobillo, me cambio las bragas ya que las que he estado utilizando se me han humedecido, no cambiar de sujetador o mejor me las saco para dejar totalmente libre mi espalda a sus manos, pero mis pechos también estarán expuestas al tener que darme masaje de en mi frente, pongo toallas en mi cama y espero a Zoro sentada en la silla frente al espejo arreglando mi pelo.

...

Oigo unos toques en la puerta y con mis poderes la abro, no sin antes poner una toalla para cubrir mis pechos, Zoro entra mirando todo el lugar, al satisfacerse me encuentra. ¿A dónde habrá ido? sigue igual que antes.

Se acerca y me parp, quedando a su altura, su ojo baja a la toalla que sostengo con una mano en mis pechos.

"¿No te pondrás sujetador?" pregunta después de alzar su mirada de nuevo y analizar toda mi figura semidesnuda. Curiosa por la pregunta decido desafiarlo.

"¿Será una molestia para ti? O ¿demasiado para ti?" pregunto sonriendo pensando en su reacción, una sonrisa pícara se dibuja en su rostro y me recuerdo que desafiarlo no siempre sale a mi favor.

"Para mi es mucho mejor " dice dirigiéndose hacia la cama donde están las toallas, ni 2 minutos con él y ya me he sonrojado por sus palabras y todo porque conlleva varios significados. "Ven" agrega frente a la cama y me acerco, voy a la cama y la arreglo para poder acostarme, me subo, pero una mano en mi hombro me detiene cuando ya estoy arrodillada en la cama.

"Ya que dices estar muy tensa por el entrenamiento, haré tronar tus articulaciones. No mentiré, te dolerá al principio " dice poniéndose detrás de mí, me rodea de la cintura y me aleja de la cama apretándome contra su cuerpo, 'lejos' de la cama me paro por mi misma y siento su aliento acariciar mi cuello y hombro derecho, sus atrevidas manos abandonan mi cintura y sujetan la mía, también la que sostiene la toalla en mis pechos.

Me obliga a bajar la mano dejando mis pechos al aire, estoy segura que desde su posición puede obtener una buena vista de mis pechos, como las que yo siempre tengo. Desliza su mano hasta la toalla y lo lanza a la cama con las demás toallas. Mete sus brazos bajo los míos como abrazándome desde atrás junta sus manos y las pone entre mis pechos presionando mi esternón.

"Relájate y respira" dice y pongo mis manos en sus brazos, respiro todo el aire que puedo y exhalo, momento en el cual él presiona aún más mi esternón y me aprieta contra su pecho echándose hacia atrás, levantándome en el aire, un ligero gruñido se pierde de mi parte entre el sonido de toda mi espalda crujiendo.

Al liberarme siento como si mi espalda se debilitará y que ya no puedo sostener mi esqueleto, hubiese caído ya si Zoro no me estuviese sujetado, me lleva/arrastra hasta la cama, se sienta luego me pone entre sus piernas abiertas, desde atrás lleva su mano izquierda hacia mi hombro derecho pasando por el frente presionando mi pecho izquierdo en el proceso.

Repentinamente gira mi torso hacia la izquierda, haciendo crujir aún mi espalda y otras articulaciones que probablemente no conozca, vuelve a ponerme recta y repite el proceso ahora hacía el lado derecho.

Pone su brazo derecho en mi escápula derecha pasando por el frente de un movimiento alza mi hombro crujiéndolo en el proceso y hace lo mismo para el izquierdo.

Poniendo sus manos en mi cintura me levanta y me pone a su lado, ambos estamos frente a frente con mis pechos al aire, su mirada sin embargo decide ignorarlas, lleva ambas manos en mi brazo derecho y los alza a una altura cómoda, pone una mano detrás y una mano enfrente ambos a lado de mi codo, presionando hacia los lados opuestos, mi codo cruje, sus manos bajan a mi muñeca y de un giro esta también cruje, sus fuertes dedos van a mi palma y con la presión adecuada, crea una sinfonía con los crujidos terminando el concierto con los de todos mis dedos. Repite todo el proceso en mi otro brazo sin cambiar el estilo de su concierto.

Decir que no duele sería mentir, pero pasando el dolor se siente relajante al instante. Nuestros ojos siguen el trabajo de sus capacitadas manos, mientras yo me encuentro con los pechos al aire de nuevo ante él, la cuarta vez y sigue sin echarle siquiera una miradita inocente. O sí lo hace es muy bueno disimulando. Yo ya ni recuerdo desde cuando me había sonrojado, tal vez desde su mano juntas entre mis pechos.

"Acuéstate, de costado mirando hacia el otro lado" dice al terminar con mis manos y levantándose de la cama, sin otra opción acato su orden y me acuesto mirando hacía la cama de Nami.

Pone sus manos uno encima del otro en mi cintura y hace presión, mi espalda baja cruje como la primera vez. Dobla mi pierna izquierda dejándolo sobre mi otra pierna que está completamente extendida, mi tobillo izquierdo besa mi rodilla derecha, hace presión sobre mi cadera crujiendo en el proceso "Gira para este lado" dice y cumplo. Repite el proceso anterior.

Con una mano me obliga a girar mirando hacía el techo, siento como desliza un brazo bajo mi cintura rodeándolo y otro brazo bajo mis rodillas también rodeándolo, alza mis rodillas hasta cierta altura y aprieta mi cintura, con un movimiento alza mi rodilla y presiona para abajo crujiendo mi espalda baja y cadera. Hace crujir mis rodillas, tobillos, articulaciones que se encuentran en los pies, terminando con todos los deditos de mis pies. Me sienta en la cama para tomar mi mano y levantarme, para poder pararme sobre mis pies.

"Listo, ahora sí, acuéstate para poder empezar" dice después de tomar todas las toallas en la cama excepto una que la tendió completamente, clara señal de una indicación para que me acueste encima de ella, lo hago de frente dándole mi espalda para trabajar, pero es incómodo y Zoro lo nota al ver mi mirada, veo como con una toalla forma una almohada y lo pone bajo mi rostro. Con 2 toallas juntas forma un cilindro y lo pone bajo mis clavículas. Perfecto, pero ¿cómo lo supo?

"Como tus pechos son muy grandes imagino que es incómodo estar boca abajo sin un soporte" así que es por eso. Siento enrojecerme al instante y giro mi cabeza al lado opuesto para no verlo, aunque hiciera algo él puede verme desde su ventaja de estar parado a mi lado. Escucho que él se ríe, Tsk, se ha vuelto a burlar de mí y caí redondo como si no tuviese ningún equilibrio, pierna o brazos ¿su venganza por excitarlo durante mi masaje?

"¿Alguna atención en especial que necesites?" susurra lenta y seductoramente en mi oído, provocándome varias emociones que debo de parar en alimentar por hoy.

"Si" es lo único que respondo sin poder darle más pista, queriendo que tambien empiece el maldito masaje. Cuando capta que no voy a agregar nada más, pregunta el servicio que necesito, pero no respondo. Al menos ya no está cerca de mi oído.

"Supongo que tendré que averiguarlo" dice y truena sus dedos. Preludio de lo que he estado esperando todo el día. Preparándome cierro mis ojos lista para disfrutar lo que se viene a continuación.

Pone sus manos en mi espalda, que se erizan por el nuevo contacto con Zoro, lenta y placenteramente masajea toda mi espalda, relajándolo con sus increíbles y habilidosas manos, que no pierden tiempo en descubrirme completamente. Desde que me uní a los mugiwaras he ido a varios SPAs con Nami, pero nunca me he relajado en esos lugares, pues confiarse y relajarse entre personas desconocidas para mí significaba la muerte. Con Zoro no tengo que preocuparme por eso, no tengo que preocuparme por nada mientras esté en sus manos.

Siento como sus manos suben a mis hombros y cuello, mientras acaricia mi espalda, tras un rato las mencionadas ya están contentas y relajadas, mi nuca no se comporta diferente.

Siento que lleva sus manos a mis dorsales y que los masajea con 3 dedos, de arriba a abajo, en círculos y dibujando formas sin formas, no intenta tocar los laterales de mis pechos que rebosan por la presión de la cama, sigue bajando hasta la cintura deteniéndose para darles sus merecidas atenciones. Hasta sentir mi hueso ilíaco entonces se desvía hasta mi espalda baja, donde siento su codo presionar y un crujido sonar.

Mueve sus manos hacía los lados obligando a la tensión a dirigirse hacía un rumbo distinto que al de mi cuerpo. Sigue bajando masajeando toda la zona visible que mi braga permite observar donde las rajas entre ambas nalgas empiezan hacerse visibles. Mi adolescente hace su repentina aparición pidiéndome que me quite las bragas y que permitiera hacer su trabajo de complacerme completamente. Mis pómulos vuelven a arder por mis pensamientos hormonales.

Sus manos saltan a la parte trasera de mis rodillas y asciende hasta los límites de mi braga de nuevo. Masajea mis piernas con sus manos conociendo su forma, incluso a mis muslos interiores que empiezan a provocar humedecimiento en lugares más ocultos y jadeos en mi garganta a los que yo no puedo impedir su salida, como consecuencia de sus acciones.

Por fin sus manos bajan a mis gemelos empezando a relajarlos también, hasta mis tobillos, pies y dedos reciben una buena atención cosa que pocos SPAs ofrecen o mal atienden. Las plantas de mis pie son las más difíciles de complacer pues está buen rato entretenido y explorando esa zona, exploración que me provocan cosquillas a los que ahora sí puedo aguantar las ganas de dejarlos en libertad.

Siento que libera mi último pie y sube de nuevo en mi espalda, los masajea, ahora pasea con sus dedos fantasmagóricamente sobre mi espalda que se vuelven a erizar. "Falta una zona, ¿quieres que siga o pasamos al frente?" pregunta en un nivel muy bajo, si supongo egoístamente, lo hace para no perturbar la paz y relajación que sabe que yo siento en este momento.

Esa pregunta ¿qué debo de responder?, obviamente quiero sentirlo, si me da la oportunidad ¿por qué desaprovechar?, pregunta muy caballerosa, siento mi rostro arder como las llamas del infierno por darme la oportunidad de que me acaricie mis nalgas, aunque el de la oportunidad debería de ser él.

Asiento ligeramente, segura de que él podrá notarlo. "Mi braga...¿molesta?" pregunto indecisa y nerviosa por la respuesta que podría recibir. Sus dedos fantasmas aún no abandonan mi espalda relajada y erizada.

"Si así estas más cómoda, me las arreglaré" dijo sin seguir alzando la voz pensando sobre todo en mi comodidad de nuevo, gesto y preocupación que me derriten.

"Si te molesta…retíralo" digo mordiéndome el labio por el atrevimiento que aparece de repente. "No mires demasiado ¿está bien? me da vergüenza" añado al no percibir más sus dedos en mi espalda.

Separo mis piernas ligeramente para demostrarle que mis palabras están dichas con seriedad, pronuncia un "Descuida" casi inaudible por mi respiración y jadeo que suenan muy altos a mis oídos.

Siento sus dedos entrar bajo mi braga y deslizarlos por los bordes hasta llegar a los extremos, entonces lo desliza suavemente para abajo y alzo mis caderas para facilitar su tarea, pero solo lo desliza hasta el medio evitando creo que mi femineidad entré en a vista, entonces me doy cuenta que mi braga no fue deslizada, fue doblada para dejar apreciar y masajear más piel.

Cada vez que evita avergonzarme, me vuelve loca, su gesto de no ver mi humedecido tesoro me deja sorprendida, por más que se lo haya permitido él se niega a dejarme sobrellevar malos y vergonzosos momentos, obviamente estos gestos desaparecen si lo provoco demás, como en los vestidores de la vez pasada.

Pone sus manos en mis nalgas empezando con el masaje, algunos gemidos se me escapan por el contacto, por las caricias y el masaje que les brinda, mete varias veces sus manos bajo mi braga para masajear la zona de mis nalgas que estos ocultan.

Terminando siento que desdobla mi braga y los devuelve a su estado original en mi cadera y con sus pulgares suavemente descubre mi zona inguinal donde las piernas interiores y la cadera se unen que me sacan gemidos y movimientos involuntarios.

Desde que empezó el masaje mi rostro no abandona el rojo o el rosa que siento en mi rostro, tampoco mis ojos son abiertos en un intento de no mirarlo y morir de vergüenza, también con el objetivo de sentirlo aún más en mi piel.

"Si quieres que continué debes girar" dice susurrando, sedienta de seguir sintiéndolo le tomi la palabra y me giro y llevo mi brazo derecho encima de mis ojos queriendo ocultarme, mi cara la siento ardiendo, mi cuello y mi oreja que sienten como si estos se derretirán por el calor soportado. La sangre se pudrirá en mi rostro por no estar circulando por mi cuerpo normalmente.

Siento la tela de una toalla apoyarse sobre mis pechos para ocultarlas, pero la tela rugosa de la toalla lastima mis pezones al rozarlo, que están rectos y duros por la excitación. Mi respiración y mi estado de tragar bocanadas de aire, poco ayuda, por lo que me veo obligada a retirar la toalla de mis pechos, para que estos no irriten mis pezones por la constante fricción. Sin embargo, llevo mi mano izquierda a mi pezón derecho cubriéndolo y con mi antebrazo cubro a su gemela.

Pone sus manos en mi cuello, la diferencia de temperatura es obvia por lo que me sobresalto un poco, Zoro entiende las razones, siempre lo hace y en está ocasión no será diferente, empieza con su masaje.

Con 6 dedos doma fácilmente mi cuello, baja a mis clavículas y las memoriza de lado a lado con los toques de sus dedos, baja un poco más hasta el comienzo de mi escote, pero no se aventura a más.

Reanuda su masaje abajo de mis pechos, en las costillas, va hasta mis dorsales y oblicuos tranquilizándolos sin esfuerzo, va hasta mi vientre plano y se queda un tiempo curioseando y averiguando.

Baja hasta la tela de mi braga, pero no lo omite, baja un poco más y va hacía los costados donde mis piernas empiezan y sigue su camino, imitando el masaje que me había dado cuando estuve de espalda a él, el resto de mis piernas y pies no supieron retarlo, pues cede ante sus tranquilizadoras manos.

Toma mi mano izquierda con delicadeza y la aparta, descubriendo la parte de mis pechos que esta oculta, con un poco de esfuerzo mi hombro, brazo, antebrazo, manos y dedos sucumben ante su poder. Reposa mi brazo en mis pechos de nuevo, a lo que me sobresalto y contengo un gemido al sentir mis propias manos repentinamente en mi zona sensible y excitada, pensando que eran sus propias manos.

Solo falta mi otro brazo que están ocupadas intentando ocultar mis ojos de los de mi atacante. Vuelve a tomar mi mano y lo aleja de mi rostro, me opongo, pero como tampoco cede, tengo que ceder yo, al ser yo quien me ofrecí como su víctima al principio, descubrir mi pecho de nuevo o cubrir mis ojos es mi encrucijada, pero decido dejarla donde esta, él copia su tratamiento anterior ahora en mi brazo derecho, consiguiendo el mismo resultado.

Terminado bajo mis brazos a la cama, lo regreso a su trabajo anterior, pero Zoro me detiene y lo devuelve a la cama por lo que tengo que aprisionar la toalla y las sabanas en un puño. Sus manos desaparecen de cualquier contacto con mi cuerpo, ¿se irá? ¿ahora que ya no sobra piel visible para masajear? No puedo permitir que me deje en este estado

Sus manos ahora cubren ambos lados de mi rostro, por suerte, aun no piensa abandonarme, mis manos cubren las suyas, no sabiendo cuando los subí para esa tarea, como mis manos no apartan la suya, él sigue masajeando mi cara, sintiendo la diferencia de temperatura entre nuestros cuerpos, sus manos intentan corregir mi ceño fruncido, sin éxito, pues la excitación no me deja otro camino para elegir.

Masajea o peina mis cejas, masajea mis ojos atravez de los parpados cerrados, baja a mis pómulos, a mejillas que se cierran a mi nariz, se desvía a mis orejas, sigue por mi quijada hasta llegar a mi mentón, para acariciar mis labios entreabierto, siempre mis manos encarceladas a las suyas, siguiendo sus movimientos desde atrás.

Lleva sus manos a mi cuello y no se mueve "Deberías estar relajada, pero te veo más tensa y frustrada que nunca" dice susurrando fingiendo confusión, pero sé que él sabe y comprende exactamente lo que me está sucediendo, lo que me ha hecho con sus manos.

Aprovechando mis manos en las suyas, me atrevo y las llevó a mis pechos, pero él endurece sus brazos para que no pueda moverlo, un gemido escapo de mis labios cuando al endurecer sus brazos está quedaron justo cuando entraron en contacto con mis pezones y al respirar puedo aumentar el contacto.

Pero siento como él sube sus manos y quedan mis mejillas, con sus pulgares acariciando mis pómulos "¿Quieres que continúe?" pregunta levemente, obviamente debe seguir con su masaje en las zonas de mi cuerpo faltante e inatendidas, asiento en respuesta pues no puedo pronunciar palabras, incapaz de aguantar el momento y las emociones que él me ha formulado.

"Mírame y dilo" dice desafiándome, mientras entretiene sus dedos bajo mis ojos, con un gran esfuerzo limitada por la excitación y la vergüenza, abro mis ojos por primera vez desde que el masaje empezó, buscando su mirada, justo encima de la mía, me muerdo los labios.

"Por favor, continúa" le digo al rato después de darme cuenta que no podía hablar de inmediato y mirar a su ojo que también me miran desde que abrí los ojos, siento mis ojos húmedos por las abrumadoras sensaciones que me invaden y por el momento de vergüenza que me hace sentir y por no ser capaz de controlar mis palabras.

Se sube en la cama hincando su rodilla izquierda al lado derecho de cadera, atrapándome entre sus piernas. No realiza otro movimiento, solo se queda mirándome, limpiando mis lágrimas de placer y suplica, con su ojo señala mis manos en sus manos, retiro mis manos para dejarle toda la libertad, sus manos finalmente bajan a mis pechos, que están a punto de llorar por haber conseguido la atención que necesitaban y exigían desde hace un tiempo.

Sus mágicas manos hacen el trabajo de apaciguarlos, mediante gentiles y suaves toques empezando desde mi escote donde cada mano sigue bajando pero se separan para obtener su propia porción de disfrute y carne para masajear, ganándose el derecho de escuchar unos gemidos de placer por mi parte, va hasta los extremos y junta ambos pechos, mis pechos parecen gelatinas entre sus manos que obedecen y satisfacen sus deseos de descubrir las formas que mis pechos pueden tomar, pero nunca llega a tocar ninguno de mis pezones o areolas ni por error.

Cansada de esperar y con los pezones duros y dolientes por la excitación, agarro sus dedos de ambas manos y los llevo a cada pezón, me estremezco de inmediato por sus dedos que por fin cumplen mis profundos deseos, se mueven por mis areolas, pone sus dedos en los extremos y los aprieta logrando resaltar aún mis pezones, rodea mis pezones con sus dedos para algunas veces también apretarlos o solo conocer su forma y dureza, pone sus dedos sobre la punta de mis pezones para moverlos en círculos, todo mientras saca dulces gemidos de mi garganta. Mientras yo me retuerzo con sus acciones mis pechos, agarrando las sabanas con mis manos para sostenerme, también observando extasiada al niño que juega con su juguete nuevo.

Mis ojos se cierrar, mis manos apretan más fuerte las sabanas, mis dedos del pie se contraen automáticamente al sentir espasmos en mi vagina por todas las nuevas intensas sensaciones, me preparo para recibir una oleada. Me muerdo los labios y espero, pero la oleada no llega nunca.

"Zoro" gimo implorando en un susurro, susurro que él puede escuchar, abro mis ojos para verlo con sus manos fuera de mis pechos, poco me falta y este idiota me ha abandonado en mi mejor momento, siento mis ojos humedecerse implorando aún más por el momento de éxtasis que necesito alcanzar.

Tengo ganas de llorar por la frustración, esto es lo peor que Zoro puede hacerme, dejarme a 1 paso de un orgasmo, lágrimas de frustración resbalan del costado de mis ojos a la cama. "Zoro" lanzo en un gemido más audible, nuevamente implorando por su piedad.

Me mira y observa mi excitado cuerpo e implorador rostro solicitando su piedad, él comprende, siempre lo hace, la compasión en sus ojos. Entonces sé que me complacerá y sonrió en mi interior, exteriormente no puedo expresarlo por otras emociones que tomaron el control de mi cuerpo. Se levanta de la cama y estira una toalla de la cama, dobla la toalla y alza mi cadera y pone la toalla debajo, supongo que sabe lo que va a pasar en unos momentos.

Baja mi cadera de nuevo y toma mis piernas, levantándolo, se sienta en la cama y baja mis piernas de nuevo haciendo que le rodeé la cintura, lleva sus manos a mis piernas yendo por mis muslos interiores, que me excitan de sobremanera, guía sus manos hasta mi braga y por los extremos los va bajando para detenerse justo antes de que mi clítoris haga aparición que la siento y se ve atreves de la tela, grande y también frustrada por el momento estropeado, pero la capucha queda al aire, libre para las acciones que Zoro quisiera tomar en contra de esta.

Conduce sus manos a la parte baja de mi abdomen comenzando el masaje desde ahí bajando lentamente hasta mi monte de venus, la expectación me produce un placer igual al que sus toques, empieza a utilizar solamente sus 2 pulgares, con esos dedos llega hasta la capucha de mi clítoris, masajeándolo de arriba a abajo estimulando mi clítoris indirectamente, se siente como tocar el cielo y mis gemidos se vuelven más largas y agudas, mientras siento como mis uñas se rompen ante la fuerza que aplico para agarrar las sabanas en mi estado de puro éxtasis, me estoy retorciendo de nuevo con solo sus dedos.

Mi orgasmo llega con un sonoro gemido llevándose toda mi energía y Zoro se detiene observando mis expresiones y comportamiento ante el placer extremo que siento. Fuertes contracciones en la vagina, fluidos deslizándose por mis piernas, mi braga y la toalla mojadas por el chorreo de mi vagina, mis ojos miran su silueta borrosa, mi rostro está en su punto máximo de calor.

Llevo mis manos a mi rostro ocultando mi vergüenza, mientras trato de controlar mi fuerte respiración que lastima mi garganta, siento movimiento por parte de Zoro, con una toalla seca mis piernas y saliva que parece haberse salido de mi boca.

Siento a Zoro levantarse de la cama, por lo que descubro mis ojos para observarlo retirar todas las toallas excepto las que se mojan por mis fluidos y que siguen mojándose por el goteo de fluido rebosante desde el interior de mi vagina. Limpia mi cama y pone las toallas en el suelo me cubre con mis frazadas hasta el cuello, entonces mete una mano bajo la frazada.

Retira mi ropa interior mojada y que, al seguir cansada, sin energías y sensible no puede evitarlo, agarra mi prenda íntima por los bordes, la alza hasta quedar ante nuestras vistas exhibiéndola, la humedad y el líquido son bastantes notables, Zoro lo mira fijamente, desvía su mirada hasta la mía.

"¿Esta es mi recompensa por el masaje?" dice con una voz sexy, una sonrisa seductora y una mirada sensual que casi provoca un segundo orgasmo, pero provocan que mi vergüenza atacara generando que me cubriera aún más con las frazadas dejando solo a la vista mis ojos para arriba. Entonces el deja mi braga ocultándolas entre las toallas, exigiendo a que descanse.

Pero sus palabras me dejan cerca de otro orgasmo y como lo tengo aquí no lo desaprovechare, cuando intenta alejarse lo detengo agarrándolo de la mano y lo meto bajo las frazadas dejando su mano sobre mi intimidad. Me mira con los ojos bien abiertos y sonrojado, cierro mis ojos y genero un gemido ante su contacto con mis labios, abro mis piernas para los lados para recibir aún mejor al placer y darle más libertad de tacto.

En favor a mi placer el mueve sus dedos satisfaciéndome como puede pues no puede ver nada con las frazadas cubriéndome, mis constantes gemidos parecen uno solo, de mi reciente orgasmo aún no estoy recuperada por lo que la veo llegar de nuevo rápidamente, prometiéndome volver a caer en ese placentero pozo.

Alzo mi cadera cuando el orgasmo me azota de nuevo, los fluidos fluyen con más fuerza resbalando por mi espalda, la mano de Zoro siento que deja de moverse, mis piernas tiemblan por lo que no pueden soportar mis caderas que caen de nuevo en la cama. Siento ganas de abrazarlo y besarlo desde que comenzó su masaje en frente, pero sus acciones me distraen y su mano lo hace en este momento

Retiro su mano de mi sensibilizada intimidad y abro los ojos notando como sus dedos y palma llevan consigo rastros de mis fluidos, por los que me lo llevo a la boca y los lamo para limpiarlos. "Será nuestro secreto, te devolveré el favor" digo con el rostro ardiendo, al soltar su mano después de apretarlo ligeramente y mirarlo a su ojo, avergonzada evito su mirada girando para el otro lado y ocultándome bajo las frazadas, evitando que él también pueda verme.

Escucho la puerta cerrarse y suspiro, me destapo completamente de las frazadas, pues el calor es insoportable en este momento, mis pezones arden por no recibir la atención suficiente, por lo que llevo mis manos a ellas para intentar calmarlas, el sueño empieza a ganarme terreno y como estoy satisfecha y cansada, no batallo con Morfeo y me dejo derrotar.

✌️✌️✌️✌️✌️

Destaparme y sentarme en la cama es lo primero que puedo hacer al despertarme, siento la sensación de relajación, satisfacción, plenitud, felicidad y viveza como nunca antes.

Me levanto, guardo y oculto las toallas, y mi braga húmeda, las lavaré luego, miro mis sabanas y hay algunas salpicaduras probablemente de mi último orgasmo cuando alcé mis caderas, también las guardo, primero debo ir a por una ducha que es lo que necesito para limpiarme de mis fluidos y sudor que ahora están secos por mi cuerpo.

Fin Capítulo 8