Cáp.: Ocho: Las cosas cambian
La castaña no vio al rubio durante al menos dos semanas, en las cuales ella creyó que el se habría arrepentido pero apareció el día menos pensado
- Para la señorita Granger – dijo un chico que traía unas flores
Hermione levantó la cabeza y encontró un hermoso ramo de rosas rosadas
- Gracias!
Hermione sonrió mientras el chico que las traía se marchaba, inmediatamente buscó la tarjeta y la halló
"Hermione:
Esto es para que sepas que no he olvidado la velada que tuvimos ¿Podría pasar buscándote por el Ministerio hoy a la salida?"
Draco
- Oh Merlín! – Melanie había llegado al oír el comentario de que le habían traído un ramo a Hermione – No me digas ¿El Dragón encantado le ha mandado flores a la princesa?
- Mel!
- ¿No es Draco "Dragón" Malfoy el que te las envió? – preguntó ella
- Si, pero...
- LO SABIA! LO SABIA! – Dijo emocionada – Ni se te ocurra decirle que no por que iras aunque tenga que usar la maldición imperius
- Iré, no tienes que amenazarme – dijo ella sonriendo – Que lindo gesto de su parte
- "Tic tac faltan tres horas... – dijo Melanie burlándose – Tic tac los nervios me matan"
- Melanie Harrington! Quieres hacerme el favor de no ponerme nerviosa – dijo Hermione perdiendo la paciencia - No sigas ¿estoy bien para salir?
- Si, descuida – dijo Mel – Solo que por favor, no muestres tanta inseguridad, no querrás espantarlo
- ¡Melanie! Hablas como si fuera a cazar marido desesperada, no a salir a divertirme! – dijo ella queriendo ahorcar a su mejor amiga, Melanie solo se limitó a sonreír
Tres horas pasan volando y mas cuando tienes cosas que hacer así que las 5 llegaron antes de que Hermione pudiese darse cuenta
- ¿Hermione? – dijo Draco ya en la puerta de su cubículo
- Si, pasa – dijo ella algo nerviosa, como si fuera una adolescente aun
Draco pasó y se sentó frente a la castaña de nuevo - ¿te falta mucho?
- No, ya nos podemos ir – dijo levantándose y tomando su abrigo del perchero, Draco se apresuró a ayudarla a ponérselo, al hacerlo, sintió el perfume que emanaba de la chica y se estremeció, cuanto le gustaría poder sentirlo mas directamente, sin embargo recobró el sentido pronto y se apartó
- ¿A donde me llevas? – preguntó Hermione intrigada
- Pensé que te gustaría ir al Cine y luego quería que cenáramos en mi casa – dijo Draco
Hermione le miró perpleja, como si hubiera oído mal ¿Cine? Vaya, al parecer Draco Lucius Malfoy se estaba poniendo bastante muggle ¿cenar en su casa? Quizás más asombroso que lo primero
- ¿Sucede algo? ¿No te gusta la proposición? – Preguntó Draco algo decepcionado – Supuse que si...
- ¡No! – Se apresuró a replicar - No es eso, es que simplemente...
- ¿te extraña ver algo así en mi? – aventuró el
Hermione sonrió, seguía siendo transparente en cuanto a pensamientos y sentimientos, cualquiera fácilmente los adivinaba
- Si... – dijo ella tímidamente – Te diría que no, pero es mentira
- No es mi intención, pero aunque no lo creas, he cambiado, Las cosas cambian. – dijo Draco
- Lo sé, si no fuera así, apostaría mi cabeza a que no estarías aquí hablando siquiera conmigo – dijo y echo a reír – Que irónica es la vida
Llegaron a un centro comercial exclusivo, el cine estaba en los bajos, llegaron e hicieron la cola para comprar las entradas, Draco había insistido en que ella eligiera la película y el hacer la cola mientras ella se sentaba pero Hermione se negó, prefería acompañarlo, lo cual, en el fondo, agradó a Draco sobremanera
Entraron, ambos decidieron ver una de acción no muy sangrienta, compraron un montón de pop corn y refresco y se metieron en la sala, se sentaron juntos en ultima fila, justo al lado de la pared del cine, esa sala contaba con tres grupos de asientos, y uno de ellos era de dos, propio para parejas, allí se ubicaron y disfrutaron de la película, como si siempre hicieran eso
- Te das cuenta que parece que... no se como decirlo – Hermione no alcanzaba a conseguir las palabras para expresar lo que sentía
- Que siempre lo hiciéramos, es que tenemos muchas mas cosas en común de lo que te imaginas – dijo Draco con naturalidad mientras buscaban el auto en el parking al salir del centro comercial
Fueron a la casa de Draco, la misma elfina que atendió a Hermione cuando estuvo una noche fue quien los recibió
- Bienvenido amo, bienvenida señorita – dijo la elfina haciendo una reverencia
- Freya por favor, sírvenos la cena tal y como te dije – dijo Draco ofreciéndole la mano a Hermione para pasar adentro de la residencia
- Enseguida amo – la elfina desapareció enseguida
Hermione encontraba la cena en casa de Draco como algo bastante impresionante a su modo de ver, ambos tenían una conversación tan fluida que realmente parecían dos personas distintas a las que una vez fueron
- ¿Me acompañas? Querría mostrarte algo – dijo Draco y salieron al salón, Draco la condujo al piano y le enseño unas partituras
- ¿quien compuso esto? – Preguntó ella – Tiene pinta de melancólico
- Déjame tocarla para que opines
Draco se sentó en el piano y tocó la pieza, era realmente hermosa, suave y melodiosa, transportaba al oyente a otra dimensión, era melancólica y transmitía esa sensación de soledad interior que conmovía profundamente, al fin Draco terminó de tocar y se volteó a ver a Hermione
- ¿que tal te pareció?
- Realmente... llega al alma – dijo ella todavía sintiendo una espinita en el corazón, era como si esa tonada hubiera expresado su propia soledad y lo mucho que anhelaba amor
- la compuse hace seis meses, es lo único que he podido componer hasta la fecha
- ¿La creaste tu? – Dijo impresionada Hermione – ¡Vaya! Felicitaciones... ¿que te inspiró?
- Creo que lo mismo que sentiste tu cuando la toqué – dijo el sinceramente mirando a la joven
Hermione se ruborizó
- Creo que es muy evidente – dijo ella algo tímida – Si, expresa profunda soledad, es algo dramática al final lo que me sugiere muchas cosas
Draco destapó un vino tinto, un Château Laffitte 1980, una excelente cosecha
- ¿Aparte de músico te has vuelto un enólogo? – preguntó Hermione con una leve risa, mientras bebían el vino en la terraza
- No, pero como comprenderás, en esta vida se debe conocer de todo un poco – contestó el
- Nunca pensé admitirlo pero me agrada tu compañía – dijo Hermione algo mas suelta (¿Tres copas de vino hacen diferencia?)
- Me alegro mucho de que así sea, asimismo puedo decir lo mismo respecto a ti
- Que surrealista es todo esto – dijo ella – Tú y yo, en la terraza de tu casa tomando vino y riéndonos de la vida
- ¿Te cuesta tanto olvidar el pasado? – preguntó Draco creyendo adivinar un poco lo que sentía Hermione en ese momento
- El pasado siempre esta allí, a la vuelta de la esquina, uno puede aprender del pasado para no cometer de nuevo los mismos errores pero el pasado es lo que creó tu presente y algo que determina un poco tu futuro – dijo ella y miro su reloj – Por ella soy lo que soy ahora
- Tienes razón – concedió el – El pasado enseña muchas cosas
- Perdona que tenga que interrumpirte, pero es algo tarde y debería marcharme a casa – dijo ella
- Esta bien, pero vamos a aparecernos si no te molesta, es que no me apetece manejar – dijo Draco
Ella asintió y ambos aparecieron en la puerta de la casa de Hermione... el la tomó por la barbilla y la besó ligeramente, se separaron con una sonrisa pero alguien mas estaba allí en la puerta
- ¡¡HERMIONE!
- ¿TU? – dijeron tanto Hermione como Draco al reconocer a la persona, ella a punto de desfallecer de la impresión
