Disclaimer: Naruto y demás personajes no me pertenecen su único dueño y creador es Kishimoto-sama y la historia pertenece a Catt Ford.
Advertencias: Lenguaje adulto, sexo explícito, AU, OoC y BDSM.
Capítulo 7
—No lo creo, Naruto —dijo Chōji sacudiendo la cabeza mientras aguantaba la carcajada que quería soltar—. Te ves ridículo con eso.
Naruto metió la cabeza en el cuarto de baño y se carcajeó al ver su reflejo en el espejo. El collar que llevaba había sido diseñado para controlar a un feroz Rottweiler, no a él. Era grueso y tosco, estaba lleno de púas plateadas y quedaba ridículo alrededor de su delgado cuello.
—Déjame ver —gritó Suigetsu, mientras ajustaba un collar en el cuello de Nagato.
Naruto se dio la vuelta y Suigetsu se rio.
—No, ese no es para ti, Naru-chan. Quítaselo, Chōji.
Chōji se acercó para quitarle el collar.
—Suigetsu mandó a hacer otros más ligeros. Dijo que eran para ti. ¿Sabes dónde están?
—Creo que los tiene Sasuke —murmuró Naruto con el rostro enrojecido. No miró a Chōji a los ojos.
—Entonces, ¿sales con Sasuke? —preguntó Chōji directamente.
Naruto se sonrojó todavía más, pero miró a Chōji a los ojos.
—¿Sales con Suigetsu? —preguntó.
—No —respondió Chōji alegremente. Lanzó el collar a una caja junto con los demás—. Salimos un tiempo, pero le gusta todo eso del sadomasoquismo y eso a mí me asusta.
—¿De verdad? ¿Acaso insistió en hacerte su sumiso? —preguntó Naruto sorprendido.
Por alguna razón, debido al sentido del humor de Suigetsu, no podía imaginárselo actuando de la misma forma que Sasuke.
Hoy, se sentía un tanto cohibido cerca de Sasuke al recordar su encuentro de la noche anterior, cuando se inclinó desnudo para que le azotaran el culo y luego le hizo una felación al azabache. Los recuerdos lo hacían sentir tímido y a la vez enviaban ondas de placer por todo su cuerpo.
—No, no, para nada. Cuando me dijo que le gustaba todo esto, yo me… asusté, grité y lo eché de mi casa —murmuró Chōji enrojecido.
—¿Quieres decir que ni siquiera lo intentaste? —inquirió Naruto, preguntándose si había sido muy raro aceptar todo lo que Sasuke le había hecho hasta ahora.
—¡No! ¿Por qué debería? —preguntó Chōji a la defensiva.
—No sabes si te gustará a menos que lo pruebes —observó Naruto —. Pensé que eras más aventurero. Así que eres de hablar mucho y poca acción.
—Bueno, quizás tengas razón. ¿Acaso me dices que ya has intentado eso?
—No te diré nada, pero si en verdad te gusta, creo que debes darle el beneficio de la duda —dijo Naruto y miró cómo los ojos de Chōji siguieron a Suigetsu, que se encontraba bromeando con Nagato y halándolo con una correa—. Debió pensar que no confiabas en él.
—Mierda —dijo Chōji —. No fue mi intención herir sus sentimientos. Solo me asusté. Lo primero que se vino a la mente cuando me lo confesó fue una de las escenas de Saw [1] por lo de estar amarrado a merced de otro, pero sin el derramamiento de sangre y la mutilación.
— ¡Baka! ¿De dónde sacas que el sadomasoquismo es así? Te puede amarrar, incluso azotarte y otras cosas, que se yo, pero no hará nada que ponga tu vida en peligro. — dijo Naruto serio por lo exagerado que podía llegar a ser Chōji. — En serio, ¿Qué clase de comparación es esa?
— Ya, no te enojes. Solo lo dije por decir, me gustan las películas sangrientas, además si la has visto los dominantes hacen algo parecido, ya sabes, amarrarte a cosas de las que no puedes escapar al menos que ellos así lo quieran. — Chōji se encogió de hombros como disculpándose y Naruto solo lo dejo pasar.
— Si tienes una palabra de seguridad, puedes usarla para detener a cualquiera —le explicó Naruto, de repente se sentía más seguro hablándole al chico que creía que era muy atrevido. Al menos sabía algo que Chōji no—. Además, Suigetsu no es de la clase de sujeto que te lastimaría sin verificar que estuvieras disfrutando lo que hace.
Chōji bufó.
—¡Disfrutando! Además, es demasiado tarde. Está saliendo con ese modelo pelirrojo.
—Si en verdad lo quieres, si tú… lo amas… —dijo Naruto titubeante—, quizás deberías hablar con él.
—Me traté de acercar a ti esperando que se pusiera celoso —dijo Chōji riendo—. Eres jodidamente atractivo y pensé que, si podía salir contigo, entonces quizás él… estaría interesado otra vez en mí.
Naruto sonrió.
—No funcionará, Chōji. Creo que sabe de mi relación con Sasuke.
Los ojos de Chōji se abrieron y se enfocaron en Naruto.
—¡Entonces sí sales con él! —exclamó triunfal.
Naruto miró a Sasuke con incomodidad, el azabache volvió a mirarlo justo en ese momento y le sonrió de forma arrogante, Sasuke tenía una sonrisa hermosa, le gustaría verlo sonreír más seguido.
—Sí, supongo que sí —murmuró.
—¡Genial!
Chōji codeó a Naruto en las costillas mientras se paraban detrás de las luces, mirando cómo Sasuke acomodaba la siguiente toma.
—Naruto, ¿te has dado cuenta de que nunca estás en las tomas con las chicas?
Naruto sí lo había notado y se preguntó incómodamente si Sasuke pensaba que no podría desenvolverse bien al lado de chicas hermosas, pero no iba a discutir eso con Chōji.
—No, no es gran cosa.
—Suigetsu dijo que esta toma podría terminar en la portada —dijo Chōji señalando la sensual escena.
Por la forma en la que Sasuke había iluminado a los modelos, Naruto no podía discernir qué hacían, pero sí podía distinguir a los cuerpos femeninos y masculinos, la luz dorada se reflejaba en las gotas de sudor, látigos e inmovilizadores. Músculos tensos por el esfuerzo o la sumisión daban mucho a la imaginación. Deseaba ser parte de lo que era testigo, aunque la emoción efímera creada por los cuerpos era simplemente una ilusión, nada era real o sólido.
Aun así, se sentía verdadero. Lo llamaba como el canto de una sirena y el flash de la cámara de Sasuke congelaba el continuo movimiento de los cuerpos en pequeñas imágenes que durarían siempre, una tras otra.
Y luego se acabó.
—Muy bien. Pueden descansar —informó Sasuke.
Los modelos rieron y bromearon mientras se separaban unos de otros y se transformaban en personas ordinarias otra vez, en lugar de seductores dioses y demonios con el poder de seducir a Naruto en su posición segura detrás de las luces.
Volvió a mirar a Chōji y notó que estaba igualmente afectado por la sesión. Su boca estaba abierta y parecía atónito mientras observaba. Tragó fuertemente y volvió a mirar a Naruto lentamente, como si acabase de despertarse.
—Eso fue… algo intenso.
—Sí —dijo Naruto —. Algo intenso. —No podía recordar si alguna vez se sintió celoso cuando sus antiguas novias le hablaron de otros hombres, pero se sintió así cuando miró a Hinata Hyūga coquetear con Sasuke, hablándole y riendo con esos enormes e inocentes ojos. Sasuke parecía encontrarla divertida, la miró y le habló animadamente, al menos más animado de lo que acostumbra ser, moviendo ambos brazos.
Naruto se dio la vuelta inmediatamente, no tenía derecho a objetar en cuanto a las cosas que hacía Sasuke. Se dirigió a la cocina y trató de encontrar alguna tarea para distraerse. Había varias tazas en el lavabo así que abrió el grifo de agua caliente para poder lavarlas.
—Bueno, bueno. Así que tú eres el pequeño duende que mantiene este lugar limpio —dijo la chica Bettie Page [2], parada en el umbral de la puerta con sus manos sobre las caderas, en una de ellas tenía una fusta—. ¿O debería decir hada?
—Trabajo aquí —dijo Naruto, se sentía estúpido e inútil. La ojiperla caminó hacia él, sus delgadas caderas se mecían lascivamente, acentuadas por su ajustado traje de cuero. Mientras se acercaba a Naruto, este pudo notar que no llevaba ropa interior, llevaba puesto un bustier y botas que le llegaban hasta el muslo, los tacones eran tan altos y puntiagudos que sus pasos lentos eran más por necesidad que por elección.
—Con tu apariencia, creí que eras un modelo.
—Soy modelo a media jornada —murmuró Naruto. Su perfume le hacía pensar que tenían una especie de cercanía y arrugó la nariz asqueado.
—¿Y eres gay como todos los otros chicos lindos? —preguntó impertinentemente—. ¿O solo eres gay a media jornada? —Levantó la fusta y acarició la barbilla de Naruto con ella.
Naruto movió la cabeza para alejarse de la fusta.
—No es asunto tuyo.
—¿Y si quisiera hacerlo asunto mío? —dijo sonriendo lentamente—. Me gusta jugar y podrías ganar algo. Aunque fueras gay.
—Gracias, pero no —respondió Naruto, frunciendo el ceño y cruzándose de brazos desafiante.
—No puedes decirme que no. ¿Cómo puedes resistirte a mí cuando estoy vestida así? Doy las órdenes y tú las sigues. —La chica levantó la fusta juguetonamente, como si fuera a golpearlo con ella.
Naruto se echó hacia adelante y agarró la fusta a tiempo, se le quedó mirando a los ojos, a pesar de que esta estaba usando tacones de seis pulgadas, él era más alto. El tono de voz autoritario que usaba Sasuke para derretirlo y someterlo, no tuvo efecto alguno cuando Hinata lo usó. Se quedaron inmóviles en el lugar por un momento, luchando por la supremacía.
—Grrrrrrrrr —ronroneó Kabuto desde la puerta.
Hinata lo volvió a mirar sorprendida y soltó la fusta, lo que hizo que Naruto se tropezara echándose hacia atrás, pero tenía en su posesión lo que casi se había vuelto un arma entre ellos.
—Mira tu lado malo, cariño. Has desarmado a la gran y malvada dominatriz.
La ojiperla rio y por fin Naruto le encontró humor a la situación y sus labios comenzaron a curvarse.
—Sí, ese soy yo, tan salvaje como un Kyūbi .
Hinata extendió una mano.
—¿Podrías devolverme mi látigo? ¿Por favor?
Suigetsu y Sasuke entraron detrás de Kabuto y Naruto se sintió un tanto estúpido por haber sido pillado en esa situación. Suigetsu rio al ver escena, pero los ojos de Sasuke brillaron con un fervor artístico.
—Técnicamente es una fusta, pero no te muevas. Kabuto, prepara a Naruto. —ordenó Sasuke.
No le gustó ver a Naruto riendo con el Ama Bettie [3], se sentía confundido, pero una vez los vio luchando por poseer la fusta, tenía que capturar esa imagen. Después lidiara con sus propios sentimientos.
— ¿Porfisporfis? —Hinata hizo un lindo puchero. Odiaba esa actitud inocente tan forzada de la chica y odiaba más que Naruto le prestará tanta atención.
—No lo sé. Es probable que me sienta mejor si la conservo —sonrió Naruto—. Podría necesitar protección.
—Te estamos esperando para la siguiente toma, Hinata —interrumpió Suigetsu deliberadamente, estaba empezando a sentir el aura oscura que emanaba de Sasuke.
Hinata hizo otro lindo puchero.
—Naruto y yo nos estamos conociendo. ¿Dónde lo habían escondido? Es un chico muy lindo y no he visto ninguna de sus escenas.
—¿Contigo? —rió Suigetsu.
—Sí, conmigo. Somos dos de los mejores modelos que tienen. Creo que nos pertenecemos el uno al otro. —Hinata miró a Naruto de pies a cabeza, como si estuviera intentando descubrir su sexualidad.
—Eso puede arreglarse —aceptó Suigetsu. Parecía estarse divirtiendo al mirar la cara de un sonriente Naruto y la expresión coqueta en el rostro de Hinata―. Será muy interesante.
—Naru, cielo, ven con mamá y dale un poco de amor —dijo Kabuto, tomando a Naruto por la muñeca y arrastrándolo hacia el camerino—. Lamento eso, cariño, me tomó un minuto llegar. ¿Qué fue lo que te dijo esa perra?
Naruto se le quedó mirando incrédulo.
—¿Qué eres? ¿La caballería yendo en mi rescate? —Rio al pensar en Kabuto, que estaba usando una camisa purpura de seda con vuelo, corriendo en su papel de héroe, aunque se sintió conmovido por la preocupación del otro hombre. No tenía idea de que Kabuto sentía algo por él, además de un deseo insaciable por molestarlo, avergonzarlo y hacerlo huir.
—¿Por qué permitiste que te afectara tanto? —preguntó Kabuto con seriedad, él había notado como el rubio prácticamente huyó a la cocina cuando vio a la chica con el fotógrafo.
Naruto no se atrevió a confiar en Kabuto y decirle que no le gustó verla coquetear con Sasuke.
—No lo sé, pero no debí de darle tanta importancia. — dijo más para sí mismo. Sasuke es gay no tenia de que preocuparse, ¿cierto? A quien quería engañar era un milagro que el teme conociendo tantos modelos hermosos se fijara en alguien tan desaliñado como él.
—Se hace llamar Ama Bettie pero no dejes que te engañe con la ropa —dijo Kabuto, comenzando a echarle polvos en la cara a Naruto —. ¿En dónde dejé el delineador?
—No uso delineador —habló Naruto distraídamente, su mente estaba enfocada en la nueva información—. Simplemente asumí que ella…
—Lo harás para la toma, cariño. —Kabuto movió la piel cercana al ojo derecho de Naruto y comenzó a aplicarle delineador—. Que se vista con ese hermoso bustier de cuero y esos preciosos tacones, no significa nada. Solo es una imitadora.
—¿Cuánto de bien la conoce Sasuke? —Naruto deseó morderse la lengua al escucharse pronunciar esa pregunta. La palabra celos no parecía ser suficiente para describirlo. Comenzó a empuñar sus manos alrededor de la fusta.
—No tiene que conocerla, solo sabe cómo leer a las personas. —Kabuto sonrió mientras Naruto se movía incómodamente, recordando lo bien que Sasuke lo había leído a él —. Viene con la profesión.
—¿También te gusta todo esto del sadomasoquismo? —preguntó Naruto antes de poder detenerse.
Kabuto sonrió discretamente.
—Será mejor que no lo sepas.
—Quizás —murmuró Naruto. De repente recordó que, si Kabuto hubiese respondido a su pregunta, tendría el derecho de preguntarle lo mismo a él y eso era algo que no estaba listo para compartir.
Cuando Naruto salió al set, el rostro del Ama Bettie estaba enrojecido y se encontraba coqueteando con Suigetsu, que parecía estar interesado, considerando su falta de interés en el sexo opuesto.
Sasuke respiró profundamente cuando miró a Naruto, sus ojos estaban oscurecidos por un delineador negro que resaltaba aún más el color azul de sus ojos.
Naruto parecía estar un poco titubeante al ser llamado para una toma con Hinata o el Ama Bettie. No le temía, no tenía el poder erótico que Sasuke tenía sobre él, pero eso no significaba que le gustara la forma en la que lo miraba o que tuviera que posar a su lado.
—Vamos, acércate chico lindo y arrodíllate —le dijo Hinata sensualmente a Naruto.
Naruto abrió la boca para mandarla al demonio, pero Sasuke le ganó.
—Al contrario, tú te pondrás de rodillas ante él.
—Oh no, no creo…
—Pero tú no eres la fotógrafa y haremos esto a mi manera —dijo Sasuke con un tono de voz frio y la mirada puesta en Naruto.
—Malditos homosexuales —murmuró Hinata.
Sasuke se giró inmediatamente para mirarla con su mirada cargada de odio lo que hizo que Hinata bajara la vista y se mordiera el labio.
Suigetsu comenzó a reírse de ella.
—Vamos, no es inteligente insultar a un cliente, ¿o sí cariño?
—Lo tomé como un cumplido —dijo Sasuke sarcástico —. Naruto, por favor párate al lado de Hinata.
— Ama Bettie —lo corrigió la chica, obviamente había comenzado a frustrarse con la escena.
—Mírense el uno al otro, por favor —dijo Sasuke ignorando el comentario—. Hinata, levanta la fusta como si fueras a golpearlo. Odias el hecho de tener que mirarlo hacia arriba. Naruto, no permitirás que ella se salga con la suya y te amenace.
Los ojos de la chica se entrecerraron y Naruto, que estaba malhumorado desde su confrontación, la tomó de la muñeca, los músculos de su brazo estiraron su camiseta negra, mientras luchaban por la supremacía.
Los dos modelos se miraron el uno al otro y se asustaron cuando Sasuke gritó.
—¡Sí! Eso es exactamente lo que quiero. Manténganse así. ¡Más! Luchen el uno con el otro, quiero ver esos músculos trabajar. ¡Sí, eso es! Pueden detenerse.
Ambos modelos soltaron la fusta a la vez y esta cayó al suelo. Naruto se agachó a recogerla justo al mismo tiempo que Hinata y sus cráneos chocaron. Hinata se acarició la cabeza y rio.
—Esto no ha terminado, chico lindo. Algún día te atraparé.
—No si yo lo hago antes —respondió Naruto—. Bueno, eso debió haberse visto brillante. Gracias al cielo que Sasuke no nos fotografió.
—¿Quién dice que no lo hice? —preguntó el pelinegro.
—Material para chantajes —dijo Naruto acusadoramente. Tembló ligeramente, recordando que Sasuke sí tenía fotografías comprometedoras suyas y que podrían usarse para ese propósito.
Como si supiera lo que Naruto estaba pensando, Sasuke sacudió ligeramente la cabeza.
—¿Por qué no se preparan para sus siguientes poses?
Frunció el ceño cuando miró a Naruto alejarse del set con la hermosa chica del brazo, preguntándose por qué se le ocurrió la brillante idea de emparejarlos. Cuando los miró luchando el uno con el otro por tomar posesión de la fusta, se inspiró por su rivalidad, pero ahora que los miraba reírse le recordó las dudas de Naruto en cuanto a su sexualidad.
—Déjame ver —demandó Suigetsu detrás de Sasuke e interrumpiendo sus pensamientos.
Sasuke se dirigió a su computadora y descargó las imágenes, las programó para que cambiaran automáticamente.
—La Rebelión del Sumiso —dijo Suigetsu —. ¡Es una fotografía impresionante! —exclamó mirando a los dos delgados cuerpos luchando por el control.
Sasuke detuvo la presentación y examinó la mejor toma.
— Pero ¿quién es quién?
—¿Cómo? ¿Acaso no es Naruto? No, la verdad es difícil de determinar —dijo Suigetsu pensando en voz alta—. Me parece que puede verse aquí como un switch [4], no se siente intimidado por ella.
—Supongo que hay un poco de switch en cada uno de nosotros―respondió Sasuke, riendo ante la expresión de horror en el rostro de Suigetsu.
—Mi querido Sasuke, ¡ese rumor es completamente falso!
—¿Acaso naciste con un bastón en la mano? Tu madre debió haber estado muy orgullosa.
—Sí. Esa es mi historia y la diré hasta que muera. —Suigetsu miró con detenimiento la pantalla, en donde los rostros de los modelos estaban claramente visibles, al contrario de las otras fotografías—. ¿Tomaste esta para ti mismo o para el catálogo?
Sin responder directamente, Sasuke abrió la fotografía en Photoshop y la recortó, perfilándola hasta donde solo se podían ver los labios y la barbilla de Naruto. Cortó los lados y mantuvo la actitud rebelde reflejada en sus cuerpos.
En vez de ser dos personas enfurecidas luchando por un látigo, la imagen tomó un aura de una danza peligrosa de seducción, como si la pareja estuviera bailando una especie de tango alrededor de un látigo que parecía ser un poste entre ellos. No se podía determinar quién tenía el control, pero la forma en la que los músculos de ambos modelos se tensaban centraba la atención en el látigo, haciéndolo el punto central de la imagen.
—El juego de la masculinidad y feminidad, mostrando su poder intrínseco.
—No sé cómo haces para ver estas cosas —dijo Suigetsu sacudiendo la cabeza—. Ahora luce más sedicioso que la fusta golpeando la piel. Maldición, yo estuve ahí y quiero saber qué pasará después entre este par.
—Ese sí que es un cumplido —dijo Sasuke —. Gracias.
—Es el mejor catálogo de la historia —murmuró Suigetsu ―. ¿Qué harás para superar esto el próximo año?
Sasuke lo miró sorprendido.
—Este proyecto es de una sola vez. Tú mismo lo dijiste.
—¿Y me creíste? —dijo Suigetsu prepotentemente—. Después de todo este tiempo, ¿me conoces tan poco?
Dos modelos negros flanquearon a una mujer rubia sumisa, todos llevaban puesto el mismo collar de cuero, con pequeños cuadrados de acero y un enorme aro en el frente. El cuero negro resaltaba el color de piel de la mujer, mientras que los dos hombres llevaban puestos collares rojos, contrastando con su piel oscura.
Al contrario de los otros proveedores de juguetes eróticos, la compañía de Suigetsu ofrecía toda una gama de colores, aparte del típico negro.
—El negro es tan aburrido —declaró Suigetsu mientras miraba a Sasuke acomodar a los tres modelos—. Me gusta un poco de color.
—Sin duda alguna, lo puedo notar perfectamente en los dos extremos —le molestó Sasuke.
Suigetsu rio.
—Me conoces tan bien. En algunas ocasiones así es.
Era gratificante ver a Sasuke bromear sobre el tema, había estado solo mucho tiempo y ahora Suigetsu se percataba de que tenía razón al esperar. Ningún encuentro casual lo hubiese satisfecho como Naruto. Suigetsu podía notar que era un chico especial. No solo era bello por fuera, la dulzura e ingenuidad que tenía por la vida eran ideales para el estilo de vida del pelinegro. Sin haber siquiera jugado una vez con él o verlo en acción, Suigetsu intuía que Sasuke prefería el aspecto mental de dominar a otro hombre, en vez de adquirir placer de las técnicas de dominación que requerían dejar marcas, estilo que él prefería.
Sasuke se estiró.
—Hemos acabado con los collares regulares. Ahora, para esa nueva línea que has traído, ¿quién deseas que los modele?
—Quiero que Naruto use el color azul marino, obviamente. Y creo que Nagato usará el negro. Me gustan los pelirrojos de negro —declaró Suigetsu, frotándose las manos.
—¿Por qué no usas a Chōji? —preguntó Sasuke traviesamente, a veces era bueno devolverle algunas de sus bromas a Suigetsu—. Tiene una linda y vulnerable garganta —dijo, pensando que la de Naruto era mucho más sensual y dulce. No podía evitar notar cómo Suigetsu y Chōji se miraban cuando creían que el otro no se daba cuenta.
La sonrisa se borró de los labios de Suigetsu y su mirada se tornó seria.
—Cree que soy un completo pervertido. Un sádico —dijo amargamente—. Estoy seguro de que no estará interesado.
—¿Qué pasó entre vosotros? —preguntó Sasuke —. ¿Por qué sigue trabajando para ti cuando parece que te lastima?
—Es libre de marcharse si así gusta. —Suigetsu se encogió de hombros—. En cuanto a mí, eso no me afecta.
Claro que no. Pensó Sasuke sarcásticamente.
—Bueno, tengo un sumiso al que ponerle un collar.
—Lamento lo que pasó ayer. Me pasé. —Suigetsu tuvo la gracia de parecer arrepentido.
—Trataste de forzarme, Sui.
—De verdad no sé en qué estaba pensando, pero me disculpo por tomarme libertades con tu sumiso.
Sasuke pensó que Suigetsu era sincero, parecía confundido, lo cual era extraño para un hombre tan confiado.
—Si no puedes ser feliz, ¿quieres que yo lo sea? ¿Romance indirecto? —preguntó, sonriendo sarcásticamente.
—¿Entonces lo vuestro es romance? —preguntó Suigetsu feliz.
—Eres tan fácil de contentar —sonrió Sasuke —. Definitivamente no es romance. Solo le ayudo a descubrirse a sí mismo y eso es todo lo que te diré.
—No estés tan seguro de ello —le gritó Suigetsu mientras Sasuke se retiraba.
—Naruto, ¿puedes venir a mi oficina por favor? —preguntó Sasuke, consciente de que los enormes ojos cafés de Chōji estaban enfocados en él.
—Claro, señor —dijo Naruto alegremente, pero se dio la vuelta inmediatamente para seguir a Sasuke.
El pelinegro cerró la puerta y señaló al suelo. Pensar en arrodillarse frente a Hinata Hyūga era demasiado… desagradable, pero Sasuke solo tenía que señalar al piso y Naruto se arrodillaba lo más rápido que podía.
Sasuke permaneció inmóvil, mirando al chico arrodillado frente a él. Existía la posibilidad de que Naruto quisiera marcharse, ahora que había experimentado que las mujeres también eran parte de este estilo de vida. Sasuke no tenía problemas imaginando a Hinata acomodando a Naruto sobre una mesa y azotándolo, y pensar que Naruto preferiría eso lo torturaba. El rubio parecía no estar conforme con el hecho de que se estaba involucrando con otro hombre con tal de explorar estos actos sexuales.
—Estabas parado muy cerca de Hinata, Okiniiri, y dejaste que te tocara―dijo Sasuke cortantemente.
—Usted nos hizo posar, Masutā —dijo Naruto confuso, no estaba seguro de qué había hecho mal. Sasuke no podría haberse enojado por lo que ocurrió en el set, ¿o sí? Después de todo, solo fue por una fotografía.
—Así fue —cedió Sasuke—. ¿Pero estás seguro que eso es todo? ¿Quizás encuentras a Hinata atractiva?
Naruto lo miró asombrado y luego bajó nuevamente la mirada, empuñando las manos detrás de su espalda para evitar que temblaran, temía que Sasuke usara a Hinata como una excusa para terminar lo que estaban haciendo.
—¿Quizás prefieras que Hinata te coloque sobre sus piernas y te azote el trasero?
—No quiero eso, Masutā —murmuró Naruto, estremeciéndose por la aversión—. No quiero que nadie más… que usted haga eso conmigo.
Sasuke se quedó mirando fijamente la cabeza agachada de Naruto, como si tratase de meterse en la mente del rubio para confirmar que en realidad no estaba interesado en Hinata. No se le había pasado por alto el temblor que recorrió el cuerpo del kitsune, aunque no estaba seguro si era por lujuria o repugnancia.
—¿Masutā? —Naruto dijo con ansiedad, temiendo arruinar lo que tenía con Sasuke, pero decidido a decirle al hombre de alguna forma lo que sentía.
—¿Qué ocurre, Okiniiri? —preguntó Sasuke.
—No… no me gustó cuando estaba conversando y riendo con Hinata. — admitió Naruto.
—¿Qué fue lo que no te gustó? — preguntó Sasuke con curiosidad―. ¿Que yo le hablé a ella o que ella me habló a mí?
—No fue porque estuvieran hablando —respondió Naruto—. Es solo que usted… parecía estarse divirtiendo con ella y pensé que quizás… usted podría querer a alguien más… más…
—¿Experimentado?
Naruto asintió miserablemente, seguro de que ahora Sasuke le diría que preferiría estar con alguien a quien no tuviera que explicarle las cosas.
Sasuke se rio y sacudió la cabeza, le parecía divertido que ambos se hubieran sentido consumidos por los celos.
—Hinata y yo hablábamos de cabalgar, Okiniiri, eso fue todo. No tengo ningún interés en ella aparte de nuestro gusto por los caballos. Tú mismo lo has dicho, no sabes si eres gay. Simplemente pensé que te sentirías más cómodo con una mujer.
—No sé si soy gay —repitió Naruto—. Sin embargo, lo que sí sé es que realmente disfruto cuando usted… me azota y me hace… otras cosas, Masutā. No quiero que nadie más que usted me haga eso.
—Entonces continuaré azotándote y mostrándote placer, Okiniiri, porque me da placer a mí —dijo Sasuke con satisfacción.
Sasuke recogió el collar azul que le había quitado al chico un día antes.
—Te voy a colocar esto, pero aún no te lo has ganado. Sin embargo, una vez coloque el collar alrededor de tu cuello, espero que me obedezcas por completo. Es más, estamos en una sesión, aunque nadie allá afuera se entere. ¿Estás listo para esto, Okiniiri?
La mente de Naruto estaba fuera de control. ¿Eso significaba que debía arrodillarse en cuanto Sasuke se lo ordenara? ¿Le diría «Okiniiri» frente a todos? A pesar de su confusión, había algo en el hombre mayor que lo hacía obedecer inmediatamente. Asintió lentamente.
—Estoy listo, Masutā.
Con gentileza, Sasuke le colocó el collar y luego acarició el área. Naruto se acercó a la caricia como un gato e inconscientemente frotó su cabeza contra la muñeca del dominante.
Sasuke suprimió un temblor, el chico realmente lo afectaba. El collar azul marino contra la piel dorada le hacía desear poder ponerle un collar permanente a Naruto. Controló la necesidad de reclamarlo. Eran demasiado distintos. Mierda, incluso diez años los separaban. Naruto saciaría su curiosidad y luego se marcharía. Sasuke no estaba preparado para entregarle su corazón tan fácilmente al rubio.
Alejó sus manos y se cruzó de brazos.
—Ve con Kabuto. Haz que use uno de esos aceites para hacer brillante tu cuerpo. Quiero que tu piel brille en esta toma.
—Sí, Masutā —dijo Naruto suavemente y se puso de pie. Abrió la puerta y se detuvo, miró hacia atrás y tocó el collar con un dedo—. Gracias, Masutā.
—De nada.
Sasuke se quedó mirando la puerta cerrada y se preguntó qué diablos estaba haciendo. Jugando con fuego, se respondió a sí mismo.
—¿Sabías que uno de los modelos masculinos es… heterosexual? ―demandó saber Suigetsu.
Sasuke rio al ver la indignación en el rostro de su amigo.
—No puedes preguntarles cuál es su orientación sexual antes de contratarlos, Sui. Lo sabes. Y «heterosexual» no es una palabra obscena.
—Lo sé, pero he tenido fantasías deliciosas con él —se quejó Suigetsu —. Ahora todo está perdido.
—¿De quién se trata? —preguntó Sasuke con curiosidad.
—Kiba, el hombre de cabello castaño alborotado y el enorme…
—Sé quién es —interrumpió Sasuke rápidamente, al ver que el modelo estaba saliendo del camerino, escoltando a Hinata Hyūga. Parecían estarse divirtiendo, riendo e inclusive tomándose de las manos, lo que le hizo sospechar—. ¿Jugaste a Cupido otra vez?
—Simplemente pregunté si alguien era heterosexual. —Suigetsu rio prepotentemente—. Dijo que él, así que le di la misión de mantener a Hinata distraída.
—Gracias, Sui, pero creo que ya hemos resuelto ese asunto —dijo Sasuke, agradecido por las buenas intenciones de su amigo.
—Estoy seguro de que así fue, pero precauciones extras nunca caen mal.
—Te ves muy bien con alas, Suigetsu.
—¡Alas! —gritó Suigetsu —. ¡Brillante! ¡A lo mejor uso ese tema el próximo año! —Tomó su IPhone y comenzó a presionar la pantalla rápidamente.
Naruto se encontraba sobre sus rodillas, únicamente tenía puesto un pantalón de cuero ajustado y el collar azul. Nagato estaba a su lado, oscurecido por las sombras y solo la luz se reflejaba en sus pantalones para advertir su presencia. Naruto tenía las manos detrás de la espalda. Una correa plateada colgaba entre ellos y era sostenida por la mano de Nagato, cubierta por un guante.
Naruto miró al suelo, sus pestañas cubrían su mirada y se preguntaba a sí mismo, cómo lucía. Podía imaginárselo y ahora sabía lo suficiente como para darse cuenta de que sus rodillas doloridas y el calambre en su cadera no aparecían en las tomas. Al contrario, cosas sorprendentes, pequeños secretos se revelaban, una prueba fehaciente del talento que Sasuke demostraba por medio de sus modelos. Naruto se sintió increíblemente aliviado cuando enviaron a las modelos femeninas a casa, especialmente a Hinata. Podía imaginarse su interés en esta pose.
Nagato cambió de posición por las órdenes de Sasuke y Naruto se sintió aliviado cuando el fotógrafo les habló a ambos con el mismo tono, al menos sentía que su secreto no había sido revelado. Por supuesto, no se dio cuenta de que Sasuke también le hablaba a Nagato con el tono de dominante, pues el otro hombre también era un sumiso y el pelirrojo lo estaba disfrutando.
Cuando se sintió satisfecho por las tomas, Sasuke dejó ir a los dos modelos. Nagato dejó caer la correa y tomó a Naruto por el brazo, ayudándole a ponerse de pie.
—Las personas siempre creen que modelar es muy glamuroso ―comentó sarcásticamente—. Deberían tratar de quedarse en una misma pose por un largo tiempo.
Naruto rio, permitiéndole a Nagato sostenerse de su brazo mientras estiraba las piernas, no se percató de la mirada llena de celos que los observaba.
—Gracias —dijo Naruto, antes de marcharse al monitor para ver la toma.
Suigetsu se quedó anonadado.
—Esto es jodidamente brillante, Sasuke. Esa fotografía es… mierda, esa será la portada.
—Pensé que te gustaba la fotografía en grupo —le contestó Sasuke.
—Será la contraportada. Esta toma se ha ganado la portada y mis respetos a tu talento —dijo Suigetsu con un tono de voz que parecía de enamorado. O al menos con un ligero enamoramiento. Naruto no pudo contener la risa.
Sasuke parecía complacido consigo mismo y Naruto pudo entender la razón en cuanto vio la pantalla. Su rostro estaba escondido entre las sombras, excepto por un triángulo de luz que iluminaba sus labios entreabiertos, expandiéndose para iluminar el nuevo collar en su garganta. Su piel brillaba con el aceite que Kabuto le había aplicado (el maquillador pareció disfrutar demasiado el aplicárselo, según Naruto) resaltando los músculos de sus hombros, pectorales y abdomen. Mierda, incluso sus pezones parecían húmedos, como si alguien los hubiese lamido.
El otro modelo apenas estaba visible, emergía ligeramente de las sombras para personificar la dominación, estaba parado al lado del chico con la correa alrededor de su mano y hacía que la pose sumisa de Naruto fuera más palpable.
Por lo tanto, Naruto no estaba preparado para la expresión molesta de Sasuke. El pelinegro le quitó la correa del collar.
—Ve a limpiarte —dijo cortantemente. Los dos modelos se dirigieron juntos al camerino, mientras Suigetsu, Chōji y Sasuke examinaban la toma.
—Sasuke, esta es una obra maestra. Quiero comprar una copia —dijo Suigetsu seriamente.
—Lo pensaré —respondió cortantemente Sasuke.
Suigetsu estudió el rostro molesto de su amigo.
—Escucha, salgamos a cenar a algún lugar lindo, yo invito. Te he estado presionando mucho para terminar esto y estás cansado. Quiero mostrarte lo mucho que aprecio tu talento y tu diligencia. Terminemos temprano, descansemos el domingo y el lunes te sentirás mejor.
Sasuke solo pudo pensar que, si el domingo sin Naruto no lo volvería loco, este término aceptando la invitación con una sonrisa amarga.
—Está bien Sui. Supongo que estoy exhausto asi que acepto tu invitación a cenar.
—Les pediremos a Naruto y a Nagato que nos acompañen también―dijo Suigetsu con amabilidad. Cuando se marchó al camerino a extender la invitación, Sasuke notó como los hombros de Chōji se dejaron caer en derrota.
—Pregúntale si puedes ir también. Seguramente te invitará, probablemente se le pasó por alto —dijo Sasuke.
—No puedo —respondió Chōji en voz baja.
Suigetsu salió del camerino.
—Naruto aceptó, —dijo Suigetsu — si no te molesta, Sasuke. Nagato ha dicho que no podrá venir, así que seremos solo nosotros tres.
—Cuatro —dijo Sasuke —. Invité a Chōji.
—Oh, muy bien —respondió nerviosamente Suigetsu.
—Tengo que ir a hablar con Naruto —dijo Sasuke y abandonó a los hombres para que resolvieran sus asuntos.
Naruto salió del camerino, estaba considerablemente menos brillante y se estaba abotonando una de sus horrendas camisas, todavía llevaba puesto el collar.
Sasuke le tomó por la muñeca y lo arrastró hasta la oficina, cerrando la puerta con llave.
—Todavía lo tienes puesto —dijo dirigiéndose al collar.
—No creí que le gustara que Kabuto me lo quitara después de que usted me lo puso, Masutā —respondió Naruto confundido por la actitud agresiva de Sasuke.
—Buenos instintos, Okiniiri. —Los dedos de Sasuke acariciaron el cuero—. Creo que lo dejaremos ahí un rato.
—¿Quiere decir que iré al restaurante con el collar puesto? ―preguntó Naruto con incertidumbre.
—Sí, a eso me refiero. Disfrutaré sabiendo que lo llevas debajo de la camisa, donde nadie pueda verlo. Un símbolo de tu sumisión. —Sasuke abotonó lentamente y por completo la camisa del rubio y acarició su pecho una vez terminó—. Vamos.
Naruto quería asegurarse de que el collar no se viera, pero Sasuke no le dio tiempo para eso. Simplemente abrió la puerta y empujó a Naruto.
Suigetsu y Chōji estaban esperándolos, por lo que el rubio no tuvo oportunidad de hacer preguntas, como, por ejemplo: ¿todavía estaba bajo el control de Sasuke?
Naruto concluyó que mejor era prevenir que lamentar, por lo que supuso que la respuesta era un sí.
El restaurante que Suigetsu escogió era caro y exclusivo, la comida era deliciosa. Los dos hombres mayores pasaron un buen rato con la lista de vinos, decidiendo cuál sería el ideal para cada plato.
Aunque no llevara el collar, Naruto se hubiera comportado de la mejor manera, se sentía intimidado por la elegancia a su alrededor. A pesar de que el restaurante era lujoso, tenía un ambiente relajado, al punto de que no se montaría un escándalo si alguien se carcajeaba, además el personal era amistoso y eficiente. Era un alivio tener a alguien que lo atendiera para variar. No lo sabía, pero el restaurante era parte del club al que Suigetsu pertenecía, lo que explicaba la calidad del servicio.
La atmósfera era calmada y elegante. Incluso Chōji y Suigetsu parecieron relajarse, hablaron civilizadamente y no hubo silencios incómodos. Sin embargo, Suigetsu notó que el brillo peligroso de los ojos de Sasuke había incrementado en vez de disminuir. Se preguntó si los dos hombres habían tenido alguna discusión, pero no parecía ser así, pues Naruto estaba muy atento y esperaba por la aprobación del fotógrafo.
Luego Suigetsu se percató de que, a pesar de los pantalones holgados y la horrenda camisa, la belleza de Naruto atraía la atención de los demás clientes. Tanto hombres como mujeres lo observaban, reconociéndolo como un sumiso inexperto y a Sasuke no le agradaba. Suigetsu se preguntaba qué haría el otro hombre, porque no era del tipo que dejaba pasar por alto ese tipo de amenazas.
De hecho, estaba enfurecido. Al parecer, todo lo frustraba ese día, el que Suigetsu le ofreciera el collar a Naruto, el malentendido con la Ama Bettie y ahora el hombre mayor en otra mesa que no dejaba de mirarlo a los ojos, lanzándole un reto de forma insolente. El dominante mayor emanaba una ligera aura de poder y obviamente deseaba a Naruto. Un joven de la edad de Naruto, que apenas estaba iniciándose en este estilo de vida, no notaría los peligros a su alrededor y Sasuke quería evitárselos. Pero más que nada, Sasuke quería mostrarle al hombre mayor y a todos los demás que no podrían quitarle a su chico.
Naruto fue solo al servicio, declinó el ofrecimiento que Chōji le hizo para acompañarlo, nunca le agradó que otras personas lo vieran orinar.
Se sorprendió por la majestuosidad del baño, estaba decorado con mármol oscuro. Había pequeñas luces de halógeno suspendidas sobre cada lavabo, haciendo que el cristal brillara y además había toallas de verdad. Naruto se estaba lavando las manos cuando Sasuke entró, intercambiaron miradas en el espejo, pero su sonrisa se desvaneció cuando vio que Sasuke cerraba la puerta con llave.
Los ojos de Sasuke brillaban feroces y Naruto lo miró con cautela. Se paró detrás de él y deslizó sus manos debajo de la camisa de su kitsune, acariciando su suave piel.
—No me gusta la forma en la que te miran, Okiniiri. Te voy a marcar. ―Gruñó.
—¿Eh? —fue la inteligente respuesta de Naruto. Se sentía completamente desconcertado ante la actitud posesiva del otro hombre―. Nadie me estaba mirando.
—Cállate. Bájate los pantalones, porque te voy marcar como mío.
Naruto gritó y se aferró a su cinturón, luchando con Sasuke por obtenerlo.
—¿Aquí? Todos oirán. ¡Lo sabrán!
—Quiero que lo sepan —dijo Sasuke, ganando la batalla por el cinturón, como ambos sabían que pasaría.
—¡Tokio! —Naruto jadeó—. ¡Tokio!
Sasuke se detuvo, su mirada se despejó cuando notó lo aterrorizado que Naruto se sentía. Después de un largo minuto, lo abrazó.
—Lo lamento, mi hermoso kitsune. No quise asustarte. Pensé que te gustaría ―frotó la espalda del joven con su mano y sintió su corazón latir fuertemente—. Estás temblando, todo estará bien, no haré nada.
Naruto rio bajito y se alejó un poco para poder mirar a Sasuke a los ojos.
—Supongo que puedo confiar en usted, Masutā.
Sasuke acarició su barbilla.
—Puedes hacerlo. Esto no fue muy brillante por mi parte, pero si sirvió para que descubrieras que puedes confiar en mí, no fue en vano.
Naruto sonrió.
—¿En serio las demás personas me estaban mirando? —preguntó en voz baja.
—No solo te estaban mirando, te deseaban —gruñó Sasuke, su ira retornaba al pensar en que alguien quisiera llevarse a su chico.
—¿Y quiere marcarme? —preguntó Naruto, inclinando la cabeza y sonriendo de forma provocativa.
Sasuke se sorprendió, ¿su chico lo estaba seduciendo?
—No olvidemos quién manda aquí, Okiniiri —le amenazó.
—Es solo que estaba pensando que quizás podría marcarme de una forma diferente —dijo Naruto —. Hágame un chupetón.
Sasuke se quedó mirándolo y comenzó a reírse, Naruto se quedó embobado viéndolo reír, siempre es un placer ver una sonrisa tan hermosa como la de Sasuke.
—Sí que eres un pequeño… te daré uno solo para enseñarte una lección. Te arrepentirás de haberte aprovechado de mí, Usuratonkachi.
Naruto rio sarcástico.
—¿Usuratonkachi? ¿Acaso ese insulto es el título honorífico para un sumiso? — pregunto Naruto sintiéndose ofendido lo que le causo gracia a Sasuke.
—No, pero eres un Usuratonkachi —dijo Sasuke.
Acercó a Naruto a su cuerpo y le desabotonó la camisa, luego giró a su chico en dirección al espejo y presionó su espalda contra el pecho del más joven—. Eres mí Usuratonkachi y no dejaré que lo olvides.
Naruto miró cómo las manos de Sasuke recorrían su cuerpo de forma posesiva, acariciando su entrepierna y tirando del collar que ahora estaba expuesto.
—Mío —gruñó Sasuke. Acarició los pezones de Naruto mientras se acercaba a besar la delicada piel de la garganta por encima del collar. Succionó con pasión, haciendo una marca que duraría varios días. Cuando estuvo satisfecho, levantó la cabeza para inspeccionar el resultado en el espejo, observó la mirada llena de lujuria del su rubia obsesión y su respiración agitada.
Sasuke lo giró entre sus brazos y mordió su pecho, justo por encima del pezón derecho, dejando otra marca.
—Ahora has sido marcado como mío y todos lo sabrán. Regresa a la mesa después de acomodarte la ropa.
Habiendo dicho eso, tomó del cabello al rubio, lo acercó y besó con fuerza, no fue tanto un beso, más bien tomó posesión de su boca. Luego se marchó.
Naruto miró a Sasuke marcharse como en un trance, preguntándose qué había ocurrido entre ellos. Al menos, salió de lo común y le hizo sentir alivio haber podido detener a Sasuke, con el simple hecho de usar su palabra de seguridad.
Se abotonó la camisa y notó la marca que Sasuke había hecho en su cuello. Pasó un dedo sobre sus labios hinchados y se preguntó qué podría causar tal pasión y posesividad.
Sasuke volvió a la mesa con una enorme sonrisa arrogante que alertó a Suigetsu. Se había estado divirtiendo porque la faceta dominante de Sasuke había entrado en acción, distrayéndolo tanto que ni tiempo le dio a discutir con Chōji mientras se quedaron solos en la mesa.
Sasuke observó con orgullo cómo varias personas del lugar reconocían la marca de dominación que colocó en el cuello de Naruto, mientras miraban al joven caminar entre las mesas.
Todos reconocieron su marca y el dominante que lo retó, levantó su copa discretamente en señal de derrota.
Suigetsu notó la mirada sorprendida y los labios enrojecidos del rubio. Trató de ver si Naruto hacía algún gesto de dolor al sentarse. Como no fue así, concluyó que algo distinto había ocurrido. Se moría de ganas por preguntar, pero sabía que Sasuke no le diría nada, odiaba que fuera tan reservado, aún más cuando se trata de sus relaciones amorosas.
Los ojos de Chōji se movieron entre los tres hombres. Reconoció la mirada de un cazador exitoso en Sasuke y la lujuria en la de Naruto, pero lo que más le sorprendió fue la expresión de añoro en los ojos de Suigetsu cuando la mirada del hombre mayor se enfocó en él. Sonrió titubeantemente y se preguntó otra vez, si había tomado una decisión muy precipitada al rechazar ser azotado por el atractivo hombre de negocios.
Nerviosamente Naruto siguió a Sasuke por las escaleras hasta el estudio, Suigetsu los fue a dejar allí después de la cena y se marchó con un silencioso Chōji a su lado. Naruto y Sasuke tampoco habían dicho una palabra, la tensión entre ellos era muy densa.
Puesto que los deseos de marcar a Naruto en el restaurante fueron interrumpidos, Sasuke se sentía determinado a poseerlo esa noche. Estaba bien haberle hecho un chupetón y gruñirle que era suyo, pero deseaba tomarlo de una forma que nadie más hubiera hecho antes y que lo disfrutara. Le molestaba ser incapaz de controlar sus propios impulsos, pero dejó esos pensamientos a un lado.
—Ve al camerino y espérame allí —le ordenó Sasuke cortantemente.
Naruto se estaba comenzando a dar cuenta de que esta vez no se libraría. Esta noche Sasuke quería marcarlo de una forma más visible. Sintió un escalofrío recorrer su cuerpo al no saber qué era lo que el pelinegro tenía planeado para él, pero sabía que su culo lo disfrutaría. Se asustó cuando Sasuke reapareció en el umbral de la puerta.
—Sígueme.
Naruto caminó sumisamente detrás de Sasuke en dirección a la oficina, para comenzar una de sus sesiones. Se preguntó si algún día vería la casa de Sasuke y concluyó que seguramente el hombre mayor quería mantenerlo alejado de su vida privada. Por alguna razón ese pensamiento lo perturbó, así que mantuvo la cabeza gacha para que Sasuke no notara las lágrimas que trataba de ocultar. Estaba molesto consigo mismo, desde cuando se comportaba como una chica y lloraba por cosas como esas.
—Coloca las manos detrás de tu espalda. Escoge dos.
Naruto miró al escritorio, Sasuke había colocado una selección de artículos sobre la superficie. Tembló, hasta ahora Sasuke solo había utilizado su mano, pero ahora le pedía a Naruto que escogiera entre una fusta, un látigo, una cuerda, algo con dos tiras, una paleta y lo que ahora conocía como un pequeño látigo de colas. Tembló, preguntándose cuál de ellos sentiría contra la piel de su culo.
—No tengo todo el día. Escoge o yo escogeré por ti —dijo Sasuke bruscamente.
—¿Puedo señalarlo Masutā? —preguntó Naruto titubeante. Se percató de que el rubio no sabía los nombres de cada cosa.
—Adelante —dijo.
Naruto señaló la pala y la fusta.
—Buena elección —dijo Sasuke maliciosamente—. Sentirás esto por varios días. Comerás tu desayuno de pie.
Naruto se preguntó qué pasó con el hombre que lo abrazó en el servicio sanitario y que le pidió disculpas por asustarlo.
—Bájate los pantalones e inclínate —ordenó Sasuke —. Vas a sentir esto mañana y las marcas duraran un par de días.
Titubeante, Naruto se abrió los pantalones, los bajó hasta las rodillas y se inclinó, sintió que su trasero estaba demasiado vulnerable. Se sentía ansioso y tenía la boca seca.
—Agárrate los tobillos.
Naruto se echó hacia adelante y tomó sus tobillos, sintió una ligera incomodidad en su cadera. Se tensó, estaba completamente consciente de su posición incómoda, sus glúteos se separaron al punto de que su agujero debía estar expuesto.
Sintió que Sasuke colocaba la fusta sobre su espalda, solo lo tocó, como si tratase de medir el ángulo. De repente su cadera comenzó a dolerle y dejó escapar un gemido.
—¿Naruto? ¡Naru!
El rubio se dejó caer sobre sus manos y rodillas, jadeando, con la cabeza sobre la alfombra, trató de no gritar por el dolor.
Sasuke dejó caer la fusta y se arrodilló alarmado al lado del su chico, acariciando su espalda con gentileza.
—¿Qué pasa, dobe? ¡Ni siquiera te toqué!
—Mi cadera —gruñó Naruto —. Calambre.
—Oh, mierda —murmuró Sasuke—. ¿Puedes moverte?
—No —jadeó Naruto dolorido.
—Muy bien, mi kitsune. Resiste, yo te moveré, solo deja que yo tome el control.
Sasuke no pudo determinar si Naruto lo podía escuchar, estaba jadeando y el sudor caía de su cuerpo mientras temblaba, parecía no poder moverse.
Sasuke fue por una manta que tenía en el estudio y la colocó sobre el sofá de cuero. Luego, con gentileza, acomodó el cuerpo de Naruto sobre su espalda. Dejó que el rubio se pusiera de pie y luego lo cargó al sofá, recostándolo sobre el lado que no tenía la cicatriz.
Corrió hacia la cocina, preparó una compresa en el microondas y fue por una toalla.
Regresó rápidamente a la oficina y se preocupó cuando notó que los hombros de Naruto se sacudían como si estuviese llorando.
—¿Dónde te duele?
—Por la cicatriz. —Naruto gimió. Le era más difícil ocultar las lágrimas y no quería llorar frente a Sasuke. Quería que el pelinegro pensara que era valiente, aunque ese no fuera el caso.
Sasuke colocó la toalla sobre la cadera de Naruto y puso la compresa sobre el material con cuidado. Naruto dejó escapar la respiración a través de un ligero gemido. Sasuke le frotó la espalda lentamente.
—Tranquilo, dobe. Trata de relajarte.
—Lo lamento… —Naruto comenzó a llorar.
—Shhh, cálmate, respira profundo. Tu cadera se sentirá mejor una vez puedas relajarte.
—¿Es esa una orden, Masutā? —Naruto gimió.
Sasuke se sorprendió y luego se carcajeó. Apenas si podía creer que Naruto pudiera bromear cuando estaba sufriendo tanto dolor.
—Sí, es una orden. —Se dirigió a su baño privado a por un tubo de crema y vertió un poco en sus manos. Luego levantó la horrenda camisa y comenzó a masajear la espalda del más joven, cerca de su cadera, encontró los nudos de tensión y los deshizo.
Continuó masajeando hasta llegar a la cadera, movió la compresa y la toalla. La piel alrededor de la cicatriz se sentía caliente al tacto y Sasuke comenzó a masajearlo con gentileza, escuchó los suspiros, gemidos y jadeos que emanaban del rubio mientras los músculos tensos se relajaban.
Naruto se dejó caer aliviado y abrió las manos cuando el masaje del fotógrafo surtió efecto, librándolo de la prisión de músculos rígidos.
Sasuke detuvo el masaje y continuó acariciando con gentileza la delgada espalda, ofreciéndole un poco de consuelo a su chico. Escuchó un suspiro de alivio y luego Naruto se dejó caer aliviado sobre el sofá.
—¿Estás bien, dobe?
—Sí, estoy… estoy bien —dijo Naruto con la voz entrecortada. Trató de levantarse, pero la mano de Sasuke no se lo permitió.
—¿Esto te pasa seguido? ¿Tienes pastillas para el dolor?
—No me pasa seguido. Las pastillas están en mi apartamento —dijo Naruto con voz exhausta.
—¿Me darías tus llaves para que pueda ir por ellas? —preguntó Sasuke con ansiedad.
—No, simplemente iré a casa. No quiero ser una molestia.
—Te llevaré a casa. Será mejor que te vistamos. Déjame hacer a mí todo el trabajo, no intentes sentarte. Puede que te vuelva a doler ―ordenó Sasuke.
Naruto se sentía demasiado relajado y estaba más que contento de permitir que Sasuke lo vistiera.
Sasuke lo ayudó a ponerse de pie y deslizó un brazo alrededor de su cintura. Naruto no comprendió del todo cómo el teme fue capaz de cerrar puertas y cerraduras con él entre los brazos, pero estaba demasiado exhausto para preocuparse por ello.
Lo próximo que supo fue que Sasuke le estaba colocando el cinturón de seguridad de su coche y luego caminó hacia el asiento del piloto.
—¿Naruto? ¡Oe! ¿Dobe? Necesito saber dónde vives.
Naruto recostó su cabeza contra el asiento trasero y cerró los ojos. No había tenido un calambre tan grave en mucho tiempo. Le dijo su dirección antes de quedarse dormido.
Cuando sintió que Sasuke estaba registrando sus bolsillos buscando las llaves, se percató de que el auto se había detenido.
—En el bolsillo frontal derecho —susurró.
Sasuke encontró las llaves, salió y abrió la puerta del vehículo. Odiaba dejar a Naruto solo en un vecindario que era conocido por sus altos índices de delincuencia. Por la apariencia del edificio era probable que no hubiera un ascensor dentro y aunque era fuerte y estaba en buenas condiciones, no creía ser capaz de cargar a Naruto hasta su apartamento.
Encontró el nombre de Naruto en un buzón y subió de dos en dos las escaleras, jadeando para cuando por fin llegó a la cuarta planta. Tenía razón, no podría cargar a Naruto cuatro niveles. Si las cosas se ponían demasiado serias, se lo llevaría a casa con él.
Abrió la puerta y se detuvo horrorizado al ver la pobreza del pequeño, frío y horrendo apartamento. Era de un solo ambiente, con una cama y un diminuto cuarto de baño. No había lugar para preparar la comida, ni tampoco para lujos. Aparentemente Naruto no tenía televisor o radio, aunque sí tenía un portátil. Además, era un perezoso, había ropa en cada superficie de los muebles, mezclada con libros y papeles junto con una cantidad exagerada de embaces vacíos de ramen instantáneo, se notaba que el rubio amaba comer esa porquería.
Los labios de Sasuke formaron una línea recta. Este no era el momento, pero se aseguraría de que Naruto cambiara o jamás podrían vivir en armonía. ¡Mierda! ¿De dónde había salido ese pensamiento?
Sasuke se quedó anonadado mientras trataba de descifrar exactamente cuándo había decidido que Naruto viviría con él. Luego recordó que lo había dejado semiinconsciente en el auto y continuó con su búsqueda. Al menos Naruto había dejado las pastillas en el botiquín del baño.
Sasuke cerró la puerta al salir y bajó por las escaleras. Se sintió aliviado al ver que su coche continuaba intacto y Naruto seguía durmiendo.
Se subió silenciosamente y arrancó el coche. Naruto giró la cabeza a un lado y luego abrió los ojos.
—¿Las encontró?
—Sí, trata de dormir un poco más. Estaremos en casa en unos quince minutos —dijo Sasuke.
En casa. Las palabras alcanzaron la mente de Naruto. Eran unas lindas palabras. Pasaba el menor tiempo posible en su apartamento. No lo consideraba su casa, pues su hogar se encontraba donde sus padres y abuela vivían, en donde había crecido.
Pero si quería estudiar arte, tenía que ir a Tokio y sus padres no podían costearle los estudios, así que haber encontrado ese apartamento fue un golpe de suerte. Era barato y estaba cerca de su escuela, podía ir caminando y ahorrarse la tarifa del metro.
Cuando Sasuke llegó a su casa, disminuyó la velocidad hasta que el auto se detuvo. Naruto abrió los ojos para ver una pequeña casa de estilo moderno de dos niveles y un jardín que parecía estar encantado al ser iluminado por la luz de la luna.
Sasuke corrió alrededor del vehículo, abrió la puerta y ayudó a Naruto a salir de su asiento. Colocó un brazo del rubio alrededor de su hombro y lo ayudó a llegar a la puerta, le quitó la llave y la pateó para abrirla.
Guio a Naruto por el corto corredor hacia un dormitorio con una enorme cama.
—Te meteré en la cama, déjame hacer a mí todo el trabajo, ¿de acuerdo?
—Sí.
Sasuke colocó a Naruto sobre la cama y lo desnudó rápidamente. Levantó el delgado cuerpo y lo cubrió con las sábanas.
—Ya regreso.
Fue por un vaso de agua, se sentó en la cama y se recostó contra la cabecera. Levantó a Naruto y lo reposó contra su hombro, le dio una pastilla y el agua.
Naruto tragó y dejó que su cabeza cayera sobre el cómodo hombro, luego comenzó a acariciar el cuello de Sasuke con su rostro, logrando relajarse casi quedándose dormido, tenía un olor exquisito.
—¿Necesitas dos? —le preguntó.
—No —logró responder Naruto.
—Muy bien. Iré a cerrar con llave y regresaré —dijo Sasuke. Acomodó a Naruto sobre la cama, fue a guardar su coche y se aseguró de que las puertas y ventanas estuvieran cerradas.
Sonrió tristemente, estaba a punto de violar una de sus propias reglas: no permitir que alguien durmiera con él en su cama. Había llevado a Naruto a la habitación de invitados, pues no creyó ser capaz de ayudar al rubio a subir por las escaleras hasta su dormitorio, pero quería cerciorarse de que, si el chico se despertaba dolorido a medianoche, él estuviera a su lado para ayudarle.
Naruto estaba completamente dormido para cuando Sasuke volvió, solo su ceño fruncido delataban el dolor que debía estar sintiendo.
Sasuke se preguntó por qué Naruto no quiso tomar una segunda pastilla.
Se desnudó y se acomodó entre las sábanas. Naruto se acercó a él buscando su calor. Cuidadosamente, Sasuke lo acercó a su cuerpo, permitiéndole acomodarse y abrazarlo.
La respiración del rubio se relajó y Sasuke se preparó para una perturbadora noche.
.
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Continuara...
Notas:
[1] Seguro ya muchos han visto esta película, pero para los que no es una saga de terror y suspenso. Esta película generalmente empieza con personas que han sido secuestradas, cuando estas despiertan se encuentran atrapados ya sea encadenados o usando artefactos que podrían matarlos en cualquiera momento. Quienes son atrapados siempre se encuentran con alguna cinta que les dice que es lo que tienen que hacer para seguir con vida o para salvar a alguien cercano o miembro de su familia, de esto va cada una de las películas, aunque en cada una de ellas se van aclarando el porqué de algunos acontecimientos de las películas anteriores. El asesino es conocido como el asesino de puzzle o Jigsaw este somete a las personas a una serie de torturas de las que es prácticamente imposible escapar. Es bastante sangrienta y no apta para menores o de mente débil y una de mis favoritas. No soy buena dando reseña de películas, pero si le gustan las películas sangrientas tienen que verlas.
[2] Bettie Page es una modelo famosa de la década de los 50 posó para el fotógrafo Irving Klaw para fotografías con temática pin-up, bondage o sadomasoquista.
es . wiki/Bettie_ Page
[3] Ama Bettie es usado por Hinata como apodo por eso en algunas ocasiones Sasuke, Suigetsu y hasta Kabuto lo usan en lugar de su nombre.
[4] Switch es una persona a la que gusta ejercer ambos roles en sus relaciones, es decir el rol dominante o activo y el rol sumiso o pasivo.
Konnichiwa!
Ya con este capítulo hemos llegado prácticamente a la mitad del fic. ¿Qué les pareció? Tal parece que estos dos nos dejaran siempre con las ganas de ver acción entre ellos y no hablo solo de sus sesiones, el pobre Sasuke quiere por fin anotar un home run y quitarle lo virginal al trasero de Naru, pero al parecer todo está en su contra porque cuando por fin se decide a hacerlo suyo los planes se le arruinaran porque Naruto se puso mal. ¿Cuánto más nos harán esperar estos dos?
Quien diría que Sasuke sería un hombre tan celoso y posesivo, solo hay que ver el lugar donde quiso "marcar" a Naruto para que nadie se lo quite y presumir del sumiso que tiene, hasta hizo planes de llevárselo a vivir con el así sea inconscientemente.
Con este capítulo seguro que ya muchas son team Suigetsu como yo, el siempre preocupándose por su amigo quitándole del camino a sus rivales.
¿Qué piensan de Hinata? Le gustó tanto nuestro atolondrado rubio que no tuvo reparos en decírselo, un gesto nada propio de la Hinata que todos conocemos.
En cuanto a Naruto aquí mostro su lado malo y que no es solo un sumiso que recibe órdenes, Naruto solo es un fiel y obediente sumiso solo con Sasuke. Lástima que Sasu-chan nunca será uke porque Naruto demostró que puede hacer bien el papel de Dominante si así lo quiere.
Hasta aquí dejo la nota que tanto palabrerío aburre y seguro que muchos no la leyeron completa y los que sí, ¡Arigato!
Muchas gracias a: Angelneverchange, blink-chan90, Jess M. Potter, Mafe, Rouce, Snfan, Tay-yaoi, TsubasaClowLi.
Mafe: Es la primera vez que me animo a hacer una adaptación y me alegra que te esté gustando.
Gracias por los favoritos y follows, tambien a los que se han ido uniendo en el transcurso del fic.
Sayonara ^.^
