Siento mucho el retraso, de verdad. Pero viaje hace poco y entre una cosa y otra todo se pasó, pero el punto es que no olvide mi historia, todo está en la mente. xD

Solo hay que plasmarla.

Bueno aquí les va, espero comentarios.

Gracias a todos por sus fav, sus adds y demás. Me encantan, pero nada como los comentarios, leer de primera mano sus opiniones siempre es lo máximo.


-¿Entonces no se golpearon? ¿No te apuñalo, ni te casco, ni… nada? –

Las preguntas de Miroku a veces eran tan, raras. Bueno no es que el fueras exactamente la mata de la normalidad. Mi amigo tiene un sentido del humor extraño, entre el humor negro y el normal, quizás hasta malos chistes, de esos que son juegos de palabras sin gracia.

Por eso muchas veces Sango, su novia, lo golpeaba.

-No, Miroku. Eso es lo extraño, ni siquiera discutimos o gritamos – tome la tasa de café negro que me dejo la camarera en frente, estaba extremadamente fuerte. Perfecto.

-Digo, ¿Ni siquiera una última amenaza antes de irse? ¿Solo una petición?

-Aunque no lo creas, hablamos como personas civilizadas. Yo pensé que enseguida nos moleríamos a golpes dentro de mi auto pero no fue así, simplemente hablamos, bueno, el hablo.

Miroku estaba tan impresionado como yo, quizás hasta más, me observo sereno y tomo de su jugo.

-Entonces… ¿Qué te pidió?

-Cuidar de Kagome

El pelinegro alzó una ceja como si le estuviera diciendo que hablaba de aliens.

-¿En serio? ¿Solo eso? –Yo asentí- ¿y que más quiere que la cargues para que no camine? Perdóname amigo, pero es un poco muy absurdo pedirte eso a ti.

-Yo dudo que él sepa el nivel de absurdidad que me pidió, Miroku.

-Eso pienso yo, pero dudo mucho que él lo tenga en mente.

El recuerdo de la mañana mientras escapaba por mi vida me llego enseguida.


Kouga y yo bajamos las escaleras y nos metimos en mi auto, precavidos de que el padre de Kagome no nos viera al salir a trabajar o cualquier otra persona. Sin embargo, eso no quito lo extraño de la situación. Kouga se veía serio, es obvio que entre nosotros el pequeño compañerismo que alguno ves hubo quedo destruido cuando el empezó a salir con Kagome, el sabia mis sentimientos por ella, y se adelantó, pero es un tema que nunca profundizo, y con él a mi lado mucho menos.

Pero no podía evitar recordarlo justo ahora. Kouga no solo se había hecho amigo de Kagome aprovechando la situación de que él trabajaba en la misma primaria que Souta, el menor de los Higurashi, sino que antes la había visto unas veces, cuando ella iba a la universidad por casualidad, la vio de lejos y me pregunto, y un día hablando como cualquier cosa le dije que ella me gustaba. Y por contratiempos de la vida, él tuvo el chance de acercarse y adelantar sus pasos para estar con ella.

Desde entonces, entre nosotros no hay nada más que un recelo.

El silencio se estaba haciendo mucho más incómodo a medida que el tiempo pasaba, decidí romperlo y terminar con este intrincado.

-Entonces… - dije

-Lo siento, -dijo Kouga – creo que eres la persona con la que más me cuesta hablar.

Ninguno sonrió por el comentario, entro nosotros esa familiaridad no existía.

-Ve al punto – conteste.

-Tu eres el mejor amigo de Kagome, por mucho que lo deteste - ¡ja! – Has sido incluso mejor que yo, lo admito –doble ¡ja! – yo solo quiero pedirte, que sigas así, pero que la protejas y la cuides. -¿uh?

-Disculpa, ¿Qué? –confundido era poco.

-Eso Taisho, solo quiero que la cuides, yo lo hice… bueno lo hacía bien, hasta que perdí el horizonte de la relación supongo… la cague, lo admito, pero ella es grandiosa, y quiero que la protejas por 2, por ambos.

-Sabes que… lo que me dices no tiene mucho sentido, digo. ¿Tú y yo? Nos odiamos.

-Eso lo sé, yo te la jugué feo, pero aun así, quiero que protejas a Kagome, ella se merece cosas grandes…

No es que admitiera que Kouga me conmovía ni nada, toda la situación me parecía bastante incomoda y compleja. Este chico, no es idiota, él sabe perfectamente que yo siento más que amistad por su ex novia.

-¿Por qué confías en mí? – fue toda mi pregunta.

-Porque Kagome siempre lo ha hecho, a diferencia mía, tu nunca la has decepcionado.

-Buen punto, soy mejor persona que tu – y no es que mintiera… bueno, quizás un poco –

Kouga se molestó por el comentario, obviamente. La incomodidad se acrecentó.

-Lo sé. Inuyasha, solo quiero que la protejas.

-Yo lo hago desde hace mucho, Wolf. Por desgracia tú te adelantaste para arruinarlo.

Nuestras miradas se cruzaron con rencor, mucho más allá de cualquier cosa, de quien estuviera en medio, Kouga y yo no podíamos estar bien, existe y existirá esa antipatía mientras tengamos a la misma persona que amar. Es algo que es inevitable para cualquier de los 2, hombres posesivos, celosos y amantes.

-Gracias – fue todo lo que dijo.

-Gracias a ti, - acorde – ahora yo puedo cuidarla, sin hacerle daño como tú.

Nuestras miradas siguieron, pesadamente, retando a la otra, ninguno iba a ceder ante el otro, no es una guerra de machos, ni de poder, es por una mujer, y nada puede contra eso. El amor que cada uno sentía por Kagome, es distinto, pero podría decir que sigue siendo amor, y es una situación demasiado liada como para que el otro la maneje reservadamente.


Mi taza de café ahora estaba vacía.

Por supuesto no llegue a mi clase de la mañana, y al no tener más nada que hacer, me vine con Miroku a un café cerca de su trabajo.

-¿No veremos a Kouga mas nunca entonces?

-Eso espero – conteste – pero sé que eso será algo imposible, por algo aparecerá.

-Bueno, y debe estar tratando de reconciliarse con Kagome, sino ¿qué estaba haciendo tan temprano camino a su casa?

-Eso lo pensé también, pero creo que ella no se va a dejar doblegar, realmente está cansada de él, de sufrir mejor dicho. – Miroku asintió

-¿Quién no lo estaría? Kouga mismo lo dijo, la cago, no hay nada que pueda hacer ahora…

Miroku aún estaba comiendo, a penas yo había terminado mi café, la camarera le trajo un desayuno americano (huevo, tocino y pan tostado). Poco después sonó mi móvil con una sonata de piano que la misma Kagome había puesto para personalizarlo.

Mi mundo siempre parecía tener que ver con todo lo que ella hace, de alguna manera, Kagome está implicada en todo.

-Hola

-¿Inuyasha? ¿Dónde estás? – se notaba enérgica, nada que ver con la chica lamentable de anoche.

-En Miga's, con Miroku, ¿paso algo?

-oh, ¡lo siento señor! –Eso no había sido conmigo, estaba en la calle – voy literalmente corriendo hacia allá, ¡no se muevan!

Y colgó.

Yo me quedo anonadado, no entendí nada.

-Miroku – llame

-¿Umm? – e alzo su rostro de su desayuno para mirarme a la cara.

-Alguna vez, ¿has pensado que de verdad las mujeres nacieron en otro planeta?

-Tooodo el tiempo. – contesto mi amigo seriamente.

Luego regreso a su desayuno.

Las cosas más extrañas del mundo parecían unirse en una solo cúpula y caer sobre mí, no sé porque, es como que Dios se divierte conmigo, parezco su novela dominguera personal. Gracias Dios, por quererme tanto.

Las ventanas del café son de vidrio, y no estaban ahumadas, veías a la gente pasar sin ningún problema; fue por eso que pude divisar la figura de Kagome corriendo a toda velocidad para entrar al café, hice un contacto visual con ella y supe que me ubico, corrió aún más rápido y camino directo hacia nosotros.

Miroku y yo la vimos extrañados, nos veíamos a nosotros y luego a Kagome, que estaba parada frente a la mesa respirando difícilmente, ella tomo el vaso de Miroku y tomo el jugo de un solo tragon.

-Yo… - intento – yo… pu… mier… -tomo una gran bocanada de aire y grito- ¡Lo conseguí!

Su grito victoria hizo que todos en el café callaran y volvieran a verla con caras de no entender, irónicamente, ni Miroku ni yo tampoco entendíamos a que se refería. Ella bajo sus brazos –que había extendida hacia el cielo con su grito de victoria – y nos miró de nuevo con una sonrisa brillante, esas que te deslumbran como mirar directo al sol.

-Gane la entrevista para la universidad de Música. – dijo

Todos volvieron a sus asientos en cuanto ella hablo. Miroku y yo nos levantamos de la mesa para felicitarla y abrazarla.

-¡Qué bien, Kagome! – felicito Miroku

-En hora buena – dije, aunque en realidad estaba abrumado, ella nunca había dicho nada.

Ella me abrazo fuertemente y me miro directo a los ojos.

-Lo conseguí – susurro.

Estaba tan feliz que no había reparado en que aun llevaba la franelilla de pijama de anoche, se nota que había salido disparada de su casa sin importarle nada, solo para avisarnos de su excelente noticia. Kagome era tan compulsiva que a penas y podía guardar silencio ante pequeñas buenas noticias, una de esta magnitud representaba mucho para ella, sobretodo, al tratarse de su carrera educativa.

Nos sentamos de nuevo en la mesa y Miroku pidió una ronda de Jugos para celebrar, él quería pedir cerveza, pero Kagome no lo dejo. Luego, mi amiga arrebato el móvil de Miroku y llamo a Sango para que se uniera a la celebración, desde el otro lado de la pequeña mesa, escuche el grito de emoción de Sango, entonces supe que había olvidado todo asunto y 20 minutos después apareció en el café.

-¡No podía perdérmelo! – chillo.

Los 4 juntos estuvimos hablando y preguntándole a Kagome muchas cosas un rato, entre todas de que se trataba su entrevista, y como era que había ganado y todo eso, porque ninguno sabía nada. Y es que ella lo había hecho todo en secreto, ni siquiera le había mencionado nada a sus papas. En realidad todo lo preguntaban Sango y Miroku, yo a penas si podía hablar, estaba muy feliz por mi amiga pero sentía miedo, había algo que me decía que no me iba a gustar.

Pero descarte todo, porque no quería arruinar el momento de mi amiga, solo eran tonterías mias, muy posiblemente porque ella no me había dicho nada y yo me sentía un poco confuso con toda la situación. Pero si ella era feliz, yo no seria el que arruinara su momento con mis sentimentalismos tontos, es decir, verla así de plana me hacia pensar que el capitulo deprimente de anoche había quedado en el pasado para ella, y que ahora se enfocaría en lo realmente importante. Incluso si en esos planes no estaba yo, me alegraba profundamente por ella.

Kagome hablo y hablo y hablo, respondía todas las exigencias de Sango y Miroku, sobre todo de la castaña que se encontraba más que emocionada, había venido corriendo también desde la universidad y se salió de su clase solo para oír la buena noticia, porque está loca a parte y porque quería ver a Kagome.

-Mi amiga será una excelente músico – dijo con ilusión.

Kagome solo rio y se sonrojo. Estaba enternecido de verla así.

Eran cerca de las 3 de la tarde cuando me di cuenta de que a las 4 debía ir al trabajo. Al igual que el resto que no estaba en cuanto del tiempo, excepto yo que sabía que estaba en el dichoso café desde muy temprano. Quedamos de acuerdo en encontrarnos en un Bar esta noche solo pare celebrar, agradecía a Dios que fuera a Viernes.

Kagome y yo, estábamos caminando hacia mi trabajo, después de tanto hablar en el café o de ser atacada de las preguntas de su amiga, que en el camino parecía que su voz se había secado, no decía absolutamente nada, solo miraba al frente con una cara de consternación que me estaba poniendo los pelos de punta.

-¿Kag?

-¿Uh? – no me estaba mirando a la cara.

-¿Sucede algo?

Ella paro en seco y me miro directo al rostro.

-Yo… - su rostro no decía nada, parece que ni ella misma sabía que tenía. Miro al piso, arrugo el entrecejo y me observo de nuevo –... creo, que estoy asustada.

Estaba jugando con sus dedos de manera nerviosa, y los jalaba todos como intentando alejar el estrés.

-¿ah? ¿Por qué? Solo vamos a mi trabajo, no tienes por qué estar nerviosa.

-No, no es eso. Es que, gane la entrevista… pero –se veía bastante contraída, la felicidad de hace unos momentos parecía lejana.

Ella me miro a los ojos de nuevo, en sus orbes chocolate vi preocupación y miedo.

-No tengo ni la menor idea de que componer para ese día… -dijo.


Espero sus comentarios queridos, sé que fue corto en comparación al otro, pero lo que viene para el siguiente compensará lo demás.